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  • Hipocresía.

    ¿Que prefieres, que te digan pendejo en tu cara, o que te sonrían y digan a tus espaldas que eres un pendejo?

    La hipocresía es una de las actitudes negativas del ser humano que mas detesto, porque a diferencia de todas las demás (maldad, agresividad, rencor, humillación, etc..) el afectado no tiene una capacidad de reacción inmediata (es decir, a menos que sea muy astuto, no lo percibe en el instante), y además por el grado de cobardía que esto implica. La hipocresía es uno de esos antivalores que al aparecer te humillan con mas fuerza puesto que esto significa un rompimiento repentino de parte de tu caja de creencias (creí que ella me amaba, creí que le caía bien, creí que era mi amigo). 

    Mientras que los otros antivalores pueden surgir mediante un malentendido, un error, o una muestra de inestabilidad emocional, y que por lo tanto puede sanar; la hipocresía descarta ese malentendido per sé; puesto que  implica un mal concepto del hipócrita para con la otra persona, y al mismo tiempo implica que el afectado también cambie repentinamente el concepto que tenía del hipócrita. Es decir, un veneno suficiente para romper los lazos recíprocos entre dos personas, por lo cual una amistad puede dejar de tener sentido.

    El mundo moderno a veces nos invita a ser hipócrita, y a veces pareciera que fuera parte de nuestra lucha por la supervivencia. La gente quiere saber ser compasiva y filantrópica de acuerdo a sus valores religiosos y morales, pero cuando se trata de negocios no pueden tener compasión, porque a veces esta «compasión» podría significar un descalabro (aunque hay unos descarados que no son compasivos ni cuando el serlo no los perjudica), y a veces es difícil huír de esta dualidad, dado que es mas fácil (y tal vez mas práctico) ser blanco en algunas situaciones y negro en otros, que ser siempre «blanco» o siempre «negro».

    Hipocresías a nivel social como este último, en algunos casos son mas perdonables puesto que en muchos casos son difíciles de evitar, y en algunos el «hipócrita» no se da cuenta de ello, porque no se da tiempo de reflexionar. Pero cuando hablamos de una hipocresía a nivel personal, ya habla de una destrucción total de la integridad de la persona hipócrita y del lazo que la unia con otra.

    Por eso yo prefiero a una persona que me insulte en la cara a una que hable mal de mí a mis espaldas; porque de esta forma puedo saber quien es, y si es necesario, puedo defenderme.

  • Las paradojas de la modernidad

    Vivimos en un mundo en que aparentemente lo tenemos todo. La mayor parte de los mexicanos, de los estadounidenses, de los europeos tienen su comida diaria asegurada. Muchos la verdad vivimos con cosas de sobra, y tenemos un estilo de vida igual que lo pudieron tener príncipes o reyes de hace muchos siglos atras.
    La tecnología avanza cada vez mas, no solo para satisfacer nuestras necesidades fisiológicas, sino también las de seguridad, aceptación, autoestima y autorealización. Los productos ya no satisfacen nuestras necesidades, sino que ahora las rebasan, y crean necesidades nuevas. Todo es cómodo ahora, se viaja en asientos acolchonados, se escucha música en iPods, y se viaja a Nueva York por 4000 pesos.

    Pero la interrogante, es que así como aumenta la tecnología, los avances médicos, y las comodidades, cada vez aumenta el número de suicidios, de depresiones, y de conflictos emocionales que son pan de cada día. Se habla del auge de la inteligencia emocional, al tiempo que las generaciones actuales son las que la carecen.

    La catedrática Aída Valero Chávez, de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM reportó que los índices de suicidio en México han aumentado de manera alarmante. El ahorcamiento, las armas de fuego y los fármacos son los medios por los que la mayoría de la gente se suicida, y los motivos principales son los conflictos familiares y los problemas «amorosos».

    ¿Cual podría ser la causa de este alarmante aumento de depresiones y suicidios?, los hay muchos. Por ejemplo, en Europa una de las causas es que muchos jóvenes no tienen una motivación para vivir, sobre todo al tener ya las necesidades básicas aseguradas por el sustento de la familia y la protección del estado. Esta apatía se puede comparar con lo que ocurre con un grupo de soldados. Cuando no se enfrentan a un peligro, estos soldados relajan la guardia, y en algunos casos reina la apatía; sobre todo cuando no tienen una meta o un ideal a defender (cosa que ha ocurrido constantemente en el ejército estadounidense en Irak). Pero cuando saben que su vida está en riesgo, dan todo de sí. ¿Será necesario que el humano corra riesgos para que su vida valga la pena?.

    Por otro lado también mucha gente se deprime porque no logra alcanzar sus objetivos de vida. Sobre todo por que esos objetivos son inalcanzables (al menos a corto plazo), o por que son necesidades impuestas por presiones sociales o por estereotipos (por ejemplo, las modelos de la televisión). También la baja tolerancia a la frustración juega un papel muy importante. La imposibilidad de postergar las gratificaciones causa de verdad mucha ansiedad, y mas cuando se vive en un mundo ajetreado y competitivo, en el cual la calma y la tranquilidad no tiene cabida.

    A veces es importante hacer todo de lado, y buscar un espacio de tranquilidad y de reflexión. El mundo nos demanda que seamos rápidos, flexibles, asfixia completamente; porque es necesario «vivir en chinga», para fabricar, producir y comprar todas esas comodidades, las cuales tenemos poco tiempo para usar ¿paradójico, no?.