Etiqueta: Nicolás Maduro

  • La foto de AMLO y Maduro

    La foto de AMLO y Maduro

    En las redes, la imagen de AMLO con Nicolás Maduro ha generado mucho escándalo. «¿Cómo puede apoyar a un dictador?», «¡Prueba inequívoca de que México se va a convertir en Venezuela!». «¡Ahí está la prueba! ¿Ves? ¡Te lo dije!»

    La imagen de AMLO con Maduro en realidad dice muy poco, no explica casi nada y no es un argumento para decir que México se va a convertir en Venezuela. AMLO también se tomó fotografías con Ivanka Trump y Mike Pence.

    El gobierno de AMLO lo invitó porque su concepción de las relaciones exteriores consiste en «el respeto, la no intervención y la autodeterminación de los pueblos». No coincido mucho con esa visión porque yo creo que sí se debe tomar una postura ante las dictaduras (de izquierda y de derecha), pero es la concepción que el Presidente López Obrador y el gobierno entrante tienen de la diplomacia. Eso, más que una alianza de facto, explica mucho de por qué Maduro fue invitado y de por qué, AMLO se tomó la foto (así como lo hizo con Ivanka, Pence y otros mandatario de otros países).

    Muchos otros presidentes no vinieron porque estaban en el G-20 y varios de ellos mandaron representantes. En todo caso, parece ser que fue Maduro quien quiso venir para llegar a Venezuela y decir que tiene en México a un aliado, más en estos tiempos en que necesita agarrar legitimidad porque su gobierno se está tambaleando, pero de momento no parece haber una relación muy cercana. Incluso, hay un video donde AMLO y Maduro se saludan, AMLO es cordial con él y no más, no denotó un trato preferencial ni cercanía o alguna forma de fraternidad.

    No sé si en el futuro AMLO y Maduro se alíen o no, pero querer hacer inferencias con base en una fotografía (práctica, que por cierto, ha sido muy común en los propios seguidores de AMLO) va a llevar necesariamente a conclusiones erróneas. Al menos, por el momento, me parece que el gobierno de AMLO no buscará en el corto plazo desligarse de su relación con Estados Unidos, a la cual le ha tomado mucha importancia. Su comitiva liderada por Jesús Seade participó en la negociación del TLCAN (ahora llamado T-Mec, nombre que fue votado por los usuarios de Twitter en la cuenta de López Obrador). Ya veremos cómo evoluciona su gobierno y se ve en la tentación de aliarse con esas fuerzas bolivarianas (que están en decadencia, por cierto) o termina, como todos los gobiernos, más bien cercano a los EEUU.

  • ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?

    Me da tristeza Venezuela, basta ver Caracas para entender lo que pasa ahí. Una ciudad que en algún momento transmitía progreso, rascacielos que se quedaron atrapados en los años 80, una ciudad donde en algún momento el tiempo se detuvo y donde la delincuencia (rebatiendo esa creencia irrebatible de que a menos desigualdad más pobreza) aumentó a niveles inusitados.

    ¿Qué hacer para que México no se convierta en Venezuela?
    Venezuela’s interim President Nicolas Maduro gestures while interacting with supporters during a campaign rally in Valencia. Venezuela, Thursday, April 4, 2013.

    Ayer asistí a un díalogo en el cual hablaron Gerardo Esquivel (quien realizó el ya popular estudio de la desigualdad para Oxfam) y Gonzálo Hdez Licona, Secretario Ejecutivo del Coneval quienes hablaron sobre el problema de la desigualdad en México. A Gonzalo Licona no había tenido oportunidad de escucharlo pero me pareció una persona muy preparada en el tema.

    No lo dijeron por su nombre, es más, creo que no lo sugirieron, pero con la descripción que hacen de México, parecemos ser caldo de cultivo para aspirar a una futura realidad como la que Venezuela vive en su presente.

    México es un país cada vez más desigual, el estado tradicionalmente corrupto y vertical (y no necesariamente el libre mercado por cuenta propia), así como nuestros vicios culturales, han propiciado este problema. Tal vez yo, que estoy sentado frente a una computadora, puedo pensar que no me afecta porque vivo en una clase relativamente acomodada (aunque sin gozar de los privilegios de los ganadores en un país inequitativo), pero sí que me afecta, porque un país donde el poder y la riqueza están concentradas y convenidas, un emprendedor tiene un escenario más difícil y menos competitivo para desempeñarse, porque menos empresas pueden surgir para crear más empleos; esa condición afecta a mi ingreso y a la calidad de mi vida.

    Slim, Larrea, Bailleres y Salinas Pliego, concentran el 9% del PIB – Gerardo Esquivel

    Pero mis reclamos son muy menores a comparación de los que pueden tener los que viven en el «mexicote». La gente pobre no tiene acceso prácticamente a nada, tiene muy pocas posibilidades de movilización social, de moverse de un decil a otro. La educación que reciben parece estar hecha para mantenerse en su condición. Esta realidad es la que convierte a México en un caldo de cultivo para la irrupción de un gobierno autoritario y populista (y para muestra basta el botón del gobierno actual, que con ciertas dosis de ello puede mantenerse en el poder).

    Se me hace cínico e hipócrita cuando algunos políticos y empresarios advierten sobre el «advenimiento del populismo» cuando ellos son quienes han propiciado las condiciones para que eso pudiera suceder. Es como quien come alguna sustancia podrida deliberadamente y luego se pregunta por qué se encuentra muy mal de salud. Muchos de los que hacen esta advertencia tienen un papel importante en la generación de estas condiciones.

    Pero los culpables no sólo son ellos, es un problema de sistema, multidimensional, y nosotros como ciudadanos tenemos cierta responsabilidad. El hecho de que no tengamos la suficiente empatía para que los migrantes puedan aspirar a dormir en un albergue «porque son sucios e incomodan», que discriminemos a los demás por su posición social, porque no es de «buen tipo», porque es «naquito», porque anda en camión (por consecuencia, en nuestro país el transporte público es para jodidos, lo cual ha colapsado las avenidas de coches que apenas se pueden pagar), todo eso alimenta este sistema excluyente donde unos pocos tienen muchos, y muchos tienen poco.

    Este sistema no sólo es propicio, es más bien una bomba de tiempo. Los que se quejan de los regímenes demagogos como el de Venezuela, generalmente no hablan de lo que tuvo que suceder para que eso ocurriera, no hablan de la concentración de poder y la riqueza en manos de unos pocos. Esto hace que los demagogos narren una historia maniquea y tramposa donde crean una dualidad entre los buenos (ellos) y los malos (quienes detentan el poder, incluso culpan a otras naciones (el imperialismo) como las causantes del mal, o bien a un sistema económico, aunque la realidad sea más bien compleja.

    La desigualdad también es generada por un sistema de justicia que premia a los ricos que tienen palancas y dinero, y castiga a los pobres. Un político corrupto puede permanecer en el poder, mientras un estudiante o fotógrafo puede ser asesinado impunemente.

    Lamento mucho que en Venezuela hayan encarcelado a Leopoldo López cuyo pecado fue convocar a una protesta, lamento mucho en lo que se ha convertido ese país y los gobiernos que lo han echado prácticamente a perder. Pero muchos de los que reclaman y se preguntan por qué es que está sucediendo esto, deberían de recordar lo que hicieron o dejaron de hacer cuando ellos estuvieron en el poder para que eso sucediera o para que se crearan las condiciones para que eso pudiera llegar a suceder en el país.

    Ahora Maduro, a través de políticas clientelares, populacheras, demagogia y cierta dosis de autoritarismo, se puede mantener tranquilamente en el poder. Se ha encargado de lavar cerebros lo suficiente como para que me llamen fascista por criticarlo. En México ya están hablando de hacer campañas para que esto no suceda aquí, spots, declaraciones; pero nadie está preocupado por atacar la raíz del asunto, porque eso significa despojarse de intereses, contratos, prebendas y privilegios; y por ello prefieren aplicar un remedio casero a un problema insostenible y que requiere urgente cirugía.

  • Lamento venezolano

    Lamento venezolano

    El comunismo no sirve, no funciona, es inhumano, y cuando la Venezuela de Maduro trata de ir un paso más hacia allá, más se complican las cosas, y la naturaleza se encarga de inestabilizar la sociedad. Para mantener un régimen comunista se debe de tener al pueblo adoctrinado, como en Corea del Norte o la URSS. Si la propaganda y las estrategias de reingeniería social no funcionan, entonces el régimen está condenado a la muerte.

    Lamento venezolano

    Corea del Norte «funciona» porque se ha aislado del mundo occidental. Venezuela no, la transición a lo que ellos llaman comunismo, se da en medio de una sociedad inmersa y de cierta forma abierta a una realidad global. Los venezolanos conocen tanto de iPads, de ropa de marca, de comparar precios para comprar el mejor producto, y difícilmente estarán dispuestos a vivir en un mundo donde tienen que racionar todo. También fracasa porque ya no tiene a un líder carismático, Hugo Chávez, que con su carisma lograba atenuar los grandes problemas causados por su gobierno, la inflación, la inseguridad (Venezuela rompe con esa creencia que dice que entre más igualitario es un país, menos violento es). Nicolás Maduro no es carismático, y trató de sostener su gobierno en base al recuerdo de Chávez y a la nostalgia, pero el impulso se ha agotado.

    Algunos dirán que las protestas son armadas, que es una estrategia del imperialismo, que hay alguien detrás. Posiblemente pueda haber alguna influencia o injerencia, pero es totalmente natural que la gente se manifieste de la forma que lo ha hecho debido a la situación actual de Venezuela, donde los productos escasean y la inseguridad crece. Naturalmente el gobierno venezolano trata de deslegitimar las protestas asegurando que hay intereses detrás ¿les suena?, también envían porros pagados para el mismo efecto ¿les suena?. Los venezolanos se manifiestan legítimamente ante un gobierno que ha destruido a su país.

    Muchos pro gobierno bolivariano e izquierdistas «vintage» dirán que el «neoliberalismo» quiere imponerse en Venezuela. No es que sea defensor de la doctrina neoliberal, pero casi cualquier cosa es mejor que lo que se vive en ese país estancado en el pasado, donde sí, hay más igualdad, pero con tendencia a la pobreza y no a la riqueza. El bolivarianismo ha fracasado, el gobierno de Maduro improvisa, trata de acallar a los medios de comunicación y llamar fascistas a toda la oposición (técnicamente el significado literal de fascismo se parece más bien a.. . Maduro).

    El líder opositor Leopoldo López se entrega al gobierno no sin antes dar un mensaje de aliento a todos sus seguidores que han abarrotado las principales ciudades de Venezuela. En las manifestaciones ya han habido muertos, Maduro asegura que para manifestarse se necesitará un permiso, contrariando incluso lo que dijo su antecesor que ahora se le aparece en forma de pajarito, quien afirmaba que los venezolanos eran libres de manifestarse. Parece que Maduro no sabe que hacer, la presión es cada vez más fuerte y no parece que haya solución o política que pueda acabar con el descontento generalizado.

    Esto podría ser el inicio del fin de un régimen que llegó tras los fracasados y corruptos regímenes de Caldera y Pérez, pero que trajo otro bastante peor. El problema en Venezuela es que la oposición tampoco tiene mucha legitimidad, y también le ha hecho daño mucho al país. Pero lo que es real es que este régimen «bolivariano» debe de terminar, este régimen bolivariano que está conduciendo a Venezuela al precipicio.

    El derecho a manifestarse es universal y no debe de estar supeditado a cualquier ideología o creencia.

    No sé que tanta difusión le estén dando en los medios mexicanos como Televisa, pero parece que los mexicanos nos estamos enterando lo que pasa más bien por las redes sociales. No vaya a ser que nos contagiemos de la enjundia de los venezolanos y…

  • Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    La propaganda es algo inherente a los gobiernos. Estos necesitan comunicar sus propuestas, sus actividades y sus logros de manera efectiva a la población. La inexistencia de la propaganda sería algo suicida, porque sin ella, la gran mayoría de los habitantes no sabría bien lo que se está haciendo y el gobierno quedaría a merced de la población y los medios no alineados, lo cual desembocaría en una severa crisis.

    Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    Los gobiernos compran espacios, o bien, por un decreto o ley, los medios tienen la obligación de transmitir en un determinado número de tiempo, la propaganda del gobierno, o bien de los partidos que son parte de éste (como en el caso de las elecciones). Pero quienes conocemos el mundo de la mercadotecnia y la publicidad, sabemos que cuando se quiere sobrevender un producto, posiblemente se haga en compensación de la falta de calidad de éste.

    Cuando los gobiernos usan demasiada propaganda, es porque han sido incapaces de ganar de forma natural la cohesión y credibilidad que necesitan. Nicolás Maduro, el Presidente de Venezuela, que tiene al país en un estado crítico y donde las manifestaciones con su consecuente censura típica de los gobiernos autoritarios han empezado a crecer, recurrió al mito de Hugo Chávez debido a su falta de carisma y resultados. El carisma de Chávez por sí mismo ayudaba a crear esa cohesión que necesitaba para llevar su gobierno adelante, cosa que no ha sucedido con maduro, lo cual pone en riesgo al chavismo.

    Si Chávez usaba la propaganda para alentar su carisma, y si Maduro la usa para tratar de encausar el carisma el otro hacia él. Peña Nieto al no tener un referente carismático, no le queda de otra que vender una idea falsa de lo que es su Presidencia, y como dentro de México muchos ya no le creen, a pesar de la millonaria inversión en spots y su imagen, entonces se publicita en el extranjero, esperando que al crear una buena percepción afuera del país, esta, como alguna suerte de rebote, influencie a la opinión pública mexicana. Si Juanito Kirilov o Pedrito Mertesaker, europeos de primer mundo, desarrollados, afirman que Peña Nieto es el estadista que va a salvar a México, entonces la opinión pública en México podrá cambiar un poco su percepción sobre nuestro querido camarada Presidente Enrique Peña Nieto.

    La publicidad y la propaganda (cuya única diferencia es que la primera es aplicada a productos y servicios, y la segunda a ideologías, creencias o política) son útiles y de cierta forma necesarias. Pero cuando se sobrevenden, es porque se han convertido en un síntoma de que un producto o gobierno, no entrega los resultados que se esperaban, y entonces se usa el recurso de la publicidad para lograr lo que la calidad o la credibilidad no puede hacer.

    Publicado en el Diario de Colima