Etiqueta: López Obrador

  • Por qué López Obrador es un político deleznable cualquiera

    Por qué López Obrador es un político deleznable cualquiera

    Posiblemente algunos al leer este texto pensarán lo siguiente:

    1. El PRI (y el PAN y Salinas y el imperio neoliberal) le pagó a Cerebro para desacreditar a López Obrador y fomentar una campaña de odio en su contra.
    2. Cerebro odia a López Obrador, seguramente se dejó llevar por lo que dice Televisa y los que hicieron la campaña de odio en su contra.

    Pero realidades son realidades. Como he comentado en mi Twitter, que me caiga mal Peña Nieto, no significa que me caiga bien López Obrador ni viceversa. A mí me caen mal los dos personajes. Me dirán que mi postura ante López Obrador está condicionada por el odio, aunque en realidad en el 2012 tuve el penoso honor de decidir votar por él con tal de que no llegara Peña a la Presidencia (pero como dice la Rana René, luego recuerdo que EPN está hundiendo al país y se me pasa).

    Por qué López Obrador es un político deleznable cualquiera

    En estos últimos días ha quedado patente que López Obrador es un político más, que es un político deleznable, es un político como todos los demás. Me dirán -Cerebro, es que es una estrategia del PRI para hundir al político más honesto de México-. En parte es cierto (menos lo de «honesto») y naturalmente el PRI quiere exhibir a López Obrador para que no se hundan solos, sino que todos se hundan juntos. Pero sólo basta ver como se deslindó AMLO de su relación con el alcalde de Iguala (muy a la Peña Nieto pero sin teleprompter).

    ¿Es culpable AMLO de la matanza de Ayotzinapa que incluso pareciera que está sugiriendo el PRI? No, no creo que tenga nada que ver en la masacre. Pero queda patente que si a AMLO le conviene políticamente se puede aliar con este tipo de alcaldes ligados al narco, o con el ex candidato del PRD en Durango que también está aliado al narco. ¿Honestidad valiente? Yo tampoco lo creo.

    Muchos creen en López Obrador porque se presenta como distinto a los demás políticos. Dice ser honrado y ser austero, pero la verdad es que tiene para vivir como un clasemediero bien acomodado sin haber trabajado 8 años. Dice que su honestidad es impecable, pero ¿Bartlett? -Ya cambió, ahora bueno, dice López Obrador. Para López Obrador son buenos cuando están con él y son malos y maquiavélicos cuando no están con él.

    Después de todo, López Obrador es un priísta, comparte los mismos genes de corrupción y ambición de poder que tienen los priístas actuales. La diferencia entre López Obrador y Peña Nieto no es tan grande como muchos podrían pensar, son parte de esa misma cultura que le ha hecho daño a México por tanto tiempo.

    López Obrador es uno como muchos otros. Entiendo que al ver un país donde hay tanta injusticia y tantos problemas hayan quienes quieran ver en algún político una luz de esperanza (como si los políticos fueran a cambiar al país), lamentablemente no es así, y más cuando hablamos de un político que lo único que sabe hacer es mover masas y utilizarlas como capital político.

    Sé que muchos se van a enojar conmigo y no me importa. Sé que algunos dirán que este artículo fue comprado por el PRI, PAN, la CIA, Texaco, Salinas etc. Pero es simplemente lo que pienso y ya. Así como en su momento critiqué a Calderón y ahora critico constantemente a Peña Nieto (si no lo criticara ahí sí duden de mi inteligencia) de la misma forma voy a criticar a López Obrador.

    En el México de hoy casi no hay políticos en quien confiar, esa es la realidad, y sólo aceptando esa realidad podemos construir algo mejor, porque los únicos que podemos hacer un cambio son los ciudadanos y tenemos que empezar por cambiar nosotros, por poner el ejemplo y dejar de permitir que los que tienen el poder abusen a diestra y siniestra mientras somos displicentes.

    Esa es la realidad, no hay otras. Los mesías tropicales no nos van a venir a salvar, menos cuando tienen problemas psicológicos y delirios de persecusión.

  • López Obrador, el promotor de Peña Nieto y el PRI

    López Obrador, el promotor de Peña Nieto y el PRI

    Seguramente me van a llover críticas por este artículo, no me importa, al revés, si esto sucede, es que he logrado ser concreto y claro. Y seguro ocurrirá porque para escribir esto, tengo que hacer un lado cualquier pretensión idealista. Y porque en el mundo real, no sólo bastan las buenas intenciones para lograr cosas buenas, más bien se trata de hacer un análisis meticuloso de esas buenas intenciones para determinar si son viables, si se deben modificar o adaptar al entorno. Eso que llaman pragmatismo. Y no es que el fin deba justificar los medios, pero tampoco lo opuesto, donde los medios son tan torpes que no pueden aspirar a un fin.

    López Obrador, el promotor de Peña Nieto y el PRI

    Algunos admiran a López Obrador, otros lo ven como un populista chabacano. Andrés Manuel es objeto de polarización. Andrés Manuel es el líder político más importante que tiene México, pero sin duda no es un buen estratega. Y es que su necedad no sólo no puede con Peña Nieto y esa «mafia en el poder», sino que logra lo contrario, refuerza a aquello que critica.

    Me explico. El PRI quiere acabar con la oposición, quiere regresar al poder como lo poseía en el siglo pasado, eso es algo que ya ha quedado muy claro, y debido a que vivimos en otros tiempos, se tienen que ir con más calma y tienen que ser más prudentes. Tal vez mucha gente «ni de loca» votará por el PRI, lo cual automáticamente le da poder a la oposición. Pero si el PRI no puede convencer a mucha gente que vote por ellos, si puede dividir y fracturar a la oposición (divide y vencerás). Todos estos escándalos que afectan a los opositores les convienen al PRI para desprestigiarlos (Oceanografía, los diputados del PAN, la línea 12 etc.), pero si no es suficiente, entonces hay que dividirlos, y aquí quien hace la tarea al PRI es López Obrador.

    Cierto que el PRD actual es poco menos que basura. Pero el principal factor para que las izquierdas estén fracturadas es el tabasqueño. Él quiere ir solo con su barco llamado Morena. Insisto en que AMLO es pésimo estratega porque con ese barco solamente no va a llegar a ningún lado. Él cree que recorriendo todos los municipios y haciendo mítines con templetes muy austeros de los cuales nadie se entera, va a obtener los votantes que necesita para 2018. Esa fórmula pareció casi funcionarle en el 2012, pero López Obrador tenía a toda la izquierda con él, y como sea, era un personaje vigente. Ahora con los priístas que son más inteligentes que el PAN y que con su control mayor sobre los medios puede quitarle mucha exposición mediática a López Obrador, se ve casi imposible como es que pueda llegar a hacer algo solo.

    Posiblemente muchos aseguren que el PRD y Andrés Manuel no se llevan bien ya y el partido amarillo ya no lo postularía, pero lo mismo se pensó en el sexenio pasado y el PRD de alguna manera, como esa vez, necesita a AMLO. La negativa de ir juntos en la consulta contra la Reforma Energética le beneficia al PRI, la negativa a ir juntos en las elecciones le beneficia al PRI. El ganador es el PRI.

    No es la primera vez que sucede. El triunfo de Eruviel Ávila en el Estado de México se debe técnicamente también a López Obrador quien logró que el PAN y el PRD no se aliaran en ese estado, con lo cual el PRI mantuvo su principal bastión, su centro de operaciones. ¿Qué hubiera sido del PRI sin el Estado de México?

    Y también si en las elecciones AMLO hubiera cedido a Marcelo Ebrard la candidatura y dándole su apoyo (y por lo tanto sus votos), posiblemente hubiera tenido la capacidad de vencer a Peña Nieto, porque Marcelo hubiera podido atraer más votos útiles.

    Entonces, de alguna manera, los priístas, y sobre todo Peña Nieto, estarán muy agradecidos con López Obrador, quien sin querer, les hizo el trabajo.

     

  • López Obrador se cuelga del estado de Peña Nieto para su beneficio

    López Obrador se cuelga del estado de Peña Nieto para su beneficio

    Así de tajante y directo el artículo. Y así merece serlo. No, no me importa que me ataquen los afines a López Obrador porque es verdad:

    10440708_10152457372330816_4953612537800460662_n Cuando al señor López Obrador le dio su infarto, yo incluso lo defendí en las redes sociales arguyendo que nadie puede desear la muerte a otro ser humano. Pero ahora que Peña Nieto está mal, porque es la verdad, no hay que hacernos tontos, se ve muy mal (y pienso que hay posibilidades serias de que no termine su mandato) el señor López Obrador y sus secuaces se cuelgan de su padecimiento para «promocionar su causa».

    El tweet es insultante porque leyéndolo entre líneas parecería decir «Ojalá no te mueras, pero sí muérete para que yo llegue al poder.» No sólo eso, su diario Regeneración lanza un desplegado donde compara al débil y demacrado Peña Nieto con el fuerte López Obrador quien después de su infarto ya luce fuerte y juega beisbol. -Referi, ejo no fue falta, jue un jonrón legítimo-.

    No, señores seguidores de López Obrador, ni me pagaron, ni soy priísta, ni mucho menos apoyo a Peña Nieto. El historial de mi blog lo avala. Esta postura es una aberración, y ojalá quede patente para cuando vengan las elecciones del 2018 donde seguramente el señor López Obrador tratará de participar.

    ¿Qué propone López Obrador? Lo peor es que las críticas  tienen que ver con el pésimo estado en que el Gobierno de Peña Nieto está dejando al país. Pero hay que recordar que la Reforma Hacendaria, en parte causante de todo este problema, parece estar hecha a la medida de López Obrador. Recordemos que a López Obrador eso de la economía no se le da mucho.

    Y recordemos que López Obrador y Peña Nieto comparten un pasado en común. Su «genètica» no es muy diferente que digamos.

  • López Obrador el reformofóbico

    López Obrador el reformofóbico

    Si hay algo más reprobable que hacer reformas al aventón, en su mayoría cambios para seguir igual y luego vanagloriarse con el argumento de que Peña Nieto sí está moviendo a México, es buscar revertir lo poco que se ha avanzado. Y la explicación más complaciente sobre la actitud de López Obrador, es que quiere vivir en el pasado, porque considera que el futuro necesariamente es sombrío, por lo cual lo más óptimo es quedarse en la «zona de confort». Término a debate porque no creo que la mayoría de los mexicanos se sientan confortados en la situación actual.

    López Obrador el reformofóbico

    Ese es el objetivo de López Obrador mediante su próximo partido político Morena, al menos en la retórica. Hasta ahora López Obrador no nos ha explicado por qué son malas reformas, se limita a llamar ladronzuelo a Peña Nieto, a hablar de la conspiración del «PRIAN» (recordemos que él es originario del PRI), y a utilizar términos como «traidores a la Patria».

    En todo este año de reformas, AMLO no mencionó una sola propuesta, su discurso fue totalmente negativo. Critica todas las reformas con las que no está de acuerdo, y si llegara a haber alguna otra con la que posiblemente pudiera no tener muchas objeciones (como la de telecomunicaciones) simplemente calla y no opina.

    Es triste ver a una figura que hizo creer a muchas personas que podía hacer un cambio en temas como la educación al perfilar en su posible gabinete presidencial a Juan Ramón de la Fuente, apoyar tácitamente a la CNTE. Es triste que prácticamente el único elemento político que puede fungir como una oposición real ante ese PRI que naturalmente no ha cambiado, y que tome una postura maniquea de total rechazo sin hacer una evaluación previa de lo propuesto, porque no hay un sustento de su contraargumento ¿Y hay contraargumento acaso?

    Si piensa que las reformas son nocivas (que tiene su derecho a estarlo) lo prudente es que explique por qué lo son. ¿Por qué es nociva la Reforma Laboral, la Reforma Energética, la Reforma Educativa? No nos ha dicho, nos dice como es que nos sumiremos en la desgracia, pero no nos dice por qué eso va a ocurrir. No nos muestra datos, estadísticas y sí mucha retórica.

    Un liderazgo desgastado como el de AMLO, un hombre que ya perdió lucidez y ya no brilla, aunado con las posturas timoratas y complacientes del PAN y el PRD, podrían hacer que el PRI logre su objetivo de restaurarse como partido hegemónico. Si López Obrador tomara una postura más sensata y menos cerrada (como lo aparentó en las elecciones pasadas) podría aspirar a ganar voto útil y a captar a la gente que está descontenta con la política actual. Su terquedad hace que sólo los suyos (en el mejor de los casos) lo apoyen. Pareciera, como dijo su ex asesor Costa Bonino, que AMLO parece no estar cómodo con la idea de ser Presidente, y sí mucho con el ser líder de un sector social, recibir aplausos y liderar manifestaciones.

    La impresión que llega de López Obrador a mi subconsciente (y a mi conciencia en el estado más racional) es que es un hombre que quiere vivir en el pasado, en lo que ya fue. A diferencia del PRI que aplica la máxima de Lenin a la inversa «dar un paso adelante para dar dos atrás». Es válido cuestionar los cambios, pero para ello se debería centrar en los comos, y no en pensar en que todo cambio es para mal. Es válido tener escepticismo ante los cambios y criticarlos, pero no lo es condenarlos por condenarlos, menos sin lograr separar aquellas partes que son buenas de las que no las son. López Obrador nos habla de la memoria histórica como argumento, pero si se le pregunta sobre Bartlett, se molesta.

    La buena noticia es que AMLO se recuperó del infarto que sufrió hace un mes. Independientemente que se pueda tener oposición a sus ideas o postura, esperamos que se encuentre en buenas condiciones de salud.

     

     

  • ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    Como todos ustedes saben. El día de hoy, 3 de Diciembre, el ex candidato Andrés Manuel López Obrador sufrió un infarto agudo al miocardio, que terminó en un susto gracias a que fue atendido a tiempo. Este hecho generó diversas opiniones, incluso algunas personas, entre ellos algún diputado despistado, le desearon la muerte, mientras en el lado contrario se mostró mucha preocupación, ante el que es sin duda, sea para bien o para mal, el líder más importante en la actualidad del país.

    ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    Como ustedes saben, desearle la muerte a alguien es muestra de una pobredumbre espiritual. Sea Margaret Thatcher, Hugo Chávez, AMLO, Peña Nieto, Calderón y un largo etcétera. Y de paso aprovechamos para desear que el líder de MORENA se recupere. Pero lo que vino a mi mente después de este hecho fue la pregunta ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    A López Obrador se le ama o se le odia (aunque en las elecciones pasadas consiguió un considerable número de votantes indecisos), sin duda es un personaje importante de la historia moderna de México. Y así como en vida, el tabasqueño es motivo de polarización, posiblemente la historia que lo juzgue lo hará de manera similar, con algunos enalteciéndolo y otros condenándolo (como ya pasa con varios hechos históricos de nuestro país). Pero lo que viene a la mente es qué va a pasar con el país si AMLO ya no estuviera. López Obrador representa una esperanza para algunos, un sector de la población lo defiende tomando posturas en varios casos dogmáticas y maniqueas. Patrón que en algunos casos se repite con sus detractores.

    El que AMLO ya no esté, no implicaría ni la desaparición de la izquierda (el cual el ha tratado de representar al punto de sentirse su dueño), y posiblemente ni de su causa. Lo que sí veríamos es una completa reestructuración de los poderes cercanos a él. Porque cuando un poder desaparece, queda un vacío, y ese vacío tiene que llenarse. Cotos de poder competirían para llenar dicho vacío, algunos tal vez con intenciones más sanas mientras otros tendrán un objetivo obscuro o maquiavélico. Los seguidores de López Obrador tendrían que buscar un nuevo camino, posiblemente pensar en un nuevo líder (que hasta el momento no tengo idea de quien podría ser), formar algún grupo entre ellos, seguir de cerca a un MORENA que buscaría basar su influencia en la remembranza de Andrés Manuel. O incluso, ante la falta de un poder que reprueba públicamente el uso de la violencia pública (no la verbal u otro tipo de manifestación de ésta) que pueda existir cierta radicalización, ya sin un líder que insista en la palabra «pacifico».

    Seguramente muchos de sus reclamos seguirán ahí. Los señalamientos a los poderes fácticos, «los de arriba», «los mafiosos» seguirán siendo pronunciados. En realidad, sus detractores no estarían tan tranquilos como creen con su partida. Porque López Obrador es una manifestación de diversas características de la sociedad mexicana, y sin él, dichas características no desaparecerán. El vacío de poder que dejaría López Obrador solo podria desaparecer, en tanto desaparezcan o se atenúen considerablemente los motivos que dieron fuerza al tabasqueño.

    Después de este suceso, algunos se preguntan si podrá seguir en su «eterna campaña», si continuará o si tendrá que hacerse a un lado (conociéndolo pronostico la primera opción). Pero también esto es una muestra de que hasta aquellos tan aguerridos que se dan el placer de actuar como mesías terminan siendo seres humanos vulnerables e imperfectos.

     

  • El oportunista Andrés Manuel López Obrador

    El oportunista Andrés Manuel López Obrador

    López Obrador vive de las manifestaciones, de la gente que lo sigue. Está tan cómodo ahí que, como refirió alguna vez su asesor Costa Bonino (asesor de Lula y Miterrand), López Obrador se sentía más cómodo en su especie de «activista» que como Presidente de la República y parte de su derrota electoral (más los otros factores que ya conocemos) tuvo que ver con un supuesto miedo a la presidencia. Ahora que aspira al 2018, conforme a su natural terquedad, vuelve a usar casi la misma fórmula pero adaptada a la realidad actual donde ya no tiene cobijo del PRD, por lo cual buscará hacer su nuevo partido MORENA.

    El oportunista Andrés Manuel López Obrador

    Algunos dicen que López Obrador es el último idealista que queda en una República Mexicana donde la falta de ideales (valga la redundancia) aunado a un exceso de pragmatismo ha deteriorado la república. Lamentos decirles que no es cierto. Andrés Manuel López Obrador también es un oportunista, un hombre que quiere aprovechar todo el descontento a su favor y canalizarlo a su nuevo partido.

    López Obrador es hábil para canalizar descontentos. Así lo hizo con el desafuero con el cual Vicente Fox quiso hacerlo un lado, así con el conflicto electoral del 2006, el del 2012, el fraude que Madrazo le cometió a Tabasco y demás. López Obrador preocupado por la división de las izquierdas, partidas en tres: en los moderados (cuya línea entre moderación y venta al mejor postor es difusa), en Marcelo Ebrard, y en el mismo (e incluso en su corriente hay jaloneos), encontró una mina de oro electoral con una reforma energética propuesta en un país donde la mayoría de los mexicanos está en contra de la privatización de Pemex, y en una reforma hacendaria que ha hecho enojar a las clases medias y medias altas.

    Si analizamos la propuesta de Reforma Hacendaria, nos podemos dar cuenta de que la férrea oposición de López Obrador no es ideológica, es pragmática. Es decir, un López Obrador en la Presidencia hubiera propuesto una reforma no tan diferente a la propuesta por el PRI. Y eso es tan fácil de saber, porque la intención del PRI con su reforma es quedar bien con las izquierdas y tratar de captar simpatías en esas regiones donde tiene mayor oposición. Es decir, eso que vemos en el PRI, una reforma sin convicciones ideológicas pero con oportunismo electoral, lo vemos en López Obrador que responde de la misma manera oponiéndose a la reforma porque es del.. PRI, del partido de donde viene López Obrador.

    La cuestión de la Reforma Energética cae como anillo al dedo, aunque en este caso, su reclamo sí está alineado a sus convicciones reales. Pero la fórmula en todos los casos es la misma, oponerse a todo, canalizar el descontento y magnificarlo con frases como «el desfalco a la nación», «no al robo de todos los tiempos».

    López Obrador es consciente de su peso, porque aunque tiene una legitimidad marginal (sus seguidores), tiene algo, a diferencia de Enrique Peña Nieto. Por eso Peña Nieto tiene que recurrir a la figura de Lázaro Cárdenas y hacer una Reforma Energética más timorata.

    Se trata de un juego político donde lo que importa es el poder. Donde lo que lo último que les preocupa al PRI de Peña y a AMLO es el bienestar de su país, y si les llega a importar algo, queda supeditado a su deseo de poder.

    Ya decían que muchas veces los buenos presidentes son impopulares (porque a veces tienen que tomar medidas difíciles que generarán beneficios a mediano o largo plazo). Pero parece que tanto Peña como AMLO, lo único que quieren es «dorarles la píldora» a los ciudadanos, sin importar si sus propuestas o políticas terminen siendo perjudiciales. Sin importar ambiguedades ideológicas, como un PRI tomando posturas de la izquierda que la amenaza y un López Obrador que se atreve a sugerir que el PAN y el PRD deben unirse para ir contra la Reforma Hacendaria.

    ¿Entonces donde está el último idealista de la nación?

  • El IFE, inequidad e incertidumbre electoral

    El IFE, inequidad e incertidumbre electoral

    ¿Usted cree que solo López Obrador rebasó los topes de campaña?. Deja le respondo: jaajajjajja, pfftt, wtf, ¿28 de Diciembre? ¿April’s fool? ¿Entonces se acabó el mundo?

    El IFE, inequidad e incertidumbre electoral

    Triste, triste el desempeño del IFE. Los dictámenes no solo dejan dudas, sino que a ojos de muchos (incluyendo los míos) se percibe cinismo. No es que no crea que López Obrador haya rebasado los topes de campaña, no dudo que pudiera haber sido así y por ende debería de corresponderle una sanción a la coalición a la que ya no pertenece. Pero vamos, ¿Quién no vio su ciudad tapizada de propaganda priísta? ¿De dónde salió el dinero para comprar votos?. Una amiga que fue consejera del IFE me comentaba como algunas veces algunas pruebas obvias no pasaban por la forma en que se presentaban y me puso algunos ejemplos. Yo me pregunto entonces si la forma en que el IFE hace sus dictámenes son demasiado torpes (que para decir que solo AMLO rebasó dichos topes es que fueron muy muy, pero muy torpes) a un punto en que su sistema termina boicoteándose por sí mismo, o bien hay algo raro dentro de esa institución.

    Panistas y perredistas no lo pueden creer, dicen que es para Ripley. López Obrador dice que ni siquiera gastó lo máximo permitido en campaña (afirmación que por supuesto, va a tener que comprobar y lo debe de hacer, no solo ante el IFE sino ante su gente) y el PAN dice que por qué a la izquierda sí se le castida y al PRI no. Quisiera imaginar que fue lo que mi amiga lo comentó (que vaya, se me antoja difícil) porque de lo contrario esto sería regresión.

    A mi juicio el IFE no es neutral. Curioso que quien haya demandado más las irregularidades de otro termine siendo el más sancionado. Ambas teorías preocupan, de un lado tendríamos a un IFE ineficiente en sus métodos al punto que no logra sancionar a quien debe sancionar, o bien tenemos un IFE totalmente sesgado, inequitativo, De ambos lados vemos a una institución que no esta funcionando bien. Curioso que con unas elecciones más robustas que las de Estados Unidos no se pueda dar certeza a un resultado.

    Creo lo siguiente. La gente encargada de la campaña de AMLO relativo a los dineros, financiamientos, abogados y demás, se vio torpe e ingenua. Las pruebas que presentaron ante el TEPJF para buscar anular la elección fueron pésimamente presentadas, sí, sobre hechos que sabemos que sí ocurrieron, pero su presentación fue demasiado torpe (que eso no justifica que el TEPJF no haya investigado teniendo la facultad para hacerlo). Bajo esta presunción, entonces uno entiende por qué se logran ver los rebases de topes de campaña de AMLO y no los del PRI, seguramente con abogados y contadores mucho más colmilludos. Bajo este supuesto no se pueden justificar resoluciones como las del IFE o las del TEPJF quienes tienen la facultad de indagar, eso sería un acto «colmillocrático».

    Triste es, que volvamos a decir en la sobremesa que las elecciones no fueron limpias. Se discutirá si es incorrecto el término «fraude» en este caso, que más bien hay que utilizar la palabra «irregularidades» e «inmoralidad». La cuestión es la suciedad de las elecciones que tergiversan su carácter democrático.

    Por cierto, interesante el apunte de Javier Solórzano en su videocolumna. Se le hace extraño que el PAN de Josefina Vázquez Mota ni siquiera se haya acercado al límite de los topes de campaña, lo que sugiere que «no le echaron muchas ganas» en su candidatura. Esto puede generar varias interpretaciones y lo dejo al criterio de mis amables lectores.

  • El amargamiento de López Obrador

    El amargamiento de López Obrador

    Quien fungiera como líder social se apaga, quien logró atraer a las masas, quien puso sobre las mesas temas que no se tocaban y ahora al estar en la conciencia de todos los mexicanos, los políticos saben que tienen que hacer algo con ellos. Quien tal vez en algún momento pudo representar un cambio, no solo se apaga, sino que se amarga; un personaje que no necesita un libro de economía, de filosofía, de política, sino un psicólogo, y si no se apura, posiblemente un psiquiatra.

    El amargamiento de López Obrador

    Como ustedes son sabedores, yo voté por él y en algún momento expliqué mis razones. Obrador no me parece una persona corrupta, al menos que como el político promedio, de hecho no creo que sea mala persona. Pero noto mucho, pero mucho resentimiento en él. Algunos rasgos que para ojos de algunos son «de manipulación» a mi me parecen sinceros. Este hombre no está bien.

    En las elecciones pasadas yo aseveré que existieron muchas muchas irregularidades y cochinero (que creo que sucedió eso no por las impugnaciones de AMLO, sino por hechos que me enteré por otras partes). Pensé que AMLO hizo bien en impugnarlas, y lo sigo pensando. Pero hice la comparación del izquierdista de Movimiento Ciudadano Enrique Alfaro que se quedó a una nada de haber ganado y quien justificadamente buscó la impugnación y la nulidad, y es que veo dos actitudes totalmente distintas. En López Obrador percibí una vibra totalmente negativa, cuando vi los streamings que acostumbró hacer en los avances de la impugnación me sentía incómodo, nunca terminé de ver un streaming y por otros medios (impresos) quise ver que avances se tenían (junto con las demandas que hicieron con el PAN). En cambio Alfaro a pesar que no aceptó el resultado, decidió acatar el fallo, y buscó seguir adelante. Con Enrique Alfaro se notó una «vibra» positiva, de que sí, fue muy injusto, pero hay todo un mundo por delante. Con López Obrador creo que hubo un pacto con los mayas, porque parecía que el mundo se había acabado.

    Su postura me parece triste, cerrado a cualquier diálogo, negociación, encerrado en su mundo, en su realidad alterna. Todo lo que tenga que ver con apertura se relaciona con una conjura en su contra. Un ejemplo es el Pacto por México que firmaron los partidos, y que solo se negaba a hacerlo «su pedazo del PRD» y creo que también dentro del PAN hubieron rencillas. Todo mundo sabe que el Pacto por México tiene un fin de legitimación (digo, que mucha gente dude de tu legitimidad, y la gente no te baje de pen…, hace que Peña y su equipo tengan que tomar medidas como estas), pero al ser firmado por los otros partidos, puede servir como contrapeso. AMLO no lo quiso ver así, y vio un insulto a su persona en ello.

    López Obrador ha sufrido algunas injusticias a lo largo de su carrera, pero no ha entendido que la política es así, no es justa, y sobre todo, no es personal. Pareciera que el de Macuspana quiere pensar que todos lo quieren dañar, cuando lo que hay en realidad, es una lucha por el poder, y el bien lo sabe porque le gusta, y mucho. Nunca he pensado que AMLO sea un político radical, sus políticas nunca me han parecido radicales, más bien es una persona que se ha vuelto resentida, con un gran ego que crece como mecanismo de defensa para atenuar sus conflictos personales. Y desde esta perspectiva es difícil que pueda gobernar pensando en un mejoramiento del país, dado que necesita satisfacer sus conflictos personales.

    No se le hizo el sueño de ser presidente. Pero creo que millones de personas quisieran haber sido líderes sociales que incluso podrían ser más importantes en los anales de la historia que algún presidente, que hubieran sido nombrados el segundo mejor alcalde del mundo. En vez de eso, todo lo positivo que pudo aportar (y lo hizo en su momento) lo tira por la borda. En la actualidad AMLO no aporta, se condena poco a poco al ostracismo, y eso incluso podría implicar que en el 2018 la izquierda esté totalmente dividida. En la llegada de un nuevo régimen priísta que genera miedo a más de uno ¿Qué está aportando él, lo saben? Yo tampoco, bueno sí sé. ¡Nada!.

    Atrás quedó ese hombre que gobernó bien el DF, y sacó a la luz mucha información que debíamos saber. No hay propuesta, ¿Qué propone?. El siguiente texto, me habla de los conflictos personales que tiene. Posiblemente lo que diga pueda ser verdad, pero la forma en que lo expresa me habla de su conflicto psicológico:

    POR NO ACEPTAR EL PACTO DE LA DESHONRA, YA DESATARON DE NUEVO LA CAMPAÑA DE CALUMNIAS CONTRA NOSOTROS

    Son tan predecibles o cínicos los de la mafia del poder que, en menos de 72 horas, con halcones en Gobernación, propaganda hitleriana en los medios de manipulación y comprando lealtades a diestra y siniestra, crearon la atmósfera opresiva que, piensan, les ayudará a mantener el régimen de corrupción y privilegios.

    Actualmente, López Obrador estorba en la izquierda. Dialogar no significa aceptar algo que no fue (en la toma de protesta, Luis Miguel Barbosa, de la corriente de los chuchos, afirmó que las elecciones fueron tramposas, pero se mostró abierto al diálogo y su facción fue la que promovió la firma del Pacto por México), dialogar no significa ocultar la trampa para aparentar ser institucional; significa ser inteligente, significa buscar el bien común en lugar de entrar en un conflicto interno por rencillas personales, significa construir. Y eso, López Obrador ya no lo está haciendo, y ya no lo va a poder hacer.

    Lo mejor es que se retire. Sé que a algunos no les va a gustar esto que digo. Pero creo que es lo mejor. El diálogo y la vigilancia creo que podrán hacer mejor papel para evitar las tentaciones autoritarias del gobierno en turno.