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  • Los nazis de la ortografía

    Los nazis de la ortografía

    Siempre están ahí, se aparecen justo cuando pones una «s» donde debiera ir una «c». Tienen una agilidad mental para detectar una ausencia de acento dentro de un párrafo en menos de un segundo. Te mandan un DM o te replican el correo y te avisan: Oye, esa letra que pusiste no va, se tiene que poner así.

    A muchos les castra la presencia de los «nazis de la ortografía», les choca que los corrijan, a veces hasta se sienten insultados. La verdad, yo agradezco haber tenido a algunos nazis de la ortografía rondando por mi vida. ¿Por qué?

    Porque es completamente preferible que alguien te diga que tienes un error ortográfico a que tu ortografía sea mala y quede exhibida. La gente te juzga por tu ortografía, mucho (claro, con excepción de aquellos que tienen una ortografía tan mala como la tuya). Los nazis de la ortografía son tus amigos. 

    ¿Qué implica que tu ortografía sea mala? Básicamente, la relación que teje la gente entre la mala ortografía y la ignorancia es muy fuerte (y además, suele estar justificada a menos que tengas algún tipo de dislexia o problema que te impida escribir bien). Y es obvio que sea así, porque la ortografía se adquiere, en buena medida, leyendo. Y se sobreentiende que alguien que no tiene una buena ortografía no lee, y quien no lee es ignorante. No sólo eso, una persona que tiene mala ortografía suele ser vista como descuidada, como alguien a quien le importa más bien poco su desarrollo intelectual. La mala ortografía se asocia también con la mediocridad. 

    Mucha gente no te dirá en tu cara lo mal que habla de ti tu ortografía, pero seguramente muchos la tomarán en cuenta para hacerse una idea de tu persona. Y eso es un problema cuando vayas a buscar trabajo o cuando intentes entablar relaciones profesionales, cuando vean que «hescribes hací» les entrarán dudas sobre tu persona, ¿será buen profesional esta persona si ni escribir bien sabe? 

    En la parte de la opinión también tiene consecuencias negativas. Imagina que quieres opinar sobre algún tema, qué se yo, política o sobre alguna cuestión social de la que se está hablando mucho últimamente. ¿Qué crees que va a pasar? Que tu opinión va a perder credibilidad si está mal escrita. Imagina que escribes «estoy en contra de la privatisacion«. Lo primero que se le va a venir a la mente al lector es que eres una persona que casi no lee y cuyo bagaje intelectual brilla por su ausencia. Entonces le va a dar muy escaso valor a tu argumento y posiblemente ni siquiera se moleste en analizarlo bien, ya que la ortografía es muchas veces uno de los filtros que los lectores usan para determinar si vale la pena leer un texto y tomarle consideración. 

    Por eso, es que en algún momento de mi vida yo agradecí la presencia de los nazis de la ortografía. Son unos héroes, al menos ellos se molestan en pagar el precio de hacerte una corrección o alguna sugerencia que te pueda ser incómoda; son preferibles a los que critican tu ortografía a tus espaldas. Es cierto, yo leo muchísimo y eso evidentemente me ha ayudado, pero gracias a algunos amigos «nazis de la ortografía» es que tengo una mejor ortografía de la que podría haber tenido. No es perfecta, de vez en cuando puedo tener un error, pero al menos puedo estoy seguro de que mi ortografía no da pena.  

    ¿Y a ti no te apesta la ortografía?

  • Los errores ortográficos

    La otra vez iba manejando en mi automovil, en eso en un bache se me ladea la llanta y se termina ponchando, y tengo que llamar a la grúa para que me recoja el automovil y lo lleve a mi casa donde lo iban a reparar. Como en mi casa la cochera está angosta como para que la grúa meta el automovil, entonces lo dejamos en pensión en un centro comercial cercano (de esta forma el automovil iba a estar en un lugar seguro mientras me lo arreglaban) y los de la pensión del centro comercial anotaron mi nombre a la hora de registrar el coche para que pasara por él y ya que veo el papel veo que está escrito «Serebro».

    La persona no tenía pinta de ser alguien que no tuviera una preparación académica aceptable. Pero todo el buen concepto que pude haber tenido del chavo de la pensión hizo que se viniera abajo. No soy alguien experto en gramática, y sinceramente a veces puedo no acomodar un acento donde va, pero hay errores imperdonables, que hacen que pierdas la reputación, la clase, y se vea que tu nivel de educación es deficiente. Me han dicho -no debes de juzgar a las personas por los errores ortográficos. Pero cuando muchos de ellos tuvieron una preparación mínimo de preparatoria, se debería de pensar que tienen un nivel ortográfico decente, porque es la verdad, la mala ortografía refleja ignorancia, y no una ignorancia por carencia de educación, sino por pocas ganas de salir de la mediocridad cultural.

    Una amiga me decía, -una vez escribieron mi nombre así «elisavet» (de Elizabeth). Y naturalmente me saqué de onda. ¿Como le hace este tipo de personas para cometer tantos errores ortográficos en una palabra?, pareciera que cometieran el error adrede. También es típico ver estos errores en los microbuses (peseros en el DF) donde ponen los lugares de destino, en calcomanías mandadas a hacer, donde uno ve aberraciones como «Gualmar» (Wal-Mart), Lopes Mateos, Ballarta y otro tipo de errores, donde uno se pone a pensar. ¿Que no hay nadie que les diga los graves errores ortográficos que están cometiendo?.

    También me toco ver gente de relaciones públicas, ¡Hazme el favor!, que en un pintarrón, escribía «bicitas». ¿No me digan que hay que comprender a una persona que tiene un título universitario cometer tal aberración?. Los errores ortográficos hablan muy mal de una persona, porque es un parámetro muy válido para conocer la educación de las personas. Habla sobre la cultura de la persona, que tan leída está, que tan preparada está, y que tanto se preocupa por alimentar su intelecto. Las faltas de ortografía se pueden perdonar a aquellos que no tuvieron una educación suficiente, pero no se deberían perdonar a aquellos que si la tuvieron, porque como yo ya lo dije, son ganas de quedarse en la mediocridad.

    Pero están también los errores ortográficos hablados. ¿Quien no ha escuchado decir a alguien con título universitario «eda que si», «dijistess» o «iraaa»?. La verdad para mí es vergonzoso:

    [sic] himajina un mundo donde las gentes pudieramos escribir y ablar  como quizieramos. Onde nadie nos estubiera disiendo si estamos escriviendo mal o cometiendo un herror hortográfico, porque estos que se cren cultos nos quieren aorcar como a sadam jusein [/sic] No, ya no puedo seguir, es vergonzoso.

    Si tienes faltas graves de ortografía, la receta es que te empeñes por leer un poco, agarres un diccionario para ver si estás escribiendo bien las palabras y dejes de ver tanta T.V. o de hacerte güey en la vida. La verdad los errores ortográficos, hablan mal, pero muy mal de uno, y si te critican por eso, ni modo, tienen muchas justificaciones para hacerlo.