Etiqueta: Personalidad

  • El Tinder y su relación con la psique humana

    El Tinder y su relación con la psique humana

    Cuando entré al Tinder por primera vez (hace un día), pensé que me encontraría a muchas mujeres denotando poca suerte en el amor, la apariencia las delataría a pesar de las fotos retocadas y las poses ensayadas repetitivamente hasta encontrar alguna que se acerque aunque sea un poco al concepto de mujer atractiva (sería buena idea sacar una cuenta de «mujer» para poder analizar también a los hombres que se «ofertan» en esa red social). En realidad no fue así, muchas de las mujeres que aparecen en esa red social son atractivas, y algunas amigas que conozco y que considero atractivas o que al menos no catalogo como «ineptas en el amor» aparecen ahí mostrando algunas fotos y una breve descripción de quienes son.

    El Tinder y su relación con la psique humana

    Muchos asumen que quienes usan este tipo de aplicaciones para buscar pareja son personas que pueden estar frustradas sentimentalmente, y ante su ineptitud para socializar o conquistar a mujeres de sus círculos cercanos, buscan hacerlo en el exterior. Pero Tinder (o al menos dentro de esta red social) nos ha enseñado que de alguna manera esa proposición es falsa.

    En realidad hay muchas razones por las que una persona usaría la aplicación. Posiblemente una mujer quiere conocer un hombre fuera de los círculos que frecuenta, posiblemente un hombre atractivo no ha conocido mujeres últimamente por diversas razones (ha tenido mucho trabajo, frecuenta a los amigos de siempre), puede ser que el usuario perciba esta aplicación como una aventura (quiere conocer alguna mujer extravagante), o puede ser que un hombre quiera tener sexo casual con una persona lejana a sus círculos de influencia; o bien, se puede tratar de una persona que es nueva en la ciudad que quiere conocer gente.

    Pero no sólo podemos juzgar por las fotografías. Si bien por selección natural; por más atractiva, inteligente o socialmente apta sea una persona, más posibilidades tendrá de estar sentimentalmente satisfecha, no implica que una persona de tales características deba tener éxito en las relaciones sentimentales en absolutamente todos los casos.

    La dinámica del Tinder me hizo pensar en que a veces tenemos ideas preconcebidas sobre las demás personas. Los seres humanos tendemos a dar más importancia a las disposiciones personales del individuo a la hora de explicar un comportamiento que a los motivos externos, o el entorno en el que el individuo se encuentra. Si conocemos a una persona amable a la cual llamaremos Carlos, diremos que «Carlos es una persona amable». Pero después la hermana de Carlos nos dirá que lo último que tiene su hermano es amabilidad. En realidad no hay contradicción alguna, simplemente Carlos se comporta de tal forma dependiendo del entorno en el que se encuentra; pero los humanos tenemos esta disposición (llamada Error Fundamental de Atribución) y la tenemos por una razón, y es que sería muy desgastante para nuestro cerebro tener que describir a la gente de formas diferentes según el contexto (decir: «Carlos es amable conmigo, pero es agresivo con su familia e indiferente con sus colegas», en vez de decir solamente que Carlos es amable).

    Es natural que en el Tinder, la tendencia sea que los usuarios muestren las fotos más favorables para así crear una percepción favorablemente sesgada donde se resaltan los atributos al tiempo en que se minimizan los defectos. Basta ver el orden de las fotografías, la fotografía de portada (que es la que aparece cuando comienzas a barajear candidatas) casi siempre es la más favorable, incluso ésta puede llegar a contrastar con las demás. Los usuarios (asumiendo inconscientemente el EFA) tratarán de crear una narrativa (mediante fotos y textos) que genere atracción en las demás personas. Si el usuario no tiene éxito es por una de dos cosas (o las dos cosas al mismo tiempo): La primera, que la estrategia no es la adecuada, y la segunda que no eres una persona físicamente atractiva (el Tinder por su naturaleza prioriza las cualidades físicas sobre las intelectuales, así que si tu sabiduría o la labia te hace atractivo ante las mujeres, no te frustres si no obtienes los mismos resultados que la vida real).

    Las redes sociales han cambiado la forma en que interactuamos, no es un avance que sea intrínsecamente bueno o necesariamente malo (como arguyen algunos escépticos), más bien implica cierto cambio en el contexto en el que el ser humano se desenvuelve; pero por la naturaleza de estas tecnologías los usuarios tratan de mostrar (a menos que estén lo suficientemente deprimidos como para explayarse en sus redes sociales) su mejor cara, sus viajes, sus momentos felices (por eso es que a veces redes como Facebook pueden generar cierta depresión en algunas personas porque asumen que la vida de los demás es mejor que la suya, aunque no sea necesariamente cierto), aunque naturalmente en algunos momentos nos acostumbraremos a esa realidad y por consecuencia asumiremos que las personas tenderán a ser un tanto menos felices de lo que aparentan en redes sociales.

  • Las máscaras, el sé tú mismo y los mitos de la personalidad

    Las máscaras, el sé tú mismo y los mitos de la personalidad

    Naturalmente como individuos nos desarrollamos y empezamos a cuestionar la forma en que nos comportamos. Nos damos cuenta que de pronto somos más hábiles que otros en algunas cosas, mientras que en otras nos encontramos rezagados. Cuando uno es adolescente está definiendo su personalidad, es la etapa en la cual empieza a construir las bases del individuo que tendrá en un futuro que valerse por sí mismo. y a partir de esta etapa en adelante (porque el que nuestra personalidad sea mejorable, quiere decir que siempre está en desarrollo) muchos le aconsejarán y empezará a analizar como es que su personalidad podrá satisfacer sus necesidades. Pero para eso de pronto se nos enseñan muchos mitos que más que ayudarnos, podrían despersonalizarnos.

    Las máscaras, el sé tú mismo y los mitos de la personalidad

    Las máscaras.

    Yo recuerdo que cuando cursaba la preparatoria nos explicaban sobre lo malo que era usar máscaras. Una máscara nos la explican como un rol, o un papel que juega un individuo ante cierta circunstancia, en el cual presuntamente parecería que estamos ocultando la esencia de la personalidad porque esta la usamos como protección, pero no es así, y no sólo eso, la «máscara» no es mala, más bien la ausencia de ella podría meterte en varios aprietos.

    La forma en que me comporto con mis papás, con mis amigos, con la novia, con el cliente, con el jefe, son totalmente diferentes. Si me comportara con mi papá de la forma que me comporto con el cliente, mi papá podría asegurar que soy un ventajoso. Si me comporto con mi novia como me comportaría con mis amigos, podría pensar que soy mal educado -¿Qué onda pinche cabrona, amos a ver la pinche película no?-. La relación que tengo con mi padre satisface necesidades diferentes que la que tengo con mis amigos. El que el cariño que le tenga a mi padre sea igual de real y sincero que el que le tengo a mis amigos, no implica que ambos satisfagan las mismas necesidades.

    Uno de los rasgos de la personalidad es la protección. Tengo que proteger mi integridad y una de las características de mis relaciones tienen que ver con la protección. Es por esto que uno no puede ser «uno mismo» en todas las circunstancias.  Es de humanos llorar, por poner un ejemplo, pero es cierto que el llanto te puede dejar ver como vulnerable, entonces sabes que puedes llorar con tu mejores amigos, pero no es prudente hacerlo con toda «la bola de cuates». Nuestra personalidad hasta cierto punto es estratégica, porque queremos a través de todos nuestros círculos sociales, satisfacer nuestros intereses y necesidades (necesidad de afecto, filiación, amor) de la forma más óptima. Y sabemos que exponernos sin máscaras (lo cual implicaría sacarte un moco en público como lo haces en la intimidad) más que ser «nosotros mismos» podrá deteriorar nuestras relaciones. Y aquí es donde vamos con el siguiente mito: El ser tu mismo.

    Sé tu mismo.

    Cuando quieres cortejar a una mujer, cuando quieres que un grupo de amigos te acepte en su círculo social, nos aconsejan que seamos «nosotros mismos». Pero ¿Qué es ser tú mismo? Pregúntale a quien te dio esa sugerencia y te pondrá como ejemplo a una persona que se desenvuelve fácilmente, y debido a esa naturalidad afirmamos que esa persona es «ella misma». En parte es cierto, pero en parte no lo es.

    Las habilidades sociales, como la cultura, y como un cuerpo musculoso, se construyen a base de esfuerzo. Cierto que algunas personas debido a factores externos tienden a desarrollarlas más fácilmente que otros. Pero al final del día las habilidades sociales son algo aprendido y practicado. Esta persona la cual aducen que es «ella misma» en realidad es alguien que tiene un buen desarrollo de sus habilidades sociales, por ende confía en ellas, y gracias a esta confianza es que se puede desenvolver fácilmente. Una persona que no tiene habilidades sociales hablará torpemente y con nervio. Tú le sugieres que sea ella misma, pensando como si tuviera un obstáculo para presentarse como lo que él es, pero sabes que él no tiene la capacidad de desenvolverse como la primera persona. En realidad, él es una persona torpe con sus habilidades sociales y es timorato, entonces «ser el mismo» es ser esa persona torpe con esas habilidades sociales. Porque así es él. La diferencia entre ambas personas no es que uno sea «el mismo» y el otro no. La diferencia estriba en el desarrollo de las habilidades sociales.

    ¿Les ha tocado ver que hay personas que tratan de integrarse y no encajan, se ven falsas y se ven forzadas? Cierto que en algunos casos (los menos) tiene que ver con algún trastorno de personalidad. Pero en realidad la mayoría lo está haciendo bien, está haciendo lo correcto aunque tú pienses lo contrario. Me explico. Este tipo de personas no tiene muchas habilidades sociales, o no tiene habilidades para ciertas circunstancias (una persona popular entre los amigos puede no saber ser vendedor por poner un ejemplo), entonces tiene que practicar para desarrollarlas y no sabe como hacerlo. Entonces la forma para hacerlo es a través de la prueba y el error. Posiblemente contará malos chistes, se dará cuenta de que es lo que no funciona, de que es lo que funciona, y poco a poco se empezará a desenvolver y así se sentirá más cómodo, porque tendrá más conocimiento de sus habilidades y sus capacidades. Y yo sé que es así porque a mí me ha tocado estar en ambos lados. De ser una persona incompetente en lo social, hasta tener las suficientes habilidades para satisfacer mis necesidades sociales y de afecto.

    Seguramente habrán circunstancias en las cuales te sientas como un incompetente. A pesar de que seas popular entre los amigos y tus selfies del Facebook tengan mil likes. Imagina que te gusta una mujer a la cual no sabes como abordarla. Te darás cuenta que te sientes como el incompetente que conociste en la preparatoria, y tú mismo te darás cuenta que tendrás que improvisar. Muy posiblemente esa mujer no te haga caso, porque la incompetencia refleja inseguridad. Pero seguramente esa experiencia te ayudará a la hora de conocer a otra mujer con un aspecto similar. De esta forma poco a poco te convertiras en un casanova y abrirás tu agencia de ligue.

    No se trata de ser uno mismo. Uno es uno mismo siempre debido a que tratamos de hacer lo que creemos mejor para satisfacer nuestras necesidades sociales. Se trata de adquirir habilidades sociales para sentirnos satisfechos. La confianza en esas habilidades es lo que hace que el individuo se desenvuelva con mayor facilidad y se sienta libre. No se trata de decidir si se es uno mismo o si no, se trata de adquirir habilidades, de aprender, de experimentar, hasta llegar un punto en que no sintamos cómodos y confortables.

  • Los Introvertidos

    Los IntrovertidosEn este mundo se promueve al ser humano extrovertido, ese tipo parlanchín que platica con todo el mundo, que sabe muy bien relacionarse con el mundo exterior y que vive de él. El extrovertido se «nota más», no tanto por lo que aporta, sino por su extroversión en sí, hace más ruido, busca estar presente, quiere que lo miren, quiere ser reconocido, que todos sepan quien es él. En cambio los introvertidos muchas veces son vistos como «raritos», se preguntan muchos ¿y qué se trae ese tipo que no habla mucho, que es reservado y que cuenta con pocos amigos, si muy buenos amigos, pero pocos?, los extrovertidos piensan que están desperdiciando su vida, no están viviendo porque al introvertido generalmente se le hace muy pesado contemplar en salir a antros y fiestas dos veces por semanas cuando mínimo. El introvertido es más reflexivo y prefiere tal vez ir a tomar unas copas con sus amigos y platicar sobre algunos temas de interés. El introvertido no soporta mucho ese tipo de pláticas que consiste en hablar lo que sucedió la otra vez, donde se platicó lo que sucedió aquella otra vez.

    Pero en realidad los introvertidos en general, tienen una función en la sociedad. Al ser introvertidos viven «hacia dentro» y no «hacia afuera», prefieren su mundo interior que el exterior, y en muchos casos esto presenta ventajas porque de esta forma tienen mayor capacidad para reflexionar, para crear ideas, y para hacer un sinfín de cosas. La teoría de la evolución, los cuadros de Van Gogh o la computadora personal provienen de hombres que en su vida fueron introvertidos. Y que decir de Newton, Einstein, Orwell, o gente contemporanea como Al Gore (que a pesar de ser conferencista es considerado un introvertido) o el empresario Warren Buffett. Incluso empresarios mexicanos como Lorenzo Zambrano han tendido a la introversión.

    No es que el ser introvertido o extrovertido condicione el éxito de las personas. Lo que quiero recalcar es que la sociedad suele discriminar a la gente introvertida y a veces las consideran como lentas o hasta poco inteligentes (porque muchos relacionan la inteligencia con la capacidad de saber expresarse), por esto muchos introvertidos no logran gozar de la fama que muchas veces ganan (en muchos casos sin buscarla), e incluso algunos otros se vuelven famosos cuando han pasado en mejor vida. Porque para los introvertidos lo importante no es tanto el valor del personaje, sino el valor de sus aportaciones. La gente reconoce a los introvertidos en función de sus logros y aportaciones y no en función de su personalidad.

    La introversión o extroversión de una persona puede ser algo en cierto grado genético o también condicionado por el medio ambiente. Y es que en realidad ninguna de los dos tipos de personalidad es una virtud o un defecto, simplemente es una características de los seres humanos. Lamentablemente el mundo moderno ha promovido el estereotipo de aquel hombre consumista que se mueve por sus instintos, que busca tener éxito y ser reconocido por ello, que busca fama, poder, sexo, dinero; mientras que otras características más virtuosas como la inteligencia o la inventiva quedan relegadas; porque por alguna razón, la inteligencia no es algo que la «mass media» promueva. Se hablan de los actores y políticos con buena apariencia, de los deportistas exitosos, todos los conocen; pero cuando hablamos de científicos, médicos, intelectuales, quedan relegados a un pequeño nicho; siendo que los segundos aportan más que los primeros (aunque aquí ya me salí un poco del tema principal, porque no se necesita ser necesariamente ser introvertido para ser científico o intelectual).

    La gente que busca la fama y el poder, logra un efímero placer que se va con el tiempo, en cambio quienes buscan crear ideas, formas de pensamiento, productos, yo que sé; tardan más tiempo en lograr esa fama que no han buscado (al menos no directamente), pero su éxito termina siendo más perdurable que el del primero.

  • ¿El tipo de música que escuchamos habla de nuestra personalidad?

    Cerebro siempre se ha preguntado. ¿Habrá una diferencia entre aquel que disfruta de las improvisaciones jazzeras y una persona que aguante escuchar una de esas rolas de mas de 20 minutos de Dream Theater o Pink Floyd?, ¿Entre una persona que escuche a The Ramones o Pearl Jam y una persona que escuche RBD?. Yo siempre he dicho que si hay algo de eso, pero me puse a investigar un poco por Internet y parece que si existe alguna relación.

    En el sitio web de la BBC, hay un artículo sobre una investigación que hizo el profesor Adrian North de la Univesidad Heriot-Watt de Escocia, el cual dice que hay una similitud entre un fan del heavy metal y una persona que le guste la música clásica. Según este escocés los dos perfiles son creativos, relajados e introvertidos. Pero también menciona que las personas que escuchan rock, heavy metal o música independiente (underground) tienen la autoestima baja, mientras que los que escuchan pop, jazz, blues, ópera  o rap la tienen alta.

    Un metalero, un jazzista o un seguidor de la ópera son creativos, ¿y adivinen que?, las personas que les gusta el pop comercial no son creativos según este profe. Ya, ya se sabe, si estudiaste una carrera donde se necesite la creatividad como publicidad o diseño y tienes una entrevista de trabajo; borra tus rolas de Paulina Rubio, tus rolas de Rebelde, tus rolas de Lu, bórralas ya, porque si no, no te contratarán.

    El profe North también critica ese estereotipo que dice que los metaleros son unos suicidas, depresivos, peligrosos para la sociedad. No, resulta que no es así, los metaleros son introvertidos y dóciles. Son «realmente unas criaturas bien delicadas». Así que mami y papi, si su hijo escucha a Marilyn Mensón a todo volumen, no, no se va a suicidar, simplemente es una persona introvertida y fragil. ¡Sáquenlo del mundo que ha creado en su propia mente!.

    Pero sucede que este maestro dice que están usando este estudio en los departamentos de mercadotecnia. Maldita sea, si los mercadólogos somos las personas mas manipuladoras, con la carrera mas manipuladora de aquellas frágiles mentes que no saben lo que quieren, y de las que aprovechamos su autoestima para posicionar nuestra marca. ¿Que iremos hacer con la música?, la haremos todavía mas plástica. Metal plástico para el débil introvertido, pop mas plástico para el poco creativo. Si, música prefabricada para todas las personalidades, extensiones de marca con las mismas rolas plásticas interpretadas en diferentes géneros.

    Si, la música habla de nuestra personalidad. Yo también tengo una teoría que dice que cierto tipo de música es escuchada por gente conformista que busca ser parte de la masa social, y otro tipo de música es escuchada por gente exigente que no le gusta conformarse con lo primero que le cae, pero no les voy a decir cual es cual…