Etiqueta: muerte

  • Muertes que lamentar

    Muertes que lamentar

    Dada la naturaleza humana, lamentamos las muertes de las personas más importantes, y pasamos casi por desapercibidas aquellas que son menos importantes. Una persona importante puede ser un familiar o amigo cercano, un personaje importante ya sea político, un hombre de poder. Una persona menos importante es aquella que no es relevante en la vida de los demás. Claro, en un país tan desigual como México los importantes son «más importantes» y los menos son «menos importantes». Naturaleza humana al fin…

    Muertes que lamentar

    Muere Jenni Rivera. A mí me es irrelevante, se lamenta su muerte, al igual que lamento la muerte de aquel señor a dos cuadras de mi casa que nunca conocí. No veo TV, no me gusta la banda, con mucho esfuerzo reconocía el nombre y para ser sinceros ni sé a que se dedicaba y me entero que ya falleció. Mi postura es igual de válida que la de aquella mujer consternada que tenía todos los discos (no importa si originales, piratas o bajados de Taringa) y se sorprende que esta persona haya muerto, sencillamente porque ella le atribuye más valor a su persona.

    Veo que en Twitter se burlaron de su muerte, hasta López Dóriga. Sí, los mexicanos nos burlamos de la muerte, por algo tenemos el día de muertos, pero creo que existe algo que se llama prudencia y respeto, y creo que hacerlo horas, e incluso minutos después de la noticia es falta de tacto cuando mínimo. No solo eso, muchas personas se indignaban porque la gente lamentaba la muerte de un artista que no era precisamente una maestra del arte o intelectual. Ella no tiene la culpa de que la prefieran a Carlos Fuentes. Que no se haya lamentado tanto la muerte de Carlos Fuentes es más bien un reflejo de que somos un pueblo inculto. No tiene nada que ver con Jenni Rivera. Se debería criticar la incultura del mexicano común.

    Tampoco estamos obligados a lamentar muertes. Miles de personas mueren a diario y me pregunto si les damos tiempo a cada una de ellas para lamentarlas. Cada quien puede lamentar la muerte de quien quiera, de acuerdo al valor que le asigne a esas personas que fallecen. Sí, yo me pregunto por qué no se le dio la misma atención a Monsivais, a Dehesa, a Fuentes, a Granados Chapa. Simplemente somos un pueblo inculto, creo que no hay que preguntar ni esperar algo que las masas no pueden dar. Y bajo esta realidad la gente puede lamentar la muerte de Steve Jobs, del gato de la azotea, de Kurt Cobain o de Saramago.

    Así es la vida pues…

    A cierto usuario que me pidió una respuesta en un PD, ya le he cargado $100 pesos a su tarjeta de crédito.

  • Cuando te vas de este planeta

    Cuando te vas de este planeta

    A continuación les contaré algo humano, tan humano que voy a preocupar a más de uno y confrontar a otros tantos. Pero es por su bien muchachos.

    Cuando te vas de este planeta

    Extraño que la muerte de un político gris (buen académico, buena persona, pero… político gris) como Alonso Lujambio, me hizo reflexionar un poco sobre el legado que dejaré cuando mi vida termine. Todos los seres  humanos tenemos esa necesidad de autorrealización, de haber sido alguien en nuestras vidas y que la gente se acuerde de nosotros. Muchos dirán que no es así, pero saben que sí lo es.

    No se trata de ser megalomaniaco, pero hay que razonar un poco. ¿A quién no le gustaría irse de este mundo dejando una familia unida? ¿A quién no le gustaría irse sabiendo que logró crear una empresa, o bien de ser un empleado, terminó siendo un director ejecutivo?. Modalidades hay muchas que pueden tener que ver desde el amor o el dinero, hasta la espiritualidad. Pero la necesidad ahí está. Y la verdad que alguien que deja este mundo sin haber dejado nada fue cuando menos un mediocre. Una persona que no merecería ser aplaudida cuando su ataud es retirado del templo al final de la misa.

    Yo creo que todos los seres humanos tenemos una misión, algunas religiones lo interpretan así, y yo incluso lo veo igual desde un punto de vista más laico. Lo que podemos dejar en la vida va de acuerdo a nuestras capacidades para realizarlo. Pueden ser cosas no muy vistosas, pequeñas, pero trascendentales. Eso hace la diferencia entre quien ejerció su naturaleza de ser humano y quien vino a vegetar.  No necesariamente aquella persona que deja huella tiene que ser reconocida por todos, muchas veces lo que un humano deja en dado momento no es reconocido ni visto, pero esta persona sabe que lo dejó. No se trata de adquirir fama, porque todos te pueden aplaudir por no haber hecho nada, se trata de trascender, y en dicha trascendencia, lograr incidir positivamente en otras personas.

    Para trascender no importa el credo ni la ideología política. Se trata de ser valiente y tener una actitud positiva, de tratar redimirse como ser humano. De ser grande y no grandilocuente. Para dejar un legado es primero saber que es lo que uno quiere ofrecer. Vivir falsamente para los demás, es decir, el qué dirán, es una forma de autosabotaje. Aquellas personas que viven así son egoístas, porque no les importan los demás, les importa solamente su aprobación; alguna vez todos nos hemos preocupado por esto y dentro de nosotros sabíamos que éramos unos ególatras. La gente que busca hacer algo por los demás lo hace sabiendo que en ocasiones esa gente a la que quiere beneficiar no va a estar de acuerdo, y aceptará pagar el precio.

    La persona codependiente no va a ser recordada positivamente por aquellos que fueron objetos de su codependencia. ¡Paradójico! Pero totalmente real y cierto. Y no lo llamaría persona, porque el significado etimológico de esa palabra es «por delante de la cara». La gente codependiente, preocupada por lo que dicen los demás, están detrás de la cara. y una persona que se esconde, es una persona que no puede salir de sí misma, y es una persona que no puede dar a los demás.

    Yo si quisiera abandonar este mundo dejando mi legado. Que sepa que incidí positivamente en la vida de terceros. No sé que piensen ustedes, pero me sentiría frustrado si no lo logro. Y esa frustración es normal, si no me preocupara, tal vez no podría considerar un ser humano.

  • El Cáncer

    El Cáncer

    El CáncerVeo las fotografías de Ernesto Lujambio, salido del hospital después de haber padecido mieloma múltiple, sin pelo, con unas bolas extrañas en la cabeza y con un parche en el ojo (porque debido a su padecimiento, no puede coordinar bien los ojos y hasta que sane eso se le quitará el parche) y me quedo impresionado de como esta enfermedad afecta fuertemente a los seres humanos. Yo, como muchos de ustedes, tengo seres queridos que han padecido  cáncer o la padecieron, y no solo cambia la vida de quienes parecen la enfermedad, sino de aquellos quienes la rodean.

    Personas angustiadas porque su novio o esposo tiene cáncer, familias enteras. El simple hecho de ver a tu ser querido demacrado, sin cabello ni vello en el rostro. Y lo más lamentable de todo esto, es que gran parte de los enfermos lo son, porque hemos creado un estilo de vida tan artificial, donde los productos químicos, el excesivo estrés, los radicales libres, y otros factores, aumenta la incidencia. Una enfermedad que «le puede tocar a cualquiera», de la cual, los más sanos no están totalmente exentos de padecerla.

    Ojalá pudiéramos tener la seguridad de tener una muerte natural, donde podamos despedirnos tranquilos de este mundo. La gente que muere de cáncer, lo hace bajo un haz de sufrimiento. Padece su enfermedad meses (o años) antes de morir. Se ven a ellos mismos y a sus familiares sufriendo antes de irse.

    Por eso, prefiero meterme lo menos posible en esta vorágine de ritmo de vida que muchas veces tenemos los seres humanos.

     

  • Steve Jobs, su legado

    Hoy, 5 de octubre de 2011 ha muerto Steve Jobs, a sus 56 años por un problema de cáncer pancreático. No importó toda la fortuna que tenía a su disposición, la vida es caprichosa y ya sea Dios o quien ustedes consideren, decidió que era hora de que Steve dejara de vivir. Parece que es injusto, que la vida así es. Porque mientras vemos que muchos millonarios estadounidenses lograron su fortuna mediante la corrupción y la especulación; Steve Jobs la hizo de la forma más digna, por medio de la innovación y ofreciendo productos de calidad a los consumidores, el colaboró con el desarrollo tecnológico de la computación y la telefonía celular. Facilitó muchas tareas a sus consumidores mediante sus productos.

    Cuando regresó Steve Jobs a Apple, esta empresa no era nada, solo un muy pequeño segmento del mercado compraba sus productos, pero el se encargó de popularizarlos. Decidió abandonar los productos Apple que no estaban funcionando en el mercado como el PDA Newton, y firmó un acuerdo con Microsoft para que las Mac pudieran incluír la paquetería Office en el software. Después todo fueron buenas noticias, las iMac de varios colores se comenzaron a popularizar, luego llegó el iPod que revolucionó los dispositivos portátiles en MP3 mientras creaba el iTunes y el iTunes Store. Pero ahí no quedaría nada, lanzaría el iPhone que revolucionaría por completo el concepto de los teléfonos celulares. Después de ello lanzó una tablet llamada iPad el cual representó una innovación en el área de la computación. Ante este fenómeno, muchos desarrolladores crearon programas para la App Store y muchos hicieron un gran negocio. Apple se llevaría el 30% de las ventas, mientras que el 70% sería para los primeros.

    Jobs rompió con el paradigma del empresario vestido de traje y corbata. En sus keynotes, el siempre lucía unos pantalones de mezclilla y un sueter, el se encargaba de presentar las ventajas de todos los productos que lanzaban al mercado, lo que hablaba de lo involucrado que estaba en el diseño de los productos. Steve Jobs siempre mostró un lado humano y espiritual (profesaba el budismo), aunque también algunos lo criticaron por ser autoritario. Jobs también al parecer tiene un lado oscuro y parte de su vida privada no ha sido revelada. Steve Jobs fué dado en adopción, de hecho su apellido es dado por sus padres adoptivos, y dicen que eso afectó en su personalidad y de cierta forma ayudó a que fuera un gran empresario, también tenía dislexia.

    Jobs, como muchos otros genios de la computación (entre ellos Bill Gates) no termino la universidad, la tuvo que dejar debido a problemas financieros. Creó varios de los dispositivos Apple bajo la influencia del LSD y fue vegetariano (aunque también consumía pescado). Tambien, a diferencia de Bill Gates que donó gran parte de su fortuna a causas benéficas, a Steve Jobs no le gustaba la filantropía y cuando regresó a Apple decidió eliminar todos los proyectos filantrópicos para recortar gastos.

    Steve Jobs tiene muchos seguidores a nivel mundial y ha influenciado a muchos (aunque también tuvo a sus detractores), su muerte causó mucha conmoción y ha aparecido en las primeras planas de todos los periódicos. Su legado es tan reconocido que incluso periódicos de izquierda como SDP (antes El Sendero del Peje) en sus páginas le ofrecieron un homenaje por sus aportaciones. Steve Jobs, a diferencia de muchos millonarios de su país jamás pidió rescates al gobierno ni buscó infiltrarse en él para sacar beneficios. El se dedicó a hacer lo que los millonarios deberían hacer: Trabajar, crear productos de calidad, y crear empleos.

    Steve Jobs murió en paz, rodeado por su familia. Pero la duda ahora es ¿Qué futuro le deparará a Apple después de la partida de Steve Jobs? ¿Aprenderán de su legado, o irán a la deriva?, eso solo nos lo podrá decir el futuro.

    Por último les dejo el discurso más memorable de Steve Jobs, no fue una Keynote, fue un discurso que dió en la Universidad de Stanford:

  • Cuando a uno le toca… le toca.

    Resulta que hace unos días, dos conocidos míos (y dos amigos) iban saliendo de un antro. Habían ido, como cualquier noche, a divertirse y a romper un poco la rutina. A mover un poco las caderas, a platicar, y tal vez a ligar. Pero no sabían lo que les esperaba a dos de ellos. El conductor tenía algo de alcohol encima, parecía no ser mucho, por lo que podía manejar con normalidad. Vamos, como cuando uno toma dos tres copas y se regresa a su casa, como todo mundo.

    En eso, ellos, que iban manejando un Chevy (de esos que no tienen cajuela), se frenan para poder sortear un tope (como tantos que hay en las ciudades de México), pero resulta que un automovil iba manejando a 130 kilómetros por hora, no se frena y choca contra la parte trasera de este pequeño auto.

    ¿Resultado?, la hermana y el mejor amigo del conductor mueren aplastados. El conductor del Chevy había resultado con solo dos grados de alcohol y se había salvado de cualquier responsabilidad. El otro conductor tenía, ya no recuerdo si tres o cuatro, y actualmente está tratando de sortearla y conseguir ayuda para no ser castigado porque ha cometido homicidio imprudencial.

    Yo no los conocía mucho, pero cuando me entero de la noticia, me dá una sensación de impotencia. Me empecé a preguntar, ¿ellos que han hecho?, ¿que culpa tuvieron para morir de esa manera?, ¿por qué el conductor inconsciente que iba manejando a 130Km por hora esta vivo y con la posibilidad de ser exonerado de toda responsabilidad?, ¿que hay de la vida de los fallecidos?, ¿donde quedan sus anhelos, sus metas, sus aspiraciones?, ¿que hay de sus padres, de sus amigos que los querían, de sus hermanos?, ¿que hicieron todos ellos para que ocurriera esto?, simplemente nada.

    La noticia me revolvió un poco la conciencia. El hermano, en su homenaje, sube unas semanas después las últimas fotografías de las víctimas al Facebook, cuando estaban divirtiéndose en el antro justo una noche antes. Se veían muy felices, como cualquier persona. Esta claro que ni ellos ni nadie sabían lo que les esperaba, y es que nunca nos ponemos a reflexionar que nada es para siempre. Que la naturaleza puede ser tan arrogante que decide terminar de tajo con nuestra vida, nuestros planes, y nuestros proyectos.

    Si le preguntas a cualquier persona, quien sea te puede aseverar que morirá alla entre los 70 y los 90 años. A pesar de que sabe que no necesariamente debe de ser así, si cualquiera está confiado en poder tener una vida plena y morir naturalmente. Y es por eso que este tipo de eventos nos dejan una lección de vida. Nada es para siempre, y por eso los humanos debemos aprender a valorar lo que tenemos, a pesar de toda la adversidad, los problemas cotidianos, y cualquier obstáculo que se nos presente; porque todo es solucionable menos la muerte.

    Hay una frase latina muy conocida, llamada Carpe Diem, que significa «aprovecha el día» («seize the day» en inglés). Es una invitación a vivir cada día de tu vida como si fuera el último de tu existencia. Es acuñada al poeta romano Horacio, y creo que es muy aplicable a la hora de recordar este tipo de tragedias. No sabemos cuando va a ser nuestro último día, y por eso hay que aprovechar la vida al máximo.