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  • El oro es pa'Miguelito

    En unas semanas mas se estará hablando del ya inminente fracaso olímpico, en el cual se auguran muy pocas medallas, y se buscará encontrar culpables. Se cortarán cabezas y las nuevas harán como que empiezan a trabajar, pero pasará el furor de las olimpiadas, y

    se enfocarán los reflectores a la selección mexicana.

    En Londres 2012 llegaremos igual, pocas medallas y búsqueda de culpables.

    Y los pocos que son, lograrán ganar esas pocas medallas en deportes individuales; y al retirarse, se apuntarán para dirigir o estar metido en la burocracia deportiva; pero ahora no se gana para los demás, se gana a costa de los demás. Y esos que se quejaron pie

    dras enel camino para llegar a donde llegaron como atletas, se darán el lujo de estar en el mismo lugar de quienes criticaron.

    Mientras saldán estrellas nuevas (tan pocas que tendrán exclusividad en Televisa por dos años) de las cuales solo un pequeño porcentaje triunfará de verdad.

    Y así se genera el círculo vicioso olímpico mexicano, una reflejo de la idiosincracia del país. Porque en México, «El oro es Pa’Miguelito».

    Y mientras, China con todo y su problema de derechos humanos y represión en el Tibet, avanza como conejito Duracell

  • Paternalismo

    No se si se habrán dado cuenta. Pero normalmente en donde la gente tiene mas «derechos», por decirlo de alguna manera; es en aquellos lugares donde el pueblo los exige. ¿Pero que pasa cuando el pueblo se queda sentado a esperar lo que haga su gobernante?, entonces es donde vienen las desagradables sorpresas.
    En México, cuando todavía era un país joven; en la víspera de la pérdida de los territorios del norte, (Tejas, Nuevo México, etc…), Estados Unidos pactó en ese entonces con la Iglesia Católica (y con Santa Ana también hizo sus tratos, maldito adefecio), para que los gringos respetaran las creencias católicas y no impusieran las suyas, a cambio de que la Iglesia les dijera a sus feligreses que no impusieran resistencia, para poder ganarse el cielo (se discute si se «vendió» la Iglesia, o si esta lo hizo porque sabia que México la tenía perdida como fuera y quiso evitar muertes innecesarias). Bueno, el caso es que los mexicanos no defendieron sus derechos, y los gringos invadieron la misma capital sin resistencia alguna.

    Y lo mismo ha sucedido en el país actualmente. Los ciudadanos pareciera que le tenemos miedo a la libertad, y dejamos que «ellos» hagan las cosas por nosotros, que «papi gobierno» nos solucione la vida, aunque paradójicamente desconfiamos de el al mismo tiempo. Hay que regresar el tiempo a hace un año para ver la razón. Unos se aferraron al lider mesiánico López Obrador, lo idealizaron, no condenaron sus errores y alabaron en sobremanera sus aciertos; pensaron que este les iba a dar todo, y no dudaron ni un segundo de todo lo que pregonaba.

    Y por el otro lado, las clases medias y altas, después de ganar Felipe Calderón las elecciones, se quedaron sentados respirando y diciendose a si mismos -nos salvamos. Ahora a olvidarme de la política «que ellos se encarguen de las reformas, de todo», me voy a descasnsar.

    TREMENDO ERROR. He ahí el meoyo del asunto. Si con Salinitas, el Banco Mundial nos veía de primer mundo, con mas razón hay que dudar; y analizar todos los puntos que generen polémica, y ¿por que no?, salir a la calle y manifestarse ante las cosas que puedan perjudicar (pacíficamente, claro); y no es de perredistas, en la mayoría de los países del primer mundo la gente sale a manifestarse, si no preguntenle a los franceses o a los ingleses. Pero nosotros creemos que la democracia es ir a votar y tirarnos en el sillón a ver que pasa. Eso es el paternalismo.

    Queremos que nuestro papi presidente solucione todo, y ya cuando llegan las desgracias al no haberlas prevenido, nos quejamos y empieza la búsqueda del culpable -Maldito presidente!!, -maldito gobierno corrupto hijo de su chingada madre!!, malditos gringos, pinche populismo, pinche neoliberalismo; buscamos culpables y mas culpables. Pero con agarrar un espejito podemos acabar con esa minuciosa búsqueda. Si, somos nosotros, mexicanos pasivos, pegados frente al televisor para que «nos digan las noticias», tirados en un sillón, creyendo que terceras personas van a trabajar por nosotros. Así como nuestra madre una vez nos dió de comer, ahora esperamos lo mismo del gobierno.

    El pueblo tiene el gobierno que se merece.