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  • Un calzón manchado de fraude electoral

    A veces creo que nuestras autoridades no tienen abuela, y tal vez si AMLO mandó al diablo a las instituciones fue porque estas en realidad eran muy endebles (y al parecer lo siguen siendo). Pero es que la verdad, los criterios que utiliza la TEPJF para anular elecciones a veces son ridículos y hacen sospechar muchas cosas. Sucede que este tribunal decidió anular las elecciones en Morelia por irregularidades encontradas en el proceso electoral (cuando se anula una elección se da por entendido que hubo algún tipo de fraude). Una de esas «irregularidades» fue el uso del logotipo del PRI en el calzoncillo del boxeador Juan Manuel Márquez cuando perdió de una forma bastante dudosa contra el filipino Manny Pacquiao.

    Esta nulidad es bastante extraña, sobre todo porque si comparamos esto con lo que ocurrió en el 2006 los criterios no coinciden para nada. En este 2011 un calzón anuló unas elecciones. En el 2006 ni el grito de miles de personas que querían el recuento total de los votos (no así la nulidad de la elección) logró su cometido y el TEPJF solo contabilizó el 10% de las casillas, que mostraron una tendencia más favorable a López Obrador. Me pregunto ¿Por qué un calzoncillo es más importante que la intromisión de Vicente Fox en la contienda? ¿Por qué es más importante que el hecho de que Hildebrando, la empresa del pariente de Felipe Calderón tuviera toda la base de datos del electorado mexicano? ¿Por qué es más importante un mugre calzón que todas las irregularidades que se mostraron en las casillas?.

    La nulidad de la elección, sea válida o no, tendrá un cargo al erario, porque implica imprimir nuevas boletas y crear de nuevo toda la logística. Pero recuerdo en el 2006 uno de los argumentos que utilizaban los quesqueanalistas de Televisa y otros «veleta», que decía que no era conveniente el recuento de los votos por capricho de López Obrador, porque las elecciones mexicanas son de las más caras del mundo y tendríamos que pagar ese reconteo con nuestros impuestos. En esto último tienen razón, pero hay que preguntarse por qué son caras. En México una elección es cara, porque el IFE tiene que emitir credenciales para votar, que si bien sirven para otras cosas (como identificación oficial), dichas emisiones corren a cargo del IFE; mientras que en otros países se vota con una credencial de identidad única que no es emitida por el organismo elector de dichas naciones. También es cara por la impresión de las boletas electorales. Pero entonces ¿Por qué nos iba a costar el recuento en el 2006?. Para hacer el recuento no se necesitaban fabricar más credenciales, ni imprimir más boletas. De hecho, habría muchos voluntarios dispuestos a colaborar en el reconteo de todos los partidos y colores.

    Los resultados de no haberlo hecho ahí están. Un presidente que es considerado ilegítimo por la mitad de la población, que dada su ilegitimidad, no ha recibido el suficiente apoyo para el combate contra el narcotráfico. Tenemos una sociedad polarizada (aunque creo que poco a poco eso ha ido sanando), y un López Obrador declarado Presidente Legítimo que siempre buscó poner piedras al presidente (oficial, de facto, como le quieran llamar) solo por venganza y no por buscar el mejoramiento del país, y que en algunas ocasiones lo logró (véase reforma energética). Todo ese circo nos lo hubiéramos ahorrado con el recuento.

    Y esto lo saco a colación no porque quiera comprobar el supuesto fraude del 2006 (y menos tiene caso hacerlo cuando a Felipe Calderón le falta menos de un año), sino porque vienen otras elecciones presidenciales, y con estos criterios tan «mafufos», hay que tener cuidado. Por que si alguien sabe de fraudes electorales, es el partido del candidato que ahorita es puntero en las encuestas, y si ni Televisa ni Salinas logran mejorar esa imagen que va en picada, podría existir algo así como el «Plan B»

  • Es Terrorismo, ¿y ahora que?

    No es necesario profundizar en raíces etimológicas ni en corrientes filosóficas. Lo que ocurrió en Morelia fué un acto terrorista. Los narcos o quienes hayan sido quisieron sembrar temor en la sociedad y lo han logrado; la gente está atemorizada, pide medidas radicales como una forma de expresar el coraje por la pérdida de vidas inocentes que no tuvieron la mas mínima culpa.

    El terrorismo es una nueva realidad que estamos viviendo, y tenemos que visualizarlo porque se ha convertido en un enemigo (no totalmente nuevo) a atacar; y  es la consecuencia (inminente) de la corrupción, del narcotráfico, y de las muy marcadas clases sociales que hay en el pais. Es el resultado del modelo de nuestro país (como un todo), el resultado de nosotros mismos como sociedad y todo lo que nos rodea.

    Será necesario tomar medidas enérgicas para evitar que este cancer se siga expandiendo, pero estas medidas no deberían ir en torno a medidas correctivas nada mas, sino a medidas preventivas y también buscando eliminar «The Root of All Evil» (La raíz de todo mal).

    Ante estos hechos, debemos de actuar con frialdad y no dejarnos llevar por las emociones:

    ¿Por que sigo insistiendo mi oposición a la pena de muerte?. Yo entiendo a los sectores de la sociedad que piden la pena de muerte, incluso uno en algún momento la visualiza cuando se entera de los hechos por el coraje que provoca. No se trata de «compadecerse» de los criminales, sino que para reducir o eliminar este tipo de problemas es importante ante todo la estrategia y la frialdad, y en una sociedad donde prevalece la corrupción y la impunidad, esa medida será poco efectiva (dado el muy bajo porcentaje de arrestos) y por los efectos contraproducentes (sentencia a inocentes) que se podrían generar. Ya antes he comentado propuestas que se podrían elaborar para evitar que «mantengamos a estos criminales», argumento válido de los que están a favor de la pena de muerte.

    No creo de todos modos que esta medida se aplique dado que varios de los sectores fuertes de la sociedad están influídas por formas de pensar que no visualizan la pena de muerte (La izquierda y la Iglesia Católica).

    También se debería evitar en la medida de lo posible, la reducción de la privacidad de la comunidad como ha ocurrido en Estados Unidos con la (Patriot Act) al momento en que se necesiten tomar medidas duras (que son necesarias para acabar con esto). Granados Chapa en su artículo en Reforma dijo una frase interesante: Creer que hay un enemigo interno al que se declara la guerra conduce a la dictadura. Esta frase la podemos ver aplicada en las dictaduras comunistas (los capitalistas), nazis (los judíos), o en la reducción de derechos de los estadounidenses (Al-Qaeda). Claro que estamos en un problema al cual debemos meter el acelerador, pero aquí es donde debe de entrar la sociedad como entidad que vigile al gobierno en los procedimientos, y no como una aceptación sumisa causada por la impotencia.

    Nuestro papel es importante ahora, no se trata de salir a la calle con machetes ni a querer cambiar el mundo uno por si solo, mas bien debemos hacer esas «pequeñas diferencias» que juntas hacen una grande.

    Debemos empezar a pagar impuestos y a exigir al gobierno que los use bien, debemos aprender a denunciar injusticias, debemos de dejar una lado la cultura de la mordida y la corrupción, debemos evitar que nuestros hijos o amigos caigan en las drogas (dado que parte del mercado de los narcos es mexicano); debemos de hacer muchas cosas. Es el momento en que la sociedad tiene que actuar y tiene que ser fuerte, y no un ente inerte que deja que «el gobierno lo haga todo», ¿les suena?. Es el momento de quitarnos las etiquetas de Panistas y Perredistas y mas bien unirse para pedir resultados.

    Felipe Calderón está en un momento crucial, tiene dos escenarios negativos, y uno positivo. Puede ser visto como un presidente que no pudo con sus promesas (en la lucha contra el narco), puede ser visto como una copia mediocre de George W. Bush si en su «mano dura» se reduce la privacidad; o bien, puede ser visto como un buen presidente (cosa que casi nunca ha habido), esto siempre y cuando incluya a la sociedad en la batalla contra el narcotráfico y terrorismo.

  • Algo está podrido en el país.

    Algo está pasando. Fosas de cadáveres, atentado en el centro de Morelia, secuestros de gente bien. ¿Que chingados está pasando en el país. Y no, no creo que todos estos sean narcotraficantes; hay algo mas en el fondo que no entendemos, que no sabemos, y que posiblemente nunca vamos a saber.

    Los ciudadanos ya estamos hartos; unos ya piden la pena de muerte; otros mas bien pedimos las cabezas de los gobernantes y que nos digan lo que está pasando; o que se investigue bien a que se quiere llegar con estos actos. ¿es un mensaje en contra del estado?, ¿o que es?.

    Algo está podrido; y dudo que con todo este zafarrancho, algún día podamos ser un país desarrollado.

    Mi mas sentido pésame a esas personas inocentes de Morelia que perdieron la vida por la culpa de estos pendejos de mierda, inadaptados sociales.