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  • Vázquez Mota, el precio de la moda

    Son las ideas, y no los genitales de las personas, las que hacen a una sociedad avanzar, evolucionar: Con la designación de Josefina Vázquez Mota como la candidata presidencial Acción Nacional confirmó lo que ya todos sabíamos; la ausencia de un verdadero prospecto presidencial: La continuidad de un sistema económico que ya había demostrado su ineficiencia desde el salinismo, darle todo a los empresarios bajo la creencia de que sólo ellos saben como usar correctamente el capital, orquestar una estrategia contra el narco que se basa en matar capos y no en atacar las redes financieras de los cárteles,  creer que el problema de la delincuencia no tiene nada que ver con la pobreza y el desempleo,  fortalecer un tratado de comercio que pone a combatir a corderos y leones y el promover a la iniciativa privada sin condiciones son medidas que, como cuchillas en la espalda, han sido devastadoras para el país y que se intensificaron en los últimos 12 años, las consecuencias son claras; empobrecimiento de el grueso de la población, abandono del campo, enriquecimiento de ciertos grupos de poder, aumento de desempleo, aumento de pobreza, aumento de delincuencia, descontento social, aumento de la  narcoviolencia, descuido en materia educativa y aumento de la corrupción… en pocas palabras,  la derecha mexicana ha acelerado el desplome de la nación, y, por ende, el hartazgo que hace 12 años le favoreció hoy por hoy es su verdugo: Se acabaron los argumentos, las escusas y las ideas, de esta manera Acción Nacional, en un último esfuerzo por retener la silla presidencial, le ha apostado al voto por el género.

    Josefina Vázquez Mota puede describirse con una palabra; gris; con un discurso prácticamente memorizado que contiene propuestas vacías y contradictorias sólo su condición de mujer puede hacerla subir en las encuestas: La ahora candidata a la presidencia no representa otra cosa que la continuidad; en una entrevista al diario La Jornada declaró:

    “La segunda propuesta es que si bien tenemos estabilidad económica y ésta ha sido producto de una gran responsabilidad monetaria y fiscal y de tener cuidado con los niveles de endeudamiento, ha llegado el momento de prender los motores del mercado interno, es decir, sin regresar a los esquemas proteccionistas y paternalistas, tomar medidas para incentivar la industrialización del país, el sector de los servicios y el campo. Se han tenido avances económicos, pero existe el gran reto de lograr la equidad, y para ello hay que volver a crecer.”

    Es claro como la panista defiende los logros de su partido en la presidencia aludiendo a una supuesta responsabilidad fiscal; según expresa, en México hay estabilidad económica y dice que atenderá al campo sin volver al paternalismo… Vázquez Mota ignora la imprudencia con la que actuó el gobierno federal y la secretaría de haciendo durante la crisis del 2008 llegando al punto de insistir con la “modernización” de PEMEX  sabiendo que el petróleo es vital para la economía mexicana al representar la primera fuente de divisas con  ganancias de hasta 35 millones de dólares; igualmente delira cuando habla de estabilidad económica, pues para lograrla hay que mantener los niveles de desempleo al mínimo; el universo de personas que no logró trabajar siquiera una hora a la semana se disparó a 2 millones 564 mil 100 en junio de 2011… Para reactivar el campo habría que acabar con la competencia tan desigual que representa el TLC, claro que para la derecha los tratados comerciales son necesarios para el desarrollo de los países y, bajo las lógicas neoliberales que han regido a la clase conservadora, el hablar de autoconsumo ya es regresar a las prácticas paternalistas; según el accionar de los gobernantes durante los últimos años el negarse a que el rezagado campo mexicano se enfrente a la gran bestia que representa el agro estadounidense es negarse al futuro. No sé si Vázquez Mota en verdad crea que en los logros de su partido, pero es un hecho que planea continuar con el sendero marcado por sus antecesores, la pregunta en concreta; ¿vale la pena sacrificar al campo, a las pequeñas y medianas empresas, incrementar la inseguridad y la violencia, aumentar el desempleo y la pobreza y, en general, ahondar las heridas del México actual con tal de tener una presidenta?

  • Carlos Mota IV – Denle lecciones de economía a este señor

    Mi última crítica a este «columnista» de Milenio (sí, así entre comillas), la hice hace 3 años. No sé por qué dejé suelto a Carlos Mota por tanto tiempo, como que en Milenio se abstuvo de hablar de política (cosa en la que sinceramente no está muy bien preparado) y se limitó a hablar de economía, empresas y cosas así, donde este señor no lo hace tan mal, es su especialidad. Pero ahora que vuelve a meterse en temas de política, como que vuelve a meter la pata feo, pero esta vez lo que llama la atención es que ni siquiera en términos económicos acertó.

    Carlos Mota habla del «Buen Fin» y de los que ganaron con esta promoción, que según el eran Calderón y el PAN. Creí que era una nota crítica por el título, pero es todo lo contrario, es un compendio de halagos al gobierno en turno. Dice que el «Buen Fin» es una muestra de lo bien que ha trabajado el gobierno y que se nota que hay una clase media que se ha fortalecido, que es un triunfo de Felipe Calderón porque hasta sus detractores hicieron filas para ir a comprar.

    Se me hace demasiado «irresponsable» que un economista trate de probar tendencias sociales por la respuesta a una promoción de parte de la iniciativa privada. Carlos Mota de seguro no tomó en cuenta que la sociedad mexicana (en especial las clases medias, medias-bajas) es aspiracional, es decir, gasta más de lo que tiene, y no les importa endeudarse o pedir créditos con tal de hacerse de productos. Así como el plantea su tesis de que la respuesta al «Buen Fin» es una muestra del crecimiento de las clases medias, yo puedo plantear la mía que dice que el consumidor mexicano no está bien informado, compra compulsivamente y no racionaliza sus compras.

    Su argumento de la clase media queda tirada por la borda cuando vemos estadísticas como el Coeficiente de Gini que mide la desigualdad en un país, esta estadística mide desde 0 (que es un país totalmente igualitario) hasta 1 (que es un país totalmente injusto en materia redistributiva). En México del 2000 al 2011 el Coeficiente Gini pasó de 0.507 en el 2000 (cuando el PAN tomó el poder) a 0.494 en el 2011. Una nada. Estamos casi igual que hace casi 10 años, ni ha empeorado la distribución de la riqueza ni ha mejorado, pero hace falta otro factor, el PIB. Si el PIB se incrementa sustancialmente y el Coeficiente Gini se mantiene en el mismo nivel, lógicamente hay un aumento de la clase media, pero en el caso mexicano no es así. El crecimiento PIB en los últimos 10 años tuvo tasas de crecimiento 4% anuales aproximadamente, pero esto no quiere decir que México cada año se vuelva 4% más rico, porque esta tabla no toma en cuenta el crecimiento de la población que es cercano al 2%. El crecimento de la clase media es «simbólico».

    Dice Carlos Mota que el «Buen Fin» fue todo un éxito. Esto desde el punto de vista que lo veamos. Si lo vemos comparando todo el aparato mercadológico que se desplegó y las promesas que se hicieron (una especie de populismo de derecha) sería un fracaso, pero para quienes saben de economía, de mercadotecnia y de como se mueven los mercados en realidad no estuvo tan mal, fue una campaña que cumplió a medias. Yo como mercadólogo sabía que iba a ocurrir, muchas empresas iban a subir los precios para luego ofrecerlos con descuento (una táctica muy usada en mercadotecnia), también que las tiendas iban a aprovechar para sacar su inventario que ya no tenía rotación (me explico, la ropa fuera de temporada, obsoleta o con imperfecciones) y que los descuentos reales iban a ser relativamente pequeños (10% o 15%). Los mercadólogos apelamos a las emociones del consumidor y no a la razón, es por eso que la gente sale corriendo a comprar productos cuando anuncian un tipo de campaña como esta.

    Pero el «Buen Fin» no es una muestra fehaciente de éxito de la economía, tal vez solo nos dice que esta está estable y no está sumergida en una crisis y punto. El impulso de los consumidores por comprar a veces es mucho más grande que su realidad económica. Me sorprende que un economista no pueda percatarse de esto. Un buen libro de microeconomía y otro de mercadotecnia no le vendrían mal a Carlos Mota.