Dicen que las elecciones del pasado 3 de Julio iban a ser la antesala de las elecciones federales que se celebrarán el próximo año. Que quien ganara en el Estado de México se iba a llevar la presidencia en el 2012. No se en que basen sus argumentos porque cuando el PAN ganó las elecciones federales en el 2000 y en el 2006, el PRI gobernaba el Estado de México. De hecho panistas como Josefina Vázquez Mota dicen que no tiene nada que ver. Pero yo creo que esta vez si nos dice algo, sobre todo por cómo se están configurando los partidos frente al 2012, un PRD fracturado, un PAN sin una figura convincente y un PRI que viene con todo a recuperar lo perdido.
En el PRD, algunos le hechan la culpa a Andrés Manuel López Obrador por la derrota, él se negó a hacer alianza con el PAN, aunque la derrota fué tan estrepitosa que creo que con todo y alianza no hubieran alcanzado al PRI. Encinas se llevó el honroso segundo lugar, no pudo hacer más frente al «aparato mediático y los intereses oligopólicos» (como ellos afirman), pero el caso de Bravo Mena se cuece aparte. La derrota del PAN fué más que humillante. Si el 21% del PRD sabe a muy poco, el 12% del PAN genera sentimientos de lástima.
Lo preocupante fué como se llevaron a cabo estas elecciones. No es un secreto que los priístas hecharon mano de los recursos de «siempre» para ganarlas: Despensas, tinacos, regalitos, planchas para las madres, y hasta ayudas de Televisa para repartir artículos de Eruviel; gente acarreada y demás. En los debates, empresas internacionales especialistas en el tema dieron como principal perdedor a Eruviel, y como ganador a Encinas, pero parece que los debates no sirvieron de mucho porque el voto duro fué quien hizo triunfar al PRI. No me atrevo a decir que se trataron de unas elecciones democráticas (si bien tampoco podemos hablar de un fraude ni mucho menos) por todas las circunstancias que rodearon al sufragio. Denise Maerker no se equivoca al decir que se vivió una involución democrática.
Toda la maquinaria fáctica vuelve a apuntar al PRI, en eso no se equivoca Andrés Manuel López Obrador. El PAN ya no les funciona y lo mejor es regresar a lo de siempre. Un ejemplo es la maestra lideresa del SNTE Elba Esther Gordillo que hace poco revelara que si hubo alianza con el PAN en las elecciones del 2006, ahora es buscada por el PRI para hacer alianza en el 2012, el dirigente nacional Humberto Moreira afirmó que la Chucky es su amiga y que buscarán concretar una nueva alianza. La maquinaria se vuelve a acomodar, el aparato sigue funcionando.
No lo entiendo ¿por qué el PRI está tomando tanta fuerza?. Es cierto que el gobierno de Felipe Calderón no ha sido destacable, mucho menos el de Fox, pero pues ¿que no recuerdan a Salinas, Echeverría, López Portillo?. En el 2000 el PAN ganó por la esperanza que significaba el «cambio democrático», en el 2006 volvió a «ganar» por el miedo a otro cambio (AMLO) y por errores que le costaron caro al PRI. Pero parece que la gente ahora está convencida de que el PAN no sabe gobernar y el PRI si lo sabe hacer. Menudo lío en el que nos hemos metido.
La izquierda tampoco ha hecho mucho por que las cosas mejoren, en la izquierda emana el único lider político que existe en el país (con todos sus defectos y sus ambiciones megalomaniacas), López Obrador. Pero también la izquierda no deja de ser el basurero del PRI y por lo tanto tampoco han dejado de lado esos vicios que se reprodujeron durante tantos años en el partido tricolor. Sinceramente creo que si la izquierda quiere tener algo de posibilidades de ganar debería de apostar por Marcelo Ebrard, quien puede conquistar a los votantes indecisos. López Obrador ya no lo puede hacer, tendrá sus millones de seguidores, pero para el resto del país es un cartucho quemado, ni con MORENA logrará cosechar el éxito de hace 5 años.
Las cosas están duras, el regreso del PRI es casi inevitable, tanto el PAN como el PRD tendrían que hacer algo milagroso para evitar su retorno. Pero mientras ya, el PRI gana el Estado de México, y los demás partidos terminan en el olvido.
Sinceramente todavía no sé por quién votaré en el 2012. Lo único claro, al ver lo que ha pasado en días anteriores, es que hay que sujetarse el cinturón porque viene la turbulencia. Ya comenzó la clase política con sus promociones; promesas, acciones, discursos, noticias, personajes, proyectos y ocurrencias que buscarán conectarse con mi gastada (o inexistente) esperanza, para venderme un país mejor.
Desde que Wikileaks filtró documentos confidenciales de México (los cuales fueron enviados a La Jornada), muchas personas de izquierda y sobre todo afines a López Obrador (más bien un amplio sector de la población), han estado esperando con ansias aquel cable que confirme que efectivamente hubo fraude en las elecciones del 2006. Hasta el momento se han quedado con las ganas, pero para su fortuna ya existe un cable que al menos aclara un poco lo que ocurrió en el 2006 y es que el cable 06MEXICO2409 revela que Manuel Espino, entonces presidente del PAN habló con el candidato Roberto Madrazo, el entonces candidato del PRI, para favorecer una alianza que conviniera a las dos partes:Atacar a López Obrador.
Me llamó mucho la atención de un reportaje de Denise Dresser en Reporte Índigo donde ella apoyaba las alianzas del PAN con el PRD alegando que el PRI no se ha modernizado y que la única forma de frenar al partido tricolor era quitándole los bastiones con los que el PRI iba a pavimentar su camino de regreso a Los Pinos, sobre todo en aquellos donde había mostrado rasgos autoritarios como fué en el caso de Oaxaca o Puebla donde recientemente perdieron gracias a la alianza PAN – PRD. Dresser no se equivoca en los argumentos en los que se basa, pero no estoy de acuerdo en su postura, porque las alianzas no solo representan de una orgía ideológica (que bien era justificable en 1988 cuando el objetivo era sacar a como dé lugar al PRI de la presidencia) sino por la incapacidad de ambos partidos de ofrecer una alternativa realmente diferente en la práctica.
Falta un año y medio para las elecciones del 2012, ya no es mucho el tiempo que debe de transcurrir para que sepamos quien será el presidente que sustituya a Felipe Calderón en la silla presidencial, ya se están barajeando muchas opciones, sobre todo entre el PRI y el PRD. Sinceramente a mí, querido lector, ninguna de las opciones que nos están presentado los partidos me convencen. Casi todos son políticos mediocres, con falta de liderazgo y ese angel que se necesita para inspirar al electorado a un cambio. Además la mayoría de ellos han caído más en el exceso de pragmatismo y en el juego de intereses que en el buscar el bien común para la sociedad.
Puedo criticar a López Obrador de muchas cosas y mencionar los miles de defectos que tiene como político, que si es un megalomaniaco, un oportunista, un demagogo, un populista. Pero creo que esta vez ha tomado una decisión que es de aplaudirse: López Obrador decide separarse del PRD tras el sí a la consulta donde el Partido de la Revolución Democrática se unirá con el PAN para contender en el Estado de México. López Obrador argumenta las diferencias ideológicas que a toda luz son visibles para toda la sociedad. ¿Como un partido de izquierda como el PRD puede aliarse con un partido como derecha como es el PAN?. El PRD se estaría convirtiendo en un partido satélite del PAN, lo cual al largo plazo podría llevar a la ruina, sobre todo al partido político de la izquierda. Es cierto, les funcionó con Gabino Cue en Oaxaca y con Moreno Valle en Puebla. Pero ese tipo de alianzas son muy riesgosas porque lo único que hacen es confundir al electorado.
De verdad, les quería tener un buen regalo a mis lectores por San Valentín, pero pues lamentablemente les traigo una noticia que habla mal de nuestros políticos. Les voy a contar. Todo empezó cuando estaba discutiendo con una persona sobre el desempeño del PAN en la presidencia, yo decía que el PAN a excepción de algunos rubros (estabilidad macroeconómica, apertura de la información, el cierre de Luz y Fuerza del Centro) no se ha desempeñado bien en la Presidencia y que México no está mejor que a finales del sexenio de Zedillo, que a mi juicio ha sido el último buen presidente que hemos tenido (que si neoliberal, de derecha, lo que quieran pero fué un buen presidente). Esta persona se indignó, incluso al grado de decir que yo apoyaba a AMLO y llegamos a una discusión donde el me presentó tablas y estadísticas para decirme que estaba en un error. Estos datos no me cuadraban porque según