Etiqueta: mercadotecnia

  • Somos como ratones de laboratorio

    Somos como ratones de laboratorio

    Los seres humanos estamos inmersos en un mundo donde recibimos a diario miles de estímulos para que compremos, quien llame más la atención y de forma más efectiva, logrará su cometido de una forma más fácil. Es parte del sistema capitalista, pero ojo, que el ser humano en donde sea siempre ha querido estimular a las demás personas para que se comporten de una forma o realicen actos que nos beneficien. En un país socialista-comunista, los estímulos existen por medio de la propaganda gubernamental, y así en cualquier tipo de sociedad.

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    Algo tan simple como ir un Starbucks nos rodea de miles de estímulos los cuales ignoramos, aquí te muestro algunos.

    1.- El Starbucks huele a café no sólo porque venden café, sino para que te atraigan con su aroma y les compres.
    2.- El decorado de los interiores del Starbucks y el mobiliario está hecho con el fin de que te quedes un rato en el establecimiento, lo que significa que consumirás más cafés y Starbucks ganará dinero. ¿A poco no es agusto trabajar en un Starbucks o tener una conversación larga?
    3.- Starbucks pone tu nombre en el vaso no sólo por buena onda o por parecer cool, sino para que sientas cierto reconocimiento por parte de la marca, lo cual significa un mayor posicionamiento que se traduce en un mayor consumo de productos Starbucks (un efecto parecido a las latas Coca Cola).
    4.- La música de Starbucks siempre será calmada o relativamente lenta lo cual relaja al individuo con lo cual volvemos al punto dos, la intención es que te quedes más y consumas más.
    5.- En Starbucks venden café supuestamente comprado a los productores con el fin de que creas que es una empresa socialmente responsable y veas con buenos ojos a la marca, lo cual se traduce en más ventas.
    6.- La mayoría de los empleados de Starbucks están felices en su trabajo, esto porque empleados felices significa una mejor atención al cliente, lo cual se traduce en… más ventas.
    7.- En Starbucks venden revistas y periódicos, esperando a que te quedes leyéndolos en su establecimiento, y voila, «más ventas».
    8.- Y al hacer esta lista, mencioné tanto el nombre de Starbucks que posiblemente contribuí a un mayor posicionamiento de marca, entonces espero que los malditos me den regalías.

    Y si ya te sentías usado, entonces mejor no te hablo de lo que pasa cuando vas al súper.

    En un supermercado eres prácticamente una rata de laboratorio. Los productos necesarios están colocados hasta el final para que recorras cientos de estantes de productos innecesarios y compres. No es un secreto que las frutas, verduras, carnes y leche, estén colocados al fondo. Igualmente en el súper siempre encontrarás música calmada para que así compres lenta y tranquilamente (es decir, que comprarás más). Los productos que se desean vender más se colocan a una altura que los puedas ver a simple vista. Los productos que gustan a los niños se colocan a una altura menor de tal forma que a ellos les quede de frente y persuadan a a sus padres para que les compren cualquier producto. En la caja hay cientos de productos inútiles (revistas, productos chatarra) para que te animes a comprar aún más cuando estás en la fila esperando a que te cobren.

    ¿Te has preguntado por qué los cines siempre se encuentran en el piso de arriba del centro comercial, o en caso de que tenga un sólo piso, lo más lejos de las entradas? Es fácil, porque quieren que recorras la mayor parte de dicho centro comercial con el fin de que las posibilidades de que compres algo aumenten.

    Vivimos en un mundo donde se requiere que el individuo compre y consuma. Gran parte de los empleos y de las actividades comerciales que proveen de recursos a los individuos para vivir y mantenerse dependen de esa espiral de consumo. No importa si eres un vendedor de puerta en puerta, si eres gerente de un banco, o directivo de una empresa.

    Los mercadólogos y estrategias publicitarios (y hablo de los buenos, no de cualquier pasante que termina vendiendo chucherías) han estudiado bien al ser humano. Detrás de las campañas publicitarias hay fundamentos antropológicos, psicológicos y hasta filosóficos donde se estudia al individuo con el fin de planear una estrategia que lo haga consumir más cierto producto o cierto servicio. Y es que cuando hay mucha competencia y sobre todo, una gran necesidad de ingresar recursos a las arcas de una empresa, se hace indispensable crear una estrategia agresiva, lo cual orilla a los competidores a hacerlo también.

    Pero en realidad este tipo de estímulos no son nuevos y no son exclusivos de una sociedad de mercado. A lo largo de la historia instituciones gubernamentales, clericales, o ideológicas han hecho lo mismo. Al final del día, al acto de incitar a que los humanos se comporten de una u otra manera se le llama poder, e históricamente el humano siempre ha gustado de tener poder sobre sus semejantes. Y eso no quiere decir que todas las personas que están detrás de una campaña tengan algún espíritu maquiavélico, sean sádicas, o estén enfermas de poder. Posiblemente la mayoría de quienes hemos estado detrás de alguna campaña lo hemos visto como algo inocente donde podemos a relucir toda nuestra creatividad. Porque tú a la hora de diseñar un simple logotipo, ya estás de alguna forma persuadiendo a los demás para que te compren.

    Y a fin de cuentas las mentes débiles, siempre serán más susceptibles ante estos impulsos. Pero dichos impulsos que recibimos llegan a ser tan fuertes y constantes que terminan por persuadir a aquellos que los crean. Un publicista puede sucumbir ante una campaña comercial de otro producto. Y si crees que es una estrategia de dominación absoluta conspiranoica-judeomasónica-iluminati, te podrás dar cuenta que hasta los dictadores sucumben a las campañas comerciales. Hasta el Presidente de Corea del N0rte Kim Jung Un.

     

     

  • Las latas de Coca Cola con tu nombre

    Las latas de Coca Cola con tu nombre

    Coca Cola tiene la capacidad de lanzar campañas muy creativas, si algo les he admirado como mercadólogo que soy (de profesión) es eso. Saben crear sentimientos de pertenencia que coadyuven en el aumento de ventas y un mejor branding (vean sus latas si no), saben crear campañas que respondan a las fuertes críticas que reciben. El problema, y es ahí donde termina mi admiración, es cuando sabes que esas campañas tienen el fin de vender un producto que no es muy benéfico para la salud.

    Las latas de Coca Cola con tu nombre

    En Coca Cola entienden a la sociedad posmoderna vacía y necesitada de afecto. Por eso es que este tipo de campañas funcionan tan bien. Una sociedad cuya soledad hace que sus integrantes anhelen más likes en Facebook como supuesta muestra de la estima que los demás le tienen, es apta para venderle más coca colas. Tú abres el refrigerador de una tienda de conveniencia y de pronto ves una lata con tu nombre, y aunque sea algo inconsciente, te sientes reconocido y la compras, ves ese «Alberto», «María». -¡Qué padre, que bonito!. En realidad, Coca Cola lo que ha hecho es revisar bases de datos para ver cuales son los nombres más repetidos dentro de una población, e imprimirlos en latas, para que la gente los compre y obtenga más ventas.

    Seguramente dentro de las juntas de mercadotecnia, los directivos les dijeron que necesitaban más ventas, o necesitaban mantener su posicionamiento de marca. Los creativos, con el fin de conservar su trabajo, o ganar dinero, crearon la estrategia. No, Coca Cola no piensa en ti, ni se preocupa por ti. Sólo sabe que posiblemente necesitas afecto en base a algún estudio cuantitativo que hicieron previamente, y en base a ese conocimiento, crearon una fórmula para que compraras más refrescos para que obtuvieran las ventas que los directivos necesitaban.

    Yo hace más de dos años consumía mucha Coca Cola Light. Esto porque en mi casa acostumbraban a comprar mucha y porque «no engordaba», aunque paradójicamente en ese entonces estaba bastante más gordito que ahora. En algún momento dejé de consumir, comencé a tomar más agua natural, agua fresca, jugos, y bastaron pocos meses para que se notara un cambio en la salud. Me sentía más limpio, más sano, y así tuve mayor facilidad para bajar el peso en exceso que tenía. Era increíble la cantidad de químicos que estaba introduciendo a mi cuerpo.

    Cuando consumes Coca Cola, le das a tu cuerpo una gran cantidad de químicos procesados. La Coca Cola normal tiene mucha azúcar y quienes lo consumen son más propensos a la diabetes, esto sin olvidar la numerosa cantidad de químicos que aumentan el riesgo de contraer cáncer y otro tipo de enfermedades (y que aumentan con el refresco de dieta). Tomar Coca Cola como si fuera agua habla de un profundo desconocimiento o de una muy baja autoestima por darle productos químicos al cuerpo que solicita productos naturales.

    Coca Cola no es una empresa que se caracterice mucho por su honestidad. Pueden hablar de la paz en el mundo inclusive, pero sólo le están dando a este mundo un producto chatarra, que cuando mucho, debería ser consumido sólo en ocasiones especiales (fiestas) y no como si fuera un líquido vital. Patrocinan eventos deportivos como el Mundial de Futbol y a varios equipos, aunque dudo mucho que se les recomiende tomar Coca Cola a los deportistas para que tengan un mejor desempeño en la cancha y estén más sanos.

    Que encuentres una lata con tu nombre no significa nada, y no significa nada para Coca Cola (solamente ventas) así que para ti no debería significar nada. Si dejaras de consumir Coca Cola podría estar más sano y ver tu nombre en lugar de una lata común y corriente (alguna medalla, un diploma o un reconocimiento).

    Siempre Coca-Cola

  • Consumir, consumir y consumir

    Mi padre me regaló de navidad un iPhone, ya mi celular anterior estaba viejito (ni siquiera era un smartphone) y tenía muchos problemas al recibir mensajes. En realidad no estaba muy dispuesto a «estar a la moda» con uno de los teléfonos más solicitados en el mercado, pero ya que me lo regalan, lo mejor que puedo hacer es aprovecharlo, y hacer toda la tramitología que se requiere, ir al Telcel a mover mi número de mi antiguo Nokia al iPhone, pagar como 100 pesos por la tarjeta SIM, luego llegar a mi casa y restaurar todo el sistema (porque como antes lo usaba mi papá, ya estaba lleno de muchas cosas que no) etc. Y digo, para mí es fácil, porque yo seguiré con mi plan amigo, y no necesitaré endeudarme para estar a «la moda», pero me pregunto, ¿cuánta gente si lo hacen con tal de sentirse parte de un grupo, de algo o de alguien?.

    Para que el sistema neoliberal funcione (al menos en teoría), la gente debe de consumir, consumir y consumir. Para los economistas que forman parte de la tecnocracia neoliberal, una persona es como un «objeto que produce y consume«, porque de esta forma se puede evaluar con las estadísticas que tanto les encantan. Lo que no pueden medir estos tipos, es el impacto social (además del cultural y ambiental) de un modelo económico que basa en el consumo su existencia. Debido a las presiones del mercado por esta dinámica, las empresas nos contratan a nosotros los mercadólogos para buscar convertir los deseos de la gente en necesidades. Nuestra actividad no es perjudicial cuando analizamos un mercado, buscamos cuales de esos son clientes potenciales y le ofrecemos el producto que ellos están buscando (darle a la gente lo que necesita), pero a veces podemos ser maquiavélicos cuando buscamos modificar los patrones de conducta de las personas para incitarlas a consumir (decirles que necesitan), algunas veces con engaños (a veces tan simulados que pasan por una actividad normal, y otras veces tan descarados que es ya necesaria la intervención de las autoridades).

    A veces la dinámica consumista es tan fuerte, que crea modelos de conducta en los humanos que los hacen depender de los objetos materiales, ya no tanto para satisfacer sus necesidades, sino para modificar su sentido de pertenencia y de filiación con ciertos sectores sociales. Naturalmente como el humano tiene una tendencia a querer más y más (eso lo sabemos muy bien los mercadólogos) lo aprovechamos para orientar esa tendencia humana hacia la compra de productos; entonces si el consumidor no tiene la capacidad para comprar cierto producto, se frustra, y ahí entra la necesidad de endeudarse, uno de los motivos que a la larga ha deteriorado al mismo sistema económico.

    Este problema no es percibido por un economista, porque no se percibe en el crecimiento del Producto Interno Bruto de un país, o en el Coeficiente de Gini, o en cualquier metodología para evaluar los índices microeconómicos o macroeconómicos de un país. Esto lo perciben ya no los sociólogos, sino los psicólogos y psiquiatras que cada vez reciben a mas pacientes deprimidos porque la dinámica de mercado (quiero aspirar, por lo que tanto tengo que comprar, lo que me causa una frustración, la cual solo podría resolver con el endeudamiento, que a la larga también me causa una frustración) muchas veces socava la integridad no solo mental, sino física de las personas. Lo peor de todo, es que cuando el individuo logra tener su producto, al cabo de un tiempo se acostumbra a él, y ya no satisface la necesidad que si logró al momento de su compra, por lo cual el individuo entra en un círculo vicioso.

    Erich Fromm, cuando el capitalismo no era tan «salvaje» como lo es ahora; decía que los humanos entrábamos en esta dinámica del tener, como si fuéramos engranajes que alimentan al sistema; y que esta dinámica era tan fuerte que los que la promovían no dejaban de ser víctimas de ella. Ahora el ser humano es valorado por los bienes materiales que tiene y por su posición social (dada mayoritariamente por la acumulación de riquezas), ya no es valorado por el ser, ni por sus aportaciones a la sociedad. Una persona que vive en una mansión en uno de los suburbios más prestigiados de Estados Unidos «vale más» que un científico que ha aportado avances en la sociedad, o más que un pensador, o un maestro, o un doctor que se «rompe la madre a diario» para salvar vidas.

    Esta dinámica del consumo, nos está alejando cada vez de nuestra esencia humana, y nos ha orillado hacia un mecanismo de supervivencia. El hombre, independientemente de su posición social, debe de «sobrevivir» de acuerdo a su modus vivendi, cualquier descenso en el escalafón social implica una degradación como persona (recalcando que importa más el tener que el ser). El hombre «moderno» no puede desapegarse de sus bienes materiales, porque son los que lo determinan. El prestigio, el éxito, son dados por la cantidad de bienes materiales que posea. Si tengo muchos bienes, entonces he sido una persona exitosa en la vida, de lo contrario no.

    Somos de cierta forma esclavos del consumo. Nadie nos obliga a hacerlo, como si estuviéramos en una sociedad totalitaria, pero si decidimos no hacerlo, podríamos estar fuera del sistema.

  • Carlos Mota IV – Denle lecciones de economía a este señor

    Mi última crítica a este «columnista» de Milenio (sí, así entre comillas), la hice hace 3 años. No sé por qué dejé suelto a Carlos Mota por tanto tiempo, como que en Milenio se abstuvo de hablar de política (cosa en la que sinceramente no está muy bien preparado) y se limitó a hablar de economía, empresas y cosas así, donde este señor no lo hace tan mal, es su especialidad. Pero ahora que vuelve a meterse en temas de política, como que vuelve a meter la pata feo, pero esta vez lo que llama la atención es que ni siquiera en términos económicos acertó.

    Carlos Mota habla del «Buen Fin» y de los que ganaron con esta promoción, que según el eran Calderón y el PAN. Creí que era una nota crítica por el título, pero es todo lo contrario, es un compendio de halagos al gobierno en turno. Dice que el «Buen Fin» es una muestra de lo bien que ha trabajado el gobierno y que se nota que hay una clase media que se ha fortalecido, que es un triunfo de Felipe Calderón porque hasta sus detractores hicieron filas para ir a comprar.

    Se me hace demasiado «irresponsable» que un economista trate de probar tendencias sociales por la respuesta a una promoción de parte de la iniciativa privada. Carlos Mota de seguro no tomó en cuenta que la sociedad mexicana (en especial las clases medias, medias-bajas) es aspiracional, es decir, gasta más de lo que tiene, y no les importa endeudarse o pedir créditos con tal de hacerse de productos. Así como el plantea su tesis de que la respuesta al «Buen Fin» es una muestra del crecimiento de las clases medias, yo puedo plantear la mía que dice que el consumidor mexicano no está bien informado, compra compulsivamente y no racionaliza sus compras.

    Su argumento de la clase media queda tirada por la borda cuando vemos estadísticas como el Coeficiente de Gini que mide la desigualdad en un país, esta estadística mide desde 0 (que es un país totalmente igualitario) hasta 1 (que es un país totalmente injusto en materia redistributiva). En México del 2000 al 2011 el Coeficiente Gini pasó de 0.507 en el 2000 (cuando el PAN tomó el poder) a 0.494 en el 2011. Una nada. Estamos casi igual que hace casi 10 años, ni ha empeorado la distribución de la riqueza ni ha mejorado, pero hace falta otro factor, el PIB. Si el PIB se incrementa sustancialmente y el Coeficiente Gini se mantiene en el mismo nivel, lógicamente hay un aumento de la clase media, pero en el caso mexicano no es así. El crecimiento PIB en los últimos 10 años tuvo tasas de crecimiento 4% anuales aproximadamente, pero esto no quiere decir que México cada año se vuelva 4% más rico, porque esta tabla no toma en cuenta el crecimiento de la población que es cercano al 2%. El crecimento de la clase media es «simbólico».

    Dice Carlos Mota que el «Buen Fin» fue todo un éxito. Esto desde el punto de vista que lo veamos. Si lo vemos comparando todo el aparato mercadológico que se desplegó y las promesas que se hicieron (una especie de populismo de derecha) sería un fracaso, pero para quienes saben de economía, de mercadotecnia y de como se mueven los mercados en realidad no estuvo tan mal, fue una campaña que cumplió a medias. Yo como mercadólogo sabía que iba a ocurrir, muchas empresas iban a subir los precios para luego ofrecerlos con descuento (una táctica muy usada en mercadotecnia), también que las tiendas iban a aprovechar para sacar su inventario que ya no tenía rotación (me explico, la ropa fuera de temporada, obsoleta o con imperfecciones) y que los descuentos reales iban a ser relativamente pequeños (10% o 15%). Los mercadólogos apelamos a las emociones del consumidor y no a la razón, es por eso que la gente sale corriendo a comprar productos cuando anuncian un tipo de campaña como esta.

    Pero el «Buen Fin» no es una muestra fehaciente de éxito de la economía, tal vez solo nos dice que esta está estable y no está sumergida en una crisis y punto. El impulso de los consumidores por comprar a veces es mucho más grande que su realidad económica. Me sorprende que un economista no pueda percatarse de esto. Un buen libro de microeconomía y otro de mercadotecnia no le vendrían mal a Carlos Mota.

  • Los espectaculares, la contaminación visual

    Yo soy mercadólogo como ya muchos de ustedes saben, y por lo mismo yo entiendo que muchas empresas deseén anunciarse en anuncios espectaculares para lograr posicionar su marca, debido a que muchos de los automovilistas que pasen por el espectacular la verán y probablemente la recordarán. Cuando este tipo de estrategias publicitarias se utilizan con moderación (es decir, cuando no hay una sobresaturación de este tipo de anuncios) pueden ser muy efectivas dado que a los automovilistas y transeuntes les llamará la atención y se fijarán en tal anuncio.

    ¿Pero que pasa cuando hay una gran cantidad de espectaculares en la vía pública?. Lo que no les dicen estas empresas a sus clientes es que al llenar la vía pública de espectaculares, estos son menos efectivos (porque son más los que compiten por llamar la atención del mercado potencial) y el posicionamiento de marca que se genera es menor. Pero lo peor de todo es la gran cantidad de contaminación visual que generan, porque hay que ser sinceros, la abundancia de anuncios espectaculares estropea la imagen de la ciudad. Las empresas publicitarias apuestan a ganar más dinero porque creen en lo cuantitativo, pero dejan la parte cualitativa a un lado. Lo que sucede es que con tanto anuncio espectacular, la efectividad de dichos anuncios se fragmenta entre el número de espectaculares que hay en dicha zona (lo justo sería que las empresas dividieran el costo de los espectaculares entre el número, lo cual no hacen) y de paso causan una muy mala imagen en la ciudad.

    En México existe la idea de que por más espacios publicitarios se vendan se puede obtener más dinero, no solo lo vemos en este tipo de anuncios, lo vemos en los uniformes de futbol (que parecen en muchos casos una especie de sección amarilla) y en muchos lugares más, y lo único que generan es una saturación y contaminación visual que terminan molestando al que está expuesto a tanta publicidad. Recuerdo una vez que había ido a Nueva York de vacaciones. Nueva York es por así decirlo la capital del capitalismo moderno y por lo tanto la pasarela de las marcas es inmensa (sobre todo en Times Square). Pero si uno observa bien, toda esa publicidad está bien integrada, y sobre todo, está regulada, tanto que termina siendo atractivo para quien lo ve, (las pantallas luminosas, los leds, etc…). Pero en México en cambio no hay una regulación y se sigue apostando por la sobresaturación, eso lo noté cuando llegué al aeropuerto de Guadalajara donde hay una inmensa cantidad de espectaculares que terminan cansando, y no solo eso, son tantos que es imposible poder verlos todos.

    En muchas ciudades del mundo se han llevado a cabo campañas para regular la publicidad. Por ejemplo en España han hecho una campaña para quitar todos los anuncios publicitarios en las carreteras y dejar únicamente los anuncios del Toro de Osborne porque esa publicidad ya es algo tradicional y cultural en ese país. En cambio en nuestro país no hay ninguna regulación y lo primero que vemos al llegar a las ciudades es una gran cantidad de anuncios espectaculares.

    En México, el jefe de gobierno Marcelo Ebrard decidió hacer algo al respecto. Debido a la saturación de anuncios publicitarios, el Gobierno del Distrito Federal decidió hacer una limpia de anuncios espectaculares. Pero las reacciones por parte de estas empresas no se hicieron esperar. A la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior (AMPE) no le pareció bien tal política, y todas las empresas publicitarias pertenecientes a esta asociación decidieron colocar en toda la república, anuncios espectaculares criticando y linchando a Marcelo Ebrard y la gestión de su gobierno. Slogans como «Más pobreza, menos empleo», «Más autoritario, menos diálogo», son los que contenían estos anuncios espectaculares.

    Creo que a los publicistas mexicanos les falta usar mucho su creatividad, y debido a la falta de esta, apuestan a la cantidad, lo cual termina siendo muy incómodo para los ciudadanos que transitamos por las ciudades. En las ciudades desarrolladas las empresas de mercadotecnia y publicidad apuestan por elaborar anuncios creativos y campañas que llamen la atención en lugar de estar saturando a la gente con tanta publicidad que más bien dice poco. Espero que se tome cartas en el asunto, porque de verdad, tanto anuncio no solo es molesto, sino que es peligroso, porque muchas veces provocan distracciones que terminan en accidentes automovilísticos.

  • Mercadotecnia y Diseño Web para tu empresa.

    Aprovechando el «tiempo libre», estoy ofreciendo mis servicios como freelance de lo que mejor se hacer: » Mercadotecnia» y para esto he lanzado mi sitio de internet www.alvarols.com donde viene toda la descripción de mis servicios, entre otras secciones adicionales que estoy desarrollando.

    En mi sitio viene la descripción detallada de todos los servicios, el portafolios de los trabajos que he hecho, y en el caso de musicalización, demostraciones de temas. De todos modos aquí les doy una resumida descripción de lo que buscamos ofrecer en mi sitio.

    Ahora debido al dinamismo del mercado, a la competitividad y la globalización, pues es importante para todas las empresas llevar a cabo estrategias para poderse diferenciar de la competencia y buscar oportunidades de mercado. Por eso los invito a menos de que Hugo Chávez nacionalize todas las empresas del mundo y derroque al sistema neoliberal a invertir en los servicios de mercadotecnia, diseño y posicionamiento web, y musicalización que estamos ofreciendo.

    Básicamente lo que estoy ofreciendo es lo siguiente:

    • Investigación Exploratoria: En este estudio se analiza el mercado por medio de fuentes y documentos disponibles y se da una interpretación.
    • Estudios de Mercado Cuantitativo: Se hace un estudio de mercado por medio de encuestas a una muestra del universo que se quiere estudiar (por ejemplo «el universo de las mujeres que usan extensiones»)
    • Mystery Shopping: Análisis de tu empresa por medio de un especialista que se hace pasar por un «comprador misterioso»
    • Benchmarking: Estudio comparativo de las prácticas de tu empresa con la competencia.
    • Posicionamiento Web (SEO): Estrategias para que tu sitio aparezca en los primeros lugares de los buscadores y capacitación para utilizar los sistemas de anuncios patrocinados de Yahoo y Google.
    • Musicalización: Creación de Jingles musicales para anuncios, sitios web, cortometrajes, entre otros…

    Por medio de estas estrategias podrás obtener los siguientes beneficios:

    • Conocimiento de tu mercado actual (Posicionamiento y percepción de marca)
    • Busqueda de nuevas oportunidades de negocio (Nuevos segmentos de mercado o plazas)
    • Conocimiento de la competencia (Fortalezas, Debilidades y Áreas de Oportunidad)
    • Análisis del servicio al cliente y de la fidelidad de los empleados de tu empresa.
    • Conocimiento del comportamiento del consumidor
    • Posicionamiento de Marca
    • Atraer clientes potenciales a su página web (tráfico segmentado)
    • Musicalización de anuncios, o sitios web de acuerdo a lo que quieras transmitir al cliente

    Además en alianza con www.compusam.com estoy promoviendo el desarrollo de páginas web donde ofrecemos lo siguiente:

    • Trámite de contratación de dominio y hosting
    • Diseño web en PHP o Flash
    • Bases de Datos MySQL
    • Cuenta en Google Analytics e instalación de códigos para medición de estadísticas.
    • Correos electrónicos propios.

    Y también ofrecemos por separado los siguientes servicios:

    • Depuración de Sitios Web (Corrección de errores en programación)
    • Remodelación Sitios Web
    • Instalación de Blog (WordPress)
    • Instalación de Foro (PhPBB 3.0)
    • Revista Virtual para catálogos (Con o sin Diseño): Ver Ejemplo
    • Instalación de CRM (Customer Relationship Management)

    Los precios que estamos ofreciendo son accesibles y ajustados de acuerdo a sus necesidades; con el objetivo de que las empresas PyMES y pequeñas puedan tener información valiosa para lograr ser competitivas. Pero a la vez también ofrecemos servicios completos para aquellas empresas que deseén desembolsar mas dinero.

    Los precios se manejan por cotización, de acuerdo a las necesidades del cliente.

    Cualquier cosa me pueden escribir a: alvarolopez@alvarols.com