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  • ¿Quieres freelancear? 10 cosas que debes de tomar en cuenta

    ¿Quieres freelancear? 10 cosas que debes de tomar en cuentaEsto del freelanceo se ha vuelto popular no solo porque a mucha gente no le gusta tener jefe, sino porque la dinámica del mercado ha hecho que ya no sea tan redituable entrar a una empresa, y pensar que vas a vivir ahí de por vida. Por el contrario, incluso los empleados a veces tienen que estar pensando en cambiarse de compañías para ir creciendo. Afortunadamente existen muchas áreas donde el mercado en realidad no está tan saturado. Por ejemplo, en la cuestión de empleos el diseño gráfico está bastante saturado, pero cuando trabajas por cuenta propia verás que existe mercado y en base a tu esfuerzo te puedes hacer un nombre. Así igual con servicios como mercadotecnia, desarrollo web, entre muchos otros.

    El freelanceo no necesita una inversión inicial fuerte. Posiblemente deberás comprar una computadora de escritorio (creanme que para el diseño o el desarrollo web una laptop resulta incómoda y no digamos un iPad donde es prácticamente imposible), esta deberá ser lo suficientemente potente para poder satisfacer tus necesidades. Si tienes bastante dinero puedes pensar en una Mac, si no tienes tanto, puedes mandar a armar una PC con un buen hardware. También necesitarás tarjetas de presentación (muchos clientes van a salir en fiestas y reuniones), y una página web (si eres desarrollador pues solo tendrás que pagar el hospedaje y el dominio, de lo contrario tendrás que mandar a hacer el sitio y ahí se incrementan los gastos). Posiblemente la inversión inicial (pensando que no tienes PC de escritorio,  tarjetas y página web) oscilará entre los $15,000 y $30,000 pesos. Lo bueno es que a diferencia de algún negocio más tradicional, existe menos riesgo de fracaso (si te empeñas en hacer las cosas bien) o de pérdida de la inversión.

    Para iniciar como freelance, debes de tomar los siguientes 10 puntos en cuenta.

    1. Investigar tu mercado: Ciertamente realizar un estudio de mercado sería muy costoso y para el sector en los que están enfocados los freelancers, inclusive no es muy necesario realizar un estudio en campo (más que sabemos que siempre habrá quien necesite tus servicios). Internet te ayudará mucho para hacer una búsqueda exhaustiva sobre tus competidores, ver tendencias, comparar precios con la competencia para establecer el tuyo propio.
    2. Capacitarte constantemente: Conozco muchas empresas que van quedando en la obsolescencia y durante un tiempo el nombre que crearon en tiempos pasados les sigue atrayendo clientes; pero hay un momento en que terminan por pagar la factura. Debes estar actualizado en cuanto a tendencias se refiere. Dependiendo de tu giro, será necesario cursar alguno que otro diplomado, o más bien utilizar Internet para investigar sobre lo último que se maneja en tu giro y lo vayas absorbiendo. El que estés al día hará que los clientes queden satisfechos con tu trabajo, y tendrás más posibilidades de que te recomienden.
    3. Cuidar tu imagen y tu profesionalismo: No me refiero a la imagen personal (que también importa), sino a tu reputación. Debes de buscar un profesionalismo excelente para que los clientes queden satisfechos y te recomienden. Si un cliente queda insatisfecho porque entregaste el trabajo fuera de plazo, también le comentará a sus referidos que eres una mala opción y tu prestigio se verá minado. Si te piden un trabajo y no estás seguro de poder realizarlo, no lo aceptes y se honesto; en este caso como alternativa puedes delegarlo a otra persona que si pueda hacerlo.
    4. Valora tu trabajo: Este está relacionado con el punto anterior, el que los clientes sean muy importantes no quiere decir que se aprovechen de tu trabajo. Cuando un cliente esté abusando de la confianza o no esté cumpliendo deliberadamente los términos a los que llegaron, sé determinante. Estos clientes son «malos clientes» y no valen la pena porque a la larga te traerán problemas.
    5. Trabaja solo con contrato o con anticipos: Los mexicanos somos muy decidiosos para pagar, y en muchos casos algunos son oportunistas. Un trato de palabra simplemente no sirve, y para poder evitar cualquier contratiempo, puedes hacer dos cosas, firmar un contrato donde se estipula las responsabilidades y obligaciones de ambas partes, o bien cobrar un anticipo del 50% del trabajo al iniciar, de esta forma, como el cliente ya invirtió dinero en tu trabajo, ya no le será conveniente tratar de engañarte. Aún y con todo esto, no entregues el trabajo final hasta que el cliente te pague la liquidación. Si el requiere ver el trabajo, muéstraselo de una forma en que pueda verlo pero no lo pueda usar. Esto no solo debes de aplicarlo con clientes comunes, aplica igual si el trabajo te lo pide tu primo o la chica (o chico) que te gusta; muchas veces el lazo de cercanía más que ayudar hace que la gente sea menos profesional. Y si no pones tus límites no solo podrías perder tu trabajo, sino incluso una relación.
    6. Establece deadlines: Para dar certeza al cliente, es importante que lleguen a un acuerdo de las fechas de entrega. Además esto compromete al cliente a que te facilite las herramientas para entregar tu trabajo. Te recomiendo que te des un tiempo de gracia en cuanto a las fechas de entrega. Es decir, si crees tener el trabajo en dos semanas, coméntale al cliente que el proyecto estará en tres semanas. Así tendrás flexibilidad en caso de que surja un contratiempo.
    7. Autodisciplínate: Esto es algo difícil, cuando trabajas por cuenta propia a veces puedes terminar trabajando horas extras (sin necesidad de hacerlo), y esto no es bueno porque tu rendimiento disminuye y puede afectar tanto tu estado anímico y salud. Imagina que trabajas para una empresa y tienes un horario de entrada y uno de salida. Proponte una jornada de 8 horas en horarios de oficina (por que es cuando los clientes están disponibles). Ten tu horario de comida (ya sea una o dos horas), igual si trabajas desde tu casa podrás tomar una pequeña siesta de 30 minutos para tratar de descansar un poco. También no te obsesiones con el trabajo, despéjate, sal con tus amigos, haz ejercicio, ve una película, lee un libro.
    8. Aprende a vender: Debes de ser un experto en el producto que ofreces y también es necesario que desarrolles habilidades de ventas. Si eres una persona muy introvertida, te recomiendo que entres a un curso de oratoria (para que tengas una mejor capacidad de dicción e improvisación) leas libros sobre el tema; y sobre todo, que logres generar un ambiente de cordialidad entre el cliente y tú. La naturalidad es importante, si te tratas de sobrevender la gente lo va a notar. Exhalta tus habilidades pero al mismo tiempo se honesto con lo que el cliente puede ganar por tu trabajo. Si por más que intentas no se te da la venta puedes delegar esta función con alguien que sea experto en ventas, y al cual le pagues una comisión por cada venta que genere.
    9. Conocer tus fortalezas y debilidades: Haz un análisis DOFA de tí mismo para que conozcas tus ventajas frente a los competidores y sepas que valor agregado le puedes ofrecer a tus clientes. Es muy importante que no seas del montón, que los clientes te reconozcan como único por alguna habilidad tuya.
    10. Innova: Aunque es parecido al punto 2, este no solo se refiere a la capacitación, si no a la habilidad de hacer cosas nuevas. Si vas a hacer un diseño o una página, siempre proponte agregar algo nuevo que no habías hecho antes, eso le va a dar frescura a tu trabajo y no vas a terminar siendo un proveedor obsoleto.

    Tal vez falten algunas sugerencias. Pero en mi experiencia estas son las más importantes. El camino hacia el éxito es duro, pero que mejor que recorras ese sinuoso camino de una manera efectiva a hacerlo de una forma ineficiente.

     

  • Trabajando por cuenta propia. Desmitificando el autoempleo

    Trabajando por cuenta propiaMis primeros 8 años de vida «económicamente activa» la pasé trabajando en empresas. Yo recuerdo que cuando estaba la universidad me había puesto la meta de trabajar por mi cuenta y de esa forma ganarme el pan, pero también sabía que requería experiencia y necesitaba ser empleado para luego tener mi propio negocio. Ciertamente no es algo mandatorio, existen empresarios exitosos que nunca trabajaron para una empresa, pero son la excepción y no la regla. En mi carrera como empleado terminé un tanto decepcionado del mundo laboral, porque era bastante diferente a como te la pintaban en la universidad. Uno se imaginaba en una empresa donde todos los integrantes eran unos «profesionales trabajando para el bien común» y que esa falta de seriedad ante la vida que uno palpaba en la preparatoria e incluso la universidad se acababa al llegar al mundo afuera, pero no fue así. El mundo laboral está plagado de intereses, es la ley de la selva, y naturalmente el ser profesional y buen trabajo si bien es una ventaja no te garantiza nada.

    Pasar de empleado a emprendedor no es una tarea fácil, y más cuando piensas en un negocio que no requiere de mucha «inversión inicial», suena paradójico; pero al haber menos dinero invertido, el crecimiento es más lento y a veces uno tiene que hacer recortes en sus gastos. Al iniciar ni de lejos uno va a ver los ingresos que ganaba como empleado (a menos que hayan estado en empleos muy mal pagados), y tal vez muchos se decepcionarán. Pero en estos más de 3 años me he dado cuenta que la perseverancia comienza a rendir frutos. Uno cree que ser emprendedor o autoempleado o como le quieran llamar, es algo fácil y comodino, que uno se puede dar vacaciones cuando quiere, que no tiene un jefe; pero es de pensarse dos veces; porque en esos casos yo no veo ventaja alguna y se los voy a explicar.

    Cuando eres empresario no tienes un jefe, tienes cientos de jefes y esos son tus clientes. Cierto que si tu jefe te despide, como empleado el golpe es más duro porque tu ingreso se reduce a 0 hasta que encuentres otro trabajo; pero cuando tienes tu negocio, si no haces bien tu trabajo, las consecuencias negativas llegan más rápido. Cuando no te desempeñas bien en un empleo, los jefes generalmente hablan contigo antes de decidir despedirte, es decir, tienes oportunidad de corregir el camino si no estás generando la eficiencia que se necesita (ya sea por falta de actitud o preparación), en el mundo de los negocios no es así, tus clientes no platicarán contigo, si no les gusta tu trabajo no solo no te volverán a contratar sino que seguramente les dirán a otras personas sobre la mala calidad de tu servicio y tu reputación caerá, y lo malo es que cuando tu reputación cae, ya es muy difícil levantarla. Cuando eres un emprendedor, no trabajas para una marca, más bien eres una y la tienes que cuidar demasiado bien. Ciertamente conforme empiezas a adquirir cierto volumen de trabajo podrás darte el «lujo» de empezar a descartar a los «malos clientes», pero los clientes son iguales que los jefes; no revisarán tus horarios, ni como trabajas, simplemente buscarán que el trabajo que les entregues tengan calidad y tu como emprendedor te lo tienes que arreglar para eso.

    Aquí entonces entro al tema de que uno es dueño de sus tiempos. En cierta forma es así, pero a veces ni siquiera es para bien. Por ejemplo, yo trato de administrar mis tiempos y trabajar en horarios de oficina; yo que trabajo desde casa, en mi hora de descanso puedo acostarme 30 minutos para tratar descansar un poco (cosa que no pueden hacer los empleados, a menos que trabajen para esas empresas japonesas que instalan hamacas en la oficina). A veces es necesario trabajar en horarios de oficina, porque es cuando los clientes están disponibles. Y cuando uno trabaja por cuenta propia tiene la difícil tarea de autodisciplinarse y ya no porque pueda hacer decidia, sino porque existe una tendencia a que el emprendedor quiera trabajar de más, y a veces eso termina siendo contraproducente. Los empleados desearían poder darse vacaciones cuando quisieran como los emprendedores, pero el emprendedor está tan preocupado por su negocio que se la piensa bien cuando tomar vacaciones, y creanme, los emprendedores, a menos que ya tengan una empresa lo suficientemente sólida (lo cual tarda varios años) y puedan delegar responsabilidades, no toman más vacaciones que los empleados.

    Hay más inconvenientes, un autoempleado generalmente no tiene ingresos fijos hasta que genera esa estabilidad que se logra pasando algunos años. Algunas veces un emprendedor recibirá un cheque que equivale a lo que ganaría en 3 meses en una empresa, por un proyecto que no le tomará ni un mes realizar, pero otras veces no verá dinero en más de un mes. Si creen que la dinámica del mercado es muy ingrata con los empleados, porque ante esas crisis y bajones suelen haber recortes; es todavía más ingrata con los emprendedores, porque un empleo te da cierta protección de que «haiga sido como haiga sido» verás tu ingreso mensual. Siendo emprendedor una crisis te afectará si o si en los bolsillos, y así como te pueden despedir de un trabajo a menos de que seas de «los más eficientes», tu negocio puede quebrar a menos de que seas de «los más eficientes». Y que decir de los impuestos. Ciertamente en las dos modalidades debes de pagar impuestos ante Hacienda, pero cuando eres empleado generalmente al entrar a tu trabajo te dirán cual es tu ingreso libre, y darás por sentado que tu ganancia es esa y no la nominal. Cuando eres emprendedor, al recibir tus ganancias sabes que de ahí deberás pagar un porcentaje. Es decir, si vendes un proyecto a $10,000 pesos (sin incluir el IVA dando por sentado que al cliente le cobrarás ese impuesto), te quedarán en realidad unos $8,000 o $9,000 pesos, dependiendo también de tus deducciones. El trabajo sucio ante Hacienda no lo hará tu empresa, lo tendrás que hacer tú, ciertamente puedes contratar un contador para quitarte muchos pesos de encima, pero a fin de cuentas cualquier problema que exista ante Hacienda, legalmente serás tu el responsable y no la empresa para que trabajas.

    Entonces ¿cuál es la gratificación de trabajar por cuenta propia?. No es lo mismo tener un negocio que trabajar de empleado. Tienes una mayor libertad creativa y de toma de decisiones. Sabes que el destino de tu empresa será marcado por lo que tu hagas, es decir, tendrás algo que es tuyo, y debido a eso, al menos así lo considero, es más motivador trabajar por cuenta propia porque es un reto. Cierto, existen factores exógenos (cambios en el mercado, crisis, oportunidades), pero tu puedes decidir como abordarlos. En una empresa, puedes ser muy buen empleado, pero por alguna razón podrían despedirte simplemente porque tu puesto no lo consideran tan necesario (independientemente de si realmente lo sea o no), o bien, puedes perder tu empleo porque la empresa para la que trabajas quebró por malos manejos. Como emprendedor tienes una mayor flexibilidad en ese aspecto, si ves que estás perdiendo ventas, puedes decidir innovar, o bien crear otras áreas de negocio las cuales estás capacitado para ofertar. Ciertamente deberás arreglártelas tu solo en cuestión de servicios médicos y de ahorro porque no tendrás protección por parte del gobierno (aunque ahora existe la opción del Seguro Popular), lo cual significa también más gasto; pero también es cierto que la edad no será una limitante para trabajar, no deberás estar preocupado si tu perfil ya no es «conveniente» para las empresas, porque en el emprendedurismo lo que cuenta es el esfuerzo, la innovación y la capacidad de adaptación.

    Para acabar, una cosa que recomiendo es no dejar de llevarse por la corriente y tratar de ser mejor. Esto lo digo, porque como emprendedor, muchas veces uno ve una fuerte falta de profesionalismo del mercado lo que hace que uno llegue a poner en tela de juicio la necesidad de ser profesional (en el más estricto sentido de la palabra). Si las empresas a las que ofreces servicios no son serias (y vaya que en México es muy común eso) no significa que tu lo debas de hacer, por lo contrario, debes de saberte adaptar a esa realidad para que no te perjudique. Pon candados al riesgo de que te puedan quedar mal, cobra anticipos y si es necesario, que exista un contrato de por medio. Es cierto que debes saber venderte bien ante los clientes, pero debes hacerte respetar y si un cliente quiere pasarse de listo debes de ser tajante, no te esfuerces por conservar a un mal cliente, a la larga desgastará más tu desempeño.

    El ser empleado o emprendedor depende de la personalidad de cada quien. A unos se les hará mejor trabajar para una empresa y otros crear una. Las ventajas y desventajas también van en función a cada persona y varían. Pero está claro, en un país donde no tenemos muy buenos índices de empleo, tal vez el trabajar por cuenta propia podría no ser tan mala opción.

  • La Inteligencia Emocional en la Empresa – Daniel Goleman

    En el mundo actual tan competitivo y tan presionante, la inteligencia cognitiva, el CI, y las habilidades técnicas, si bien suelen ser importantes, no son suficientes. Es necesario también saber hacer un buen manejo de las emociones para llevar estas primeras virtudes a flote, es decir, la inteligencia emocional es la gasolina para mover al coche.
    Daniel Goleman, autor del famoso libro «Inteligencia Emocional» enfoca este concepto a la empresa. Es un hecho que este tipo de inteligencia influye mucho en cuanto a quien es exitoso y quien no, o quien obtiene un mejor puesto que otro. Esto también explica porque mucha gente «inesperada» llega hasta donde llega, de ahí el típico comentario de -oye, como le hizo ese pendejo para llegar hasta allá arriba.

    Pero sin embargo, por otro lado también pienso que Daniel Goleman subestima un poco la inteligencia tradicional. La cual a mi punto de vista es una ventaja muy importante sobre las que no la tienen, pero donde si también es importante la inteligencia emocional para convertir esa superdotación en cosas concretas.

    Me viene a la mente el caso de las personas con alto CI (niños y mayores superdotados), para los cuales esta virtud suele ser una arma de doble filo, ¿por que?. Porque estos niños, al ser mas inteligentes que los niños comunes, suelen tener problemas de adaptación en la escuela, y muchas veces no llevan el estilo de vida que sería mas sano para ellos, por lo tanto no desarrollan una inteligencia emocional suficiente, y muchos de ellos no llegan a realizar cosas importantes en su vida.

    Pero las personas que tienen un alto CI, y que logran desarrollar en cierta medida una inteligencia emocional aceptable, si suelen destacar mucho mas que las personas que no la tienen, y en este punto es donde difiero un poco con Goleman, que le da muy poco peso al CI. Mas bien pienso que estas dos habilidades van de la mano, al CI no se le puede hacer mucho (en gran parte es genético), pero en cambio, la inteligencia emocional si es altamente controlable y mejorable, por lo cual es importante que se le dé mucha importancia en estos aspectos.

    Bien, en el trabajo además de las aptitudes cognitivas, Goleman hace mucho énfasis en la inteligencia emocional, sobre todo es mas notable cuando una persona va subiendo de puesto, porque empieza a necesitar habilidades como liderazgo, empatía, autocontrol entre muchas otras cosas. Y por eso, este libro es recomendable para aquellos que desean saber mas de este tipo de inteligencia. No es un libro de «autoayuda», ni da soluciones mágicas que no sirven como los librejos de Carlos Cuauhtemoc, pero si es una buena asesoría para conocer este lado de nosotros.