Etiqueta: Nueva York

  • Obama, Romney y el huracán Sandy

    Obama, Romney y el huracán Sandy

    Obama, Romney y el huracán SandyEn realidad he estado un poco desconectado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Creo que esto se debe a muchas razones. Primero, las elecciones en 2008 fueron más emocionantes porque se trataba de sacar con una patada a los republicanos que «comandados» por George W Bush pusieron al país y al mundo en un grave aprieto. Obama además representaba ese cambio. Un candidato que vino desde abajo, que al principio ni siquiera parecía tener posibilidades de ganar las elecciones primarias, y que se convertiría (y a la postre, lo hizo) en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Si bien Obama lo hizo mejor que su antecesor, creo que no cumplió las expectativas, al punto que no logró sacar a Estados Unidos de la crisis. Y para finalizar también influye el hecho de que los mexicanos vivimos unas elecciones muy agitadas, que a veces hablar de otras parece empalagoso.

    Pareciera que Obama lleva las de ganar sin ser nada todavía seguro. Mitt Romney sorprendió en el primer debate a Barack Obama, pero este último se repuso en los otros dos (debates, claro, mejor hechos que los mexicanos pero por mucho). Romney cometió algunos errores como decir que 47% de los estadounidenses se sentían víctimas y dependientes del gobierno. Un colega suyo del Tea Party (Richard Mourdock) incluso afirmó que en algunos casos las mujeres eran violadas porque Dios así quería que ocurriera. Naturalmente este conservadurismo duro y prejuicioso es el que hace que los republicanos tengan menos posibilidades de ganar que los demócratas. Más que muchas veces tienden a radicalizarse cuando se sienten en aprieto (John McCain en 2008).

    Obama hizo bien al abortar un rato la campaña (recordar que estamos en la recta final) debido al Huracán Sandy que azotó el oriente de Estados Unidos, teniendo a Nueva York como uno de sus principales afectados. Que vaya que es curioso ver a la «capital del mundo» sufrir un huracán, la Quinta Avenida inundada, los primeros pisos de edificios emblemáticos tapiados. Es la primera vez que vemos a la ciudad de Nueva York susceptible. Ah no esperen, sería la segunda vez, si fuera la primera se hubieran mandado a tapiar las torres gemelas.

    Y sinceramente espero que se reelija Obama. No tanto porque sea un gran Presidente. Sino que los republicanos son… republicanos. Están un poco tocados, tan es así que las religiones que apoyan a estos grupos hacen que los niños adoren a George W Bush y lo vean como el enviado de la divina providencia.

  • La conspiración del 9/11 de Nueva York

    Mucha gente ha dado por sentado que las torres gemelas fueron derribadas por un grupo radical islamista llamado Al-Qaeda el cual estaba lidereado por Osama Bin Laden. Durante años la gente aceptó la versión oficial, pero al transcurrir el tiempo, han surgido dudas, inconsistencias, y han creado teorías conspirativas donde afirman que hubo un trabajo interno (inside job), es decir, que el propio gobierno en complicidad con la élite corporativa había provocado un autoatentado para justificar las invasiones a Afganistán e Iraq, y así sacar provecho económico, sobre todo en relación al petroleo y los gaseoductos que planteaban construír en Afganistán.

    Algunas teorías conspirativas dejan algo que pensar, algunas otras caen ya en lo ridículo (como la que dice que los aviones que se estrellaron contra el WTC fueron un montaje). Pero a mi parecer tanto la versión oficial como la conspirativa tienen varias inconsistencias, lo cual hace que el humano común no pueda deducir con pruebas contundentes que fue lo que sucedió. Las teorías alternativas comenzaron a tener auge conforme el Internet y las redes sociales fueron creciendo (porque los medios de comunicación estadounidenses no les prestaron atención).

    Las personas que dudan de la versión oficial dicen que las torres gemelas no pudieron caer de la forma en que cayeron si no era mediante el uso de explosivos. No dan crédito a que las torres hayan caído verticalmente (muy parecido a las demoliciones controladas) por el impacto de unos aviones. Tambien algunos dicen que el pentágono fue impactado por un misil y no por un avión (en el video proporcionado por el pentágono, no se alcanza a percibir el objeto que impacta contra él), y también hacen hincapié en la destrucción que dejó el impacto, que supuestamente no era posible por medio de un avión.

    Pero el hecho que hace saltar dudas fue lo que ocurrió con el WTC7, un edificio que tenía incendios provocados por la caída de las dos torres gemelas y algunos daños estructurales en su parte posterior que cayó varias horas después, como si hubiera sido una explosión controlada. Nunca en la historia, un edificio de acero se había caído por un incendio. De hecho torres de concreto (menos resistente que el acero) como la torre Windsor de Madrid, que quedó severamente dañada por un incendio, soportaron el fuego casi 9 horas de pie y nunca se cayó. De hecho hay una entrevista con Silverstein (dueño y constructor del WTC) que afirma que mandó demoler esa torre (aquí pueden ver el video), aunque luego dijo que se expresó mal y no quiso decir eso.

    Las personas escépticas de la versión oficial no solo son personas comunes y corrientes. Varios arquitectos e ingenieros reconocidos mundialmente se han unido al movimiento por la verdad del 9/11, donde ellos discrepan de la versión oficial, aunque tampoco afirman si fue un autoatentado. Más bien piden pruebas para que se sepa la verdad sobre lo que ocurrió en esa fecha. Dicha organización está conformada por 1,500 arquitectos, 250 pilotos, 400 profesores, 300 sobrevivientes al atentado, 200 artistas y 400 médicos. (aquí pueden ver el listado) Ellos al tener las puertas cerradas en los medios de comunicación convencionales, han tenido que difundir su versión por medio de Internet, mitines y otros medios. También sorprende que medios de comunicación como el Reforma hayan sacado un apartado especial en Internet donde se afirma que la administración Bush perpetró el atentado (ver minisitio).

    Lamentablemente algunas de las pruebas ya no están. Necesitarían haber estado en el lugar de los hechos, donde ya todos los escombros fueron removidos, y enviados a otros lugares (más que para su estudio para deshacerse de ellos porque eran altamente contaminantes) como China. Las pruebas que tienen son las que todos hemos visto, los videos que tomaron los medios o aficionados y que ahora circulan por Internet. Según un estudio, uno de cada tres estadounidenses piensa que el gobierno sabía de los ataques del 9/11 y dejaron que ocurriera o bien, perpetraron un autoatentado.

    También hay preguntas que ponen en tela de juicio a las teorías conspirativas, como por ejemplo. ¿Cómo se justifican los atentados posteriores en Madrid y Londres?, o también ¿Por qué un país rival de los Estados Unidos como los árabes nunca mencionaron nada?.

    Las pruebas no son suficientes para dar por un hecho las teorías de la conspiración, pero la versión oficial tampoco es suficiente para tomarla como verdad. Yo particularmente no se que haya ocurrido y creo que nunca lo sabremos. Dicen que los ganadores son los que escriben la historia y en este caso es cierto, quien ganó con las invasiones a Afganistán e Iraq fue el gobierno de Estados Unidos y sus grandes corporaciones que de alguna forma lo controlan, los perdedores, además de los países invadidos, fueron los propios estadounidenses.

     

  • Nueva York, Nueva York

    Siempre hay ciudades que marcan la diferencia en un país o una región, ciudades que por alguna razón no tienen que ver mucho con el resto de las poblaciones de dicha entidad. Nueva York es un claro ejemplo de lo que estoy hablando. Sobre todo si hablamos de infrasestructura, porque mientras en casi todo Estados Unidos se ha privilegiado el uso del automóvil sobre el transporte público (véase ciudades como Los Ángeles, Dallas, Las Vegas) en Nueva York ha sido todo lo contrario, el automóvil queda relegado a un segundo plano ante el antiguo, pero muy eficiente transporte público que transporta a la mayoría de los habitantes y turistas de Manhattan.

    Recuerdo la primera vez que llegué a la ciudad y pude admirar por el avión de noche la Estatua de la Libertad y la isla de Manhattan con sus inmensos rascacielos. Era una emoción increible estar viendo por aire la probable capital del mundo (distinción que siempre se ha disputado con ciudades como París, Tokio o Londres), pero lo más impactante fue al estar en tierra y empezar a interactuar con la sociedad cosmopólita en medio del frío de la noche del mes de abril. Decidí quedarme en un hostal de Manhattan y no quedarme en las afueras porque quería vivir Nueva York, quería sentirme aunque fuera por tres días como un neoyorquino más, y ¿saben?, creo que lo logré.

    En la mañana antes de orientarme hacia las zonas turísticas (aunque vaya, prácticamente todo Manhattan es turístico) caminaba por las calles del Middle-Town de Manhattan, era increíble lo que veía, pilas de casas con una gran variedad arquitectónica, relativamente pequeñas, pero imagino que sumamente caras por la zona en que estaban. Había una gran variedad multirracial digna de una sociedad incluyente, cosmopólita y liberal como lo es Nueva York, en la calle habían latinos, negros, chinos, árabes, caucásicos, gente de todo tipo interactuando entre sí. También me llamaba la atención como a pesar de las supercadenas de tiendas que existen en esa ciudad que podrían monopolizarlo todo, todavía sobreviven las clásicas tiendas de abarrotes, florerías, tiendas de ropa (como las que existen en México). Aunque cabe mencionar que me gusta más el surtido de las tiendas de abarrotes mexicanas que las estadounidenses.

    El metro (o subway) estéticamente es feo, los túneles son tétricos y casi no han recibido remodelación alguna desde su apertura (a veces pareciera que sus paredes se están cayendo). Cuando uno desciende al sistema colectivo, el panorama cambia, ni siquiera pareciera estar en un país desarrollado; es más, aseguro que el Metro de la Ciudad de México es más estético que el de Nueva York, pero este último es tan eficiente y seguro que uno se puede olvidar del automóvil en Manhattan. De hecho es tan poco necesario usar el transporte privado que abundan los taxis amarillos sobre los automóviles particulares.

    Nueva York es la capital del «capitalismo», es muy difícil encontrar una empresa paraestatal en la ciudad, pero las empresas privadas aparecen por doquier. Los carteles y pantallas inundan el time square como si fuera una obra artística, el ser humano se siente tan pequeño e insignificante ante aquella publicidad que trata de vender algo o posicionar una marca en la mente del consumidor. El consumismo es latente, Nueva York es la ciudad del consumo, de la compra-venta, donde todo mundo está buscando obtener una ganancia o retribución a cambio de ofrecer un producto o servicio. En las calles todo mundo trata de venderte algo, mapas, souvenirs, aperitivos, todo lo que tenga que ver con la gran ciudad de Nueva York que mercadotecnicamente es un mounstro.

    Pero Nueva York también tiene su lado oscuro. La herida de los atentados del 2001 sigue ahí, pero parece que los neoyorquinos la han asimilado y han hecho de ella una expresión cultural ¿y por qué no?, un pretexto para vender, vender y vender. En la zona cero abundan los museos y las remembranzas al atentado terrorista que sufrieron, pero no solo eso, también son muchos los puestos que aprovechan la ocasión para lograr jugosas ganancias al vender libros sobre la historia de los atentados, banderas de Estados Unidos (apelando al nacionalismo que quedó herido) y souvenirs relacionados con el acontecimiento.

    Cabe mencionar que todavía se huele un aire a paranoia en la ciudad. En el subway, por citar un ejemplo, hay carteles y avisos impresos en los boletos donde se advierte a la gente sobre paquetes sospechosos y que los reporten inmediatamente a las autoridades para evitar cualquier atentado. Y tal vez está demás mencionar los controles de seguridad en los aeropuertos, pero todos los que hemos viajado a Estados Unidos los conocemos.

    No sobra hablar de las expresiones culturales. Se dice que Estados Unidos es un país utilitarista donde el arte y la cultura quedan relegados, pero también en este caso Nueva York es la excepción. Museos como el Metropolitano de Nueva York o el Museo de Arte Moderno (MOMA) nos muestra gran parte de las mejores obras artísticas que se han creado en el mundo. Y que decir de las obras de teatro en Broadway. No por nada muchos expositores europeos han encontrado en Nueva York su refugio para seguir elaborando sus obras de arte.

    Nueva York es una ciudad que vale la pena visitar. Es una gran ciudad y una de las más importantes del mundo. Creo que toda persona debería visitar al menos una vez en su vida esta gran ciudad que lo tiene todo para hacer una experiencia inolvidable.