Etiqueta: Marcha por la paz

  • Calderón, “bien librado”

    No es posible negar la ganancia del movimiento ciudadano encabezado por Javier Sicilia tras el Diálogo por la Paz con Justicia y Dignidad establecido con el gobierno federal la semana pasada. Los pronunciamientos de Sicilia tuvieron el tino de ser pulcros y estar compuestos por preguntas que muchos quisiéramos hacerle al Presidente, sobre todo en las condiciones de guerra, injusticia y desigualdad en las que nos encontramos. Pero ¿qué pasa con Felipe Calderón?, ¿cuáles son sus saldos?

    Sin observar la actuación de Calderón como un ciudadano indignado, sino desde la perspectiva de la comunicación política estratégica, hay que señalar que la ganancia mediática es sin duda del propio Presidente, quien dentro de su más profunda soledad (porque su gabinete no sirve para nada más que para dejarlo solo) intentó manejar el encuentro mostrando apertura, fuerza y solidez. Para muchos, su actitud pudo haber sido enérgica y empecinada, sobre todo con sus golpeteos sobre la mesa. La dureza de su rostro y la desconfianza permanente de su mirada, pudo ser atemperada con un par de actitudes histriónicas de dolor y de humildad. El gobierno federal, atendió los estudios de opinión y tuvo tiempo suficiente no para preparar los contenidos, pero sí, los diseños de imagen y las estrategias de difusión. Crearon una estrategia de comunicación que atendió la necesidad de un político fuerte y a la vez humilde que reflejan las encuestas. El Presidente no se preparó para enfrentar un encuentro con las víctimas, los académicos, los poetas o los intelectuales; se preparó para ganar la batalla de los medios, de la visibilidad y de las grandes masas ciudadanas. Llevó el listado de “sus víctimas” (sus amigos, alcaldes de su partido acribillados, soldados y marinos caídos), ofreció “la parte de perdón” que consideró importante mencionar, aprovechó el llanto de una madre y una petición dolorosa para levantarse de su sitio arropando y comprometiéndose. La presidencia de la república, agradeció a Javier Sicilia haberles regalado la foto de un tímido abrazo con trasfondo de símbolos religiosos entre él y el Presidente, y la aprovechó para colocarla en todos los medios impresos y en la red. Diseñó un programa especial sobre el evento del Diálogo que calificaron de “histórico”, y que fue editado por Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional y difundido ese mismo día en Canal 22 de TV UNAM.

    Quien no pudo seguir el desarrollo del evento en vivo, mismo que se difundió a través de diversos canales independientes en Internet y que tuvo una duración de tres horas, se quedó con la edición de la noticia que fue transmitida en los canales de televisión abierta y que se enfocó en dos frases de Javier Sicilia y dos respuestas del presidente Calderón: el poeta cuestiona y pide una disculpa, el Presidente responde con fuerza, otorga el perdón que le es conveniente a él y termina siendo inquisidor.

    Las grandes masas televisivas observaron lo que el gobierno federal quiso que vieran. Desde el sentido masivo y de la estrategia de comunicación, Calderón sale bien librado, muy a pesar de que el movimiento de Sicilia hizo lo que pudo e intentó estar presente en los medios. El sabor comunicacional es agridulce, como también lo fue, la ausencia y la falta de representatividad de “todas” las víctimas (no solo de “las invitadas”) así como la inclusión de “todas” las demandas nacionales. Seguro el Gobierno Federal ya midió las reacciones ciudadanas y sobre este encuentro, sembrará las bases de la estrategia al 2012.

  • Retos del pacto por la paz

    Las víctimas han quedado visibilizadas. El llanto que se derrama de cara a las ausencias, nos ha sido revelado. La realidad nos muestra que en este México, hay más dolor del que nadie hubiera podido imaginar y más lágrimas de las que las noticias revelan. La justicia en este país, se queda en sueños; la dignidad en ilusiones. Nadie como la Caravana del Consuelo para arropar los dolores nacionales y hacer visible también, el factor desigual y discriminatorio de las propias víctimas ante el Estado mexicano. El andar de la caravana nos mostró, que las voces del dolor son tantas, que en realidad son una misma, una sola voz. El reto hoy, es darle forma a esta voz nacional que se vuelve única; simbolizarla, dibujarla y caracterizarla, aún con su multiplicidad de gritos.

    La Caravana del Consuelo que culminó en la firma del Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, debe ser leída a la luz de lo político no sólo como un respiro ciudadano ante las múltiples injusticias históricas que el Estado Mexicano y sus instituciones cometen en contra de sus ciudadanos; sino sobre todo, como una postura clara contra toda la clase política mexicana, contra nuestro sistema electoral, contra el modelo democrático actual en el que no caben más derechos que los de los privilegios del poder y la minimización de la ciudadanía. Hoy por hoy, ninguno de los aspirantes presidenciales al 2012, estaría en la posición de ser portador del consuelo nacional; ninguno de ellos, estaría dispuesto a reconfigurar nuestra democracia para ir por encima de los intereses de nuestra partidocracia y cobijar los intereses de los ciudadanos. Ninguno de los aspirantes tiene el talante necesario para escuchar y dolerse del dolor nacional.

    Los resolutivos del Pacto Nacional Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad, inauguran de lleno la etapa del satyagraha (“la fuerza de la verdad” o “la fuerza del alma” así llamado por Gandhi), la resistencia civil pacífica positiva, el paso del diálogo y la negociación que culmina en dolores colectivos impuestos de manera involuntaria, y que pretenden no solo ejercer coerción en el adversario sino lograr entendimientos con respecto a la verdad en un plano de justicia y dignidad.

    Fueron nueve las mesas de trabajo que delimitaron estrategias y acciones de resistencia específicas. Si bien, como lo comentó el 10 de junio el mismo Javier Sicilia en Ciudad Juárez, este documento no está acabado y en algunos párrafos y momentos de su escritura no está bien compuesto y llega a sonar un tanto cuanto desordenado; es importante señalar que es un gran bosquejo que tiene el tino de someterse a la consulta y las aportaciones nacionales, quizá porque se dieron cuenta de que la realidad es más que la mirada centralista del dolor y que escuchar lo que los estados tienen que decir, es también importante. La aspiración del movimiento es inmensa: dos consultas, dos foros, tres encuentros y dos jornadas; todas con carácter de nacional y con diversos temas que requieren de una metodología específica y de mucho trabajo capaz de rebasar la tentación de la foto y de la mediatización misma para cristalizar propuestas y acciones concretas. El reto es construir el rostro nacional, plural y diverso del movimiento; un sentido de inclusión nacional sólido en donde todos, muy a pesar de nuestras diferencias e indiferencia, nos veamos representados y solidarios. Mientras tanto, tenemos que celebrar este pacto, firmarlo y adherirnos tan solo porque todos, somos víctimas de la multiplicidad de injusticias que ocurren en este país y que ya no estamos dispuestos a tolerar.

  • Marcha por la Paz

    Llegué en un taxi a la Plaza Juárez en frente del Parque Agua Azul, no pensaba llevarme el carro porque sabía que encontrar estacionamiento iba a estar muy difícil. En dicha Plaza Juárez había una multitud vestida de blanco cargando globos blancos con helio que representaban la paz. Había gente con pancartas, carteles, y una especie de protesta creativa contra los «efectos colaterales» de la guerra del narcotráfico por parte de la FEU que consistía en unas siluetas con la descripción de los acaecidos en la guerra. No tarde en encontrar a mis amigos de Propuesta Ciudadana, la organización a la que pertenezco: Carmina, Laura, la madre de ellas dos y Peter. Ya todo estaba listo por la Marcha por la Paz, que se llevaba a cabo simultaneamente con la marcha en México D.F. convocada por Javier Sicilia.

    La marcha empezaría en el Parque Agua Azul y terminaría en la Plaza de Armas, a un costado de la Catedral. Un poco después de las 11 emprenderíamos la marcha.

    Es la primera vez que tengo el privilegio de participar en una marcha, y ya estaba pensando en escribir un artículo sobre ella porque estaba viviendo cosas nuevas. Laura me preguntaba sobre qué iba a escribir mi siguiente artículo y yo le dije que efectivamente iba a estar relacionado con la marcha. Ella me dió a notar cosas muy importantes: –Mira, la gente marcha por la paz, sin importar el credo, la ideología, el nivel sociocultural, todos están marchando por la paz. Efectivamente, era una marcha donde no importaba quien fueras, el unico requisito era que estuvieras a favor de la paz.

    Las exigencias eran variadas, querían reformas, cambios, que el ejército regresara a sus cuarteles, repudio al narcotráfico y a la violencia, honrar a los desaparecidos, participaban jóvenes, adultos, en su mayoría progresistas, que estaban en contra de la guerra contra el narcotráfico, no solo por parte del gobierno, sino por parte del narcotráfico mismo; algunos exigían la renuncia del Secretario de Seguridad Genaro García Luna, otros la del mismo presidente Calderón. Pero a pesar de todo esto, la marcha nunca estuvo politizada, no estuvo dominado por algún grupo político o o corriente ideológica, la marcha emanaba desde abajo, desde la sociedad.

     

    El evento en la Plaza de Armas fué conmovedor, había música, la gente estaba entusiasmada, una señora clamaba por el hijo perdido hace algunos meses, varias personas dieron su punto de vista sobre la violencia que estaba viviendo el país, pero el punto climax fué cuando la Maestra Érika Loyo y Marco Nuñez de la FEU dieron a conocer las 6 demandas ciudadanas sobre las cuales estaban sustentada la marcha, lo cual se me hace importantísimo porque yo siempre decía que a las marchas les hacía falta dar «ese paso» para que fructificaran y con estas propuestas lo dieron. Pusieron en la mesa exigencias muy valiosas para la sociedad, exigencias bien planteadas que generarían un cambio positivo en el país.

    También se colocó una placa en la Rotonda de los Hombres Ilustres en honor a los niños acaecidos por los efectos colaterales de la guerra contra el narcotráfico.

    A continuación les presento las 6 demandas ciudadanas, las cuales fueron el punto neurálgico de esta marcha, mientras yo vuelvo a decir, ahora por este medio, al gobierno, a los narcotraficantes, a los delincuentes: YA BASTA:

    1.  Demandamos la creación de un Registro Nacional de Víctimas, Desaparecidos y Personas privadas de su libertad.

    2. Demandamos a los Medios de Comunicación escritos, electrónicos y digitales, que no operen como “Ministerios Públicos”.

    3. Proponemos crear en los programas educativos de la educación primaria y media, un curriculum transversal que incluya: a) Educación cívica para la paz. b)  El respeto y protección de los Derechos Humanos. c) La gestión pacífica de las diferencias de todo tipo. d) La deliberación como instrumento de gestión del conflicto.

    4. Demandamos la recuperación de la convivencia social a través de la apropiación del espacio público, por lo que exigimos la creación de infraestructura pública que lo facilite (ciclovías, parques lineales, banquetas, centros deportivos y culturales).

    5. Celebramos la decisión de posponer la llamada Ley de Seguridad Nacional, Sin embargo, insistimos y demandamos que esas reformas incluyan, como principio fundamental, la seguridad de las personas y no sólo la del Estado.

    6. Como parte de la Reforma Política, exigimos que sea incluida la figura de Consulta Popular en los términos de la iniciativa aprobada ya por el Senado, y que uno de sus primeros usos sea la Consulta Popular sobre la Estrategia de Seguridad Ciudadana.

    En este sitio pueden ver la versión completa de las demandas que se están elaborando al gobierno, haz click aquí.

    Para firmar las propuestas, haz click aquí