Etiqueta: Misoginia

  • Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Leonardo Schwebel, y cómo saber si eres una persona que discrimina

    Vamos a empezar este artículo con un breve ejercicio para poder entender el contexto de todo lo que trataré de explicar a continuación:

    Te voy a pedir un pequeño favor, vas a observar este video (no te va a dejar indiferente, eso es un hecho), éste dura poco más de tres minutos, por lo que no te va a tomar mucho tiempo. Analiza fríamente tus sentimientos mientras lo observas y el impacto que su contenido tiene sobre tu persona, trata de ser objetivo con lo que verás a continuación:

    El "periodista" Leonardo Schwebel muestra su misoginia y machismo en plena conferencia sobre el Día Internacional de la Mujer

    Posted by El Cerebro Habla on Thursday, March 10, 2016

    ¿Qué es lo que se te cruza por tu mente? Muy posiblemente te sientas indignado por las palabras de este periodista llamado Leonardo Schwebel (de muy mala calidad y muy poco profesional, para los que conocemos su trabajo).

    Pero ponte a pensar.

    ¿Crees que una persona que se reconociera como "misógina" tendría el atrevimiento de pararse en un foro para conmemorar el Día Internacional de la Mujer (como es el caso) y decir eso que ha dicho? ¿Se pararía enfrente de mujeres que defienden su causa, miembros de organizaciones feministas y personas especializadas en equidad de género? ¿no, verdad?

    Si lo hace, si tiene el "valor" de pararse a tratar de hablar bien de la mujer, es porque Schwebel no reconoce su problema, no es consciente de ello. Seguramente se sorprendió cuando vio la reacción en las redes sociales, porque peor aún, cuando pidió una disculpa pública, ni siquiera entendió bien cual había sido su error.

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    Este es el meollo del problema con la misoginia, el racismo, el clasismo y demás formas de discriminación. Es un problema difícil de combatir, porque es difícil de reconocer.

    Es decir, en muchos de los casos, no es como que sean conscientes y quieran deliberadamente infringir un daño a la otra persona. Más bien aprendieron que eso es la regla, lo normal. Tan difícil de reconocer es, que posiblemente tú hayas sido alguna vez racista sin darte cuenta al punto que no podrás recordarlo.

    Y la historia de la sociedad de nuestro país nos muestra como han existido las condiciones para que los individuos crezcan en un ambiente poco tolerante a las diversas razas (o mezclas entre estas) y sexos. Ahí está la división social histórica entre españoles, criollos, mestizos e indígenas; ahí está el papel de la mujer, que comenzó a tener relevancia en la vida pública hasta hace unas pocas décadas (con sus excepciones, claro). No conozco a Leonardo Schwebel, sólo sé que se me hace un periodista muy mediocre, pero posiblemente creció en un ambiente donde el hombre tenía un papel más preponderante. Él mismo lo afirmó, le pegaba a su hermana, pero lo importante no es eso (uno puede haber llegado a golpear de niño a sus hermanas y de adulto respetar con dignidad a la mujer), sino que lo dijo como si fuera algo muy común y cotidiano.

    Entonces tenemos que abordar el problema desde esta perspectiva y no de la perspectiva donde suponemos que el individuo tiene la explícita intención de dañar a aquella persona a la que discrimina (aunque bien, sí existen casos así). Es decir, atacar directamente y exponer públicamente al misógino o racista podría ser menos efectivo, dado que él no reconoce su condición, no lo hace con dolo. Aunque suene paradójico o contradictorio, si logramos ser más empáticos, podríamos lograr más avances.

    No, no hablo de tolerar su conducta, sino de entenderla; de tratar de persuadir, de educar, de dar el ejemplo.

    Pero lo más importante es que hagas un ejercicio de conciencia. Posiblemente tú también discriminas y ni siquiera te das cuenta (créeme, es muy probable). Y no, no estoy pidiéndote que comulgues con las ideas de los movimientos feministas más radicales, ni que aceptes todos los postulados de la teoría de género, ni tampoco que te tengan que gustar físicamente las personas de otra raza; simplemente que seas consciente de aquellas conductas tuyas que discriminan a aquellas personas que no son de tu mismo sexo, raza, religión, o preferencia sexual. Analiza tu conducta, tu trato con los demás. ¿Así como tratas a las demás personas, te gustaría que te trataran?

    Se trata de romper paradigmas, creencias obsoletas y prejuicios.

    Es decir, se trata de racionalizar nuestras conductas, entenderlas, y entender las consecuencias que tienen. Se trata de ser menos ignorantes (no lo digo en forma de insulto, todos somos ignorantes en algo) menos instintivos y más racionales. Y sobre todo, se trata de predicar con el ejemplo.

    Porque por un lado podemos indignarnos por los muros de Donald Trump, o que Televisa utilice a puros "güeritos" en sus telenovelas; mientras que al mismo tiempo dejamos de ser conscientes de nuestros propios actos que nos contradicen. Es decir, el combate a la discriminación no debe de ser selectivo (puedo señalar a los demás, pero jamás a mí mismo), y requiere de sacrificio.

    Sí, tolerar a las demás personas requiere de sacrificio, pero el bien que estarás ayudando a generar vale la pena.

  • Y te agarré una chichi.. pero no pasa nada

    Y te agarré una chichi.. pero no pasa nada

    Y seguramente la culpa la tendrá la mujer por vestirse así, por «exhibirse», es que andaba hormonal, se les subieron las ubres, no, no te agarré nada o sólo fue poquito, te agarré una chichi, pero apenas. No, no pasa nada.

    Puedo casi asegurar que si al conductor se le hace un estudio para calcular su cociente intelectual, los resultados serían bastante lamentables (para él). Basta ver la forma en que el hombre se desenvuelve, la forma en que se ríe y bromea, propio de alguien que no es inteligente. Basta ver su vulgaridad, su falta de cultura (notoria en ese tipo de programas), sus ademanes. Su lenguaje corporal es propio de una persona poco inteligente. Juzgue usted:

    Pero independiente de los rasgos intelectuales de un hombre, lo más indignante del caso es que haya quienes piensen que este tipo de actos y ademanes son normales e incluso los vean como graciosos. Televisa (televisora donde te tienes que «sentar» con el productor para hacer carrera) da fe de esto al no despedir al conductor por lo sucedido. De hecho fue la conductora quien no apareció en el siguiente programa.

    El machismo es algo que no hemos logrado erradicar de nuestra sociedad, pero hay ambientes donde este tipo de expresiones se notan más. No es casualidad que esto se de en un «programa de revista» con contenidos superfluos y banales, dirigidos a personas ignorantes o con un cociente intelectual bajo.

    Los ambientes de cierto tipo de música como la banda o el reaggeton promueven este tipo de comportamientos. Estos presentan al hombre como un ser dominante sobre el otro sexo, que presume de la cantidad de conquistas, con el sombrero y la camisa desabotonada, un lenguaje soez y agresivo muestra de su poca cultura. Las letras de este tipo de música suelen ser misóginas al presentar a la mujer como un trofeo para el hombre. En el reaggeton esto va más allá, las mujeres son explícitamente objetos para los hombres «de reversa mami«.

    Ahorita te aclaro, que el tierno se fue. Pienso en desnudarte, y te la voy a pasar. Por tu pecho, tu espalda y de pronto hacer que grites mi nombre una y otra vez. – Calibre 50 – El tierno se fue.

    Está comprobado que los hombres que engañan a sus mujeres, o que buscan conquistar mujeres para satisfacer sus necesidades sexuales, son personas con un cociente intelectual menor. El hombre primitivo era promiscuo, en tanto que la monogamia y la fidelidad constituye una novedad evolutiva.

    La promiscuidad y la infidelidad son una constante en este tipo de personas que ven a las mujeres como mero objeto. Es cierto, por naturaleza el cuerpo de las mujeres atrae más a los hombres que en el caso contrario, y esto tiene una explicación biológica. Pero la «gran» diferencia que hay es que los hombres menos desarrollados consideran que las mujeres son un objeto para satisfacer sus necesidades genitales (no sexuales), y los más desarrollados e inteligentes tienen más a respetar al sexo femenino, su dignidad y a tratarlas como sus pares (no como personas menos valiosas). Los avances en la equidad de género y la lucha porque las mujeres se encuentren en condición de igualdad con sus pares es parte de la evolución humana.

    Pero los humanos como individuos no evolucionamos exactamente al mismo ritmo. Algunos (los más aptos) se mantienen en la vanguardia, y los menos aptos se quedan rezagados. No es coincidencia que este hombre que trata en vivo y a todo a color a su compañera como un objeto, tenga conductas infantiloides y se mueva en ambientes que presentan al hombre como el «macho dominante».

    No es casualidad que los fans del reaggeton tengan un cociente intelectual más bajo que el promedio, y no es casualidad que los amantes de este género tiendan a tratar más a las mujeres como objeto. Ni mucho menos es una casualidad la relación entre los dos fenómenos. Las personas menos inteligentes tenderán más a ser promiscuas y a respetar menos al sexo opuesto, en tanto gustan de expresiones musicales como el reaggeton.

    Ponme esa nalga que a tí te voy a inyectar, si te duele por detrás te doy el frente. Palomio & Daniel – Pipicilina.

    Pero no necesariamente todas las personas misóginas son menos inteligentes y el problema por tanto no es algo que esté completamente ligado a la inteligencia, sino más bien es un problema cultural, y las personas menos inteligentes tardan más en adaptarse a los cambios evolutivos.

    Este conductor naturalmente debería de ser despedido. Una empresa no debe permitir de ninguna manera que uno de sus elementos acose sexualmente a una mujer, menos en público, lo cual representa una humillación para ella.

  • ¿Por qué insultas a las mujeres?

    ¿Por qué insultas a las mujeres?

    Pleno Siglo XXI. Sí, y algunos se preguntarán que como le hacen para poder twittear con una piedra y un palo: ¿Cómo no se rompe la pantalla? ¿Cómo su mama les permite usar Twitter y no les dan unos cinturonazos para que aprendan?

    ¿Por qué insultas a las mujeres?

    Caray, es que tantas décadas, siglos de lucha, tanto supuesto progreso y hay gente que sigue pensando estupideces. Posiblemente tengan un IQ muy bajo, posiblemente sus mamás los dejaron caer sin querer cuando eran chiquitos, o tal vez estén ardidos. Tal vez este tipo de personas no tengan éxito con las mujeres y por eso las denostan. Posiblemente las mujeres los ven como unos estúpidos, buenos para nada, inservibles. Pero no es culpa de las mujeres, es culpa de ellos, porque ellos decidieron ser perdedores.

    Seguramente lo más cerca que han estado de una mujer es una revista pornográfica. Seguramente su mejor acto sexual durante toda su vida será esa vez que se masturbaron con una revista Playboy, para después llegar con sus (pocos, muy pocos) amigos a hacer chistes de las mujeres: -Es que Cerebro entiende, todas las mujeres son iguales. -Sí, te entiendo Misogilio Manuelo, todas son iguales por naturaleza; rehuirán de gente tan perdedora y asquerosa como tú. Es uno de los mecanismos que busca procurar la supervivencia de la especie.

    No, no es culpa de ellas, ellas hicieron su lucha, se ganaron su derecho al voto, lograron participar cada vez más en puestos más importantes, comenzaron a destacar en la política. Que haya parias como tú no es su culpa. Que si tú la violaste (porque no encontraste ninguna otra forma para que una mujer se te acercara) no es culpa de su ropa, es solamente tu culpa. Que estés retrasado evolutivamente es solamente tu culpa, eres un ser asqueroso.

    Es fácil crear una personalidad ficticia en Twitter, es fácil crear un nick interesante con un ávatar atractivo para crear misterio, para hacerte el importante. Pero yo sé que detrás de la pantalla que controla a ese usuario que emite insultos y críticas ante el sexo opuesto, existes tú, un obeso, feo, sin personalidad, ignorante, con halitosis (o sea, que te apesta la boca bien feo) cuyo único hobbie es consumir y consumir porno, y cuando tratas de meditar sobre la red de trata de personas (que dudo tengas capacidad de hacer eso) llegarás a la conclusión de que ellas tuvieron la culpa por tratar de verse bonitas y provocativas.

    Porque ustedes me dan asco, ojalá sean cada vez menos. Bola de prejuiciosos y perdedores. PERDEDORES así con mayúsculas. Toma un espejo, mira lo que hay ahí, trata de aguantar 10 segundos sin soltar el vómito y durante ese lapso de tiempo te darás la verdadera razón por la que eres así,

    ¡Perdedor!. Fuera de aquí.

  • Del Campus Party a la misoginia

    Del Campus Party a la misoginia

    El Campus Party es el evento geek más importante, el cual se originó en España y donde se organizó en sus primeros años para después internacionalizarse y viajar también a América Latina (así como a Alemania y Londres quienes fueron sede una vez). Muchas veces todas las tendencias tecnológicas y de nuevas formas de comunicación, van acompañadas de alguna forma de las nuevas tendencias sociales. Parte de esto es la inclusión, el respeto por las minorías y la equidad de género. Por eso en un evento que visto desde un cliché tradicionalista se podría pensar que está conformado por puros hombres (que las mujeres no le entran a eso de la programación y cosas para nerds aducen) vemos a muchas mujeres participando.

    Del Campus Party a la misoginia

    Lamentablemente incluso en este tipo de eventos, los mexicanos seguimos mostrando esos vicios culturales que tienen que ver con ver a la mujer como un objeto para el hombre. Algunas empresas «tecnológicas» pero conformadas por gente con una visión demasiado arcaica de las cosas, tienen la capacidad de llevar a cabo puestas en escena donde se denigra a la mujer tal cual Expo Ferretera (que sería visto como algo normal, pero que no lo es, o no lo debería de ser).

    En el primer caso, la empresa tecnológica Mi PC, tuvo la particular ocurrencia de poner un código QR en las «pompas voluptuosas» de una edecán para que los asistentes la escanearan, en lo que fue un acto un tanto vergonzoso y muy vulgar. Peor no terminó ahí, la empresa de tecnología Applícate tuvo la osadía de hacer una conferencia impartida por Eduardo Zepeda, llamada «Cómo hackear al sexo femenino». Al parecer no entendieron que muchos de los asistentes eran precisamente del sexo femenino, del cual se burlaron con frases como «las mujeres no se entienden ellas mismas» o «sé y compórtate como un macho alfa (típico de las escuelas para seducir mujeres y llevártelas a la cama), conferencia que sí, tenía cierto tono de broma, pero que al final sí resulta en cierta ofensa al sexo femenismo.

    Usar a mujeres como accesorios de venta, como el caso de Mi PC, y como el caso de varias exposiciones donde algunas empresas tratan de llamar la atención por medio de edecanes voluptuosas, es algo muy utilizado en México, pero no porque sea común está bien. Este tipo de «publicidad» en un evento como el Campus Party hace todavía más ruido (y qué bueno) porque se trata de un evento incluyente, que entiende a las nuevas tendencias y a las nuevas generaciones. Naturalmente los organizadores del Campus Party nunca alentaron este tipo de actos (responsabilidad de las empresas que lo organizaron) pero sí se molestaron en sacar un documento donde se deslindaban de los hechos.

    Afortunadamente con las redes sociales (y vaya que si algún evento está muy cubierto por las redes es éste) se hizo la denuncia que llegó a la boca de muchas personas y también fue abordado por muchos medios. Empresas como Mi PC y Applicate tendrán que soportar las críticas. Afortunadamente también, cada vez más personas ven con malos ojos el que se utilice al sexo femenino de esta forma. Quien quiera sacar a relucir su misoginia en público se la tendrá que pensar dos veces. Porque deberíamos aspirar a ser un país civilizado, y no uno que vive dentro de esa doble moral tradicionalista donde se perciben muchos actos por pecaminosos, pero por otro lado se permite la cosificación de la mujer como objeto (práctico y sexual) al servicio del hombre.