Etiqueta: Percepción

  • La manipulación mediática de la percepción

    La manipulación mediática de la percepción

    Ciro Gómez Leyva en el programa Tercer Grado cuestiona a Josefina Vázquez Mota por el asunto de los 60,000 muertos (dándolo por cierto). Un mes después cuando López Obrador asiste al programa, el conductor acusa al tabasqueño de haber creado «el mito de los 60,000 muertos». Con una tergiversación de la realidad por parte del periodista de Milenio de la que muchos no se dieron cuenta se trató de desacreditar a dos políticos distintos, opositores del que su televisora apoyaba.

    La manipulación mediática de la percepción

    Los seres humanos tenemos la tendencia a dar como verdadero lo que percibimos, y ciertamente, a falta de datos duros, la percepción nos da una idea de como andan las cosas, pero esta se puede manipular y tergiversar con el fin de que la población tenga una percepción exagerada o bien demasiado pequeña de las cosas que pasan en el ámbito público. Simplemente, la manipulación mediática de la percepción.

    ¿Han escuchado en este último mes (en el que llegó Peña Nieto) que estamos en una guerra contra el narcotráfico? En realidad casi nada, el discurso peñanietista se ha alejado de los términos «guerra, combate, narcotráfico» por los de «paz, reestructuración del tejido social».  Los medios oficiales o no tocan el tema del narco y si lo hacen, tratan el tema como algo más irrelevante. Se busca querer generar una sensación falsa de paz. ¿Por qué? Porque los números indican lo contrario. En el primer mes de gobierno de Enrique Peña Nieto existen 982 muertos por actos relacionados con el narcotráfico. Si usamos la aritmética, y extrapolamos esa cifra a todos los meses que gobernará Peña Nieto, entonces tenemos que Peña terminaría su sexenio con 70,704 muertos. Una cifra parecida a la que obtuvo Felipe Calderón. Y sin embargo se ha generado una percepción falsa de que no hay tanto problema con el narco, con todo y la noticia del medallista Olimpico Noe Hernández, quien perdió un ojo por un problema con el crimen organizado en el Estado de México.

    A pesar de la apertura de la información, el gobierno junto con los medios de comunicación afines a él, tienen la capacidad de manipular percepciones. Todavía no es lo mismo hablar de un tema relevante en el noticiero estelar de Televisa, que en la plana del medio electrónico sinembargo.mx, o que un tweet, que necesitaría ser lo suficientemente atractivo para viralizarse y aún así no dejará de ser una minoría quien consuma esa información. Aunque la estrategia del gobierno con respecto al narco sea otra (así lo pareció ser cuando vimos a Osorio Chong descalificar prácticamente la estrategia de Calderón), los resultados no pueden verse inmediatamente, a menos claro, que hubiera un pacto masivo con el narco ya tratado. Creo no se puede ni se debe ocultar lo que sigue pasando en el país.

    Ciertamente en los últimos tiempos de Calderón, las televisoras buscaron maximizar la percepción de inseguridad que se tenía con respecto con la guerra contra el narco. No sería raro pensar que tuvo inclusive un objetivo electoral en contra del partido que quedó en tercer lugar. Ahora se busca generar la percepción contraria usando las mismas cifras. Por eso traigo a colación el asunto de Ciro Gómez Leyva, para dejar en claro hasta dónde pueden manipular la información con el fin de obtener un resultado, donde solo hay una diferencia de un mes para culpar al PAN de los «60,000 muertos» y después reclamar a López Obrador por haber inventado el mito.

    Hay que notarlo, este sexenio será mucho sobre la manipulación de las percepciones, más de un gobierno que pide legitimidad a gritos.

  • En política las formas importan más que el fondo

    En política las formas importan más que el fondoCuando la gente criticó la pifia de los 3 libros de Enrique Peña Nieto, señalaron algo que ciertamente era preocupante ver en un candidato, porque se asomaba un problema de fondo; pero también es cierto que muchos de los que hicieron esas críticas se burlaron de la «pifia» y ni siquiera se fijaron en dicho transfondo. Se burlaron porque se equivocó. Luego llueven críticas sobre Josefina Vázquez Mota al decir que «fortalecería el lavado de dinero» en lo que a todas luces fue un lapsus. Tal vez con López Obrador eso no ha sucedido porque se ha cuidado demasiado. Lo peor del caso es que esos «lapsus y errores» terminan costando puntos en la intención de voto. Los candidatos se tienen que ir con mucho cuidado porque poner una «c» donde va una «s» podría marcar diferencia en el resultado final.

    Me pregunto, si todas las personas que critican las «pifias» de los candidatos conocen las propuestas. No se si sepan la estrategia para apuntalar el mercado interno de Josefina Vázquez Mota, que Enrique Peña Nieto quiere establecer un sistema de bienestar universal, o que Andrés Manuel López Obrador propone democratizar los medios de comunicación y crear más competencia. Lo curioso es que estas propuestas no parecen importar mucho porque al menos en México, en política las formas importan más que el fondo. Las propuestas quedan en un segundo término cuando se trata de contender por la Presidencia, y lo peor es que al menos desde que tengo edad para votar, las propuestas no son las que han llevado a un candidato a la silla presidencial. En el 2000 la gente votó por Fox porque querían un cambio, en el 2006 votaron por Felipe Calderón por el miedo a la llegada de López Obrador, y si las tendencias no cambian radicalmente, Enrique Peña Nieto llegará por la impecable campaña publicitaria y mediática que tiene detrás de él.

    El hecho de que la gente se preocupe más por las formas que por el fondo, es lo que hace que tengamos un nivel de campaña muy bajo. Los políticos no pueden improvisar so pretexto de tener más posibilidades de errar, entonces los guiones escritos funcionan mejor aunque no digan nada (esto es notorio con Josefina y con Peña Nieto). Cuando a Josefina la dejan ser, se vuelve una mujer más atractiva, pero sus asesores para evitar caer en riesgos le recomiendan usar una oratoria tal (tan acartonada digna de usarse como somnífero) que Josefina deja de ser ella. Esto naturalmente vuelve a la campaña no solamente menos atractiva, sino que limita el flujo de información para que la gente conozca las propuestas. Porque incluso cuando las presentan, se tienen que cuidar en «como lo dicen», porque cualquier confusión podría terminar con la candidatura de un político. La política no es realidad, es percepción.

    En México nos hace mucha falta madurez política. La gran mayoría de la sociedad (y no solo la gente pobre, sino mucha con altos ingresos) no tiene conocimientos básicos sobre la política, un claro ejemplo es el estudio de Excelsior que hizo un estudio donde llegó a la conclusión que los afiliados al PRI eran los más conservadores, mientras que el PAN y el PRD se encontraban casi en el mismo punto (cosa que no tiene que ver con las ideologías del partido). La gente dice odiar la política, pero no solo lo dicen por la baja calidad que esta tiene, sino que para interesarse en ella es necesario «pensar», y caemos en un círculo vicioso, porque los politicos hacen campaña asumiendo que la gente sabe poco de política, y entonces las formas son las que terminan pesando.

    Muchos me tacharán de antidemocrático o elitista pero creo que se debería implementar una licencia para votar. Aunque si ven en el fondo no tiene nada de estas dos cosas. Por ejemplo, asumimos que todos tenemos derecho a manejar, simplemente para hacerlo tenemos que cumplir con ciertos requisitos; yo no he conocido a nadie que diga que por pedir licencias de conducir se esté atacando a la democracia. Tampoco es elitista, la gente más ignorante no siempre es la más pobre, y al igual que para tramitar la licencia de conducir se podría tomar un curso de política básica, para después aprobar un exámen (estos serían creados por un organismo autónomo sin tendencia política alguna). Dirán que la gente pobre no puede ir a esos cursos, pero si pueden ir por su credencial de votar, podrían tomar en un fin de semana un curso de 6 horas por ejemplo. Así al menos se reduciría el índice de gente que vota de manera irresponsable.

    Mientras la ciudadanía no madure políticamente, seguiremos teniendo este tipo de políticos y este tipo de campañas. Si las campañas telenoveleras o las guerras sucias (o amorosas) son más redituables que usar como eje de campaña las propuestas, es que estamos en un problema, y eso explica por qué nuestra democracia no ha terminado de cuajar.