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  • En México no existe la democracia

    En México no existe la democracia

    Debate político promedio del mexicano (que puede ser visto en Twitter) entre un seguidor de Peña Nieto y otro de López Obrador: -hey, tu eres un resentido social, ustedes no saben aceptar las derrotas, eres un pejezombie y vete a chingar a tu madre-, -¿Yo, pejezombie?, pues ustedes zombienpendejos, jajja imbécil, vete a ver la programación de Televisa-.

    En México no existe la democracia

    Disculpen el uso de malas palabras, pero creo que es necesario hacerlo para describir lo que quiero dar a entender:

    ¿México es un país democrático?, la verdad yo no lo creo. No creo en un México con un gobierno democrático en tanto los ciudadanos no hemos logrado adquirir una cultura democrática. Si los mexicanos estamos tan acostumbrados a vivir por encima de las normas jurídicas, éticas y morales, entonces no debemos sorprendernos que un partido se haya robado las elecciones colocando a lo que es la antítesis de un político, que su adversario esté enfermo de poder, y que esos azulitos traten de acomodarse donde más les conviene (tan es así que no se ponen de acuerdo que unos hablan de elecciones compradas y el regreso del autoritarismo de lo peor otros luchan por ponerle a nuestro próximo querido líder Kopetin-Jung-il el gobierno en bandeja de plata con el ACTA). El sistema de partidos es una broma, desde la derecha hasta la izquierda, son parte de una masa única separada totalmente de la ciudadanía, el poder el poder, el pragmatismo sin sentido por encima de la ideología. Yo no sé si un estado democrático votaría por un candidato tan oscuro y tan… como lo es Enrique Peña Nieto, no lo concibo.

    A mi juicio estas elecciones estuvieron compradas, posiblemente las del 2006 también (cada una de distinta forma). Y de ninguna manera quiero caer en una actitud maniquea muy propia de una sociedad poca acostumbrada a la tolerancia y al debate como es la mexicana; no por pensar que esto es negro, pienso que AMLO es blanco, más bien es gris, pero un gris muy oscuro. No porque López Obrador sea el perjudicado lo hace bueno, ni el salvador; al igual que todos, no tiene una convicción democrática. Y hablando de maniqueísmo, eso es una de las pruebas contundentes para afirmar que México no es un país democrático. Una sociedad que no puede dejar de pensar en blanco y negro y por lo tanto tiende a etiquetar a las personas como algo, como si todos tuviéramos que estar casados con alguna posición política o X o Y candidato. Es lamentable ver por ejemplo Twitter, donde el que no piensa «como tú» es un pendejo, enajenado de Televisa, pejezombie, mocho conservador. Debido a la poca capacidad de crítica y análisis, hay una generalización, donde si voté por el PRI, o soy ignorante, o soy pendejo o veo telenovelas; si voté por AMLO, entonces soy resentido social, admirador de Hugo Chávez. Como si votar por un partido equivaliera a ser eso que critican de los candidatos, es un absurdo.

    Ya se me hacía raro que la «transición democrática del 2000» fuera tan tranquilita; y es que una transición a la democracia debería de doler, y no dolió. Cierto, no se puede negar que hubo algunos avances (más institucionales que otra cosa) con una mayor libertad de expresión y una cierta mayor transparencia heredadas del PAN, pero la clase política sigue igual, se comporta igual, se mueve igual. Por eso es que movimientos como el #YoSoy132 con todos sus defectos y sus riesgos (que yo prefiero que los jóvenes se equivoquen a que no hagan nada), me traen una pequeña brisa de esperanza dentro de este infierno político, de jóvenes que se empiezan a dar cuenta (sobre todo con un candidato que es un insulto para nuestro país) de esta pobredumbre. Poco a poco empiezan a detectar los problemas, y sí, les hará falta profundidad, y sí, alguna de sus soluciones pareciera no ser de las más adecuadas, pero ahí está un primer paso. El #YoSoy132 debe buscar lo que el 68 no fue. 1968 debió ser el año donde comenzara la transición, donde un régimen autoritario pero que hasta antes de ese año había dado resultados en términos económicos (en esas épocas los chinitos nos visitaban para ver como le hacíamos) empezaba a caer y era necesario hacer el cambio (esto equiparándolo con Corea del Sur, que si lo logró hacer).

    México es un motín para unos cuantos. El problema no es el estatismo, el socialismo, el neoliberalismo, el liberalismo social; el problema es que bajo todos esos regímenes el problema continúa. En tiempos de Echeverría, los políticos se hacían rico con todas esas «empresas del pueblo»; llegaron los tecnócratas neoliberales, privatizaron, y los monopolios públicos se hicieron privados. Esa «famiglia política» sigue presente y se adapta al entorno, y así seguirá, aún cuando se aprueben «las reformas estructurales que México necesita».

    ¿Pueden cambiar las cosas? Yo soy positivo y creo que sí, pero va a costar, va a doler, y tendrá que haber sacrificio (no estoy hablando de una revolución con armas). Todo ese historial corruptil, autoritario y paternalista no es genético, es aprendido; hay ejemplos de países que han superado sus propios defectos colectivos. Creo que el primer paso es conciencia, ser conscientes de la situación en la que se está. Falta un cambio de actitud, si queremos democracia, tenemos que ser demócratas todos los días, respetar a aquel que piense diferente, saber que lo natural es que los demás no van a pensar como yo, y en lugar de juzgarlos, podemos intercambiar ideas, debatir. ¡Bienvenida la tolerancia! Tenemos gente que vale la pena, y mucha gente en su vida diaria nos muestra que si se puede. Pero hay que reconocer nuestros defectos como sociedad para lograr salir adelante.

    ¡Cuidado! tolerar no significa tolerar la corrupción, el autoritarismo, la antidemocracia, o a los políticos que ya anteriormente con sus acciones nos han insultado a todos los mexicanos; porque estos ya perdieron la autoridad moral para sentirse agredidos por millones de mexicanos.

     

  • PAN habla de fraude, pero es cómplice de él

    PAN habla de fraude, pero es cómplice de él

    PAN habla de fraude, pero es cómplice de élDe verdad que a veces algunos actores políticos me sorprenden, yo no sé si tengan alguna deuda o que pase pero los argumentos que presenta el PAN donde habla de las «irregularidades» en el proceso electoral son prácticamente las mismas que presenta Andrés Manuel López Obrador, aceptan que se cometieron prácticas fraudulentas en las elecciones pero afirman que no van a impugnar porque no tienen las suficientes pruebas. El PAN habla de fraude, pero es cómplice de él.

    Parece que con esto, el PAN quiere sentenciar su debacle, porque en un momento así ¡no te puedes quedar en medio de todo!, tienes que tomar una posición determinante; y parece que han navegado de una posición a otra, de legitimar a Enrique Peña Nieto, a concordar en «casi todo» con López Obrador, movimiento que más que a una posición legítima y de convicciones, parece obedecer más a intereses electoreros y de partido, donde tratan de posicionarse de acuerdo a lo que dice la gente, ahora como muchos mexicanos dicen que hay fraude, entonces, ¡digamos que hay fraude!, pero eso sí, no vamos a hacer absolutamente nada para denunciarlo. Entendería más la posición si al anular la elección, no sé, López Obrador fuera nombrado Presidente al haber terminado en segundo lugar, pero aún así. Y es que si se anula la elección, el congreso tendría que nombrar a un presidente interino que tomaría posesión el primero de diciembre, y se realizarían elecciones extraordinarias a más tardar en dos años, en las cuales pueden contender todos los partidos.

    Viéndolo bien, al PAN le convendría la anulación de la elección, porque naturalmente, al usar este recurso, las autoridades estarían oficializando las prácticas fraudulentas del PRI con lo cual estos perderían muchos votos, y el PAN podría buscar el voto útil a su favor. Además la anulación de los comicios no pondría en riesgo la estabilidad del país, yo incluso veo más riesgos en la llegada de un Presidente con muy fuertes acusaciones de ilegitimidad, el cual ante cualquier «metedura de pata» podría hacer estallar la olla de presión. Con la anulación de la elección las instituciones podrían recuperar credibilidad, porque la gente diría, -como sea, el sistema funciona-, y la forma en que se llevaría esta, no pondría en riesgo la economía del país ni nada por el estilo. En cambio, si las elecciones no se anularan (lo más probable), las instituciones electorales quedarán muy disminuidas, perderán legitimidad, y sobre todo, quedará una herida más en el inconsciente colectivo mexicano, otro círculo sin cerrar.

    El PAN no necesariamente tiene que «unirse a López Obrador», puede hacer la demanda por su lado. Pero incluso una unión no sería tan descabellada, sobre todo porque esta legitimaría mucho a los azules (siempre y cuando también, guarden distancias en aquellas actitudes de AMLO que no pudieran ser prudentes). El ir juntos no significa que concuerden, Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas tenían ideologías opuestas y aún así pelearon juntos. Ciertamente hubo un fuerte conflicto entre ambas partes en el 2006, pero por eso mismo, un acto así legitimaría mucho al PAN, sobre todo ante sus oponentes. Pero como decía, pueden no ir juntos, pero el PAN debería buscar la anulación de los comicios por principios, claro, dentro de la vía institucional.

    No es una traición que el PAN decida trabajar con el PRI en las reformas, máxime cuando el PAN las apoya y concuerda con ellas de acuerdo a su ideología neoliberal. Pero el impugnar las elecciones no cancela de ninguna manera esa posibilidad, más cuando este tipo de reformas se toman en base a las votaciones en las cámaras. Así como el haber impugnado las elecciones, el hacer esto también mostraría un nivel de civilidad en el PAN. Pero creo que aquí aplica el dicho de «el que nada debe, nada teme«, porque el PAN parece tener todas las ganas de denunciar el fraude y nada más no se atreve…

    Por cierto, el domingo vi a Enrique Alfaro pidiendo la nulidad de la elección (por prácticas fraudulentas del PRI de Aristóteles Sandoval), y creo que López Obrador debería aprender mucho de él en estas cuestiones. Por alguna razón, con toda y la demanda de fraude, a Alfaro se le ve como un personaje moderado, a AMLO no, y creo que tiene que ver por como manejan las cosas, a pesar de que la posición de AMLO es legítima. Y todo esto tiene que ver con la autocrítica, donde Alfaro la sabe ejercer y López Obrador no, a pesar de que ayer, le pidiera al diario español «El País» algo que él no puede dar, ser autocrítico.

    Y para ser sinceros, lo que desearía fuera que se anularan las elecciones, pero que en las extraordinarias, contendiera Ebrard por el PRD y no AMLO.

  • ¿Qué ha hecho mal el PAN?

    ¿Qué ha hecho mal el PAN?

    ¿Qué ha hecho mal el PAN?Algo es un hecho, el PAN, el partido que nos prometió el cambio perderá las elecciones en el 2012 y Felipe Calderón tendrá que entregarle la presidencia a un rival suyo, casi seguro es que Peña Nieto será ese hombre, y casi seguro es que Josefina Vázquez Mota quedará en el tercer lugar por abajo de AMLO. La distancia entre Josefina Vázquez Mota con respecto a Peña Nieto en el mejor caso es de 8 puntos, lo cual parece ya irremontable en dos semanas, más que Josefina vá cayendo y pareciera que AMLO es el que ha ganado voto útil (aunque se percibe cierto estancamiento) dado que al ir arriba de Josefina, con tal de que no llegue Peña Nieto a la Presidencia la gente prefiere arriesgársela con AMLO, que digo, da menos miedo que no le cuadren las cuentas, a un candidato cuyo colega asesinó a una panista que estaba colocando propaganda. Pero me pongo a pensar y es ¿qué ha hecho mal el PAN para que en julio sufra una derrota dolorosa?, porque vaya, no solo perderá la presidencia sino varios estados.

    Comenzaré diciendo, si bien a mí en lo particular los gobiernos del PAN no han sido de mi agrado, también debo de decir que hay dos cosas que existen y que no existían en el tiempo del PRI. Primero está la libertad de expresión, Felipe Calderón fue un defensor de ella, al punto que no tomó ninguna represalia contra nadie por todas las críticas que le llovieron (desde críticas constructivas hasta insultos infantiles), la excepción fue tal vez el asunto de Carmen Aristegui, pero al final del día, la periodista recuperó su trabajo en una semana. Lo segundo es la macroeconomía, el PAN ha mantenido una economía estable y sana, ciertamente se vivió una crisis mundial y el gobierno de Calderón no la manejó precisamente bien, de hecho fue de los países de Latinoamérica que más la resintió, aunque en la recuperación si se hicieron mejor las cosas. Pero a pesar de lo que se pueda criticar, hay dos detalles, la crisis vino de afuera, y no surgió por actos de corrupción como en 1994. Además para quienes vivimos el error de diciembre sabremos que esa crisis fue bastante más dura que la sufrida a finales de la década pasada.

    Ahora, el PAN colocó en la mesa estos dos temas que son indispensables para el crecimiento tanto económico como democrático en el país, pero ahí se quedó. De una década a la fecha no se han visto grandes cambios (y hago más énfasis en el social y democrático porque en cuestiones económicas está la coyuntura de la crisis mundial, pero aún así), el PAN no ha hecho lo más mínimo para desmantelar la estructura corporativa del viejo régimen. Toda esa estructura ahí está casi igual, como el PRI la dejó. Salinas nunca pisó la cárcel, ni lo han hecho Hank Rhon, ni Moreira ni muchos otros priístas más. Dirán muchos que en el PAN el presidente ya no es el que tiene el poder absoluto, pero estos nefastos hombres no deberían ser aprisionados por el dedo del Presidente, sino al simplemente ejercer el estado de derecho, algo que no ha ocurrido, y deja un sabor de decepción en la sociedad. En lo económico la unica empresa ineficiente que se cerró fue Luz y Fuerza del Centro, y nada más, los monopolios públicos y privados ahí siguen, y se dejaron de crecer tanto que parece que Carlos Slim tiene más poder que el Presidente, y que la propia Televisa puede manejar la agenda con más facilidad que el propio Presidente.

    En lo particular esto me lleva a pensar en un estancamiento. El continuismo es deseable cuando el país avanza, cuando los engranes funcionan, no cuando se queda estancado. Si en algo no se equivocó Peña Nieto en el segundo debate fue al decir que México había perdido presencia en América Latina. El PAN ha apostado mucho a la macroeconomía y lo ha hecho bien, pero, ¿qué sigue?. Ese sentimiento de un México en la deriva hace que los ciudadanos busquen alternativas y la palabra cambio suene atractiva (aunque no sabemos si es cambio para bien). Luego en la cuestión democracia está lo sucedido en el 2006. Creo que si un problema tiene México es que (de cierta forma desde un punto de vista de la gestalt) tiene círculos sin cerrar, que no sanan, y las elecciones del 2006 son un caso, y que al final pesó mucho para el PAN. Ciertamente sin tener cifras contundentes en la mano no se puede afirmar categóricamente e un fraude o de unas elecciones limpias, aquí es donde digo que el haber hecho el conteo voto por voto hubiera evitado este problema, que o bien hubiera fortalecido rotundamete la legitimidad del PAN o de lo contrario, López Obrador hubiera llegado a la presidencia, que en el caso de como decían sus contrincantes, fuera un peligro para México, en dos semanas la gente le estaría dando el voto de castigo a su partido, y posiblemente quien regresaría sería el PAN (porque entonces no se hablaría de 60,000 muertos causados por una guerra fallida, ni se les haría responsables de la crisis entre otros detalles).

    Por ejemplo, me quiero enfocar en los jóvenes de las universidades tanto públicas como privadas, la mayoría de ellos votará por López Obrador, y aquí hay dos puntos, uno que no comparto y otro que comparto. Los jóvenes conocen al PRI por lo que han visto y simplemente al leer un libro de historia, pero no lo han padecido como muchos lo padecimos, y si vemos la diferencia es que en algunos aspectos sí estamos mejor con el PAN. Por otro lado está la situación económica; muchos de ellos saben que cuando salgan de estudiar, las perspectivas de trabajo no serán buenas (esto no solo a la crisis, sino porque a pesar del buen manejo de la macroeconomía el crecimiento en sexenios del PAN ha sido bajo y apenas rebasa el crecimiento de la población), los jóvenes saben que no la tienen fácil, que ya no basta como en la época de nuestros padres, en «echarle ganas» sino que se necesita algo más, cosa que a veces no está en manos de la gente. Y por eso tal vez se sientan decepcionados del PAN, por lo cual prefieran arriesgar un cambio, al sentir que no tienen nada que perder. En cambio los adultos mayores, al tener su vida resuelta, la palabra cambio les suena mal y no quieren perder lo que ya tienen, por lo cual se entiende completamente la animadversión hacia AMLO. En mi caso, yo que vivo en Guadalajara, una ciudad tradicionalmente panista, puedo decir que entre la gente de 18 y 35 años (tanto primos, amigos, clientes de trabajo) el voto está dividido al parejo entre Josefina y López Obrador, en cambio entre los adultos la gran mayoría de los votos irán con Josefina y unos pocos con AMLO. Claro, gran parte de la gente de clase media y alta, prefieren lo que sea a la llegada de Enrique Peña Nieto, incluso en una encuesta hecha a empresarios por el periódico Reforma que forman parte de cámaras de comercio (Coparmex entre otros), López Obrador tiene una ligera ventaja frente a Peña Nieto en cuanto a aceptación.

    El PAN carga con el estigma de la inseguridad, que a todas luces viene de una mal planeada estrategia contra el narco, a falta de políticas preventivas que se complementen con las correctivas. Ciertamente se iban a pagar vidas pero 60,000 muertos suena a demasiado. Pero aquí hay que hacer una aclaración, a pesar de las responsabilidades que se le adjudican y con razón a Felipe Calderón, también es cierto que los gobiernos del PRI (y el gobierno de Fox) dejaron crecer este problema a causa de la corrupción vivida en sus gestiones, lo que los hace corresponsables del problema que ahora se enfrenta. Ahora, Televisa principalmente, por medio de sus noticieros ha querido crear una sensación de inseguridad todavía mayor a la que se vive y ha querido achacar toda la problemática al ejecutivo, esto naturalmente porque quieren promover a Enrique Peña Nieto como el que va a lograr el cambio y acabará con la inseguridad. Pero el partido de Peña Nieto ha gobernado en los estados que se vive una mayor violencia porque son los que no han hecho su trabajo. Con el PRD la evaluación es desigual, porque mientras Godoy hizo una muy mala tarea en Michoacán, Marcelo Ebrard hizo una gran tarea en el DF.

    Lo cierto es que la gente no se siente satisfecha, y menos aún aquellos que no vivieron una presidencia como la de Salinas y ya no digamos Echeverría o López Portilo. También es decepcionante ver a miembros del PAN como Vicente Fox declinar a favor de Peña Nieto, lo cual es un atentado contra los principios democráticos, y dejan entrever que el PAN no es tan diferente al PRI. Con todo lo que se pueda justificar el PAN es en gran medida responsable de su derrota, si un candidato del PRI puede ganar a través de una imposición televisiva, con cooptación del voto, acarreados, enajenación mental (reflejo de la mala educación de la sociedad) y muchas otras cosas más, significa que el PAN no tocó las estructuras corporativas del PRI. Aunque uno de los aciertos del PAN, la libertad de expresión, ha permitido que movimientos como el de #YoSoy132 pueda manifestarse ya no solo en contra de Peña (que más bien el es parte de la coyuntura) sino de ese sistema heredado del PRI que el PAN no ha querido desmontar.

    No creo que el problema del PAN sea haber sido de derecha o de izquierda, sino que no terminó de limpiar la casa, y las ratas siguen saliendo. Ciertamente una transición dura varios años, décadas, pero de unos años para acá no se han visto ya avances, y lo que queremos todo es un país que avance, no que se estanque (que a fin de cuentas es un retroceso, porque mientras uno se estanque y los demás avancen, se va quedando relegado, y si no veamos a Brasil, Chile, Perú e incluso Argentina).

    Lo malo es que no se ve entre los tres candidatos a alguien que pueda dar ese empujón hacia adelante, el único que podía hacerlo quedó fuera de la contienda por una «pinche encuesta».

  • Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prieta

    Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prieta

    Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prietaRecuerdo el año 2000 cuando iba a votar por primera vez. Muchos estábamos esperanzados en sacar al PRI de Los Pinos y me sentía afortunado porque solo dos meses de diferencia me dieron la oportunidad para ejercer mi voto. Yo ya había escuchado hablar de Vicente Fox, mis parientes de León Guanajuato nos decían que Fox había gobernado bien, esto cuando todavía casi nadie sabía que iba a ser el candidato del PAN. Tal vez por el hecho de que era un jovencito, de que la mercadotecnia de Fox había sido eficiente y de que si había alcanzado a vivir lo que era el gobierno autoritario del PRI (tenía 12 años, pero recuerdo a la fecha muy bien la crisis del 94, el asesinato de Colosio y muchas otras cosas más), pero la fe en Vicente Fox estaba puesta. Tal vez en ese entonces no conocía bien eso del «populismo», y si creía que Fox iba a hacer crecer el PIB al 7% anual. Recuerdo cuando ganó, estaba viendo TV Azteca y creyendo que podía ganar Labastida (porque eso se comentaba en los medios), aparece en la televisión la primera encuesta de salida que le daba una ventaja considerable a Fox, fue la catarsis, una gran emoción, creí que estábamos haciendo historia, creí que México iba a crecer y mejorar.

    Ciertamente, con el PAN cambiaron algunas cosas, hubo mayor libertad de expresión y la represión disminuyó, se manejó bien la macroeconomía y no volvimos a vivir esas crisis autoinflingidas del PRI, hubo mayor transparencia (insuficiente), pero ahí le paramos de contar. El PAN no solo no acabó con el corporativismo del PRI, sino que los panistas incluso lo aprovecharon, una muestra fue cuando Calderón negoció con Elba Esther Gordillo votos a cambio de plazas en su gobierno. El cambio fue decepcionante para muchos, porque si bien hubo algún avance democrático, este no se tradujo en un beneficio palpable para la sociedad. Hay estabilidad pero no hay mucho crecimiento, países como Brasil le han quitado presencia a México en Latinoamérica y de México ya no se habla mucho, no forma parte de las siglas del BRIC.

    Lo que hizo Fox al abandonar a Josefina y apoyar explícitamente a Peña Nieto habla de un atentado contra la incipiente democracia mexicana, habla de un atentado a sus principios, a su partido, y a la historia del país. Si había algo todavía más incongruente que esas alianzas PAN-PRD era esto. Es irrisorio ver que quien asumió el gobierno del cambio, esté haciendo todo lo posible por regresar al pasado. Dicen que le molestó que Vázquez Mota se fuera de su equipo para irse con el de Calderón, y sabiendo que Fox maneja sus decisiones que rencores (como el que también le tiene a AMLO), prefiere el regreso de lo que combatió que apoyar a una persona a la cual le tiene resentimientos (y luego por qué unos dicen que Fox se parece tanto al Peje).

    Fox no solo no beneficiará a Peña Nieto como el piensa, sino que les dará la razón a aquellos que dicen que la democracia es una simulación. Y es curioso que quien cargó el estandarte de la democracia (o fingió hacerlo) diga que el movimiento #YoSoy132 es un movimiento orquestado, buscando cancelar la posibilidad de todo aquello que el defendió y promovió. Independientemente de que puedan haber intentos de infiltración por parte de algún sector político (la MORENA de AMLO), sabemos que el movimiento es genuino, tan es así que el rector de la Ibero (donde estudió Fox, por cierto), afirmó contundentemente que este movimiento fue organizado por estudiantes legítimamente. ¿Dónde está la congruencia de Vicente Fox?, y0 no la veo. Estos 6 años se dedicó a ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón por las rencillas y rencores, y ahora FOX no llama a «sacar al PRI de Los Pinos» sino a traerlos de regreso.

    Fox parece un Santa Ana moderno, uno de los traidores de México, una persona que con todo respeto, pero ya no está bien de sus facultades mentales. La historia no lo va a perdonar, de hecho, ya está siendo dura con él. Fox al terminar su sexenio trató de redimirse y consolidar una mediocre gestión al frente del país (o al menos, no lo que muchos creían que iba a ser) fundando el Centro Fox, para supuestamente desde esa trinchera, contribuir al avance del país. Pero esa institución ha cobijado incluso a Enrique Peña Nieto y lo ha asesorado. Y es una pena ver que a 12 años, tiempo en que se debería empezar a ver consolidado el cambio democrático que nos prometieron, quieran regresar al pasado. Ciertamente tendríamos que ver si el PRI será tan autoritario como antes, o no lo será tanto por los cambios generacionales en la sociedad y por las nuevas tecnologías que no permiten un control tan ferreo como antes, pero no deja de ser una traición a los principios y a la historia de México.

    Con este movimiento, Vicente Fox busca dañar a tres personas a las que le tiene un profundo rencor (y quien sabe por qué), a Josefina Vázquez Mota, a Felipe Calderón, y a Andrés Manuel López Obrador. Y por cierto, aunque ciertamente Calderón ha sido más respetuoso que Vicente Fox del proceso electoral, pareciera que a Calderón no le quita el sueño el hecho de que el sea el antecesor del posible regreso de «los de antes», parece estar más preocupado por convencer a la sociedad de que su gestión fue buena (para lo cual incluso utiliza la campaña de Josefina Vázquez Mota), tal vez su apuesta es que llegue Peña Nieto, haga un «despeñadero» y en el 2018 al hacer contraste entre los dos gobiernos se diga: -Ah, pero Calderón no fue mal presidente, nomás compárenlo con este-.

    Pues Fox es un traidor, y se convirtió en todo lo que criticó, en una alimaña, en una tepocata y víbora prieta.

  • La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada día.

    La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada día.

    La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada díaYo declarado líder de la organización secreta «anticopetes», no tengo otra que decir que a pesar de mi mala percepción del Televifrankestein, la guerra sucia con la que el PAN trata de desprestigiar a Peña Nieto me parece algo deleznable, y sobre todo, una muestra de que el PAN no tiene mucho que ofrecer. En el 2006 les funcionó, ante un candidato mediocre (que se convirtió en un presidente mediocre), la guerra sucia era la opción para tumbar a López Obrador y lo lograron, le metieron miedo, magnificaron sus defectos hasta llegar a decir que era un Hugo Chávez. el PAN no ganó por las simpatías que despertaba Calderón, sino por la guerra sucia en contra de López Obrador, que si independientemente de que muchos de los actos de AMLO fueron reprobables, el PAN pisoteó el sentido de la ética y mostró que haría cualquier cosa por llegar al poder.

    Parece que la intensidad de la guerra sucia fue in crescendo, al principio se limitaban a decir que «Peña no Cumple» y hacían un recuento de los compromisos no cumplidos, ahora la guerra se ha intensificado y ha tomado los mismos tintes agresivos que tuvieron con López Obrador en 2006. El anuncio lanzado en la televisión (que pueden ver al final de este artículo), muestra a un Peña Nieto repitiendo varias veces la frase «tu me conoces» con un fondo de música de terror mientras aparecen los personajes indeseables del PRI como Salinas, Moreira, Montiel, Yarringtón, el Gober Precioso; e incluso tuvieron el cinismo de poner a Elba Esther Gordillo por la alianza que tiene Peña con ella, pero hablo de cinismo porque Felipe Calderón en el 2006 había pactado con la maestra para ganar la presidencia.

    El más beneficiado sin duda por este tipo de campañas será López Obrador, porque esos puntos que pueda perder Peña Nieto se irían con el tabasqueño, por el hecho de que al estar ya en segundo lugar, la gente ya lo ve como la forma más rentable para votar en contra de Enrique Peña. Josefina y su equipo parece que no tomaron en cuenta que van en tercer lugar y que por lo tanto deberían «tumbar a dos candidatos», es decir ¿en un solo mes piensan tumbar a Peña Nieto, para que cuando lo logren hagan lo mismo con López Obrador?. La campaña del PAN me parece suicida, y también hablo de la transferencia de votos de Peña a Obrador, porque si bien la guerra sucia puede afectar en las preferencias de la gente, también esta está harta de este tipo de campañas que dividen al país. Menos necesario fue cuando las marchas y los hechos ocurridos ya están jugando en contra del priísta, y Josefina podría haber pensado en pensar en proponer alternativas mientras los manifestantes se encargan digamos, del trabajo sucio. He dicho que si bien, mentar la madre a un político tal vez no sea lo más prudente, los estudiantes están en su derecho de hacerlo debido a la libertad de expresión que gozan. Pero el PAN no tiene autoridad moral para criticar de esa forma, más cuando ellos han emulado varias de sus prácticas, cuando negociaron con la misma lideresa sindical y cuando también tienen hombres indeseables en sus filas (menos que el PRI pero las tienen) como Larrazabal, Molinar Horcasitas, Genaro García Luna entre otros.

    La derrota del PAN en 2012 será histórica, porque pasará a ser la tercera fuerza en México, perderá casi todos sus estados bastión (Jalisco ya está perdido y Guanajuato está en veremos), y perderá la presidencia. El PRD en cambio tendrá más escaños en el congreso y tendrá aunque sea, la capital, que es más valiosa que varios estados juntos. No creo que el PRI, sobre todo por los últimos acontecimientos llegue con mayoría absoluta al congreso ni con ayuda del partido verde, pero en este escenario, México podría dar cierto giro a la izquierda (aunque sea pequeño), por una mayor presencia del PRD (donde la derecha representada por el PAN tendrá menos escaños) y porque el PRI, si bien maneja una política neoliberal, no lo es tanto como en el PAN y los priístas proponen un estado con una mayor intervención económica del estado que lo que lo hacía el PAN (donde buscan crear un sistema de bienestar universal).

    El PAN deberá aprovechar estos 8 años que serán trágicos y dolorosos para repensarse como partido, porque ante la decepción de cada vez más personas hacia el partido, si no cambian el rumbo, podrían terminar siendo un partido pequeño. el PAN está en riesgo y lo que menos le conviene hacer es guerra sucia como esta:

  • Felipe Calderón ¿Qué Elba Esther Gordillo ahora se llama Providencia?

    Felipe Calderón ¿Qué Elba Esther Gordillo ahora se llama Providencia?Felipe Calderón no puede hablar mucho, se encuentra en veda y no puede promocionar todo lo «bueno» que ha hecho su gobierno. Lo podrá hacer ya que no sirva de nada, es decir, después del primero de Julio. Pero eso no le impide salir con algunas declaraciones un tanto fuera de lugar que incluso inspiran un poco a ese mesianismo presente en muchos políticos mexicanos. Calderón como buen católico dijo que la Providencia lo puso en el lugar adecuado, que esta decide poner a la gente acertada en el momento adecuado. Si le creyera a Felipe Calderón la verdad es que llegaría a la conclusión de que no existe Dios, o que en realidad Providencia es el verdadero nombre de Elba Esther Gordillo, quien operó para que Felipillo ganara las elecciones del 2006.

    No se si 50,000 muertos después sería prudente creer que Felipe Calderón llegó en el momento adecuado. Si ha tenido algunos aciertos como la cobertura universal del Seguro Popular (ideado por el gobierno de Vicente Fox para contrarrestar la fuerza de López Obrador) o el programa Oportunidades (programa heradado del PRI que comenzó con Solidaridad y ha ido cambiado de nombre), también ha mantenido las finanzas sanas (política que también inició Zedillo) y cerró una empresa paraestatal ineficiente como el SME con todos los costos políticos que implica. Pero de ahí en más no podemos hablar muy bien del Presidente, y  como veo a México en la actualidad creo que no es ni la persona adecuada ni el momento adecuado.

    Si se refiere a la lucha contra el narco, creo que tendríamos que ponernos a pensar si el que lo colocó fue Lucifer. No solo porque la guerra ha sido ineficiente y mal planeada (lo que se traduce en tantos muertos), sino porque le entregará el poder a la oposición seguramente y estos (suponiendo que Peña Nieto va a ganar), cambiarán la estrategia, desde la toma de medidas preventivas (cosa que no hizo Calderón), o bien, a la vieja usanza del PRI, a negociar con los cárteles. La educación terminó secuestrada por el SNTE, educación tal que les ayudará a «sus beneficiarios» tal vez para trabajar de obrero en una maquila, o en el mejor de los casos, tener un puesto administrativo de bajo rango; claro, esto si consiguen empleo, porque pues el comercio informal da más, y que decir del mismo narcotráfico.

    Por eso pienso que Providencia es el verdadero nombre de Elba Esther Gordillo. Porque el fue el hombre correcto colocado en el momento correcto para los intereses de su magisterio, un peón, que exige mano dura contra el narcotráfico, pero que moja los pantalones cuando le hablan de combatir monopolios (públicos y privados), o hacer que todos paguen impuestos. Su trabajo fue tal, que el PRI regresará a casa tal y como la dejó. En 12 años no se avanzó mucho. La libertad de expresión creció desde épocas de Zedillo, donde ya se podía uno burlar de los mandatarios (como lo hacíamos con Salinas), y de lo democrático que avanzó el país se debería tocar el tema de transparencia. Pero esos avances se pueden echar atrás fácilmente. los priístas tienen toda la maquinaria reluciente, no solo la guardaron durante 12 años, sino que la fueron puliendo, y ahora que va a llegar Peña Nieto y todo lo que esto implica, deberíamos preguntarnos si acertó la Providencia.

    Calderón se irá por la puerta de atrás cuando le entregue la investidura presidencial a Peña Nieto, será como un símbolo de derrota para un partido que luchó por décadas para hacer de México un país democrático, y que terminó siendo un mal chiste en el poder. El PAN ya no tiene ningún hombre emblemático o reconocido, no hay un Castillo Peraza, un Manuel Clouthier, un Luis H Álvarez (todavía vive pero ya está muy grande), y menos hablar de Gómez Morín. Incluso se parecen más a su más ferviente oposición en varias de sus prácticas. Ciertamente con el PAN no han existido esas crisis por la irresponsabilidad financiera o los genocidios de 1968, pero se han mostrado complacientes. Nunca castigaron a aquellos que criticaron. Salinas huyo del país cuando Zedillo lo sustituyó, pero con la llegada del PAN, el expresidente regresó tranquilamente. El PAN tuvo la oportunidad histórica de castigar a Echeverría por la masacre de 1968 y no lo hizo. Calderón criticó fuertemente a Mario Marín y a Ulises Ruiz tachándolos de delincuentes y al llegar a la presidencia, hasta se tomó la foto con ellos.

    El PAN y Calderón podrán argumentar pragmatismo, pero los resultados les fueron adversos, «los chamaquearon», trataron de «negociar» a base de sacrificios, y esos mismos les bloquearon las «necesarias reformas estructurales» no fueron lo suficiente inteligentes, ni las alianzas ni las concertasesiones hicieron que el PAN recorriera su camino, se quedaron a la mitad de él, y espero que no pase, pero eso que lograron recorrer podría echarse «pa’tras». Dicen que no es bueno ser honesto y estúpido; pero el PAN al final terminó siendo peor, terminó siendo deshonesto y estúpido, lo cual es una desventaja ante el deshonesto y listo.

    Por eso es que no encuentro esa Providencia de la que habla Felipe Calderón. Y lo peor para el PAN es que ante la falta de propuestas nuevas y ante la falta de «pantalones» para desmembrar el régimen corporativista del PRI, será difícil que se recupere en un buen tiempo. Incluso el PRD, quien nunca ha estado al poder, y de donde surgen figuras más reconocidas como Marcelo Ebrard, Enrique Alfaro o Mancera, podría tener más argumentos para hablar de un cambio. No se si la gente vuelva a darle el beneficio de la duda a un PAN en el que muchos creímos, el cual dejó el trabajo hecho a medias. Yo no veo la Providencia. Y lo digo, parece que Calderón con esa aseveración, está empecinado en demostrar que Dios no existe.

  • Una lenta y continua decepción de la política mexicana.

    Una lenta y continua decepción de la política mexicanaCuando era un niño, el Gobernador del Estado de Jalisco era Cosio Vidaurri, del PRI. Y aquel en su tiempo pidió licencia por las explosiones en el alcantarillado en Guadalajara que dejó cientos de muertos, por lo cual el Presidente Innombrable del República de ese entonces, Carlos Salinas lo envió como embajador a Guatemala como una forma de protegerlo porque muchas de las acusaciones apuntaban hacia él. En ese tiempo yo iba al club deportivo Atlas Colomos (del mismo equipo de futbol que se acaba de salvar del descenso) y ahí siempre me cortaban el pelo. Habían dos peluqueros y a veces uno no corría con la suerte de encontrar a uno desocupado, y fue así, el «cliente» que estaba siendo atendido por mi peluquero favorito era Cosio Vidaurri, cuando era gobernador. Yo nada más lo ví y le grité «eres un pinche ratero» (el tipo no tuvo más que sacar una carcajada). Esa curiosa anécdota me la recordaron mis padres, mis tíos y todos mis parientes y hasta la fecha lo hacen.

    En ese tiempo me enseñaron a odiar al PRI, y tal vez habían argumentos de peso, mis familiares sufrieron las crisis provocadas por Echeverría y López Portillo. La que si recuerdo fue la de 1994, que ciertamente a nosotros como familia no nos afectó tanto porque mi papá conservó su trabajo (luego a raíz de esta la empresa donde trabajaba quebraría pero se había anticipado y había cambiado de empleo), pero muchos familiares se vieron en serios aprietos. Las cosas no volvieron a ser igual, en las navidades ya no me regalaban juguetes «todos mis tíos» tan solo lo hacían mis padrinos. Tenía 12 años, pero era lo suficiente para ver la angustia en la gente, aprendí lo que era una devaluación, y también lo «ratero» que había sido Carlos Salinas. Después de terminar su gestión era clásico inventar chistes de Carlos Salinas, en los consultorios se pegaban hojas impresas haciendo chistes del expresidente, algo así como un antecedente con lo que ahora se hace con los candidatos en las redes sociales.

    En ese entonces yo era panista, porque era «el partido del cambio». Creía inocentemente que eran los buenos, los incorruptibles, los honestos. Claro,  a los 14 años todavía no sabía si era alguien de derecha o de izquierda, había escuchado alguna vez la definición en alguna clase en la secundaria pero nada más. En 1994 se dio la «alternancia» en Jalisco, llegó Alberto Cárdenas del PAN, lo cual trajo la primera emoción y marcó un antecedente de lo que jamás sucedería a nivel nacional; a pesar de su conservadurismo (al grado de prohibir las minifaldas en recintos públicos) había hecho un buen papel (y tal vez el único de los gobernadores panistas que hemos tenido), con esos antecedentes y con todos los comentarios positivos que hacían mis parientes de León, donde el gobernador era Vicente Fox, pensamos que el guanajuatense iba a encarnar el verdadero cambio. Ya tenía edad para votar, y todos mis votos iban a ser PAN. Cuando se dieron a conocer los resultados preliminares de las encuestadoras (que marcaban una diferencia suficiente para no tener que esperar a que el PREP lo ratificara) me llené de emoción, festejé como tal como un aficionado al futbol festeja cuando su equipo hace un logro importante. Al siguiente día, en la preparatoria, no dejé de echar carrilla a una amiga con afiliación priísta, le hacía la «V» de la victoria para molestarla, y me burlaba de su Zedillo (de quien años después, tuve que aceptarlo como el mejor Presidente desde López Mateos).

    Cuando empezó a ejercer la presidencia, comenzaron poco a poco a llegar las decepciones, después de más de un año de gestión, mis amigos y yo comentábamos que el gobierno de Fox en realidad no parecía tan bueno, no tanto como nos lo había pintado. Ciertamente los indicadores económicos en su gobierno fueron positivos (por el contrario de lo que ha sucedido con Calderón), pero no se palpaba ese cambio, nuestros ingresos no crecían, y lo peor es que la estructura heredada del PRI ahí seguía y Fox no hacía nada para al menos provocarle algún raspón. Fox se convirtió en el payaso presidencial. Y al tiempo que Fox Gobernaba, en Jalisco el Gobernador Rámirez Acuña comenzó a ejercer la mano dura contra la población, deteniendo a varias personas en una «rave» en Tlajomulco, y también encarcelando a varios altermundistas en la Cumbre celebrada en Guadalajara en 2004, donde muchos afirman por lo que vieron que los «revoltosos que destruyeron los locales en el centro» fueron enviados por el gobierno para desacreditar la manifestación. Lo cual provocó la indignación (entre otros temas) de parte de la sociedad tapatía que vieron en las organizaciones civiles una forma de hacer contrapeso.

    El PAN se estaba desgastando y cada vez parecía menos al PAN que nos habían vendido, ese partido humanista, subsidiario y solidario. El PAN dejó de ser «mi partido» en el 2006, y terminé inclinado por una especie de «agnosticismo político». Fue la última vez que les di mi voto, dentro de una difícil decisión, era Calderón o López Obrador, y después de pensarlo mucho me incliné por el primero. Esa sería la última vez que le daría mi voto al PAN. Pero el partido había caído de mi gracia, por la forma en que llevó la campaña (la guerra sucia) y porque terminó siendo utilizado y prostituído por los poderes de facto; y también por el PRI que legitimó la elección del 2006 porque ellos en ese entonces ya tenían su «proyecto» para el 2012 (dado que tenían perdidas las elecciones del 2006). El PAN no solo no acabó con los regímenes priístas, sino que Carlos Salinas vive tranquilo en México a pesar de todo el daño que le infringió al país, y Calderón para ganar las elecciones pactó con Elba Esther Gordillo, poniendo en un lugar crítico a la educación con tal de que el michoacano llegara a la presidencia.

    El PRD es una cuestión diferente. No puedo hablar de decepciones porque no han llegado a la Presidencia, pero si puedo decir que si bien han hecho una buena gestión en la Ciudad de México (sobre todo con Marcelo Ebrard), les cuesta trabajo desligarse de su pasado priísta, además de que López Obrador manejó muy mal la etapa postelectoral bloqueando Reforma (lo que perjudicó a muchos comercios) y después jugando con las instituciones a las que mandó al diablo, con la situación bochornosa de Juanito y Clara Brugada. Parece ser que una izquierda moderna socialdemócrata empieza a surgir en México, gente como el mismo Ebrard, el Jalisciense Enrique Alfaro o el mismo Mancera muestran una izquierda renovada, muy diferente a esa izquierda chapada a la antigua representada por Obrador. Lamentablemente tendremos que esperar al menos algún sexenio más para que puedan estar dentro de las ligas mayores.

    El PRD aprendió la lección en el 2009, y a pesar de que la elección de candidato no fue la mejor (decidieron parecer más demócratas que usar el sentido común con eso de la encuesta), se percibe como un partido que si bien tiene sus fuertes diferencias se ha mostrado unidos, y dentro de la izquierda suenan nombres importantes, no así el PAN, quien lamentablemente sufrirá una humillante derrota en el 2012 (perderán la Presidencia y uno de sus grandes bastiones: Jalisco).

    El escenario político se ve decepcionante. Pareciera que ninguno de los candidatos tiene la «talla» y es por eso que muchos hemos terminado decepcionándonos de la política mexicana. Es cierto que hay políticos valiosos y capaces, pero son la excepción y no la regla. A veces los encuentras más bien a nivel municipal o a nivel estatal. Incluso por ejemplo, en Jalisco existe gente del mismo PRI que parece valer la pena, no así cuando subes los escalones. El PAN en cambio, en mi estado está atrapado por las corrientes más conservadoras, y están inclinados más hacia la derecha que el PAN federal; una de las razones por las cuales han perdido peso, porque Guadalajara ya no es una ciudad tan conservadora, y los votantes del centro empiezan a ser cada vez más importantes.

    Muchos temen la llegada de Peña Nieto, pero es el simple reflejo de una realidad que vivimos y de la sociedad mexicana, mientras esta no cambie, posiblemente el panorama político seguirá siendo igual, e incluso podríamos correr el riesgo de una regresion ante 12 años donde el trabajo del PAN dejó que desear, donde se limitó a mantener una macroeconomía sana e implementar algunos programas sociales como Oportunidades o el Seguro Popular, pero tampoco logró mostrar un país próspero, y lamentablemente todo esto pesará en las elecciones.

    En mi vida diaria comienzo a entender por qué la política mexicana es como es, y se refleja un problema cultural, un problema que se debe resolver más de fondo y que para lo que no son suficientes las «reformas estructurales».

  • Isabel Miranda de Wallace. El hueso ciudadano

    Isabel Miranda de WallaceA Isabel Miranda de Wallace le tenía mucho respeto como activista ciudadana, y ciertamente a veces es sano que activistas ingresen a la política mientras sean lo suficientemente fuertes para mantener sus ideales y servirse de dicha política para buscarlos. Activistas sociales en el mundo político hay realmente pocos por dos situaciones, en México no existen muchos activistas sociales y por su naturaleza activa muchas veces o no los quieren, y cuando los quieren lo hacen porque ven que por su perfil los pueden absorber (de esos activistas que no tienen ideales tan sólidos) y de esta forma dejen de ser incómodos para el gobierno; los consienten, los tienen bien mimados, les dan puestos bien remunerados a cambio de que no estorben.

    Lo de las candidaturas ciudadanas fue una buena idea, y a esta altura sigo pensando en que lo es (aunque tampoco es una garantía); cierto que los candidatos ciudadanos no tienen ese bagaje político que los tradicionales (lo que se traduce en menos experiencia), pero si tienen ideas más frescas y en su mayoría, ideas más firmes. Pero el caso de Isabel Miranda de Wallace es un ejemplo de lo que no se debe de hacer, y es que parece que ha perdido todas las ventajas que le suponía ser candidata ciudadana pero ha mantenido todas las desventajas que ello implica, y lo peor de todo, que en tan solo unos meses ya se aprendió todas las mañas políticas y está muy, pero muy lejos de llamarse candidata independiente, más cuando ha abrazado por completo al PAN (partido que la postuló), aunque ella dice (y nunca lo hemos visto) que también ha criticado al panismo. Se supone que en el caso de los candidatos ciudadanos, si bien son candidatos postulados por un partido, estos son independientes y el partido es el que se adapta a las ideas del candidato y no viceversa. Un buen ejemplo es Enrique Alfaro, candidato a la gobernatura de Jalisco por Movimiento Ciudadano, quien a pesar de estar postulado por Movimiento Ciudadano, el partido es el que se adapta a las ideas que el tiene.

    Miranda de Wallace al momento de ser postulada, lo primero que hizo fue arremeter contra el PRD, defender a capa y espada la «Guerra de Calderón» y a Genaro García Luna, como muchos panistas afiliados ni siquiera lo hacen. En el asunto del PRD se equivocó y no es que esté mal que arremeta contra la oposición, el problema es que lo hace como si estuviera representando a un partido político y defendiendo sus intereses. Un ejemplo son las críticas a la inseguridad del DF. Es cierto que podemos encontrar bemoles en la administración de Marcelo Ebrard, pero no me dejarán mentir que de varios años a la fecha la inseguridad se ha reducido. Y esto aunado a los problemas que viven ciudades como Ciudad Juárez, Acapulco o Monterrey, hace que la capital ya no sea considerada como una de las ciudades más inseguras del país. Cierto que hacen falta muchas cosas que mejorar, pero Isabel Miranda parece que en lugar de proponer mejoras para que la reducción de la inseguridad se acelere, hace un hábito criticar a Marcelo Ebrard en el tema de la seguridad. Y por alguna razón el procurador de la capital Miguel Angel Mancera, está arrasando en las encuestas a Jefe de Gobierno cuando Isabel Miranda con todo su loable esfuerzo que hizo como ciudadana terminó rezagada en el tercer lugar sin posibilidad de ganar.

    Pudo haber criticado al gobierno del DF en otras cuestiones, como por ejemplo la corrupción e intereses que existe con los taxistas o el comercio ambulante (del cual el PRD se ha beneficiado electoralmente), pero tal vez pensando que su bandera debería ser la inseguridad porque como ciudadana buscó combatir el secuestro, sería buena idea utilizar ese flanco, pero lo hizo mal, sobre todo porque no reconoce los avances que ha habido y suena a que quiere romper lo ya construido para levantar algo nuevo, en vez de dar continuidad e incluso mejorar lo que está haciendo el gobierno actual. Wallace también se muestra despectiva con la gente menos afortunada y eso la desacredita más que como política, como lo que presume ser: «Ciudadana». Afirmó que el PRD ha hecho de Iztapalapa su bastión (es decir, que ahí tiene su voto duro) porque el 24% de esa delegación es analfabeta. Cierto que el voto del PRD está en cierta medida en las clases vulnerables y por ende Iztapalapa es su bastión principal (partido que no tenga esas prácticas que arroje la primera piedra); pero el analfabetismo en Iztapalapa es del 6%. Tácitamente afirma que la gente de Iztapalapa es ignorante y por eso votan al PRD, una actitud bastante clasista y despectiva.

    Cierto que el mundo político es muy diferente al mundo de las asociaciones civiles, pero el adaptarte no implica jugar a ser uno de ellos con todo lo que conlleva; se me hace increíble el cambio que ha dado esta señora. Porque en solo unos pocos meses aprendió a buscar hueso y de forma cínica, con solo decirles que el PAN otorgó candidatura al sobrino de Wallace como diputada plurinominal (lo cual es una burla porque las candidaturas ciudadanas fueron logradas por el empuje de los anulistas del 2009 y que también pedían la desaparición de los plurinominales). Me pregunto ¿eso es ser un candidato ciudadano?. Lo peor de todo es que no solo tiene cantada la derrota en las elecciones a Jefe de Gobierno del DF, sino que también su reputación como activista la tiene perdida, ¿cómo volverá a las trincheras de la ciudadanía después del comportamiento típico «político tradicionalista»? ¿Con que cara?