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  • ¿Por qué el PRI podría tener poder absoluto en 2015?

    ¿Por qué el PRI podría tener poder absoluto en 2015?

    Ahora que parece haber un descontento generalizado (cuando no lo hubo) con Enrique Peña Nieto, lo cual es más notorio cuando no salimos de nuestra burbuja y usamos como parámetros los memés de nuestros amigos en el Facebook como instrumento que marca la tendencia definitiva, pareciera que el PRI lo tiene todo perdido en el 2015. Que muchos están molestos con la Reforma Energética -¡Privatizaron nuestro amor, nuestro tesoro Pemex, nooo! o con la Reforma Hacendaria. Pero no estás presteando atención. Al partido en el poder no le importa mucho que critiques la intelectualidad de Peña Nieto, porque en cierta forma no les importa tanto que votes por ellos.

    ¿Por qué el PRI podría tener poder absoluto en 2015?

    Divide y vencerás.

    Pero sí les importa como votes, aunque no les votes. La intención no es convencerte de que votes por ellos, sino que desde un punto de vista pragmático tu voto les convenga, aunque en tu mente afirmes ingenuamente que estás votando en contra de ellos.

    Algo que tiene el PRI y que envidian los demás partidos, son las estructuras. El PRI es el partido más organizado, y que más entiende esa tradición paternalista y vertical que todavía permea en la sociedad mexicana. Los priístas, a excepción de inicios del siglo XXI donde las diferencias a partir de la derrota en el 2006 laceraron al partido, siempre han tenido la capacidad de alinearse, sin importar si alguno piensa diferente que el otro, o en el peor de los casos, preferirán perder ante un partidista que ante la oposición. Al final todos levantarán la mano en señal de aprobación hacia el nuevo Presidente o Gobernador.

    Todas esas estructuras tienen tratos clientelares con un sector de la población que vive en sectores precarios. No sólo son los que venden su voto por una tarjeta, son aquellos que tienen una filiación profunda con el partido, aquella mujer de un barrio pobre que siempre vota por el PRI porque siempre recibe regalos en las elecciones y ayudas o favores, aquel afiliado a la CTM, aquel que recibe el saco de cemento o que cuyo trabajo depende de la permanencia en el partido, aquella que vota porque el PRI tiene los colores de la bandera nacional. Esas son las bases del partido tricolor, y son quienes votan por ellos.

    A esto hay que sumarle a la gente que pertenece al partido, cuya mayoría de miembros son parte de una clase social relativamente acomodada. Los priistas tienden a ser más fieles a su partido que los panistas o perredistas. Si el barco se hunde, son pocos los que lo abandonarán. En cambio ante una crisis, los panistas o perredistas huirán de su partido. El nivel de satisfacción del PRI al ver a PAN y PRD divididos y lacerados es mucho más grande que el nivel de preocupación que producen los memés de Peña Nieto que subes a tu muro.

    Panistas, perredistas y en cierto grado morenistas (que sufren de una tremenda desorganización), tienen menos estructuras. Entonces ellos dependen del voto útil, y por lo tanto tienen una suerte más volatil. Pueden romper record de votación o quedar devastados. La estrategia del PRI es simple, dividirlos. La estrategia es que tú como elector, te sientas decepcionado de los partidos para que o no votes por ninguno, o el voto de gente como tú, se divida entre los de oposición para que las bases, más una ínfima cantidad de voto útil, les de el triunfo.

    Analiza la forma en que tratan la imagen de Peña Nieto en las redes. Lo primero que vendrá a tu mente es que pareciera que son torpes para convencerte a ti de que tu mala concepción sobre Peña es mala, o bien, parece que no es a ti a quien quieren convencer. No te equivocas, ellos buscan más bien mantener bien la imagen del Presidente ante sus bases, ante las clases populares cuya economía alcanza para poder navegar en las redes sociales.

    Peña Nieto no se ha abierto a escuchar a los jóvenes, al tercer sector (la sociedad civil organizada), porque son electores que difícilmente votarán por ellos. Cuando el contexto cambia, las acciones cambian. El PRI desea mantener el municipio de Guadalajara. Pero los números les dicen que en este momento, el opositor Enrique Alfaro tiene más popularidad. Por esa razón, el Gobernador Aristóteles mantiene una postura más abierta e incluso permite que lo cuestionen en su informe. En dicha estrategia saben que no van a ganar mucho, pero les basta con ganar un poco para que sumado a los votantes de sus bases, y al tiempo que desgastan a la oposición, les alcance para ganar.

    Caso hipotético: Velasco es amado por el 30% de los electores (la gran mayoría de las bases del PRI) y odiado por el 70%. Pero de ese 70%, el 20% no vota porque está enojado con todos los partidos. El 50% de los votantes se dividen entre Ebrard (PRD) y Cordero (PAN), recordando que el PRI hizo su tarea al generar esta división. Entonces queda Velasco 30%, Ebrard 25% Cordero 25% no votaron 20%.

    Así que lo que ves en las redes sociales, todo ese encono, en realidad no es suficiente para suponer una debacle del PRI en el 2015. Tú no les preocupas mientras tu animadversión no termine representando una amenaza. Mientras no te vuelvas a organizar y generar la masa crítica que llegó a poner en predicamento su triunfo en el 2012, mientras tu animadversión no deslegitime al Gobierno en un punto en que eso sí represente una amenaza. Si criticas a Peña Nieto con tu familia y te ríes de la película que le hicieron en Facebook, ellos se dan por servidos.

    Por eso, es que, a pesar de que parezca lo contrario, el PRI sí tiene posibilidades de quedarse con el carro completo en el 2015.

     

  • La reforma energética, un simple artículo

    La reforma energética, un simple artículo

    ¡Quesque el petróleo es de todos los mexicanos! ¡Quesque con la apertura nos vamos al primer mundo! #Posmeencuero #Pospongovallas. Hasta ahora, todo lo que ha sucedido es previsible y es consecuencias de muchas cosas. Consecuencia de haber malusado nuestros recursos, consecuencia de haber repetido por décadas esa frase de «el petróleo es de todos los mexicanos» al punto de convertir la expropiación petrolera en un día festivo. Consecuencia de la mala forma en que actúan los políticos, consecuencia de Peña Nieto. Consecuencia de todo. Todo el ambiente que rodea a la Reforma Energética podría ser objeto de estudio para entender la idiosincrasia del mexicano.

    La reforma energética, un simple artículo

    Como siempre sucede (y no es algo que solo ocurra en México) el tema está polarizado. Para los izquierdistas, la derecha + PRI son traidores, vendepatrias, criminales. Para los derechistas, estos primeros son terroristas que no quieren el avance de la nación. En las redes sociales, no es tan diferente. Las posturas son muy en pro o muy en contra. En realidad, las encuestas dicen que la mayoría de los mexicanos están en contra de la apertura de Pemex. La forma en que tanto proponentes como opositores han planteado sus puntos de vista, ha sido a mi parecer, escueta. Al menos en mi particular opinión, los primeros no lograron darme la suficiente certidumbre, y los segundos se aferraron a dogmas históricos.

    ¿Cuál es mi postura? Yo he estado a favor de la apertura de Pemex. En varias décadas no logramos apuntalar el desarrollo del país con el petróleo, incluso dejamos ir oportunidades históricas, como las que le tocó a López Portillo. También alguna vez mencioné, que casi todos los países que tienen mayores reservas son antidemocráticos y que en la mayoría de los casos, el oro negro creaba corrupción debido a la facilidad de obtenerlo. También es cierto que los «como» pueden hacer la diferencia entre una apertura que catapulte al país al desarrollo y literalmente un desfalco. Con la Reforma Energética me quedan algunas dudas. Los Senadores del PAN Javier Corral y Ernesto Ruffo Appel votaron en contra, no por estar en contra de la apertura, sino por la forma en que ésta se estaba llevado a cabo (sobre todo por la premura y muchos otros detalles), y creo que vale la pena escuchar su opinión. Porque no sólo se trata de abrir Pemex, se trata de hacerlo bien, por lo que acabo de comentar.

    Las izquierdas mantienen una postura intransigente basada en dos premisas, una que comparto, y otra que no comparto. La que no comparto es la del dogma de «Pemex es de todos los mexicanos«, de la mitificación de Lázaro Cárdenas. El dogma de no querer cambiar por símbolos históricos y no características técnicas. La premisa que puedo compartir más es la del escepticismo, de que en el pasado las privatizaciones no se hicieron bien, que el Gobierno de Peña Nieto es un gobierno corrupto, que las petroleras transnacionales no dejan de ser corruptas por ser privadas, y pongo el ejemplo de aquellas petroleras como Haliburton que fueron partícipes de la Guerra de Irak y la falsa ideas de que este país tenía armas químicas, aunado a desastres ocasionados en países como Nigeria.

    Por eso es que a pesar de que esta reforma era necesaria, debe de ser bien implementada. Y la izquierda mexicana, bajo su cerrazón dogmática, se priva de poder contribuir a que esta reforma esté bien hecha, y que esa inversión privada coadyuve en bienestar para la nación, y no que dicha inversión privada sea un lastre. En la actualidad ya se saquea a Pemex, lo hace Carlos Romero Deschamps, lo hace el sindicato, los aviadores, el gobierno mismo, los que no trabajan. Y en lo particular, aún minando la corrupción, no creo que Pemex esté en condiciones para explorar en aguas profundas. Creo que haber de alguna manera participado hubiera ayudado más que el reventar sesiones, bloquear entradas, o encuerarse en el atril.

    La apertura de Pemex es un tema lo suficientemente delicado como para polarizarse y basar opiniones en dogmas para cualquiera de las dos posturas.  Los ciudadanos debemos exigir transparencia y certeza. Pero me quedo con las palabras de Einstein: Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes. Y por años hemos estado haciendo lo mismo, a veces cada vez peor.

    ¿Aplaudir a Peña Nieto? No dudo que su gobierno ha sabido «hacer política» (digo su gobierno porque conocemos las capacidades intelectuales del Presidente), aunque con todo y eso, hemos visto reformas poco más que mediocres, y ni que decir de la Reforma Hacendaria. Pero no se me olvida, que cuando el partido del mexiquense fue oposición, bloqueó por 12 años esas mismas reformas. Es decir, al PRI sólo le interesa el bienestar de nosotros los mexicanos, cuando les conviene y obtienen un beneficio de ello.

    Seguramente habrá continuación…

  • Vargas Llosa y la dictadura perfecta

    Vargas Llosa y la dictadura perfecta

    Es popular la descripción que hizo Mario Vargas Llosa al régimen priísta como la dictadura perfecta, incluso el cabezal del diario francés Le Monde en el «triunfo» electoral de Peña Nieto fue ese: Retour à la dictadure parfaite  pero ¿cuándo lo dijo?

    Bueno, les presento el video de aquella ocasión dentro de una especie de debate que fue grabado hace ya un poco más de dos décadas en Televisa, que al parecer está dirigido por Enrique Krauze, y donde aparecen Vargas Llosa y Octavio Paz.

    Vargas Llosa acusa a Octavio Paz de exonerar a México de la tradición dictatorial latinoamericana, afirmando que el régimen priísta ha sido una dictadura perfecta. Lo que llama la atención es cómo Vargas Llosa habla de un México transitando a la democracia en ese entonces (recordemos que gobernaba Carlos Salinas). Porque el discurso de la transición democrática ha perdurado por años, y en realidad hemos visto como al final vivimos en una «eterna transición» donde al final siempre terminamos lejos de consolidarnos un estado democrático.

    Vargas Llosa describe atinadamente lo que el describe la dictadura perfecta, y menciona que bajo el régimen priísta, se tienen todas las características de una dictadura, con la pequeña diferencia de que no es una dictadura personalista, pero sí de un partido, de un grupo. Dice Vargas Llosa que esa dictadura era tan perfecta que se trató de emularse en varios países, como en el Perú de donde él es originario.

    Lo imperdible es la cara de Octavio Paz a lo largo de la entrevista, quien evidentemente se muestra en profundo desacuerdo por las afirmaciones que hizo Vargas Llosa.

  • Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

    Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

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    Algunas personas creen en el karma. Creen que la naturaleza se encargará de poner en su lugar a aquellas personas que les hayan cometido un atropello. En el caso de nuestro querido país el karma simplemente no existe, y más bien tenemos una nación que acumula traumas y rencores colectivos debido a los personajes que hacen lo que se les pegue la gana sin que sean castigados, o bien, con el tiempo sean liberados y después exonerados como el caso de Raúl Salinas de Gortari.

    Quienes nos acordamos del México de principios de los noventa (e incluso quienes no lo vivieron), entendimos lo que significan los apellidos Salinas de Gortari. A diferencia de Peña Nieto, el ex Presidente Carlos Salinas, no necesitó una sociedad conectada en línea para que burlas y chistes sobre él se viralizaran. Creíamos que el castigo de la sociedad era implacable y que iba a coadyuvar en un posterior ejercicio de la justicia. Lo primero no sucedió (Peña Nieto, cercano de alguna forma a Salinas, llegó al poder) y lo segundo tampoco, debido a que Raúl Salinas fue puesto en libertad hace algunos años, y ahora con todo el cinismo que va implícito, es exonerado del delito de enriquecimiento ilícito (La PGR afirmó que no «pudo demostrar» que ese súbito enriquecimiento fuera ilegal).

    Naturalmente hay muy pocos argumentos de peso (o más bien no los hay) para pensar que Raúl Salinas, hermano del que fuera acusado por Luis Tellez por robarse la mitad de la partida secreta (Carlos), no haya cometido delitos. Incluso se percibe como de un cinismo descarado ver que a Raúl le devolverán todos sus bienes incautados (41 bienes inmuebles y 12 cuentas bancarias). Los Salinas se salieron con la suya. Solamente por la decisión de Ernesto Zedillo de aprehender a Raúl y exiliar a Carlos, la familia Salinas llegó a vivir algunos momentos «difíciles», pero en esta historia parecen haber triunfado. No importe que su nombre esté manchado mientras puedan reírse sin piedad de la gente.

    Si alguna persona, en acto de ingenuidad, creyó que la detención de Elba Esther Gordillo o de Andrés Granier significaba algún cambio positivo en el nuevo gobierno del PRI entrante. Con la decisión de la PGR, dicha esperanza se apaga por completo para ver que siguen siendo los mismos. Ignoro la cantidad de poder que pueda tener Carlos Salinas dentro del país, pero a juzgar por conversaciones como las de Luis Tellez o las del ex Presidente Miguel de la Madrid, vemos que sigue teniendo una influencia política considerable, al punto que se le considera el mentor y padrino político de Enrique Peña Nieto.

    Con esta exoneración, las autoridades se han vuelto a burlar de la ciudadanía. Y han dado una razón más para que los ciudadanos les tengan escepticismo. Al final es la clara muestra de que como requisito para actuar impunemente, sólo se debe estar completamente alineado al poder, o ser parte de él (cosa en la que se equivocó Elba Esther Gordillo). La famiglia Salinas, a excepción de Enrique, quien muriera asfixiado en el Estado de México, sigue viviendo como si no hubiera pasado nada. Incluso Carlos Salinas se da el lujo de escribir libros y atender a periodistas. Mientras que muchos ciudadanos de a pie, inocentes, deben de lidiar con la presunta culpabilidad tan típica del sistema mexicano.

     

  • El PRI y el hartazgo electoral

    El PRI y el hartazgo electoral

    ¿Te has preguntado a quienes les creó una sonrisa en la cara la iniciativa del Candigato Morris? (sin entrar en teorías de la conspiración en torno a esta iniciativa ciudadana) ¿A quienes les creo una gran sonrisa el ver ciudadanos hartos de «todos los políticos, y todos los partidos políticos»? La respuesta es muy sencilla. A los del PRI. La respuesta es fácil.

    El PRI y el hartazgo electoral

    Voto duro. Algo que caracteriza a la mayoría de los votantes del PRI es que son personas que siempre votarán por ese partido. Puede ser por las despensas que reciben en cada elección, quienes trabajan en dependencias gubernamentales o sindicatos afines al PRI (varios de los más grandes), por esa dura filiación que tienen algunos ciudadanos con el PRI, la cual raya en el paternalismo, y también toca a las tradiciones -Yo voto por el PRI porque tiene los colores de la bandera-.

    Este sector seguirá votando por el PRI, suceda lo que suceda con las entidades que gobiernen, mientras el partido siga mostrando ese lazo con estos ciudadanos. Vemos entonces que los partidos de oposición no tienen ese voto duro, por lo cual necesitan salir e ir a convencer a la gente de por qué les conviene votar por ellos.

    Por esto, al PRI le conviene el hartazgo electoral. El voto duro irá a votarles, mientras que su voto útil será minoría. Pero la oposición perderá, porque al depender del voto útil, de aquellos que preferirán anular su voto, o ya de plano, abstenerse, perderán demasiados votos mientras que el PRI perderá pocos.

    Si es difícil convencer a los indecisos, a aquellos que piensan su voto y lo pueden cambiar en función de diversas circunstancias (he aquí donde están los más informados), entonces lo que se puede lograr es que se abstengan de votar por la oposición. La estrategia en el Distrito Federal, es crear la percepción de que en el DF, Mancera está gobernando mal. Se mediatiza el caso de los que fueron levantados en un antro de la Zona Rosa, se empiezan a señalar errores del gobierno, para buscar tratar de detener la buena fama que ganó el PRD con los últimos Jefes de Gobierno (aunque para ser sincero, veo esa empresa difícil, al menos en el corto plazo para el PRI).

    El hartazgo, alimentado por la situación política internacional, allana el camino al regreso de la maquinaria del PRI, y cuando el dinosaurio se haya establecido, la oposición estará déficit a comparación de lo que era antes de eso llamado «la transición democrática», y es el hecho de que ya gobernaron y no lo hicieron muy bien, por lo cual no tendrán tanta autoridad moral para hablar de «un cambio», otra vez.

    A su vez el PRI podría estar dentro de una paradoja, dónde el desarrollo económico implicaría una pérdida de voto duro (sobre todo con la reducción de un número de pobres). ¿Preferirán mantenerlos en su situación, o se desprenderían de ellos pensando en que acapararán voto útil? Lo mejor para el país es que ocurriera lo segundo.

    Posiblemente ante esta realidad donde los tricolores se benefician del hartazgo, quienes no quieran al PRI, tendrán que votar por el «menos peor», aunque el nombre del candidato que tachen en la boleta no les satisfaga.

     

     

  • Las elecciones y el mito de la democracia

    Las elecciones y el mito de la democracia

    Al ver lo sucedido ayer en las elecciones que representan el mito de la democracia, lo primero que pensé fue en romper mi credencial de elector del coraje al ver que no podemos ni siquiera organizar unas elecciones decentes. Pero ocurren dos cosas. Primero: Esta credencial es la identificación más usada en el país, y segundo, al partido en el poder, el PRI, lo empodera el hartazgo, el abstencionismo. La razón por la que la mayoría de los panistas o perredistas votan, es por la convicción que tienen por quienes van a votar, si estos partidos los decepcionan, dejan de votar por ellos. Algunos buscan otra opción (como algunos ex simpatizantes del PAN votando por AMLO el año pasado), o simplemente deciden ya no votar.

    Las elecciones y el mito de la democracia

    La fuerza del PRI está menos en su voto útil y más en su voto duro. Un acarreado nunca se hartará de ser acarreado mientras reciba su despensa. Y miren lo que son las cosas, en ese sentido, el PRI cumple más que los otros partidos (naturalmente es más fácil otorgar despensas que crear un mejoramiento real de la economía). Si el PRI pierde credibilidad (que bueno, no es como que tenga mucha debido a sus antecedentes históricos) no le afecta tanto, como le puede afectar a los otros partidos. Por eso, de alguna forma, están agradecidos con iniciativas ciudadanas como las del Candigato Morris. Porque los ciudadanos que participan en este tipo de iniciativas no son voto duro de algún partido. Panistas y perredistas dejan de ganar mucho, y los priístas al dejar de ganar menos, terminan ganando.

    De los pocos triunfos de la oposición el día de ayer, podemos hablar al parecer de Kiko Vega a la gobernatura de Baja California. Y es que las malas lenguas dicen que el PRI permitió el triunfo de la oposición en ese estado a cambio de la adhesión al Pacto por México (Castro Trenti era el gallo de Manlio Fabio Beltrones y no de peña Nieto).

    La constante en todos los estados es el discurso de una elección de estado. Mataron a un jóven que filmaba un acto de compra de votos en Veracruz. En mi estado no hubo elecciones (Jalisco) pero cercanos míos que participaron en la campaña (en el caso de Quintana Roo), me comentaron que no se le puede llamar siquiera «proceso electoral» a lo que vivieron. A Gustavo Madero, Presidente del PAN, no lo dejaron votar. Su casilla nunca abrió y la «cambiaron de lugar» a una dirección inexistente.

    El PRI es una constante. Así son porque así siempre han sido. Por eso no se equivoca Alejandro Páez Varela al preguntarles en su columna a Zambrano y a Madero que qué esperaban, que por qué se sorprenden. Lo que podría ser una variable es la oposición y la verdad que ni siquiera se han podido desempeñar dignamente como opositores. Se los han chamaqueado. Los reclamos del PAN y el PRD al PRI son fuertes: En la verborrea de los presidentes de ambos partidos se escuchan mucho las palabras «regresión», «impugnar», frases como «El PRI se alió con el narco», «El PRI no me dejó votar». Pero, ¿Qué han hecho ellos a parte de quejarse y quejarse? Sus palabras se las lleva el viento, y si el PRI quería dividir a la oposición por fuera y por dentro para minar su poder, -Divide et impera-. No solo lo logró por su colmillo y su maquiavelismo, sino porque los partidos de oposición se pusieron de pechito.

    ¿Qué partido representa ahora a muchos de los ciudadanos en México? Ninguno. ¿Quién tiene la capacidad de procurar unas elecciones limpias y democráticas en México? Nadie. El IFE que en algún momento, logró procurar elecciones limpias y justas, ahora se ha corrompido, ha actuado de manera parcial a favor del partido en el poder. Estamos en serios aprietos señores. Y es difícil cuando una inmensa frustración puede acabar con la enorme paciencia que significa volver a construir. Cuando el pragmatismo político del PRI deja en pañales a las iniciativas ciudadanas, de buena fe, sí, pero sin una estrategia clara y bañadas en un mar de ingenuidad si las comparamos con los procedimientos del PRI. Un claro ejemplo es esa pregunta del ¿Y dónde están los #YoSoy132?

    El que muchas personas estén más preocupadas por el accionar de la Selección Mexicana frente a Panamá que del proceso electoral, deja entrever la forma en que mediáticamente se ha manejado este asunto para que los reclamos sobre la «cochinez»electoral del domingo no sean los suficientes para poner en aprietos al régimen actual.

    A veces la realidad es muy dura. Y así es en el caso de la nuestra.

  • El viejo régimen regresa, y la oposición no sabe como contrarrestarlo

    El viejo régimen regresa, y la oposición no sabe como contrarrestarlo

    El domingo se llevarán a cabo las elecciones en diferentes municipios de la República Mexicana, además del estado de Baja California peleado por el priísta Trenti y el panista Kiko Vega. Carmen Aristegui en su programa de MVS Radio llama a Gustavo Madero, Preidente del PAN, a quien se percibe frustrado y a veces pareciera que tiene ganas de llorar, con una voz quebrada y un fuerte sentimiento de impotencia, afirma que el año pasado cuando el PRI ganó la Presidencia los mexicanos se preguntaron si se trataba del nuevo PRI o del viejo PRI. Madero afirma que las noticias son muy malas, que es el mismo PRI de siempre, que le están saliendo garras al dinosaurio y hace puras marranadas. -¡esto está de la chingada!- dice.

    El viejo régimen regresa, y la oposición no sabe como contrarrestarlo

    Las acusaciones no son cualquier cosa. Desde compra de votos, secuestros, montajes, violencia y hasta asesinatos. Actos despreciables que son vistos por los tricolores como meros actos pragmáticos. En sí lo que sucede no es sorprendente, es el PRI, en su ADN nunca ha estado la democracia, y sería utópico pedir un cambio, porque su carácter autoritario y ventajoso les ha servido muy bien.

    No solo el PAN hace esas demandas. El PRD denuncia una violencia electoral inédita que busca determinar las elecciones. Pero Madero termina siendo la muestra fehaciente de la impotencia de la oposición ante el partido en el gobierno. Se los comieron vivos, los dividieron con un Pacto por México que en el papel decía que iba a unir al país para hacer los cambios que se necesitaban. ¡Oye, Peña, tus hombres están comprando vot….! -Recuerda el Pacto por México-, ¿Por qué no han sancionado a nadie por lo de… -Recuerda el Pacto por México.

    Peña Nieto se ha tratado de mantener ajeno a las artimañas que hace el PRI en todos los estados donde va a haber elecciones. Pero ante los reclamos de oposición no ha hecho absolutamente nada, e incluso le dijo a Rosario Robles, implicada en las estrategias electorales en Veracruz, que aguantara las críticas.

    Pero no solo podríamos hablar de la displicencia premeditada de Enrique Peña Nieto. Sino también de aquella de la oposición que hasta que no «le sudaron» no prendieron los focos rojos. Desde hace meses se hicieron públicas las denuncias de ilegalidades electorales en Veracruz y en realidad no pasó mucho. El Pacto por México quedó en entredicho, pero al final, todo siguió igual. Ahora Madero lo vuelve a poner en entredicho, se muestra muy preocupado, habla de una regresión, del riesgo de la pérdida democrática, pero también se excusa de los errores de su partido, de las divisiones internas que afirma no existen y son invención del PRI, pero que en realidad son totalmente reales. Que claro que otra cosa es que una de las estrategias del PRI ha sido ahondar las divisiones en la oposición.

    La oposición se ha quedado con pocas armas, a pesar de que al menos en los primeros tres años, tienen tal acomodo en el congreso,  que le pueden hacer frente al PRI. Pero con su impotencia ante las elecciones de estado venideras, posiblemente en los otros tres, los priístas hagan lo que les plazca con este país.

    La oposición, todavía oposición, se está quedando muy corta. En las redes sociales colocaron una curiosa petición donde un usuario le pide a Madero romper el Pacto por México, armar una revolución como su abuelo (su tío abuelo en realidad), y eso me recordó que tal vez su poco carácter sea un mal de familia. A Ignacio Madero en algún momento le faltó determinación, lo cual le hizo caer ante Victoriano Huerta. Su nieto adolece de lo mismo, y tal vez de una forma más grave. En la entrevista con Aristegui se veía a una persona muy enojada. Pero más que una persona con carácter, parecía un niño que llegaba llorando con la maestra porque le habían pegado.

    Sin embargo, Madero tiene razón, el PRI quiere restaurar el régimen presidencialista. ¿Y dónde están los #YoSoy132 que tanto criticaron la imposición de Peña Nieto? ¿Dónde están todos? Sí, podrán ser elecciones locales en su mayoría, pero el problema es nacional. Si el PRI se sale con la suya, entonces habremos dado un importante paso a dicha restauración. Es preocupante, muy preocupante.

  • El nuevo PRI

    El nuevo PRI

    Después de un análisis concienzudo he llegado a la conclusión de que la diferencia entre el nuevo PRI y el viejo PRI solo se encuentra en la doctrina económica. Los viejos priístas son aquellos que abogan por un mayor intervención del estado en la vida económica del país, los nuevos priístas son aquellos llamados neoliberales. Aunque no siempre parece ser la apuesta por el libre mercado, sino un poco más por ese «capitalismo de cuates». A partir de ahí el PRI es exactamente el mismo, con sus defectos y sus virtudes, y es que no se les puede pedir que cambien su ADN que les funcionó por tanto tiempo.

    El nuevo PRI

    Podemos ver algunas diferencias ahora, pero tienen que ver más con las circunstancias que rodean al partido en el gobierno (y el partido del gobierno) que con un cambio dentro de éste. Temas como el Pacto por México tienen que ver más con que llegaron con una oposición más fuerte en las cámaras que en tiempos pasados, tiene que ver con una sociedad cada vez más exigente y crítica (aunque todavía nos hace falta mucho), pero el partido sigue siendo el mismo. Vemos caras jóvenes y guapetonas, pero están formadas por «los de siempre», ellos son herederos del modus operandi clásico del partido (aunque afortunadamente también ya hay quienes llegan con ideas más frescas y abierta). No se puede pedir otra cosa porque es lo que les ha funcionado. Para muchos de nosotros esas prácticas pueden representar preocupación, pero para ellos representa el éxito político y eso es lo que cuenta.

    El reformismo es una de sus caras, no es algo nuevo. Miguel Alemán se presentó como el reformador que orientaría a México al industrialismo, Echeverría como el reformador que promovería la apertura (interesada) con diversos sectores sociales como un aparente rompimiento con el régimen pasado de Díaz Ordaz del cual fue parte, Salinas de Gortari se presentó, luego, como el reformador que abriría a México al mundo. A pesar de que al régimen priísta se le ha puesto la etiqueta de «autoritario», han sido expertos en los consensos. Echeverría hizo una especie de pacto con los estudiantes del 68 para desligarse del fantasma que lo perseguía, Salinas hizo lo propio vía Diego Fernández de Ceballos en las famosas concertasesiones, y Peña Nieto vuelve a hacer un pacto con la oposición, con el fin de, precisamente, mostrarse como el reformador.

    Lo sucedido en Veracruz, dónde el Presidente del PAN Gustavo Madero evidenció el uso de programas sociales con fines electorales, es una muestra de que las viejas prácticas siguen, también es muestra la alineación total de todas las estructuras al Presidente Enrique Peña Nieto, las formas son las mismas. La intención del PRI es quedarse en el poder para no irse en mucho tiempo. Saben que es importante ir acumulando poder, para esto quieren asegurar el triunfo en las mayores entidades posibles, hasta las elecciones intermedias donde buscarán la mayoría en el congreso. Lo visto en Veracruz seguramente se replica en muchos estados y las mañas seguirán existiendo porque es imperativo asegurarse diversos triunfos que los vuelva a restablecer en el poder. Así ya no necesitarán ceder para firmar pactos o para sacar las reformas.

    El pez grande se come al más chico, y el PRI ha puesto en evidencia que tiene bastante más oficio que la oposición. Tantos años en el poder les ha dotado de una experiencia que deja ver a panistas y perredistas (aunque parte del origen de estos últimos sea el PRI) como unos neófitos políticos. El PRI une a la oposición para una causa en común, pero a la vez incide en sus divisiones internas, Divide et impera. En su historial, el PRI ha hecho lo mismo con opositores, sindicatos, estudiantes. Una especie de maquiavelismo a la mexicana.

    La ambigüedad política del partido le permite moverse a donde se tenga que mover.  Puede ser liberal en algunos casos, conservador en otros, puede ungir a un político con rasgos de izquierda, y a la vez puede formar un cuadro tecnócrata. Debido a que la identidad del partido tricolor no tiene que ver tanto como su postura ideológica, no es tan criticado si cambia de idea, si forma una alianza con algún partido, y de esta forma nunca terminará arrinconado con su ideología como si puede pasar con el PAN o con el PRD.

    El PRI funciona porque es el que más se adapta a la cultura del mexicano, el que más la entiende y la acepta como está (a pesar de cierto rompimiento con el nacionalismo revolucionario). No aspira tanto a cambiarla como sucede con el PAN y hasta cierto punto con el PRD. De esta forma el PRI todavía es el que mayor capacidad tiene de satisfacer las necesidades de los mexicanos (independientemente de las formas). El PAN por un ejemplo (al menos en sus principios y doctrina), cree que para lanzar a México al desarrollo es necesario cambiar la cultura e idiosincrasia del mexicano. El PRI más bien pensaría em lanzar a México al desarrollo pero tomando en cuenta que los mexicanos ya somos de tal forma y pensamos de tal forma.

    Por todo esto, el PRI no tiene la necesidad de cambiar. Yo creo más bien que el PRI solo cambiará si la sociedad mexicana comienza a cambiar. Por eso esperamos, los que somos escépticos con este partido, que logren implementar políticas atinadas que puedan significar algún cambio benigno, para que de esta forma, el PRI tenga que adaptarse al cambio generado por sus propias políticas, y no solo eso, sino para que sean más rentables en México, las opciones políticas que signifiquen una mayor apertura.