Etiqueta: Miss Universo

  • Lupita Jones no hizo nada malo

    Lupita Jones no hizo nada malo

    Lupita Jones no hizo nada malo

    Como todos saben, una transgénero de nombre Itzel Aidana Ávila Monreal se decidió quitar la vida después de que Lupita Jones hiciera una declaración donde decía que no estaba de acuerdo con que las transgénero participaran en el concurso de Miss Universo ya que si bien se identifican como mujeres, biológicamente no lo son y eso hace que la competencia no se dé en igualdad de circunstancias. Esto a raíz de la participación de la transgénero Ángela Ponce en Miss Universo.

    A raíz de eso, muchas personas salieron a responsabilizar a Lupita Jones por el suicidio de Itzel. Como Itzel se suicidó y lo que motivó a Itzel a suicidarse fueron las declaraciones de Lupita Jones, entonces Lupita es culpable del suicidio. Es un silogismo que no se sigue porque la conclusión no puede derivarse de sus premisas. 

    Se puede estar de acuerdo o no con la postura de Lupita Jones y puede criticarse el argumento bajo el mismo derecho a la libertad de expresión al que tuvo Lupita Jones para dar su opinión sobre la participación de los trans en Miss Universo. Todo individuo tiene el derecho a utilizar su libertad de expresión en tanto ésta no se use con el fin de agraviar o afectar la integridad de terceras personas. 

    El argumento de Lupita Jones no buscó agraviar a las transgénero. Ella dio a entender que se podía dar una situación de inequidad ya que el cuerpo de una mujer transgénero y una cuyo género corresponde a su sexo son biológicamente diferentes. Desconozco bien todo lo que hay detrás de una competencia de Miss Universo, que dichas diferencias biológicas puedan afectar la alimentación (que es muy importante en estas competencias) o el ejercicio para mantener el cuerpo esbelto, por poner un ejemplo ¿es razón suficiente? No lo sé, pero vale señalarlo para entender que la intención de Lupita Jones no fue de discriminar. Alguna persona me argumentó que Lupita podría tener una aversión «escondida» a los transgénero. Pero en caso de que ésta existiera, Lupita, al ser inconsciente de ello, no tiene la finalidad de agredir a nadie y, en este entendido, tiene el derecho a externar su opinión, la cual desde luego puede ser criticada o rebatida. 

    Lupita jamás hizo un juicio de valor sobre los transgénero. Ella dice que una mujer transgénero no es una mujer biológica y ello es completamente cierto. Una persona transgénero, independientemente de su libertad a identificarse con x o y género, tendría que saber su cuál es su sexo biológico si no quiere meterse en graves problemas, porque este es indispensable para cuando vaya con el doctor o para entender el comportamiento de su cuerpo (si puede o no embarazarse). El sexo biológico no se puede modificar en tanto que es algo que está determinado en la genética y que no puede ser modificado con la tecnología actual a través de alguna operación. 

    Si bien podemos entender que muchas personas transgénero se sienten excluidas o estigmatizadas y eso influye en su psicología, decir que Lupita Jones es la causante del suicido de Itzel es infantilizar a la propia Itzel y negar su libre albedrío. Si Itzel se suicidó es porque ella decidió suicidarse. Lupita no pudo ser culpable del suicidio de Itzel porque, primero, no conoce a Itzel; segundo, porque Lupita nunca tuvo la intención de discriminar a los transgénero u tercero, porque Lupita nunca se imaginó que sus palabras pudieran tener esas repercusiones (ninguno de nosotros lo hubiéramos imaginado). 

    Cierto, los transgénero no deben de ser discriminados ni estigmatizados, pero no podemos llevar la corrección política a estos niveles donde el individuo ya tiene que pensársela dos veces antes de decir cualquier cosa aunque ello no tenga una intención de discriminar. Ese exceso de corrección política es el que, como comenté en mi artículo anterior, ha dado pie al surgimiento de un contradiscurso que sí es abiertamente misógino, racista y homófobo, el cual vemos en figuras políticas como Bolsonaro o Donald Trump.

    Y todo esto, independientemente de que esperaría que este tipo de concursos desapareciera del mapa por su frivolidad. 

  • El absurdo de Miss Universo

    El absurdo de Miss Universo

    Miss Colombia seguramente se encontrará muy triste, por algunos minutos había acariciado la gloria. El conductor del programa no leyó bien la tarjeta y pidió disculpas, pero el daño estaba hecho.

    El absurdo de Miss Universo

    Pero la belleza es un accidente.

    Así como lo digo, la belleza en su mayor parte viene dada por la configuración de los genes. Una menor parte, sí, viene dada por el cuidado que haga la persona de su cuerpo. Pero si la genética no ha sido complaciente con ella, no hay nada que se pueda hacer.

    En este sentido, concursos como los de Miss Universo premian a la genética, a una casualidad. Las participantes llevan regímenes de alimentación y ejercicio estrictos, pero estos lo llevan todas y de alguna forma todas cumple dicho régimen a cabalidad. Basta ver sus cuerpos para llegar a la conclusión de que todas se han tenido que alimentar bien.

    Entonces lo que queda es el carisma y sobre todo, la belleza. El carisma no es algo que se pueda poner a concurso, éste está dado por un sinfín de procesos que la mujer ha tenido que vivir durante su vida, y en cierta forma (sobre todo lo que toca a su temperamento) de nuevo, por los genes. Está esa otra parte donde a las mujeres se les enseña a tener porte y a saber caminar en la pista (o a disimular su falta de carisma con una artificial sonrisa), tal vez esto es lo único que se podría considerar digno de concurso, pero es tan sólo una pequeña parte.

    Se premia a la mujer como un objeto digno de ser calificado, se le califica con base en sus atributos físicos. Un concurso de este tipo no se podría equiparar, por ejemplo, con otro donde se premie al mejor pintor; porque en el caso de Miss Universo, la mujer no es el pintor sino el cuadro; y el cuadro no tiene mérito alguno, no se pintó sólo aunque a la mujer se le puede agradecer haber cuidado su figura y haber hecho lo propio con su rutina, como si hubiéramos agradecido al cuadro por conservar en buen estado su lienzo para que el pintor plasmara ahí la obra. Pero la corona no se le entrega a los genes, o a Dios. Se le entrega a la obra.

    Y con todo el respeto, una mujer no es un objeto.

    Al ver la escena donde le retiran la corona a la colombiana que creyó ser la ganadora por unos pocos minutos, pienso en los méritos. ¿Cuál es el mérito de una Miss Universo? La colombiana o la filipina quien terminó siendo, a la postre, la ganadora, llegaron ahí en gran medida por un accidente genético.

    No sólo eso, una Miss Universo no podría considerarse la persona más bella del planeta porque para entrar a este tipo de concursos, ella eligió entrar al medio para competir, dejando del lado a un sin número de mujeres que podrían considerarse más hermosas que no tuvieron interés en participar y ni siquiera se les vino a la mente hacerlo alguna vez.

    Después, las participantes son premiadas como resultado de las calificaciones de un jurado, quien las evalúa con base en un juicio subjetivo. Es decir, el jurado no representa la media de la opinión de los seres humanos que viven en la tierra; si levantáramos una encuesta global, posiblemente arrojaría un resultado diferente a la deliberación del jurado. Luego tendríamos que agregar que el concepto de belleza es diferente en las distintas culturas.

    Entonces, por ejemplo, sentirnos orgullosos al ver a Ximena Navarrete (con el respeto que merece ella) ser coronada es casi un absurdo. No estamos premiando mérito alguno, sino más bien un accidente genético. Sí, Ximena se preparó, hizo los regímenes que había que hacer, participó en eliminatorias, pero en ese sentido, todas las concursantes llegan en las mismas condiciones. Es como decir que Guadalajara (de donde es oriunda ella) puede ostentar superioridad sobre las demás ciudades porque se considera cotidianamente que la ciudad tapatía tiene a las mujeres más bonitas. Pero «Guadalajara» ni como ciudad, ni como sociedad, ni como resultado de sus políticas públicas o procesos de desarrollo o innovación obtuvo ese «reconocimiento», sino más bien fue resultado de varios accidentes, tanto genéticos, geográficos, como históricos.

    Entonces llegamos a la conclusión de que Miss Universo no es un concurso que tenga que ver con el mérito en su mayor parte, sino con un accidente.

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    Y entonces considerar a Miss Universo como el concurso más importante para premiar a una mujer, es asumir la postura sumisa histórica de la mujer. Porque ese premio consta de hacer juicios de valor con base a una accidente y no a un mérito. Se premia a la mujer como un agente pasivo (objeto) y no como un agente activo (iniciativa propia).

    Luego entonces, las mujeres ganadoras siguen cumpliendo su papel de objeto. Con su belleza «decoran» eventos importantes donde pululan las élites económicas de las naciones y aparecen dentro de la propaganda mediática. Aunque cierto, no son inexistentes los casos donde deciden dar un paso allá y aprovechan su visibilidad mediática para realizar actividades por iniciativa propia.

    El premio más importante para la mujer debería ser alguno donde se premie su iniciativa propia, donde se reconozcan sus méritos. Cierto, los hombres admiramos la belleza de las mujeres, pero eso no es algo que se debiera someter a un concurso, sobre todo porque al final, los juicios que hagamos de la belleza de una mujer son subjetivos, por más estereotipos que los medios nos pretendan imponer.

    Las mujeres que deberían de ser reconocidas son aquellas que logran destacar y hacerse un espacio. Aquellas que brillan por su valía, por su esfuerzo, y no por su configuración genética. Una mujer no debería de presumirse como objeto de un concurso o de algún tipo de propaganda (visita a México, nuestras playas, nuestras mujeres), y menos se les debería de exigir un estándar casi inalcanzable de belleza, como si ésta fuera más importante que todos sus demás atributos, provocando en la sociedad un sin fin de mujeres anoréxicas y bulímicas.

    Porque al final del día, una mujer es mucho más que una cara bonita y un «cuerpo bien dotado».