Etiqueta: maldad

  • ¿La gente es buena por naturaleza? Parte 2

    En el primer artículo que había escrito sobre este tema, había llegado a la conclusión de que el ser humano no era ni bueno ni malo por naturaleza. Primero comparé al ser humano con los demás mamíferos de su especie donde explicaba que estos tienen que satisfacer necesidades, pero luego hice la diferenciación entre el ser humano que poseé una inteligencia y capacidad de raciocinio, que hace que a diferencia de las demás especies, el hombre pueda diferenciar entre lo que es el bien y el mal. Después llegamos a la conclusión de que la bondad y la maldad son aprendidos, son enseñados por terceras personas (padres, instituciones) y en base a este aprendizaje el hombre termina por asimilar por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo. También dí mi punto de vista sobre lo que es bueno y lo que es malo, que hay leyes que son universales para todas las personas sobre lo que es bueno y malo, pero también aquellos valores que son más ambiguos y son más difíciles de interpretar como buenos o malos.

    Mucho se habla sobre el relativismo moral, lo que quiero evitar es eso. Y al pensar que la bondad y la maldad son aprendidos muchos podrían caer en esto. Es cierto que hay valores que son algo ambiguos sobre los cuales no hemos determinado si son buenos o malos (lo son porque ha sido más difícil explicar para el ser humano por qué tienen que ser buenos o por qué tienen que ser malos, o bien, pueden ser benéficos para cierto tipo de cultura o maléficos para otro tipo de cultura), pero hay valores que son universales, ¿por qué son universales?, porque el hombre ha descubierto que son benéficos para la humanidad. Cuidar de la vida es un valor universal, educar correctamente a un hijo es otro, respetar a las terceras personas es otro por ejemplo. Y el no hacerlo bajo el nombre del relativismo moral, sería prácticamente destruír siglos y siglos de avances sobre lo que hemos descubierto que es lo bueno y que es lo malo.

    Al ser valores que el hombre ha descubierto y ha aprendido, puedo cerciorarme de que el hombre no es bueno (ni malo) por naturaleza. Porque aquello que es bueno y aquello que es malo ha sido descubierto con la práctica. Y al ser aprendidos, estos valores tienen que ser enseñados generación tras generación para generar una sociedad sana. Esto es también obvio al ver los hijos de las familas funcionales y las disfuncionales. En las familias funcionales, en la mayoría de los casos se forjan hijos buenos, porque les son enseñados correctamente los valores universales sobre la bondad y la maldad. En las familias disfuncionales en la mayoría de los casos se forjan, por el contrario hijos con problemas de adaptación, con problemas de drogas y pandillerismo. ¿Por qué razón?. Porque no les fueron enseñados correctamente los valores de la bondad y la maldad de los que veníamos hablando y por lo tanto no tienen una base sólida para saber lo que es bueno y lo que es malo, entonces es más fácil caer en estos problemas.

    Por eso he dicho que muchas veces las religiones tienen una funcion en la sociedad, independientemente de si uno cree en ellas o no (o de si como instituciones tengan defectos). Porque ya tienen un orden de valores establecidos que pueden servir como guía a la gente. Aunque claro, tampoco es indispensable que sea una religión. Puede ser una entidad laica u otro tipo de institución que posea un orden de valores. Creo aquí encontrar el miedo de los religiosos ante las corrientes laicistas, porque creen que sin los valores que promulgan, el laicismo puede corromper a la sociedad. Pero esto no necesariamente tiene que ser así, sobre todo si los laicos son capaces de formular su orden de valores universales (que en parte, algunos laicistas lo han hecho, pero también sabemos que en algunas otras corrientes laicistas predomina el relativismo moral).

    Pienso que si el hombre fuera bueno por naturaleza, el mal simplemente no existiría. Algunos de los que defienden la bondad innata de los hombres dicen que los hombres son buenos hasta que el mal los corrompe. Yo difiero en este punto, porque más bien creo que los que son corrompidos por el mal, son aquellos que no están totalmente seguros de que lo que están haciendo sea algo malo, o que no tienen las bases sólidas (las cuales deben de ser enseñadas) para poder rechazar aquel acto malo. Una persona reacciona por sus propios impulsos (véase el caso de un bebé o un niño pequeño) hasta que se le dice cuales de sus actos son buenos y cuales de sus actos son malos. Y en base a estas enseñanzas, las personas formarán su propio orden de valores bajo los cuales van a actuar en el mundo.

    Ver primera parte

  • ¿La gente es buena por naturaleza?

    Hace un rato veía un artículo sobre AMLO donde este decía que en México se debía de crear una nueva moral, y daba por hecho que la gente era buena. Según Guillermo Sheridan, el autor de esta columna, comparaba a López Obrador con Rousseau (el famoso autor del contrato social)  y su romanticismo social y con Tolstoi, sugiriendo que AMLO está influenciado por este último personaje en su invitación a cambiar ese egoísmo donde todo mundo pelea por el dinero por una moral donde todo el mundo fuera bueno y feliz. Según el ex-candidato, solo basta que la gente sea buena para que esa nueva moral que el propone se logre. Pero aquí viene la pregunta. ¿De verdad la gente es buena por naturaleza?.

    Para hacernos esta pregunta debemos comparar al ser humano con los animales (como me encanta hacer siempre estas comparaciones). Es cierto que el ser humano es diferente de las demás especies porque tiene la capacidad de raciocinio e inteligencia, pero no deja de ser a fin de cuenta un mamífero que busca satisfacer sus necesidades tanto primarias como secundarias. Entonces aquí lanzo la pregunta ¿el animal es bueno por naturaleza?. No podemos determinar si es bueno o malo, solo sabemos que los animales buscan satisfacer sus necesidades, habrán algunos que a nuestros ojos sean más nobles y otros que sean más agresivos, pero el instinto es el que determina el comportamiento del animal. Ellos no hacen una diferenciación entre lo que es bueno y lo que es malo, no lo saben. Y si no nosotros se los hemos enseñado (mascotas como los perros) no es porque hayan aprendido a hacer esa diferenciación, sino porque hemos moldeado su instinto porque hemos condicionado su conducta por medio de reforzamientos positivos y negativos (premio o castigo).

    Con el humano la situación es parecida, me atrevo a aseverar que el humano no es bueno ni malo por naturaleza, basta ver la conducta de un bebé ante su entorno para comprobarlo. Más bien los conceptos de bondad y maldad lo hemos creado nosotros como si fuera una especie de contrato para que podamos satisfacer las necesidades respetando el derecho ajeno, así como nosotros exigimos que respeten el nuestro. Nuestra capacidad de raciocinio nos ha posibilitado construír un orden moral basado en la dicotomía de lo que está bien y lo que está mal. Se dice que un acto es bueno cuando es benéfico para uno y para los demás, se dice que es malo cuando es perjudicial para lo demás o también para uno mismo.

    Sabemos que los conceptos de bondad y maldad no son inherentes al ser humano, puesto que son aprendidos. A un menor se le enseña lo que está bien y lo que está mal, no lo aprende por sí solo. Se moldea la conducta del infante para que haga aprenda a ser el bien y respetar a sus semejantes. Igual como sucede con el condicionamiento conductual con los animales, nada más que diferencia de ellos, el ser humano si tiene la capacidad de asimilar que es «lo bueno» y que es «lo malo» y termina actuado de una forma, no solo porque ha recibido un reforzamiento positivo y negativo, sino porque ha asimilado y ha comprendido lo que está bien y lo que está mal.

    El ser humano aprende una escala de valores morales y éticos que son enseñados por la familia, por la religión o por el entorno social. Y se espera que su conducta esté basada en esa escala de valores morales. Hasta aquí podríamos suponer una cosa, que si bien el ser humano no es bueno o malo por naturaleza, tenemos la capacidad de hacer que el ser humano sea bueno. Pero aquí creo que valdría la pena detenernos y pensar si esto siempre es posible. Lamentablemente la historia nos dice que no.

    Muchos tienen diferencias entre sí para determinar que es lo bueno y que es lo malo. Para unos ser millonario es algo bueno porque habla del esfuerzo, es una virtud; para otros es algo malo porque es injusto que el posea muchos bienes mientras otros se mueren de hambre. Para unos, el matrimonio homosexual es bueno porque respeta las libertades del hombre, para otros es malo porque contradice la naturaleza humana. Es decir, cada ideología profesa su versión de lo que es la bondad y la maldad, y no solo eso, sino que a traves del tiempo las ideologías pueden mutar (un claro ejemplo lo vemos en la Iglesia que antes veía con buenos ojos las prácticas inquisitorias y ahora las condenaría). Entonces nos damos cuenta de que hay una discrepancia entre lo que es bueno y lo que es malo.

    Ya no podemos determinar si el hombre es bueno o malo porque entre los seres humanos, habrán diferencias entre esos conceptos. –Lo que es bueno para mí será malo para tí. Pero no solo eso.  ¿Que pasa cuando los valores morales limitan la satisfacción de las necesidades de los seres humanos?. Recordemos, la satisfacción de las necesidades es inherente al humano porque de estos depende su supervivencia y su razón por la que vive, pero los valores morales no son inherentes porque son aprendidos. Cuando sucede esto se corre el riesgo de que el ser humano sacrifique o haga a un lado los valores morales en aras de la satisfacción de las necesidades, o bien interprete erroneamente los valores morales para adaptarlo a sus necesidades (un ejemplo de esto, fué cuando Hitler malinterpretó la teoría evolutiva de Darwin para justificar el holocausto).

    En este caso, el humano puede mutar o tergiversar su escala de valores morales, para pensar que lo que está haciendo está bien. O bien, se puede dar el lujo de inventarse una escala de valores para justificar lo que a los ojos de otros está mal: -Yo exploto a mis empleados porque mi posición me lo permite y porque gracias a mi esfuerzo he logrado llegar más arriba que ellos, -no importa, al cabo negocios son negocios, -tengo derecho de robarle al rico porque yo soy pobre y el tiene de más con que comer.

    La gente será buena para las demás personas cuando su modus vivendi se adapte a la escala de valores de bondad de las demás personas y viceversa, la gente será mala para las demás personas cuando su modus vivendi sea opuesta a la escala de valores de bondad de las demás personas. La bondad de una persona puede pasar como eso, como bondad para una persona humanista, pero puede ser percibida como debilidad (un acto malo) para una persona nihilista. Existen valores morales que suelen ser casi universales, como el respeto a la vida por ejemplo, pero hay otros valores que son más ambiguos porque depende de la interpretación que le dé cada corriente de pensamiento (por un ejemplo el aborto, o la práctica de relaciones sexuales extramatrimoniales).

    Aquí es donde yo veo la utilidad de las religiones (y lo digo a pesar de que yo no soy muy religioso) porque le da al ser humano una base sólida de valores morales, porque al ser absolutos son más difíciles de tergiversar o corromper (aunque muchos a fin de cuentas terminan lográndolo). Por esa razón a pesar de no ser muy religioso he mostrado tolerancia hacia las religiones (no todas claro, ni las que llegan a ser extremistas) porque además de satisfacer las necesidades trascendentales del hombre, le proporciona una escala de valores morales a seguir (aunque yo no esté al 100% de acuerdo con ellas).

    En resumen yo no creo que el hombre sea ni bueno ni malo, sino todo lo contrario.