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  • Lecciones de VivaAerobus, Prepotencia, clasismo, y un mal servicio

    Lecciones de VivaAerobus, Prepotencia, clasismo, y un mal servicio

    Esta semana es extraña para la empresa aérea VivaAerobus. Recibió mucha publicidad gratuita, pero no parece ser tan buena, aunque creo que algo que resalta más que el mal servicio de la compañía es el actuar de «ciudadanos» que sea por su linaje, posición económica o por su posición social o política. Desde luego no me quedo con el mejor sabor de boca con esta línea aérea, pero lo más desagradable es ver como gente sintiéndose superior, cree tener la capacidad de humillar a sus semejantes.

    Lecciones de VivaAerobus, Prepotencia, clasismo, y un mal servicio

    Empecemos con el primer caso. Tenemos un video donde un grupo de personas están demasiado molestas porque el avión se atrasó (ellos dicen 8 horas, VivaAerobus dice que son dos), el agente de tránsito desde luego no sabe controlar la situación al punto que se burla de los molestos pasajeros que lo amenazan: -¡Uy, que miedo!. En eso un señor fornido, se llena de cólera, le reclama airadamente al empleado por sus burlas, en eso una señora le propina a dicho empleado sendas cachetadas. Este se sigue burlando y levanta la mano. Pareciera que le hace una seña al hombre fornido, lo que causa que este llegue y le propine varios golpes (literalmente le rompió la boca). Después de eso se retira enojado del lugar, y los demás empiezan a amenazar al empleado incluso con cárcel.

    Aquí tenemos dos casos. Una aerolínea que brinda un mal servicio, y naturalmente se entiende el coraje de la gente, porque un avión atrasado implica muchas pérdidas. Pero también es cierto que no se puede esperar un excelente servicio de una aerolínea cuyos boletos en muchos casos son más baratos que un viaje en autobús de lujo (ETN). El empleado de VivaAerobus fue muy poco profesional, creo que habrían suficientes argumentos para despedirlo, pero también tendríamos que ver la capacitación que recibió de la aerolínea. Porque estas personas deberían estar preparadas para manejar estos conflictos. Es inaudito que un empleado se burle de tí ante un mal servicio que está recibiendo.

    Pero la reacción de la señora que le propinó las cachetadas, y el hombre que le rompió la boca es algo peor. En un país desarrollado, estas personas hubieran sido consignadas por la policía y demandados. No hay ninguna justificación para utilizar la violencia, y es peor que un señor fornido se ponga al tú con una persona debilucha, chaparra y mayor de edad. Creo que hay forma de resolver esto, se puede ir a reclamar a la aerolínea, se pudo grabar este video del empleado burlándose para demandarlo e incluso subirlo a redes. Pero con los actos de violencia, el que pierde ante la sociedad, termina siendo el agresor.

    El segundo caso no tiene tanto que ver con el servicio de la aerolínea (aunque de alguna manera refuerza el mensaje de «mal servicio» debido al video que le antecede). Tiene que ver con una senadora del PRD, Luz María Beristain, que llega 9 minutos tarde a su vuelo. Debido a esto, el vuelo se cierra y ya no se puede tomar. La empleada sigue las políticas de la empresa, y la senadora busca intimidarla usando su puesto público con el fin de que le den acceso al vuelo. Se enoja y al final termina insultando a la empleada criticando su «educación».

    Esta senadora demanda que en otras aerolíneas sí le pueden reponer el vuelo. Pero cuando uno contrata un servicio con una empresa, acepta las políticas que esta empresa maneja (que de alguna forma se entregan al usuario), y si esa aerolínea no da esa facilidad, no tiene por qué darla. La señora llegó tarde, y si perdió el vuelo, perdió el vuelo. La empleada simplemente está haciendo su trabajo, y la senadora no tiene ningún derecho a humillarla, ni siquiera por tener su puesto público. Me sorprende que una senadora » de izquierda» arremeta contra una empleada diciendo que su educación es digna de Tepito y le llama «escuincla», cuando se supone que una izquierdista debería de representar a las clases más vulnerables. El tener un cargo político no te da el derecho de pedir trato preferencial en los servicios que se te den. Para una empresa simplemente eres un cliente más y ya.

    Es triste que en México, la gente quiera imponerse a los demás en base a su posición social, a su color de piel o a su puesto. También es triste ver el pésimo servicio al público que hay en varias empresas, al punto que los empleados puedan burlarse de la gente. Lo bueno, como comenté una vez, es que hay quienes evidencian estos actos con el fin de que queden reprobados ante la opinión pública y poco a poco vayamos dejando esas prácticas.

  • Ladies and gentlemen

    Ladies and gentlemen

    Tradicionalmente, la sociedad mexicana ha tendido a parecer más heredera de una monarquía que de un estado liberal (a pesar de que a través del tiempo, el liberalismo estuvo en boga dentro de los círculos intelectuales en México). Más que un estado demócrata, parece que podríamos hablar de una nobleza, dónde los políticos y gente de poder hacen como que están cerca de la gente pobre, pero en la práctica viven en la opulencia y con un fuerte sentimiento de superioridad ante las masas. Por esto se entiende la arrogancia de ciertas personas y personajes, quienes por su posición social y/o económica, creen estar por encima de la sociedad. Son las famosas ladies y los gentlemen.

    Ladies and gentlemen

    Afortunadamente la sociedad, con la ayuda de las tecnologías, ha mostrado un fuerte rechazo ante estos comportamientos altaneros (que para muchos en algún tiempo podrían estar hasta justificados). Lo que es símbolo de un desprecio ante uno de los tantos males que nos aqueja como sociedad: Los privilegios de clase, el influyentismo, el nepotismo, el clasismo. Fueron las ladies de Polanco, el gentleman de Las Lomas, la lady Profeco, la lady Roma, entre muchos otros. Para asignarles el mote, dependiendo de su sexo, se antepone el término en inglés de dama o caballero, al lugar dónde el individuo ha cometido este tipo de actos (y donde frecuenta o reside).

    Esta reacción de la sociedad es una buena noticia, ante quienes buscan pasar por encima de ella. Esta a través de las redes sociales hace mediático el repudio que les generan estos insolentes actos, y lo va integrando al inconsciente colectivo. Donde se deja en claro que ese tipo de comportamientos no son bienvenidos en nuestra sociedad. Naturalmente dichos comportamientos se pueden ver en todo el globo terráqueo, pero en el caso de nuestro país es mucho más notorio que en muchos otros países desarrollados por nuestra herencia vertical y monárquica.

    Peña Nieto tomó una decisión acertada al remover a Benitez Treviño por los actos de su hija (conocida como la Lady Profeco). Sería tema de otro texto hablar por qué el sí, y no Romero Deschamps o Rosario Robles, que si responde a un hecho mediático y no de justicia. Pero una de las instituciones más respetadas del país, no se podía dar el lujo de permitir prácticas influyentistas, donde la hija del titular de esta dependencia, usa a la procuraduría para «castigar» a una restaurant por el hecho de que no le dieron una mesa (que nunca reservó). La hija se llevó el escarmiento de su vida. Fue repudiada en las redes sociales, y de seguro no le fue bien en casa cuando a su padre lo despidieron de su cargo por este hecho.

    La Lady Profeco, se dio cuenta del precio que tuvo que pagar por ponerse encima de la sociedad. En un acto donde ella tanteó que ganaría, que se saldría con la suya y castigaría al restaurant Maximo Bistro por no cumplir uno de sus caprichos. Ahora tendrá que soportar la culpa de ver a su padre sin trabajo por su comportamiento, y no solo eso, tendrá que lidiar con la pérdida (aunque sea temporal) de su honorabilidad.

    Una sociedad que aspire a ser democrática, debe de tener la capacidad de vigilar el comportamiento, no solo de quienes los gobierna, sino de sus semejantes. Una sociedad democrática no puede tolerar y dejar pasar actos arbitrarios de impunidad, porque si lo hiciere, estaría legitimando las intenciones de algunas personas de pasar por encima de  ella. Y una de las excusas de las ladies y los gentlemen, es que creen que sus actos van a quedar totalmente impunes.