Etiqueta: privatización

  • La reforma energética, un simple artículo

    La reforma energética, un simple artículo

    ¡Quesque el petróleo es de todos los mexicanos! ¡Quesque con la apertura nos vamos al primer mundo! #Posmeencuero #Pospongovallas. Hasta ahora, todo lo que ha sucedido es previsible y es consecuencias de muchas cosas. Consecuencia de haber malusado nuestros recursos, consecuencia de haber repetido por décadas esa frase de «el petróleo es de todos los mexicanos» al punto de convertir la expropiación petrolera en un día festivo. Consecuencia de la mala forma en que actúan los políticos, consecuencia de Peña Nieto. Consecuencia de todo. Todo el ambiente que rodea a la Reforma Energética podría ser objeto de estudio para entender la idiosincrasia del mexicano.

    La reforma energética, un simple artículo

    Como siempre sucede (y no es algo que solo ocurra en México) el tema está polarizado. Para los izquierdistas, la derecha + PRI son traidores, vendepatrias, criminales. Para los derechistas, estos primeros son terroristas que no quieren el avance de la nación. En las redes sociales, no es tan diferente. Las posturas son muy en pro o muy en contra. En realidad, las encuestas dicen que la mayoría de los mexicanos están en contra de la apertura de Pemex. La forma en que tanto proponentes como opositores han planteado sus puntos de vista, ha sido a mi parecer, escueta. Al menos en mi particular opinión, los primeros no lograron darme la suficiente certidumbre, y los segundos se aferraron a dogmas históricos.

    ¿Cuál es mi postura? Yo he estado a favor de la apertura de Pemex. En varias décadas no logramos apuntalar el desarrollo del país con el petróleo, incluso dejamos ir oportunidades históricas, como las que le tocó a López Portillo. También alguna vez mencioné, que casi todos los países que tienen mayores reservas son antidemocráticos y que en la mayoría de los casos, el oro negro creaba corrupción debido a la facilidad de obtenerlo. También es cierto que los «como» pueden hacer la diferencia entre una apertura que catapulte al país al desarrollo y literalmente un desfalco. Con la Reforma Energética me quedan algunas dudas. Los Senadores del PAN Javier Corral y Ernesto Ruffo Appel votaron en contra, no por estar en contra de la apertura, sino por la forma en que ésta se estaba llevado a cabo (sobre todo por la premura y muchos otros detalles), y creo que vale la pena escuchar su opinión. Porque no sólo se trata de abrir Pemex, se trata de hacerlo bien, por lo que acabo de comentar.

    Las izquierdas mantienen una postura intransigente basada en dos premisas, una que comparto, y otra que no comparto. La que no comparto es la del dogma de «Pemex es de todos los mexicanos«, de la mitificación de Lázaro Cárdenas. El dogma de no querer cambiar por símbolos históricos y no características técnicas. La premisa que puedo compartir más es la del escepticismo, de que en el pasado las privatizaciones no se hicieron bien, que el Gobierno de Peña Nieto es un gobierno corrupto, que las petroleras transnacionales no dejan de ser corruptas por ser privadas, y pongo el ejemplo de aquellas petroleras como Haliburton que fueron partícipes de la Guerra de Irak y la falsa ideas de que este país tenía armas químicas, aunado a desastres ocasionados en países como Nigeria.

    Por eso es que a pesar de que esta reforma era necesaria, debe de ser bien implementada. Y la izquierda mexicana, bajo su cerrazón dogmática, se priva de poder contribuir a que esta reforma esté bien hecha, y que esa inversión privada coadyuve en bienestar para la nación, y no que dicha inversión privada sea un lastre. En la actualidad ya se saquea a Pemex, lo hace Carlos Romero Deschamps, lo hace el sindicato, los aviadores, el gobierno mismo, los que no trabajan. Y en lo particular, aún minando la corrupción, no creo que Pemex esté en condiciones para explorar en aguas profundas. Creo que haber de alguna manera participado hubiera ayudado más que el reventar sesiones, bloquear entradas, o encuerarse en el atril.

    La apertura de Pemex es un tema lo suficientemente delicado como para polarizarse y basar opiniones en dogmas para cualquiera de las dos posturas.  Los ciudadanos debemos exigir transparencia y certeza. Pero me quedo con las palabras de Einstein: Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes. Y por años hemos estado haciendo lo mismo, a veces cada vez peor.

    ¿Aplaudir a Peña Nieto? No dudo que su gobierno ha sabido «hacer política» (digo su gobierno porque conocemos las capacidades intelectuales del Presidente), aunque con todo y eso, hemos visto reformas poco más que mediocres, y ni que decir de la Reforma Hacendaria. Pero no se me olvida, que cuando el partido del mexiquense fue oposición, bloqueó por 12 años esas mismas reformas. Es decir, al PRI sólo le interesa el bienestar de nosotros los mexicanos, cuando les conviene y obtienen un beneficio de ello.

    Seguramente habrá continuación…

  • La privatización de Pemex

    La privatización de Pemex

    Empiezo diciendo. Estoy a favor de que privaticen parcialmente Pemex. Hay un argumento que dice que «el petróleo es de todos los mexicanos». Pero yo no me llamo Cerebro Deschamps, ni ustedes se apellidan Deschamps. Ya una vez expliqué por qué creo que la dependencia del crudo es un cáncer. El petróleo es uno de los símbolos de la historia mexicana (junto con Hidalgo, Juárez y la Virgen de Guadalupe), pero no por eso significa que en la práctica haya sido el detonante del desarrollo del país.

    sevende

    Empero, lo que sí me preocupa, es que esa privatización la vaya a hacer el PRI, y más un gobierno como el de Peña Nieto. Porque no solo se trata de los «qués» sino de los «comos». Un ejemplo es Telmex. La corrupción dentro del proceso de privatización hizo que los beneficios de pasar la telefonía a manos privadas (Carlos Slim) fueran más bien magros. Si la privatización se llevara a cabo dentro de ese talante, entonces sí habría de que estar preocupados.

    Naturalmente la intención del gobierno de Peña Nieto sí es privatizar (aunque sea de forma parcial) la paraestatal. Todos esos términos de «liberalización», «modernización» son meros eufemismos para tratar de que el impacto mediático de este acto sea lo más leve posible. Decir que el petróleo se va a privatizar y pretender hacerlo abiertamente sin empacho, podría provocar un desconcierto muy fuerte en la población, al punto que lo que sucede en Turquía o Brasil sería un juego de niños. Para eso es mejor dar pequeños pasos, usar términos más ad hoc, negar que se va a privatizar, para que cuando se haya terminado de hacer, nadie se haya dado cuenta.

    A eso ha ido Peña Nieto al Reino Unido y tanto los americanos como los ingleses están muy interesados. los cuales ya están haciendo ojitos. Lo que se haga posiblemente no implique todo el proceso de privatización, pero será un paso más hacia ella. Este siguiente paso tendrá la oposición de toda la izquierda (y Ebrard se ha presentado como uno de los firmes opositores), el PAN parece que lo aceptará y apoyará sin tapujos.

    Los mexicanos no tenemos muchas cosas de lo que estar orgullosos fuera de nuestras tradiciones y folclor. La selección de futbol anda mal (es muy importante recalcarlo, lo siento), las cerveceras con sus marcas conocidas a nivel mundial han sido vendidas, y cada vez hay menos cosas de las que nos podamos sentir orgullosos. De esta forma entiendo el por qué muchos mexicanos se sienten orgullosos de su petróleo, pero en realidad no es algo que se haya ganado y menos habla de nuestra fortaleza como sociedad. Es simplemente una materia prima, menos cuando siquiera hemos desarrollado bien mecanismos para poder extraerlo todo.

    Por eso creo que la iniciativa privada de alguna manera tiene que participar en la extracción de este material. La cuestión es que el proceso de privatización debe de ser estratégico y no entreguista. Y muchas veces esa diferencia no está en los «qués» como mencionaba, sino en los «comos». Ese proceso debe de tener el fin de beneficiar a la población, de ver la forma en que la población se puede beneficiar mejor, y no en el mero interés de las corporaciones. Si esto trae beneficios a la economía, habremos visto que no fue tan malo como lo dice nuestra idiosincrasia, pero de lo contrario podríamos ver aposentos kilométricos y opulentos en un pueblo tan insignificante como es Atlacomulco.

  • ¡Privatícese!

    ¡Privatícese!

    De los 20 países con más petroleo en el mundo, solo 4 son democráticos (como nuestra democracia es demasiado imperfecta no la cuento), casi todos son subdesarrollados y varios de ellos tienen una pésima distribución de la riqueza.

    ¡Privatícese!

    Hace no mucho tiempo hablé sobre que pasaría si México no tuviera petroleo y expliqué como es que el petroleo a veces termina postergando el desarrollo de las naciones, el petróleo es dinero fácil. Es más sencillo y cómodo generar por un decir, U$10 millones extrayendo crudo, que educando a los ciudadanos para que sean competitivos, funden sus empresas y puedan generar ese dinero. Debido a que es fácil de obtener, ese dinero se presta mucho para la corrupción y los malos manejos, no se le debe cuentas a nadie. El petróleo enriquece a unos pocos, y les otorga el poder, con lo cual se fomenta el autoritarismo. Por esto se explica que la corrupción abunde en países petroleros, o donde la naturaleza ha sido muy benigna, como aquellos países africanos donde se encuentra abundancia de diamante, pero su población vive en la pobreza extrema.

    El lema es ¡El petróleo es de todos los mexicanos!. Creo que la lucha por la conservación del petroleo que hace la izquierda tiene más que ver con el nacionalismo y el miedo a la pérdida de orgullo nacional, que con el sentido común. El petróleo es nuestro orgullo, así nos lo enseñó la historia oficial (creada por esos mismos que ahora buscan la privatización), la expropiación petrolera por parte de Lázaro Cárdenas quedó tatuada en el inconsciente mexicano, pero cabría preguntarse cual hubiera sido nuestro destino si no hubiéramos tenido el petroleo en nuestras manos, si nos hubiera ido mejor o peor. ¿Qué habría pasado si empresas privadas hubieran administrado la abundancia y no José López Portillo?

    Por eso digo ¡Privatícese!. Entiendo que también influyen las formas, y tal vez pueda ver con recitencia que el PRI sea el que tome la batuta. Entiendo que este proceso se hace poco a poco. Sería una idiotez privatizar de golpe porque provocaría una feroz reacción de los opositores y muchos ciudadanos. Pero esta privatización tiene que dirigirse a obtener beneficios para la nación y no debe tener una actitud servil.

    Creo que el progreso del país es más importante que el orgullo. Debido al petróleo también el gobierno deja de recaudar los impuestos que debería, los millonarios no pagan y el petróleo cubre esos privilegios. ¿Están molestos con la compra de votos? ¿Con qué creen que se financió esa compra de votos, y sobre todo estas mediocres campañas políticas? Pues con el petróleo. ¿Los sueldazos de los políticos corruptos? Con el petróleo. ¿Entonces sigues creyendo que el petróleo es de todos los mexicanos? ¡Yo tampoco!.

    En la historia mundial se convirtieron en países desarrollados aquellos que no tuvieron tantos recursos naturales a su alcance y se tuvieron que esforzar para poder satisfacer sus necesidades, debido a esto, evolucionaron como sociedad más rápido, se hicieron más fuertes; mientras que los que tenían recursos naturales abundantes quedaron atrapados en la zona de confort y tuvieron una evolución más lenta. Las primeras conquistaron a las segundas, las colonizaron, extrajeron sus recursos naturales para beneficiar a la población y estas últimas quedaron sumidas en la pobreza, o más bien, siguieron sumidas en la pobreza.

    México es un país que tiene la capacidad de salir adelante. Estamos acostumbrados a estirar la mano, pero a veces mostramos el carácter para salir adelante cuando esa mano benefactora no existe. Creo que podemos salir adelante sin necesitad del oro negro, creo que somos una nación que puede esforzarse por conseguir lo que necesita a base de esfuerzo y quienes administran ese oro (sindicatos, políticos) son los que menos se esfuerzan. Por mí no hay un problema en que se privatice el petróleo, que valga la redundancia, ya es privado, los sindicatos y los políticos son dueños del petróleo.

    Podré estar de acuerdo en muchas cosas con la izquierda, pero no con este tema. Y sí, sé, que habrán empresas transnacionales haciéndose agua la boca (algunas infames como Texaco o Haliburton, que por cierto, las petroleras son las empresas con peor reputación en los EEUU, lo cual demuestra el efecto nocivo que genera el petróleo), y sé que el gobierno nunca dirá que van a privatizarlo, incluso que algunos quieran sacar beneficio económico de esto. Pero yo ya no quiero un país que dependa de un recurso natural que ha provocado que las autoridades no se molesten en fomentar una sociedad competitiva.

    Y ni me pagó el gobierno, ni es una entrada pagada por una transnacional. Simplemente es lo que pienso y lo que me suena lógico analizando tanto la historia como la realidad, lo digo, solo 4 países con petróleo de los primeros 20 son democráticos y en algunos casos su economía es tan robusta que el petróleo no es el ingreso principal, y si tomamos los primeros 10, solo Canadá contaría como país democrático (que por cierto, no ha extraído la mayoría de sus reservas por la dificultad que acarrea hacerlo, así que podríamos decir que no cuenta). Casi todos los países petroleros tienen una pésima distribución de la riqueza, tienen una clase media reducida, son países poco innovadores. Las estadísticas ahí están, ya es cuestión de como quieran tomarlas.