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  • Santa Claus, Niño Dios, no existen

    Santa Claus, Niño Dios, no existen

    Diosito, Buda, el elefante de tres brazos, o quien esté allá arriba:

    Hola, ¿Cómo estás?. Soy Cerebrito Pérez Pito. Tengo 9 años, y escribo esta carta profundamente indignado porque he descubierto que quienes traen mis regalos son mis papás. No es Santa Claus ni el Niño Dios. Me molesté en escribir esta carta y amarrarla a un globo con helio, porque no puede ser que ustedes en el cielo no tengan ya no digo Twitter o una Fan Page de Facebook, sino que no tienen Internet, digo, hasta Benedicto ya tuitea. ¿Qué no ven que al usar papel estoy matando árboles y acabando con la naturaleza que creaste en 7 días?.

    Bueno, voy al grano. Disculpa que no escriba como niño y tenga un léxico profundamente avanzado, digamos que soy un niño inteligente, lo suficiente para darme cuenta de la verdad por mí solo. A ver. decídanse, me dicen que Santa Claus trae regalos y luego que es el Niño Dios. ¿Quién es el verdadero? ¿Acaso trabajan por regiones? ¿Se asignan la logística de ciertos países cada uno de ustedes?. Luego, dicen que Santa entra por una chimenea. ¡Por Dios! Estamos en México, aquí no hay chimeneas, ¿Cómo carajos entra Santa?. ¿Si creo en los dos por qué no me traen regalos los dos? No entiendo porque para como festejan la navidad, siempre creo que Santa Claus les da un ride a los tres reyes magos en su trineo para llegar a Belem que se encuentra en el polo norte.

    En la noche me quedé despierto porque quería ver que rollo. En eso escucho unos pasos y escucho el estornudo de papá. ¿Qué acaso mi papá le abre a Santa? ¿Mi papá tiene negociaciones con él?. Así lo pensé porque mi papá es el que me llevaba a la juguetería a ver que regalos quería que Santa Claus me trajera. Si de por sí no entiendo como puede Santa Claus entrar a todas las casas del mundo, no entiendo como tiene tiempo para charlar con todos los papás del mundo ¿Qué tal si algún papá está alcoholizado? ¿Qué tal si un papá es un loco despiadado y lo mata? ¿Por qué desde el año cero hasta ahora nunca le ha ocurrido nada? Igual tu te hacías tonto y decías que tu si puedes ver todo el mundo, pero ya tenemos Google Maps, y podemos contar ¡todas las casas que existen en este planeta inmundo!

    Te la voy a poner así. El año pasado reprobé dos materias y Santa Claus me trajo muy pocos regalos, tan pocos que ni se justificaba que estuviera en austeridad por la crisis económica. Este año me tiré a Vane, mi compañerita de salón, sí, a los 8 años, y varias veces. Mis papás nunca se enteraron, y curiosamente ahora Santa Claus sí me trajo muchos regalos. Es decir, Santa parece que solo se entera como me porté si saben mis papás. ¿Qué mis papás le entregan un reporte de mi conducta al año? ¿O es que son ellos los que me traen los regalos?

    Mi papá no tiene mucho dinero, y a mí me traen regalos austeros. A mi amiga Medulita Espinoza cuyos papás son millonarios, le llevan puros regalos de primer nivel (y ella también se portó mal porque también me acosté con Medulita) ¿Dónde quedó la justicia? Y no se hagan. Santa Claus es rojo, se parece a karl Marx, todos sabemos que es comunista, así que todos deberíamos de recibir regalos igual de caros.

    Así como veo todo, creo que voy a impugnar la navidad. No es justo que los pequeñines como yo seamos deliberadamente engañados para enajenarnos y no darnos cuenta de lo que sí importa. Primero es esto, luego es el ratoncito de los dientes, la guerra contra el narco, ¿Qué sigue?

    Te escribo totalmente molesto. Los niños no nos vamos a dejar de este engaño. Nos vamos a manifestar, haremos la siguiente navidad una huelga de regalos, no aceptaremos ninguno, hasta que los papás admitan que son ellos los que nos traen los regalos. ¡Gorro por gorro, regalo por regalo!.

    Luego dicen que la navidad fue hecha para que mis papis se gasten todo su dinero en regalos hasta quedarse pobres, mientras las empresas grandotas se hacen ricas y más ricas.

    Saludos. Feliz Navidad ¿Feliz Navidad? ni m…

  • El sentido de la navidad.

    ¿Que es la Navidad?. Se supone que hay que celebrar el nacimiento de Jesús a Belén, el mesías que viene a rescatar al mundo de la injusticia y la decadencia humana para salvarnos y transmitirnos un mensaje de paz y amor, -¿Que mi Señor?, ¿acaso no te has dado una asomada al mundo de hoy?, que la crisis, que la falta de valores, que el sexo desenfrenado, como que ya te están esperando por aquí para que vuelvas a nacer, mi vecina te implora al cada rato al ver las vagancias que hace Cerebro. Aparte un marrano rojo ya ha tomado tu lugar en la conciencia de los pequeñines que esperan sus regalos debajo del arbolito, un tragón que ya es muy robusto como para entrar a las chimeneas. Aunque no se como le hace para entrar a las casas mexicanas que generalmente no tienen.

    A veces pareciera que el espíritu navideño se pierde un poco conforme uno va creciendo. Cuando se es niño, uno espera jubiloso el 24 de Diciembre esperando que todos los tíos le den su dotación de regalos. Pero cuando uno crece, parece que ese entusiasmo se va perdiendo un poco y va siendo reemplazando con las posadas y los santos «pedogrinos», y la nochebuena parece más bien un simple momento de convivencia social, donde se come un rico pavo, se conversan de los temas que rodean la vida de uno: Ahora se hablará del campeonato del Monterrey, de la muerte del mero mero del cartel de los Beltrán Leyva, de como la crisis ha hecho reducir presupuestos. Y no faltará quien trate de rescatar ese espíritu leyendo versos bíblicos a los cuales muchos (sobre todo los jóvenes) no les pondrán atención.

    Pero por otro lado, si habrán motivos para festejar. Todos los empleados recibirán su aguinaldo, y los comerciantes verán una alza en sus ventas, debido a que todo mundo quiere comprar regalos. Es momento de gastar (y a veces de más) sin remordimientos, y sin pensar en que se viene la cuesta de Enero. La navidad no solo es el espíritu navideño para conmemorar un aniversario más de la venida de Jesús a nuestra tierra. También es un enorme aparato mercadológico para impulsar a los consumidores a comprar y comprar, como una forma de interpretación (o compensación) de la espiritualidad navideña.

    En México es raro, porque la navidad mezcla dos tradiciones totalmente diferentes. La tradición mexicana católica del Niño Dios, el nacimiento, belén, y los tres reyes magos, con la tradición norteamericana del Santa Claus, del arbol de navidad, la escarcha, los renos y los regalos. La primera se basa en la venida del Jesús y la segunda se basa en otra concepción totalmente diferente sobre una leyenda de un tal San Nicolas de Bari:

    Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser «solteronas». Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

    Como decía, los mexicanos mezclamos las dos tradiciones, inclusive en las diferentes ciudades difiere un poco. Por ejemplo, en México D.F. se le dá más importancia a los reyes magos, que lo que se les dá en la ciudad de Guadalajara. Y todo esto es extraño porque uno termina viendo árboles de navidad con figuritas de la Virgen María escarchadas, como si una cosa tuviera que ver con la otra.

    Así termina este relato donde me dí el tiempo de filosofar un poco sobre lo que es la navidad. Espero que les haya gustado, y que, pasen una muy feliz navidad.