Etiqueta: narcotrafico

  • Del Miedo a la Esperanza, por Sergio Fajardo

    Buenas, ya estoy de regreso por fín, pero ahora no hablaré yo. Hablará Sergio Fajardo quien dió una conferencia en el Tec de Monterrey. Pero ¿quien es Sergio Fajardo?. El es ex-alcalde de Medellín y logró hacer muchas cosas en dicha ciudad de Colombia para combatir la violencia, la corrupción y la marginación. Lo presento en el blog porque creo que muchos políticos mexicanos deberían aprender como se puede mejorar una ciudad haciendo algo más que críticas o combates directos contra el narcotráfico. Su aportación me parece por demás interesante y espero que les guste a todos ustedes.

  • México unido contra el narcotráfico y la delincuencia

    «La falta de cohesión nacional contra el crimen organizado lo fortalece objetivamente.»  Enrique Krauze

    México libra una cruda batalla contra el narcotráfico se hablan de decenas de miles de muertos en esta dura batalla que ha tenido el gobierno con las organizaciones narcotraficantes. Y si a 4 años del inicio de la guerra vemos que el panorama está como está, es que algo no ha salido bien. Algunos afirman que el narcotráfico está siendo mermado y que los narcotraficantes están diversificando sus «unidades de negocio» al entrar en otros ámbitos como las extorsiones, secuestros, piratería  y otras formas de obtener recursos ilegalmente. Áunque hay quienes afirman que eso de la diversificación criminal es un mito, porque resulta que ninguna de las otras actividades criminales ni de cerca son tan rentables como el narcotráfico. Dicen: Esto es, unos tres kilos de cocaína—que caben en una mochila y se pueden introducir por un puente peatonal entre Juárez y El Paso por una sola persona—dejarían la misma ganancia de un secuestro como por el que condenaron a Florence Cassez—1 millón de pesos—o la de unas 200 extorsiones semanales de 5 mil pesos promedio.

    Entonces si esto es un mito, quiere decir que el problema no está solo en el narcotráfico, está en todas las organizaciones criminales que existen en el país, y esto es provocado, además de la falta de oportunidades, empleo y educación, por una crisis de valores. La «guerra armada contra el narcotráfico» podrá «contener» el problema, pero a un muy alto costo, sin embargo no puede resolverla de fondo y ese es el principal error en el que me parece ha caído, el Presidente Felipe Calderón. Además que no ha puesto énfasis en las organizaciones criminales no narcotraficantes que a veces terminan lastimando más a la sociedad que el narcotráfico mismo.

    Podemos estar en contra en la forma en que se está desarrollando la lucha contra el narcotráfico, pero eso no significa que debamos estar a favor de él. Según encuestas hechas alrededor del país, muchos mexicanos quisieran que se pactara con los cárteles para regresar la paz a nuestro país. Yo creo que eso sería un error y sería irresponsable. Más bien creo en mi más humilde opinión que se debería dar un paso atras y replantear la estrategia, una estrategia que vaya más a fondo y que no solo signifique sangre y balazos, una estrategia que ayude a fortalecer el tejido social para que no sigan surgiendo más cárteles ni criminales. Una estrategia integral de desarrollo para el país. Mientras no se combata de esta forma al narcotráfico, la guerra estará perdida.

    Creer que la solución es dejar actuar a los narcotraficantes es una reverenda estupidez, es rendirnos ante el mal y sucumbir ante él. Si dejamos actuar a los narcotraficantes, estos empezarán, como ya lo han empezado a hacer, a penetrar en las organizaciones gubernamentales y en ese momento si estaremos en un problema grave. Lo peor no es eso, sino que un pequeño pero considerable sector de la sociedad apoya abiertamente a los cárteles gracias a las dádivas que estos les dán. No es raro ver de repente una manifestación de ciudadanos marchando a favor del cártel de La Familia, ellos, si, les construyen escuelas, caminos, negocios, les dan comida, ¿pero a cambio de que?, de dejar que la sociedad se siga desintegrando.

    Es por esto que tal vez no podemos estar de acuerdo con las formas de la lucha de Calderón, pero como mexicanos, deberíamos estar unidos en contra del narcotráfico. El que la sociedad repudie a los narcotraficantes es una parte de la estrategia integral para combatirlo, no solo está en el gobierno, está en los ciudadanos. El que la sociedad íntegra esté en contra de ellos los arrincona y les quita armas. No se puede negociar con ellos, no se puede negociar con algo que hace mal a un país y que desintegra a la sociedad. ¿Tu de qué lado estás?, ¿Estas en su favor o en contra?, o en el peor del caso, tratas de estar en un punto medio cayendo en la ambiguedad.

     

     

  • Guadalajara – La violencia recrudece ¿Qué hacer?.

    Ayer, lamentablemente en mi ciudad, ocurrió un gravísimo atentado en el Butter Club. Un bar que se encuentra cerca de la Minerva. 6 personas murieron y 37 personas resultaron lesionadas debido a disparos y lanzamientos de granadas de fragmentación. Dicen los medios que este atentado se debió a un pleito entre particulares. Entre las víctimas dicen, había un venezolano, un colombiano, y algunos otros foraneos que estaban implicados en este asunto.

    En la ocasión en que ocurrieron los narcobloqueos, escribí un artículo donde criticaba la forma en que el Gobierno Federal estaba efectuando la lucha contra el narcotráfico, y sigo con mi postura en pie. La guerra contra el narcotráfico, bien puede ser necesaria, pero está mal planteada desde raíz y estamos viendo las consecuencias de una guerra que lamentablemente se está perdiendo. Claro, sería fácil «hecharle toda la culpa a Felipe Calderón», también caeríamos en un error si creemos que toda la responsabilidad es de él. Estoy seguro de que sus intenciones son buenas (también hay algo de estrategia política y mediática en ellas, cabe decir), pero lo que se critica aquí es la metodología con la cual, la estrategia se lleva a cabo y creo que las cosas están saliendo mal.

    El problema va más a fondo, y el problema compete no solo al Gobierno Federal, sino al estatal, al municipal, y no solo a ellos, sino a nosotros como sociedad. Hay que ser sinceros, y es que estamos sufriendo una degradación como sociedad. Yo lo he visto. Me ha tocado ir a antros que están ubicados en «zonas bien» y cada vez es más común ver a malandrines y «jóvenes narcos» agarrarse a golpes; la ola del narco está invadiendo nuestro modus vivendi de una forma exponencial. ¿Donde está el problema?. Es cierto, existe falta de oportunidades de empleo y una calidad de educación precaria que está causando que cada vez más jóvenes engrosen las filas del narco, pero también tiene que ver con cuestion de valores morales.

    El mundo en el que estamos inmersos es un mundo materialista donde valga la redundancia, los valores materiales son más importantes que otro tipo de valores. Es un problema que viene desde las familias, donde no se logra inculcar una escala de valores sólida y firme a los hijos, porque dichas familias están fragmentadas. La sociedad mexicana es una sociedad aspiracional que siempre pretende aparentar tener más de lo que tiene, como si el dinero y las posesiones materiales fueran lo único importante en la vida. En el mundo del «narco», esa aspiración materialista se acentúa. Normalmente sin tener buen gusto para hacerlo, presumen su coche de lujo del año, joyas, armas de alto calibre, residencias, megapantallas de alta definición y otros artefactos. También como si de una empresa se tratara, escalar posiciones dentro de un cartel o una banda de delincuentes es un incentivo para los jóvenes que poco a poco se van convirtiendo en criminales.

    También es cierto, los narcotraficantes no solo reclutan adeptos en los sectores más empobrecidos de la sociedad, también lo hacen en las clases medias. Los jóvenes ven oportunidades en el empleo formal por $6,000 o $7,000 pesos, mientras que los cárteles les ofrecen el doble, posibilidades de crecimiento, y lo que generalmente no pueden ofrecer las empresas, necesidad de pertenencia y sensación de poder. Los valores como el materialismo, el reconocimiento, el poder y la ambición sobresalen sobre los demás son indispensables en los candidatos a engrosar las filas del narco.

    Si queremos solucionar el problema de la violencia y el narcotráfico, tenemos que replantearnos como sociedad. En nosotros está acabar con esos caldos de cultivo que está haciendo crecer el problema. Las autoridades temen que las redes de criminales penetren en el gobierno, pero ya lo han hecho con la sociedad. Y la guerra por medio de la violencia no solucionará nada si antes no se acaba con el problema de origen.

  • Narcobloqueos en Guadalajara. Efectos colaterales de una guerra fallida.

    Hasta el día de ayer yo pensaba que en Guadalajara éramos inmunes a los estragos del narcotráfico. En nuestra ciudad siempre han existido narcotraficantes, eso lo sabemos, pero estos veían a nuestra metrópoli como un sitio de descanso de su ajetreado trabajo. Muchos de los que vivimos aquí sabemos que en zonas residenciales como Puerta de Hierro y Colinas de San Javier viven algunos de ellos, pero nunca molestaban a la sociedad, y si llegaban a hacer uso de un arma era para realizar un ajuste de cuentas entre ellos. Los ciudadanos comunes y corrientes ni siquiera sentíamos su presencia.

    Pero la noche del primero de febrero todo cambió. Antes de este fatídico día los que radicamos en Guadalajara nos apenábamos de lo que sucedía en entidades como Ciudad Juárez, Culiacán, Tampico, o Monterrey. Nos asustaba el asunto del narcotráfico, pero nunca pensamos que los tapatíos íbamos a vivir en carne propia las consecuencias de la fallida guerra contra el crimen organizado que está emprendiendo nuestro gobierno. Si, la noche de ayer la cara nos fué cambiando al ver como soltaban granadas y disparos en Ciudad Granja, como los narcotraficantes bloqueaban el camino a Chapala y como incendiaban camiones al lado del recién estrenado Puente Atirantado.

    Creo que ahora los tapatíos tendremos que ver con otra perspectiva el asunto del narcotráfico, porque ya es un problema que nos compete a nosotros como sociedad. De ahora en adelante Guadalajara ya es parte del campo de batalla de este grave problema que vive el país, ahora como los juarences y los regiomontanos, tendremos que pensárnosla dos veces para salir de nuestras casas y transitar por las principales arterias de nuestra ciudad, ya sea en automóvil o utilizando el transporte público. El riesgo existe.

    Se dice que este fenómeno está relacionado con la muerte de Nacho Coronel, que vino a romper con la paz que vivía el narcotráfico en la ciudad. El fué parte del cartel del «Chapo» Guzmán, pero me quedan mis dudas si tiene que ver, porque si con algún cartel el gobierno ha sido sumamente displiscente a la hora de combatir el crimen ha sido con ellos. Yo creo que más bien el problema viene de otro lado, y habrá que ver si algún cartel se adjudica los atentados ocurridos en Guadalajara.

    Aquí es donde quiero hacer un stop y pensar si toda la guerra desatada contra el narcotráfico por Felipe Calderón ha valido la pena. Yo era consciente de que ya se tenía que hacer algo con el narcotráfico, pero la forma en que lo ha enfrentado el presidente me ha dejado con mucho escepticismo. Y miren que sabía que era una tremenda estupidez gritar a los cuatro vientos la declaración de guerra al crimen organizado al momento de sentarse en la silla presidencial. Yo predije una guerra fallida y así lo está siendo. Muchas personas afines a las ideas del presidente dicen que es el precio que se tiene que pagar, que es parte del proceso y comparan a México con Colombia (aunque cabe mencionar que en ese país estaban enfrentando a las FARC, un grupo guerrillero, no un cartel). Pero muchos no vemos salida a esta guerra, no sabemos por donde se esté ganando. El gobierno presume a la sociedad cuando agarran a un capo o lo matan, pero lo que ocurre es que con esto, los cárteles se fragmentan y para recuperar poder reclutan a más personas para formar parte de las nuevas organizaciones, con lo cual son más la gente involucrada y el problema se multiplica.

    El gobierno ha tomado medidas correctivas contra el narcotráfico. Ha decidido atacarlo ya que el problema está presente, pero no ha hecho nada por solucionar el problema de raíz, es decir, no hay medidas preventivas para eliminar los incentivos para que sigan surgiendo cárteles y personas se sigan sumando a estas organizaciones. El gobierno ha dejado del lado el empleo, la educación, el combate a la pobreza con tal de enfrentar al narcotráfico, tremenda estupidez. Esta lucha no está acompañada de un plan de desarrollo como país, es una lucha sin tón ni són que busca a enfrentar la fruta podrida que emerge de las infértiles tierras que el mismo gobierno ha dejado.

    Muchos dicen que los narcobloqueos en Guadalajara son una cortina de humo, en apenas unas horas han surgido muchas teorías. He escuchado algunas que dicen que es una estrategia del gobierno para que no nos fijemos en los «otros problemas que vive el país», y otras tan absurdas que dicen que el PRI está detrás para deslegitimar al gobierno en turno y otros que se atreven a decir que López Obrador está metido en esto porque quiere desestabilizar al país (y que también esta metido Hugo Chávez y las FARC). Yo no creo que se trate en este caso de una cortina de humo ni una teoría de la conspiración, simplemente son las secuelas de una guerra que va por mal camino, a los narcos les está afectando la guerra, es cierto y por eso reaccionan de esta manera, pero no significa que se les esté venciendo. Simplemente el combate ha cambiado de escenario.

    ¿Que soluciones tomar?, ¿militarizar la ciudad?, ¿disminuír nuestros derechos constitucionales con el fín de acabar con el narcotráfico?. Eso ya se ha vivido en otras regiones del mundo y ha sido contraproducente. Hay quienes piden la mano dura, pero tal vez solo le estarían poniendo leña al fuego. Creo que la inteligencia y la razón debe de prevalecer, en estos momentos agitados es cuando más se debe de tener calma.

    Es cierto, como sociedad tenemos que tomar nuestras precauciones. Pero lo peor que podemos hacer es convertirnos en víctimas del pánico, porque eso es lo que pretenden los narcotraficantes, desestabilizar a la sociedad para amedrentar al gobierno. Creo que en este momento es cuando la sociedad debe estar más unida y mostrar fortaleza ante este tipo de sucesos. Creo que es hora de exigir al gobierno un cambio de rumbo en esta guerra, y eso no solo involucra al gobierno mismo, también involucra a toda la sociedad.

  • El niño sicario.

    Hace unos días unos amigos míos me estaban comentando que sus vecinos, unos niños, estaban jugando a ser narcotraficantes. Parecerá una broma pero para muchos el ser narcotraficante es algo bien visto, es cuestión de orgullo. Muchas personas que crecen en familias disfuncionales creen que ser narcotraficante es algo heróico, porque arriesgan su vida y reciben no solo una jugosa recompensa monetaria por hacerlo, sino que su fama en la comunidad se acrecenta conforme van subiendo en la pirámide jerárquica del narcotráfico. En muchos casos toda la comunidad les aplaude lo hecho, porque a veces los mismos narcotraficantes se ganan a la gente por medio de dádivas, aportaciones y recompensas, y estos los terminan idolatrando, y a veces hasta creando sus propios santitos.

    La cultura del narcotráfico ha corrompido de una manera impresionante a la sociedad mexicana. Muchos jóvenes, los cuales tienen pocas oportunidades de empleo bien remunerado y hasta a veces, de educación, son los primeros que caen ante las redes del narco. No importa si su esperanza de vida se reduzca a unos 5 años de vida. El narcotráfico les ofrece lo que el empleo formal no puede, tanto económicamente como en reconocimiento social.

    Pero aquí lo que me impresiona es la forma en que estos cárteles son capaces de corromper a la gente. Al grado de que, si, un integrante del Cartel del Pacífico, es un niño de 14 años llamado «Edgar Jiménez Lugo» alias el Ponchis, un pequeño sicario que ha matado a más de 300 personas en su corta carrera delictiva de 3 años. El engrosó a las filas del narcotráfico a los 11 años y fué contratado para que el Cartel del Pacífico dominara la plaza de Morelos.

    El tal Ponchis se encargaba de decapitar o mutilar a las víctimas de la organización. Y no solo eso, sus hermanas se encargaban de trasladar los restos de las víctimas y tirarlas en la vía pública donde nadie los viera. Afortunadamente este sicario fué detenido junto con sus hermanas cuando trataban de tomar un avión rumbo a Tijuana donde después se dirigirían a Estados Unidos para reunirse con su familia.

    Y ahora bueno, ¿acá entre nos?, que tiene esa gente en la cabeza, no entiendo como una persona de una edad tan inocente se puede convertir en un asesino serial tan rápidamente. Es prácticamente un niño. A esa edad un niño normal tiene sus primeras eyaculaciones y lo peor que puede hacer es rebelarse contra los padres, o sacar malas notas en el colegio. Pero me impresiona sobremanera como este niño, este jovencito es capaz de matar a 300 personas en tres años. Haciendo un cálculo rápido, sería una muerte cada 3 días. No entiendo.

    Seguramente habrá más gente como El Ponchis pululando por las calles de nuestro querido país, esperando ver quien es la siguiente víctima de sus atropellos. El siguiente podrías ser tú.

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  • Wikileaks llega a México. Narcotráfico y financiamiento de Chávez a López Obrador en el 2006

    ¿Que creen?, esto se pone más candente. Había hablado la forma en que Wikileaks había cambiado para siempre la diplomacia mundial al sacar los trapitos sucios de varios países, entre ellos, los Estados Unidos. De México no sabíamos nada de nada, pero ahora ya empiezan a llegar los primeros cables de Wikileaks donde México está inmiscuído, y casi todo es en relación a las relaciones diplomáticas de Estados Unidos. Los cables tratan sobre la preocupación de los Estados Unidos en asuntos que ocurren en nuestro país:

    El gobierno mexicano admite que ha perdido el control de ciertas zonas.

    Felipe Calderón y su gobierno nos dice que se están logrando avances en materia del narcotráfico, pero los cables de Wikileaks parece que revelan lo contrario. Según el diario El País, los altos mandatarios de México aprovechan cada reunión con los Estados Unidos para solicitar ayuda en materia tecnológica y de formación, a veces de manera angustionsa. De hecho, el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación Jerónimo Gutiérrez reconoce: «Tenemos 18 meses, y si no conseguimos un éxito tangible que sea reconocible por los mexicanos, será difícil aguantar la confrontación en la próxima Administración»

    No solo eso. También Hillary Clinton (qué es quien está saliendo más quemada en todo este asunto) solicitó informes sobre Felipe Calderón: Solicitó un informe detallado sobre como estaba afectando al Presidente de México en su personalidad noticias adversas como la guerra contra el narcotráfico en México, la caída de la economía, y la derrota de su partido en las elecciones intermedias. Por lo que veo lo que revelan los cables de Wikileaks no hay una congruencia con lo que dice el gobierno federal, que se está ganando la batalla contra el narcotráfico. De hecho el gobierno mexicano admitió que ya perdió el control en ciertas zonas del país. Aunque bueno, eso ya todos lo sabemos.

    Estados Unidos desconfía de la capacidad de México para luchar eficazmente contra el narcotráfico debido a la rivalidad entre los cuerpos de seguridad, la «generalizada» corrupción oficial y la incapacidad manifiesta del Ejército para reunir pruebas que incriminen a sus detenidos

    Financiamiento de Hugo Chávez a López Obrador en el 2006

    Parece que las comparaciones de López Obrador con Hugo Chávez no solo fueron parte del show mediático de la derecha, sino que estaban en el inconsciente colectivo panista antes de las elecciones del 2006. Felipe Calderón habló con el entonces director de inteligencia de los Estados Unidos Dennis Blair preocupado sobre la influencia de Hugo Chávez en Latinoamérica, y no solo eso, sino que se aventuró a decir que Hugo Chávez podría haber financiado al PRD en las elecciones del 2006.

    Felipe Calderón también mostró su preocupación sobre la influencia de Irán sobre Venezuela y sobre América Latina. Lo que nos habla un poco más sobre como se está acomodando la geopolítica mundial y la importancia que está empezando a tener el país iraní en los asuntos internacionales; por eso probablemente se pueda desatar un conflicto armado entre Iran y Estados Unidos, sobre todo porque los primeros tienen armas nucleares y están invirtiendo mucho dinero en investigación de ese ramo.

    Mientras todo esto ocurre, las autoridades estadounidenses están haciendo todo por cerrar Wikileaks. Amazon, quien es uno de los que ofrecía hospedaje en sus servidores a Wikileaks, recibió presiones por parte del comité del Senado de Seguridad Nacional de Estados Unidos para expulsar a esta organización de sus servidores y así lo hizo. Mientras tanto, ya ubicaron al presidente de Wikileaks, Julian Assange en Inglaterra, quien está acusado en suecia de delitos sexuales.

    Veremos ahora cual es la capacidad que tienen «los poderosos» de censurar información en Internet. Esta filtración ha puesto a prueba la tan presumida neutralidad de la red. Mientras la información se esparce por los buscadores y las redes sociales, las autoridades estadounidenses tendrán la tarea de ver como le hacen para que esa información se filtre lo menos posible.

  • El Infierno

    Calificación: 4 de 5.

    El Infierno es la 3era película de Luis Estrada donde critica (desde la izquierda) problemas actuales (o pasados), de el país. El primero fué La Ley de Herodes, donde la crítica iba enfocada al PRI autoritario; la segunda fué Un Mundo Maravilloso donde criticaba al gobierno panista y las políticas neoliberales. En esta tercera, la crítica va hacia la problemática que vive nuestro país actualmente con el narcotráfico, y donde Luis Estrada aprovecha la coyuntura de los festejos del Bicentenario para explicarnos como es que se vive el problema del narcotráfico en el país.

    ¿De que trata la película?. Damian Alcazar en el papel del «Benny» Benjamín García, cruza la frontera a los Estados Unidos, de donde 20 años más tarde es deportado y regresa a México. Pero se encuentra con un país muy diferente al que dejó. En su natal San Miguel, las cosas ya no son como antes, la violencia y el narcotráfico ha invadido el estilo de vida de sus habitantes y ha corrompido a la sociedad. Al llegar, «Benny» descubre que han matado a su hermano (el cual se involucró con el narcotráfico) y al intentar descubrir quien y como lo habían matado, poco a poco se va involucrando en las redes del narcotráfico que tienen amarrado al pueblo de San Miguel.

    En la película podemos conocer a diferentes personajes muy peculiares que nos encargan de representar lo mejor posible la problemática del narcotráfico que se vive sobre todo en el norte del país. «Benny» se involucra con el narcotráfico gracias a el Cochiloco, un amigo de hace muchos años que ha terminado bien parado en el negocio del narcotráfico, a Don José, el capo y jefe de toda una red de narcotraficantes, a la cuñada con la cual Benny sostiene una relación y a su sobrino el diablito, un joven de 14 años que comienza a ser arrastrado por las tentaciones del narco.

    La película tiene un alto dosis de humor, pero también es muy cruda. No por nada la RTC la clasificó con la letra «C». Tiene contenido sexual, violencia explícita, mutilaciones, asesinatos y todo lo necesario para tratar de representar lo que sucede en nuestro país. Los efectos especiales de la película son bastante aceptables (muy buenos diría yo tomando que es una película nacional) los cuales logran cumplir su cometido al mostrarnos la crueldad con la que el narcotráfico trabaja.

    La película nos deja con una imagen muy agria de nuestro país, más cuando no hablamos de una película propositiva, sino más bien de una película muy crítica que se encarga sin piedad de desmenuzar (a veces de una forma exagerada) la realidad que estamos viviendo en muchos sectores de nuestro país. La película toca el tema de la corrupción, de la violencia, de los asesinatos, hasta de como a veces la religión y el gobierno está inmiscuído en los problemas del narcotráfico. También nos enseña como operan los narcotraficantes desde adentro. Uno se ríe al ver cuando Don José le dice a Benny los puntos que hay que tomar en cuenta si se quiere ingresar en este mundo: Honestidad, honradez y discresión. Pero vemos que en el narcotráfico el crimen no paga, y si capos como Don José pierden la vida de uno de sus hijos por el error o la negligencia de alguno de sus militantes, el no tendrá piedad en matarle a uno de sus hijos.

    A diferencia de las otras dos películas, la critica no va tanto contra el gobierno (pocas veces se toca el tema de la lucha de Calderón contra el narcotráfico). Sino más bien contra el narcotráfico mismo, contra las autoridades y la misma sociedad que se corrompe por las tentaciones del narco. La película dura 149 minutos (más de dos horas), pero la extensión de la película vale la pena. En ningún momento se vuelve tediosa o aburrida.

    El Infierno es una película altamente recomendable para aquellos que quieran conocer más a fondo lo que sucede con el narcotráfico en nuestro país, los invito a que la vean.

  • México militarizado.

    Creo que uno de los errores de la derecha mexicana es tratar de combatir al fuego con fuego, y no tratar de solucionar el problema de fondo. Respeto la intención del Presidente Felipe Calderón de buscar acabar con el narcotráfico (lucha que probablemente le hizo perder a su amigo Juan Camilo Mouriño), pero está quedando demostrado que eso de usar la fuerza para combatir un mal canceroso tal vez no es la forma más correcta de eliminarlo. Es cierto, a los narcotraficantes les está «incomodando» las acciones del gobierno, pero siguen vivos y coleando, al grado que están más preocupados por sus competidores (los cárteles opuestos) que por los militares que los tratan de combatir. E incluso me atrevo a decir, que dentro de la lucha armada el gobierno se está equivocando, porque quiso hacer una guerra directa y frontal en lugar de utilizar los servicios de inteligencia. Eso lo vimos cuando Calderón llegó al poder, lo primero que hizo fué declararle la guerra al narcotráfico, y yo lo que veo es un país hecho un desmadre.

    Su opositor, el presidente «legítimo», Andres Manuel López Obrador, no tiene la misma percepción que Calderón en el combate al narcotráfico. Es cierto, la solución que propone AMLO es simplista y vaga, pero en el fondo hay algo de razón y creo que logra un poco entender el trasfondo de este asunto. El dice: La respuesta debe empezar con un cambio en la política económica y la creación de empleos y oportunidades educativas para los jóvenes; eso es hasta más barato que enfrentar a la delincuencia sólo con la fuerza.

    Ya cuando trata de profundizar AMLO, como que empieza a cojear y a fallarle la lógica, pero hay algo importante en sus palabras iniciales. Y es que la pobreza es un germen activo que está propiciando que muchos decidan entrar al negocio del narcotráfico. Si se hiciera más para que la gente pobre tuviera más oportunidades, es cierto, no se acabaría el narcotráfico, pero habría menos incentivos para ser un narcotraficante. ¿Por qué no pensar en darle a la gente educación de calidad?, ¿más oportunidades para salir adelante?. Eso creo que es lo que le está fallando al gobierno, el cual no ha hecho nada por la educación (la cual cada vez está en un estado más deplorable) ni ha hecho mucho por redistribuír la riqueza en nuestro país. Porque vamos, México es un país con una distribución insultantemente desigual. Y creo que si el gobierno tomara algunas acciones para redistribuír un poco más la riqueza (sobre todo para darle oportunidad a la gente para que se enseñe a pescar), se avanzaría aunque sea un paso adelante en la lucha con el narcotráfico.

    Hay otro problema. México es un puente entre Sudamérica y los Estados Unidos. Y parece no haber mucho interés por parte del gobierno estadounidense en combatir el consumo de la droga, lo cual sería crucial para que disminuyera el narcotráfico en nuestro país. Es simple lógica, mientras haya demanda, va a ver oferta. Tendrían que crear un estado de sitio en México (y aún así lo veo imposible) para evitar que México siga funcionando como puente para que la droga llegue a Estados Unidos. Entonces lo único que queda, es que los mismos estadounidenses hagan algo por disminuír el consumo de estupefacientes en su país.

    Lo que si se puede hacer, es desalentar el consumo de la droga en México, porque parte de la droga que se trafica se queda aquí. Hay varias propuestas, algunas de ellas van hasta el extremo de sugerir la legalización de las drogas y obligar a los narcotraficantes a que compitan en un mercado legal. Otro sería buscar que la gente deje de consumirlas en el mayor grado posible y evitar que las drogas sean tan fáciles de conseguir como lo son ahora.

    Cambiando un poco el tema, el problema más grave de seguridad en México no está dado por el narcotráfico, sino por la delincuencia organizada, los secuestros, los asaltos a mano armada, los robos a casas. Todo ese tipo de crímenes nos afectan más que el narcotráfico mismo y no veo un combate serio por parte del gobierno. Parece que el combate al crimen organizado no narcotraficante ha quedado relegado a un segundo término. Y creo que esa inseguridad es la que está esperando el pueblo que se solucione. Otra vez entraríamos al debate de como solucionarlo, ¿por la fuerza o por medio de las oportunidades?.

    A mi se me hace triste ver a un país en guerra, un país militarizado, donde a fin de cuentas los narcotraficantes siguen saliéndose con la suya, y ahora afectando a terceros (como en el atentado de Morelia). Espero que la batalla contra el narcotráfico se gane, pero creo que el gobierno deberá de replantearse la estrategia si de verdad quiere ganar esta batalla.