Etiqueta: Manipulación

  • Las cortinas de humo ya no sirven

    Las cortinas de humo ya no sirven

    Dicen que el futbol es el opio del pueblo, haciendo referencia a la archi-repetida frase que Marx escribiera alguna vez para denostar a las religiones.

    Dicen que el futbol sirve para distraer a las masas de lo más importante. Que los gobiernos aprovechan los eventos importantes tales como mundiales, eurocopas, o finales de liga para pasar las leyes más impopulares. Que no es coincidencia que las elecciones federales siempre empaten con un mundial, una eurocopa o unos Juegos Olímpicos.

    Las cortinas de humo ya no sirven

    No es algo que no haya existido, o algo que nunca se haya hecho. Pero los espectáculos como cortina de humo son menos eficientes de lo que muchas personas creen, y más ahora.

    Antes tenía más sentido. Las noticias «que importaban» se transmitían boca a boca. De forma deliberada, los noticieros alineados al gobierno, daban poca relevancia al tema, no existían medios alternativos para informarse, la gente estaba concentrada en su evento deportivo, la final de liga, el mundial. Como la información se dispersaba con lentitud, era más fácil contenerla haciendo que la gente volteara a ver otro lado. Nadie sabía de la crisis económica que venía porque casi nadie hablaba de ello y la población estaba preocupada por que el chupacabras no llegara a su casa.

    Algo así es casi imposible en estos días. Tomemos como referencia el asesinato de maestros en Nochixtlán. Posiblemente, sin smartphones ni redes sociales, nadie se hubiera enterado de lo sucedido, o las noticias hubieran abordado el evento a su conveniencia. Los medios monopolizados le hubieran dado menos relevancia y la gente seguiría discutiendo la paliza que la selección mexicana recibió: – Los chilenos pisotearon nuestros colores, nos humillaron, escupieron en ellos.

    Llegó Nochixtlán, y la goleada (histórica, la más abultada de la selección en torneos oficiales) salió del foco. A dos días, nadie habla de la goleada en redes sociales. Portales como mediotiempo.com o Record le dan seguimiento al evento, entrevistan a los jugadores que hicieron un papelón, discuten si el entrenador se va a ir (vaya, es su trabajo). Pero gran parte de la población, sobre todo aquella que está conectada, ya no está preocupada por eso, ni se molesta ya en leer o escuchar sobre «las reacciones». Nochixtlán apagó las luces del papelón de la selección nacional.

    Hay quienes prestaron muy poca atención o incluso lo ignoraron. Pero lo hubieran hecho de todos modos. Ya sea que porque no les gusta la política, porque simplemente no quieren escuchar malas noticias y quieren llenar sus redes de florecitas.

    Internet, cortinas de humo

    Y es que la dinámica es sencilla. Ves el partido, te indignas (vaya, aunque no te guste el futbol, ver a un equipo que representa a tu país ser pisoteado así duele), mientas madres. Duermes, y en el transcurso del siguiente día, en tus redes sociales alguien empieza a compartir lo sucedido, investigas un poquito en tus redes y algún portal, y ¡No puede ser!

    A pesar de la desinformación, natural cuando hay intereses dentro de los dos bandos (Gobierno y CNTE), mucha gente hizo el esfuerzo por saber que estaba pasando, compartió notas, videos, fotografías, algún artículo colgado en Internet, dio su opinión. Claro, las opiniones eran muy polarizadas, porque entre el Gobierno y la CNTE, no sabes ni de «que lado ponerte». Algunos, los menos, pero tampoco muy pocos, se alegraron de que «hubieran puesto a los rijosos en su lugar». Otros condenaron el accionar del gobierno sin que eso implicara apoyo alguno a la CNTE, y otros, naturalmente presentaron a los miembros de la coordinadora como víctimas.

    Llegamos a un punto en que ocultar la información es ya muy difícil. Los senadores pueden aprobar o rechazar leyes en la madrugada para que «nadie se de cuenta», y basta un tweet para que el mexicano común despierte y se entere de lo sucedido. Algunos lo han entendido bien, apuestan por la desinformación, emiten contenidos falsos y tergiversados a diestra y siniestra por medio de las redes sociales para influir en la opinión pública, usan hackers o bots. Pueden manipularla, sí, lo pueden lograr, pero no con la misma eficacia de los medios cerrados y monopolizados. El desinformado puede ser rebatido por sus conocidos dentro de las redes sociales, su argumento puede quedar sujeto a debate. La población puede llegar a un consenso que al menos se acerque un poquito más a la verdad porque está expuesta a información contraria a la que recibe o a la que cree.

    En siglo XXI, pensar que se puede tapar el sol con un dedo es algo muy difícil. La impopularidad del Gobierno Federal es muestra patente de ello. Apostaron por ganar popularidad por medios de las reformas, anunciadas con bombo y platillo, mientras escondían su «basura» debajo de la alfombra. Ahora, es el gobierno más impopular desde hace varias décadas.

    Aún así, hay quienes siguen creyendo que las cortinas de humo son tan efectivas, que son capaces de imaginarlas cuando ni siquiera existen.

  • Día del amor, amistad, y de la manipulación social

    Día del amor, amistad, y de la manipulación social

    Hoy los mercadólogos nos hemos puesto a prueba. Nuestro trabajo es crear necesidades «no necesarias» con el fin de enriquecernos, o bien enriquecer a la persona con la que trabajamos (naturalmente a cambio de un mejor sueldo o un mejor puesto). Conocemos el comportamiento de los seres humanos, no solo estudiamos a Kotler o a Chetochine, estudiamos a Goebbels y a Molotov. Aplicamos técnicas de manipulación de masas que se han aplicado en los régimenes más sanguinarios, pero de una forma muy sutil con el fin de que dicha técnica pase desapercibida.

    Día del amor, amistad, y de la manipulación social

    Unos de los días clave para nosotros es el día de San Valentín, que por cierto, nosotros inventamos. El día del amor y la amistad. Las emociones y sentimientos son un arma de doble filo, porque gracias a ellos nosotros tenemos acceso a la mente de las personas. No podemos convencer por medio de la razón a la gente para que se deje manipular y malgaste su dinero, si lo hiciéramos así, lo primero que recibiríamos sería un golpe en la cara. Pero no, apelamos a sus sentimientos,  a su subconsciente, para que se «abran» y nos dejen «insertar información en su memoria cerebral» en nuestro beneficio.

    No solo recurrimos a los sentimientos positivos como puede ser el amor, el sentimiento de filiación. Sino también a esos negativos como la frustración y la ansiedad. Es decir, hemos condicionado al sujeto para que todos los 14 de febrero le compre algún regalo a su novia. Esa compra es un sentimiento positivo en cuanto a que el sentirá cierto placer  emocional al darle un presente a su querida (y si bien le va, hasta físico), pero a la vez es un sentimiento negativo porque si no le compra nada, su novia se va a enojar, y va a poner en tela de juicio lo que él siente por ella. Es decir, para satisfacer sus necesidades emocionales, el novio (y en muchos casos la novia) tiene que depositar su dinero en nuestras arcas.

    Pero el dinero está garantizado, tal vez no para las mismas empresas, pero algún capitalista se beneficiará. Empresas que fabrican tarjetas, chocolates, salas de cine, restaurantes y moteles se benefician enormemente con el ser humano alienado que busca satisfacer a su pareja. En dado caso que no lo decida así posiblemente la perderá, pero debido a su soledad consecuente (en especial la frustración de pasar solo el siguiente San Valentín) se van a ver beneficiadas esas empresas de casa de citas virtuales, neverías, fabricantes de Nutella, iPhones (el Siri será muy solicitado), alquiler de películas Blockbuster o Netflix, la industria pornográfica, cremita para la piel, y hasta consoladores para que el sujeto alienado forever alone sopese su soledad. Sea como sea, haremos que el individuo gaste su dinero.

    En San Valentín, nuestras técnicas de manipulación son más sutiles, que por ejemplo en navidad o las ventas nocturnas. En estas últimas logramos que el hombre se convierta en masa, concidionamos su conducta al punto que cientos de alienados corran en las tiendas por la misma TV de LCD e incluso se agarren a golpes. Ahora no, el individuo tiene todo el tiempo para escoger el regalo, para hacer la reservación, para comprar de esos «globos pa la fiesta» que venden en los Oxxo.

    Los mercadólogos somos poderosos, tenemos más poder inclusive que los políticos, los cuales compran ciertas marcas de lujo porque nosotros les dijimos que las tenían que comprar. Nosotros le dijimos a Peña Nieto que Bijan en Beverly Hills era una tienda de caché, le dijimos a Elba Esther Gordillo que con los bolsos de mano de Christian Dior se le iba a quitar lo fea (todos sabemos que no es así, pero las sigue comprando), hicimos que el Peje se comprara su Tjuru incluso. No se metan con nosotros, de verdad, somos anónimos, podemos hacer de sus ideas y talento un producto frívolo mainstream, donde ponemos a los hipsters a nivel de Justin Bieber. 

    Advertidos quedaron.

  • La manipulación mediática de la percepción

    La manipulación mediática de la percepción

    Ciro Gómez Leyva en el programa Tercer Grado cuestiona a Josefina Vázquez Mota por el asunto de los 60,000 muertos (dándolo por cierto). Un mes después cuando López Obrador asiste al programa, el conductor acusa al tabasqueño de haber creado «el mito de los 60,000 muertos». Con una tergiversación de la realidad por parte del periodista de Milenio de la que muchos no se dieron cuenta se trató de desacreditar a dos políticos distintos, opositores del que su televisora apoyaba.

    La manipulación mediática de la percepción

    Los seres humanos tenemos la tendencia a dar como verdadero lo que percibimos, y ciertamente, a falta de datos duros, la percepción nos da una idea de como andan las cosas, pero esta se puede manipular y tergiversar con el fin de que la población tenga una percepción exagerada o bien demasiado pequeña de las cosas que pasan en el ámbito público. Simplemente, la manipulación mediática de la percepción.

    ¿Han escuchado en este último mes (en el que llegó Peña Nieto) que estamos en una guerra contra el narcotráfico? En realidad casi nada, el discurso peñanietista se ha alejado de los términos «guerra, combate, narcotráfico» por los de «paz, reestructuración del tejido social».  Los medios oficiales o no tocan el tema del narco y si lo hacen, tratan el tema como algo más irrelevante. Se busca querer generar una sensación falsa de paz. ¿Por qué? Porque los números indican lo contrario. En el primer mes de gobierno de Enrique Peña Nieto existen 982 muertos por actos relacionados con el narcotráfico. Si usamos la aritmética, y extrapolamos esa cifra a todos los meses que gobernará Peña Nieto, entonces tenemos que Peña terminaría su sexenio con 70,704 muertos. Una cifra parecida a la que obtuvo Felipe Calderón. Y sin embargo se ha generado una percepción falsa de que no hay tanto problema con el narco, con todo y la noticia del medallista Olimpico Noe Hernández, quien perdió un ojo por un problema con el crimen organizado en el Estado de México.

    A pesar de la apertura de la información, el gobierno junto con los medios de comunicación afines a él, tienen la capacidad de manipular percepciones. Todavía no es lo mismo hablar de un tema relevante en el noticiero estelar de Televisa, que en la plana del medio electrónico sinembargo.mx, o que un tweet, que necesitaría ser lo suficientemente atractivo para viralizarse y aún así no dejará de ser una minoría quien consuma esa información. Aunque la estrategia del gobierno con respecto al narco sea otra (así lo pareció ser cuando vimos a Osorio Chong descalificar prácticamente la estrategia de Calderón), los resultados no pueden verse inmediatamente, a menos claro, que hubiera un pacto masivo con el narco ya tratado. Creo no se puede ni se debe ocultar lo que sigue pasando en el país.

    Ciertamente en los últimos tiempos de Calderón, las televisoras buscaron maximizar la percepción de inseguridad que se tenía con respecto con la guerra contra el narco. No sería raro pensar que tuvo inclusive un objetivo electoral en contra del partido que quedó en tercer lugar. Ahora se busca generar la percepción contraria usando las mismas cifras. Por eso traigo a colación el asunto de Ciro Gómez Leyva, para dejar en claro hasta dónde pueden manipular la información con el fin de obtener un resultado, donde solo hay una diferencia de un mes para culpar al PAN de los «60,000 muertos» y después reclamar a López Obrador por haber inventado el mito.

    Hay que notarlo, este sexenio será mucho sobre la manipulación de las percepciones, más de un gobierno que pide legitimidad a gritos.

  • All we watch is Tele Ga Ga

    All we watch is Tele Ga Ga

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    All we watch is Tele Ga Ga

    Arguyen, los que tratan de defender a Televisa, que los medios de comunicación tienen derecho a tener una línea política. Es cierto, nada más que hay una pequeña diferencia entre ser afín a un partido político o candidato, a trabajar para este, lo que representa, y tener intereses metidos de por medio. No es que sea malo escuchar voces como las de Carlos Marín, Loret de Mola, Ricardo Alemán. La diferencia estriba en que un periodista puede hablar por convicción, o más bien lo hacen porque les pagan para hablar de cierta forma (al menos así es en el caso de los primeros dos). Cierto que no se termina de asimilar que un estado que aspira a ser democrático (no puedo usar la palabra democracia para describir a México), necesita tener voces diferentes. No lo entienden ni el PRI, ni las televisoras, y en cierta medida ni el #YoSoy132 que argumentan que los medios deben de ser «totalmente objetivos» cuando el ser humano es naturalmente un animal político, como diría Aristóteles. Cuando más bien a lo que se debe aspirar es a tener diferentes medios con diferentes líneas para que así, el televidente pueda comparar y sacar sus propias conclusiones.

    Me sigue llamando la atención el grado de enajenación de un sector de la población (minoritario pero suficiente para determinar una elección) ante un político. Sí, ante un político. Ciertamente Obama fue presentado como una celebridad pero al final del día, la gente votaba por el por asuntos políticos, querían el cambio, el «yes we can». En México, con el presidente electo, ni eso sucede. Generalmente para que un artista cause tanto furor ante el público, o debe tener demasiado talento, debe tener una personalidad demasiado imponente (como si se tratara de un Freddie Mercury), o debe de ser producto de una campaña mediática, donde las personas receptoras tienen el insuficiente criterio como para enfanatizarse. Peña Nieto ni tiene demasiado talento, ni es Freddie Mercury, entonces entra dentro de la tercera opción. Personas me han comentado que la gente no es pendeja (literalmente, con esas palabras), y saben las decisiones que toman. Pues, diré, diré. Que cuando la gente no tiene el suficiente criterio o preparación, puede ser fácilmente manipulada tan solo por el hecho de estar frente a una pantalla.

    Lo que más me preocupa, es que si ven a estas jovencitas. Muchas de ellas seguramente tienen al alcance otros medios de comunicación (Internet, TV de paga). Las herramientas las tienen a la mano, pero no saben como usarlas. Esto me lleva a pensar que no solo se necesita más pluralidad en los medios de información, sino algo más. Y aquí creo que entra la educación, tanto de parte de las instituciones, como de los padres. Una persona menos educada es más propensa a ser enajenada. Una persona con menos educación seguramente se involucrará menos en la política, porque lo verá como algo más complicado (a menos, que ocurra lo que ocurrió con la campaña del copetón). Porque para entender la política, entender lo que necesita el país, se necesita preparación. Una persona sin educación tratando de analizar la política, es como una persona abriendo un libro alemán, cuya lengua desconoce. Una persona no preparada no sabe a ciencia cierta la distinción entre términos «derecha», «izquierda», y menos si le hablas de términos como «socialdemocracia» «neoliberalismo» «libertarismo», y demás términos políticos.

    Un taxista, tratando de analizar la política del país con muy limitadas capacidades para hacerlo, me comentaba que los partidos se deberían de unir y no deberían tener diferencias. En mi cabeza dije, este tipo está en el error. La única coincidencia a la que estarían obligados los partidos es a buscar el mejoramiento del país (lo malo es que esa coincidencia no la tiene la partidocracia, y si tienen coincidencias en cosas que tienen que ver con el poder). De ahí en más podrían (y deberían) haber las suficientes diferencias. Y es claro, que este argumento lo hace una persona que no conoce las diversas corrientes de la política, necesarias en un estado, dado que no existe una verdad absoluta. La tele no les dice que existen esas diferencias (apenas mencionan los términos), les dicen que se deben alinear al presidente electo, minimizarán sus errores y agrandecerán sus aciertos. Incluso la evaluación del trabajo de los políticos, estará influenciada en gran medida, por el influjo de los medios.

    Claro que los medios influyen sobre la gente. Existen personas que incluso repiten los patrones de las telenovelas en su vida diaria. Negar que exista algún tipo de manipulación, es negar la historia de la humanidad. Cierto que Televisa no determina las acciones de todos los ciudadanos, ni el voto de ni siquiera de la mitad de ellos. Pero no se necesita ni siquiera la mitad, ni un tercio, para poder determinar una elección. Con que lo haga sobre, un 5% o un 10%, con eso es suficiente. Y muchos me traerán a colación este diario de izquierda que llega a veces (muchas veces) al dogmatismo, La Jornada. Pero la lógica es sencilla. La gente va por La Jornada. Televisa va hacia la gente. La gente lee y cree lo que dice La Jornada porque ha elegido creerles. Con Televisa es lo opuesto, ellos llegan a la gente y les dicen que pensar. La Jornada no existiría si no hubiera gente que los busque. Televisa solo necesita «ciudadanos» con un televisor y lo demás llega por añadidura.

    All we watch is Tele Ga Ga. La televisión se alimenta de la ignorancia de la gente. La gente tiene parte, por supuesto de la responsabilidad, porque ante un espíritu mediocre, hace que sea más rentable el modelo de negocio de las televisoras. Es un círculo vicioso donde la gente pide programación chatarra, y las televisoras dan contenido todavía más chatarra metiendo a las personas en un círculo vicioso de la ignorancia. All we watch is Tele Ga Ga. Ante la pereza de buscar información en otros lados (falta de preparación intelectual y pereza mental) termina viendo «lo de siempre». La gente no está preparada para analizar la política, y como no lo está, se cansa, pero termina expuesto ante lo primero que ve, y eso es Televisa.

  • Masas mexicanas maleables, manipulables, al gusto

    manipulacion masivaMe sorprende, bueno, en realidad no tanto; más bien se me hace indignante y siento coraje con ambas partes, tanto con los manipuladores como con quien se deja manipular, pero pareciera que a las masas uno las puede dirigir a donde uno quiera. Claro, se necesita su trabajo, no las puedes soltar demasiado ni las puedes ahorcar, tienes que encontrar el punto medio para que dichas masas sean dóciles, piensen y actúen como deseas; y de esta forma sin que ellas se den cuenta, terminen siendo como tus siervos, obedezcan y trabajen para ti, mientras los integrantes de las masas se asumen como independientes y autónomas (aunque algunos de ellos no conocen estos conceptos) cuando no lo son.

    Traigo a colación dos casos: AMLO 2006 y Enrique Peña Nieto 2012. Una mayoría relativa (pero suficiente para que cambiaran el resultado en las urnas) fue convencida de que López Obrador era un «Peligro para México». Todo esto fue hecho en base a suposiciones. Si AMLO en su gestión en el DF mostró alguno que otro rasgo autoritario, entonces es Hugo Chávez, si AMLO se pronunciaba en contra de la oligarquía AKA empresarios honestos y motor de desarrollo del país (aunque sabemos que los que sostienen a México son las pequeñas y medianas empresas), entonces era Hugo Chávez o Fidel Castro. Como algunas de sus propuestas tenían tintes populistas, entonces también era Hugo Chávez (aunque varias de esas medidas asistenciales terminaron siendo copiadas parcialmente por el PAN, como el Seguro Popular), e incluso también se usó una que otra mentirilla para ponerle la cereza al pastel, como el hecho de que AMLO había endeudado el DF, que si, cargaba una fuerte deuda, pero así estaba cuando llegó, y la dejó casi igual cuando se fue (es decir, la variación de la deuda fue mínima), ese dato lo pueden consultar en el INEGI o solicitarlo al IFAI.

    La gente se espantó y la sociedad se polarizó, claro, AMLO cayó en el juego de una forma poca inteligente y contribuyó a radicalizar más las cosas, pero quedó en eso, en un político nocivo para el país, que si, tiene bastantes defectos, pero que entre ellos no se encuentran (hasta lo que sabemos) la corrupción, y la falta de integridad. Todavía a 6 años, existe gente que le tiene miedo a pesar de que en el 2012 es muy difícil que gane. Todo el bombardeo mediático hizo que la gente pensara como querían que pensara, como si hubieran sido programados para ello. Cierto que algunos de nosotros no simpatizamos mucho con López Obrador (al menos yo no lo hago con ninguno de los 4 candidatos), pero lo hacemos por convicciones propias y no por el efecto de la manipulación mediática.

    Tomamos ahora a Enrique Peña Nieto, si hiciéramos una campaña sucia, no tendríamos que basarnos en suposiciones o «pronósticos de lo que podría pasar», simplemente tendríamos que apelar a los hechos para poder convencer a al gente del peligro que podría representar el mexiquense; basta con hojear sus resultados en el gobierno, basta con ver la estela de corrupción que ha dejado y ver quienes integran su círculo cercano. Como detalles minoritarios y menos trascendentes podríamos incluir los incidentes de la FIL, el asunto de su hija y la prole y otros más. ¿Qué pasa con Peña Nieto?, que va en un todavía cómodo primer lugar. Es cierto que ha perdido algo de ventaja, y eso es debido a un sector minoritario de la población que está menormente expuesta a la «mass media» y se informa por otros medios como Internet; pero sigue ahí arriba. Si hubieran decidido hacer una campaña en contra de Peña Nieto como en el 2006 con AMLO, seguramente no solo hubiera perdido las elecciones, sino que quedaría relegado hasta el tercer lugar. Pero la campaña mediática juega a su favor, se presenta como un galán de telenovela aprovechando la forma en que un importante sector de la población se siente identificado con los personajes telenoveleros y automáticamente le dan su voto.

    Es muy fácil cambiar la percepción de la gente, y de esa forma es fácil llevarla a donde la deseén llevar. Tal vez por eso a la gente que ostenta el poder no le molestó tanto la cacareada transición democrática, porque incluso en este escenario, donde la democracia se limita a tener más de un partido en el congreso, votar cada 3 años y que un sector minoritario pueda expresarse libremente, para ser escuchado solamente por ese sector minoritario; esta gente puede estar tranquila porque el poder no se le va a ir de las manos. Los mecanismos de control ya no son tan brutos y despiadados (represiones violentas, asesinatos), más bien son sutiles y en lugar de usar la fuerza utilizan la psique de las personas. Este corporativismo político y empresarial puede sobrevivir en un estado llamado democrático (aunque habría que ver si se aplica bien el término). En un estado democrático se asume que las personas son libres, pero la mayoría no lo son. Dirán que no estamos presos ni que estamos rodeados por mercenarios apuntándonos a la cabeza, pero incluso así, en un estado frankliano se puede ser libre donde a pesar de vivir en un campo de concentración nazi, Victor Frankl nunca perdió la libertad de pensamiento. Acá en México la libertad de pensamiento existe para unos pocos a pesar de no estar bajo los barrotes de una prisión o con una pistola en la sien, y solo la ejercen aquellos que tienen el valor de asumirla.

    En tanto los demás, seguirán siendo una especie subhumana como individuos, pero muy útiles en su rol como masa, porque para los poderes dos cabezas no son mejor que una, más bien un millón son mejor para ellos que una, porque entre ese millón de cabezas se anulan y tienen menos capacidad de pensar que una sola cabeza.

  • Manipulación mediática / Libertad de elegir

    La frase «Libertad de Elegir» fue muy usada por el economista neoliberal Milton Friedman, incluso publicó un libro con ese nombre. El aseguraba que sin la intromisión del estado en la economía y con los mercados libres, los seres humanos tendríamos la libertad de elegir, que productos o servicios queremos comprar porque al no haber dicha intervención estatal, pues seríamos completamente libres. La política neoliberal, muy criticada en los últimos años, bien, nunca ha sido implementada al 100% en ningún país, porque se trata de una utopía. Algo así como una especie de anarquía (sobre todo en índole económico), a la cual se le suma un estado de derecho controlado por el gobierno (ese sería prácticamente uno de sus pocos papeles dentro de esta economía); en realidad el neoliberalismo, tal como se concibió en las universidades, en las aulas, es una utopía inalcanzable, algo así como el comunismo, que a pesar de estos dos parecen ideologías extremas entre sí, sus fines, en realidad, bajo una percepción teórica, no parecen ser tan diferentes.

    La libertad de elección es uno de los puntos que se deben de poner dentro de esta discusión, porque hay que preguntarnos si los humanos somos completamente libres de elegir, o bien si se trata de una libertad limitada o condicionada por algunos factores externos. Una libertad «real» de elegir en mi punto de vista es aquel donde el humano consume de una forma racional, es decir, evalúa racionalmente el producto o servicio sobre los demás y lo adquiere porque es el que satisfacerá mejor sus necesidades. Pero en realidad los humanos que viven dentro de una sociedad de consumo no siempre tienen esa libertad real, porque no siempre están capacitados para ejercerla. Esto debido muchas veces a la falta de criterio propio, o bien, al entorno que busca modificar sus patrones de conducta que le señala que producto le es conveniente comprar y cual no. La publicidad (sobre todo la que carece de ética) busca privar de esa «libertad real» a los consumidores, al inducirles a comprar cierto producto. Esto aprovechando las necesidades e impulsos instintivos del ser humano que pueden ser orientados hacia un fin buscado por un tercero.

    A diferencia de una sociedad comunista totalitaria, en una sociedad occidental. Una persona tiene la capacidad de evadir aquellos influjos que buscan moldear su pensamiento, no será llevada a campos de concentración, ni juzgada ni asesinada; en el peor de los escenarios quedaría «fuera del sistema». Pero también es cierto que los métodos publicitarios más agresivos no solo se parecen a la propaganda comunista en su forma y en el fondo, sino que la publicidad actual está muy influenciada de los métodos de manipulación mediática que han existido en regímenes totalitarios, tales como los comunistas, fascistas o nazis (los publicistas deben de considerar a Goebbels como uno de sus mentores). La única diferencia entre la propaganda y la publicidad es que la propaganda son aquellos esfuerzos dirigidos a promover una idea o ideología, a un político, una religión; y la publicidad está dirigida a promover un producto o servicio. Si ignoráramos esa sutil diferencia, propaganda y publicidad serían sinónimos.

    Y no es que la publicidad sea mala per sé. Para una empresa es importante que su mercado potencial conozca su producto, el que una empresa busque posicionar una marca, mediante un slogan, un logotipo, busque segmentar su mercado y ofrecer un producto atractivo que satisfaga las necesidades del cliente, no es algo perjudicial en lo absoluto. El problema es el uso poco ético que muchas veces se le da a la publicidad, y es cierto que en una sociedad de consumo, donde la competencia se vuelve tan feroz, muchas empresas recurren a tipos de publicidad poco éticas y enajenantes con tal de sobrevivir. Como esto sucede, y este tipo de publicidad se vuelve tan cotidiano que ya lo asumimos como normal, entonces estamos expuestos a varios influjos que buscan moldear nuestros patrones de conducta con el objetivo de que compremos sus productos.

    El ser humano es una persona consumidora por naturaleza, necesita del consumo para satisfacer sus necesidades. Pero la diferencia del consumo con el consumismo, es que el primero es un acto totalmente racional y libre, y el segundo no lo es. Es un acto condicionado, porque en realidad el humano no está actuando con el pleno uso de su libertad, porque dentro de un acto consumista, entran otros elementos como lo es la ansiedad provocada deliberadamente para comprar dicho producto (si no compro este producto, no soy parte de este círculo social, o no reflejaré esto o aquello). Este círculo vicioso del consumismo hace que el ser humano tenga como última finalidad el «tener» y no el «ser» y ni siquiera el «hacer». El hedonismo y el materialismo son antivalores que han existido a través de la historia, pero un modelo económico que fomenta (aunque sea indirectamente) el consumismo (sobre el consumo), los agranda, les da más importancia de la que tiene y más personas los adoptan como modelo de vida.

    Más que hombres libres, tenemos entonces hombres programados que buscan solo en el consumismo, satisfacer sus necesidades, de reconocimiento, status y autorrealización. El problema en sí no es el que se fabriquen iPhones, Xbox, o ropa de marca. Muchos de esos productos tienen un uso realmente útil para el ser humano. Una persona puede ver en un Blackberry o un iPhone una forma de poder mejorar su productividad al estar en contacto a cualquier hora con sus clientes, o bien, poder estar en contacto permanente con sus amigos mediante las redes sociales, o hasta tener acceso a Internet para leer las últimas noticias en lugares donde antes no podía hacerlo. Eso es un simple aprovechamiento de las nuevas tecnologías para realizar actividades y satisfacer necesidades de una forma más eficiente. El problema es cuando se induce a las personas a comprarlas en una posición consumista y no consumidora. Cuando esos productos son un fin, y no son lo que realmente deben de ser, un medio; cuando se cree que los productos dan valor a la persona, como si sin ellos, esta perdiera su valor y se denigrara ante la sociedad, entonces estamos hablando del consumismo.

    Es cierto, podemos escapar de ese círculo vicioso. Pero se necesita de tener un amplio criterio, y de tener fuerza de voluntad para no caer en los impulsos externos; y lamentablemente no todos lo tienen. Para ejemplificar la fuerza de manipulación que puede tener una campaña publicitaria sobre una sociedad que se considera, vive bajo un régimen democrático, haré una comparación. El primer video es de unas niñas llorando inconsolablemente por no haber alcanzado boletos para ver a su ídolo musical Justin Bieber y otro donde los norcoreanos lloran la muerte de su «querido lider» Kim-Jong-il. Aquí lanzo la pregunta, ¿en realidad somos libres para elegir?.

    Video de niñas llorando por boletos de Justin Bieber.

    Norcoreanos llorando la muerte de Kim Jong-il.

  • La estrategia de Televisa

    Si ahí va a estar, digamos, el foco de ataques de la oposición, es muy débil, no les va a durar para mucho

    Ciro Gómez Leyva en referencia al tropiezo que tuvo Enrique Peña Nieto durante la FIL de Guadalajara, Tercer Grado.

    A simple vista lo anterior puede pasar como otra de las muchas y muy desesperadas defensas a Peña Nieto por parte de las televisoras tras su enorme “caída” en la FIL de Guadalajara, pero si lo pensamos un poco más, la cita anterior puede ser tomada como una advertencia de Televisa hacia la población mexicana que se opone al regreso del PRI: “Si no se callan se les volteará la tortilla”…

    Es obvio que Televisa no dejará morir a su candidato en medio del bombardeo de internet; lo más probable es que lo use como arma haciendo pasar a al candidato priísta como un pobre mártir víctima de los enemigos del país que no quieren ver como México se dirige hacia el futuro, o peor aún, señalar a Andrés Mauel como el dirigente de la ola de burlas contra el  ex gobernador mexiquense, así como lo insinuó Carlos Loret de Mola en su artículo “La Guerra Sucia contra Peña Nieto” publicado en el Universal:

    “La tunda a Peña en redes sociales va desde el inevitable ácido del planeta Twitter hasta lo que podría ser una campaña con financiamiento escondido para atacar al precandidato único priísta.”

    ¿Será Televisa tan hipócrita como para hacer un llamado al pueblo mexicano para que se respete la limpieza de las elecciones cuando  hace sólo 6 años dicha televisora no dio descanso al asedio contra AMLO cuando este último no aceptó ir al primer debate o cuando no accedió a contestar algunas preguntas en el espacio de Víctor Trujillo? Sinceramente la respuesta creo que es sí; sencillamente hay que ver como Denisse Maerker y Adela  Micha se atrevieron a decir que no es relevante que un presidente lea:

     Que (Peña Nieto) sea un lector voraz o no es completamente irrelevante a la hora de gobernar bien o mal

    -Adela Micha, Tercer Grado.

     No estoy convencida que ser un gran lector haya sido ni  la característica ni una condición indispensable para ser buen o mal presidente

    -Denisse Maerker, Tercer Grado.

     Claro está, que si el resbale hubiera sido del peje las anteriores declaraciones serían en referencia de que para querer gobernar un país hay que  tener un nivel de cultura y de conocimiento mínimo.

    Si algo sabe hacer muy bien Televisa es influenciar la opinión de las personas, y más aún de las que no cuentan con un medio informativo distinto a la televisión abierta, es por eso que es previsible que Televisa desvíe los ataques contra Peña Nieto  hacía el candidato de las izquierdas o, simplemente, a la oposición ciudadana, haciendo quedar como el malo del cuento a un tercero y limpiando un poco la cara, por ahora embarrada en lodo, de su querido candidato… El problema viene cuando notamos que Peña Nieto es un político gris cuyas declaraciones más relevantes en su carrera han sido las que soltó en la feria Internacional del Libro de Guadalajara; si bien en el pasado del priísta se  encuentra la mancha roja de Atenco, los medios  afines al regreso del partido de los 70 años se han encargado de  hacer parecer que fueron los violentos pobladores los que provocaron tal respuesta del gobierno mexiquense; las ideas políticas del apodado “copete” son nulas y sus decálogo de acciones son ordinarios y contradictorios; ¿cómo piensa reactivar el campo si, en otro punto, habla de una mayor apertura de fronteras )sabiendo que en el agro mexicano la mayoría de los productores no tienen tan siquiera tractor)?; además hay que poner en la ecuación la muy posible ofensiva priísta contra los que se atrevan a hablar mal de su candidato, tal como ocurrió durante la elección para gobernador en el Estado de México… ¿Por dónde atacara a un candidato que no tiene ideas propias?, ¿cómo atacar a un político que, ahora más que nunca, está protegido por su partido y por los medios?, ¿cómo evitar que Televisa haga de este títere un mártir?…hay que pensar en algo antes de que sea tarde.

  • Nos ven la cara de pendejos

    manipulacionArriba, desde allá arriba, parece que quieren tratar a la sociedad como estúpida para poder tenerla controlada, evitando que este se rebele ante el establishment y la gente del poder gane más poder y recursos económicos (cómo si les faltara). Ya lo decía Noam Chomsky, una de las estrategias de manipulación mediática es tratar a la sociedad como criaturas de poca edad. Y me da coraje, no se si esté de mal humor porque sea un domingo nublado, pero me molesta ver como ciertos cotos de poder pueden moldear fácilmente a las masas para hacer con ellas lo que quieran.

    Algunos ven como una degradación social que haya un paseo de ciclistas desnudos. No comparto su opinión, pero más bien si veo como el mundo del poder corrompe a la sociedad y la pervierte para «sacarle jugo». La decadencia sexual (entre muchos otros tipos de decadencia) que impera en el mundo no creo que se deba a manifestaciones como lo de los ciclistas, es más ni a la marcha del orgullo gay, que a fin de cuentas es una lucha por el respeto a una preferencia sexual. Yo veo la incitación a la decadencia y a la perversión por parte de aquellos que tienen tanto dinero como para difundir sus «ideologías» y corromper a la sociedad. Me viene a la mente el nuevo video de Shakira llamado Rabiosa. No es que esta cantante sea una de mis favoritas, pero hasta los músicos exigentes sabía que tenía algo de talento (dentro del pop mainstream), pero ahora la presentan como un mero objeto sexual, y una calidad musical inferior a lo que nos había presentado (incluído el waka-waka de la Copa del Mundo). Hay que presentarle al consumidor un modelo narcisista, hedonista, sexual y con baja capacidad intelectual.

    El capitalismo sin fronteras que nos han vendido nos ha traído tal vez crecimiento económico, pero ha pervertido a la sociedad al transformarla en un objeto de consumo. Los cotos de poder buscan crear una sociedad homogenea con gustos parecidos que consuman, consuman y consuman. Me acuerdo que una amiga (lamentablemente) me decía: -Cuando te sientas triste vete de compras. El estereotipo actual es aquel ser humano narcisista, consumidor impulsivo, apegado a las tendencias de la masa, que aparenta ser original, pero que a la vez posea una inteligencia inferior insuficiente como para cuestionar lo que está en su entorno, que vive en un mundo feliz. Ese tipo de gente es el que funciona para el capital porque no lo cuestiona, y solo le da de comer.

    El ser humano convertido en un cliché, que se preocupa por las posesiones materiales. Como le llama el médico Enrique Rojas, el hombre light: El hombre light es esa persona que carece de esencia, que es consumista, relativista pues es un sin referentes, sin puntos de apoyo, envilecido, rebajado, convertido en un ser libre que se mueve pero no sabe a dónde va, un hombre que es veleta. Es vacío, y vive en la era del vacío, lo único que le interesa es su social y el placer a toda costa, su fin es despertar admiración o envidia. Este tipo de hombre es muy manejable porque no puede sintetizar toda la información que percibe. Esta tipo de persona no tiene vida interior ni intimidad porque siempre está al pendiente de las apariencias.

    Es el hombre prefabricado, busca el poder, pero a la vez es víctima del poder. No se da cuenta que es producto de la ambición desmedida de otras personas. Y no es por mera casualidad, y ni siquiera me atrevo a asegurar que es un comportamiento innato a la humanidad, más bien es un comportamiento inducido en beneficio de unos cuantos, si, de unos cuantos que nos ven la cara de pendejos. Humanos convertidos en consumidores, en paridad de cambio, los han despojado de su integridad, de su intimidad, de aquello que los haga diferentes, únicos e irrepetibles. Deben, según los «de arriba», ser, iguales.

    Ya que desahogué el coraje, les dejo el video (decadente) reaggetonero de Shakira para que ustedes comprueben: