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  • ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Triste fue ver un nivel de violencia tan descarado en la toma de protesta, donde se destruyó propiedad privada y se dañaron inmuebles históricos. También es cierto que este tipo de actos a los que no estamos muy acostumbrados, suelen ocurrir en otros países. En Europa últimamente se han vivido manifestaciones incluso más violentas, causadas por la crisis económica. Pero ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Todavía es difícil saberlo, hay muchas especulaciones. La mayoría de los columnistas afines al oficialismo hablan de que fue López Obrador, lo repiten, lo recalcan, culpan también a Marcelo Ebrard de no sé cuantas cosas (no han mostrado prueba alguna). ¿Podría estar López Obrador detrás de todo lo ocurrido? No puedo descartar esta opción, pero en realidad lo veo difícil. La estrategia para competir en las elecciones pasadas tuvo como fin naturalmente, reducir sus negativos para ser más competitivo. Sería un suicidio político si López Obrador quiere aspirar a buscar la presidencia en 2018, más cuando siempre se ha querido vender como el pacifista e incluso así lo hizo desde la crisis electoral del 2006. Lo que me pudiera imaginar es lo siguiente: Que López Obrador haya mandado a causar los disturbios para después presentarse como víctima de la «represión policíaca» y que todos están contra él para ganar fuerza. Pero eso también lo vería demasiado riesgoso sabiendo que los medios de comunicación tienen una mayor capacidad de influencia que él, e incluso lo vemos cuando varios ya están culpando al tabasqueño. Esta opción, que no la puedo descartar totalmente, me parece particularmente difícil. Más porque los movimientos de López Obrador (desde Tabasco) se mueven por medio de las calles y las protestas y estos actos deslegitiman las manifestaciones ante la sociedad.

    Tenemos la versión de los anarquistas. Algo que es muy notorio es que el grueso de la manifestación no fue con ninguna intención de violentar nada (los grandes destrozos provocados por los vándalos suelen genera la percepción de que fue lo contrario). Un día antes de la toma de protesta surgió un movimiento radical anarquista que tomó irresponsablemente el nombre de Flores Magón incitando a la violencia. Esta es la teoría que sostuvo Marcelo Ebrard, y habló de organizaciones como Bloque Negro que tiene presencia internacional. Es notorio que fueron grupos focalizados, pero muchos se cuestionan la veracidad de este «anarquismo» dado que algunos de estos miembros pintaron consignas de Marx (comunista, no anarquista). Aunque ciertamente en las evidencias fotográficas y filmadas, se puede percibir la vestimenta anarquista de la mayoría de los revoltosos inadaptados que causaron estos actos violentos.

    La versión del #YoSoy132 empezó ser por la más fuerte (en un principio creí que ya se habían alebrestado y se habían salido de control, pero al ver los niveles de violencia, algo no me empezó a cuadrar). Sobre el asunto del Distrito Federal tengo la misma información que la que ustedes pueden consultar (muy confusa, aún), pero en Guadalajara, al tener conocidos que presenciaron la marcha e incluso alguno que estuvo en ella, se puede notar que fueron infiltrados quienes causaron los destrozos en Televisa y en la sede del PRI. Según relatan, cuando estos «porros» causaron ademanes en la televisora, los policías no hicieron absolutamente nada para detenerlos cuando era notorio quien estaba haciendo esos actos. Un conocido que había participado me comentó en Facebook que cometieron el error de no tomar una postura muy firme ante estos desadaptados, y que en un principio pensaron que era gente «muy enojada» que no pertenecían al movimiento. Al llegar a la FIL, los policías se abalanzaron sobre los jóvenes, la mayoría de los detenidos fueron inocentes y no los porros que habían causado los destrozos. En Facebook se hizo una colecta para pagar la liberación de quienes habían estado presos, mostraron su indignación exigiendo que quienes habían lanzado las piedras dieran la cara. Al menos en Guadalajara puedo asegurar con severidad que este movimiento no tuvo que ver en los actos vandálicos que lamentablemente se presentaron. No sé el caso de la Ciudad de México.

    La otra versión fue la que el PRI (es decir, el Gobierno Federal) infiltró la manifestación para reventarla. Algunos comentaristas no afines al oficialismo como Javier Solórzano, Carmen Aristegui o Denise Dresser, afirman que esta posibilidad puede existir, aunque a diferencia de los que optan por la opción de AMLO, no lo aseguran, dado que no existen pruebas contundentes de que hayan sido ellos. Esta versión sale a flote, dado los antecendentes históricos del PRI desde el 68 hasta Carlos Salinas. También porque naturalmente el PRI saldría muy beneficiado (el que más) al deslegitimar a parte de la oposición, tanto política como ciudadana. Hasta ahora no hay indicios directos de que estos grupos hayan sido mandados por el PRI, pero si existen algunos hechos que dejan algunas dudas y no descartan esta posibilidad. como la evidencia fotográfica y filmada de que algunos porros (con vestimenta similar a quienes causaron los destrozos) caminaban detrás del contingente del granaderos sin que les hicieran nada e incluso platicaban con los policías. Esta versión terminaría no concordando con la postura de Peña Nieto donde por medio de actos como el Pacto por México, busca la negociación y la conciliación como un acto para legitimarse. También el PRI de Peña con estos actos correría el riesgo de  que le saliera el tiro por la culata y terminara con una mayor deslegitimación.

    Lo único que se ve claro, es que esto fue un plan orquestado, no fue una manifestación ciudadana que se salió de control. Si fue AMLO se sabrá, si fueron los anarquistas también, pero si fue el PRI de Peña veo difícil que se sepa y se ocultarán las evidencias. Lo que sí se es que cualquiera de los escenarios es preocupante para nuestro país, desde una insurrección violenta, hasta una guerra sucia por parte del gobierno. Es irresponsable (sobre todo por los medios oficialistas) asegurar quien fue cuando ni siquiera se han hecho investigaciones a fondo. Quien haya sido responsable debe de ser severamente sancionado.

  • Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Enrique Peña Nieto, Presidente de la República Mexicana

    Posiblemente, estés leyendo esto cuando Enrique Peña Nieto ya haya tomado posesión de la silla presidencial. Posiblemente le llames alternancia, o posiblemente le llames restauración, el tiempo (y no se necesitará mucho) dirá que fue en realidad. Llegó cuestionado por la forma en que se dieron las elecciones, pero a fin de cuentas el y su gente cercana tendrán el poder durante seis años si nada extraño pasa.

    Comprendo el miedo que genera en muchas personas el regreso del PRI al poder. El columnista en El Informador (diario de Guadalajara), Diego Petersen, afirma que si bien el PRI no es exactamente el mismo de antes y han habido gobiernos eficaces en los estados comandados por este partido, el gen ahí sigue, y afirma que el PRI se siente más cómodo dialogando con clientelas que con ciudadanos, a diferencia del PAN y PRD que se han mostrado abiertos. Yo no veo a un PRI muy diferente al que se fue, más bien se me hace muy parecido. Empero, la diferencia radicará en que el PRI gobernará a una sociedad que no es la misma de hace 18 años, cuando ganaron por última vez.

    El gabinete parece explicar lo que podría ser su gobierno, el cual puede tener anhelos de reformación, pero que añora a su vez, el pasado autoritario y antidemocrático. En el gabinete ciertamente existe gente capaz y preparada como José Antonio Meade, un destacado economista que suplió a Ernesto Cordero cuando este buscó fallidamente ser candidato del PAN. El problema es que Meade no será encargado de la Secretaría de Economía o Hacienda, sino de Relaciones Exteriores. Pedro Joaquín Coldwell es un político con una amplia trayectoria y experiencia, pero estudió lo que la mayoría de los políticos: Derecho. Además de ser un personaje intolerante (sobre todo por los comentarios dirigidos a los estudiantes de la Ibero a los que calificó de infiltrados) es un político muy capaz. Pero no tiene los conocimientos para desempeñar un cargo como Secretario de Energía y aún así, ahí estará. Manuel Mondragón fue Secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Marcelo Ebrard donde se lograron reducir los índices de inseguridad, y estará en el gabinete como subsecretario de planeación.

    Además de hombres capaces, que los hay, vemos también la fuerte influencia de Salinas, y también, claro está, la presencia del Grupo Atlacomulco, emanado del más rancio PRI y del cual formó parte Enrique Peña Nieto. Al menos algunos del Grupo Atlacomulco parecen sí, tener alguna capacidad, y no es un secreto escuchar que Chuayfett no tiene buena relación con Elba Esther Gordillo, lo cual podría ser uno de los puntos positivos del «peñanietismo». Hay otros personajes que en lo particular me preocupan, como Murillo Karam (PGR) y Osorio Chong (SEGOB) que no se me hacen personas precisamente con vocación democrática y de los cuales no me sorprendería ver salir a ese PRI que todos conocimos (desde Ordaz hasta Salinas).

    El gabinete de Calderón fue uno rodeado de sus más cercanos pero no de los más capaces. Con Peña Nieto es una mezcla, de los más cercanos, de los intereses satisfechos, y también de algunas personas con capacidad para desempeñarse bien, aunque algunos no estén en los puestos donde podrían desempeñarse mejor. Algo así como un equipo de futbol donde Messi fuera portero y Cech medio de contención. Hay otros nombres que sinceramente no los conozco, por lo cual me abstengo de opinar.

    Sea como sea, Peña Nieto es el Presidente de la República. Ante la inconformidad de muchos, los ciudadanos debemos tomar un papel más activo en la sociedad, que forma un contrapeso que más que oponerse y negar, busque construir a partir de los cuestionamientos que se hagan y se deben de hacer al gobierno en turno. Creo que parte del «regreso autoritario» o no, tendrá que ver con la posición que juegue la sociedad, y he aquí donde tenemos una responsabilidad. Donde el fin más que atacar al oponente, debe de ser el mejoramiento de nuestro país, aunque esto tenga que ser «a pesar de ese oponente».

    Confío, a pesar de todas mis preocupaciones (el gabinete más que gustarme, me preocupa), que este sexenio será de mucho aprendizaje. El PRI llega ante una sociedad distinta y una realidad distinta, con más acceso a la información y una mayor pluralidad para un gran sector de ella (sobre todo la conectada a Internet). Eso hará a la sociedad más responsable también de su destino. No puedo de alguna manera cerrar filas con un gobierno en el que no creo, pero si deseo que como sea, este sea un buen sexenio. Prefiero que me callen la boca, a decirle a los demás desde las ruinas ¿Vieron? ¡se los dije!.

  • El Peje se quiere salir con la suya

    El Peje se quiere salir con la suya

    AMLO quiere emular a Lula da Silva, incluso en la campaña trató de hacerlo al traerse a Luis Costa Bonino a asesorarlo (quien hizo la campaña del ex mandatario brasileño, y quien presuntamente creó eso de la «República Amorosa»). Ahora trata de hacerlo no en efectividad política ni en logros. Sino más bien que como Lula da Silva, AMLO quiere que la tercera sea la vencida.

    El Peje se quiere salir con la suya

    En las elecciones pasadas, López Obrador no salió tan mal parado como en el 2006, más porque es más gente la que cree que Peña ganó con trampa esta vez, que la que creyó que Calderón lo hizo de esa forma en el 2006. Dentro de lo que cabe (porque no se pueden esperar grandes dosis de pragmatismo del conde de Macuspana), AMLO ha sido más prudente y se ha ido con más cuidado pensando en que buscará ganar el 2018.  Mientras yo pienso que López Obrador debería darle paso a las nuevas generaciones, el piensa en llegar al poder como sea, no importa si la historia le termina dando más importancia que a algunos presidentes sin que el lo haya sido.

    La idea fue sencilla, capitalizar el descontento social a su favor y trasladarlo al nuevo partido MORENA que quiere llevar a cabo, y lo cual no será un problema ya que con el número de seguidores que tiene ya cumple con todos los requisitos. Para evitar sumar negativos derivados tanto de las críticas como de los errores que pudiera cometer, AMLO ha escapado de los reflectores y se ha concentrado únicamente en formar su partido y dar alguna que otra declaración «muy de vez en cuando». López Obrador no cometió los errores del 2006, no hubo plantones, decidió impugnar por la vía legal, el fallo no le fue favorable, mostró su desacuerdo y consideró que las elecciones fueron fraudulentas. Ahí acabó todo. AMLO parece quedar mejor posicionado que lo que quedó después del conflicto post electoral del 2006.

    AMLO sigue concentrado en eso de que él es el personaje más honesto del mundo, y afirma que su partido no va a ser como los demás (naturalmente va a engrosar la ya deteriorada partidocracia), pero dentro de MORENA ya han existido problemas, tanto de organización como de diferencias. Al saber que no puede aspirar a una tercera candidatura del PRD naturalmente se lleva todo su capital consigo, lo cual seguramente postergará la llegada de la izquierda al poder por la fragmentación que esto va a causar.

    Podrían haber ventajas en el 2018 que ahora no tuvo. Si el PRI de Peña no hace las cosas bien tendría las cosas a su favor, tendría menos negativos dado que el 2006 ya se vería muy lejos. El pero es que no va a ser el único candidato de las izquierdas y todos esos votos que pudieran llevar a esta corriente política al poder se van a dividir. Esto haría que el PRI tenga más posibilidades de reelegirse, porque sinceramente veo muy difícil que el PAN pueda aspirar a regresar al poder en el 2018.

    López Obrador con su ambición no solo logró que el PRI regresara «haiga sido como haiga sido» al poder. Sino que también podría propiciar su regreso hegemónico. Para él no existen medias tintas y al menos en campaña desconoce el término «pragmatismo». Bien su liderazgo lo podría usar para promover la llegada de la izquierda, pero el solo se entiende a sí mismo por izquierda, cree ser el representante absoluto de ella y el se ha encargado de postergar su llegada, al asumir que no existe más izquierda que él.

  • El gobierno eficaz de Peña

    El gobierno eficaz de Peña

    En una sociedad más abierta con acceso a diferentes medios de información, para que el PRI logre ser ese «PRI hegemónico» tendrá que gobernar bien en sus primeros seis años. Un mal gobierno de Peña Nieto podría hacer que su partido se vaya en el 2018 de nuevo y no regrese en mucho tiempo. La compra de voluntades ya no alcanza para lograr triunfos holgados como anteriormente, lo que significa que cada vez habrán más mexicanos que votarán por convicción o en un sentido pragmático, y obliga al tricolor a hacer un buen gobierno.

    El gobierno eficaz de Peña

    El concepto de «Peña Nieto títere» no deberá preocupar tanto, en tanto que es notorio que él no tomará las grandes decisiones (de lo contrario ya deberíamos estar cambiando nuestro dinero a dólares), sino que ahora lo hará todo el aparato que tiene detrás. Algo inédito en un partido como el PRI. Naturalmente la apuesta del tricolor con el chico de telenovela es aspirar a regresar al poder para quedarse, pero la imagen telenovelera si bien sirvió para llegar al poder, no será muy útil ya estando una vez en él. Y por lo que alcanzo a percibir parece que quieren hacer las cosas bien, al menos en el terreno económico, claro, sin resolver los problemas de fondo a mi parecer que son los que hacen que este país no progrese como debería.

    Algo, de lo no mucho, que me agrada de este nuevo gobierno, es que veo una nueva administración que sabe lo que va a hacer, que tiene un plan, que tiene una idea. Esto es de agradecer porque el presidente saliente al parecer no la tuvo y nunca supimos que quiso hacer. Ya se hablan de reestructuraciones, y de cosas que van a cambiar en el nuevo gobierno. El PRI tendrá que demostrar desde un principio que puede hacer las cosas para ganar legitimidad (más a raíz del resultado electoral y de la percepción que tiene un sector amplio la población del PRI y sobre todo de la figura de Peña). Aunque suene paradójico. Si el «quinazo» de Felipe Calderón fue la cruzada contra el narco, sacar al ejército de los cuarteles, el de Peña Nieto sería algo opuesto, posiblemente llegar a una negociación con los cárteles, o bien, una progresiva retirada y la focalización en la violencia y no en el tráfico de drogas para generar un ambiente de seguridad. No necesariamente estoy en desacuerdo con la negociación, dado que el narcotráfico siempre (ese siempre lo recalco) va a existir mientras exista demanda (con los estadounidenses como los mayores consumidores). Lo que me preocupa es que el PRI no pueda pintar la línea entre gobierno y cárteles y este último se pueda infiltrar sobre el primero, o más bien, infiltrarse más de lo que ya está.

    Naturalmente los priístas no van a mover ningún dedo para aniquilar ese aparato corporativista que ellos mismos construyeron. Yo lo he dicho, que el PRI va a procurar el desarrollo de la nación solo al punto en que pueda salvaguardar sus intereses. Naturalmente la existencia de este aparato frena en cierta medida el desarrollo del país, así que tampoco podemos esperar grandes cosas. El PRI parece que seguirá en términos económicos una línea parecida a la del PAN y lo cual he criticado porque su propuesta no significa una renovación desde adentro; aunque claro que hay diferencias con las del PAN, positivas y negativas. Una positiva es que el PRI tiene un enfoque más social que el PAN. El PAN puede tomar medidas impopulares sin medir las consecuencias adversas inmediatas sobre la población. Los priístas muestran más preocupación en sobre como sus decisiones impopulares pueden en el corto plazo afectar a la población y buscan mecanismos para que esos cambios no sean tan bruscos (ojo que una crisis económica como la de 1994 no cuenta como medida impopular sino como desfalco).

    En cuestión de democracia es donde no podemos esperar mucho. Pedirle al PRI que se comporte como demócrata es esperar que una monja de convento promueva el aborto, y las relaciones homosexuales. Si bien creo existirá más censura (ya lo estamos viendo), no creo que exista una regresión marcada dado que la población tiene más recursos para informarse, y ante esta realidad, los priístas deberán comportarse diferente. Cierto, preocupa un presidente con antecedentes autoritarios como los de Atenco, pero también es cierto que un acto represivo, en estas épocas, podría ser peligroso para la estabilidad de su gobierno. Por eso creo que el equipo de Peña Nieto buscará hacer, como dice su slogan, un gobierno eficaz. Pero para conseguirla posiblemente no respete todos los mecanismos democráticos, y lo tratará de hacer preservando sus intereses.

  • Día del dinosaurio

    Día del dinosaurio

    Nos acostumbraron a ver algo totalmente lamentable para la «democracia» mexicana como algo tan común y corriente que ni siquiera fue objeto de manifestaciones por parte de algunos sectores de la sociedad. Dos reelecciones que podían ser objeto de críticas fuertes cuando algunos se dicen tan preocupados por la democracia que temen la llegada de un nuevo Hugo Chávez o Kim Jung-il al poder en México, pero que no lo fueron. ¡Felíz día del dinosaurio!.

    Día del dinosaurio

    Si hay dos personajes que parecen esmerarse en detener desde sus trincheras el progreso del país, esos son Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps. Los dos líderes sindicales, la primera del SNTE, y el segundo del sindicato de Pemex. Elba Esther Gordillo dice que su sindicato es democrático y que por eso ya no va a ser la «presidenta del Sindicato». Pero eso sí, modificó las estructuras de este para seguir no cuatro, sino seis años dirigiendo al SNTE; solo que su puesto magnánimo tendrá otro nombre. Dice que en su sindicato no caben los líderes morales ni vitalicios, pero ella es la líder moral y vitalicia del SNTE.

    Coincidencia que el mismo día, Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo se auto reelijan, en una suerte de votación hecha a la medida para que ellos ganen. Coincidencia que ambos se reeligieron por seis años (antes de cambiar al SNTE, la maestra se reelegía cada cuatro), y más coincidencia que su sexenio casi empata con el de Enrique Peña Nieto. En el caso de Elba Esther Gordillo, es cierto que no hay una buena relación con algunos sectores de quienes rodean al Presidente Electo, incluso Elba Esther Gordillo afirmó que no sería sirvienta de nadie, aunque ofrecíó un gremio de respeto con Enrique Peña Nieto (recordemos que fue Carlos Salinas quien le dio el puesto a la maestra).

    No sé si Elba Esther Gordillo sea el motivo por el cual no exista «la reforma educativa que México necesita». Pero seguramente gracias a Romero Deschamps, no se logrará la «reforma energética que México necesita» como se quisiera, y aunque se abriera el petróleo a la inversión privada, el poder de este señor sería siendo lo suficientemente grande como para boicotear el sano desarrollo de la petrolera. Recordemos que debido a los sindicatos del partido que entrará al poder, está en dificultades la «reforma laboral que México necesita».

    Queda claro que México está lejos de tener una democracia plena, el corporativismo rancio sigue vivo y coleando. Y unos pretenden que este siga vivo dado que eso significa poder, dinero y votos. Es de llamar la atención como hay una élite política bien enquistada en nuestra nación (y eso sin hablar de las económicas y mediáticas). Se supone que los mexicanos habíamos «acabado con el fantasma de Salinas». Pero ese mismo de alguna u otra forma es el que está detrás del Presidente Electo, y los disidentes (pero que fueron cómplices también del fraude del 88) fueron quienes apoyaron con vehemencia la campaña de López Obrador. Camacho Solís y Bartlett son un claro ejemplo. Al PAN no se le podrán relacionar tantos nombres, pero se encargaron de regresarles la maquinaria corporativa intacta al PRI, a esos contra los que luchaban. Se habla de diversidad partidaria en el congreso, pero queda claro que o tienen los mismos orígenes, o se terminaron llevando bien con ellos. Se habla de muchas cosas. Pero queda claro que se debe instaurar el día del dinosaurio, dado que hay muchos motivos para celebrarlo cada año.

  • El PRI buscará el desarrollo de México, al punto en que preserve sus intereses

    El PRI buscará el desarrollo de México, al punto en que preserve sus intereses

    Viejo PRI, Nuevo PRI. ¡Son lo mismo hombre! no le busquen tres pies al gato.

    El PRI buscará el desarrollo de México, al punto en que preserve sus intereses

    Un conocido declarado libertario se mostró optimista con Peña Nieto. Decía que podía ser un gran reformador. Que si bien su inteligencia no daba para mucho, ahí estaría su gabinete para complementar esas carencias (algo como lo que quiso hacer AMLO). Yo me mostré escéptico, y le dije que el PRI va a hacer que este país avance, solo hasta el punto en que sus intereses no sean trastocados (recordar que esos intereses afectan el desarrollo del país). El me comentó que el PRI también hizo reformas que «México necesita» y le explique que esa «apertura» salió a medias porque todas estas reformas y privatizaciones se llevaron a cabo en un ambiente de mucha corrupción. Le dije que iba a pasar lo mismo con la reforma.

    Lamentablemente acerté. La reforma así se aprobó. No se aprobaron las propuestas que tocaban a los grupos de poder del PRI (sindicatos y demás). De hecho lo que no se aprobó era lo mejor de la reforma laboral, esa parte que obligaba a transparentar a los sindicatos. De igual manera ahora podemos esperar una reforma energética de tal forma que no toque al sindicato de Pemex ni a Romero Deschamps. Si hubiera una reforma educativa (porque propuesta ni hay), no se tocaría posiblemente a Elba Esther Gordillo (a menos que vaya a ser el quinazo de Peña Nieto).

    Algo que empodera al PRI es el autoritarismo y el clientelismo. Uno llega a sospechar por qué el TEPJF fue tan «contundente» en su fallo al afirmar que no existía la más mínima evidencia de compra de votos, con lo cual le darían cuerda al PRI para volver a hacer esas prácticas cuando quiera. Parte de la estructura del PRI se basa en el clientelismo (sin negar que los otros partidos lo usen pero los tricolores son los campeones) y su fuerza también se basa en la ignorancia de la gente, más que en el voto razonado. Entonces eso se vuelve un botín y naturalmente no van a querer que se los quiten. Tan poderoso es su botín que es más rentable conservarlo aún estando en la oposición que pensar en renovarse.

    Ningún político desearía tener el propósito de hacer que el país le vaya mal, ni creo que el PRI ni Peña Nieto desean que a México le vaya mal. El problema es que su fin principal debería ser que a México le vaya bien, y a veces parece ser que para aspirar a eso, primero tienen que saciar otros intereses y deseos; y estos intereses perjudican al país. De hecho, a Peña le conviene por obvias razones que al país le vaya bien, la situación estriba en que no les conviene tanto que les vaya bien si esto significa que tengan que sacrificar sus intereses. Así lo demostraron con la reforma laboral.

    Me queda claro que uno de las cosas que «México necesita» es que todo ese aparato corporativo que dejó el PRI fuera desmantelado. El PAN no se atrevió a hacerlo, el PRD por sus errores internos, perdieron la oportunidad de hacerlo en estos 12 años. Con esto, el PRI llega a montarse en su moto a la cual no se le siente el peso de la edad. Si se hubiera hecho lo primero, no estaríamos preocupados por la llegada del PRI, porque eso hubiera significado una reconstrucción interna dentro del partido. Pero como nada cambió, seguramente seguirá usando esa «vieja motocicleta» para hacer piruetas en los pinos en estos seis años que vienen.

    Por cierto, la imagen del presidencialismo hegemónico está de regreso. Solo basta con ver las imágenes que suben a las cuentas de las redes de Peña Nieto, es el mismo PRI cuyo presidente extendía los brazos, rodeado por sus cercanos bien vestidos, mostrando esa clara estructura vertical y autoritaria que tiene el PRI en sus genes.

  • El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    Por cierto, varias personas afines a Peña Nieto me han dicho que es inaudito pensar en que se compraron millones de votos, porque hablaríamos de miles de millones de pesos, cierto, es mucho. Pero la deuda de Moreira en Coahuila fue de 30 mil millones (como 20 veces más), luego fue presidente del PRI y así… entonces no es tan inaudito.

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    De verdad pensé que el tribunal iba a tener un comportamiento más decente. Yo creí que el TEPJF iba a dictaminar que hubieron «irregularidades», pero no las suficientes para anular la elección. Irregularidades que iban a implicar una multa para el PRI. De esta forma podía pensar que aunque las elecciones fueron tramposas, debido a los pericuetos legales y las inconsistencias de algunas de las pruebas del Movimiento Progresista, y así decir que aunque las elecciones fueron fraudulentas, no hay recurso legal para poder anular la elección. Ahora vemos que no es así, el tribunal fue cómplice de un fraude electoral. No sé si la compra de votos alcance esa cifra de tres millones como dice AMLO, pero si sé que la posición del tribunal nos deja ver que encubrió un cochinero.

    Yo creí que iba a terminar reclamando en mi mente a AMLO y al PRD el hecho de que no hayan sustentado bien algunas pruebas (que no significa que no hayan existido esas «irregularidades»), que hayan sido descuidados y que hayan hecho el circo de los animalitos que llevaron al Zócalo. Pero no, al ver el comportamiento del TEPJF a quien debería reclamarle es, precisamente a ese tribunal. Es inverosímil que afirmen que no hubo ninguna irregularidad cuando en estas elecciones los actos fraudulentos fueron bastante más evidentes que en el 2006 (ahí si hablaron de irregularidades en el proceso). Muchos fuimos testigos de la compra de votos, de la manipulación de las encuestas, de publicidad encubierta. ¡Esto último lo sabíamos desde hace 5 años!.

    Esto que está pasando es triste para muchos que creímos en la alternancia en el año 2000, que en ese año creíamos que gobiernos como los de Salinas ya no iban a pasar. Parece que hemos regresado a lo mismo. Llamaba la atención que la alternancia a la democracia en México había sido pacífica cuando en otros países dicha alternancia había costado sangre. Ahora ya nos preguntamos si la hubo, y dentro de esto me preocupa el ambiente de odio y encono que se está generando y que no sería extraño que se traduzca en un estallido social. La violencia es injustificable, pero si sucede algo así no deberíamos de sorprendernos más haciendo la relación «causa=efecto», porque bajo las leyes de la naturaleza, una causa como la que vivimos se podría traducir en un efecto sí, violento.

    El asunto aquí no es López Obrador. Evaluar un proceso electoral en base a la simpatía o antipatía de un personaje es un error. El asunto es la democracia. El asunto es que queremos un país donde haya elecciones limpias, que la gente vote libremente e informada. Gente que tenga acceso a diferentes opiniones en los medios para hacer un juicio propio (parte de la población no lo puede hacer). Y está muy bien dudar de si por ejemplo, López Obrador podría otorgar eso, o también entraría en el mismo  juego. Pero el asunto no son los personajes, sino que queremos elecciones libres y limpias, y no a una élite que busca controlar lo que pasa en la nación. Queremos libertad, justicia social, que yo pueda emprender mi negocio y que aquel pobre pueda recibir apoyos para subsistir y para que pueda salir adelante.

    El repudio a Peña Nieto no es moda. Es una valida respuesta ante lo que esto representa. Es causa y efecto también. Recuerdo cuando le comentaba a un terapeuta familiar que no es que se odie a Peña Nieto sino a lo que representa, el me decía. No, es que si es contra Peña Nieto, ¿y sabes? se lo tiene bien merecido. Tampoco se puede juzgar este repudio desde un punto de vista psicológico, el repudio es genuino y no solo eso, es sano siempre y cuando se sepan canalizar las emociones. Preocupante sería que la sociedad fuera indiferente ante este tipo de personajes. Pero debido a esto, las instituciones deberían haber generado certeza en la población, al no ser así, y donde la gente se siente timada, traicionada, profundamente ofendida, existe el riesgo de que las cosas se salgan de control.

    Es triste la resolución de la TEPJF. Y es más triste pensar que debemos regresar atrás y volver a ver como le vamos a hacer para arreglar esto.

  • En México no existe la democracia

    En México no existe la democracia

    Debate político promedio del mexicano (que puede ser visto en Twitter) entre un seguidor de Peña Nieto y otro de López Obrador: -hey, tu eres un resentido social, ustedes no saben aceptar las derrotas, eres un pejezombie y vete a chingar a tu madre-, -¿Yo, pejezombie?, pues ustedes zombienpendejos, jajja imbécil, vete a ver la programación de Televisa-.

    En México no existe la democracia

    Disculpen el uso de malas palabras, pero creo que es necesario hacerlo para describir lo que quiero dar a entender:

    ¿México es un país democrático?, la verdad yo no lo creo. No creo en un México con un gobierno democrático en tanto los ciudadanos no hemos logrado adquirir una cultura democrática. Si los mexicanos estamos tan acostumbrados a vivir por encima de las normas jurídicas, éticas y morales, entonces no debemos sorprendernos que un partido se haya robado las elecciones colocando a lo que es la antítesis de un político, que su adversario esté enfermo de poder, y que esos azulitos traten de acomodarse donde más les conviene (tan es así que no se ponen de acuerdo que unos hablan de elecciones compradas y el regreso del autoritarismo de lo peor otros luchan por ponerle a nuestro próximo querido líder Kopetin-Jung-il el gobierno en bandeja de plata con el ACTA). El sistema de partidos es una broma, desde la derecha hasta la izquierda, son parte de una masa única separada totalmente de la ciudadanía, el poder el poder, el pragmatismo sin sentido por encima de la ideología. Yo no sé si un estado democrático votaría por un candidato tan oscuro y tan… como lo es Enrique Peña Nieto, no lo concibo.

    A mi juicio estas elecciones estuvieron compradas, posiblemente las del 2006 también (cada una de distinta forma). Y de ninguna manera quiero caer en una actitud maniquea muy propia de una sociedad poca acostumbrada a la tolerancia y al debate como es la mexicana; no por pensar que esto es negro, pienso que AMLO es blanco, más bien es gris, pero un gris muy oscuro. No porque López Obrador sea el perjudicado lo hace bueno, ni el salvador; al igual que todos, no tiene una convicción democrática. Y hablando de maniqueísmo, eso es una de las pruebas contundentes para afirmar que México no es un país democrático. Una sociedad que no puede dejar de pensar en blanco y negro y por lo tanto tiende a etiquetar a las personas como algo, como si todos tuviéramos que estar casados con alguna posición política o X o Y candidato. Es lamentable ver por ejemplo Twitter, donde el que no piensa «como tú» es un pendejo, enajenado de Televisa, pejezombie, mocho conservador. Debido a la poca capacidad de crítica y análisis, hay una generalización, donde si voté por el PRI, o soy ignorante, o soy pendejo o veo telenovelas; si voté por AMLO, entonces soy resentido social, admirador de Hugo Chávez. Como si votar por un partido equivaliera a ser eso que critican de los candidatos, es un absurdo.

    Ya se me hacía raro que la «transición democrática del 2000» fuera tan tranquilita; y es que una transición a la democracia debería de doler, y no dolió. Cierto, no se puede negar que hubo algunos avances (más institucionales que otra cosa) con una mayor libertad de expresión y una cierta mayor transparencia heredadas del PAN, pero la clase política sigue igual, se comporta igual, se mueve igual. Por eso es que movimientos como el #YoSoy132 con todos sus defectos y sus riesgos (que yo prefiero que los jóvenes se equivoquen a que no hagan nada), me traen una pequeña brisa de esperanza dentro de este infierno político, de jóvenes que se empiezan a dar cuenta (sobre todo con un candidato que es un insulto para nuestro país) de esta pobredumbre. Poco a poco empiezan a detectar los problemas, y sí, les hará falta profundidad, y sí, alguna de sus soluciones pareciera no ser de las más adecuadas, pero ahí está un primer paso. El #YoSoy132 debe buscar lo que el 68 no fue. 1968 debió ser el año donde comenzara la transición, donde un régimen autoritario pero que hasta antes de ese año había dado resultados en términos económicos (en esas épocas los chinitos nos visitaban para ver como le hacíamos) empezaba a caer y era necesario hacer el cambio (esto equiparándolo con Corea del Sur, que si lo logró hacer).

    México es un motín para unos cuantos. El problema no es el estatismo, el socialismo, el neoliberalismo, el liberalismo social; el problema es que bajo todos esos regímenes el problema continúa. En tiempos de Echeverría, los políticos se hacían rico con todas esas «empresas del pueblo»; llegaron los tecnócratas neoliberales, privatizaron, y los monopolios públicos se hicieron privados. Esa «famiglia política» sigue presente y se adapta al entorno, y así seguirá, aún cuando se aprueben «las reformas estructurales que México necesita».

    ¿Pueden cambiar las cosas? Yo soy positivo y creo que sí, pero va a costar, va a doler, y tendrá que haber sacrificio (no estoy hablando de una revolución con armas). Todo ese historial corruptil, autoritario y paternalista no es genético, es aprendido; hay ejemplos de países que han superado sus propios defectos colectivos. Creo que el primer paso es conciencia, ser conscientes de la situación en la que se está. Falta un cambio de actitud, si queremos democracia, tenemos que ser demócratas todos los días, respetar a aquel que piense diferente, saber que lo natural es que los demás no van a pensar como yo, y en lugar de juzgarlos, podemos intercambiar ideas, debatir. ¡Bienvenida la tolerancia! Tenemos gente que vale la pena, y mucha gente en su vida diaria nos muestra que si se puede. Pero hay que reconocer nuestros defectos como sociedad para lograr salir adelante.

    ¡Cuidado! tolerar no significa tolerar la corrupción, el autoritarismo, la antidemocracia, o a los políticos que ya anteriormente con sus acciones nos han insultado a todos los mexicanos; porque estos ya perdieron la autoridad moral para sentirse agredidos por millones de mexicanos.