Etiqueta: orgullo

  • Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Quienes se niegan a festejar el aniversario de la Independencia de México posiblemente no entienden bien de que trata esto, creen que sólo hay que «festejar» la coyuntura actual,  o posiblemente den todo por perdido. Es cierto que nuestra historia tiene algunos sesgos, héroes que no lo fueron tanto, datos falseados para crear una narrativa favorable, ¡vamos!, eso sucede en prácticamente todos los países del mundo. Y es así porque los humanos no somos perfectos, tenemos nuestras deficiencias intrínsecas a nuestra esencia como personas. Pero sentirte orgulloso de tus orígenes va mas allá de eso, y sobre todo, va más allá de los problemas coyunturales, porque las crisis no duran para siempre.

    Por qué no festejar a México es algo muy absurdo

    Seguro les ha pasado, una vez que cruzaba por Stamford Connecticut, vi unos «Tacos Guadalajara», la piel se me puso chinita (cosa que no me ocurre  en ciudades como Las Vegas donde se respira aire latino en todos lados) y es que a pesar de todo sabes que amas a tu país, porque es donde eres, donde naciste, donde creciste, y parte de tus valores vienen dados de la cultura de tu país (por más globalizado esté el mundo). Cuando un mexicano trasciende fuera de sus fronteras, sean cineastas, científicos o futbolistas, todos estamos de acuerdo en que ello nos llena de orgullo. Si entonces aceptamos que queremos a nuestra nación ¿Por qué no festejarla?

    No festejar por los problemas que actualmente aquejan al país es un absurdo, es como asumir que uno sólo se puede sentir mexicano cuando las cosas van bien (se vale ser villamelón en el futbol, pero no en tu mexicanidad). Como si todo México fuera el Gobierno, la corrupción, la impunidad o las crisis, como si Javier Duarte o Osorio Chong o El Chapo «fueran todo México». No festejar entonces sería como asumir que esos defectos son parte inherentes a nosotros y por consecuencia nunca los podremos cambiar. No festejar porque las cosas «están mal» es sentirse derrotado, vencido.

    Algo indispensable para que un país supere su condición, es que quienes lo componen se sientan parte y se sientan orgullosos de pertenecer a él. El orgullo es lo que da la fuerza necesaria para que un país en su conjunto pueda superar obstáculos, la historia nos ha demostrado que detrás de una nación pujante hay individuos que se sienten orgullosos de ella.

    Si un individuo que no se quiere tiene muchas dificultades para realizar progresos en su persona, menos se puede esperar que una nación de la cual sus ciudadanos reniegan, pueda superar sus problemas.

    No, no estoy sugiriendo algún nacionalismo dogmático o trasnochado como el que hay en un sector de la izquierda mexicana o de los republicanos estadounidenses. Me refiero al amor por la Patria, por el país que te vio nacer, por su historia, por su gente, por su cultura; ese amor de pertenecer a algo valioso. Porque México es muy valioso, tiene muchas cosas que otros países envidiarían (aunque no lo parezca).

    Sí, se vale, si no quieres ir al Zócalo porque piensas, con razón, que el Gobierno Federal está gobernando muy mal el país, se vale, igual con el Gobernador o Alcalde. Pero no por eso deberías de dejar de festejar. Y con festejar no me refiero necesariamente a que «vayas a dar el grito», sino que rememores este día importante, que recuerdes el país en el que naciste y creciste, que leas sobre su historia (aunque posiblemente te darás cuenta que no era tan «bonito» como te lo contaron en la escuela), que te informes más, que conozcas más a México, que pienses en hacer algo por tu país, por tu sociedad, por los tuyos.

    Porque al final de cuentas, México es tu país. Y México es mucho más grande que sus problemas. ¡Viva México!

     

     

  • Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    -Si gana (coloque aquí el nombre del candidato que no quiere que llegue a Los Pinos) yo me voy del país-. En 2006 unos mexicanos que viajaron a París mostraron una pancarta que decía que se quedarían ahí si López Obrador llegaba a la Presidencia de la República. En 2012 se volvió a repetir la historia, pero ahora el candidato señalado en dicha pancarta era Peña Nieto. Las personas al ver diversas situaciones en el país se indignan y se avergüenzan, corrupción, robo, aletargamiento, fanatismo, incluso la historia misma donde a México le ha tocado perder más que ganar. ¿Ser mexicano es motivo de orgullo o vergüenza? ¿Se puede sentir uno orgulloso de ser mexicano y sentir vergüenza a la vez?

    Ser mexicano ¿orgullo o vergüenza?

    Me llamó la atención un Trending Topic bastante agresivo en Twitter que decía #QuéAscoSerUnMexicano, el cual se llegó a posicionar hasta el primer lugar. Comento que me llamó la atención que varios mexicanos (al menos dentro de las redes sociales) tuvieran una visión tan despectiva de su nacionalidad y de sus raíces, sea cual sea la forma de interpretar dicho hashtag. Usuarios de otros países como Argentina se sorprendieron por el hashtag y ellos mismos terminaron defendiendo al país que muchos estaban criticando de forma despectiva. Es cierto que como país tenemos muchos problemas que llegan a la profundidad de nuestras raíces culturales ¿Pero acaso tan mal estamos para sentirnos avergonzados de un país, que sin intención alguna de evadir los serios problemas que tenemos, está «más arriba que abajo» si analizamos a todos los países del globo terráqueo?

    Hace poco comenté que para avanzar como nación es importante reconocer la parte negativa y no evadirse en discursos frívolos como los que nos invitan a ver nuestras playas y nuestras mujeres. Pero peor que la negación de los aspectos negativos del país, es la negación de nuestras raíces, la denostación de parte de nuestro ser que consta en la sociedad en la que nos hemos desarrollado, que lleva implícita una aspiración a tener otra nacionalidad, o al menos sentir tenerla. Lo cual no solo es muy difícil, sino que los no muchos que lo consiguen saben dentro de ellos que nacieron en México, que seguirán siendo mexicanos, y posiblemente no terminen de asimilar su nueva nacionalidad (cosa que pasa con muchos latinos que adquieren la nacionalización en Estados Unidos).

    Se entiende la frustración al ver los problemas por los que atraviesa el país, dado que varios mexicanos logran romper el ya deteriorado pacto social para salirse con la suya. Pero me pregunto por qué para muchos entonces ser mexicano significa ser «corrupto y tranza» cuando solo algunos lo son (los suficientes para influir para mal en el país) cuando en realidad no lo es así, y cuando también se ha demostrado que el mexicano tiene la capacidad de salir adelante de una forma honesta.

    Si los mexicanos que se presumen honestos quieren «huir del país» entonces ¿Quién se encargará de arreglar las cosas? ¿Es más cómodo entonces huir y dejar que la nave se hunda al dejar solos en el bote a quienes quieren destruirlo? Muchos prefieren la resignación, aceptar que el país es así, corrupto, donde el que no tranza no avanza, y se esconden como timoratos como si eso fuera lo suficientemente necesario para considerarse buen ciudadano. Otros terminan emulando las malas prácticas dado que piensan que no hay otra forma de salir adelante. Muchos de ellos odian a México (o tienen un sentimiento ambivalente de orgullo y odio) pero no hacen absolutamente nada para tener menos razones, para sentir ese sentimiento de repugnancia hacia su país.

    Yo sé que México tiene muchos problemas, y que a veces lo que ocurre dentro de estos casi dos millones de kilómetros cuadrados es frustrante, pero yo tengo que decir que me siento orgulloso de ser mexicano, amo a mi país, a pesar de todos sus defectos. Y así como hay cosas que me apenan, hay cosas que me enorgullecen, se que estas son mis raíces, y así va a ser toda mi vida.

    Ese orgullo es el que nos debería a motivar a poner nuestro grano de arena para mejorar las cosas. Estoy consciente de que las cosas se pueden mejorar, no existe sociedad que esté condenada, dado que somos humanos y tenemos la oportunidad de cambiar. Es decisión de los demás si enfrascarse en el odio, en una especie de masoquismo, o aportar su grano de arena.

  • La autoestima nacional.

    México es como una persona, si esta se vuelve susceptible a las críticas significa que tiene una autoestima baja, si por el contrario las tolera, las acepta como tal y no le da mucha importancia al «¿Qué dirán?», entonces podemos hablar de que esta persona tiene una autoestima correcta. Así, de esta última forma, deberíamos de interpretar las críticas que nos llegan de fuera y no volvernos un país susceptible que se agacha ante las críticas de los demás. Debemos de pensar en ser un país que se quiere y se valora a sí mismo.

    Cuando escucho a gente que se indigna en demasía por las críticas de Top Gear, o por lo que piensan los franceses debido a la postura populista de Sarkozy al pedir la repratriación de una secuestradora como lo es Cassez, me llega a la mente el primer México que mencioné, un México con la autoestima baja, que se preocupa mucho por el qué dirán. Más que mostrar un exacerbado nacionalismo, porque en realidad no es eso, muestran una cultura de la vulnerabilidad, donde México es susceptible ante las críticas que nos puedan llegar de fuera. Por el contrario, a quien «se le resbala» y hasta se ríe de los comentarios que hacen sobre nosotros denota una alta autoestima en su papel como parte de la nación.

    La realidad nos dice que todavía somos un país susceptible. A la mayoría de los mexicanos les ‘caló’ en el orgullo que nos criticaran en el Top Gear o que los franceses crean que nuestro sistema de justicia es deplorable, pero curiosamente cuando tenemos la oportunidad de criticar o vengarnos de las críticas de otros países, como cuando Vodka Absolut publicó un anuncio donde México supuestamente había recuperado los territorios arrebatados por los Estados Unidos, muchos se sintieron congraciados y se sintieron superiores ante el supuesto rival «malditos gringos nos la pelan». Pero aquí el caso es el mismo. En psicología el complejo de superioridad y el de inferioridad son una misma cosa y proviene de una misma neurosis, es decir de una baja autoestima.

    Pero también se dice que la autoestima se muestra en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos, como nos vestimos, la forma en que saludamos, hablamos (lenguaje corporal), como nos tratamos, si nos bañamos a diario o si por el contrario somos desaseados, desaliñados y olemos mal. En el caso de México es el mismo ¿como tratamos nosotros a nuestro país? ¿Pagamos nuestros impuestos? ¿Cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos? ¿Luchamos día a día por hacer de este país, un mejor lugar para vivir?. El comportamiento de los ciudadanos relativo a esas y otras preguntas habla también de cuanto México se quiere a sí mismo.

    Lamentablemente el diagnóstico no es muy positivo. Hacen falta muchas cosas por mejorar. La corrupción por un ejemplo, es una muestra de que México todavía no ha aprendido a quererse, la desconfianza en las autoridades y en la demás gente habla de una desconfianza de México en sí mismo. La violencia dentro de nuestra nación habla sobre como México tiene un fuerte conflicto interno y puede llegar a tomar una conducta autodestructiva (como si se tratara de la adicción a una droga, o ya exagerando un poco, como si se cortara la piel con una navaja). El promedio del actuar de la sociedad sería el diagnóstico de México como país, que efectivamente, es un país con la autoestima baja.