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  • La amnistía y la guerra contra el narco

    La amnistía y la guerra contra el narco

    La forma en que operan los cárteles de la droga en nuestro país es muy parecida a la forma en que los regímenes totalitarios (como los nazis y los comunistas) se implantaron dentro de las naciones en las que gobernaron. Estos regímenes aprovechan una condición de vulnerabilidad para establecerse: así como los nazis aprovecharon el declive económico de la República de Weimar a raíz de la crisis de 1929, los cárteles del narco aprovechan las condiciones de vulnerabilidad, pobreza y falta de oportunidades preexistentes dentro de alguna comunidad dada. 

    De la misma forma, la propaganda es crucial. La cultura que el narco promueve es una forma de propaganda, una cultura aspiracional y de status, de dinero, mujeres, camionetas que serían impensables ganar de forma legal y formal. El narco penetra dentro de la vida cotidiana por medio de géneros musicales como la banda (narcocorridos) o el rap, así como otros medios de consumo. Por último, al igual que las dictaduras totalitarias, los cárteles del narco atomizan y destruyen el tejido social e implementan uno nuevo por medio de un régimen del terror, donde todos los que son parte se vigilan a ellos mismos o se delatan ante la más mínima traición que les puede llegar a costar la muerte.

    La llamada guerra contra el narco desatada en los últimos doce años parece haber subestimado la reingeniería social que el narco hace en las comunidades y se ha enfocado mucho en el desmembramiento de los cárteles por la vía coercitiva. Es decir, la guerra contra el narcotráfico ha tenido una visión correctiva pero no preventiva. La Alemania ocupada de la posguerra llevó a cabo un proceso de desnazificación para revertir la influencia que el nazismo tenía en el tejido social, no había bastado con que los aliados vencieran al ejército de Hitler, había que limpiar a Alemania que estaba infectada para evitar su resurgimiento. 

    La propuesta de López Obrador en materia de seguridad tiene muchas lagunas y le falta desarrollo, ello explica que haya dado pie para que sus opositores tergiversaran su propuesta de la amnistía afirmando que va a liberar a los capos (lo cual es falso). Pero si algo ha de reconocerse es que López Obrador ha planteado una alternativa que busca atacar el problema de raíz. La amnistía considera más bien hacerlo con aquellas personas que están en la cárcel porque se han visto forzadas (ya sea por necesidad económica y coerción) a involucrarse en actividades relacionadas con el narcotráfico como la siembra y actividades similares, no considera liberar a los capos ni pactar con ellos. Pero lo interesante, a pesar de su falta de desarrollo como propuesta, es el cambio de enfoque que propone el tabasqueño ya que aborda eso que ha faltado en el combate contra el narcotráfico.

    No sé si las hojas de ruta que se tracen en el caso de López Obrador puedan ser las más acertadas, me parece un tanto evidente que sus asesores están trabajando sobre la marcha en ellas y la buenas intenciones no bastan. Pero el diagnóstico y la propuesta de cambio de perspectiva (que ha quedado relegada en un segundo plano en el contexto electoral) es algo que debe analizarse y tomarse en cuenta. Aunque creo que la estrategia correctiva no debe abandonarse del todo, sino que debería formar parte más bien parte de una estrategia integral que busque atacar el problema de raíz.

    Cuestiones como la excesiva desigualdad y un sistema que no ofrece posibilidades de movilidad social (la capacidad que tiene un individuo de desplazarse a un nivel socioeconómico superior) a aquellos que se encuentran abajo se convierten en caldo de cultivo para que el narco penetre en esas comunidades y las explote en su beneficio. Eso es algo que no se ha combatido posiblemente porque implicaría tocar algunos intereses y cotos de poder. La desigualdad y la falta de oportunidades, más que un problema, son un síntoma de una falla estructural más grande y que es la que debe de atenderse. López Obrador es el único que lo ha detectado, pero habría que debatir con él no argumentos absurdos como si «va a liberar a los capos» sino, por ejemplo, si su intención de revertir la Reforma Educativa pudiera jugar en contra de este objetivo ya que la educación es un pilar clave para crear un país donde haya una mayor movilidad social. 

    Pareciera que sus opositores no quieren entrarle al tema y parecen más bien aspirar a hacer eso mismo que durante 12 años no ha funcionado. Si a 12 años de que la guerra contra el narco inició estamos lamentándonos por el triste asesinato de estudiantes en Guadalajara, entonces es porque algo no ha funcionado en la estrategia. Tal vez sea importante comenzar a hablar del combate a la desigualdad y a la falta de oportunidades, un combate que no se lleve por medio de programas asistencialistas pero sí con una regeneración de las estructuras sociales para que «los de abajo» tengan mayores oportunidades de crecer «hacia arriba» sin tener que recurrir al narco para ello. Tal vez sea importante comenzar a debatir sobre cómo podemos regenerar y fortalecer el tejido social de esas comunidades para que los jóvenes no se vean tentados por la delincuencia y se vean seducidos por la narcopropaganda. Esto debería ser uno de los temas centrales dentro de la elección y sólo López Obrador lo ha abordado a medias y con torpeza.

    Mientras tanto, muchas familias siguen rompiéndose, muchos jóvenes siguen siendo asesinados, los balazos siguen cimbrando el territorio mexicano. 

  • Los estudiantes del CAAV y la cultura del narco

    Los estudiantes del CAAV y la cultura del narco

    Los estudiantes del CAAV y la cultura del narco
    Foto: U de G

    En esta semana varios amigos míos han entrado en una terrible frustración que deriva incluso en el llanto. Y no son pocas las razones para que se sientan así, yo mismo he tenido un sentimiento similar al ver la displicencia de las autoridades ante un caso que no sólo es trágico, sino de lo más vil y ruin que puede existir. 

    Los estudiantes Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz y Marco Francisco Ávalos del CAAV fueron asesinados simplemente por estar en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. Ellos tan sólo iban a hacer una tarea escolar. Pero no sólo fueron asesinados por narcotraficantes sino que sus cuerpos fueron disueltos en ácido. 

    Los ciudadanos nos sentimos solos, abandonados a nuestra suerte, con la sensación de que el Estado, de quien se dice tiene el monopolio de la violencia, no puede hacer su tarea ni parece tener un especial interés en ello. Las autoridades se vieron presionadas y rebasadas por la indignación de la ciudadanía; sin esta, su reacción hubiera sido incluso más displicente y tal vez ni siquiera habría merecido una rueda de prensa. Pero la versión oficial no les cuadra a muchas personas e incluso dudan que realmente los estudiantes hayan sido asesinados. 

    Algunos tomaron la glorieta de Niños Héroes y la hicieron suya. Ante el desamparo, muchos salieron a las calles (cosa que también ocurrió en la Ciudad de México) para manifestarse y exigir una explicación. ¿Qué hacer cuando las autoridades, que son los únicos que tienen el monopolio de la fuerza y son quienes ejercen la ley, no responden? ¿Qué hacer cuando no dan un argumento convincente? 

    En estas elecciones poco se habla del narcotráfico. Cuando alguien habla de ello, lo hace de una forma muy general, no profundiza lo suficiente o lo hace para atacar a otro contrincante. Lo abordan, pero de tal forma que cuidan sus palabras para no meterse en problemas. Poco se habla de que los cárteles del narcotráfico han logrado penetrar en las estructuras políticas y sociales de nuestro país, al grado que alguien, como los estudiantes del CAAV, puede ser asesinado solamente por estar en el lugar equivocado. El narcotráfico es un poder lo suficientemente grande que no podríamos descartarlo de la ecuación electoral. ¿Qué tanto podrían influir en las elecciones y qué papel juegan? 

    Prueba del poder que el narco ya tiene dentro de la cultura mexicana es que uno de quienes confesaron disolver a los estudiantes en ácido es un rapero llamado QBA quien tiene en Youtube videos con más de cinco millones de visitas:

    https://www.youtube.com/watch?v=7Z7VXkQCU2M&feature=youtu.be

    El narco ha logrado impactar en la cultura de varios sectores de la población con el fin de poder de reclutar a jóvenes que engrosen sus filas. No sólo les promete un ingreso económico al cual podrán aspirar de forma legal, sino que logra vender su cultura como si se tratara de algo cool, de algo aspiracional, como una forma de status (si estás dentro eres un privilegiado, no eres cualquiera, eres alguien) para así crear un círculo vicioso donde más personas se enrolan y más personas se sienten en la necesidad de hacerlo. Todos quieren mostrar lujos, camionetas, armas, es muestra de que tienes poder, de que eres un chingón.

    En un ambiente tan nihilista como este todo se vale, nada está prohibido en tanto no molestes «a los de arriba». Despojados de cualquier sentimiento de humanidad, a aquellos «conversos», aquellos que han caído en las garras del crimen y el narcotráfico, pueden matar gente inocente y masacrar sin que eso les cause remordimiento o sentimiento de culpa. 

    A los ciudadanos esto los rebasa, se encuentran en franca desventaja ante los tentáculos del narcotráfico de los cuales forman parte estos jóvenes reclutados. Estudiantes de cine de clase media nada pueden hacer ante estos individuos que han hecho del crimen y de la lesa humanidad un estilo de vida. Los ciudadanos tan sólo pueden aspirar a que el Estado haga algo, que combata de alguna u otra forma a los cárteles que infectan a la sociedad con esta narcocultura. Pero los ciudadanos sienten que el Estado les falla, que no hace su tarea, que se muestra displicente y a veces hasta sienten que les mienten. 

    La frustración es grande, es muy grande cuando te enfrentas a fuerzas que son muy superiores a ti y te encuentras solo. 

  • Javier Valdez, el héroe que desenfundó su pluma

    Javier Valdez, el héroe que desenfundó su pluma

    Javier Valdez, el héroe que desenfundó su pluma

    Un héroe ha caído. 

    No tenía un arma de fuego, ni siquiera una espada, tan sólo tenía su pluma la cual fungía como su única arma de combate. 

    Javier Valdez jamás lanzó una bomba molotov. Él escribía columnas en La Jornada y Riodoce, y también libros. Sus armas jamás mataban a nadie, pero tenían un efecto tal, que sus «adversarios» decidieron quitarle la vida.

    Una amiga mía que tuvo el placer de conocerlo me lo describió como una persona muy valiente. Vaya, porque para escribir abiertamente sobre el narcotráfico se necesitan agallas. 

    Y esto ocurre mientras los políticos, que no tienen nada que ofrecer, juegan a embarrarse lodo en lugar de aportar soluciones para atacar el problema del narcotráfico o la inseguridad. En vez de crear una estrategia convincente para recuperar al país de las garras del narco, se exhiben entre ellos, se critican, se tiran mierda y se acusan entre ellos de tener nexos con el narco. 

    Las autoridades pasan casi sin ver. El Presidente manda, de forma reactiva y por compromiso, una condolencia y un tweet comunicando que «ya dio indicaciones». No, no se prenden los focos rojos. Tan sólo fue uno de tantos periodistas, como el de Rubén Espinosa, a quien no se le ha hecho justicia, y que ni siquiera mencionan los que ya han presumido en medios haber lanzado una cruzada contra Javier Duarte. 

    Tal vez como a nuestro gobierno le incomoda el periodismo que no se arrodilla ante el chayote, entonces no tiene tantos incentivos para proteger a los periodistas y garantizar la libertad de expresión.

    El gremio periodístico entonces llega a la conclusión de que debe defenderse sólo. No hay nadie que garantice su seguridad, entonces no queda más que la solidaridad, no queda más que parar labores por un día y publicar desplegados producto de la rabia y la impotencia. Pero aún así saben que no tienen el monopolio de la fuerza, esa la posee el gobierno, y ya habíamos dicho que el gobierno hace poco más que nada.

    El asesinato de nuestro héroe en cuestión ya es uno de tantos. ¿Por qué te indignas tanto, si se la pasan matando periodistas a cada rato? Hay quienes se atreven a afirmar. La sociedad se indigna pero no hace nada, sólo lamenta. No se siente amenazada porque el individuo promedio no es periodista y mucho menos «está metido en esos pedos», entonces no le va a tocar. 

    Menos «se agarra la onda» de que el periodista y el que investiga siempre tiene que correr riesgos para que personas como tú y como yo tengamos las noticias peladitas en el periódico, en la revista o en el portal de Internet, como si fuera obligación de alguien postrarlas ante nuestra cara, para que después las compartamos en las redes sociales haciendo como que somos intelectuales. 

    Personas como Javier Valdez nos mostraron que, a pesar de todo, hay quienes se juegan el pellejo desde su trinchera para hacer algo por este país «patas pa’rriba», para informarle a la gente sobre lo que está pasando en México y denunciar toda esa cultura del narco que ha lacerado y destruido tejidos sociales. 

    Javier Valdez cayó, pero no así su espíritu. Su espíritu de lucha y combate está más vivo que nunca. 

    La muerte de Javier Valdez no debe de atemorizarnos ni hacernos recular. Su muerte no debe orillarnos a ceder ante los criminales, ante los hombres del mal. Por el contrario, debe motivarnos a los mexicanos a seguir luchando, a exigir más a las autoridades, a denunciar más.

    Muchas gracias Javier Valdez, posiblemente habrás perdido una batalla, pero no perdiste la guerra, tu espíritu sigue combatiendo junto con nosotros. 

    QEPD Javier Valdez. 

  • Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Vivo en un país donde los patos le tiran a las escopetas. Donde el Gobierno es delincuente y los narcotraficantes son héroes. Donde bueno es el malo, y el malo es el bueno. Donde ante un atraco ya no se critica el accionar de los criminales, sino que se critica a la persona que fue víctima del atraco -¿Es que como se te ocurre sacar tu iPhone en la calle para hablar?-. Así es donde vivo, así es mi país «elMéxicodondenopasanada».

    Marchando por el Chapo - Esa sociedad dañada y pervertida

    Y por esto es de sorprender que en Sinaloa se hayan realizado manifestaciones a favor del «Chapo» Guzmán. Parecería una suerte de masoquismo colectivo combinado con un síndrome de Estocolmo agudo. Los manifestantes, que fueron mil, fueron menor cantidad que los tres mil que el pobre Chapo inocente dijo haber matado en sus primeras declaraciones. Los manifestantes salieron de blanco, como si se tratara de una manifestación por la paz. En las fotografías se puede apreciar a gente de toda clase social manifestándose, donde proliferan los trombones e instrumentos de grupos musicales norteños acostumbrados a componer narcocorridos.

    Mario López Valdés, gobernador de Sinaloa, mejor conocido como «Malova», afirmó que les dieron dinero y cervezas a los manifestantes, agua y tamales, y que esta manifestación fue organizada por familiares y amigos de los narcotraficantes. ¡Déjà vu! ¡Déjà vu!

    La sociedad en México está tan deteriorada que los niños de hoy aspiran a ser narcotraficantes. Influenciados por los narcocorridos, por la imagen del narcotraficante fuerte y el gobierno débil, y bajo el cobijo de una deteriorada familia, asumen que la «noble profesión» de narcotraficante es el camino más fácil que tienen para salir de su condición. Para esos niños, el narco es el Gobierno, y el Gobierno es un estorbo, algo espurio, sin valor. El narco tiene mayores posibilidades de proveer un aparente bienestar que el gobierno, y hasta cierto punto así es, hasta que el individuo termina ultimado por algún cártel rival, o el mismo al que pertenece, o por un combate entre policías y narcotraficantes, o en el más condescendiente de los casos, termina en la cárcel.

    Una defensora del Chapo Guzmán afirma que no los entendemos, porque no sabemos que es sufrir carencias y falta de oportunidades. Que no entendemos que le entran a «lo ilegal» porque así ellos no tienen que pagar impuestos caros que nunca se utilizan para cosas buenas, porque los narcotraficantes les proveen un mejor estilo de vida y mayores oportunidades que el Gobierno. Su testimonio nos deja en claro que la debilidad e incapacidad del gobierno, ha hecho que proliferen este tipo de grupos que se alimentan, en parte, de las necesidades de los individuos.

    Para «salvar a México» falta mucho. No basta con la detención del Chapo, se necesitan combatir las causas que hacen que estos grupos criminales subsistan. Aunque se acabara con todos los cárteles de tajo, si el caldo de cultivo sigue ahí, entonces no necesitaremos mucho tiempo para ver el surgimiento de nuevos cárteles, que incluso podrían llegar a ser más peligrosos y violentos.

    Mientras, yo vivo en este país con una gran contradicción. Donde los buenos son malos, y los malos son buenos.

  • La detención del Chapo Guzmán – Primeras impresiones

    La detención del Chapo Guzmán – Primeras impresiones

    Del efectismo y los anti héroes. 

    ¡Capturamos por fin al Chapo Guzmán! ¡Después de que el PAN en 12 años no pudo hacerlo así como tampoco no pudieron hacer las reformas que nosotros si pudimos (no mencionar que nosotros las bloqueamos por 12 años)!

    La detención del Chapo Guzmán - Primeras impresiones

    No se puede no estar de acuerdo con la captura del Chapo. Es alguien que como narcotraficante hizo mucho daño al país y debe estar en la cárcel. Pero debemos entender que el Chapo es parte de un problema, y no que representa todo el problema como tal. Entonces no podemos suponer que con la detención del Chapo el problema del narcotráfico habrá terminado. ¿Qué tan buena noticia es? Depende del móvil que orilló a los gobiernos de México y Estados Unidos aprehenderlo. Si el Gobierno de Peña Nieto lo aprehendió como parte de una estrategia para acabar con el narco, podría considerarse buena (aunque se deberá tomar en cuenta lo acertada de la estrategia como un todo), pero si no es así (y es lo que me preocupa) que sea una medida efectista, mediática, entonces no pasará más allá de la detención de un personaje.

    Tomamos el caso Elba Esther Gordillo. Cuando la detuvieron, a mucha gente se le vino a la cabeza la idea de que tal vez podría ser el inicio un cambio. Al mismo tiempo que eso ocurre, se propone una Reforma Educativa, con lo cual causan una impresión reformadora. Pasó un año y hemos visto que dicha reforma quedó en nada, que se decidió cancelar la prueba Enlace, la cual con todo y sus múltimples defectos, era la única herramienta para medir el desempeño de los maestros y las escuelas. La decisión de aprensarla tuvo un móvil no sólo efectista, sino de ajuste de cuentas.

    En el caso del «Chapo» Guzmán, no se podría descartar un móvil parecido. Pensando mal y maquiavélicamente se puede ver así: Primero como un impacto mediático. Peña Nieto se presenta como el reformador, como el que está moviendo a México. Aparece en la revista Time, lo elogia alguno que otro medio extranjero, y ahora con esta detención, podrán considerarlo como el Roosevelt mexicano, como una suerte de un nuevo Nelson Mandela, nada más que más guapo. Desde nuestra perspectiva maquiavélica, podríamos pensar que esta captura le podrá servir para debilitar aún más a la oposición. El PAN no pudo detener al Chapo ni aprobar las reformas, nosotros sí ¿Quién carajos votaría por el PAN cuando el PRI lo puede todo?. Con el PRD no hay tanto problema, porque AMLO, sin querer, ya le está haciendo el trabajo sucio. Desde esta perspectiva funciona y muy bien. Seguramente Peña Nieto registrará cierta alza en la percepción que la sociedad que tiene de él.

    El problema es de forma y fondo, porque tomando en cuenta las formas solamente, analizándolo todo frívolamente, Peña Nieto es el estadista del siglo. Reformador, férreo combatiente del narco, galán, moderno. El problema viene cuando analizamos el fondo, cuando nos damos cuenta que muchas de las reformas aprobadas no cambian el estado actual de las cosas, lo hacen para mal (Reforma Hacendaria), lo hacen para seguir igual (Reforma Educativa), lo hacen a medias (Reforma Política), y de entre todas sólo se puede esperar cierto cambio con la Reforma de Telecomunicaciones (que toca más bien a Slim y no tanto a Azcárraga), y la Reforma Energética, la cual tiene que pasar todavía por esa prueba llamada «leyes secundarias» que podrán hacer la diferencia entre una apertura efectiva y otra que beneficie a ciertas élites cercanas al gobierno.

    Puedo aplaudir la detención del Chapo Guzmán, y reconocerle al Gobierno haberlo hecho, es una detención histórica, pero no puedo festejar aún. Sólo se puede festejar cuando veamos una mejora sustancial en la seguridad nacional, sobre todo aquella que está afectada por los cárteles.

    Las películas concluyen con la detención y aniquilamiento del villano. La realidad no siempre es igual, es algo mucho más complejo, y el villano solamente representa una parte de la estructura.

  • Yo soy así – Una estrella más del canal de los templarios

    Yo soy así – Una estrella más del canal de los templarios

    Yo soy así - Una estrella más del canal de los templarios La fama no es necesariamente proporcional al talento, más bien, esta ecuación se da en pocas ocasiones. La correlación que sí existe es esa donde la primera tiende a ser más escasa conforme la sociedad es más ignorante y viceversa.

    ¿Y qué pasa si tenemos no sólo a un considerable sector de la población en la ignorancia, sino también a un país donde criminales como los narcotraficantes pueden no sólo detentar un gran trozo de poder, sino además establecer una cultura del narco entre la sociedad?

    Entonces, personas como Melissa Plancarte pueden pensar en convertirse en estrellas.

    Ella es hija de Enrique «Kike» Plancarte Solís. Uno de los líderes de los caballeros templarios.

    Para ser hija de un narcotraficante (que sabemos que en la gran mayoría de los casos poseen un aspecto grotesco) no se ve mal,  tiene buen cuerpo, pelo rubio, busto prominente y una cara que si bien no es la más hermosa, tiene lo suficiente para ser considerada bonita. La fórmula perfecta para atraer a aquellos que les gusten esos ambientes (aunque no formen parte), que son muchas más personas de lo que se podría creer.

    La mujer canta desafinada, no se sabe mover bien, su carisma no logra paliar sus carencias. No hablemos de la letra, que es muy mala. Es más, ni siquiera es muy controversial como lo podríamos suponer de la hija de un narcotraficante, en un ambiente donde las bandas gruperas componen narcocorridos.

    Melissa Plancarte es una manifestación de esa cultura del narco que crece cada vez más en la sociedad y la penetra. Donde a veces, extrañamente, los narcos terminan siendo vistos como héroes.

    Lo cual es reflejo de que los narcotraficantes detentan tal poder, que la autoridad se termina viendo incapaz e inoperante, no sólo eso, sino que a veces terminan siendo no tan enemigos de los cárteles, al menos como debería ser en el papel.

    Por eso surgen los grupos de autodefensa. Hay teorías que afirman (debido a que el colombiano Oscar Naranjo, quien utilizó ejércitos paramilitares en Colombia, ha asesorado a Peña Nieto) que estos grupos son una estrategia del gobierno. Si fuera el caso, viendo los resultados, concluiríamos que son una pésima estrategia. En el bastante probable caso de que no fuera así, veríamos que el gobierno ha sido tan inoperante, que los civiles han decidido por sí mismos, luchar contra la inseguridad. Ya lograron recuperar Nueva Italia, Michoacán, cosa que parecía más difícil que el Gobierno lo hiciera que un triunfo de gorditos llaneros sobre el equipo titular del Real Madrid.

    Las autodefensas se han convertido en una especie de héroes entre mucha gente, y el Doctor Mireles podría aspirar a tener cierto tipo de áurea mítica tal cual el Subcomandante Marcos. Yo me detendría antes de hacer ese ejercicio de «admiración» y haría muchos cuestionamientos para tener un argumento. Pero es preferible eso, a admirar a narcotraficantes que extorsionan a civiles inocentes.

    Mientras tanto Melissa Plancarte seguirá cantando un Do que parece más bien Re. O una melodía que pretendería estar en La Menor, pero que en la práctica, sería más bien un atonalismo. Lo que siguen afinadas son las metralletas de los caballeros templarios, y habría que ver si algunas notas que se supone, contrapuntean y son opuestas, en realidad están haciendo armonía con la melodía principal de los narcos.

  • Lindo Michoacán

    Lindo Michoacán

    Michoacán es un estado bello. Sólo basta con viajar a Morelia y su hermoso Centro Histórico, El lago de Pátzcuaro, Quiroga, Uruapan, Zamora. Un estado que a pesar de su retraso económico comparado con otros, es un must visit para cualquier mexicano que se diga conocedor de su país. Pero así como Michoacán nos puede mostrar lo más bello de nuestro país, también tiene la capacidad de restregarnos en la cara la realidad que vivimos como nación, que está muy lejos de ese futuro promisorio que nos prometieron hace poco más de una década, y está más cerca de la descomposición.

    Lindo Michoacán

    13 años después de la supuesta transición democrática, Michoacán es el ejemplo de que las cosas no salieron tan bien. Michoacán es un estado literalmente fallido, rebasado por el narcotráfico, que exhibió el fracaso de una mal planteada guerra contra el narco por parte de Felipe Calderón, y la consecuente de Peña Nieto que ha resultado todavía peor, donde la displicencia y la desconfianza reinan. Ese Michoacán donde su Gobernador Fausto Vallejo ha estado eternamente ausente por una batalla contra el cáncer, pero que de alguna manera representa la debilidad de un estado que poco a poco es reemplazado por los Caballeros Templarios, cuya oposición son los ciudadanos que han creado autodefensas, tal vez a priori con nobles intenciones, pero que por sus características, puede terminar corrompiéndose y convirtiéndose en algo parecido a lo que ahora combaten.

    El Gobierno Federal ha puesto la mira más bien en combatir las autodefensas. Posiblemente arguyan que están haciendo lo que el estado debería de tener, el monopolio de la seguridad. Pero la pregunta que ha surgido es ¿Por qué desarmar a las autodefensas y no a los Caballeros Templarios? Muchas teorías abundan en torno a esta decisión. Dicha estrategia tal vez no podría ser entendida por el ciudadano común y tiene una razón de ser, o posiblemente su sentido común es suficiente como para divisar a lo lejos intereses oscuros de quienes se supone, los deberían de proteger. Lo que sabemos es que en Michoacán hay guerra, y no se vale utilizar eufemismos para tratar de engañarnos y no ver la magnitud de los hechos.

    Un país prometedor, como ese del que hablan algunas revistas o supuestas instituciones que ponen al país del primer mundo y que enaltecen «la inteligencia» de nuestro mandatario, no se puede explicar cuando una parte de éste se pudre y donde el gobierno está cerca de perder el control. Donde los ciudadanos ya no pueden separar entre buenos y malos, donde algunos creen que los supuestamente buenos (gobernantes) no están tan enemistados con los malos, donde muchos ciudadanos incluso le dan más legitimidad a los cárteles de la droga que en algunos casos usan una retórica bastante parecida a los de nuestros gobernantes.

    Si algo se le puede reconocer a Calderón dentro de su fallida estrategia contra el narco, fue que hubo un reconocimiento público del problema. El Gobierno actual, de la mano de sus recursos mediáticos y de comunicación, ha tratado de aminorar el problema, de crear una falsa percepción de seguridad que contrasta tanto con la realidad que es muy poco creíble. Bastan las redes sociales y medios alternativos para darnos cuenta de lo que se está viviendo en Michoacán, las cuales incluso usan los combatientes (tanto autodefensas como narcotraficantes) para defender su posición.

    El mexicano desconfía cada vez más de su gobierno, esa desconfianza empieza a minar la cohesión social que se necesita para que este país sea un buen lugar para vivir. Algunos sienten afecto por esos cárteles que les proveen lo que el gobierno no puede, otros simplemente se sienten desprotegidos y tratan de sobrellevar su vida. Al final del día nos hemos dado cuenta de que el país no va bien, como nos prometen mucho los spots presidenciales. Después de ver esta guerra ¿Entonces sí se puede?

     

  • La manipulación mediática de la percepción

    La manipulación mediática de la percepción

    Ciro Gómez Leyva en el programa Tercer Grado cuestiona a Josefina Vázquez Mota por el asunto de los 60,000 muertos (dándolo por cierto). Un mes después cuando López Obrador asiste al programa, el conductor acusa al tabasqueño de haber creado «el mito de los 60,000 muertos». Con una tergiversación de la realidad por parte del periodista de Milenio de la que muchos no se dieron cuenta se trató de desacreditar a dos políticos distintos, opositores del que su televisora apoyaba.

    La manipulación mediática de la percepción

    Los seres humanos tenemos la tendencia a dar como verdadero lo que percibimos, y ciertamente, a falta de datos duros, la percepción nos da una idea de como andan las cosas, pero esta se puede manipular y tergiversar con el fin de que la población tenga una percepción exagerada o bien demasiado pequeña de las cosas que pasan en el ámbito público. Simplemente, la manipulación mediática de la percepción.

    ¿Han escuchado en este último mes (en el que llegó Peña Nieto) que estamos en una guerra contra el narcotráfico? En realidad casi nada, el discurso peñanietista se ha alejado de los términos «guerra, combate, narcotráfico» por los de «paz, reestructuración del tejido social».  Los medios oficiales o no tocan el tema del narco y si lo hacen, tratan el tema como algo más irrelevante. Se busca querer generar una sensación falsa de paz. ¿Por qué? Porque los números indican lo contrario. En el primer mes de gobierno de Enrique Peña Nieto existen 982 muertos por actos relacionados con el narcotráfico. Si usamos la aritmética, y extrapolamos esa cifra a todos los meses que gobernará Peña Nieto, entonces tenemos que Peña terminaría su sexenio con 70,704 muertos. Una cifra parecida a la que obtuvo Felipe Calderón. Y sin embargo se ha generado una percepción falsa de que no hay tanto problema con el narco, con todo y la noticia del medallista Olimpico Noe Hernández, quien perdió un ojo por un problema con el crimen organizado en el Estado de México.

    A pesar de la apertura de la información, el gobierno junto con los medios de comunicación afines a él, tienen la capacidad de manipular percepciones. Todavía no es lo mismo hablar de un tema relevante en el noticiero estelar de Televisa, que en la plana del medio electrónico sinembargo.mx, o que un tweet, que necesitaría ser lo suficientemente atractivo para viralizarse y aún así no dejará de ser una minoría quien consuma esa información. Aunque la estrategia del gobierno con respecto al narco sea otra (así lo pareció ser cuando vimos a Osorio Chong descalificar prácticamente la estrategia de Calderón), los resultados no pueden verse inmediatamente, a menos claro, que hubiera un pacto masivo con el narco ya tratado. Creo no se puede ni se debe ocultar lo que sigue pasando en el país.

    Ciertamente en los últimos tiempos de Calderón, las televisoras buscaron maximizar la percepción de inseguridad que se tenía con respecto con la guerra contra el narco. No sería raro pensar que tuvo inclusive un objetivo electoral en contra del partido que quedó en tercer lugar. Ahora se busca generar la percepción contraria usando las mismas cifras. Por eso traigo a colación el asunto de Ciro Gómez Leyva, para dejar en claro hasta dónde pueden manipular la información con el fin de obtener un resultado, donde solo hay una diferencia de un mes para culpar al PAN de los «60,000 muertos» y después reclamar a López Obrador por haber inventado el mito.

    Hay que notarlo, este sexenio será mucho sobre la manipulación de las percepciones, más de un gobierno que pide legitimidad a gritos.