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  • González Iñárritu arrasa en los Óscar, a pesar de todo

    González Iñárritu arrasa en los Óscar, a pesar de todo

    Hace algo así como 10 años, en el Estadio 3 de Marzo, González Iñárritu se encontraba en un palco detrás de mi. Estaba pasado de copas junto con algunos directivos del Club América, se le veía muy feliz. No le pedí su autógrafo (aparte de que no tengo la costumbre de hacerlo) porque Amores Perros no me había encantado tanto. Hoy tal vez me hubiera gustado hacerlo.

    González Iñárritu arrasa en los Óscar, a pesar de todo

    El triunfo es de González Iñárritu, no de todos los mexicanos. Pero Iñárritu nos pone el ejemplo, nos muestra que los mexicanos sí podemos ser unos chingones. Él, el «Chivo» Lubezki y Alfonso Cuarón nos han demostrado como los mexicanos «la podemos romper», y es meritorio porque lo han hecho a pesar de nuestro país, a pesar de las pocas oportunidades y obstáculos. Debido a que nuestra industria cinematográfica es algo menos que inexistente, tuvieron que emigrar a Estados Unidos. Hoy el cine mundial es mexicano, el fotógrafo es mexicano.

    ¿Birdman? Triunfo merecido. La vi hace unas semanas y quedé convencido que es de lo mejor que he visto en los últimos años. La película me atrapó, estaba viendo una genialidad, el guión, las actuaciones, la fotografía, la cámara incesante con un gran angular que rompe, las baterías de jazz. Y no lo pensé porque fuera dirigida por un mexicano (lo cual me dio mucho orgullo) sino porque me encantó. Las actuaciones de Edward Norton y Michael Keaton ayudaron mucho a hacer de esta película lo que es, una genialidad. Por eso merece todos estos premios.

    Su discurso fue claro, sobre todo esa parte donde dijo «Ojalá logremos construir el gobierno que merecemos». El mensaje tiene dirección (además de tocar el tema de los migrantes que ha sido una polémica en el Estados Unidos actual). Enrique Peña Nieto no debería estar muy contento esta noche, pero no sólo él, gente de todos los partidos y colores como Osorio Chong, Videgaray, Gustavo Madero, Zambrano, López Obrador y todos aquellos que se han encargado de destruir al país anteponiéndolo a sus intereses. Ojalá la clase política tenga el tacto de leer este mensaje. Iñárritu nos muestra con su triunfo (suyo) que a pesar de todo hay esperanza, que se pueden romper paradigmas.

    No, no vale colgarse medallas. Los políticos emitirán tweets para decirnos que sí se puede cuando Iñárritu nos dice que más bien sí se puede a pesar de ellos. México se siente desesperanzado como el personaje de Michael Keaton, pero con dos diferencias, éste había tenido logros en su pasado, nosotros no podemos ni siquiera pensar en eso. Pero Iñárritu (la segunda diferencia) nos manda el mensaje claro de que los mexicanos sí podemos escribir un futuro diferente. Iñárritu nos manda el mensaje de que sí podemos superar las adversidades, que podemos romper paradigmas. Nos muestra que no estamos condicionados por la cultura (como algunos sugieren).

    Muchas felicidades. Me siento muy orgulloso por este triunfo merecido. Iñárritu, Lubezki y Cuarón han sabido romper con ese «ya merito», han tenido la visión para triunfar, a pesar de quienes no creyeron en ellos, o de los que piden a gritos que compartan el triunfo con todos los mexicanos. Que vaya lo pueden dedicar, pero el triunfo es de ellos.

  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Estaba con una amiga viendo los Óscares. El Óscar que ganó Alfonso Cuarón a mejor director hizo que me sintiera orgulloso de que un mexicano por fin lograra hacer historia y se consagrara como mejor director. Pero como mexicano que tan orgulloso me siento de él, creo que le debo respeto, y como sé que el triunfo es de él, a él es a quien debe reconocerse y a nadie más (a excepción de su equipo, del chivo, de su mamá).

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    No sé si se dieron cuenta, pero Alfonso Cuarón nunca agradeció a México ni gritó ¡Viva México! Porque no fue México quien le abrió las puertas para ser quien es. El mismo dice que es un cineasta global, hace cine para el mundo. Alfonso Cuarón no es un ingrato con su país, tan no lo es, que en la primera toma de su película Gravity, en la cual se ve un acercamiento al globo terráqueo, aparece la Bahía de Banderas (Puerto Vallarta), Chapala, Guadalajara y Manzanillo. Esa toma fue premeditada, a Cuarón le gusta vacacionar en el occidente del país. Así como no es casualidad que su hermano Carlos Cuarón haya filmado Rudo y Cursi cerca de Manzanillo.

    Alfonso Cuarón hubiera sido poco prudente si hubiera afirmado que su premio lo obtuvo gracias a México. Cuarón no ignora sus raíces y se siente orgulloso de ellas, pero sabe que ello no implica reconocer a quien no merece reconocimiento. Es un error colgarse de medallas ajenas, de pensar que «ganó México», porque no es lo mismo que gane un mexicano a que México gane. No hay que confundir, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido. Que James Cameron haya ganado la estatuilla no implicó un éxito para el cine canadiense, que Sydney Pollack sea un director reconocido a nivel mundial no ha convertido a Polonia en la nueva meca del cine.

    Cuarón puede significar un ejemplo para los mexicanos. Pero precisamente por esto el triunfo «no es mexicano», porque Cuarón se sobrepuso a los cánones establecidos de la idiosincrasia mexicana, muchos de los cuales no sólo no le ayudaron, sino que actuaron como piedras en el camino. Debe de significar un ejemplo porque Cuarón ha mostrado que sí se puede, pero ha mostrado que para salir adelante hay que romper con la costumbre, romper con el común denominador que prevalece en México, romper con «eso» que para los que no entienden bien el concepto de nacionalismo creen que se dignifica con el éxito de Cuarón cuando es al contrario.

    Cuarón no fue el único mexicano que ganó, también lo hizo el Chivo en mejor fotografía, y la nacida en México, Nyong’o por actriz de reparto en 12 años de esclavitud. A un periodista se le ocurrió hacerle a ella la pregunta más estúpida ¿Cuánto de este premio pertenece a México? Nyong’o respondió que nada, que el premio le pertenece a ella y nada más. Ella no le debe nada al país por haber nacido en México. Esa pregunta tendrá más sentido en una nación fascista o en un comunismo totalitario, pero no en una africana que nació y radicó un tiempo en México, y nada más.

    Cuando hablé de este tema en las redes sociales, algún usuario afirmó que era un comentario pesimista y criticaba mi falta de nacionalismo y mexicanidad. Ese individuo se equivoca rotundamente. Mi afirmación es confrontativa, pero no es pesimista, en tanto nunca subestimé el logro de Cuarón ni le quité méritos. Ni tampoco es falta de amor al país, porque quien ama a su país, reconoce sus defectos, y reconoce cuando tiene o no méritos.

    Yo me siento muy orgulloso de mi compatriota Alfonso Cuarón. Pero no me siento orgulloso de mi país por su triunfo, porque sé que no tuvo nada que ver en su éxito. No hay que equivocarse, no hay que engañarse, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido para crear un imaginario donde se supone, que el triunfo de un mexicano sirve de consuelo para aquellos que sienten que en su país no se habla mucho de triunfos.

    Dicen que la verdad duele, pero en este caso duele para quienes han querido otorgar méritos a quienes nunca los tuvieron.

    Y no, no se me olvida el conflicto Rusia – Ucrania. Próximamente hablaré de eso, por las repercusiones que puede tener.

    Aquí pueden ver el primer artículo