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  • El Niño Verde en principios, maduro en mañas

    El Niño Verde en principios, maduro en mañas

    Es cierto que es algo mundial donde los gobiernos se han alejado de sus gobernados, donde estos últimos se sienten cada vez menos representados. Y sucede en Estados Unidos, en España, en muchos otros países de diversas latitudes. Pero creo que este fenómeno de distanciamiento en México, llega al extremo. Y el Niño Verde es el claro ejemplo de ello, de hecho podría ser considerado un estereotipo del difícil momento político (aunque algunas voces lo quieran negar) que vive el país.

    El Niño Verde en principios, maduro en mañas

    En una entrevista en el programa Shalalá de TV Azteca realizada hace algunos años, el Niño Verde, siendo senador por su partido, afirmó que no podía opinar sobre los transgénicos porque desconocía el tema (alguien que supuestamente debería conocerlo muy bien al comandar a un partido ecologista). En realidad no domina mucho el tema de la ecología, y en su partido dicho tema incluso pasa a segundo plano. Por eso no es de extrañarse que se haya desafiliado a este de la red mundial de partidos verdes (por su posición ante la pena de muerte). El Partido Verde es un partido familiar más bien, carente de ideología, que se ofrece al mejor postor. Desde hace tiempo han apoyado al PRI, en especial a Enrique Peña Nieto, al cual defendió Jorge Emilio González después de las manifestaciones estudiantiles en su contra, al llamar a estos últimos ninis, y decir que la raíz de la manifestación era porque estos no tenían oportunidades debido a que el gobierno del PAN en sus 12 años no se las dio (aunque alguien le debía decir al Niño Verde que por alguna razón la manifestación fue contra Peña Nieto y no contra el PAN o Josefina Vázquez Mota).

    El Partido Verde es clave en la fortaleza que tiene el PRI en las cámaras, y aunque puede no representar una mayoría absoluta si le facilita la tarea en aras de recuperar el papel de partido hegemónico. A pesar de que es un partido que no representa a nadie, que lo que menos le importan son los ciudadanos, nosotros los mantenemos con nuestros impuestos. Gran parte de los votos obtenidos (porque este partido, como una estrategia compartida, compró votos) es debido al carácter populista de sus propuestas que poco tienen que ver con las de un partido ecologista «Pena de muerte para secuestradores» «Si no tienen medicinas que el gobierno te las pague».

    El Niño Verde ha sido objeto de varios escándalos, como tráfico de corrupción (que al ser descubierto en una grabación, afirmó que se lo chamaquearon), borracheras (en una de ellas murió una búlgara en su apartamento en la playa) y sobornos. Su detención en Reforma por estar en estado de ebriedad para después ser remitido al «Torito» es un ejemplo de como estas personas viven en una burbuja donde los ciudadanos solo existen para satisfacer sus intereses. Con sus influencias debidas amenaza a quienes lo detuvieron e incluso tramita un amparo para salir pronto de ese lugar, el cual para el Niño Verde era infernal, debido a que pasaba hambre y hacía frío (20 horas de sanción que terminó cumpliendo debido a las fuertes críticas).

    El Niño Verde pertenece a una generación frustrada, una generación joven (entre la cual también se encuentra Peña Nieto) que no salió tan diferente a esos políticos de antaño, cuya única diferencia tal vez era su carácter estatista frente a estos más bien tecnócratas y pragmáticos. Una generación que tuvo la oportunidad de marcar la diferencia y generar un cambio, pero pasó de largo. Una generación en que la juventud no aportó valor ni nuevas energías, que más que criticar a sus antecesores, los emularon.

    El Niño Verde es el claro ejemplo de la decadencia política, donde los principios no importan y mucho menos los ciudadanos. El Niño Verde representa esa lejanía entre gobernantes y gobernados que se ve en el globo terráqueo y que de seguir así podría orillarnos ante un escenario peligroso. El Niño Verde es todo eso que el mexicano debería de dejar de ser. Su pésima reputación no es gratuita, el ejemplifica el hartazgo de la población como uno de los generadores de este.

     

  • Si en México el «ecologista» es el Niño Verde y la «maestra» es Elba Esther Gordillo…

    Si en México el «ecologista» es el Niño Verde y la «maestra» es Elba Esther Gordillo…

    Creo firmemente que para que una nación funcione, tienen que existir buenas referencias. El individuo nace, crece, y percibe la sociedad en la que vive dependiendo del actuar de esta. Las referencias son importantes para que cuando este individuo cumpla la mayoría de edad y por lo tanto sea un ciudadano, sepa que se pueden hacer las cosas bien, que dicha sociedad tiene un objetivo en común, que hay una estructura social que le permite hacer las cosas bien y salir adelante.

    Si en México el "ecologista" es el Niño Verde y la "maestra" es Elba Esther Gordillo...

    En muchos países tenemos personas que son admiradas y que sirven como referencia. Puede ser una persona en sí, puede ser incluso el rol de una persona o un puesto. Por ejemplo, me remito a los maestros. En países como Finlandia, la figura del maestro es totalmente admirada y respetada. De esta forma el alumno (y en muchos casos, sus padres) puede depositar su plena confianza en él, porque los maestros están lo suficientemente preparados para darles una muy buena educación a los hijos. Esta sociedad ha asimilado que la educación es indispensable y por lo tanto hay que darle un papel preponderante al maestro, hay que prepararlo bien para que tenga una alta capacidad para educar y enseñar a los niños, lo cual coadyuva en un círculo virtuoso donde el maestro se convierte, casi, en una figura emblemática.

    ¿Qué pasa cuando quien funge ese rol pierde toda autoridad moral? Preocupante es que el primer nombre que se le viene a la mayoría de los mexicanos al mencionar la palabra «maestra» es Elba Esther Gordillo. La referencia es un agravio per sé, por todo lo que significa. Cuando el maestro mexicano no llega constantemente a clases para cumplir con su sindicato, cuando el maestro no lee (algo absurdo pero cierto), cuando los alumnos lo tratan como «barquito» y pierde todo su respeto (en la prepa, amigos míos metían a la basura el portafolio del profesor de Inglés y este no se defendía), cuando los universitarios lo invitan al Table Dance para que les apruebe el semestre (también lo constaté). Todo eso se invoca al escuchar el nombre de Elba Esther Gordillo, cuando la referencia de la palabra «maestra» recae sobre ella.

    Igual da pena ver que la primera referencia a ecología, sobre todo para los mexicanos poco informados, es Jorge Emilio González, el Niño Verde. Con todas las incongruencias implícitas a su persona y a su partido (expulsado por cierto, de la comunidad mundial de partidos verdes). Quién conoce más del tema sabe que hay otras referencias más loables y destacables. Pero aquellos que deberían ser un ejemplo, en temas importantes para la sociedad, terminan siendo todo lo contrario.

    ¿Qué sociedad percibirán los niños que crecen en nuestro país al no encontrar referencias positivas?  Donde los mandatarios (empezando por la Presidencia) están muy lejos de ser estadistas con preparación, y sobre todo, actitud de servicio. Donde muchos empresarios (no todos, pero sí varios) son conocidos más bien por sus prácticas desleales que por la generación de empleos. Seguramente encontrarán un clima adverso, un sistema que no funciona bien, un lugar donde la rectitud no ayuda mucho en la supervivencia, un lugar con valores éticos torcidos que en la tinta dicen una cosa y en la práctica dicen otra. Los individuos que ingresen a la sociedad pensarán que tendrán que emular lo que ven para poder seguir adelante.

    Un solo hombre no puede cambiar todo, pero por diversas circunstancias, existen aquellos que pueden tener más incidencia, sobre todo esos a quienes les apuntan los reflectores. Con solo algunos de los que están cerca de los círculos de poder o influencia que dieran el ejemplo, la sociedad podría percibir que sí se pueden hacer las cosas bien. Un político ejemplar, un maestro con vocación de servicio como lo fue Vasconcelos,  un empresario, un sindicalista con un deseo real de ayudar a los trabajadores.

    Pena da que tengamos muy pocas referencias. Y se agrava en un mundo donde la tendencia es que estas se deterioren como en el caso del deporte (Lance Armstrong, Pistorius). En nuestro país sobran mitos y faltan héroes. Los mitos se derrumban, sobre todo porque no tienen argumentos sólidos. Lo peor es que la estructura social se deteriora que la gente termina admirando a aquellos que los perjudican: Esos capos del narco que les construyen escuelas, esos políticos que son corruptos pero son eficaces, «se saben mover» y representan bien el arte del maquiavelismo.