Etiqueta: Papa Francisco

  • El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    A veces hay conceptos que se confunden, se mal entienden, no se respetan en su concepción original, o bien, se interpretan de forma tramposa. Uno de esos es la denominación de Estado Laico. Esta denominación que es atribuida a naciones avanzadas y no tan avanzadas como la nuestra tiene el propósito de garantizar la libertad religiosa (o de no profesar religión alguna) al separar al Estado de las iglesias. Es decir, ninguna Iglesia no debería inmiscuirse en los asuntos del Estado porque de esta forma la libertad de religión se pondría en riesgo.

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    Con la visita del Papa Francisco he notado dos cosas que debo de mencionar con respecto a dicho término. La primera tiene que ver con el papel que juega el Gobierno, y la segunda tiene que ver más bien con el papel de quienes se proclaman críticos:

    Vamos con lo primero. ¿Están respetando el Estado Laico nuestros gobernantes?. En mi parecer no lo están haciendo. Una cosa es que reciban al Papa, que se cierren algunas calles para que pueda saludar a los fieles, que pueda dar misas, discursos y todo lo demás. Otra cosa es que nuestros gobernantes se cuelguen de la imagen papal para ganar legitimidad. Es decir, nuestros gobernantes se están aprovechando de las creencias de la gente con el fin de obtener un beneficio político, incluso muchos de ellos han besado el anillo al Papa (lejos de rebasar los límites del Estado Laico, que evidentemente lo hace, tendríamos que hablar de la congruencia de dichos gobernantes), para después ser tácitamente cuestionados por el mismo Papa.

    Lo segundo tiene que ver con quienes bajo el supuesto amparo del Estado Laico buscan denostar a los fieles. De hecho, como mencioné, el propósito es el opuesto, que cada persona tenga la libertad de ejercer o no ejercer la religión que desee. Ellos han tergiversado su significado al pensar que el Estado Laico trata sobre el anticlericalismo y un ataque frontal a la religión cuando no es así. De hecho caen en lo mismo que dicen combatir, su propósito es imponer una visión particular sobre las demás.

    Con el paso del tiempo, el número de católicos ha venido en descenso (aunque no de forma franca). Naturalmente ahora somos más quienes guardamos una postura más escéptica con la religión. Pero creo que para ser críticos también tenemos que informarnos bien y desarrollar argumentos con más validez que aquellos que sólo buscan llevar la contra y son emitidos desde el odio, el instinto o las generalizaciones. El nivel de debate es realmente pobre y en vez de que sirva para llegar a conclusiones que nos puedan traer sabiduría, sólo logramos crear una sociedad más polarizada.

    Entiendo que el Papa Francisco sea una figura que despierta pasiones incluso entre algunos no creyentes por su carácter reformista. Pero hay quienes se oponen a la visita del Papa y a la vez piden que haga declaraciones que por sí mismas se podrían llegar a considerar una vulneración al Estado Laico. Por ejemplo, que el Papa hable sobre Ayotzinapa, que critique a Peña Nieto o que condene el matrimonio de Peña Nieto y Angélica Rivera, consumado entre muchas irregularidades.

    Es decir, aceptan que el Estado Laico se vulnere, solamente cuando esto implique un beneficio para sus preferencias políticas. Si el Papa pronuncia «Ayotzinapa» se convierte en héroe, si el Papa es acompañado por Peña Nieto, entonces el país está en franco riesgo de convertirse en una dictadura confesional.

    En realidad, el Papa ha hecho críticas de forma tácita al Gobierno, pero cuidando las formas de tal manera que ello no implique una vulneración al Estado Laico. El Papa ha hablado de la corrupción, del narcotráfico, del materialismo, pero ha tenido cuidado de no involucrarse políticamente en esos temas. El Papa se ha dado cuenta del recibimiento artificial y pomposo que recibió por parte del Gobierno, y ha notado que los gobernantes, en su clásico afán de simular, tratan de mostrarle un México que no existe pero que no pueden ocultar. Al Papa se le observa más cómodo en los escenarios más naturales y abiertos.

    Hay escenas que no gustan a los quejosos (por ejemplo, una foto del Papa con Eruviel, reclamando por qué no hay alguna con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa), y parte tiene que ver con la ignorancia del contexto o con la falta capacidad o voluntad para entender que el Vaticano y el Papa también se sujetan a la formas diplomáticas y hacen política. Se oponen a que venga a México porque no creen en la Iglesia, pero al mismo tiempo le exigen una muy alta calidad moral.

    Al final, quienes no han sido respetuosos del Estado Laico son algunos de nuestros gobernantes, el Papa ha sido prudente en ese sentido. Lamentablemente esta visita ha servido para mostrar la intolerancia que todavía pernea en nuestra nación. Tanto quienes han aprovechado la ocasión para sentirse intelectualmente superiores a los fieles a los que señalan como borregos, o como también aquel grito de «que se mueran los jotos» que se alcanzó a filtrar en la transmisión cuando el Papa hablaba en el estadio de Tuxtla Gutiérrez.

    La visita de un Papa que ha hablado mucho de moral, de ética, y casi nada de política, nos ha mostrado como somos, que tenemos un Gobierno mediocre e incoherente ideológicamente, y que no, no estamos preparados para debatir, ni para tolerar al no creyente, o al que sí lo es.

  • El Papa Francisco y los indignados

    El Papa Francisco y los indignados

    No faltan los «críticos», quienes están molestos por la venida del Papa Francisco a nuestro país. Es cierto, hay algunas cuestiones que pueden ser muy criticables, pero estas tienen que ver más bien con actores que tratan de sacar cierto provecho de la visita del Papa, como algunos sectores del Gobierno (que Angélica Rivera o Anahí realicen canciones al Papa es, o debería de ser, un insulto para los creyentes) o empresas privadas que buscan lucrar con la venida de Mario Bergoglio. Pero que este personaje, quien además es la cabeza del Vaticano, llegue a nuestro país, no tendría por qué causar indignación. Mucho menos debe indignar que creyentes vayan a admirarlo.

    El Papa Francisco

    No, no soy practicante, aunque ciertamente le tengo cierta simpatía al Papa Francisco. Pero aunque así no fuese, no debería tener razón alguna para «indignarme».

    82.7% de los mexicanos son católicos (cierto, son cada vez menos), y en una nación libre, cualquier persona debería de poder profesar las creencias que le plazca. Si un individuo decide ser católico, protestante, testigo de Jehová, musulmán, o pastor de Gokú, debería poder serlo sin ser molestado ni criticado. Cada persona tiene derecho de hacer su vida mientras ésta no afecte a los demás.

    Muchas personas que se autodenominan liberales, han comenzado a criticar a los creyentes, los llaman borregos, o publican memes apócrifos como el siguiente (dudo mucho que sean lectores voraces):

    12744440_525929454256024_11371680632942632_n

    Y afirmo que se autodenominan así, porque un liberal, por antonomasia, respeta las creencias de los demás. Un liberal, por poner un ejemplo, posiblemente no profese alguna religión y se considere ateo (un liberal no lo deja de ser si decide profesar una religión, como aclaración), pero respeta a quienes sí la profesan. Un liberal puede, sí, tener un sistema de creencias muy diferentes a las de un religioso (el aborto, eutanasia, matrimonios gay, por un decir) y lucha por ideales que se contraponen con los de las personas religiosas; pero si bien esta contraposición puede confrontarlo con los religiosos, no deja de respetar el derecho de la otra parte de tener su religión y sus creencias, como él tiene las suyas.

    Ese halo de superioridad moral de algunos, al criticar y considerar poco inteligentes a quienes profesan una religión, sólo deja patente su ignorancia. Máxime cuando ese tipo de personas solamente se encargan de repetir los mismos discursos, posts y dibujos que otros publican en las redes sociales. Creen que por el mero hecho de ser ateos son más intelectuales, saben más (porque vaya, para conocer bien una religión se necesita leer y estudiar mucho también) y son superiores, y con base en esas premisas falsas, se dan la autoridad moral de criticar y denostar a quienes han elegido una religión como su forma de vida.

    Es válido poner en tela de juicio lo que no se cree. Si un ateo emite una crítica a la Iglesia, o incluso a la doctrina, está en su derecho. Si quiere hablar de los casos de pederastía o la inqusición, también lo puede hacer. Pero una persona que se quiera autodenominar liberal, deja automáticamente de serlo cuando se burla o denosta a aquellas personas que han decidido profesar sus creencias.

    Curioso con un Papa que se ha mostrado bastante más tolerante con aquellos que estaban etiquetados por algunos integrantes de la Iglesia o algunos círculos conservadores, como los gays, y que en este sentido ha mostrado una mayor apertura.

    Dicen las lenguas, que lo que te choca, te checa.

  • El Papa y López Obrador. Sálvanos del infierno y de la mafia del poder

    El Papa y López Obrador. Sálvanos del infierno y de la mafia del poder

    Ya se ha insistido mucho en la procedencia de los recursos que tiene López Obrador. Por lo expuesto en los videos donde él aparece (como en el que aparece cantando con su hijo) mal no vive. Tiene un estilo de vida de clase media-alta, le puede dar iPads a su hijo y vestirlo con los jerseys de los equipos de futbol europeos más importantes. También puede hacer campaña por 6 años a través del país y viajar al extranjero. Recursos tiene y deben de salir de algún lado ¿Su partido?

    El Papa y López Obrador. Sálvanos del infierno y de la mafia del poder

    Bueno. Como somos un país mariano y como las izquierdas mexicanas se alimentan de nuestra tradición religiosa (muy típico de América Latina), aunque lo nieguen, López Obrador decidió que era buena idea pegar primero que los demás e ir a Roma a visitar al Papa. Pero naturalmente no fue una visita diplomática, sino que como cualquier persona de a pie, López Obrador le entregó al Papa Francisco una medalla de Fray Bartolomé de las Casas y una carta para expresarle su beneplácito por su próxima visita a México en 2016. No era una relación de jefes de Estado (en tanto López Obrador no lo es), fue algo más parecido a un joven que se acerca a su artista favorito para pedirle un autógrafo.

    El discurso del Papa Francisco le ha caído muy bien a las izquierdas. Su encíclica Laudato si, donde habla de calentamiento global y critica al capitalismo para muchos ha legitimado el discurso de la izquierda. Si bien es palpable cierta apertura y un cambio en el discurso, la doctrina de la Iglesia permanece intacta. Aunque lo que cambie sea el discurso más que otra cosa, a largo plazo puede sí, devenir algún tipo de cambio en la estructura.

    Y quiero referirme al hecho de que la estructura de la Iglesia sigue intacta. La Iglesia sigue desaprobando el matrimonio entre homosexuales, el aborto y el condón. Pero esto no es un problema para López Obrador. Es bien sabido que AMLO es conservador, no es «progresista»; es de izquierda (y si se le puede llamar así) en lo económico, pero en lo social es de derecha.

    Un mesías político que busca legitimidad en el Papa, el mesías religioso por excelencia.

    López Obrador sabe que la noticia de la venida del Papa es algo que agrada al grueso de los mexicanos. El Papa Francisco presuntamente se había negado a incluir a México en la gira recién pasada debido a que deseaba oficiar misa en Ayotzinapa y el Gobierno mexicano no vio esa idea con buenos ojos. Ahora se ha gestionado su visita y pisará suelo en 2016. López vio una oportunidad política en su viaje a Roma.

    Con esto López Obrador quiere apropiarse, para decirlo de cierta forma, del discurso del Papa Francisco. Le viene como anillo al dedo, el Papa critica al capitalismo, habla de justicia social; y sobre todo, es para AMLO, una oportunidad de conquistar al electorado conservador (aunque dudo que tenga mucho éxito): – Mira Ramona, no sé si sea un peligro éste hombre, pero se acercó al Papa, posiblemente Dios lo esté iluminando; Dios sabe lo que hace.

    De esta forma, López Obrador trata de legitimar su discurso, busca encontrar coincidencias para que muchos de los que le temen, no le teman tanto. El Papa habla de la desigualdad, de las empresas voraces, y el Papa es infalible.

    El Papa Francisco es la primera estrategia de campaña (junto con su lucha contra el Bronco y los independientes dizque manipulados por Salinas y controlados por la «mafia del poder») en su lucha por llegar a la Presidencia en el 2018. Tener «supuestamente» la bendición del Papa es su primer arma, aunque a ciencia cierta no sé que opinen de él en el Vaticano, creo que posiblemente no lo tienen en el mejor de los conceptos, igual que el Presidente que actualmente comanda este país.

  • Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Este 26 de Septiembre es el primer aniversario de uno de los días más trágicos de la historia moderna de México, y hablo de la matanza de los estudiantes de Ayotzinapa. A un año, y por más que el Gobierno trate de hacer que la población olvide el tema (porque el Gobierno se mostró incompetente, porque Ayotzinapa evidenció al Gobierno, evidenció la colusión del crimen organizado con el Estado, y también porque hay quienes se han querido aprovechar de la tragedia y manipular a los padres con intereses políticos), el dolor ahí sigue, no se ha ido.

    Los estudiantes de Ayotzinapa ya están muertos

    Hay una cosa que a mí me parece tristemente cierta, y es que los estudiantes de Ayotzinapa están muertos. Entiendo a los padres, me imagino que en su dolor no quieren perder las esperanzas, pero no veo como es que los estudiantes puedan estar vivos, menos a un año. La forma en que murieron puede ser debatible: La PGR tiene su «verdad histórica» y el GIEI por su lado afirma que esa versión es más bien una «mentira histórica». Pero los estudiantes ya murieron.

    Los padres están en su derecho de no aceptar la verdad porque es muy doloroso aceptar la muerte de un hijo, más cuando no se conocen con certeza las condiciones en que murieron. Pero a nosotros si bien no nos deja de doler el hecho, no nos han matado a un niño y podemos pensar de forma más racional y objetiva. ¿De verdad creen que los estudiantes están vivos, escondidos en algún lado? De verdad lo veo muy difícil, si no es que imposible. ¿Para qué el Gobierno simularía una tragedia que no existió? Se me hace algo absurdo.

    La tragedia nos duele mucho, de hecho Ayotzinapa es la razón por la cual el Papa Francisco (según palabras de Raymundo Riva Palacio) no pisó México en esta visita a América. El Papa Francisco pidió ir a la normal de Ayotzinapa para oficiar una misa, lo cual no le pareció al Gobierno de México. Es un secreto a voces que la relación entre el Gobierno de Peña Nieto y el Vaticana no es la mejor.

    La tragedia nos duele mucho, porque a pesar de que los estudiantes posiblemente no eran un ejemplo a seguir (en una manifestación en la Autopista del Sol, quemaron una gasolinera donde murió una persona) no se concibe que una autoridad coludida con el crimen perpetre una masacre de semejantes proporciones. Los estudiantes debían ser calmados o sancionados, no ejecutados.

    La tragedia nos duele mucho, porque aunque yo no creo que el Gobierno de Peña Nieto los haya mandado a matar, como algunos sugieren, el Gobierno fue tan displicente que el mensaje que recibimos fue de «me vale madre» y porque el nivel de corrupción que han permitido (y hasta fomentado) de alguna forma han permitido que el Estado pueda ponerse al servicio del narcotráfico para perpetrar una masacre, porque sin importar si fue de orden local o estatal, #FueElEstado, porque el estado se puso al servicio de los narcotraficantes.

    Sí, es doloroso aceptar que están muertos, porque eso significa una herida más en nuestra historia, un hecho cuyas causas posiblemente nunca conozcamos a fondo, porque hay muchos interesados en que no se sepa, o hay quienes quieren jugar tramposamente con la historia.

    Vivos se los llevaron, pero… muertos están. Y al Gobierno no le importa, el Gobierno sólo quiere lavar su imagen, el Gobierno no quiere resolver nada, sólo se quieren lavar las manos, y seguir en su acostumbrada dinámica del poder.

     

  • Laudato si. El Papa Francisco y un lavado de cara

    Laudato si. El Papa Francisco y un lavado de cara

    El Papa Francisco ha venido a lavar la cara de la Iglesia Católica, que precisamente estaba urgida de eso. El carisma del Sumo Pontífice ha atraído no sólo a los católicos tradicionales, ha llamado la atención de algunos líderes e intelectuales tendientes a la izquierda con su discurso, con su desapego a los bienes materiales sin llegar al discurso demagógico de la izquierda latinoamericana (en una pose un poco parecida a la del ex Presidente de Uruguay Pepe Mujica). El Papa cae bien, pero no cae tan bien a los más reaccionarios y tradicionalistas, y tampoco a la derecha económica.

    Laudato si. El Papa Francisco contra la derecha económica

    Generalmente se ha asociado al conservadurismo moral con el liberalismo económico. Es decir, se asume que los religiosos y conservadores son los mismos que pugnan por una economía de mercado (aunque no siempre es así). Pero en la encíclica «Laudato si» escrita por el Papa Francisco, y centrada en la ecología, las pedradas van contra el dogma del mercado, el mercado como pensamiento único, contra el consumismo voraz y la degradación del medio ambiente. Y la crítica la hace desde una postura moderada, ecuánime; emite críticas a aquellos empresarios que en su afán de ganar dinero no cuidan su entorno. Pero la gran diferencia con el populismo latinoamericano es que no niega a la iniciativa privada, la cree necesaria, pero dice que poseer bienes privados implica una responsabilidad para con la sociedad.

    Las palabras han molestado demasiado dentro del Partido Republicano de los Estados Unidos, entre los indignados se encuentra Jeff Bush, pre candidato a la Presidencia de los Estados Unidos:

    No me dejaré dictar la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa

    Es cierto, el Papa Francisco es socialista (en el buen sentido de la palabra) y tiene inclinaciones más bien de izquierda: Argentino, jesuita, influenciado por San Francisco de Asís (de donde toma su nombre). No va a caer bien a aquellos quienes defienden a ultranza la economía de mercado. El Papa da por válido el calentamiento climático y pide un mayor respeto del hombre para con la naturaleza y los animales (para algunos, jugar con la integridad de un animal, es arte):

    También es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de éste mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos… Todo ensañamiento con cualquier criatura es contrario a la dignidad humana.

    Por momentos, al leer su encíclica, sentí que estaba leyendo un artículo de divulgación científica. Un Papa hablando de ciencia, validando las opiniones de los científicos y dando por bueno el calentamiento global, mientras otras religiones siguen hablando de creacionismo o que el mundo «fue creado» solo hace miles de años:

    Sobre muchas cuestiones concretas la Iglesia no tiene por qué proponer una palabra definitiva y entiende que debe escuchar y promover el debate honesto entre los científicos, respetando la diversidad de opiniones.

    El Papa Francisco parece haber entendido la realidad en que vivimos, no se nota tan desfasado como muchos prelados. Mientras algunos como Juan Sandoval Íñiguez ven a los homosexuales como una aberración, el Papa Francisco dice que no es quien para juzgarlos, invita a no discriminarlos y a integrarlos a la sociedad. Entiende que vivimos en un mundo inmerso en la tecnología, dentro de una sociedad consumista, pero donde también hay muchas personas que quieren innovar y quieren cambiar las cosas. Señala las contradicciones de algunos grupos o formas de pensamiento pero sin darse golpes de pecho.

    El Papa Francisco tomó un riesgo al publicar esta encíclica, sobre todo por las críticas de los más reaccionarios y de los conservadores que defienden el mercado a ultranza. Ésta circular (recordar que una encíclica es una carta circular dirigida a todos los obispos y fieles católicos) refleja vientos de cambio a una Iglesia tan golpeada tanto por factores externos como por errores graves cometidos dentro de su institución.

    Este texto es recomendable no sólo para los religiosos, sino también para los que no lo somos tanto e incluso para quienes se proclaman ateos. El Papa Francisco hizo un diagnóstico digno de tomarse en cuenta sobre el papel que tenemos en este mundo y sobre las circunstancias que nos rodean.

  • El gobierno de Peña Nieto se desmorona. Y nada lo puede parar

    El gobierno de Peña Nieto se desmorona. Y nada lo puede parar

    Hay algo que me ha quedado claro. El gobierno actual ya tocó fondo. Y la peor noticia para ellos es que parece ya no haber alternativas para recuperarse. El daño está hecho y parece que sólo les queda nadar de muertito. Cualquier acto que hagan para recuperar su credibilidad actuará en su contra.

    El gobierno de Peña Nieto se desmorona. Y nada lo puede parar

    El descrédito de este gobierno se empieza a expandir por todo el mundo, como un cáncer que ha empezado a hacer metástasis y que ya es difícil de controlar por más quimioterapias que se hagan. Los hechos de los últimos días lo demuestran. El gobierno creyó que el descrédito por lo de Ayotzinapa estaba quedando en el olvido, pero de pronto empezaron a surgir críticas por todos lados. Iñárritu, al ganar el Oscar, afirmó tácitamente que los mexicanos no tenemos el gobierno que merecemos; lo dijo ante una audiencia de centenas de millones de personas. Afuera son cada vez más conscientes del merecido repudio de los ciudadanos hacia su gobierno.

    Pero el partido en el poder, en vez de tratar de comprender el mensaje, publicó un tweet que más bien parece retador, que huele a cinismo y a cerrazón:

    Es un hecho también que al Papa Francisco no le cae bien este gobierno. El Papa vendrá América, visitará Estados Unidos y Sudamérica, pero no pasará por México, el segundo país con más católicos en el mundo. Además el gobierno se indignó porque el Papa dijo en una charla privada, que espera que Argentina no se mexicanice; esto porque los obispos de nuestro país le han contado lo dura que está la situación. El mismo Papa afirmó que no quiso estigmatizar al país, y no lo hizo, si entendemos el contexto en el que hizo dicha crítica. Lo peor es que la cancillería envió una nota diplomática al Vaticano. Ni José Mujica se ha equivocado al afirmar que México es un estado fallido (véase Guerrero, Michoacán, Oaxaca o el Estado de México) ni el Papa se ha equivocado en hacer esa afirmación. Las afirmaciones van completamente de acuerdo con la realidad que vive el país.

    Donald Trump, este sí de una forma más agresiva, despectiva y hasta racista, pidió no hacer negocios con México y tocó el tema de la corrupción. La imagen que estamos dando hacia el exterior es pésima. Afuera se han dado cuenta del descrédito del gobierno, el cual por sí mismo ha causado varios roces diplomáticos con otros países. Pedro Ferriz decía con razón que Peña Nieto va a tener un problema cuando visite a la Reina Isabel II.

    El daño está hecho. Ayotzinapa, los conflictos de interés, la degradación de las instituciones. Ya no hay forma, en parte porque no saben como o porque no tienen voluntad alguna de arreglar el problema. Quieren seguir robando y mamando del país, y mientras el descrédito aumenta, siguen regalando televisiones. El partido en el poder aspiraba a tener mayoría absoluta en el 2015, ahora, de acuerdo a Buendía y Laredo, podría no obtener ni siquiera la mayoría relativa (sólo podría tener esta última teniendo al Partido Verde de comodín).

    Elecciones 2015

    A veces la pregunta ya no es si Peña Nieto logrará terminar su sexenio, sino cuando claudicará. Se antoja muy difícil que un gobierno en estas condiciones pueda soportar 4 años más en el poder. Sobre todo porque el descrédito de su gobierno se ha empezado a mediatizar a nivel internacional.

    Y las preguntas siguen sin contestarse ¿Y los 43 de Ayotzinapa? ¿Y las casas?

  • El futbol, el Papa y la simulación gubernamental

    El futbol, el Papa y la simulación gubernamental

    ¿Hay algo de malo en disfrutar de un partido de futbol? No lo creo. ¿Habrá algo de malo en sentir júbilo por la visita del Papa a México? Tampoco lo creo. Entonces ¿No tendrá algo de malo que el gobierno actual intente mejorar su imagen en base a lo que más apasiona a los mexicanos que es la visita del Papa a México y que a éste le regale una playera de la Selección Nacional como el símbolo de lo mexicano? La respuesta seguramente la tendrán en sus cabezas.

    10299134_10152539708373385_6297910925637183027_n

    Enrique Peña Nieto no es posiblemente alguien que se pueda considerar ejemplar de las enseñanzas de la doctrina católica. A pesar de que alguno que otro obispo perdido  de la Iglesia Católica como Robles Ortega hacen aseveraciones como «La pasión que usted ha manifestado por servir a México, es la misma pasión que nos mueve desde nuestra identidad de pastores”, Peña con un historial de infidelidades aceptado por el mismo, busca tratar de elevar aunque sea un poco, sus magros números de popularidad, invitando al Papa Francisco a México. Un Papa que por cierto, parecería representar en muchos casos lo diametralmente opuesto de lo que Peña Nieto representa (empezando por la austeridad) -Si no puedo mover a México, al menos puedo mover al Papa-.

    Pero hay que ir más allá. El futbol es algo que apasiona a los mexicanos. No, no importa que la selección actual no prometa mucho y que haya calificado injustamente al mundial. Al final es un acto de fe de los seguidores depositado en su selección con alguna esperanza de que logren trascender: -El futbol es sorpresivo-. -los nuestros se crecen ante los grandes-. Por eso el pomposo abanderamiento de la Selección Nacional la semana pasada donde les pidió a los seleccionados que trajeran la Copa del Mundo (algo sumamente imposible inclusive estadísticamente hablando con el 0.1%).

    Por eso en su visita al Vaticano, Peña Nieto le regala al Papa Francisco un jersey de la Selección Mexicana (junto con una Virgen de Guadalupe con tez caucásica) y aprovecha para invitarlo a México. El Gobierno de Peña es incapaz de crear políticas públicas que coadyuven en sucesos y personas que puedan levantar el orgullo nacional, entonces utiliza los simbolismos conocidos hasta el hartazgo como el jersey del representativo nacional de futbol. Peña Nieto es incapaz de enderezar al país, mejorar la economía y cumplir sus promesas electorales, pero puede hacer algo más fácil, traer al Papa Francisco.

    Estos actos, estos simbolismos, son parte de una cultura de la simulación, donde se trata de vender un hermoso y atractivo empaque que cubre a un sumamente deficiente producto. El problema es que el gobierno de Peña Nieto parece empecinado a simular cada vez más para hacer frente a los problemas cada vez más graves. Si la guerra contra la inseguridad no funciona, preferirá tomarse una selfie con Rambo a diseñar políticas públicas más eficientes. Si los índices de educación caen, entonces ¿Invitará al Profesor Jirafales a Los Pinos? O a la misma Carmen Salinas, nombrada embajadora por parte del SNTE.

    Parece que no se han dado cuenta que su cultura de la simulación ya no funciona tan bien como antes. Y esa apuesta podría hacer que en un no muy largo plazo, más que retener el poder, tengan que hacerse a un lado.

  • La obsesión con los «jotos»

    La obsesión con los «jotos»

    Una de las preguntas que siempre me he hecho, es ¿Por qué parte de la sociedad tiene severos conflictos con los homosexuales? ¿Por qué la obsesión con los jotos? (como aporte cultural, en Lecumberri, la prisión panóptica construida en tiempos de Porfirio Díaz, a los homosexuales los encerraban en la crujía con la letra «J»). Nunca he entendido porque tanto conflicto con el hecho de que una tercera persona tenga una preferencia sexual distinta a la mía.

    La obsesión con los "jotos"

    Alguna vez en mi vida, llegué a tener ese conflicto. Pero no con los homosexuales en sí, sino sólo con aquellos llamados «locas» por su excesivo amaneramiento. Con aquellos que eran más tranquilos nunca los tuve, ni con las lesbianas. Pero entendí que si ellos deciden ser así, o bien son así (no quiero entrar a debate sobre si nacen o se hacen) es problema suyo, decisión suya,  y yo no tengo por qué entrometerme en la vida de los demás. Y el hecho que sean así ni los hace menos seres humanos, ni malas personas, y menos deben de ser discriminados en los distintos ámbitos donde son discriminados.

    Hasta hace algunas décadas, la OMS estipulaba que la homosexualidad era un trastorno psicológico. Entonces si se tratara de un «supuesto» trastorno ¿Por qué la gente no discrimina a aquellos megalomaniacos, a quienes tienen trastornos de ansiedad, a los que padecen fobias? Entonces no es el que sea un supuesto trastorno psicológico. Posiblemente tendríamos que remitirnos a una cultura patriarcal establecida como la causa del conflicto.

    El presidente ruso, Vladimir Putin, en pleno siglo XXI, prácticamente le declara la guerra a los gays, en un país que asumiríamos como no suficientemente bananero para tomar ese tipo de posturas. ¡Vaya apellido! ¿Qué no Rusia debería tener otras prioridades en su agenda? ¿Qué no ese tipo de decisiones no hablan bien de un país otrora hegemónico y que todavía tiene peso a nivel mundial? ¿Qué no los gays deberían tener exactamente los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales?

    Por el otro lado vemos al Papa Francisco, sí, el Papa, sí, el representante de la Iglesia, dando un paso acertado donde invita a no juzgar a los homosexuales. Si bien la postura de la Iglesia no cambia en la cuestión de considerar pecaminosos los actos homosexuales y al rechazo del matrimonio homosexual, invita a no marginar a esta minoría de la sociedad, lo cual ya es un paso muy importante, porque muchos homofóbicos utilizan como pretexto la religión para rechazar, marginar, discriminar y agredir a quienes tienen una preferencia sexual diferente.

    Los invito a convivir con homosexuales, a platicar con ellos. Se darán cuenta que son personas igual de valiosas. Que sí, pueden encontrar tanto homosexuales buenos como malos, al igual que con los heterosexuales. Tanto homosexuales honestos como corruptos. Y al final te darás cuenta que la diferencia entre un heterosexual y un homosexual es eso, su preferencia sexual.

    Yo tengo conocidos homosexuales, personas muy talentosas. Y amigas lesbianas, personas brillantes y muy inteligentes. Y cuando uno convive con ellos, es cuando más se pregunta, ¿Y entonces por qué los discriminan y se indignan al punto en que serían capaces de meterlos a una cámara de gas? ¡Qué si tal personaje salió del closet! ¿Who cares? ¿Por qué tantos conflictos con la vida? Creo que el mundo tiene demasiados problemas como para conflictuarse con la preferencia sexual de otras personas.