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  • La autoestima nacional.

    México es como una persona, si esta se vuelve susceptible a las críticas significa que tiene una autoestima baja, si por el contrario las tolera, las acepta como tal y no le da mucha importancia al «¿Qué dirán?», entonces podemos hablar de que esta persona tiene una autoestima correcta. Así, de esta última forma, deberíamos de interpretar las críticas que nos llegan de fuera y no volvernos un país susceptible que se agacha ante las críticas de los demás. Debemos de pensar en ser un país que se quiere y se valora a sí mismo.

    Cuando escucho a gente que se indigna en demasía por las críticas de Top Gear, o por lo que piensan los franceses debido a la postura populista de Sarkozy al pedir la repratriación de una secuestradora como lo es Cassez, me llega a la mente el primer México que mencioné, un México con la autoestima baja, que se preocupa mucho por el qué dirán. Más que mostrar un exacerbado nacionalismo, porque en realidad no es eso, muestran una cultura de la vulnerabilidad, donde México es susceptible ante las críticas que nos puedan llegar de fuera. Por el contrario, a quien «se le resbala» y hasta se ríe de los comentarios que hacen sobre nosotros denota una alta autoestima en su papel como parte de la nación.

    La realidad nos dice que todavía somos un país susceptible. A la mayoría de los mexicanos les ‘caló’ en el orgullo que nos criticaran en el Top Gear o que los franceses crean que nuestro sistema de justicia es deplorable, pero curiosamente cuando tenemos la oportunidad de criticar o vengarnos de las críticas de otros países, como cuando Vodka Absolut publicó un anuncio donde México supuestamente había recuperado los territorios arrebatados por los Estados Unidos, muchos se sintieron congraciados y se sintieron superiores ante el supuesto rival «malditos gringos nos la pelan». Pero aquí el caso es el mismo. En psicología el complejo de superioridad y el de inferioridad son una misma cosa y proviene de una misma neurosis, es decir de una baja autoestima.

    Pero también se dice que la autoestima se muestra en la forma en que nos tratamos a nosotros mismos, como nos vestimos, la forma en que saludamos, hablamos (lenguaje corporal), como nos tratamos, si nos bañamos a diario o si por el contrario somos desaseados, desaliñados y olemos mal. En el caso de México es el mismo ¿como tratamos nosotros a nuestro país? ¿Pagamos nuestros impuestos? ¿Cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos? ¿Luchamos día a día por hacer de este país, un mejor lugar para vivir?. El comportamiento de los ciudadanos relativo a esas y otras preguntas habla también de cuanto México se quiere a sí mismo.

    Lamentablemente el diagnóstico no es muy positivo. Hacen falta muchas cosas por mejorar. La corrupción por un ejemplo, es una muestra de que México todavía no ha aprendido a quererse, la desconfianza en las autoridades y en la demás gente habla de una desconfianza de México en sí mismo. La violencia dentro de nuestra nación habla sobre como México tiene un fuerte conflicto interno y puede llegar a tomar una conducta autodestructiva (como si se tratara de la adicción a una droga, o ya exagerando un poco, como si se cortara la piel con una navaja). El promedio del actuar de la sociedad sería el diagnóstico de México como país, que efectivamente, es un país con la autoestima baja.

  • La polarización mexicana.

    El mexicano está partido en dos, está dividido, tiene la conciencia en eterno conflicto. Es cierto que en todas las naciones hay diferentes formas de pensamiento y a veces es difícil compaginarlas. Por algo dicen que en las pláticas de mesa hay que evitar hablar de política, religión y futbol. Pero en México el fenómeno es marcado. Definitivamente en México estamos polarizados, pero ¿como ocurrió esto y quien lo ocasionó?.

    2006, el inicio del quebranto.

    Hasta antes del 2006, los mexicanos parecíamos estar de acuerdo, teníamos nuestras diferencias pero las aguas fluían en relativa calma. Hasta que llegó Andrés Manuel López Obrador a escena. Un personaje polémico que tenía rasgos autoritarios, pero que también tenía un carisma que atraía a mucha gente. Mucha gente se acercó a el por su inherente carisma, pero también mucha gente empezó a tomar distancia precisamente por sus rasgos autoritarios.

    El quebranto se empezó a marcar en las elecciones del 2006. Nos empezamos a dar cuenta que había dos Méxicos. El México que estaba alineado con el sistema y el que decidía romper con él. Fueron pocas las personas que se quedaron en el medio, ese México deseable de las negociaciones y el debate, precisamente porque ahí estaba el crater. El pueblo mexicano demostró en esa fractura sus pocas convicciones democráticas. Hubo quienes abrazaron al sistema y al orden establecido como una forma de evitar el arduo trabajo del raciocinio y la reflexión, y otros decidieron abrazar a los probables tiranos con el mismo fín. La diferencia era la postura frente al sistema, pero el motor era el mismo.

    La guerra entre el sistema y los rebeldes fué totalmente intolerante. Fué una guerra declarada. Las dos partes se encargaron de fomentar el quebranto, las dos partes tuvieron responsabilidad. El «sistema» encarnado en el alto empresariado, los medios de comunicación y la derecha mexicana como mecanismo de defensa decidió difamar al rebelde López Obrador, por medio de la política del miedo y la difamación: «era un peligro para México», «era Hugo Chávez» se decía. Pero por otro lado el rebelde López Obrador se dedicó a denostar a todo lo que encarnaba el sistema: «son mis enemigos, son mis adversarios, es una mafia que ataca al pueblo». En medio de esa batalla la razón no tuvo lugar alguno, imploraron las emociones y los instintos básicos y ellos determinaron la posición que irían a tomar los mexicanos.

    La intolerancia.

    El mexicano se volvió intolerante con su semejante. Varias parejas se divorciaron por tener diferencias políticas. En el Internet y en las nacientes redes sociales se empezó a notar un gran nivel de intolerancia. Insultos a los que apoyaban a Felipe Calderón y a la derecha como «vendidos, adoradores de «Fecal», enajenados seguidores de un borracho» y por otra parte los insultos hacia los que apoyaban a AMLO «pejezombies, huevones, rojillos, comploteros». La mayoría de los mexicanos tomó la bandera de su candidato preferido como si un equipo de futbol se tratase. Para los calderonistas no existen los efectos colaterales de la fallida guerra contra el narcotráfico, la censura a la libertad de expresión; para los pejistas no existe la intolerancia ni la falta de respeto al bloquear Reforma. La posición política de los mexicanos ha terminado reduciéndose a eso, estar con el presidente, o estar en contra de él.

    La mayoría de los mexicanos no quiere saber de razones, quiere saber de emociones, quiere tomar partido. Defender a tal político es como irle al América o a las Chivas, sin importar sus resultados o congruencia como político. «Sea como sea, es un honor estar con Obrador», «yo apoyaré en las buenas y en las malas a Felipe Calderón en su lucha contra el narcotráfico». ¿Y donde quedó la crítica?, ¿donde queda la reflexión y el debate?. Parece que nos dá flojera pensar y evaluar a los personajes políticos en base a sus resultados.

    Los poderes fácticos (de derecha y de izquierda) se han encargado de dividir al país. Nos ha quedado claro que trabajan para sus propios intereses. De hecho tienen el descaro de unirse cuando se trata de obtener votos, a pesar de que se criticaron mutuamente por los resultados de unas elecciones controvertidas. Pero el dañó ya está hecho y los ciudadanos no entendemos como eso puede ser posible.

    Carmen Aristegui y la Tercera Vía.

    Con lo sucedido con Carmen Aristegui me doy cuenta de que un nuevo tipo de ciudadano está surgiendo. Si bien es cierto que los fieles a AMLO la defienden, también lo hace este nuevo grupo (aunque con más cautela), este nueva corriente o tercera vía si así se le puede llamar, es indiferente con todos los representantes políticos, sea Felipe Calderón, López Obrador o Peña Nieto, no creen en ellos, han decidido deshacerse de las ataduras mentales impuestas por los poderes fácticos y han tratado de «ciudadanizar» su pensamiento. Estos critican el autoritarismo emanado en los principales líderes políticos y solo creen en los ciudadanos como medio para generar democracia. Son aquellos que salen a la calle, aquellos que crean organizaciones civiles, aquellos que buscan una alternativa.

    Parece ser que este conglomerado ha decidido usar la razón y los ideales democráticos, y ha dejado de tomar partido por una preferencia política. Puede haber diferencias políticas entre ellos, pero creen en la democracia y la libertad de expresión. Se niegan a caer en el juego de la polarización generado por los partidos y poderes de facto y han decidido construír ciudadanía desde abajo. Puede ser el principio del fin de la polarización y de la costumbre del mexicano de antaño a ser leal a un personaje político (costumbre que viene arraigada desde la época de la colonia y que se marcó más durante la dictadura disfrazada del PRI), todo depende de la capacidad de organización de este nuevo tipo de sociedad. Solo si una sociedad así se consolida podremos considerar en ser una democracia. Si no lo hace terminaremos el círculo vicioso de autoritarismo – democracia simulada – autoritarismo.

  • El mexicano contradictorio

    Si un candidato te ofrece una bajada de impuestos y más prestaciones sociales, no le creas: Umberto Eco.

    ¿Saben?, me he puesto a reflexionar un rato, y creo que los mexicanos nos solemos contradecir mucho entre lo que hacemos y pedimos. Y creo que a veces esa peculiaridad hace que tengamos un escenario político tan sui géneris como el que tenemos. Miren, en Estados Unidos por citar un ejemplo hay dos tipos de personas, aquellos que desean no pagar impuestos y que el fruto de su esfuerzo sea el que les dé los servicios básicos (los conservadores de derecha) y los que están dispuestos a pagar más impuestos para que el gobierno les dé más prestaciones (los liberales demócratas).

    Esa distinción entre los ciudadanos es la que hace que en los países existan partidos de derecha o izquierda bien definidos (o conservadores y liberales en el caso de Estados Unidos) y tengan por lo tanto programas más definidos al menos en el papel. Pero en México ocurre una cosa, la mayoría de los ciudadanos no quieren pagar impuestos, pero a la vez quieren que el gobierno les proporcione los servicios básicos, subvenciones y mucho más. Sara Sefchovich cree que esto se debe a que en México tuvimos un régimen vertical y autoritario, y nosotros estuvimos acostumbrados a que el gobierno se tuviera que ocupar de todo. Este fenómeno lo podemos ver en todas las clases sociales.

    Lo vemos desde las clases bajas que desean tener un buen servicio de salud pero trabajan en el mercado informal sin pagar ningún impuesto, el clasemediero que odia pagar impuestos y busca deducirlos a cuanto más no poder pero se enoja si suben la gasolina porque resulta que el gobierno decide reducir la subvención a esta, o los ricos que prácticamente no pagan impuestos pero desean que el gobierno invierta en seguridad, e infraestructura para que puedan llevar a cabo sus negocios. Parece que todos los mexicanos sin importar nuestra condicion social estamos esperando a que el gobierno nos solucione los problemas sin ofrecer algo a cambio.

    Por poner un ejemplo. En España recuerdo cuando te despiden de un trabajo, se te paga un año de salario íntegro a partir del despido. Pero para que se pueda llevar a cabo eso, a los españoles se les deduce más impuestos de su salario que lo que se hace en México. Si a los mexicanos nos dijeran que van a aplicar una reforma laboral donde tendríamos ese mismo derecho que los españoles, estaríamos encantados de la vida; pero bajaríamos la mano al momento en que nos informaran que para eso, tendrían que aplicar un aumento en el ISR de nuestro sueldo.

    Los partidos políticos caen en las mismas contradicciones dada la contradicción del ciudadano. Por ejemplo, López Obrador dice que el gobierno debe de conducir la economía del país (para lo cual se necesitan captar más recursos), pero se opone y llama criminales y traidores a sus oponentes cuando estos deciden subir el IVA o subir las gasolinas. También el PRI cae en esa contradicción cuando en una medida abiertamente populista clama que va a bajar el IVA al 12% pero no dice cual es el precio que van a pagar los ciudadanos y el estado por una menor recaudación.

    Los modelos económicos de la izquierda y la derecha en México son algo difusos por esa razón. Y también entiendo que por esa misma razón, partidos tan ambiguos ideológicamente como el PRI y el PVEM han logrado captar tanto electorado. Porque se pueden mover de un lado a otro del espectro ideológico para ofrecer soluciones pero sin decirle al elector el precio que debe pagar para que estas se lleven a cabo.

    En México muchos siguen creyendo en el asistencialismo y en la creencia de que el gobierno se debe de hacer cargo de ellos. Sienten que no deben ofrecer nada más que su lealtad a los partidos y a los gobernantes para que estos les solucionen la vida. Una de las claves para crecer es deshacernos de esa contradicción que ha estado inmersa en nuestra cultura desde siglos atrás.

  • Nacionalismo mal entendido

    Navegando por Internet y revisando Twitter me entero de una peculiar noticia. Resulta que en un programa de la BBC llamado Top Gear se burlaron del automóvil Mastretta fabricado en México y de paso criticaron nuestra idiosincrasia, o lo que ellos más bien suponen que es. Aquí un extracto de lo que Mark Hammond, uno de los conductores de ese programa dijo: “¿Por qué querrías un auto Mexicano?, autos reflejan las características nacionales ¿No es así? autos alemanes son buscados por estar bien construidos y muy eficientes, los autos italianos por rápidos y extravagantes, autos mexicanos van a ser perezosos, inocentes, con flatulencia, pasados de peso y recargados en una barda dormidos y viendo un cactus y cubiertos con una sábana con un hoyo en el medio usándola como abrigo”.

    La crítica me llamó la atención porque por lo que he visto, los ingleses nos tienen en un buen concepto. Pero pues lamentablemente muchas veces, varios extranjeros tienen prejuicios no solo de nosotros los mexicanos, sino de muchas otras naciones. Yo nunca he visto el programa Top Gear, pero por lo que sé, en ese programa siempre son crueles a la hora de criticar, no es que tengan algo en contra de los mexicanos, así critican ellos a todo mundo. Yo se que a uno no le da precisamente mucho gusto que critiquen así a su país, pero creo que las dimensiones que ha tomado este asunto en mi país, es para cuestionarnos por qué dejamos que nos afecte tanto lo que algún extranjero pueda opinar sobre nosotros.

    No concuerdo en toda la descripción que de nosotros hicieron ellos. No creo que el mexicano sea particularmente flojo (de hecho muchas empresas de otros países aprecian nuestra mano de obra) como afirma el dueño de la marca de automóviles Carlos Mastretta. Y pues lo del ranchero durmiendo bajo un nopal con su sombrero es parte de nuestra cultura, de hecho nosotros también lo hemos promovido, hasta me puedo jactar de tener una figura con esa imagen en mi casa.

    Me llama la atención que el embajador Eduardo Medina Mora exija disculpas a la BBC, como si nosotros no hiciéramos lo mismo con muchos de los extranjeros. Gringos = libertinos; argentinos = ególatras; peruanos = Laura Bozzo; gallegos = estúpidos; franceses = desaseados que no se bañan etc… No es la primera vez que nos critican y ni será la última.

    Me llama la atención sobremanera como nos ofende cualquier crítica que hacen sobre nosotros, mientras somos nosotros mismos quienes nos encargamos de pisotear al país, de pasarnos los altos, de no pagar nuestros impuestos y de hacer miles de cosas más que perjudican a nuestra nación. Creo que eso es parte del nacionalismo mal entendido. Parece ser que los mexicanos somos como aquel tipo que se repite a diario «soy un pendejo, soy un pendejo» pero cuando alguien le dice que es un pendejo, lo agrede hasta dejarlo inconciente.

    A mí la verdad me tiene sin cuidado lo que algún inglés atarantado pueda opinar sobre nosotros. Si quieren decir que somos flojos o ignorantes que lo digan, yo preferiría que nos enfocáramos más bien en no serlo.

  • Hugo Chávez, con los ojos en México

    Para muchos la noticia no es nueva, para otros se confirma lo que ya sospechaban, pero resulta que Hugo Chávez tiene los ojos bien puestos en México, al parecer nuestro país le interesa mucho y está llevando a cabo operaciones y estrategias para influír en nuestro país. Así lo revelan cables de Wikileaks que han surgido en estos últimos días. ¿Por qué Chávez está interesado en México?. No lo sé, tal vez nuestro país sea territorio clave para esparcir su ideología bolivariana, somos el patio trasero de Estados Unidos y que mejor que sembrar el anti-imperialismo cerca de su enemigo principal, los Estados Unidos.

    Pero, ¿qué está haciendo Hugo Chávez y su aparato bolivariano en nuestro país y en toda América Latina?. El primer juego de Chávez se llama Misión Milagro (vaya nombrecito), donde el gobierno chavista recoge a personas con bajos recursos de diferentes países (por supuesto, entre ellos México) para operarlos de los ojos, ¿pero cual es la razón por la cual hace eso?. Sencillo, a las personas pobres no las opera de a gratis, sino que reciben adoctrinamiento anti-imperialista para que en su regreso al país, lo esparsan por la comunidad.

    «Bernal hizo una discreta referencia a la preocupación de México sobre el componente ideológico del programa, y dijo que cuando menos los pacientes estaban volviendo a México con el mensaje de que el Gobierno de Venezuela les proporcionaba un servicio que su propio Gobierno no quería o no podía».

    Obviamente todas esas operaciones están financiadas con el petroleo de Venezuela. Mientras en el país bolivariano carecen de recursos, Hugo Chávez aprovecha los avances médicos que ha adquirido gracias, sobre todo, a Fidel Castro para «ayudar» a los más necesitados de otros países como México a cambio de que difundan la propaganda bolivariana en sus respectivos países. Si nada es gratis en la vida mis estimados.

    Según el CISEN (que es como la CIA Mexicana) hasta fines del 2008 habían detectados unos 500 activistas bolivarianos de nacionalidad mexicana. Las celulas chavistas están infiltradas en nuestro país, utilizan instituciones como la UNAM y partidos de izquierda como el PT para difundir sus patrañas. Según los cables de Wikileaks, el gobierno bolivariano tuvo mucho contacto con la fracción del PRD «Nueva Izquierda», en especial con Ruth Zavaleta (aunque ella lo niega, asegurando que ni siquiera está de acuerdo con las formas populistas de hacer gobierno de Chávez) con el PT y con el partido de Elba Esther Gordillo (Partido Nueva Alianza).

    Después de estas afirmaciones no se me haría nada raro enterarme que Chávez financió o ayudó de cierta forma a López Obrador en las elecciones del 2006, sabiendo que el aparato chavista tiene nexos con los partidos que ahora cobijan a AMLO, entre los que se encuentran el PT y un sector del PT.

    Yo le diría a Chávez que deje de estar metiendo sus narices en donde no le importa y parafraseándolo: No se meta con mi país caballero, porque sale espinao.

  • Wikileaks llega a México. Narcotráfico y financiamiento de Chávez a López Obrador en el 2006

    ¿Que creen?, esto se pone más candente. Había hablado la forma en que Wikileaks había cambiado para siempre la diplomacia mundial al sacar los trapitos sucios de varios países, entre ellos, los Estados Unidos. De México no sabíamos nada de nada, pero ahora ya empiezan a llegar los primeros cables de Wikileaks donde México está inmiscuído, y casi todo es en relación a las relaciones diplomáticas de Estados Unidos. Los cables tratan sobre la preocupación de los Estados Unidos en asuntos que ocurren en nuestro país:

    El gobierno mexicano admite que ha perdido el control de ciertas zonas.

    Felipe Calderón y su gobierno nos dice que se están logrando avances en materia del narcotráfico, pero los cables de Wikileaks parece que revelan lo contrario. Según el diario El País, los altos mandatarios de México aprovechan cada reunión con los Estados Unidos para solicitar ayuda en materia tecnológica y de formación, a veces de manera angustionsa. De hecho, el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación Jerónimo Gutiérrez reconoce: «Tenemos 18 meses, y si no conseguimos un éxito tangible que sea reconocible por los mexicanos, será difícil aguantar la confrontación en la próxima Administración»

    No solo eso. También Hillary Clinton (qué es quien está saliendo más quemada en todo este asunto) solicitó informes sobre Felipe Calderón: Solicitó un informe detallado sobre como estaba afectando al Presidente de México en su personalidad noticias adversas como la guerra contra el narcotráfico en México, la caída de la economía, y la derrota de su partido en las elecciones intermedias. Por lo que veo lo que revelan los cables de Wikileaks no hay una congruencia con lo que dice el gobierno federal, que se está ganando la batalla contra el narcotráfico. De hecho el gobierno mexicano admitió que ya perdió el control en ciertas zonas del país. Aunque bueno, eso ya todos lo sabemos.

    Estados Unidos desconfía de la capacidad de México para luchar eficazmente contra el narcotráfico debido a la rivalidad entre los cuerpos de seguridad, la «generalizada» corrupción oficial y la incapacidad manifiesta del Ejército para reunir pruebas que incriminen a sus detenidos

    Financiamiento de Hugo Chávez a López Obrador en el 2006

    Parece que las comparaciones de López Obrador con Hugo Chávez no solo fueron parte del show mediático de la derecha, sino que estaban en el inconsciente colectivo panista antes de las elecciones del 2006. Felipe Calderón habló con el entonces director de inteligencia de los Estados Unidos Dennis Blair preocupado sobre la influencia de Hugo Chávez en Latinoamérica, y no solo eso, sino que se aventuró a decir que Hugo Chávez podría haber financiado al PRD en las elecciones del 2006.

    Felipe Calderón también mostró su preocupación sobre la influencia de Irán sobre Venezuela y sobre América Latina. Lo que nos habla un poco más sobre como se está acomodando la geopolítica mundial y la importancia que está empezando a tener el país iraní en los asuntos internacionales; por eso probablemente se pueda desatar un conflicto armado entre Iran y Estados Unidos, sobre todo porque los primeros tienen armas nucleares y están invirtiendo mucho dinero en investigación de ese ramo.

    Mientras todo esto ocurre, las autoridades estadounidenses están haciendo todo por cerrar Wikileaks. Amazon, quien es uno de los que ofrecía hospedaje en sus servidores a Wikileaks, recibió presiones por parte del comité del Senado de Seguridad Nacional de Estados Unidos para expulsar a esta organización de sus servidores y así lo hizo. Mientras tanto, ya ubicaron al presidente de Wikileaks, Julian Assange en Inglaterra, quien está acusado en suecia de delitos sexuales.

    Veremos ahora cual es la capacidad que tienen «los poderosos» de censurar información en Internet. Esta filtración ha puesto a prueba la tan presumida neutralidad de la red. Mientras la información se esparce por los buscadores y las redes sociales, las autoridades estadounidenses tendrán la tarea de ver como le hacen para que esa información se filtre lo menos posible.

  • México, país de pocos lectores.

    La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la segunda más importante a nivel mundial, solo después de la que se lleva a cabo en Frankfurt Alemania. Esta feria logra conglomerar a varios escritores e intelectuales de talla internacional, entre ellos a Premios Nobel como Vargas Llosa, Saramago, Pamuk, Stiglitz y muchos otros que con su presencia, han hecho de esta feria una gran fiesta. Pero el problema aquí es que esta feria, a pesar de su gran importancia, no ha logrado contagiar del hábito de lectura no solo a los tapatíos, sino al país en general que sigue sumido en la pobreza literaria.

    En México hay un debate sobre cuantos libros se leen anualmente en promedio por sus habitantes. Algunos afirman que el mexicano promedio lee medio libro al año, otros dicen que dos o tres (contando los libros de texto obligatorios), pero todos concluyen en una cosa: El nivel de lectura en México es raquítico, y más si lo comparamos no solo con otros países cuyas economías son más avanzadas donde se leen más de 20 libros al año, sino que sigue viéndose muy pobre si lo comparamos con otras economías similares como Brasil, donde se leen 4.7 libros al año. En otros países como España, el número de libros leídos es de 7.7.

    ¿Por qué en México no se lee?. Es una pregunta difícil de explicar, dado que en México han abundado los intelectuales a través de la historia. A diferencia de países como Estados Unidos donde se valora más el emprendurismo y la economía, en México históricamente se ha valorado más los aspectos culturales, aunque hay quienes critican a la academia mexicana por ser una institución cerrada que no ha sabido abrirse al público, como lo afirma Enrique Krauze en una entrevista. La pregunta se podría explicar en las clases sociales bajas, puesto que estas reciben un nivel pésimo de educación, y donde muchos de sus integrantes padecen lo que se le llama «analfabetismo funcional«.

    Pero entonces está pasando algo para que las clases medias y altas del país no lean. Habrán quienes le echen la culpa a la televisión, pero la televisión también existe en aquellos países donde si se lee. Otros argumentarán que es la falta de tiempo libre, pero lo mismo ocurre en los países desarrollados. Creo yo más bien que no se ha logrado impulsar eficientemente el hábito de la lectura en la población, a pesar de que existen los intelectuales y los círculos académicos, parecen estar más bien ensimismados como afirma Krauze, y no han sabido cultivar el hábito en el público.

    Es también difícil pedirle a la gente que de la noche a la mañana adquiera el hábito de leer, los hábitos son en ocasiones difíciles de adquirir y creo que esos mismos hábitos se deben de inculcar desde la infancia. Algo que me he percatado es que a veces en las escuelas quieren introducir a los chavales al mundo de la lectura con libros densos como el Quijote. Creo que ese es un error y creo que se debería empezar por lo básico, por libros fáciles de leer, para que progresivamente las personas puedan ir adentrándose en el mundo de la lectura, de lo contrario verán este hábito como algo tedioso e indeseable.

    Muchos creen que la lectura es una pérdida del tiempo. Grave error. Las personas leídas son gente con más criterio y gente menos propensa a ser manipulada que el resto. Una población leída es una población más madura que tiene una mayor capacidad de desarrollo. No es un secreto que es en los países desarrollados donde se lee más. Por eso yo creo que es importante que se debe de hacer algo para sacar al país del rezago en la materia, para que logre ser una sociedad más desarrollada y más culta. ¿o, que piensas tú?.

  • ¿El Mexicano está cambiando?

    Siempre he tenido en mi cabeza la imagen de que el mexicano es agachado, se queja de los problemas pero no hace nada por resolverlos. Si bien creo en el respeto a la autoridad, creo que se ha inculcado en las personas un respeto exagerado a ella, y eso no solo viene del seno familiar, viene de la sociedad y del gobierno mismo. De hecho antes era muy bien visto que las personas estuvieran de acuerdo con las decisiones que tomara el gobierno, el ciudadano no debía oponerse ante lo que dijeran las autoridades o si no podía ser visto como un rebelde –Las decisiones del gobernador son las decisiones del gobernador y hay que respetarlas.

    Desde el origen del gobierno post-revolucionario hasta 1968 esa era la consigna. Los que se oponían eran porque pertenecían a sindicatos (como los ferrocarrileros en la época de López Mateos) o a alguna organización similar. La sociedad tuvo que esperar hasta los sucesos trágicos de Tlatelolco para decirle al gobierno que el ciudadano tenía voz. Pero después de dichos sucesos la sociedad se volvió a callar, si surgieron críticas, pero se quedaron reprimidas en la cocina o en las fiestas con los amigos. Se convirtió un deporte olímpico criticar al gobierno entre los conocidos, pero nadie se atrevió a salir a la calle.

    Afortunadamente parece haber un cambio en esa mentalidad «agachista» del mexicano. La empresa mexicana de investigación de mercados Big Foot realizó un estudio llamado Renovación México. Este estudio lo realizaron aprovechando el bicentenario para conocer cual era la postura de los mexicanos ante la situación actual que se vive en el país. El estudio revela que los mexicanos estan cansados por vivir bajo la opresión de un país en crisis por más de 30 años y han perdido credibilidad en las instituciones, el gobierno y las opciones políticas a futuro, por lo que ahora están confiando en generar su felicidad por sí mismos y buscar las soluciones a sus problemas en su interior.

    Pero no solo eso, cada vez son más mexicanos que están saliendo a la calle. En Guadalajara me ha tocado vivir un cambio radical con respecto a estos nuevos movimientos. Cada vez son más asociaciones civiles que salen a la calle a luchar por lo que creen, son asociaciones o personas que abarcan todo el espectro ideológico de la izquierda hacia la derecha, pero que tienen algo en común, y es la búsqueda del mejoramiento de nuestra sociedad. Las consignas son muy distintas: «No a la violencia», «luchemos por un metro en Guadalajara», «anulemos o promovamos el voto», «si o no al aborto», «mejoremos la movilidad urbana de nuestra ciudad», «por una ciudad más ecológica», «usemos la bicicleta en nuestra ciudad».

    La mayoría de las personas que enarbolan estos movimientos si bien suelen ser de muchas edades, en su mayoría son jóvenes que se preocupan por el futuro, y por lo tanto, se preocupan por el futuro de la ciudad. Y si bien varios de estos jóvenes deciden hacer su lucha fuera de las instituciones políticas, otros deciden integrarse a ellos, pero con una visión más fresca que sus antecesores, y no solo eso sino que también buscan renovar a sus partidos, reconocen y critican fuertemente, los errores que se cometieron en sus partidos en el pasado (esto sucede especialmente en el PRI).

    A veces pareciera que el país no tiene rumbo o no tiene futuro. Pero al parecer la sociedad ya está comenzando a despertar y creo que es algo que hay que resaltar, ya no es como antes cuando los presidentes como Plutarco Elías Calles viajaban al otro lado del continente a traer nuevas ideas para aplicarlas en el país. Ahora lo hacen los propios ciudadanos y ellos se esfuerzan día a día por hacer un cambio en la ciudad, lo cual a mi parecer me parece positivo.

    Tal vez el país no vaya bien, tal vez no tengamos el bienestar que todos queremos, pero por algo se empieza, y afortunadamente estamo comenzando por donde deberíamos haber comenzado desde hace mucho tiempo, por la ciudadanía.