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  • España y el fin del mundo, dos cosas que no llegaron

    A veces, actuar bajo un influjo excesivo de los sentimientos no es bueno, porque esta actitud bloquea el uso de la razón y del análisis de las cosas. El exceso de idealismo, de creer fervientemente en algo porque una persona (un lider) lo dice o por seguir a las masas (está comprobado, que por más se masifica una ideología o forma de pensamiento, la capacidad del debate y análisis se deterioran) puede incurrir al sujeto a caer en el error. Y en esta semana hubo dos muestras de que efectivamente es así. Vamos a comenzar por el caso de España.

    En España la gente salió a las calles a manifestarse por la inconformidad con su gobierno. Acamparon, llevaron pancartas, masificaron la manifestación vía redes sociales. Consignas como #Nolesvotes o #Spanishrevolution se repetían incesantemente. Esta claro que querían un cambio, decían, queremos una Democracia Real Ya . La manifestación se repitió en varias ciudades del mundo. ¿Cual fué el resultado?. En las elecciones el PP (la derecha española) arrasó con el PSOE (la izquierda) por unos 10 puntos aproximadamente. Seguramente los que acamparon no estarán contentos con el resultado. Y lo peor de todo, es que el abstencionismo no se disparó como ellos quisieron (solo llegó a ser la cuarta fuerza). A fin de cuentas los políticos serán libres de seguir haciendo lo que quieran a pesar de las manifestaciones. En estas manifestaciones hubo mucha emoción, mucha energía, pero hasta ahora no han logrado nada en un sentido puramente pragmático. Faltaría ver ¿y que sigue? ¿Que acciones llevarán a cabo ahora para que estas marchas fructifiquen en un futuro?.

    En México pasó algo parecido con el voto en blanco. Los votos nulos llegaron al 7%, pero los partidos más arraigados en el poder (véase PRI) terminaron siendo los beneficiarios de este movimiento por el voto duro. Después los anulistas llevaron a cabo asambleas, mitines. Pero el desorden imperó durante estas (y lo digo de viva voz, porque una vez me tocó asistir) y la chispa se apagó, no pasó nada y los partidos siguen viendo por sus intereses como siempre, haciendo alianzas inexplicables e ignorando las peticiones de los ciudadanos. ¿Qué pasó con el movimiento?. Nada. Mucha gente se emocionó con dicho movimiento, pero tal vez faltó tal vez la autocrítica y todo quedó ahí, en nada. Como Enrique Krauze reitera con este tipo de movimientos: ¿Y qué sigue?. Lo dijo en el 68, lo dijo en el 88 (donde sí fructificó la protesta al fundarse el PRD) y lo dijo con la marcha de Sicilia.

    ¿Qué es lo que creo que sucede en este tipo de movimientos? que se masifican tanto que se vuelve un reclamo emocional, y se deja la crítica y la reflexión a un lado, sobre todo la autocrítica. Hay demasiado ideal pero falta el pragmatismo. Ya Tomas Edison dijo una vez que se requiere un 10% de inspiración y un 90% de transpiración para que las cosas funcionen.

    Viajemos de España a Estados Unidos. Este si es un caso extremo donde el fanatismo, el dogmatismo y la ausencia de la razón impera en la conciencia de muchas personas, y me sorprende más que esto suceda en un país presuntamente desarrollado como lo es Estados Unidos. Resulta, como muchos de ustedes saben que Harold Camping vaticinó el fin del mundo para el 21 de mayo del 2011, según varios análisis de datos y números que hizo en base a la Biblia. Muchos le creyeron y vendieron sus pertenecias, sus automóviles, sus casas. ¿Y que pasó ese día?. Nada, absolutamente nada, el mundo sigue igual y los fanáticos del predicador seguramente han de estar muy decepcionados.

    Harold Camping utilizó millones de dólares en publicidad para promocionar su predicción, la cual no sólo se llevó a cabo en Estados Unidos. También lanzó publicidad en México y América Latina. Fueron muchos los ingenuos que le creyeron. En las redes sociales logró una efímera fama que se apagó con la llegada del día donde se supone que todos los pecadores ibamos a desaparecer. Me sorprende como todavía en pleno Slglo XXI, el dogmatismo y la creencia en lo que dice un lider, porque tan solo lo dice sea más válido que lo que es comprobable empíricamente. Qué la fe ciega en los dogmas sigan tergiversando las mentes de personas cuyos IQ seguramente no deben de ser muy elevados. Ahora estos ingenuos apuntan al 2012, basado en las predicciones de los mayas.

    Lo del movimiento español no llegó porque tal vez tendrían que haber sido otras las formas de canalizar la frustración y el coraje con los políticos. Lo de Harold Camping no llegó, porque fué una farsa, que todo mundo creyó.

     

     

  • Inconformidad Mundial ¿El nuevo 1968?

    19681968 fue el marco de muchas protestas estudiantiles en diversos países, se dieron casi al mismo tiempo, (aunque nuestro 1968, el de Tlatelolco, fue diferente  a los demás por el nivel de represión que hubo). Dichas protestas se dieron tanto en países capitalistas como comunistas, había un gran descontento con los gobiernos por parte del pueblo y algo tenía que cambiar. Exigían reformas, cambios, más libertades, más empleo, etc… Algunas cosas se lograron, otras no, pero algo cambió.

    Esa ola de inconformidad social a nivel mundial parece verse repetida en el 2011. Lo que se reclama tal vez es diferente en cada caso, pero el trasfondo es el mismo. Los reclamos empezaron en países no democráticos, como Egipto (derrocando a Mubarak) y Libia (donde buscan hacer lo mismo con Gadaffi). Pero la ola de reclamos no quedó ahí, sino que se trasladó a un país democrático como lo es España. En vísperas de las elecciones, los españoles han lanzado campañas como «#Nolesvotes» «#Acampadosol» o «#SpanishRevolution» que buscan mostrar la inconformidad del país ibérico con su gobierno y con todos sus partidos políticos (el PP, PSOE y el UI). ¿Cuale es el motivo?. La tasa alta de paro (desempleo) entre muchas otras peticiones. Los españoles quieren una democracia real. Tanto Zapatero cómo Rajoy deben de estar asustados y preocupados. El arma principal en todas estas manifestaciones (tanto en países democráticos como en países no democráticos) son las redes sociales. Las cadenas virales de Facebook y los hashtags de Twitter han abundado como método para comunicar y masificar estos movimientos.

    En el caso de España, blogs como pijamasurf.com se atreven a decir que hay una manipulación por medio de los poderes fácticos, dado que los medios le han dado mucha importancia y seguimiento a esta manifestación. Es difícil saber en que van a parar estas manifestaciones, se habla de un bipartidismo caduco, se dice que los socialistas (PSOE) son los que van a sufrir más en las urnas. Dicen que todo este alboroto se originó por la Ley Sinde que en lo oscurito pretendían frenar el intercambio de contenidos con Copyright. Pero con todo, la inconformidad es con todos los partidos y sobre todo con el bipartidismo que vive España, herencia de la caducidad de la dictadura que vivieron con Francisco Franco.

    Parecería que en México no iba a suceder algo así, pero los signos de inconformidad ya se están manifestando. En nuestro país el motivo es la inseguridad (aunque también hay otros temas). Javier Sicilia no hizo solo una marcha de Cuernavaca a México, sino que ahora se plantea hacer una «mega marcha» de Cuernavaca hasta Ciudad Juárez, donde se presume, recorrerán ciudades afectadas por el narcotráfico. México desde el 2006 ha sido una olla de presión, y empieza a mostrar sus primeras humarolas. Los políticos están muy lejos del pueblo, pero el pueblo ya empieza a hartarse de ese distanciamiento y comienza a surgir una reacción civil, muy independiente de los partidos, que quiere un cambio, que quiere una democracia real, que propone puntos.

    Algo está pasando con las democracias liberales, que no están funcionando para el pueblo como deberían hacerlo en teoría, parece que es hora de buscar un replanteamiento, reformas para lograr una mayor cercanía con el pueblo. La impresión no solo en México, sino en España y en toda la «zona euro», es que los políticos son muy ajenos a quienes gobiernan. Parece que trabajan para unos pocos, sean conservadores o socialistas, y dejan de lado por quienes votaron. Tal vez el 2011 sea el nuevo 1968. Pero no todo debe de quedar en la manifestación, debe lograrse un cambio que beneficie a las mayorías y que logren poner a trabajar a los políticos por quienes los eligieron: El pueblo.