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  • Capitalismo, una Historia de Amor – Michael Moore

    Calificación: 3 de 5

    Muchos teóricos, analistas y académicos concuerdan en una cosa, desde la llegada de Ronald Reagan al poder en Estados Unidos las cosas cambiaron, el estado de bienestar se desmanteló y los estadounidenses tuvieron que endeudarse para poder seguir manteniendo el nivel de vida que tenían antes. Es común escuchar que casi todos los estadounidenses deben su casa, sus coches y que estos los estarán pagando de por vida. Desde la llegada de Ronald Reagan en 1980 hasta la salida de Bush, en 2009, la presidencia ha sido republicana (a excepción de Bill Clinton), han recortado el gasto del erario, aumentado los impuestos a las clases medias, mientras bajan los de los ricos, porque de esa forma asumen que generarán más riqueza.

    Michael Moore hace una crítica a esta etapa del capitalismo (neoliberal) estadounidense. Nos habla de como los estadounidenses debido a la crisis inmobiliaria han perdido sus casas, como algunas empresas crean pólizas de seguro para que en caso de que sus empleados fallezcan reciban dicho dinero sin que el empleado vea nada, como empresas como Goldman Sachs se benefició con la quiebra de varias instituciones bancarias en el 2008 y varios directivos ocuparon cargos en el gobierno, coptándolo y haciendo que este ofreciera un rescate con el cual se beneficiaron, hicieron hasta lo posible para sacar el mayor dinero posible antes de la llegada de Barack Obama donde las cosas iban a estar más difíciles para los grandes empresarios. Michael Moore nos dice que en «América» se ha inculcado la idea de que cualquiera esforzándose mucho, puede aspirar a ser rico, pero según él esto es una falacia y la mayoría de las grandes corporaciones se han aprovechado del pueblo en aras de obtener la riqueza.

    La denuncia de Michael Moore es legítima, pero me parece un poco vaga, y aunque pone en evidencia la corrupción de algunas empresas estadounidenses y un sector del gobierno, pareciera hacer falta fundamentos en temas en los cuales Michael Moore no es especialista, como en la economía por un ejemplo. Esa falta de fundamentos hace que no logre consolidar un gran filme, y quede en una película, la cual no ha sido tan reconocida como otras obras que ha hecho Michael Moore.

    Toda persona con cierta preparación política sabe que Moore es una persona de Izquierdas, el se denomina socialdemócrata. Pero creo que al estar en un país donde se promueve el capitalismo y la ideología del «Self Made Man», Michael Moore cuida su linaje y eso hace que su crítica termine viéndose más suave. Un ejemplo es el cierre de la película, cuando dice: El capitalismo es un mal, y el mal no se puede regular. Hay que erradicarlo, y reemplazarlo por algo que sea bueno para todos. Ese algo se llama democracia. La frase de por sí es vaga porque el capitalismo y la democracia pueden coexistir. Más bien parece que no se atreve a tocar las palabras como «intervención estatal» y otras frases socialistas para no herir susceptibilidades.

    Michael Moore cuidó en hacer esta obra para el pueblo estadounidense, utiliza métodos parecidos a los que utilizan los medios de comunicación, como el apelar a las emociones, presentar uno o dos casos como si estos representaran el grueso de la población, abordar los temas superficialmente como si de una película estadounidense se tratara. Tal vez los que vivimos en México o en Europa hubieramos esperado un film con más investigación profunda de lo que está sucediendo con datos y análisis. Pero parece que este modelo es el que funciona para el estadounidense. Si Moore hubiera presentado un documental más «profundo» tal vez hubiera tenido menos recepción. Porque hay que admitirlo, el estadounidense promedio no es muy culto que digamos, y por lo tanto entiende más por medio de las emociones que por las razones. Tal vez por eso Michael Moore pidió opiniones de sacerdotes y curas tanto católicos como protestantes, por la influencia que ejercen sobre el pueblo estadounidense.

    Aún así el filme no tuvo el éxito esperado. No ganó premios como si lo hicieron los primeros filmes de Michael Moore como «Bowling for Columbine», tal vez Michael Moore es demasiado izquierdista para la idiosincrasia estadounidense. En los foros una norteamericana contaba que a pesar de que varios de sus conocidos estaban de acuerdo con lo que decía Michael Moore, no lo bajaban de rojo o comunista. El discurso de Moore llega a rosar el la demagogia y se nota por momentos que está afectado por sus preferencias políticas, a pesar de que puso sobre la mesa, casos de corrupción e injusticias que son mal vistas a los ojos de todo mundo. Aunque reitero que Moore también trató de ser cuidadoso en ese aspecto, sabe con que auditorio está tratando y trata de hacer una obra de tal forma que tenga la mejor recepción posible.

    El filme no es malo, pero creo que he visto otros mejores que explican la corrupción y la injusticia que han provocado varias empresas estadounidenses bajo el modelo neoliberal, un claro ejemplo es «The Corporation«. El film de Moore se queda corto, y más cuando el film resulta ser no tan innovador  como sus otras películas.

    Si quieren ver la película, la pueden ver aquí mismo, está dividida en dos videos:

    Parte 1

    Parte 2

  • La juventud y el dominio global

    Ayer tuvimos una conversación en el programa «El Balcón de Sor Juana» el cual se transmite los martes en el sitio web www.arvisaradio.com, esta ocasión invitamos a la maestra de la U de G María Palencia Padilla, con la cual conversamos sobre temas muy interesantes. Nos centramos en lo que está sucediendo en Chile (donde hay un descontento porque gran parte de la población no puede acceder a la universidad), España y recientemente Inglaterra. La maestra es una investigadora por excelencia, la cual estaba muy preparada para abordar este tema, y logramos armar una mesa sino de debate, de reflexión, porque todos los que estuvimos en el programa estuvimos de acuerdo en general con los puntos que tocamos.

    Mucho de lo que está sucediendo en el mundo se debe a que desde la caída del comunismo y el triunfo de la doctrina neoliberal (pregonada por Milton Friedman y aplicada por políticos como Pinochet, Tatcher y Reagan) las corporaciones han crecido tanto que han rebasado la capacidad de maniobra de los gobiernos. Los políticos e intelectuales neoliberales prometieron progreso, pero ahora el mundo está sumido en una crisis económica y social. Los gobiernos no pueden hacer mucho, un ejemplo ocurrió con Zapatero que tuvo que dar marcha atrás políticas socialistas porque la presión de los efectos del mercado era tanta que podría ser contraproducente. Esas medidas podían provocar que la inversión de dichas empresas se escapara. Una de estas políticas era que las empresas estarían obligadas a darles «planta» a los empleados después de haber trabajado 6 meses con ellos, comentaba la especialista.

    Lo que se vive en España también es producto del agotamiento del sistema económico, el paro es muy alto y la gente está descontenta por la forma en que las grandes corporaciones se han manejado (en especial la banca). Ivan, externaba su preocupación porque como el descontento de la población era contra el gobierno español que preside Zapatero, muchos hispanos están pensando en votar por el partido conservador (Partido Popular) en detrimento del PSOE, como una forma de castigar y responsabilizar a los socialistas de lo que está ocurriendo. Pero aquí lo curioso es que las propuestas de los indignados españoles son socialistas. Pero el PSOE comandado por Zapatero no ha logrado satisfacer las demandas de los inconformes porque como ya dije, la presión del mercado es tanta, que el margen de maniobra de los gobiernos es escasa, ya no hay mucho margen de maniobra para crear empleos, para otorgar jubilaciones, y para mantener el estado de bienestar que por tantos años Europa había presumido tener.

    En la transmisión comparamos el fenómeno los movimientos de 1968 con lo que ocurre ahora en el 2011. María Palencia nos dijo que entre estos dos movimientos existen algunas diferencias. En 1968 los jóvenes eran muy idealistas, soñaban con modelos utópicos, el idealismo era lo que los movía, creían que podría existir un mundo mejor y no les preocupaban tanto temas que ahora son tomados muy en cuenta (el ecologismo y la sobrepoblación entre otros). Ahora en el 2011 los jóvenes son más pragmáticos, y si bien pueden profesar alguna ideología política, ya lo más importante es buscar la justicia social y el bienestar de la población, sobre los ideales teóricos que se manejaban. Los jóvenes de hoy a diferencia de los del 68 ven un futuro sombrío y desolador.

    Yo en mi experiencia con asociaciones civiles, con lo que he visto en estos movimientos, la gente (en su mayoría) que busca un cambio en la sociedad tiende a mostrar un ideal democrático. Tienden a la izquierda, pero han desechado ya las teorías de Marx y Engels. No están en contra del mercado, más bien critican su comportamiento y la forma abrupta en que han obtenido poder, lo que termina afectándolos como sociedad. Los fines que los jóvenes buscan son más bien pragmáticos. Ante la caída de los sistemas antiguos del siglo XX, y ante el claro deterioro del sistema neoliberal, los jóvenes buscan simplemente tener una vida digna, tener empleo, y tener un estado de bienestar como un sistema de salud universal, entre otras cosas.

    En México este sistema de capitalismo voraz también está haciendo mella. El panorama es desolador. No solo porque el país no crece, sino porque no se ha logrado reducir la desigualdad. Nos preguntábamos, ¿Pero por qué en México no ocurren este tipo de manifestaciones?. La respuesta que nos dió la maestra fue por el miedo en que vive la gente a causa del narcotráfico. Para el mexicano lo importante es acabar de una vez por todas con la inseguridad. Unos lo hacen apoyando al gobierno, otros manifestando su repudio. Pero las condiciones socioeconómicas que ha provocado el sistema actual ha alimentado el problema. Cada vez se invierte menos en universidades públicas (la UNAM tuvo que rechazar al 99% de sus aspirantes), surgen universidades de muy dudosa calidad, y cuando mucha de esta gente egresa, ve si bien le va, oportunidades de empleo precarias, o si no, no tienen oportunidades de colocarse. Esto hace que la opción de engrosar las filas del narco se haga rentable para los jóvenes. Y no solo ocurre eso, sino que se ha tratado de «neoliberalizar» la educación en México (fenómeno que también ocurre en muchos otros países), se eliminan materias sociales del contenido académico y se da prioridad a las materias técnicas. Es decir, con esto crean gente que puede tener aptitudes técnicas para desempeñarse en su puesto de trabajo, pero pierden la capacidad de criterio y de análisis, como si se trarara de construír robots que se dedican a trabajar y consumir. Lo peor del caso es que las materias sociales muchas veces alimentan a las técnicas, les dan un sentido. Si se va a estudiar biología, la ética es muy importante; si se va a estudiar mercadotecnia, la filosofía a veces ayuda mucho para crear estudios de mercado.

    El sistema capitalista voraz se desentiende de las necesidades sociales de la gente, y los deja susceptibles a los mecanismos del mercado. Los gobiernos de Reagan y de Tatcher incrementaron la pobreza en sus respectivos países (Estados Unidos e Inglaterra), ahora los efectos salen a flote. Los principales académicos en el mundo son críticos del neoliberalismo, inclusive dentro de las academias estadounidenses, de donde han surgido nombres como el de Stiglitz, Krugman (ambos ganadores del Premio Nobel) Noam Chomsky, o cineastas como Michael Moore. De hecho dentro de Hollywood, muchos de los actores se han manifestado en contra de las políticas económicas y la intervención de Estados Unidos en el extranjero. ¿Y qué decimos en el ámbito de la música?, muchos de las bandas de rock más populares también han criticado al sistema global que impera. Bandas como Pearl Jam se dedicaron a criticar el modelo económico y social de George W. Bush hasta el cansancio, también los integrantes de Radiohead han sido muy críticos de la globalización y el orden mundial, y no digamos de grupos como Rage Against the Machine el cual muestra contenidos que rayan en el comunismo. Grupos como Coldplay piden más comercio justo. Bandas más nuevas como Muse han criticado el sistema, en especial en la canción de su último disco «Uprising» donde hablan de la situación de la banca que terminó por afectar la economía de la sociedad y del dominio global en general.

    La juventud tendrá que, como dice Enrique Krauze, hacer que esto dure. Ella es responsable de su futuro y tiene que tomar cartas en el asunto. Los jóvenes de ahora probablemente son los que ocupen los cargos políticos del futuro. Pero es desde ahora que tiene que gestarse un cambio, se necesita una revolución, pero ya no una revolución ideológica, más bien pragmática, donde impere la búsqueda del bienestar y un mundo mejor.

  • ¿Cuando se va Hugo Chávez?

    Para entender la llegada de Hugo Chávez al poder, deberíamos de estudiar los malos manejos de los gobernantes anteriores. Chávez había dado un golpe de estado en 1992 y terminó en la cárcel, al salir de ella aprovechó el descontento generalizado de la gente para con los partidos y empezó a hechar a andar camino. Toda la izquierda se alineó con él al ver el potencial que este hombre tenía y con el 56% de los votos, ganó democráticamente las elecciones que lo llevaron al poder. Todo esto se dió por el descontento de la gente con las políticas neoliberales que se habían impuesto en Venezuela las cuales habían sido un fracaso. Pero el pueblo venezolano no se dió cuenta que el remedio podría ser más nocivo que el problema que estaban enfrentando.

    Hugo Chávez prometió terminar su mandato y aseguró que iba a entregar el poder, que no iba a nacionalizar empresas, y hasta aseguró que Fidel Castro era un dictador (como lo pueden ver en este video), pero ha hecho todo lo contrario. Es cierto, las elecciones las ha ganado «democráticamente» (lo suscribo entre comillas porque las gana así como en México gana el PRI las elecciones, con el voto duro, acarreados, etc…), pero también ha hecho reformas en la constitución para perpetuarse en el poder. Su discurso fué cambiando, primero hablaba de un capitalismo con rostro humano, pero luego terminó condenando al capitalismo per sé. Ha nacionalizado empresas, ha creado programas sociales para ayudar a los que menos tienen (misiones) y se ha vuelto el lider indiscutible de Venezuela. El 41% de los venezolanos están con él, el 55% lo rechaza y se dice que solo el 32% de los electores volvería votar por Chávez en el 2012.

    No conozco personalmente Venezuela pero si conozco la versión de algunos testigos de lo que sucede allá. Un venezolano una vez me contó que México era una maravilla (con todo y nuestros defectos) y que estaba más desarrollado que Venezuela donde estaban sufriendo muchos problemas y que el «comunismo» no estaba funcionando. Otra amiga que fué a un concurso me dijo que Caracas parecía una ciudad atrapada en los 80’s, que alguna vez fue próspera, pero que su desarrollo se había detenido.

    Venezuela se sostiene por su bonanza petrolera, pero Chávez no hace más que desparramarla en su beneficio, a diferencia de los países árabes como Emiratos Árabes Unidos donde mediante el petroleo crean empresas, hoteles, y rascacielos para que así sean autosustentables cuando el «oro negro» se acabe. En Venezuela no pasa eso, la utiliza para sus programas sociales y para mantener contenta a la población, la cual le dará votos en las siguientes elecciones, pero cuando el petroleo se acabe Venezuela se verá en serios aprietos. Por la excesiva intervención del estado en la economía y las nacionalizaciones, la competitividad está por los suelos.

    Es cierto que el neoliberalismo no ha mostrado ser el sistema más eficiente, y terminó por mermar la economía de varios países de sudamérica. Países como Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y otros más sufrieron después de las políticas aplicadas. Pero Chávez (junto con otros mandatarios como Evo Morales o Correa) se ha ido al otro extremo, exceso de intervención del estado, nacionalizaciones y un mesianismo que atrae a unos y aleja a otros. El socialismo bolivariano no ha hecho crecer a Venezuela, de hecho su crecimiento en el PIB (que ha sido muy desigual e incipiente) se debe a la bonanza petrolera.

    Chávez habla del antiimperalismo y critica fuerte a Estados Unidos y sus países aliados, y es cierto, no siempre se equivoca en sus reclamos. Pero mientras otros mandatarios izquierdistas (más moderados) como Lula da Silva utilizan esos intereses a su favor para hacer progresar a sus países, Venezuela no juega con ellos, los niega. Aunque también hipócritamente le vende petroleo a los estadounidenses e incluso es accionista de una empresa petrolera del país norteamericano (también usa los servicios de empresas norteamericanas como Twitter y RIM (Blackberry) para comunicarse a través de usuario @chavezcandanga). Venezuela se ha convertido en una economía cerrada, ensimismada, dependiente de su petroleo y nada más.

    A pesar de todo esto, Chávez tiene muchos admiradores, no solo en su país, sino en todo el mundo. De hecho personajes célebres como el cineasta Oliver Stone, el ex-futbolista Diego Armando Maradona o la escritora Elena Poniatowska han mostrado su admiración. Mucho de esto se debe a que Estados Unidos ha sido muy agresivo con los países sudamericanos (América para los americanos) y lo ven como un justo reclamo a dichas agresiones. Pero esto termina siendo peligroso, más cuando Chávez se ha aliado con países como Iran o Rusia (que no se caracterizan precisamente por ser democráticos), este último país le ha suministrado armamento militar.

    La duda que todos tenemos es ¿Cuando se irá Hugo Chávez?, ¿Cuando la población venezolana reaccionará ante los caprichos de su dictador?. Actualmente el presidente venezolano está enfermo, le detectaron cancer (un tumor canceroso en la región pélvica) y para sus detractores, su muerte podría ser la oportunidad de acabar con este régimen. Hugo Chávez (desconfiando de la medicina venezolana) decidió irse a tratar a Cuba, donde el sistema de salud es muy eficiente. También la presidenta brasileña Dilma Rousseff le ofreció apoyo, dado que ella fué curada del mismo mal en una clinica especializada de Brasil.

    Yo no le deseo la muerte a Chávez, como no se la deseo a ningún ser humano, pero si me gustaría que entregara el poder y cumpliera con sus promesas de campaña antes de llegar al mandato. Chávez tiene que entender que su política no funciona (para muestra basta ver lo que vivimos en México con Echeverría y López Portillo) y que es hora de que se vaya. Esperando que el presidente en turno que venga, reestructure todo lo que Chávez dejó mal, y también ¿por qué no?, mantenga los aciertos que Chávez tuvo en su país.

  • El fracaso del neoliberalismo parte 2. La evidencia

    La globalización es un proceso inminente e inevitable. El querer cerrarse a este proceso es negar la evolución natural del ser humano. Los avances sociales y tecnológicos han propiciado este fenómeno que no lleva unos pocos años como unos creen, sino que es un proceso que ha tomado siglos y que ahora se está consolidando. Muchas veces se relaciona la globalización con el neoliberalismo, porque este sistema económico la acelera. Supongo que por eso existen los globalifóbicos o los llamados altermundistas, pero en realidad no es necesario implementar una política neoliberal en una nación para abrirse a la globalización. Más bien, es una de las formas más imprudentes de hacerlo, y en realidad existen otras alternativas donde el estado juega un papel preponderante para poder preparar a un país para entrar a este fenómeno globalizador.

    Las políticas neoliberales recomendadas por el FMI comenzaron a ser aplicadas en Chile (donde por cierto no se aplicó la receta completa) bajo el gobierno del dictador Augusto Pinochet, uno de los pocos países donde se tuvo éxito con dichas políticas (aunque sin embargo no lograron mitigar las diferencias sociales). Pero en América Latina, a través del Consenso de Washington, los resultados fueron más bien magros. El sistema de sustitución de importaciones que implementaban los países latinoamericanos (incluído México) se había deteriorado, la inflación en estos países había crecido enormemente (nosotros lo vivimos con Echeverría y López Portillo) y muchos de los países habían caído en crisis, por lo que se tuvo que recurrir al FMI y a Estados Unidos. Ellos recomendaron a los países en desarrollo aplicar las medidas neoliberales prometiendo crecimiento y estabilidad macroeconómica. Había que liberalizar, bajar aranceles, privatizar, mantener la inflación estable y el papel del gobierno debería de ser mínimo.

    La receta era igual para todos los países. Naciones como México, Argentina o Brasil y otros más tomaron las recomendaciones. ¿Que pasó?. Si se logró la estabilidad macroeconómica, pero no se generó el crecimiento esperado y peor aún, la brecha entre ricos y pobres se disparó. El problema fué que los países no estaban preparados para abrir sus fronteras y privatizar sin estrategia alguna, pero como la intervención del estado según los neoliberales debería ser mínima, entonces no hubo estrategia alguna. También el FMI y sus compinches prometerían que no habría crisis bajo este nuevo sistema, pero una fuga de capitales desató una en México y posteriormente se desataría otra en Argentina.

    Por otro lado países como China y Corea del Sur se han abierto a la globalización con una economía de mercado, pero sin implementar una agenda neoliberal. A pesar de las presiones de la FMI y la Organización Mundial de Comercio (OMC), han decidido hacerlo a su manera. El estado interviene activamente en la economía para preparar a sus países hacia la apertura económica. No bajan aranceles ni liberalizan ni privatizan de golpe como recomienda el FMI, sino que lo hacen estratégicamente. El estado se encarga de fortalecer internamente los sectores económicos antes de liberalizar sus economías, el estado se encarga de fortalecer sectores como la salud y la educación para que estén totalmente listos antes de abrir su economía. Y no por nada China y Corea del Sur han logrado tener niveles de crecimiento que ya envidiaríamos en América Latina.

    Todo país necesita una estrategia económica para progresar. El neoliberalismo es la negación de esa estrategia, porque se deja la economía a la inercia del mercado. Y es totalmente falso que el mercado pueda autorregularse eficientemente. De hecho, en los países con mayor nivel de desarrollo, el estado sigue jugando un papel crucial dentro de las economías. En cambio en países como Estados Unidos que han apostado demasiado por el mercado, y a pesar de ser una potencia mundial, no se ha logrado generar el nivel de bienestar que han logrado varios países europeos con ayuda del estado (ej: Suecia, Dinamarca, Finlandia). Un ejemplo del fracaso del mercado es el sector sanitario de Estados Unidos, donde millones de habitantes no tienen cobertura médica de ningún tipo, por lo cual no tienen ningún tipo de protección al adquirir alguna enfermedad o sufrir un accidente grave.

    Es cierto que el mercado es más eficiente que el estado en la mayoría de los sectores económicos porque el mercado genera competitividad, mejor calidad en los productos y por ende, precios más bajos. Pero ese mercado tiene que ser regulado por el estado, porque de lo contrario el sistema colapsaría. El estado tiene que intervenir para que no se generen monopolios privados (lo que minaría la competencia), o como cuando el mercado colapsa (como ocurrió en la crisis del 2008). También existen sectores donde el mercado no puede generar mayor bienestar que el mercado por si solo y donde se necesita la ayuda del estado en conjunto para generarlo; uno de los mejores casos son la educación y la salud. En los países más desarrollados la educación y la cobertura sanitaria universal son un imperativo.

    El neoliberalismo, socialmente hablando, es un sistema demasiado pragmático y utilitarista. Deja del lado el humanismo al preocuparse más por el funcionamiento del mercado o por los índices de inflación, que por el bienestar la población o el pleno empleo. El neoliberalismo es incapaz de impartir justicia social: Sería justo que cuando creciera un país, ricos y pobres vieran crecer por igual sus economías, pero en el sistema neoliberal los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres, al tiempo que la clase media ve decrecer su tamaño. Los fundamentalistas del mercado, en cambio creían en la economía de la filtración (o del goteo, como le llamara Ronald Reagan), donde los beneficios de los ricos se iban a filtrar a los pobres. Eso nunca ocurrió y ahora queda más que demostrado que las políticas neoliberales generan mayor desigualdad social, lo que se traduce en un mayor descontento por parte de la población.

    ¿Por qué la economía neoliberal sigue prevaleciendo en el globo terraqueo cuando inclusive recientes Premios Nobel de Economía de los propios Estados Unidos como Joseph Stiglitz o Paul Krugman han criticado fuertemente este sistema, o cuando ha mostrado su fracaso en un diverso número de ocasiones?. Si el neoliberalismo beneficia a los ricos, estos se hacen más ricos, y por lo tanto más poderosos (a veces que hasta el propio gobierno), entonces tal vez no habrá nadie quien los pare. Aunque a veces parece que se acercan ahí algunos Obamas o Lulas a decirles –Tranquilitos, no se malpasen.

  • El fracaso del neoliberalismo parte 1. ¿Qué es y como llegó?

    ¿Que es el neoliberalismo?. Algunos «expertos» dicen que es un término muy prostituído y mal usado. Pero por el término, se hace referencia a un nuevo surgimiento del liberalismo económico que surgió a fines del siglo XIX (y que cayó con la depresión de 1929), también dicen que es una referencia al liberalismo austriaco. Esta corriente económica tiene como principales exponentes a Ludwig Von Mises, a Friedrich Hayek y posteriormente a Milton Friedman, que es considerado como el padre del monetarismo. También se refiere mucho al neoliberalismo cuando se habla del Consenso de Washington o de las políticas que el FMI ha recomendado implementar a diversos países (los cuales no han tenido precisamente mucho éxito). Criticos como Stiglitz lo llaman el «fundamentalismo del mercado».

    Debo aclarar que el «neoliberalismo», si bien es una corriente económica utilizada por los gobiernos de derecha, es un término exclusivamente macroeconómico, a diferencia del comunismo o la socialdemocracia que suelen incluír tanto postulados económicos como sociales en sus ideologías. A la mezcla de neoliberalismo con el conservadurismo se le suele llamar neoconservadurismo y a la mezcla de neoliberalismo con liberalismo social, se le llama libertarianismo.

    El neoliberalismo entonces es una política macroeconómica que busca la mínima intervención del estado en la economía y cree que el mercado es la solución a todos los problemas. Como dicen los fundamentalistas de mercado: ¡Si hay una falla en el mercado, entonces hay que aplicar mercado!. El neoliberalismo y el capitalismo están relacionados. De hecho el neoliberalismo es como el ala extrema del capitalismo. El neoliberalismo es capitalista, pero el capitalista no es necesariamente liberal. Un país cuya economía es movida por el mercado pero es regulada por el estado sigue siendo capitalista, pero no es neoliberal.

    Entrando ahora sí a terrenos escabrosos y habiendo definido el neoliberalismo de cual hablaré para no tergiversar su significado, nos podemos dar cuenta que el neoliberalismo es una postura radical. Es como el comunismo, o todo o nada, no hay juego para dos posturas diferentes. Para los neoliberales o neoliberalistas simplemente el mercado tiene la razón porque genera competitividad y progreso, y el estado es malo, malo, porque todo lo que tiene que ver con el estado significa corrupción y mediocridad.

    Es cierto que el capitalismo mostró ser más eficiente que el comunismo y por eso también es cierto que las economías de mercado son más eficientes que las estatistas. Pero lo que los neoliberales no quieren que sepas, es que el mercado es imperfecto y el estado tiene que regular el mercado para evitar esas imperfecciones (que son muchas).

    De los años 70 para acá, el FMI dejó de tener una política económica Keynesiana (fué fundado por keynes) y fué invadido por los monetaristas neoliberales que creían más en dogmas que en la razón, y bajo dichos dogmas recomendaban políticas liberizadoras a los países que recurrían al Fondo Monetario porque estaban en crisis o porque querían hacer una transición del socialismo al capitalismo (como es el fallido caso de la URSS). Las recomendaciones era que liberizaran sus economías, que bajaran los aranceles, que privatizaran sus empresas, que regularan la inflación entre muchas otras recomendaciones.

    ¿Que fué lo que pasó con los lineamientos que el FMI y el Consenso de Washington impusieron a los países latinoamericanos, africanos, y asiáticos?, ¿por qué países que se abrieron al mercado como China o Corea del Sur tuvieron éxito al no seguir los lineamientos del FMI al pie de la letra, mientras que los que si lo siguieron, en especial países como Argentina, fracasaron?. Eso lo veremos en la segunda parte, donde explicaré en forma detallada, las razones por las cuales el neoliberalismo ha fracasado.

  • Los ultraconservadores estadounidenses contra Obama

    ¿Que pasaría si pusiéramos en una licuadora la intolerancia de López Obrador, un magnate millonario y al cardenal Juan Sandoval Íñiguez?. El resultado sería algo así como un ultraconservador estadounidense. ¿Por qué como López Obrador?. Porque los «neocons» son muy nacionalistas e intolerantes con la oposición, ¿por qué como un magnate millonario?, porque pregonan el neoliberalismo más radical como el único sistema económico que funciona, y ¿Por qué como Juan Sandoval Íñiguez?, porque estos son muy religiosos y creen que han sido enviados por Dios para salvar a norteamérica de sus enemigos.

    Todos sabemos que Obama está haciendo una buena presidencia en Estados Unidos (creo que junto con Lula uno de los mejores de Ámerica). Está cerrando Guantánamo, está retirando progresivamente a las tropas de Irak (cuya guerra fué un gran fiasco) y por fín está implementando un sistema de salud en el país norteamericano (sabemos que el sistema de salud público de Estados Unidos es mucho más deficiente que los europeos, y me atrevo a decir que hasta el IMSS es mejor) donde más de 30 millones de personas no tienen seguro médico. Pero parece que hay un sector al que no le parece que el presidente norteaméricano esté tomando este tipo de medidas, y estas críticas vienen de la rancia derecha estadounidense.

    Los de la derecha con su clásica intolerancia al estado (a pesar de que el neoliberalismo ha demostrado su fracaso total) están criticando a Obama de querer implementar el socialismo en Estados Unidos, lo han llamado racista, musulman y lo han comparado con Sadam Hussein (por tener el mismo apellido). Ahora los ultraconservadores, por medio del movimiento de los Tea Parties, han conseguido aglutinar a su rebaño (a miles de estadounidenses derechistas) en el monumento a Lincoln, el mismo lugar donde Martin Luther King pronunciara su discurso «I Have a Dream» (tengo un sueño). El que se muestra al frente de este movimiento es el famoso comentarista conservador de la Fox Glenn Beck, quien fué el que hizo la convocatoria donde se invita a la gente «a restablecer el honor y los valores que fundaron esta gran nación».

    Naturalmente todos los líderes históricos del movimiento de Martin Luther King están encolerizados (es como si el Cardenal hiciera el viacrucis en el monumento a Juárez, algo así de incongruente). Y si bien parece ser que es Glenn Beck el que está detras de esto, en realidad hay varias empresas en este movimiento antiobama. Entre los principales responsables están los hermanos David y Charles Koch, dueños de campos petroleros, refinerías, oleoductos y complejos petroquímicos, quienes afirman que Obama está encaminando al país hacia el «abismo comunista». ¡Háganme el favor!.

    No entiendo como en pleno siglo XXI existe gente con esta mentalidad. Porque ellos son los mismos que dicen que la evolución no existe y que los dinosaurios se extinguieron hace mil años. Da mucha pena y verguenza saber que en un país como el estadounidense siga existiendo gente tan radical que ya ha demostrado el fracaso de su pensamiento tanto en lo social como en lo moral. Por más que Obama haga una gran presidencia, este tipo de gente intolerante nunca se va a quedar callada, lo que los mueve no es la razón, sino el fanatismo.

  • El fracaso de un sistema económico

    Por ahí dicen que la crisis financiera que vive Estados Unidos va a ser peor que la de 1929. Empresas como AIG, Merrill Lynch & Co y Lehman Brothers han tenido bajas históricas y parece ser, por lo que se, que esta última empresa ha cavado su tumba. Se escuchan historias de bancarrotas y se pide a la FED que las rescate en una versión gringa del Fobaproa.

    Esta crisis financiera nos enseña algo, que bien, ya sabíamos, pero que solo se necesitaba un suceso que consumara esta tesis: El Liberalismo Económico (neoliberalismo) no es la panacea que los estadounidenses quisieron vender. Los neoliberales se defendían argumentando la solidez de sus economías, porque al no haber intervención del estado, la inflación iba a ser mínima, y por lo tanto no se iban a repetir crisis como las de antaño. Pero sorpresa, ese argumento que servía como contraposición a la realidad de que este sistema no distribuye la riqueza ha perdido su validez. Bienvenidos al Siglo XXI, en el neoliberalismo también hay crisis.

    Incluso los que defendían arduamente esta tesis lo saben; prueba fue que la misma derecha mexicana (PAN) ha tenido que mostrarse mas intervencionista al crear nuevos impuestos como el IETU, o interviniendo en los precios de la gasolina o de las tortillas; haya sido o no una buena decisión. Y también si hablamos de las nacionalizaciones de  Freddie Mac y Fanny Mae -¿Estados Unidos, Nacionalizar, Whaaat?.

    El que sea el próximo presidente de Estados Unidos tendrá un arduo trabajo. Tanto McCain que verá parte de sus convicciones contradichas por la práctica, u Obama del cual veremos si en realidad tiene peso para dirigir el difícil barco que es Estados Unidos.

    Ahora será necesario buscar un sistema económico, no radicalmente opuesto, pero si mas neutro y que sepa combinar la energía y emprendimiento empresarial, pero con un estado que de alguna forma regule al mercado e interventa cuando este tenga fallas; tanto en la distribución de la riqueza, como en crisis como la que están sufriendo los estadounidenses.

    Ni modo señor Milton Friedman, ya es hora de que se busquen alternativas económicas mas novedosas y elaboradas; y los conservadores saben que ya no tienen ese pretexto económico para no llevar a cabo políticas sociales como mejor educación, o mejor salud. Si hace mas de 20 años se sentenció al comunismo con la caída del Muro de Berlín, parece ser que esta crisis cavará la tumba de los neoliberales ortodoxos.

  • Michael Moore y los enfermos de neoliberalitis.

    Algo que a veces no me gusta mucho de las películas de Michael Moore es que a veces parece carecer de la seriedad suficiente como para creer lo expuesto en sus películas. Pero aún así entre lo que me ha contado gente que vive allá, y lo que he visto en otras fuentes, el propagandista no se aleja mucho de la realidad, o mas bien casi no se aleja para nada.

    Ahora en su nueva película habla de el sistema de salud estadounidense. Y me pregunto, ¿por que la potencia mundial vigente, tiene menor calidad de vida que varios países del otro lado del charco?, y no solo en lo que se refiere a salud, sino a niveles de educación (con instalaciones escolares muy bonitas pero con una deficiente calidad educativa, a excepción del puñado de las universidades elite como Harverd por ejemplo), entre muchas otras cosas.

    Pero en lo que la salud se refiere, el simple hecho demuestra que las políticas de mercado no son siempre la mejor solución. Sobre todo porque sabemos que el objetivo primordial de una compañía privada es obtener beneficios para esta, para lo cual tienen que competir; y funciona en muchos de los casos. Pero en el caso de la salud parece ser diferente; sobre todo cuando el asegurado en una compañía tiene que ser operado, lo cual representa una pérdida de dinero para la empresa.

    El problema es que el gobierno de Estados Unidos, no parece entender (o se hace el que no entiende), que la salud debe ser un derecho universal, y no una mercancía vendida al mejor postor (veanse el precio que le ponen a los dedos de un paciente que tuvo un accidente). Entre que parecen ser fanáticos de los postulados de Friedman y entre que reciben sobornos de las empresas privadas para aprobar leyes y sobornos, el gobierno estadounidense dista mucho de tener una «salud de primer mundo» para sus habitantes.

    Es cierto, hay que pagar mas impuestos, pero ¿quien no preferiría pagar 5 o 10% mas de su sueldo para poner un ejemplo, para tener la salud garantizada?; y los que la tienen de todos modos tienen que pagar a las aseguradoras. Ah pero eso si, para el gobierno republicano, cualquier intento de socializar la salud, es seguramente, un intento de Stalin, Mao, Castro, Hugo Chávez y el Peje de dominar al mundo y esclavizarlo; aunque al otro lado del charco, las cosas son mucho mejores para sus habitantes.

    Por eso es importante ver que tan convenientes son las reformas al ISSSTE, al IMSS, y es necesario cuestionarse cualquier intento de hacer un cambio, sobre todo para que no vaya a esos rumbos; porque si no, hasta nuestros dedos tendrán un precio (y seguramente mas caros del precio que le ponen los secuestradores).