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  • Mirreyes en Irán

    Mirreyes en Irán

    -Mi Papaloy, viajé a París, a Inglaterra, a todo el mundo con el dinero de mi papi. Pero Irán es como una Disneylandia para mí. Lo que se me hizo raro es que todas las lobukis tuvieran velo.

    Mirreyes en Irán

    Hace unos días platicaba con mi amiga Patricia sobre el patriarcado y la dominación del hombre sobre la mujer. Ella es especialista en temas de equidad de género, y me comentó puntos de vista interesantes que yo nunca había contemplado. En las comunidades donde el patriarcado es más fuerte, los hombres suelen ser excesivamente varoniles, es algo prohibido mostrar sus sentimientos porque es visto como un síntoma de debilidad (aunque técnicamente en muchos casos no es así), el orgullo y el poder son algo que los varones deben de buscar, deben adquirir un honor (aunque Schopenhauer decía que el honor no se adquiere, sino es algo que ya se tiene y que se puede perder; por el contrario de la fama, que se adquiere), por eso, lo femenino y por ende, lo considerado débil, se desprecia; y más si hablamos de un joven que muestra sus sentimientos o ya no digamos un homosexual que rompe totalmente con el esquema patriarcal.

    Yo alguna vez conté que estuve en una escuela del Opus Dei, y las prácticas patriarcales se notaban. Por ejemplo, los «abusones» no eran muy castigados por los maestros, a menos de que la agresión fuera muy fuerte (golpes fuertes por un ejemplo), los que sufrían el Bullying terminaban siendo más mal vistos porque reflejaban, debilidad. Es curioso que en una institución ultraconservadora, te aplicaban una sanción más fuerte por contarle a tu amigo de sexto de primaria que los papás tenían relaciones sexuales para tener hijos, que por insultar y denigrar a un compañero. El puro hecho, de que la institución fuera de puros hombres, explica mucho las cosas. Explica una visión anticuada de la humanidad que ya no funciona y no debería funcionar. El hombre aprende a ver a las mujeres como objetos. En esta escuela era más constante la pornografía que en una escuela mixta. En una escuela como esta, un hombre se atrevía a gritarle a una mujer en la parada del camión «dame tu falopio» (tomando en cuenta que nos estaban enseñando los órganos genitales de las mujeres), la mujer salió más «cabrona» y al jovencito de 13 años le rompió la nariz y lo dejó ensangrentado.

    Los llamados mirreyes son un ejemplo de ese patriarcado. Ese modelo de joven machista, vestido a la moda de una forma en que resalte su masculinidad, aquel que trata de basar su orgullo en las conquistas amorosas (sexuales y/o genitales) y las posesiones materiales. En México tienen como ejemplo a seguir a Luis Miguel y a Roberto Palazuelos (eso dicen). Buscan verse bien, cuerpos fuertes, atractivos, lentes oscuros, ropa de moda, camisas desabrochadas a la espera de conquistar y seducir mujeres o «lobukis» como estos les llaman. Y es curioso porque revisando unas fotos de Iran, sociedad patriarca por excelencia, me doy cuenta de que los hombres no llevan túnicas ni vestimentas tradicionales, no, están más occidentalizados de lo que creemos, veo a un joven iraní, que por el influjo de la globalización ha occidentalizado su vestimenta; veo a un joven iraní y veo a un mirrey. Fornidos, camisas ajustadas, lentes negros, pantalones de mezclilla ajustados, peinado muy bien delineado, y si tienen barba, con mayor razón. Mientras aquí esa combinación es una de tantas, allá pareciera que hasta es igual de obligatorio que el velo en las mujeres.

    Las mujeres no parecen tan «agachadas» como uno podría pensar, pero sus vestimentas también nos hablan de una sociedad patriarcal. Patricia me decía que uno de los rasgos de las mujeres en una sociedad de este tipo, es que debe verse «muy bien» (y lo recalco), debe sonreír con mesura y ser «prudente» al hablar. Las iraníes están también occidentalizadas, sus velos incluso son «fashion», pero su vestimenta pareciera que debe de ser impecable, deben de verse atractivas (claro que por la represión que viven, no pueden enseñar ni «chichi» ni «pompi»). Parece que en Irán las mujeres viven para los hombres, se visten para ellos (y no es que aquí no pase esto último, es que allá es más marcado).

    Esta imagen contrasta con la que se vive en algunos países como Estados Unidos y varios países de Europa, donde si bien también existen las modas (de ahí las copian los mirreyes iraníes) y una amalgama de opciones para vestir, la gente viste de una forma más relajada, más casual, menos pretenciosa; y donde comentaba, este tipo de vestimenta tipo «mirrey» es solo una de varias que se encuentran en la calle, o se ven más bien en algunos tipos de lugares como los antros. En países donde el machismo prevalece, esa vestimenta se convierte en la casual, donde el hombre debe presumir su virilidad, su orgullo, su poder, su puesto en la sociedad.

    Y vaya que los iraníes a pesar de haber sido incluídos en el «eje del mal» por George W Bush, están muy occidentalizados, pero las modas están supeditadas al régimen patriarcal en el que viven, se visten como occidentales pero pueden tener muchas mujeres. Caray, creo que mi escuela del Opus Dei se queda chiquita ante eso.

     

  • Juan Pablo Castro, el mirrey ultraconservador

    Juan Pablo Castro, el mirrey ultraconservadorJuan Pablo Castro es un jóven tapatío (así lo deja ver en su cuenta de Twitter @jpcastrogamble), dice no ser afiliado al PAN, pero su cercanía con el partido y con las creencias más conservadoras de los blanquiazules, haciendo una analogía, sería como argumentar que un hombre no está casado con una mujer para evadir cualquier relación con ella, pero que en realidad llevan más de 30 años viviendo en unión libre y han procreado hijos. Es miembro de Acción Juvenil, por lo visto en su cuenta, prácticamente todas las personas «a las que sigue» están relacionadas con el PAN. ¿Por qué mirrey?, así lo han llamado porque en la moda de etiquetar a todas las personas como algo, como parte de una tribu urbana, este jóven tiene las características de quienes llaman mirreyes (a los que en el pasado llamábamos juniors, que se distinguen por estar a la moda, vestir ropa de marca, estar de fiesta). Y ¿Por qué ultraconservador?, por las polémicas declaraciones vertidas en el congreso del Distrito Federal, lo que provocó abucheos y críticas ya no solo de la izquierda, sino de miembros de su propio partido.

    Habló despectivamente del Gobierno del Distrito Federal. A pesar de que la capital ha visto reducido en sus últimos años los índices de inseguridad y contaminación; para Juan Pablo Castro, el PRD está destruyendo las instituciones con el «matrimonio de jotos» como el le ha llamado a los matrimonios entre personas del mismo sexo. En su libre albedrio, cualquier persona tiene derecho a pensar lo que sea, pero cuando se toma un micrófono, se adquiere una responsabilidad, y aunque esa responsabilidad bien no incluye la promoción de minorías o conductas de estas (que a su juicio son reprobables), si incluye la tolerancia y el respeto. Juan Pablo Castro parece ser más bien uno de esos conservadores «de doble moral», porque en su ávatar de Twitter se puede ver una imagen de él besándose apasionadamente con su novia en la calle (no es que eso sea malo, pero para los ultraconservadores que bajo la bandera del dogma condenan las preferencias sexuales de otro, esa foto sería algo así como un acto impuro o exhibicionismo).

    Los detractores del PAN dice que Juan Pablo Castro representa «el pensamiento de Acción Nacional», y que dijo lo que los mismos panistas no se atreven a decir en público pero que en realidad creen. Yo no lo creo tan así, más bien creo que representa al ala más conservadora de este partido. Incluso dentro del PAN (y lo digo por conocimiento propio) existen tribus (todavía incipientes) que defienden el derecho de los homosexuales e incluso el aborto. Pero posiblemente Juan Pablo Castro no conozca a fondo la ideología del partido con el que tiene una «unión libre», más bien se nota que no está muy bien preparado políticamente (posiblemente su edad, o tal vez algo de ignorancia), y quiso pararse a la tribuna con un porte estilo Diego Fernandez de Cevallos o incluso como Gerardo Fernández Noroña. Pero Juan Pablo Castro no tiene la preparación ni la carrera política del primero, y no tiene ese «espíritu» contestatario y aguerrido del segundo.

    Se hablaba hace poco de que Josefina Vázquez Mota había escrito un artículo elogiando las políticas económicas de Pinochet, causa por la cual sus detractores la comenzaron a llamar fascista; pero en realidad nunca mostró aprobación por la barbarie y los crímenes que cometió el dictador chileno. Los panistas no deberían preocuparse tanto por esas nimiedades y si más por tener en sus filas a gente con un pensamiento intolerante; más cuando seguramente se trata de gente que profesa la doble moral, claro está, como una consecuencia de la imposible adaptación de la naturaleza humana a los rígidos dogmas que buscan seguir. Y mi pregunta final la dejo al aire, ¿ustedes creen que este tipo de personas que sienten una repulsión por la comunidad gay no son en realidad homosexuales de closet?