Etiqueta: pemex

  • Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Pobrecito «ciudadano», pobre diablo

    Hace unos días el mexicano se enorgullecía porque era su afición era considerada como una de las mejores del Mundial, a pesar de que la selección no pasó de octavos de final víctima de sus propios errores (que si no era penal ¡Ya supérenlo!). Y no, no es que me moleste que los aficionados apoyen a su selección, lo que me molesta es que su comportamiento como ciudadanos es diametralmente opuesto a su comportamiento como aficionados. Tenemos a una de las mejores aficiones, multicolor, leal, fiel, que se la raya a los porteros del bando contrario, pero como ciudadanos ni a clasificar alcanzamos, por el amor de Dios.

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    La clase media, media alta, baja, alta, muy alta debería estar en las calles, o debería estar organizando algo, o debería estar haciendo algo, digo, aunque sea que abran una «petición» en change.org, de esas que nunca sirven (yo nunca he visto que sirva firmar en una página de Internet). Así le hacen en los países desarrollados cuando el gobierno se quiere pasar de lanza, salen y se indignan. No, aquí la gente está más bien concentrada en el final de la novela del domingo. Pero los pasivos de Pemex convertidos en deuda pública no les importa. Esa deuda que equivale a 6,000 pesos por mexicano. Es que el petróleo es de «todos los mexicanos» y entonces «todos los mexicanos» nos debemos hacer responsables de la deuda, dicen unos.

    Todo lo que despilfarró Romero Deschamps, su hija con sus yates, con sus perros (y la cara de perro de su propia hija y del propio Romero Deschamps) los Ferraris. Los que cobraban sin trabajar, los aviadores, el dinero que se fue a las campañas políticas y que financiaron a políticos dudosos que después vinieron a mal gobernar a la ciudad-estado-país. Los ciudadanos vamos a pagar esos lujos, esas corruptelas. Y muchos de quienes malgastaron ese dinero no sólo siguen libres, sino que siguen llenos de dinero y ellos no tienen que dar un peso.

    El Fobaproa, el rescate carretero, los pasivos de Pemex. Y los pasivos de Pemex son todavía menos justificables que el Fobaproa, porque esto último consistió en rescatar a empresas de la quiebra después de la crisis del 94 y se argumentaba que de esta forma se evitaría que la crisis fuera más profunda. Éste caso es peor, porque se trata de pagar el despilfarro dentro de una paraestatal que siempre estuvo en quiebra y nunca ha servido para nada más que para reforzar el mito de que Pemex es de «todos los mexicanos» para mantener gente y comprar votos.

    Y me pregunto, ¿Qué estamos haciendo los mexicanos para evitar que los políticos se aprovechen de esta forma? Luego el discurso histórico será los gobernantes malos contra los pobres ciudadanos. ¿Pero en realidad hicimos algo para que fuera diferente? Al final parece que la ciudadanía sólo sabe hacer dos cosas, o integrarse a la maraña corruptil (unos pocos afortunados) o no hacer nada y dejar que abusen de él como una puta de bajo presupuesto a la que todos los cochinotes pervertidos manosean (que será una analogía, pero en algunos casos se puede volver realidad como es el caso de Cuauhtemoc de la Torre, el pervertido del PRI DF al cual no le han hecho nada y nunca le harán nada).

    ¿No te indigna mexicano?

    ¿No te indigna saber que eres copartícipe del abuso porque dejas que abusen de ti sin que tú hagas nada? ¿No te indigna que parte de tus impuestos, ese dinero que te quitan de tu trabajo como empleado o emprendedor, se va para tapar ese boquete abierto con puros desfalcos, despilfarros y desfachateces?

    ¿No te sientes avergonzado no sólo de tu gobierno, sino de ti mismo como ciudadano?

    México tiene un historial de victimización alimentado y mitificado por la historia oficial. El problema, lo que nunca cuentan es lo que dejaron de hacer «los buenos» para que «los malos abusaran» de ellos. O más bien es que «los buenos» eran tan irresponsables, tan corrompidos, que «los malos» ni siquiera tenían que ser tan malos.

    #NoEraPenal, #NoEraDeschamps

    Qué pena.

  • La reforma energética, un simple artículo

    La reforma energética, un simple artículo

    ¡Quesque el petróleo es de todos los mexicanos! ¡Quesque con la apertura nos vamos al primer mundo! #Posmeencuero #Pospongovallas. Hasta ahora, todo lo que ha sucedido es previsible y es consecuencias de muchas cosas. Consecuencia de haber malusado nuestros recursos, consecuencia de haber repetido por décadas esa frase de «el petróleo es de todos los mexicanos» al punto de convertir la expropiación petrolera en un día festivo. Consecuencia de la mala forma en que actúan los políticos, consecuencia de Peña Nieto. Consecuencia de todo. Todo el ambiente que rodea a la Reforma Energética podría ser objeto de estudio para entender la idiosincrasia del mexicano.

    La reforma energética, un simple artículo

    Como siempre sucede (y no es algo que solo ocurra en México) el tema está polarizado. Para los izquierdistas, la derecha + PRI son traidores, vendepatrias, criminales. Para los derechistas, estos primeros son terroristas que no quieren el avance de la nación. En las redes sociales, no es tan diferente. Las posturas son muy en pro o muy en contra. En realidad, las encuestas dicen que la mayoría de los mexicanos están en contra de la apertura de Pemex. La forma en que tanto proponentes como opositores han planteado sus puntos de vista, ha sido a mi parecer, escueta. Al menos en mi particular opinión, los primeros no lograron darme la suficiente certidumbre, y los segundos se aferraron a dogmas históricos.

    ¿Cuál es mi postura? Yo he estado a favor de la apertura de Pemex. En varias décadas no logramos apuntalar el desarrollo del país con el petróleo, incluso dejamos ir oportunidades históricas, como las que le tocó a López Portillo. También alguna vez mencioné, que casi todos los países que tienen mayores reservas son antidemocráticos y que en la mayoría de los casos, el oro negro creaba corrupción debido a la facilidad de obtenerlo. También es cierto que los «como» pueden hacer la diferencia entre una apertura que catapulte al país al desarrollo y literalmente un desfalco. Con la Reforma Energética me quedan algunas dudas. Los Senadores del PAN Javier Corral y Ernesto Ruffo Appel votaron en contra, no por estar en contra de la apertura, sino por la forma en que ésta se estaba llevado a cabo (sobre todo por la premura y muchos otros detalles), y creo que vale la pena escuchar su opinión. Porque no sólo se trata de abrir Pemex, se trata de hacerlo bien, por lo que acabo de comentar.

    Las izquierdas mantienen una postura intransigente basada en dos premisas, una que comparto, y otra que no comparto. La que no comparto es la del dogma de «Pemex es de todos los mexicanos«, de la mitificación de Lázaro Cárdenas. El dogma de no querer cambiar por símbolos históricos y no características técnicas. La premisa que puedo compartir más es la del escepticismo, de que en el pasado las privatizaciones no se hicieron bien, que el Gobierno de Peña Nieto es un gobierno corrupto, que las petroleras transnacionales no dejan de ser corruptas por ser privadas, y pongo el ejemplo de aquellas petroleras como Haliburton que fueron partícipes de la Guerra de Irak y la falsa ideas de que este país tenía armas químicas, aunado a desastres ocasionados en países como Nigeria.

    Por eso es que a pesar de que esta reforma era necesaria, debe de ser bien implementada. Y la izquierda mexicana, bajo su cerrazón dogmática, se priva de poder contribuir a que esta reforma esté bien hecha, y que esa inversión privada coadyuve en bienestar para la nación, y no que dicha inversión privada sea un lastre. En la actualidad ya se saquea a Pemex, lo hace Carlos Romero Deschamps, lo hace el sindicato, los aviadores, el gobierno mismo, los que no trabajan. Y en lo particular, aún minando la corrupción, no creo que Pemex esté en condiciones para explorar en aguas profundas. Creo que haber de alguna manera participado hubiera ayudado más que el reventar sesiones, bloquear entradas, o encuerarse en el atril.

    La apertura de Pemex es un tema lo suficientemente delicado como para polarizarse y basar opiniones en dogmas para cualquiera de las dos posturas.  Los ciudadanos debemos exigir transparencia y certeza. Pero me quedo con las palabras de Einstein: Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes. Y por años hemos estado haciendo lo mismo, a veces cada vez peor.

    ¿Aplaudir a Peña Nieto? No dudo que su gobierno ha sabido «hacer política» (digo su gobierno porque conocemos las capacidades intelectuales del Presidente), aunque con todo y eso, hemos visto reformas poco más que mediocres, y ni que decir de la Reforma Hacendaria. Pero no se me olvida, que cuando el partido del mexiquense fue oposición, bloqueó por 12 años esas mismas reformas. Es decir, al PRI sólo le interesa el bienestar de nosotros los mexicanos, cuando les conviene y obtienen un beneficio de ello.

    Seguramente habrá continuación…

  • La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    Quienes se quedan «en medio» buscan agradar a todos y no tener conflictos con nadie. Pero a veces sucede que todos terminan inconformes con quien decide tomar esa postura. Quedarse en medio, refleja una falsa intención de moderación y prudencia, y a la vez se percibe cierta inseguridad y cierto miedo. Esto es lo que creo yo ha pasado con la reforma energética de Peña Nieto, que al final no tuvo ese mucho de arriesgarse, de pagar el precio y sí de quedar bien con todos.

    La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    Lázaro Cárdenas, aquel legendario Presidente para la izquierda y un sector del PRI, expropió el petróleo. Pero fue otro Presidente, Ruiz Cortines quien terminó cerrando Pemex con puerta de acero al decretar que el ejecutivo no podía otorgar concesiones a empresas privadas. Gracias a este dato histórico, el PRI de Peña pudo hacer una reforma a medias cuando menos, porque puede avanzarle «un poquito» sin traicionar el «legado» de Lázaro Cárdenas. Es decir, bajamos los decretos de Cortines, y ahora nos quedan los de Lázaro Cárdenas intactos. Entonces no hemos traicionado la memoria histórica de los mexicanos, por el contrario, defendemos el legado histórico. Al cabo nadie conoce a Ruiz Cortines y menos que él fue quien prohibio el otorgamiento de concesiones.

    La propuesta de reforma consiste en una modificación al artículo 27 donde el estado podrá celebrar contratos de «utilidad compartida» sin perder el control de los energéticos. ¿Es un avance? Sí, pero pequeño y no hay mucho más que festejar: No se toca al sindicato de Romero Deschamps, y el petróleo sigue «siendo de todos los mexicanos». Y es que la reforma es lo suficientemente sosa para considerar absurdo que esta misma implique una privatización.

    Esta reforma más bien es política. Lo repito. El PRI va a buscar el desarrollo de México sólo al punto en que preserve sus intereses. Y políticamente fue lo que más le convino. Abro Pemex un poquito, más no lo suficiente para que la izquierda se me venga encima, que el PRD, que MORENA. Cuando los priístas dijeron que había que defender esta reforma en las calles (lo cual parecía un reto al movimiento de López Obrador), parece que estaban siendo sarcásticos, porque con una reforma tan a medias, no se podrá crear el suficiente coraje como para que se haga un movimiento masivo al cual retar.

    La izquierda está molesta, la derecha también, los mercados, la bolsa de valores, las corporaciones petroleras tampoco están muy contentas. Peña Nieto quiso quedar bien con todos y no quedó bien con nadie. Aunque es ganancia que la molestia sea tenue por varios sectores, contra el hecho de que un importante sector de la sociedad se indigne fehacientemente contra esta iniciativa. Recordemos que el 65% de los mexicanos está en contra de la privatización de Pemex contra un 19% que está a favor (los restantes son indecisos).

    ¿Se tratará de una gradualidad como la que menciona Noam Chomsky? Es decir, ir haciendo cambios de poquito en poquito para que la sociedad no se haya dado cuenta como es que el petróleo haya sido privatizado. O bien, es simplemente una reforma timorata, una reforma energética pensada desde conveniencias políticas. Pensada en no despertar al supuesto «México bronco», pensada en que el PRD no se baje del Pacto por México para que los priístas puedan seguir mangoneándolos.

    El PRI no quiso tomar el riesgo. Peña Nieto se presentó como el gran reformador (algunos se la creyeron) y de las 4 reformas propuestas, se ejecutaron 2 (la laboral y la de telecomunicaciones) que terminaron muy cortas, y esta propuesta por el ejecutivo tiene el mismo talante. Faltaría la fiscal pero creo que ya no podemos esperar mucho. Las reformas no lo han sido tanto, y en todos los casos, les han llovido críticas desde diversos sectores por dicha timidez. El gobierno de Peña Nieto que empezó pujante a pesar de las críticas de gran parte de la población se desinfla. Cuando ya no queden reformas por aplicar, habremos de preguntarnos cual será la siguiente estrategia.  Peña Nieto quedaría como un reformador mediocre.

    No, no hay intenciones de cambiar. Ni un pacto donde se invitaba a todas las fuerzas a trabajar en común (con estrategia mañosa) permitió que se lograran los avances que necesita este país.

    La insistencia de rememorar a Lázaro Cárdenas en el documento enviado por Peña al pleno, es la clara muestra de la incapacidad, o más bien, falta de voluntad para tomar riesgos. Se terminaron abrazando a los mitos históricos de nuestro país, a decisiones que en su momento pudieron haber sido útiles. Pero ahora ya no. En ese sentido el PRI terminó igual que el PRD o AMLO, tratando de justificar sus posturas con una historia mexicana que no es lo suficientemente digna para poder presumir y sentirnos orgullosos.

    Faltan ver las discusiones en el pleno, ver como se modifica esta propuesta. Pero la entrada es débil, timorata.

    Lo repito. El petróleo no es de todos los mexicanos, ya quítense eso de la cabeza. Con todo y petrolera no hemos logrado despegar, hay que empezar a hacer las cosas diferentes.

  • La privatización de Pemex

    La privatización de Pemex

    Empiezo diciendo. Estoy a favor de que privaticen parcialmente Pemex. Hay un argumento que dice que «el petróleo es de todos los mexicanos». Pero yo no me llamo Cerebro Deschamps, ni ustedes se apellidan Deschamps. Ya una vez expliqué por qué creo que la dependencia del crudo es un cáncer. El petróleo es uno de los símbolos de la historia mexicana (junto con Hidalgo, Juárez y la Virgen de Guadalupe), pero no por eso significa que en la práctica haya sido el detonante del desarrollo del país.

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    Empero, lo que sí me preocupa, es que esa privatización la vaya a hacer el PRI, y más un gobierno como el de Peña Nieto. Porque no solo se trata de los «qués» sino de los «comos». Un ejemplo es Telmex. La corrupción dentro del proceso de privatización hizo que los beneficios de pasar la telefonía a manos privadas (Carlos Slim) fueran más bien magros. Si la privatización se llevara a cabo dentro de ese talante, entonces sí habría de que estar preocupados.

    Naturalmente la intención del gobierno de Peña Nieto sí es privatizar (aunque sea de forma parcial) la paraestatal. Todos esos términos de «liberalización», «modernización» son meros eufemismos para tratar de que el impacto mediático de este acto sea lo más leve posible. Decir que el petróleo se va a privatizar y pretender hacerlo abiertamente sin empacho, podría provocar un desconcierto muy fuerte en la población, al punto que lo que sucede en Turquía o Brasil sería un juego de niños. Para eso es mejor dar pequeños pasos, usar términos más ad hoc, negar que se va a privatizar, para que cuando se haya terminado de hacer, nadie se haya dado cuenta.

    A eso ha ido Peña Nieto al Reino Unido y tanto los americanos como los ingleses están muy interesados. los cuales ya están haciendo ojitos. Lo que se haga posiblemente no implique todo el proceso de privatización, pero será un paso más hacia ella. Este siguiente paso tendrá la oposición de toda la izquierda (y Ebrard se ha presentado como uno de los firmes opositores), el PAN parece que lo aceptará y apoyará sin tapujos.

    Los mexicanos no tenemos muchas cosas de lo que estar orgullosos fuera de nuestras tradiciones y folclor. La selección de futbol anda mal (es muy importante recalcarlo, lo siento), las cerveceras con sus marcas conocidas a nivel mundial han sido vendidas, y cada vez hay menos cosas de las que nos podamos sentir orgullosos. De esta forma entiendo el por qué muchos mexicanos se sienten orgullosos de su petróleo, pero en realidad no es algo que se haya ganado y menos habla de nuestra fortaleza como sociedad. Es simplemente una materia prima, menos cuando siquiera hemos desarrollado bien mecanismos para poder extraerlo todo.

    Por eso creo que la iniciativa privada de alguna manera tiene que participar en la extracción de este material. La cuestión es que el proceso de privatización debe de ser estratégico y no entreguista. Y muchas veces esa diferencia no está en los «qués» como mencionaba, sino en los «comos». Ese proceso debe de tener el fin de beneficiar a la población, de ver la forma en que la población se puede beneficiar mejor, y no en el mero interés de las corporaciones. Si esto trae beneficios a la economía, habremos visto que no fue tan malo como lo dice nuestra idiosincrasia, pero de lo contrario podríamos ver aposentos kilométricos y opulentos en un pueblo tan insignificante como es Atlacomulco.

  • ¡Privatícese!

    ¡Privatícese!

    De los 20 países con más petroleo en el mundo, solo 4 son democráticos (como nuestra democracia es demasiado imperfecta no la cuento), casi todos son subdesarrollados y varios de ellos tienen una pésima distribución de la riqueza.

    ¡Privatícese!

    Hace no mucho tiempo hablé sobre que pasaría si México no tuviera petroleo y expliqué como es que el petroleo a veces termina postergando el desarrollo de las naciones, el petróleo es dinero fácil. Es más sencillo y cómodo generar por un decir, U$10 millones extrayendo crudo, que educando a los ciudadanos para que sean competitivos, funden sus empresas y puedan generar ese dinero. Debido a que es fácil de obtener, ese dinero se presta mucho para la corrupción y los malos manejos, no se le debe cuentas a nadie. El petróleo enriquece a unos pocos, y les otorga el poder, con lo cual se fomenta el autoritarismo. Por esto se explica que la corrupción abunde en países petroleros, o donde la naturaleza ha sido muy benigna, como aquellos países africanos donde se encuentra abundancia de diamante, pero su población vive en la pobreza extrema.

    El lema es ¡El petróleo es de todos los mexicanos!. Creo que la lucha por la conservación del petroleo que hace la izquierda tiene más que ver con el nacionalismo y el miedo a la pérdida de orgullo nacional, que con el sentido común. El petróleo es nuestro orgullo, así nos lo enseñó la historia oficial (creada por esos mismos que ahora buscan la privatización), la expropiación petrolera por parte de Lázaro Cárdenas quedó tatuada en el inconsciente mexicano, pero cabría preguntarse cual hubiera sido nuestro destino si no hubiéramos tenido el petroleo en nuestras manos, si nos hubiera ido mejor o peor. ¿Qué habría pasado si empresas privadas hubieran administrado la abundancia y no José López Portillo?

    Por eso digo ¡Privatícese!. Entiendo que también influyen las formas, y tal vez pueda ver con recitencia que el PRI sea el que tome la batuta. Entiendo que este proceso se hace poco a poco. Sería una idiotez privatizar de golpe porque provocaría una feroz reacción de los opositores y muchos ciudadanos. Pero esta privatización tiene que dirigirse a obtener beneficios para la nación y no debe tener una actitud servil.

    Creo que el progreso del país es más importante que el orgullo. Debido al petróleo también el gobierno deja de recaudar los impuestos que debería, los millonarios no pagan y el petróleo cubre esos privilegios. ¿Están molestos con la compra de votos? ¿Con qué creen que se financió esa compra de votos, y sobre todo estas mediocres campañas políticas? Pues con el petróleo. ¿Los sueldazos de los políticos corruptos? Con el petróleo. ¿Entonces sigues creyendo que el petróleo es de todos los mexicanos? ¡Yo tampoco!.

    En la historia mundial se convirtieron en países desarrollados aquellos que no tuvieron tantos recursos naturales a su alcance y se tuvieron que esforzar para poder satisfacer sus necesidades, debido a esto, evolucionaron como sociedad más rápido, se hicieron más fuertes; mientras que los que tenían recursos naturales abundantes quedaron atrapados en la zona de confort y tuvieron una evolución más lenta. Las primeras conquistaron a las segundas, las colonizaron, extrajeron sus recursos naturales para beneficiar a la población y estas últimas quedaron sumidas en la pobreza, o más bien, siguieron sumidas en la pobreza.

    México es un país que tiene la capacidad de salir adelante. Estamos acostumbrados a estirar la mano, pero a veces mostramos el carácter para salir adelante cuando esa mano benefactora no existe. Creo que podemos salir adelante sin necesitad del oro negro, creo que somos una nación que puede esforzarse por conseguir lo que necesita a base de esfuerzo y quienes administran ese oro (sindicatos, políticos) son los que menos se esfuerzan. Por mí no hay un problema en que se privatice el petróleo, que valga la redundancia, ya es privado, los sindicatos y los políticos son dueños del petróleo.

    Podré estar de acuerdo en muchas cosas con la izquierda, pero no con este tema. Y sí, sé, que habrán empresas transnacionales haciéndose agua la boca (algunas infames como Texaco o Haliburton, que por cierto, las petroleras son las empresas con peor reputación en los EEUU, lo cual demuestra el efecto nocivo que genera el petróleo), y sé que el gobierno nunca dirá que van a privatizarlo, incluso que algunos quieran sacar beneficio económico de esto. Pero yo ya no quiero un país que dependa de un recurso natural que ha provocado que las autoridades no se molesten en fomentar una sociedad competitiva.

    Y ni me pagó el gobierno, ni es una entrada pagada por una transnacional. Simplemente es lo que pienso y lo que me suena lógico analizando tanto la historia como la realidad, lo digo, solo 4 países con petróleo de los primeros 20 son democráticos y en algunos casos su economía es tan robusta que el petróleo no es el ingreso principal, y si tomamos los primeros 10, solo Canadá contaría como país democrático (que por cierto, no ha extraído la mayoría de sus reservas por la dificultad que acarrea hacerlo, así que podríamos decir que no cuenta). Casi todos los países petroleros tienen una pésima distribución de la riqueza, tienen una clase media reducida, son países poco innovadores. Las estadísticas ahí están, ya es cuestión de como quieran tomarlas.

  • Si México no tuviera petróleo

    Si México no tuviera petróleo

    Si México no tuviera petroleoNo sé si se han dado cuenta que muchos de los países que tienen petróleo son subdesarrollados, y cuando estos tienen un mejor nivel de vida, a final de cuentas son autoritarios y los gobiernos «petrodependientes» siempre se muestran muy lejos de los ciudadanos ¿Esto por qué?, lo explica muy bien Denise Dresser en su libro «El País de Uno», los gobiernos que recaudan recursos del petróleo, no los recaudan tanto del dinero generado por el trabajo de los ciudadanos, por lo cual no deben de rendirle tantas cuentas al pueblo. El petróleo es como una droga, aparentemente hace sentir mejor a una población, pero termina generándole una fuerte dependencia.

    El petróleo promueve el autoritarismo, porque este recurso genera riquezas sin tener que esforzarse por él más que para extraerlo, no se necesita una nación desarrollada para poder enriquecerse con él. De los 10 países con mas reservas de petróleo en el mundo, solo Canadá es un país democrático, y de los primeros veinte, solo podríamos agregar a Estados Unidos, Brasil y México (con nuestra democracia incipiente). De los 20, 16 países son países autoritarios o semidemocráticos en el mejor de los casos. No muchos países han siquiera logrado desarrollarse por medio de las grandes reservas de petróleo, una de las pocas excepciones son los Emiratos Árabes Unidos, quienes sabiendo que este producto es finito, han invertido el petróleo en otros giros, como ha sucedido en Dubai. Pero tenemos otros como Venezuela que es uno de los países con mayores reservas, y pues, Venezuela está jodida, y el petróleo le ha permitido sostener un gobierno autoritario como el de Chávez.

    El petróleo posterga el desarrollo de una sociedad, la sociedad no tiene la necesidad de mejorar, de hacerse más competitiva, porque al lograr cierto bienestar con el «oro negro» no hay necesidad de mejorar. México siempre fue beneficiado con reservas de petróleo, pero este siempre ha sido muy mal utilizado. Más que beneficiar a la sociedad, este beneficia a Carlos Romero Deschamps, a los partidos políticos, a los políticos en sí, y ha permitido concentrar la riqueza. Como hay petróleo no hay necesidad de mejorar la educación del país porque no se necesita hacer crecer la competitividad, como hay petróleo alcanza (lo que para «ellos» significa alcanzar) para mantener a los millonarios monopólicos hacer negocios con privilegios fiscales. En cambio países como Japón que se caracteriza por ser un país con escasos recursos naturales (entre los que no se encuentra el petróleo) han logrado desarrollar a su sociedad para que su cultura sea una ventaja competitiva y no un lastre.

    Los recursos naturales no generan un país rico ni democrático, más bien los países con muchos recursos tienden a servir a los países más desarrollados, los primeros extraen, venden, y los segundos compran y procesan. Los países con muchos recursos no saben como convertirlos en algo útil, por eso les conviene mejor venderlos y quedarse con el dinero. Como la transacción lo hace el gobierno o la empresa petrolera, entonces el dinero se lo quedan algunos pocos; en cambio si los ingresos de un país fueran creados por la iniciativa de los ciudadanos, automáticamente tendríamos una mejor distribución de la riqueza.

    El petróleo históricamente ha sido un lastre en México, justo cuando vino la mayor bonanza con López Portillo, vino una de las peores crisis económicas, lo que se consideró la oportunidad perdida. Y es que el poder del petróleo genera tantas tentaciones que a los que menos terminan beneficiando son a los ciudadanos. Como sería si… ¿México no tuviera petróleo?

  • Pemex, un caso de prejuicio revolucionario

    Petrobras es una empresa petrolera que pertenece mayoritariamente al estado brasileño (un 64%), el resto es parte de capitales privados. Naturalmente con ese porcentaje, el gobierno brasileño es el que tiene el control sobre la petrolera en materia de decisiones, pero la IP gana un porcentaje de las ganancias que ofrece el negocio. La empresa fue privatizada parcialmente, sin que esta dejara de ser controlada por el estado, pero de esa forma obtuvo grandes beneficios, gracias a la inversión de capitales privados, porque se pudo extraer más crudo del que se hubiera podido hacer sin la ayuda de estos capitales. Petrobras ha tenido mucho éxito y ha emitido títulos por 71,000 millones de dólares, mientras Pemex ha perdido 43% de reservas y la PDVSA de Hugo Chávez arrastra 24,000 millones de deuda.

    Los críticos aquí en México de esta privatización parcial ven esta medida neoliberal. Pero curiosamente en Brasil fue llevada a cabo por un gobierno socialista de izquierda (Lula da Silva) [Fe de Erratas, fue, Enrique Cardoso, socialdemócrata]. También alegan que estarían rompiendo el sacrosanto primer mandamiento revolucionario: -No privatizaras petroleo ni refinerías. Porque el petroleo es de «todos los mexicanos», ¿en verdad es de todos si de la extracción del crudo sale el financiamiento de las patéticas campañas electorales?. Y no es que deba quitar mérito a la expropiación petrolera que llevó a cabo Lázaro Cárdenas que fue una muy buena decisión, pero lo que los críticos no te dicen es que antes de dicha expropiación, las petroleras eran controladas «totalmente» por empresas extranjeras y el estado no veía casi un céntimo de las ganancias. En cambio lo que se ha querido hacer no es regresar ni remotamente a ese modelo (y estoy hablando de la opción más privatizadora de todas las que se han propuesto), sino que como en Petrobras la privatización sería parcial y el estado seguiría teniendo el control.

    En español (nótese el acento demagógico): Pemex seguiría siendo de todos los mexicanos y todos nosotros controlaríamos a nuestra empresa, nada más que les venderíamos una parte de nuestra empresa a capitales extranjeros que no podrán decirnos a «todos nosotros» que hacer con nuestra paraestatal, pero que gracias a su capital, podremos extraer más petroleo, con lo cual a la larga, todos los mexicanos ganaremos más dinero.

    Los que se oponen ya no a la privatización parcial, si no a la concesiones privadas son los de la izquierda y algunos tipos del PRI. El problema con la izquierda mexicana, que como una vez alguien me dijo, es el basurero del PRI, es que sigue añorando los preceptos de la Revolución Mexicana. Cuando dicha revolución se institucionalizó formando el «partido único» desde que Cárdenas abandonó el poder se traicionó vilmente a la fallida revolución y la izquierda se siente la heredera de dichos preceptos revolucionaron. Pero my friend, la revolución inició hace 101 años, eran otras épocas, todo era diferente, el mundo era otro completamente distinto. Es como extrañar a la novia que hace 30 años uno tuvo, la cual ahora está casada, tiene 3 hijos y tiene arrugas, ya no aplica.

    La izquierda mexicana debería enfocarse en disminuír la desigualdad social y aumentar las oportunidades para todos, más que apegarse a un dogma obsoleto. Lula da Silva logró disminuír la desigualdad social y sacar a millones de brasileños de la pobreza, y parte de ese éxito se debe a la buena gestión de Petrobras. Puede ser cierto que varias empresas gringas sin escrúpulos tengan la mira apuntando a Pemex (Haliburton por ejemplo), pero el estado bien puede decidir con quien vale la pena hacer negocios. y decidir abrir a Pemex a la inversión privada por iniciativa del estado mexicano y no por presión de algunas corporaciones extranjeras, curiosamente Lula da Silva propuso a Pemex crear una sociedad entre Pemex y Petrobras.