Etiqueta: pasividad

  • Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas

    Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas

    Muchas personas desearían que Televisa desapareciera. Una vez comentaba que en realidad eso no solucionaría las cosas porque nos quedaríamos con un vacío de poder que debería ser llenado. Es decir, ciertamente que la televisora de alguna manera enajena a las personas con productos televisivos que a través del tiempo se han ido convirtiendo en más chatarra (que digo, en mi niñez, hasta los programas de Paco Stanley tenían un poco de sustancia, ahora ni eso), pero también es necesario tener individuos que se dejen enajenar. Que el entorno, tanto la escuela, una familia de gente inculta, entre otras cosas, los haga susceptibles de ser enajenados porque al final su perfil se presta mucho para que disfruten de contenidos chatarra. Un claro ejemplo está, en quienes tienen a la mano acceso a información más decente, como el cable o Internet, y al final con todo y su sistema de 300 canales no se pierden Sabadazo, ni La Rosa de Guadalupe.

    Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas

    Berumen hizo un estudio muy interesante a nivel nacional, donde llega a la conclusión de que un tercio de los jóvenes ven novelas con mayor frecuencia que cualquier otro contenido televisivo. Se agrava con el sexo femenino donde este porcentaje llega a la mitad. Dos de cada diez jóvenes prefieren los noticieros (y habrá que ver cuales). Solo el 3% se interesa en los contenidos culturales. Tres de cada diez jóvenes leen el periódico, pero para ver las sección deportiva -Hoy juega el TRI de mi corazón-, -Noooo, se murió Juan «El Cerebro» Jiménez, el lateral del atlético copilco-. Y sólo 0.7% de los jóvenes se leen el periódico con el fin de informarse del acontecer político. Es decir, algo así como uno de cada ciento cincuenta. Penoso, vergonzoso. -La política me da güeva, no le entiendo, todos son corruptos y roban, para que le pongo atención-.

    Y nos vamos al terreno de las ideas, un tercio de los jóvenes descarta tener una ideología (naturalmente por desconocimiento), y el resto se divide entre derecha (28%) izquierda (25%) y centro (8%). Los jóvenes prefieren las telenovelas a las ideas. La Gaviota, Eduardo Verástegui y Niurka vencen por goleada a Marx, Adam Smith, o Milton Friedman.

    Se pone más grave la cosa. ¡Más del 90% de los jóvenes (posiblemente hasta el 97%) entre 18 y 29 años nunca han participado ni en una organización civil, cultural, estudiantil, deportiva, artística, vecinal, religiosa o de partidos políticos. En resumen, la participación ciudadana entre los «jóvenes de hoy» es lamentable. Podrán decirme, ví a doscientas mil personas integrándose a una marcha en contra de Peña Nieto en la Avenida Juárez, pero ¿doscientas mil de cuantos? La mayoría son indiferentes ante los que sucede en el entorno, buscan un empleo mediocre , su carrito a plazos, con el cual pasan y les griten que se pongan a trabajar. Participar en una AC es de raritos, a onda es ver la novela, y después hacer sano deporte jugando unos fifas en el Xbox.

    Doña Tele sigue ejerciendo una fuerte influencia sobre la sociedad. A pesar de tener alternativas, se ha creado una cultura donde los contenidos banales venden. Hezos Missmoxxss joobeness ke ezcriven azi, que usan Internet como una extensión de su mediocridad intelectual. Ver videos chuscos en Youtube, compartirlos en las redes sociales, ver porno, mentartela si «ensucias su muro de Facebook» con algúna entrada política o documental», entrar a una página de dudosa reputación y creerse todo lo que viene ahí. La cultura televisiva se extiende a otros medios. Muchos jóvenes que no tienen un entorno favorable, o que tienen pereza.

    Se requiere un cambio de paradigma. Tenemos una sociedad demasiado pasiva y las nuevas generaciones no logran dar el ancho. La irrupción de las nuevas tecnologías han permitido que algunos jóvenes tengan más oportunidad de informarse y participar activamente. Pero sigue siento una minoría, un limitado sector. A la mayoría no les han enseñado la responsabilidad que deben de tener como ciudadanos. Prefieren ver novelas, no desean ejercitar su cerebro, y entonces tenemos una sociedad atrofiada.

    Aquí puedes ver todo el informe:

    La Cultura Politica de Los Jovenes en Mexico

  • De la crítica a la propuesta

    De la crítica a la propuesta

    La crítica es necesaria, porque las propuestas surgen de una crítica. Entonces se supone que la crítica nos debe hacer reflexionar y tomar acción. Podemos criticar que el país está mal, pero entonces hay que buscar como corregirlo, podemos criticar a otra persona, entonces hay que ayudarla. pero cuando la crítica se queda solo en crítica se convierte ya no en algo útil, si no en algo nocivo. Y eso es algo que pasa mucho en México, estamos muy acostumbrados a criticar, porque señalar es fácil, lo difícil es proponer porque esto implica tener iniciativa, valentía y creatividad.

    Este sitio, en parte está concebido como un blog de crítica, donde se hablan de diferentes temas y a veces recojo sucesos que tienen una connotación negativa. Muchas veces no me toco el corazón con lo que escribo y digo las cosas como pienso, pero al menos en mi caso, la intención de hacer crítica (cuando la hago) es para generar conciencia. A esta crítica le debe de seguir una propuesta, y tal vez en mi blog no he realizado tantas propuestas como críticas, porque pues no es el lugar para hacerlo, porque puedo listar aquí un montón de propuestas para mejorar al país, pero quedan en el tintero. Para esta cuestión más bien actúo en mi vida diaria y trato de hacer un cambio positivo en la sociedad, ya lo he dicho, soy miembro de una organización civil y participo en otras actividades.

    Lo que a veces me preocupa es que en México muchas veces la crítica se queda en eso, en crítica, y a veces creo que eso en vez de ayudar termina perjudicando, porque pareciera que en vez de hacernos reaccionar nos sumerge en una depresión colectiva, en un sentimiento de que todo está mal y que somos incapaces de cambiar nuestra realidad. Es cierto bien, que una sola persona no puede comerse al mundo, pero esta especie de pesimismo es como un círculo vicioso, porque para hacer un cambio, se necesita que un grupo de personas busquen un mismo propósito, y muchas veces al no ver eso, el mexicano termina sumergiéndose en la pasividad.

    Con esto no quiero decir que no existan mexicanos activos, a través de la historia han existido ciudadanos que han buscado impulsar un cambio, o en determinados momentos el mexicano de pronto despierta y ve que puede hacer algo (sobre todo en los casos donde es necesaria la solidaridad colectiva como en el terremoto de 1985), pero generalmente la mayoría de las personas sigue asumiendo un papel pasivo, y las críticas solo terminan siendo una justificación para deprimirse más, o bien, para conformarse con la realidad actual. A la vez el mexicano en su generalidad ocupa un ente paternalista para tomar acción, porque se cree incapaz de tomar iniciativa por sí mismo.

    Tal vez a veces por eso me preocupa que los lectores al leer mis críticas hacia la política, la sociedad, más que ayudarles a tumar conciencia, termine creando una especie de sentimiento de que ya nada se puede hacer y creo que debería ser lo contrario, creo que los problemas son los que deberían de motivarnos a resolverlos y a construir una sociedad mejor. Un terapeuta me dijo sabiamente una vez que la ansiedad era la constructora del mundo moderno, que la ansiedad era la que hacía que la gente se moviera y actuara, buscara alternativas e innovara lo cual terminaba beneficiando a toda la sociedad. Me decía el terapeuta, esa ansiedad es positiva y necesaria; pero cuando dicha ansiedad excede un límite ocurre lo contrario, la persona termina «apachurrándose» e inhibe su capacidad de reacción ante los problemas. Pienso que el creernos incapaces de hacer un cambio hace que la ansiedad crezca y se dispare. Por lo cual nos limitamos a sobrevivir y tratamos de evadir los problemas que nos rodean.

    Yo espero que los lectores tomen los artículos que escribo como una forma para darse cuenta de los problemas que vivimos y en consecuencia, actuar y buscar generar un cambio positivo. Tal vez es fácil decirlo por aquí, pero nadie dijo que es fácil, se requiere de voluntad para construir las cosas negativas en cosas positivas, y si lo logran hacer, sentirán el placer de haber logrado un cambio.