Etiqueta: mujer

  • Ser hombre y ser mujer en el siglo XXI

    Ser hombre y ser mujer en el siglo XXI

    Ser hombre y ser mujer en el siglo XXI

    Hace unos días, el Instituto Jalisciense de las Mujeres lanzó un interesante estudio sobre la masculinidad donde se abordaron los roles entre el hombre y la mujer, el machismo, la conducta hacia los homosexuales y demás cuestiones de género. No recuerdo que se hiciera un estudio tan completo al respecto en nuestro país; y si bien éste se llevó a cabo en la Zona Metropolitana de Guadalajara (una entidad urbana, que como cualquier ciudad grande, tiende a ser más abierta y desarrollada que sus contrapartes rurales), sí nos da una luz de lo que está ocurriendo en México. 

    Mi intención no es hacer un minucioso análisis de este estudio, pero sí retomar algunas cosas para hablar de los problemas e inequidades que todavía existen entre ambos géneros. También puedes ver un análisis de éste en el programa que tuvimos en Sin Comentarios donde, junto con Susana Ochoa, se analizó el contenido de dicho estudio.

    Cuando lo leí me quedé con dos impresiones: que al menos dentro de los estratos urbanos sí existe una mejoría con respecto a la equidad entre el hombre y la mujer y, a la vez, que todavía hay concepciones bastante preocupantes y que tienen que erradicarse de nuestra cultura, como las siguientes:

    – 50% piensa que “da permiso” para que ella trabaje
    – 49% considera que hacer piropos a mujeres en la calle es un halago
    – 60% señalan que la mujer puede controlar la violencia que reciben del hombre
    – 38% dicen que las mujeres no deben de andar solas en la calle
    – 53% relaciona el papel de la mujer con labores domésticas.

    Anteriormente, he argumentado mi discrepancia con algunos círculos feministas que suelen pintar un escenario donde la mujer está profundamente oprimida por el hombre ya que entonces no podrían entenderse los avances que se han logrado, que son evidentes y que se palpan en el estudio. Son innegables los avances que existen en materia de género y, al menos en mi caso, parece ser que el hombre poco a poco (aunque evidentemente no de forma suficiente) ha comenzado a tomar conciencia sobre el problema. Seguramente las respuestas de algunos hombres en el estudio se habrán contradicho con sus actos (que no quieran ser juzgados o señalados por tener conductas machistas), pero pienso que el discurso de la equidad de género empieza a tener efectos sobre la sociedad y ésta, poco a poco comienza a tomar conciencia sobre el problema que implican conductas que han estado normalizadas y que han perjudicado a las mujeres.

    Sin embargo, también discrepo con quienes dicen que ya no hay inequidades entre el hombre y la mujer, y que solo son simples «feministas queriendo hacer desmadre influenciadas por la malévola ideología de género que quiere destruir al mundo». Los problemas que existen en la actualidad siguen siendo bastante preocupantes y todavía hay mucho camino por recorrer. La idea de que una mujer puede llevar a cabo su proyecto de vida de la misma forma que el hombre todavía no termina de penetrar en toda la población.

    Es posible que muchas personas (sobre todo las más grandes) no estén dispuestas a cambiar en su modo de pensar, ya que la concepción que ellos tienen sobre la vida y sobre las relaciones sociales está ya muy consolidada. ¿Son ellos malas personas? No, en lo absoluto. Quien tiene ideas que a nosotros nos parezcan arcaicas o retrógradas no es necesariamente una mala persona, de hecho no creo que la mayoría de ellas lo sean, porque ellos crecieron y se desarrollaron con las estructuras sociales de su tiempo.

    Pero muchas otras personas sí deberíamos cuestionarnos los roles, la forma en que concebimos a las mujeres, la forma en que nos relacionamos con ellas de tal forma que evitemos que nuestra conducta pueda limitarlas o restringirlas. Muchas de las características del masculinismo ya no tienen razón de ser en una sociedad como la actual. En aquella época en que la fuerza y la violencia eran rasgos necesarios para la supervivencia, podía entenderse la existencia de rasgos que ahora se han vuelto más bien inútiles. En una sociedad como la nuestra, que el hombre no llore solo sirve para reducir la esperanza de vida del género masculino y para que no desarrolle su inteligencia emocional de la mejor forma.

    Yo no soy creyente de esta idea heredada del postestructuralismo que sobreestima y generaliza las relaciones de privilegio entre dos entidades opuestas (hombre-mujer, negro-blanco), porque el hombre no necesariamente tiene más privilegios que la mujer en todos los casos. A la mujer se le permite más expresarse emocionalmente que al hombre y eso termina afectando, de una u otra forma, su psique y su integridad emocional. Pero no podemos negar que todavía sigue existiendo una disparidad, por lo que creo que la tarea de nosotros los hombres es evitar que nuestras conductas puedan afectar o limitar la libertad de las mujeres por el mero hecho de serlo. 

    Muchas de las conductas que refiere el estudio suelen estar normalizadas. Es decir, los individuos son incapaces de darse cuenta del efecto que esas  conductas tienen porque crecieron y fueron educados con ellas, con lo que se integraron a su estructura de pensamientos como si fuera algo común y corriente. No creo que sea por medio de ataques o juicios de valor como se pudiera llegar a cambiar estas estructuras sociales sino con estrategias de concientización, de forma que el sujeto comprenda por qué determinadas conductas son erróneas y tienen efectos indeseados sobre la mujer. Es innecesario hacer sentir culpable a una persona por algo que no entiende y que aprendió durante toda su vida que estaba bien. 

    Pero también es tarea de nosotros tratar de detectarlas. Es simple sentido común: entendemos que una conducta que afecta de forma negativa a algún semejante no puede ser buena, ¿por qué deberíamos pensar que dicho sentido común no puede aplicar con las mujeres? Si se piensa eso es que tácitamente se está aceptando que se concibe a una mujer como si fuera un «ser de segunda», o como «el otro» (como lo llamaba Simone de Beauvoir). 

    No se pueden negar los avances, pero es innegable que el problema de la inequidad de género no se ha resuelto. El estudio es una muestra palpable de ello (en especial porque fueron hombres los que contestaron los reactivos).

    Consulta el estudio completo aquí

  • La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    La lenta desaparición del hombre y la mujer. Valemos lo mismo pero somos diferentes

    Yo soy un convencido de que las mujeres deben de tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, y que ellas no deben de ser discriminadas de ninguna forma por su sexo. Yo en mi vida he trabajado con muchas mujeres de las cuales he aprendido mucho, y crecí dando por sentado que las mujeres pueden trabajar y desempeñarse laboralmente igual que los hombres (a veces lo pueden llegar a hacer mejor), de hecho yo prefiero parejas con las que pueda compartir proyectos de vida, y no una que me espere en la casa para hacerme de cenar. Las nuevas generaciones nos hemos quitado muchos paradigmas y ataduras de la cabeza.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Sin embargo, a veces creo que en algunos casos, las formas en que se cree que debe de acabar con este tipo de discriminación me parecen en lo personal, erróneas. Sobre todo con la teoría de género, también llamada despectivamente ideología de género por las instituciones religiosas y grupos conservadores para afirmar que se trata de un pensamiento cerrado (no es que las Iglesias presuman tampoco una mentalidad muy abierta), porque si bien la premisa de la que parten la considero acertada, es decir, que buscan que la mujer no sea discriminada, la forma en que creen combatir el problema, en lo particular a mí, me deja muchas dudas; sobre todo esa intención que tienen de borrar las diferencias reduciendo éstas solo a la anatomía del cuerpo.

    En la teoría de género se asume que las diferencias entre un hombre y una mujer son dadas por una cultura, es decir, son constructos sociales. Cierto que eso explica algunas de las diferencias, más no todas. Por ejemplo, pensar que la mujer se debe de quedar en casa a lavar se puede considerar un constructo social, que la mujer debe de ser una princesa (idea muy nociva, por común que parezca) y no pueda ser una científica también es un constructo social. Pero diferencias psicológicas entre hombres y mujeres sí las hay, nuestros cerebros no son iguales y las diferencias no se reducen a la posesión de un pene o una vagina.

    Para muestra, basta un botón. La cadena estadounidense Target decidió eliminar los letreros de sus tiendas basados en género, es decir, todos los letreros que remiten a hombres y a mujeres, asumiendo que ambos sexos tienen los mismos gustos y preferencias. En Argentina se permite que los niños puedan elegir el género que quieran, es decir, pueden elegir entre ser hombres y ser mujeres. Eso en lo particular considero esto un error porque el hombre es hombre, y la mujer es mujer, es algo determinado biológicamente.

    Si hiciera una analogía con el problema del racismo. La equidad de género sería promover la no discriminación y la igualdad de derechos entre éstas, y la igualdad de género más implicaría pintar la cara de todos los individuos de un color neutro para ocultar y negar las naturales diferencias entre dichas razas. Un hombre negro, no se puede auto considerar blanco, ni viceversa.

    El individuo crece y puede darse cuenta que es gay o una mujer llega a la conclusión de que es lesbiana. Está bien, se ha dado cuenta que tiene una preferencia sexual distinta. Pero el homosexual, a pesar de que, ya sea el entorno en el que se desarrolló, o factores biológicos hayan determinado su preferencia, sigue siendo un hombre, con preferencia sexual diferente, pero un hombre (incluso gran perte de su comportamiento sigue siendo condicionado por su sexo). Muchas lesbianas son feministas, con lo cual tácitamente dan por sentado que son mujeres, no defienden sus derechos como hombres ni como un género neutro sino como mujeres.

    Teoría de género, ideología de género, hombre, mujer, sexo

    Esta es la diferencia entre equidad de género e igualdad de género. Ambos géneros no son iguales, ni podemos forzarlos a que sean iguales. Tienen diferencias, y partiendo de la aceptación de dichas diferencias, entonces se debe buscar que se encuentren en igualdad de condiciones, que los dos tengan el mismo derecho a desarrollarse, a trabajar, o a cuidar a los niños. Pero no podemos forzar a la naturaleza a eliminar el sexo, esa diferencia presente desde los organismos celulares, inclusive los perros machos y hembras tienen diferencias en su comportamiento. No podemos pretender borrar la frontera entre un hombre y una mujer cuando dichas diferencias están dado en todas las especies y dichas diferencias tienen una función específica.

    Antes de pensar en tratar de borrar las fronteras entre un hombre y una mujer reduciendo sus diferencias a un nivel anatómico, deberíamos pensar en como las mujeres pueden tener más oportunidades, que puedan crecer en una empresa, abrir una, o involucrarse en la política sin ningún problema; deberíamos ayudar a quienes se sienten en un estado de indefensión cuando viven en un hogar violento liderado por un hombre golpeador, deberíamos también pensar en combatir los feminicidios que aquejan a países subdesarrollados como México, deberíamos combatir la trata de personas que afecta sobre todo a las mujeres, y más a las niñas. Esas deberían de ser prioridades mayores.

    Estoy totalmente de acuerdo en que el machismo desaparezca y que se llegue a un punto ideal donde el hombre y la mujer estén en igualdad de condiciones. Simplemente creo que estas teorías, si bien parten de una premisa válida, tratan de llegar a un estado de libertad contradictoria, donde prácticamente se niega la identidad natural del individuo. No, no creo que de esa forma se termine la discriminación entre ambos sexos, como si esa diferencia tuviera que implicar una discriminación per sé.

    Para terminar les comparto un muy buen video hecho en Suecia que ejemplifica lo que acabo de comentar:

  • Pasos en el Infierno

    Camino al InfiernoPasos retumban a las espaldas de aquella mujer que, asustada, acelera su paso; el reloj en su muñeca tiene a la manecilla pequeña apuntando al 9, a la larga señalando el 12 y a la delgada recorriendo el 3, sin embargo, el Sol ya se ha ocultado… El contrato de aquella dama manifiesta con claridad que su horario de trabajo abarca 8 horas, de las 10 de la mañana a las 6 de la tarde, mas aquel viernes se vio forzada a trabajar dos horas extra; sin paga claro esta: Algunos errores en los papeleos del jefe de sector causaron un problema mayúsculo en la empresa. A ella, como secretaria de la oficina de relaciones interiores, no le correspondía arreglar ese dilema, pero claro, tampoco  tendría que ampliar su jornada laboral sin ninguna recompensa; hay que decirlo; autoridades prepotentes nunca faltan:

    -Todos, en algún momento, debemos sacrificarnos por la compañía señorita; hoy por mí, mañana por usted- dijo su patrón antes de marcharse a su casa…

    El edificio donde la femenina  trabaja está ubicado sobre una gran avenida; a un costado se encuentra un supermercado perteneciente a una de las tantas cadenas extranjeras que acaparan el marcado nacional. Al otro lado, un  lote baldío, delimitado por una gran cerca metálica que se cae a pedazos, se encuentra invadido por pastos crecidos en los que reposan los grillos para hacer su sonido habitual… Aquella zona es transitada en el día, pero, al caer la noche, no queda más que rezar a tu Dios para no ser asaltado o, en el peor de los casos, secuestrado…

    El corazón de la joven de 30 años se agita cuando la marcha del sujeto a su espalda aumenta… No, no es miedo ya lo que hay en la cabeza de la trabajadora; es el terror lo que la ha dominado; ¿qué hacer si aquel bastardo no se conforma con su bolso?… ¿qué otra cosa le puede quitar?…

    -¡Maldita cuidad!, ¡maldita jungla- se lamenta la mujer mientras deja escapar una lagrima llena de angustia por su ojo derecho;   tiene razón; en este monstruo que llamamos capital la delincuencia nos ha quitado más que algunos celulares, carteras y demás pertenencias; nos a quitado nuestra libertad y ha hecho del temor una cosa  del diario; en cualquier autobús te pueden asaltar y en cualquier calle secuestrar… ya nadie es confiable…

    El pulgar y el índice derechos juegan con la cruz que la muchacha trae colgando en el cuello:

    -Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos el pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación, líbranos de todo mal… amén- son las palabras que repite con desesperación la indefensa dama al mismo tiempo que más lágrimas escapan de sus ojos; su mente empieza a correr, a jugar… a torturarla; como pedradas iracundas imágenes terribles golpean su mente, no pude pararlas; degradación, violencia, sangre, risas, súplicas, llanto, desesperación, dolor, ira e impotencia es lo que abunda en que aquellos escenarios… la persona que camina detrás ya casi la alcanza; antes eran unos 10 pasos, pero ahora son menos de tres; la hora se acerca, la mujer cierra sus ojos mientras gotas de sudor recorren su rostro; quiere desaparecer, quiere morir…

    -¡Corre!, ¡corre!- se ordena en silencio, pero ya es demasiado tarde…

    -Disculpe- es lo que le dice un hombre de edad avanzada que cargaba un portafolio antes de seguir su camino… Hoy se ha salvado, bien por ella, ahora le falta sobrevivir el resto de sus días…

    Todavía paralizada la joven  le hace la parada a un taxi… esperemos que llegue con bien a su hogar…

    ¿Qué fue todo esto?, sólo una historia, no muy aterradora, del infierno…