Etiqueta: manifestaciones

  • Por el bien de todos, primero los Forbes

    Por el bien de todos, primero los Forbes

    Por el bien de todos, primero los Forbes

    Me parece a veces que somos un país un tanto extraño. Pareciera que las prioridades están al revés, que lo que es menos importante es más importante que lo más importante y viceversa.

    Me llama la atención, por ejemplo, que en Guadalajara haya sido más mediática la noticia donde unos jóvenes gratittearon un vagón de la nueva línea del Tren Ligero (hasta el alcalde terminó haciendo un video con ellos para mostrarse jovial y comprensivo) mientras que la noticia donde cinco indigentes fueron asesinados en distintos puntos de la ciudad con una piedra mientras dormían pasó desapercibida. ¿Por qué un vagón, que es eso: un vagón que puede limpiarse, nos parece más importante que la vida de 5 personas que fueron asesinadas impunemente? ¿Por qué incluso las autoridades le prestan más atención al vagón?

    Pero de la que quiero hablar hoy es de la marcha para salvar al aeropuerto de Texcoco. Ustedes saben que yo siempre he estado a favor del aeropuerto de Texcoco, pero la marcha que quieren realizar en la CDMX, al menos como la están planteando, se me hace un absurdo. Y ojo, al criticar esta marcha no estoy poniendo en entredicho su libertad de expresarse, tienen derecho a hacerlo. Pero lo que se me hace esquizofrénico es que pidan ir vestidos de luto. 

    ¿De luto, de verdad?

    ¿En un país donde hay muchas más razones para vestirnos de luto?

    ¿En un país donde muchas familias y comunidades son destrozadas por la violencia y el narcotráfico?

    ¿En un país donde los periodistas son asesinados cada rato?

    ¿En un país donde mujeres y niñas son violadas y asesinadas y donde la noticia se pierde dentro del mar de la cotidianeidad?

    Y si bien considero que el aeropuerto de Texcoco no debería de cancelarse, en la marcha no parece proponerse nada para combatir la corrupción que hay en ese proyecto como revisar los contratos ni mucho menos de pedir que el impacto ecológico sea el menor posible. Me parece más bien un desplante de «es que el aeropuerto está chido, lo diseñó Norman Foster».

    La otra vez comenté en mis redes sociales sobre la responsabilidad que tenían las cúpulas empresariales en la cancelación del aeropuerto. Dije que nunca se habían molestado en socializar bien el proyecto, que parecía que se estaban hablando entre ellos mismos al hablar de términos que la mayoría de la población ni siquiera usa. Fue el colmo que para defenderlo lo hicieran en una reunión de banqueros y no en la obra, junto con los empleados y los trabajadores (que perderán sus trabajos).

    La marcha parece volver a exhibir lo mismo, una clase alta que parece desconectada del resto de México, el «mexiquito» que es ajeno a los problemas del «mexicote» (como diría Ricardo Raphael), que vive en su burbuja, que pocas veces sale de su microcosmos que compone Polanco – Lomas – Santa Fe, donde a López Obrador, muy astuto, no se le ocurrió poner ninguna casilla. De forma injusta AMLO no les dio voz porque ya sabían cómo iban a votar, pero los organizadores de la marcha parecen empecinados a darle la razón: sí, vivimos en una burbuja, por eso es que nos vestimos de luto cuando van a cancelar una «obra chingona» y no por todos los desaparecidos y asesinados.

    Tal vez por eso esta marcha ha recibido más bien burlas y críticas (incluso de varios que, como yo, preferimos el proyecto de Texcoco al de Santa Lucía), porque parece ser una manifestación complaciente, porque con sus atuendos de luto los único que comunican es que desconocen la realidad de las mayorías. Tal vez por eso se entiende que muchos prefieran a AMLO que a los empresarios, porque como sea, AMLO de menos sabe como comunicarse con las masas, para las cúpulas empresariales parecen más bien no existir. Tal vez por eso gran parte de los mexicanos asocia a los empresarios con la corrupción y, por eso, es escéptica ante este tipo de marchas que consideran buscan salvaguardar sus intereses. 

  • Cuando la puerta de Palacio Nacional se quema

    Cuando la puerta de Palacio Nacional se quema

    Lo que vi ayer me dejó pasmado. No podía creer que la indignación llegara a tanto. Ver la puerta de Palacio Nacional en llamas, por el simbolismo que ello genera, es escalofriante, me deja en shock y habla de como este conflicto político ha escalado a niveles que en lo personal no recuerdo haber visto.

    Cuando la puerta se quema

    Lo peor de todo es que las imágenes subidas por varios usuarios parecen sugerir que se trató de infiltrados (es decir, vándalos pagados con tus y mis impuestos). En ellas vemos que hacen y deshacen con guardias de seguridad permitiéndoles hacer lo que sea, otro vándalo parece tener un micrófono y otro inclusive es protegido por los granaderos. Pero independientemente de que esto haya sido una infiltración, la rabia ante el Gobierno Federal va in crescendo. Ciertamente Peña Nieto no es el principal responsable de la matanza en Ayotzinapa, fue un alcalde del PRD, pero no deja de tener responsabilidad como Ejecutivo Federal, y es que el país se le está yendo de las manos. El actuar de su Gobierno ante la masacre mostró su completa ineptitud (tardaron 3 semanas en anunciar lo mismo que el Padre Solalinde) y eso acumulado a los agravios que siente la sociedad con el gobierno (Elecciones 2012, Reforma Fiscal y mucho más), está poniendo al país en un punto álgido.

    Ciertamente hay algunos líderes que buscan canalizar la indignación a su favor, como López Obrador y otras organizaciones. Pero el curso de estos dos años de Gobierno, y no sólo el de Peña Nieto sino todo en su conjunto (estatales y municipales) nos deja entrever que si seguimos haciendo las cosas igual, la olla de presión va a explotar. A Peña Nieto se le está saliendo todo de las manos, la inconformidad en varios sectores de la población (sean de derecha o de izquierda) sigue aumentando. Lo más razonable (aunque algo utópico pensando en que nadie va a soltar el poder sin más) sería que dejara el poder, se hicieran elecciones, o una coalición gobernara con el fin de resolver este conflicto político, porque la verdad es que el gobierno de Peña Nieto ya no puede.

    La quema de la puerta coloca el conflicto en una nueva etapa, más álgida, más preocupante. Peña Nieto se va (o huye) a China a la cumbre de la APEC, pero por el tamaño del conflicto debería quedarse en México a resolverlo. No lo hace, lo que deja entrever que en realidad no tenemos un Presidente. En este más de un mes de conflicto, la figura de Peña Nieto ha brillado por su ausencia, por su displicencia y por su ineptitud. Un gobierno débil no tiene la capacidad de manejar este conflicto, más bien el conflicto se dio, en parte, gracias a la presencia de un gobierno débil.

    El problema es que de ese México bronco de antaño todavía hay mucho. Muchos claman una revolución, y te invitan a leer la historia para «no repetirla», pero ellos mismos la ignoran, porque de revoluciones como las que anhelan, salió eso que ahora señalan como el enemigo: El Partido «Revolucionario» Institucional. El problema es que corremos el riesgo de repetir la historia, y es que muchos no han sabido canalizar correctamente su indignación.

    Es más difícil construir, y habrá que pensar cómo le podemos hacer para que a partir de esto que tenemos, muy poco, y muy deteriorado; podamos reconstruirnos como país, que México sea un país de leyes y no de corrupción. Es una tarea más difícil y menos catártica que buscar la revolución o la deposición del gobierno a como dé lugar, como si eso por sí mismo fuera a traer el tan deseado progreso del país. ¿Cómo podemos convertir una puerta quemada en un Estado de derecho? ¿Cómo podemos convertir la indignación en ciudadanos responsables? Son preguntas que nos tenemos que hacer, tenemos mucho que resolver: Pobreza, desigualdad, inseguridad, corrupción, impunidad. ¿Quiénes serán los nuevos líderes de México? Porque me queda claro que por el momento no hay, y menos en política.

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  • Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Vivo en un país donde los patos le tiran a las escopetas. Donde el Gobierno es delincuente y los narcotraficantes son héroes. Donde bueno es el malo, y el malo es el bueno. Donde ante un atraco ya no se critica el accionar de los criminales, sino que se critica a la persona que fue víctima del atraco -¿Es que como se te ocurre sacar tu iPhone en la calle para hablar?-. Así es donde vivo, así es mi país «elMéxicodondenopasanada».

    Marchando por el Chapo - Esa sociedad dañada y pervertida

    Y por esto es de sorprender que en Sinaloa se hayan realizado manifestaciones a favor del «Chapo» Guzmán. Parecería una suerte de masoquismo colectivo combinado con un síndrome de Estocolmo agudo. Los manifestantes, que fueron mil, fueron menor cantidad que los tres mil que el pobre Chapo inocente dijo haber matado en sus primeras declaraciones. Los manifestantes salieron de blanco, como si se tratara de una manifestación por la paz. En las fotografías se puede apreciar a gente de toda clase social manifestándose, donde proliferan los trombones e instrumentos de grupos musicales norteños acostumbrados a componer narcocorridos.

    Mario López Valdés, gobernador de Sinaloa, mejor conocido como «Malova», afirmó que les dieron dinero y cervezas a los manifestantes, agua y tamales, y que esta manifestación fue organizada por familiares y amigos de los narcotraficantes. ¡Déjà vu! ¡Déjà vu!

    La sociedad en México está tan deteriorada que los niños de hoy aspiran a ser narcotraficantes. Influenciados por los narcocorridos, por la imagen del narcotraficante fuerte y el gobierno débil, y bajo el cobijo de una deteriorada familia, asumen que la «noble profesión» de narcotraficante es el camino más fácil que tienen para salir de su condición. Para esos niños, el narco es el Gobierno, y el Gobierno es un estorbo, algo espurio, sin valor. El narco tiene mayores posibilidades de proveer un aparente bienestar que el gobierno, y hasta cierto punto así es, hasta que el individuo termina ultimado por algún cártel rival, o el mismo al que pertenece, o por un combate entre policías y narcotraficantes, o en el más condescendiente de los casos, termina en la cárcel.

    Una defensora del Chapo Guzmán afirma que no los entendemos, porque no sabemos que es sufrir carencias y falta de oportunidades. Que no entendemos que le entran a «lo ilegal» porque así ellos no tienen que pagar impuestos caros que nunca se utilizan para cosas buenas, porque los narcotraficantes les proveen un mejor estilo de vida y mayores oportunidades que el Gobierno. Su testimonio nos deja en claro que la debilidad e incapacidad del gobierno, ha hecho que proliferen este tipo de grupos que se alimentan, en parte, de las necesidades de los individuos.

    Para «salvar a México» falta mucho. No basta con la detención del Chapo, se necesitan combatir las causas que hacen que estos grupos criminales subsistan. Aunque se acabara con todos los cárteles de tajo, si el caldo de cultivo sigue ahí, entonces no necesitaremos mucho tiempo para ver el surgimiento de nuevos cárteles, que incluso podrían llegar a ser más peligrosos y violentos.

    Mientras, yo vivo en este país con una gran contradicción. Donde los buenos son malos, y los malos son buenos.

  • Violencia en las manifestaciones

    Violencia en las manifestaciones

    La violencia es una forma de mostrar que la capacidad de diálogo se ha agotado, la civilidad también. O bien puede mostrar un terrible encono y una tremenda indignación conjuntada con una incapacidad de controlar las emociones. La violencia desacredita, a menos que la mayoría de la población haya decidido radicalizarse, o bien, que su indignación sea tan grande como para pensar que se pueda justificar.

    Violencia en las manifestaciones

    En nuestra sociedad hay una nueva ecuación. Manifestaciones igual a violencia. La relación parece obligatoria, pero hasta hace poco no lo era. En el sexenio de Felipe Calderón, la violencia en las manifestaciones era reducida al punto en que a veces pasaba desapercibida. Se hablaba de algún que otro desadaptado dentro de una gran manifestación que se conducía dentro de un ambiente pacífico. Recuerdo muy pocas que se hayan desbordado, la que me viene a la mente es la visita de George W Bush a Mérida. En el conflicto postelectoral del 2006, a pesar del encono y de la retórica agresiva, rara vez se percibieron actos violentos.

    Tampoco sucedió algo así en las marchas de Javier Sicilia, e incluso el movimiento #YoSoy132 tuvo el acierto de autorregularse y exigir cierta civilidad en las manifestaciones, al grado en que ellos mismos fueron a limpiar una pared graffiteada por algunos individuos que se integraron a sus manifestaciones. Pero a partir del 1 de Diciembre de 2012, el día de posesión de Enrique Peña Nieto, todo cambió. Súbitamente aparecieron anarquistas en las manifestaciones. Dudo que ideológicamente sean en realidad anarquistas, puesto que en algunas de sus pintas tenían más bien consignas comunistas. El periodista Ciro Gómez Leyva no tardó en relacionar a los anarquistas con el movimiento #YoSoy132, para a su vez ligarlo con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, y culparlo de los hechos. Pero la realidad que nos deja ver las evidencias en video, es que se trataban de porros que se habían infiltrado a la manifestación.

    A partir de ese momento, la aparición de estos «anarquistas» ha sido una constante. Tanto en marchas ciudadanas, como en marchas de poderes fácticos. Por ejemplo, los de la CNTE, quienes bloquearon el aeropuerto y pusieron en jaque la vida diaria de la capital, supieron (posiblemente por su experiencia) deslindarse y no dejar que estos individuos se juntaran con ellos. También han sido una constante en las manifestaciones con relación a la Reforma Energética e incluso con la que toca el tema de la subida del costo del metro en el Distrito Federal. Se saquearon comercios, e incluso quemaron un árbol gigante de navidad. En Guadalajara hubo una manifestación en el congreso estatal en el momento en que estos aprobaban la Reforma Energética que se desbocó en violencia. Las dos fuerzas principales, el PRI, y Movimiento Ciudadano (encabezado por Enrique Alfaro, y que representa no sólo a la izquierda tapatía, sino que muchos simpatizantes del PAN lo han apoyado) se señalaron mutuamente, y se culparon de haber creado dichos actos violentos.

    Lo que queda evidente es que estos anarquistas son individuos que se integran a las manifestaciones, más no son parte inicial de ellas. Pero lo cierto es que en la opinión pública se está creando el mensaje de que las manifestaciones son violentas. ¿A quién podría interesar esto?

    La teoría más «correcta» sería pensar en que se trata simplemente de vándalos desadaptados. En un país donde la justicia no reina precisamente, donde hay mucho encono e indignación, no es raro pensar en que algunas personas motivadas por esta desintegración, decidan manifestarse violentamente. Posiblemente, este aumento súbito de violencia podría entenderse por la indignación que representa el personaje de Peña Nieto y el regreso del PRI. Podrían entrar dudas por sus muy poco prácticas estrategias. Pero también cuando la emoción florece y el individuo es incapaz de controlarla, no se puede esperar estrategia alguna. En esta teoría podríamos pensar que se encuentran izquierdistas o anarquistas que actúan autónomamente y no son parte de una estrategia de un poder político mayor.

    Algunos mencionan el nombre de López Obrador y su MORENA: La relación viene inicialmente porque si hay alguien que vive de la manifestación, es el tabasqueño. Se podría pensar que es una estrategia para desestabilizar el régimen de Peña Nieto. Pero me pregunto si con estos actos de violencia, que más que legitimar la disidencia, la condenan,se podrá desestabilizar a éste gobierno. Dudo de esta teoría dado que López Obrador aspirará por tercera vez (como el eterno candidato) a la Presidencia en 2018. En mi particular punto de opinión. Sería darse un disparo en el pie hacer algo así, más que un régimen como el del PRI (y toda su experiencia), no tendría dificultad en rastrear el origen de dicha violencia. También cabe decir que en el sexenio pasado, a pesar de la polarización, de su maniqueísmo, y de la poca tolerancia que de pronto se puede encontrar en algunos de sus seguidores, fueron muy escasas las manifestaciones de violencia en las manifestaciones relacionadas con el personaje. ¿Por qué antes no y ahora sí?

    Viene la otra parte donde se sugiere que podría ser una estrategia gubernamental (sobre todo por el pasado del PRI y por su histórica relación con la libertad de expresión). Sabemos de antemano que la gran mayoría de las manifestaciones tienen como destinatario el gobierno de Peña Nieto (partiendo de que ellos están en el poder), y sabemos que gracias a una, su victoria en las elecciones pasadas dejó de ser un hecho, fue cuestionada, así como también se puso en entredicho la credibilidad de Televisa, quien promocionó constantemente al ahora Presidente. Su legitimidad y credibilidad están actualmente en cuestionamiento por la mayoría de la población y todo este coctel podría terminar siendo un caldo de cultivo que mediante acciones posteriores podría desatar algún problema mayor. Entonces, en esta teoría, se querría deslegitimar a las manifestaciones creando la relación entre manifestaciones y violencia, con el fin de que estas no puedan generar suficiente masa crítica (recordar que se propone una ley para regular las manifestaciones en la capital) independientemente de si esta se pueda traducir en actos violentos, o bien, simplemente ponga temas sobre la mesa que sean incómodos para el régimen actual (como sucedió con #YoSoy132).

    Alguna vez me comentaron, que independientemente de que fueran pagados, o que se muevan de forma independiente, el número de anarquistas violentos, es inversamente proporcional a la aceptación de un régimen en la población. Independientemende de lo que sea, la violencia siempre es repudiable, y creo que en México, si bien, se tienen muchos problemas, no se necesita llegar a este estadio para tratar de solventar injusticias. El libro de «De la Dictadura a la Democracia» de Gene Sharp, que es algo así como un manual para acabar con regímenes dictatoriales de forma pacífica, explica como el uso desmedido de la violencia, puede lograr sí, destituir a un dictador, pero con un gran riesgo de imponer un nuevo régimen más sanguinario.

    En una manifestación pacífica debe de haber tolerancia de ambas partes. Los manifestantes deben de saber poner límites en tanto busquen afectar lo más mínimo la vida diaria de una ciudad (la CNTE fue un caso donde dicho límite se rompió en demasía) y a la vez los habitantes tengan cierto grado de tolerancia hacia dichos manifestantes, por ejemplo, tomando alguna ruta alterna. Espero que este tipo de manifestaciones violentas que a nadie ayuda, desaparezcan, y que se recobre la civilidad. Porque por unos pocos, perdemos todos.

     

  • ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Triste fue ver un nivel de violencia tan descarado en la toma de protesta, donde se destruyó propiedad privada y se dañaron inmuebles históricos. También es cierto que este tipo de actos a los que no estamos muy acostumbrados, suelen ocurrir en otros países. En Europa últimamente se han vivido manifestaciones incluso más violentas, causadas por la crisis económica. Pero ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    ¿Quién está detrás de la violencia de la toma de protesta?

    Todavía es difícil saberlo, hay muchas especulaciones. La mayoría de los columnistas afines al oficialismo hablan de que fue López Obrador, lo repiten, lo recalcan, culpan también a Marcelo Ebrard de no sé cuantas cosas (no han mostrado prueba alguna). ¿Podría estar López Obrador detrás de todo lo ocurrido? No puedo descartar esta opción, pero en realidad lo veo difícil. La estrategia para competir en las elecciones pasadas tuvo como fin naturalmente, reducir sus negativos para ser más competitivo. Sería un suicidio político si López Obrador quiere aspirar a buscar la presidencia en 2018, más cuando siempre se ha querido vender como el pacifista e incluso así lo hizo desde la crisis electoral del 2006. Lo que me pudiera imaginar es lo siguiente: Que López Obrador haya mandado a causar los disturbios para después presentarse como víctima de la «represión policíaca» y que todos están contra él para ganar fuerza. Pero eso también lo vería demasiado riesgoso sabiendo que los medios de comunicación tienen una mayor capacidad de influencia que él, e incluso lo vemos cuando varios ya están culpando al tabasqueño. Esta opción, que no la puedo descartar totalmente, me parece particularmente difícil. Más porque los movimientos de López Obrador (desde Tabasco) se mueven por medio de las calles y las protestas y estos actos deslegitiman las manifestaciones ante la sociedad.

    Tenemos la versión de los anarquistas. Algo que es muy notorio es que el grueso de la manifestación no fue con ninguna intención de violentar nada (los grandes destrozos provocados por los vándalos suelen genera la percepción de que fue lo contrario). Un día antes de la toma de protesta surgió un movimiento radical anarquista que tomó irresponsablemente el nombre de Flores Magón incitando a la violencia. Esta es la teoría que sostuvo Marcelo Ebrard, y habló de organizaciones como Bloque Negro que tiene presencia internacional. Es notorio que fueron grupos focalizados, pero muchos se cuestionan la veracidad de este «anarquismo» dado que algunos de estos miembros pintaron consignas de Marx (comunista, no anarquista). Aunque ciertamente en las evidencias fotográficas y filmadas, se puede percibir la vestimenta anarquista de la mayoría de los revoltosos inadaptados que causaron estos actos violentos.

    La versión del #YoSoy132 empezó ser por la más fuerte (en un principio creí que ya se habían alebrestado y se habían salido de control, pero al ver los niveles de violencia, algo no me empezó a cuadrar). Sobre el asunto del Distrito Federal tengo la misma información que la que ustedes pueden consultar (muy confusa, aún), pero en Guadalajara, al tener conocidos que presenciaron la marcha e incluso alguno que estuvo en ella, se puede notar que fueron infiltrados quienes causaron los destrozos en Televisa y en la sede del PRI. Según relatan, cuando estos «porros» causaron ademanes en la televisora, los policías no hicieron absolutamente nada para detenerlos cuando era notorio quien estaba haciendo esos actos. Un conocido que había participado me comentó en Facebook que cometieron el error de no tomar una postura muy firme ante estos desadaptados, y que en un principio pensaron que era gente «muy enojada» que no pertenecían al movimiento. Al llegar a la FIL, los policías se abalanzaron sobre los jóvenes, la mayoría de los detenidos fueron inocentes y no los porros que habían causado los destrozos. En Facebook se hizo una colecta para pagar la liberación de quienes habían estado presos, mostraron su indignación exigiendo que quienes habían lanzado las piedras dieran la cara. Al menos en Guadalajara puedo asegurar con severidad que este movimiento no tuvo que ver en los actos vandálicos que lamentablemente se presentaron. No sé el caso de la Ciudad de México.

    La otra versión fue la que el PRI (es decir, el Gobierno Federal) infiltró la manifestación para reventarla. Algunos comentaristas no afines al oficialismo como Javier Solórzano, Carmen Aristegui o Denise Dresser, afirman que esta posibilidad puede existir, aunque a diferencia de los que optan por la opción de AMLO, no lo aseguran, dado que no existen pruebas contundentes de que hayan sido ellos. Esta versión sale a flote, dado los antecendentes históricos del PRI desde el 68 hasta Carlos Salinas. También porque naturalmente el PRI saldría muy beneficiado (el que más) al deslegitimar a parte de la oposición, tanto política como ciudadana. Hasta ahora no hay indicios directos de que estos grupos hayan sido mandados por el PRI, pero si existen algunos hechos que dejan algunas dudas y no descartan esta posibilidad. como la evidencia fotográfica y filmada de que algunos porros (con vestimenta similar a quienes causaron los destrozos) caminaban detrás del contingente del granaderos sin que les hicieran nada e incluso platicaban con los policías. Esta versión terminaría no concordando con la postura de Peña Nieto donde por medio de actos como el Pacto por México, busca la negociación y la conciliación como un acto para legitimarse. También el PRI de Peña con estos actos correría el riesgo de  que le saliera el tiro por la culata y terminara con una mayor deslegitimación.

    Lo único que se ve claro, es que esto fue un plan orquestado, no fue una manifestación ciudadana que se salió de control. Si fue AMLO se sabrá, si fueron los anarquistas también, pero si fue el PRI de Peña veo difícil que se sepa y se ocultarán las evidencias. Lo que sí se es que cualquiera de los escenarios es preocupante para nuestro país, desde una insurrección violenta, hasta una guerra sucia por parte del gobierno. Es irresponsable (sobre todo por los medios oficialistas) asegurar quien fue cuando ni siquiera se han hecho investigaciones a fondo. Quien haya sido responsable debe de ser severamente sancionado.

  • Revolución Islandesa – No les dijeron que se pusieran a trabajar

    Revolución Islandesa – No les dijeron que se pusieran a trabajar

    Revolución Islandesa - No les dijeron que se pusieran a trabajar

    Es curioso, aquí en México la gente ve las manifestaciones ciudadanas como algo de «tercer mundo» aún cuando estas son pacíficas. Si se cierra una calle por media hora, la gente se siente agraviada, se pregunta como eso puede pasar aquí en nuestro país en «vías de desarrollo», y le grita a los manifestantes -mejor pónganse a trabajar-, aunque la gran mayoría de estas manifestaciones se hacen en tiempos no laborables  (entre semana por la noche o en domingo). Algunos aprovechan eso para decir que debido a las marchas, se ahuyentan las inversiones (sí, como no); pero por ejemplo estas mismas personas no te dicen que en España es demasiado común ver marchas, en Inglaterra que decir, e incluso ahora en Estados Unidos. Por el contrario, muchas de las manifestaciones se llevan a cabo en países lo suficientemente desarrollados como para que su sociedad tenga conciencia política y ciudadana.

    Por eso les traigo un caso de éxito que rompe paradigmas, que ha sido minimizado porque demuestra que puede haber éxito utilizando la fórmula contraria a la que las autoridades y grupos de interés generalmente aplican para tratar de «resolver las crisis económicas y sociales». Este es el caso de la Revolución Islandesa:

    Todo comienza con el infame promotor neoliberal Milton Friedman. Islandia siempre fue uno de los mejores países para vivir (a pesar de que hace mucho frío por allá), en un país cuya capital Reikiavik tiene no más de 200,000 habitantes, tienen servicios de primer mundo, el economista llegó con su propuesta de privatizar todo, de desregular todo, de promover las «reformas estructurales que Islandia necesita». Friedman logró su cometido, se privatizó todo, se desreguló todo, se entregaron los bancos a la especulación financiera. Gracias a esta desregulación, los islandeses tuvieron crédito para todo, con los bancos sosteniéndose con créditos artificiales (lo que desató la crisis mundial), había crédito para autos, casas, viajes, producción, consumo. El país creció, pero dicho crecimiento fue artificial y no correspondía a un aumento de la productividad; nada más se vino la crisis mundial, los ingleses nacionalizaron sus bancos y a Islandia se le cerró el grifo de la llave, ya imaginarán lo que pasó: Islandia se endeudó, se generó una burbuja inmobiliaria y esta explotó.

    Los bancos colapsaron, varias de las viviendas fueron embargadas. Los banqueros hundieron al país y exigían que papá gobierno los rescataran. Esta crisis era la jamás vista no solo en Islandia, sino en cualquier país del mundo. La economía se deterioró, y las manifestaciones comenzaron. Hördur Torfason inició una protesta individual en el 2008 donde tomó un micrófono y una guitarra, poco a poco la gente se fue sumando, y las protestas empezaron a ser cada vez más grandes. Los banqueros pugnaban por el rescate del estado como en Grecia, España y Estados Unidos, como sucede con la política neoliberal, se privatizan las ganancias pero las pérdidas se iban a socializar, y dividiendo el dinero entre todos los habitantes, les iba a tocar a cada uno algo así como 60,000 euros, que equivaldría a un millón de pesos por persona.

    Ante todo esto, las manifestaciones se arreciaron, por primera vez, Islandia tuvo que utilizar la fuerza para contener la manifestación (al ser un país chico, desarrollado y tranquilo nunca se habían visto en la «necesidad»). Los islandeses se opusieron tajantemente a la socialización de las deudas, ellos no querían un Fobaproa, querían que se hiciera justicia. Y los islandeses se atrevieron a decir que no. Buscaron que se realizaran elecciones anticipadas y que renunciara el Primer Ministro de derechas, y lo lograron. Entra la Primera Ministra de Alianza Socialdemócrata (de izquierda)  Jóhanna Sigurðardóttir y decidió buscar la creación de una nueva constitución con la participación de los ciudadanos. También se sometió el asunto de la deuda a referendum y más del 93% de los ciudadanos dijo NO, solo el 2% aceptó que se rescataran a los bancos. A estos bancos se les dejó quebrar y se encarcelaron a varios de los banqueros que especularon con el dinero del pueblo, los que siguen libres, siguen siendo buscados por la Interpol.

    Ahora Islandia se ha recuperado exitosamente de una crisis más severa que por ejemplo, la que sufre España. En el 2012 Islandia triplicará su crecimiento y es un país tranquilo y próspero, el secreto, el que no quieren que sepas, es que decidieron no rescatar a los bancos. Por esta razón este hecho es minimizado, porque generalmente se venden los rescates bancarios como una medida necesaria para que las economías no colapsen, pero en Islandia pasó lo contrario. ¿Qué sería de Islandia si la gente «mejor se hubiera puesto a trabajar»?, ahora los islandeses estarían pagando el 5% de sus ingresos a este rescate por un periodo de 15 años.

    Pero bueno, aquí en México manifestarse es de ninis, gúevones, bananeros, pejezombies, resentidos sociales. Al igual que en Islandia, tendremos que decirles «NO».

  • Orgulloso de la sociedad mexicana

    Orgulloso de la sociedad mexicana

    Orgulloso de la sociedad mexicanaNunca me había sentido tan orgulloso de la sociedad mexicana, estaba viendo las fotos de las marchas del día de ayer (que en este caso no fueron convocadas por #YoSoy132) y la verdad es que se me salió una lágrima, parece ser que los mexicanos hemos tomado conciencia de nosotros mismos y nos empezamos a dar cuenta que el cambio está en la sociedad. Algunos creen todavía que hubo fraude en las urnas, yo no lo creo así, yo más bien creo que este se fraguó en la compra de votos, que tal vez legalmente no se le puede llamar fraude, pero moralmente sí, porque a fin de cuentas el PRI de Peña buscó todas las alternativas para imponer a su candidato, alternativas que atentaron contra la democracia.

    Siempre cuando hablábamos de marchas en México hablábamos de grupos de interés, sindicatos como el SNTE o el CNTE, bloqueos de AMLO, y cosas así. Ahora hablamos de centenas de miles de personas que salieron a las calles para manifestar su inconformidad ante la llegada de un candidato, y sobre todo a la forma en como llegó. En México no tenemos recuerdo de una marcha a nivel nacional de estas magnitudes, ni siquiera la de 1968 tuvo un tamaño tan grande. Que a ciertos políticos les pueden beneficiar las marchas, es cierto, pero también es cierto que fue la gente la que decidió salir a las calles. Algo que me llama la atención y aplaudo es que hasta ahora, por inmensas que hayan sido las marchas, no se han registrado conatos de violencia, y eso hay que recalcarlo porque las marchas siempre tienen el riesgo de ser infiltradas por porros y gente indeseable que no dudaría en ningún momento en usar la violencia. El único antecedentes es que en una marcha de la semana pasada, algunos vándalos graffitearon un paso a desnivel, el cual fue limpiado por integrantes del movimiento #YoSoy132, quienes manifestaron su repudio al vandalismo.

    Naturalmente un despertar ciudadano no debe de terminar en una marcha, sino empezar en ella. Si no fuera así, estas marchas solo servirían de catarsis ante una inconformidad, el siguiente paso y el más difícil, es en el cual se debe construir. Los del movimiento #YoSoy132 ya han pensado en ello, y han logrado cosas como la transmisión del segundo debate en cadena nacional, y el organizar un debate propio al cual solo se ausentó Enrique Peña Nieto. Yo veo difícil cambiar la realidad donde Peña llegará a la presidencia, pero estos movimiento seguramente orillarán al nuevo presidente a hacer las cosas bien y a tener que negociar. El que el PRI no tenga mayoría en las cámaras, es una muy buena noticia para el movimiento, porque podrían pensar en negociar con la oposición algunas reformas, sobre todo aquellas que estén encaminadas a construir democracia.

    Por ahora no se pudo revertir un resultado, pero el natural crecimiento económico del país (lento, rápido o como sea), hará que más gente tenga acceso a Internet y a diferentes medios de opinión, por lo cual en un futuro serán más aquellos que se inconformen con la llegada de un posible régimen autoritario, y serán menos los que accedan a vender su voto debido a su falta de recursos. Salir a la calle no es una actitud «bananera» ni son ninis que se deberían poner a trabajar. En casi todos los países desarrollados, la gente sale a la calle a mostrar su inconformidad, saben que no pueden quedarse quejándose de los políticos en la entremesa. Es natural que la gente tenga miedo en regresar al pasado, que probablemente el gobierno de Peña no sea tan autoritario como antes, pero esto más debido a los cambios y a las circunstancias.

    Si algo le podemos agradecer a los gobiernos panistas, es que crearon las condiciones para que esto se pudiera dar, hubiera sido difícil pensar en una manifestación así en los tiempos del PRI. Es una realidad que ha aumentado la libertad de expresión en México y muchos lucharon por ello. Por otro lado ciertamente ni López Obrador ni Josefina se me hacen de lejos la solución que necesita México, pero aún con la mediocridad que representan los opositores, la forma en que han colocado a Peña en la silla presidencial se me hace totalmente reprobable e indignante. El problema para mí no es que no hayan llegado los que se asumen como perjudicados (AMLO principalmente), sino la forma en que llegó el beneficiado y por eso yo estoy totalmente de acuerdo con las marchas, y se me hace sí, más prudente que se hagan en fin de semana para que estas no rompan tanto con la vida diaria.

  • Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto

    Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto

    Amor y odio hacia Enrique Peña NietoLo que sucedió en el estadio Azteca es por decirlo de alguna manera, lamentable. Entiendo y apoyé de alguna manera, el recibimiento a Enrique Peña Nieto en la Ibero donde los estudiantes gritaron consignas en contra del candidato, ciertamente es curioso que la gente que se manifeste contra alguien que no ha llegado a la presidencia, pero por los antecedentes de Peña Nieto y el gobierno de su partido tanto en el pasado como en el que presente no es necesario hacer una explicación alguna. Igual cuando la gente salió a las calles a manifestarse en contra del priísta lo vi bien, sobre todo porque estamos hablando de un candidato impuesto por las televisoras, el cual va arriba en las encuestas en gran medida por gente acarreada, o por los métodos que usa el partido hegemónico como la entrega de tarjetas del PRI a cambio del IFE para que de esta forma reciban despensas (coacción de voto), y para ponerle la cereza al pastel, un culto a la personalidad tremendo sobre todo en las mujeres. Pero creo que todo tiene límites, y creo que se está cayendo el error en cruzar esa línea, donde pareciera que el problema es Peña Nieto en sí, y no que la presencia de Peña Nieto se deba a un problema más profundo (por eso fue acertada la lucha de #YoSoy132 para buscar pluralidad en los medios, así como las propuestas de reforma educativa entre otros). Pareciera que este odio está siendo mal canalizado, como si el mero hecho de que se evite que Peña Nieto llegue a la Presidencia vaya a resolver de una vez por todas los problemas del país, si lo ven así, es caer en el error.

    Incluso, si se busca que Peña Nieto no llegue a la silla presidencial como único fin, también es un error. El que la gente salga a las calles a manifestarse puede incidir en las preferencias, pero hay un punto donde ya los indecisos o los votantes volátiles decidieron no votar por Peña Nieto, lo cual hace que estas manifestaciones, que ya por su frecuencia (y porque pierden el sentido de la novedad) son cada vez menos útiles, y cuando se llega a este punto, ambas partes (los antiPeña y los proPeña) solo terminan reforzando su posición, lo que hace que pueda generarse una división entre la sociedad. Poner la playera de #YoSoy132 en el Azteca no tiene nada de malo, al contrario, reforzaría la fuerza del movimiento, pero gritar «Peña Puto» hace ya todo lo opuesto. Un reclamo legítimo como el criticar a Peña Nieto, cuando termina haciéndose costumbre, termina generando un clima tenso, más porque los manifestantes pareciera que en lugar de manifestarse contra aquello que les preocupa, terminan usando esta coyuntura como catarsis. Y esto no es nada bueno, sobre todo por el cuidado de la legitimidad del movimiento y además porque esto puede ser usado por aquellos intereses que rodean a Peña para buscar desacreditar dicho movimiento. De algo legítimo, algo que nos daba gusto ver, esto puede terminar pasando a ser algo vulgar y banal y es lo que se debe de cuidar.

    Más lamentable es, el hecho de que el PRI haya mandado al Azteca a 18,000 acarreados para contrarrestar esta manifestación. Naturalmente les salió el tiro por la culata, no solo porque no lograron hacer que las consignas contra el mexiquense no se escucharan, sino porque fueron los primeros (y por lo que se puede ver los únicos) que utilizaron la violencia para agredir a su contraparte, lo cual es preocupante, porque van varias veces que los peñistas utilizan la violencia para tratar de atacar a quienes se manifiestan en contra de su candidato (mientras que muy rara vez, los #YoSoy132 han utilizado la violencia física, y solo nos podríamos remontar a Querétaro donde varios jóvenes patearon y empujaron la camioneta donde presuntamente iba el candidato, aunque uno de los principales agresores fue un joven panista que se infiltró). Esto es peligroso porque dentro de las filas de la campaña de Peña se recurre a la violencia comúnmente y esto podría ser un preocupante antecedente de lo que podría ser su presidencia. Y más preocupa si Enrique Peña Nieto tomará represalias contra este movimiento, lo que podría desencadenar en algo más trágico que la masacre del 68.

    Es muy preocupante ya no el regreso del PRI (que digo, tiene mejores candidatos y mucho más decentes), sino el PRI de Peña Nieto, que representa un autoritarismo que se oculta bajo un hombre que se presenta como moderado, pero que en realidad no lo es. El PRI de Peña es la peor cara del partido, posiblemente si el candidato o candidata fuera Beatriz Paredes o Manlio Fabio Beltrones, político polémico ciertamente, pero que también promovió reformas en el senado que lograrían un avance democrático en el país, esta animadversión no se vería. Para un gran sector de la población Peña Nieto es un timo, un títere, una persona sin capacidad política, sin cultura, con rasgos preocupantemente autoritarios, que busca convencer al grueso de su población no por medio de propuestas (que pareciera más que fueron creadas por el departamento de mercadotecnia), sino por medio del acarreo, compra de votos, y como decía, un culto a la personalidad por medio de su club de fans o eventos como el «Peñafest». Naturalmente ha funcionado al ver el grado de enajenación al que son sometidos varios de sus seguidores (sobre todo seguidoras) como la mujer que aparece en el siguiente video:

     

    Podemos poner en tela de juicio la forma en que la gente se manifiesta en contra de Peña Nieto, lo cual hice al principio del artículo; pero las cosas suceden por algo, y si hay tanta animadversión por este candidato es que una razón de peso debe de haber. A diferencia de lo sucedido en el 2006, este rechazo a Peña Nieto no es conducido por una campaña de guerra sucia, sino por iniciativa propia de la ciudadanía, es más, en el 2006 para que la guerra sucia pudiera surtir efecto, el candidato agraviado (en este caso López Obrador) debería tener los suficientes defectos para que esta le hiciera daño (lo cual no implica que todas las difamaciones en contra de su persona sean ciertas, como la falsa aseveración de que López Obrador había endeudado el Distrito Federal). Falso también es que algún interés político haya creado el movimiento #YoSoy132 (otra cosa es que ya una vez surgidos, algunos quieran meter la mano como la MORENA de AMLO), y es tan falso, que los cercanos a Peña Nieto crearon «teorías de la conspiración» tan disimiles y trataron de esparcirlas por Twitter con poco éxito: Primero afirmaban que López Obrador estaba detrás, después afirmaron que fue Josefina Vázquez Mota, luego calificaron a los integrantes como fascistas, después un diputado del PRI afirmó que las FARC estaban infiltrados (para lo cual, el historiador Enrique Krauze me comentó vía Twitter que reprobaba dicho tipo de afirmaciones) entre otras teorías más extrañas.

    Creo que se debería evitar la descalificación personal, y más bien orientarse a la crítica, que a veces puede parecer parecido, pero es diferente. La segunda tiene como fin manifestarse en contra de algo que no se desea (la llegada de Peña Nieto al poder) y la primera es criticar al candidato como una forma de agredirlo. Por más peligroso para la nación pueda ser un candidato, se debe tener prudencia, el movimiento #YoSoy132, con todas las críticas que ha recibido, ya ha logrado muchas cosas; creo que si se cae en la descalificación y no se sale de ahí, se puede desvirtuar el movimiento. Ciertamente el hecho de que este movimiento sea «tan horizontal» hace que cualquier persona pueda tomar la consigna de #YoSoy132 y bajo esta hacer desmanes sin ser en realidad parte del movimiento; por eso es que se debe de cuidar demasiado. También la gente que se considera antiPeña (que fácil rebasa el 50% de la población y va mucho más allá de un mero movimiento) deberá ser tolerante con las personas afines al candidato, de lo contrario se caería en una contradicción.

    Los espero aquí mañana a las 8:00 PM para que vean el debate presidencial en vivo.