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  • López Obrador: Las candidaturas independientes son un compló en mi contra

    López Obrador: Las candidaturas independientes son un compló en mi contra

    Lo sé, siempre que critico a López Obrador me convierto en un judas, entonces empiezan las descalificaciones hacia mi persona, me llaman vendido, me dicen que estoy obsesionado con él (ah pero cuando critico a Peña Nieto, lo cual es más constante, callan). Pero esto no es un concurso de popularidad ni trato nunca que quedar bien con todo mundo. Simplemente trato de mostrar las cosas como son, realidades que a muchos pueden incomodar porque lo que expongo va contra su círculo de creencias. Y no, no tengo que ser un vendido de Televisa ni un lacayo de la Mafia en el Poder. Solamente quiero desnudar a este personaje, al cual, sí, alguna vez voté (no quiero recordarlo), pero que con el tiempo sólo me demuestra que lo único que quiere venir a hacer es a terminar de destruir lo que a Peña Nieto no le alcanzó; a través de sus tergiversaciones, de su discurso maniqueo y tramposo.

    López Obrador: Las candidaturas independientes son un compló en mi contra

    López Obrador quiere llegar al poder, eso es una obviedad y no es un secreto para nadie. No es coincidencia que, valga la redundancia, coincida con algunos priístas en luchar en contra de las candidaturas independientes; a los autoritarios no les gusta que se abran más espacios de participación, y menos cuando atentan contra sus intereses.

    Si hoy hubiera elecciones, López Obrador ganaría. Es cierto, ganaría porque en un día no alcanzarían a posicionarse competidores quienes necesitarían un tiempo para darse a conocer ante la sociedad. Pero sumando el desconocimiento por parte de la mayoría de la población de perfiles interesantes, más el desprestigio de los perfiles más conocidos (Beltrones, Osorio Chong, Velasco y demás) tenemos eso: Que López Obrador en este momento podría obtener el mayor número de votos. AMLO ya se vio, y quiere mantener este orden de la cosas hacia el 2018; los partidos están sumamente desprestigiados y muchos piensan que un candidato que provenga de ellos no tendría las fuerzas para contrarrestarlo, pero un independiente sí lo podría hacer.

    Entonces viene Pablo Hiriart, columnista «muy afín» del Gobierno de Peña Nieto (recordemos que algunos priístas, y sobre todo cercanos al Presidente, no les gusta la idea de los independientes) y publica una columna donde afirma que Diego Fernández de Cevallos, Jorge Castañeda y otros personajes se reunieron para buscar promover a un candidato independiente de cara al 2018, entre quienes podrían estar el propio Castañeda y Juan Ramón de la Fuente. Debido a esto se lanzó una iniciativa llamada Cancha Pareja donde buscan defender y promover la figura del candidato independiente para que en 2018 pueda ser una opción.

    Los lopezobradoristas toman la columna de Hiriart (recordemos que es afín al Gobierno de Peña Nieto, para que vean que cuando le conviene a López Obrador, no importa replicar a uno de sus críticos) y con base en ella hacen afirmaciones tramposas como que la Mafia en el Poder quiere hacer que AMLO no llegue, que Carlos Salinas está detrás (según López Obrador, hasta Salinas jala los hilos de mi madre cuando dice que saque la basura),  que los independientes no lo son (para ellos sólo se es independiente cuando se está con el tabasqueño) y son parte de una conspiración macabra.

    López Obrador y sus afines ya salieron a descalificar a todos los firmantes, pero hay un problema. Entre los firmantes hay algunos personajes que han apoyado a Andrés Manuel como Lorenzo Meyer y los Bichir, el propio Juan Ramón de la Fuente iba a ser designado Secretario de Educación en caso de que AMLO llegara al poder en 2012. Los firmantes buscan nuevas alternativas de hacer política, pero para López Obrador, la única alternativa es, él mismo; y como este listado de personajes, muy diverso, muy heterogéneo, que van desde la izquierda y el progresismo, hacia la derecha, tiene su propia apuesta, entonces son parte del complot.

    Que se puede esperar de un personaje que cuando le conviene, defiende al Bronco, y cuando no, días después, asegura que es sólo un peón de la Mafia en el Poder.

    Basta ver lo que sus cercanos, como Gerardo Fernández Noroña, opinan (quien por cierto, me bloqueó de Twitter por hacerle una simple crítica, para que vean el grado de convicción democrática que presumen esos personajes), básicamente descalifica a todos los firmantes menos a quienes se han mostrado muy cercanos a Andrés Manuel (pa’ que no se vea la incongruencia), como si todos ellos quisieran conspirar contra López Obrador.

    Básicamente López Obrador quiere el poder para sí sólo, «el Estado soy yo». Aunque muchos lo nieguen, aunque algunos digan que se trata de un socialdemócrata mal comprendido, aunque digan que se trata el Lula da Silva mexicano, del Roosevelt siendo combatido por los «republicanos más recalcitrantes». No sé si se parezca a Hugo Chávez o a Maduro, pero López Obrador surgió del PRI y se parece mucho a ellos (sobre todo a esos nefastos mandatarios que tuvimos en los años 70), y sí, tiene los mismos genes en su sangre política que Peña Nieto, aunque duela.

    Y si se trata de combatir a un personaje así, pues que mejor.

    Todo unidos contra López Obrador

    Posted by sdpnoticias on Miércoles, 30 de septiembre de 2015

  • Andrés Manuel López Donald Trump

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Me llama la atención cómo es que está creciendo Donald Trump. Parece que su explícito y deliberado conflicto con la comunidad latina le está rindiendo frutos, no le importó que varias empresas (no sólo las de origen latino) le dieran la espalda, ni que un sector de los líderes estadounidenses lo reprueben. Lo cierto es que está podría convertirse en la candidato por el Partido Republicano (aunque se dice que dentro del éste partido no ven la idea con muy buenos ojos). Hace apenas un mes, le llevaba 11 puntos de ventaja al segundo lugar, Scott Walker.

    Andrés Manuel López Donald Trump

    Sigo pensando que Donald Trump tiene casi nulas posibilidades de ser Presidente. Si bien está ganando terreno en el electorado republicano, con su discurso demagogo y radicalizado el voto útil jugaría en su contra. Incluso no se me haría descabellado que algunos republicanos que no simpatizan con el magnate con pésimo gusto para usar el peine, prefieran votar por Hillary Clinton (por el contrario, no creo que algún demócrata vote por Donald Trump).

    El problema no es la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca (al menos por el momento), el problema es más bien el daño que causa en la sociedad norteamericana (y latinoamericana también) con su presencia, con sus discursos llenos de prejuicios y falacias. Trump mostró que también es un intolerante y antidemocrático al correr de una conferencia al periodista Jorge Ramos, quien lo cuestionó severamente.

    Los discursos de Donald Trump, así como los de López Obrador, tienen algunas similitudes. Si bien, a ojos de muchos parecerían opuestos, en el fondo puedo observar conductas similares (uno desde la derecha aborrece la influencia extranjera dentro de una nación como lo son los inmigrantes, y el otro lo hace desde la izquierda, apelando a los trasnochados ideales de Lázaro Cárdenas). Los dos han sabido crear enemigos (Andrés Manuel sólo engrandece lo que ya existe, Donald Trump los crea casi desde cero) que les ayude a sostener el discurso y los dos practican constantemente el arte del maniqueísmo. Tal vez López Obrador no tenga un discurso de odio en contra de un sector social (la comunidad latina es un conglomerado mucho más grande que esos pocos a los cual incluye en lo que llama «la mafia del poder»), pero al igual que Donald Trump, apela al nacionalismo para crear esa dicotomía entre buenos y malos.

    Cierren los ojos e imaginen que en 2018 AMLO es Presidente de México y Donald Trump preside a los Estados Unidos, ¿Cómo sería la relación entre ambos países?

    No se trata de fanatismo ni de un desprecio en contra de alguna corriente ideológica. Tanto Donald Trump como López Obrador son un ejemplo que el populismo y la demagogia pueden surgir desde la derecha o de la izquierda. Aunque en el espectro tradicional puedan encontrarse en posiciones opuestas, más bien los ya obsoletos términos se pueden representar en una circunferencia donde las puntas de las flechas que representan a cada lado de este espectro tienden a encontrarse.

    Un deteriorado estado de las cosas abona al surgimientos de estos personajes o movimientos (como Siryza en Grecia), pero no siempre es así. En el caso de López Obrador se puede afirmar que la figura de Peña Nieto (uno de los peores presidentes de la historia moderna de México) le ayuda mucho, pero Andrés Manuel tuvo su punto álgido en el 2006, cuando el país no estaba mal (aunque Fox no haya cumplido todas las expectativas que generó). Igual pasa con Donald Trump, por fin parece que la economía estadounidense está bien y por fin se ve en Obama un líder (que antes daba tumbos).

    A pesar de que las épocas difíciles ayudan a los demagogos (por eso surgen con más frecuencia en los países subdesarrollados), no necesariamente tienen que esperar a que ello suceda. Basta buscar el talón de Aquiles dentro del entramado social para buscar el pretexto perfecto.

     

  • Y toda es una estrategia malévola y perversa de López Obrador

    Y toda es una estrategia malévola y perversa de López Obrador

    Lo desafortunado de la presencia de López Obrador en la política (además de sus ideas incongruentes, su maniqueísmo, sus delirios y su culto a la personalidad) es que el gobierno tiene un enemigo común con el cual tratan de canalizar la indignación para deslegitimarla. De hecho es una estrategia parecida a la que el mismo López Obrador usa al relacionar a quien lo critica con la «mafia en el poder» (el gobierno actual y AMLO tienen orígenes en común, eso hay que recordarlo).

    Y toda es una estrategia malévola y perversa de López Obrador

    Cuando una crítica al Presidente adquiere relevancia, hay que echar la máquina a andar. Cuando Alfonso Cuarón criticó al Presidente, varias voces quisieron callarlo, que «es que un actor de cine no tiene las competencias para hacer críticas». Ahora que Jorge Ramos pide la renuncia de Peña Nieto en la cena de gala por ser reconocido como uno de los 100 más influyentes de la revista Time había que reaccionar, y como se esperaba lo hicieron.

    Hay que usar al enemigo en común, a Andrés Manuel. Así lo hizo Pablo Hiriart. El título de su columna lo dice todo: «Jorge Ramos se alinea con AMLO». Hiriart afirma que Jorge Ramos era un periodista con credibilidad hasta que «decidió alinearse con AMLO». Hiriart en esta columna acusa reiteradamente a Jorge Ramos de criticar sin probar. Paradójico es que al mismo tiempo Pablo Hiriart no comprueba que Jorge Ramos se ha alineado a López Obrador, lo hace en base a una suposición suya. -Como Jorge Ramos critica sin probar al gobierno, entonces es que se ha alineado a López Obrador. Si quieres conocer todos los tipos de falacias, basta con leer esa columna.

    Da risa porque Jorge Ramos ha sido un duro crítico del populismo en América Latina y en esa misma cena de gala, criticó duramente al gobierno de Maduro. Da risa porque Pedro Ferriz, declarado antilopezobradorista, abordó abiertamente la campaña que pide la renuncia de Peña Nieto en su canal.

    Otro columnista, Jorge Fernández Menéndez desde una postura un tanto más moderada, recurre al desprestigio del emisor, busca criticar a quien argumenta. Argumentos como «Jorge Ramos no ha trabajado en México», que «en los últimos años ha querido convertirse en una figura pública», o que en el tema de las casas blancas «no hay delito alguno», que la censura contra Aristegui «no se puede comprobar». Hay que quitarle impacto mediático a Jorge Ramos a través de las plumas oficialistas. Hay que vincularlo con Andrés Manuel.

    Andrés Manuel como cualquier político con destellos mesiánicos es proclive a la manipulación. Todos conocemos su mantra «quien no está conmigo es parte de la mafia en el poder». Pero como dijo Cuauhtémoc Cárdenas hace poco, se sobreestima a este personaje, se le da más importancia de la que tiene. Si bien AMLO es una figura importante en la izquierda y tiene capital político dentro de ella, no lo tiene en toda, ni siquiera dentro de la izquierda radical. No se explica por ejemplo, que los manifestantes radicales de Ayotzinapa quieran boicotear las elecciones al tiempo que AMLO pida votar y se muestre en contra del voto nulo (porque a AMLO no le conviene políticamente el boicot de las elecciones en Guerrero).

    La política es muy compleja, lo suficiente como para hacer divisiones entre buenos y malos, o creer en verdades absolutas. Así como es irresponsable y maniqueo decir que dentro de todas las élites mexicanas hay una sola mano detrás (a pesar de sus múltiples defectos que ya conocemos) también lo es afirmar que toda la oposición está coptada por un personaje al cual se le dan muchos dotes maquiavélicos, cuando en la práctica su constante torpeza, en parte, lo ha privado dos veces de sentarse en la silla presidencial.

  • Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    ¿Regresar la Constitución a como era en 1917? Sí. Esa es la novedosa propuesta de Andrés Manuel López Obrador. Sí. Como película de Volver al Futuro, pero 100 años. Caray, hemos vivido tanto tiempo con esa Constitución y con ella emanaron gobiernos autoritarios como los del PRI (donde él se formó). Tanta corrupción, tantos desfalcos, tantas represiones, tantas crisis económicas bajo el amparo de la Constitución de 1917. ¿De qué sirve tener una Constitución tan bonita si todos se limpian con ella cuando van al baño?

    Una pastilla para Andrés Manuel López Obrador

    Señor López Obrador. Vivimos en el 2015. Ahora cuando yo quiero ver que día es, yo agarro mi smartphone y lo prendo. En 1917 tenías que conformarte con preguntarte al tendero que día era porque ni la radio existía en nuestro país. Señor López, vivimos en épocas muy distintas, los seres humanos tenemos necesidades muy distintas, la estructura social es muy diferente y lo único que queda son los acarreos y la compra de votos tan típicos del partido del que surgió y al cual ama-odia.

    López Obrador vive de los mitos, de esos mitos que tanto daño nos han hecho, de esos mitos oficiales que buscaron generar cohesión social a través de la manipulación para que la gente se sintiera orgullosa de su nación mientras quienes estaban en el poder desfalcaban a nuestro querido país. Que Villa, que Zapata, que Juárez, que la Constitución de 1917.

    Ese señor que toma como mito a un Juárez que alguna vez hizo un fraude electoral, y que por las circunstancias de la vida no logró vender parte de nuestro territorio a Estados Unidos (Tratado McLane – Ocampo).

    Sí, ese López Obrador, ese Peña Nieto de las izquierdas (aduciendo a su capacidad cerebral), ese que dice que uno de los pocos medios libres que quedan en México es el noticiero de Jacobo Zabludovsky. Ese reportero somnífero de Televisa, palero de los peores regímenes priístas, que engañó a la población con la represión de 1968. Ese que se arrodilló ante Díaz Ordaz, Luis Echeverría, López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, ese que se convirtió en el reportero oficial del régimen autoritario y que ahora, que ya no está en Televisa, hace como que cambia su discurso.

    Pero cuando hasta la más desagradable sátrapa está con él, hay que aceptarla porque significa que «ya se volvió bueno». Ejemplos, Manuel Bartlett, el mismo Jacobo, y una lista de personajes más.

    Porque López Obrador vive del pasado. Textear desde su iPhone (porque sabemos que gusta de los productos marca Apple) apologías al pasado no lo hace moderno. López Obrador no cree en la democracia, cree en la formas del PRI aunque diga odiarlos. Defiende a Aristegui o a El Reforma, porque independientemente de su calidad, no tienden a criticarlo tanto. Dice que La Jornada es un medio libre, pero si él llegara a la Presidencia, seguramente desempeñaría el mismo papel que desempeña, por ejemplo, Televisa con Peña Nieto.

    Tan rancio, tan obsoleto, tan hipócrita (habla de la Mafia del Poder, pero hay quienes lo han apoyado por debajo del agua en infinitum) tan igual que los políticos «de siempre», porque él es, muy de siempre.

    ¡Para afuera!

     

  • ¿Por qué López Obrador será Presidente en el 2018?

    ¿Por qué López Obrador será Presidente en el 2018?

    Las figuras populistas emergen en el momento en que las instituciones se han resquebrajado; cuando quienes supuestamente deberían tener la cordura lo pierden todo, las propuestas sin fundamento empiezan a volverse atractivas como estrategia contestataria antes quienes se han denigrado.

    López Obrador 2018

    Por ahí del 2007 o 2008 ya pensaba que Peña Nieto podría ser el próximo presidente de México, y lamentablemente así fue. Ante el descrédito del PAN, una figura que dependiera del voto duro era factible, no importa si lo que menos tiene son dotes de estadista o si no está preparado, populismo mediático al fin y al cabo. Lo lamentable es que junto con el pronóstico de su llegada, también se ha cumplido el pronóstico de muchas cosas que temíamos de su gobierno (sólo falta la crisis económica para que dicho pronóstico sea redondo).

    Así como hice el pronóstico a 4 años de su llegada, ahora pronostico que Andrés Manuel López Obrador será el Presidente en el 2018. ¿Por qué?

    Andrés Manuel tiene todo a su favor. Algunos dirán que ha perdido fuerza, y al menos eso parece ser porque para la Reforma Energética no tuvo la convocatoria que se esperaba. Pero Andrés Manuel también de alguna forma ha elegido mantener un perfil bajo y eso le conviene. Le conviene porque será menos sujeto a críticas, porque las críticas hacia sus decisiones y comportamiento quedarán más en el pasado, porque sólo necesita surgir en el momento indicado y ahora se ha preocupado más por construir su organización (MORENA) tan democrática como una… tómbola.

    No es un secreto que el escenario actual en México tiene similitudes con el de Venezuela antes de Hugo Chávez. El descrédito es total, la situación es cada vez más insostenible, el Presidente dentro de escándalos de corrupción; una oposición cómplice que critica por encimita pero que no hace nada por lo cual se hacen corresponsables por omisión. Exceptuando al panista Javier Corral, no hemos visto figuras que puedan fungir como oposición, y la mayoría de los mexicanos no ven en los partidos políticos una esperanza ante la difícil situación en la que se vive.

    López Obrador no hace mucho ruido, incluso algunos afirman que su postura es algo tibia. Pero su movimiento poco a poco ha ido creciendo y dentro de los partidos actuales es el único que me atrevo a decir, logra fungir como oposición frente al gobierno.

    Hace 6 años nadie pensaba que López Obrador podría ser competitivo en las elecciones del 2012, incluso poco después tuvo el atrevimiento de formar parte de un episodio vergonzoso en las elecciones intermedias del 2009 cuando traicionó a Juanito, un peculiar personaje al que utilizó para buscar quedarse con la delegación Iztapalapa. A pesar de todo ello, AMLO logró surgir de la nada y llevarse el segundo lugar en la contienda.

    Ahora con un perfil más bajo (posiblemente a propósito) donde se limita a criticar al gobierno actual y a decir obviedades sobre éste, parece hacer lo justo para no hacer el suficiente ruido que se traduzcan en críticas en su contra, pero lo suficiente como para no quedar en el olvido.

    López Obrador tiene muchos defectos y muchos señalamientos en su contra, pero tiene la ventaja de poder presentarse como un hombre limpio sin huella de corrupción (o aparentarlo, al menos). El Peje puede ser calificado de populista, de bloquear Reforma, de emitir propuestas sin fundamento que de ser aplicadas al pie de la letra sumirían a México en una crisis, y de dividir a México en 2006 (créditos compartidos con Felipe Calderón), pero difícilmente se le pueden encontrar actos de corrupción como los de Grupo Higa (algunos hablan de supuestas casas en La Toscana). Posiblemente porque el gusto de López Obrador por el dinero es inversamente proporcional al gusto por el poder, o al menos, el gusto de ser adorado y seguido por las masas.

    En momentos de crisis, el individuo busca a un líder que pueda ayudarle a cambiar su realidad, y más en el México tradicionalmente paternalista. López Obrador cuadra bien en el perfil, sin importar si sus propuestas puedan ser contraproducentes. Pero a estas alturas de deseperanza, una figura como la de él en un país donde viendo la situación política actual ya no hay tanto que perder, podría obtener el voto útil necesario que haga la diferencia, en tanto comienza a consolidar el voto duro con MORENA.

    Porque si con el PRI no se pudo, hay que buscar al otro PRI, pero que sigue siendo PRI (en su esencia) pero con otras siglas y con un tufo carismático. Para algunos AMLO sería el nuevo Chávez, para otros no, y creen que su discurso contestatario es más bien una estrategia política, para que cuando llegue al poder tome una posición moderada (algo así como Lula). A AMLO le conocemos las dos facetas, el que fue Jefe de Gobierno en el Distrito Federal donde no entregó malos resultados, y el otro que manda al diablo a las instituciones (que al final del día se han mandado solas), que es necio, que no cambia de opinión, y que comete actos dudables justificados en una falsa y maniquea superioridad moral que es dada por un considerable número de seguidores que lo justifica sin importar si para ello deban alterar la realidad y traten a quienes no piensan como ellos como algo más que el enemigo.

    La posiblidad está, ese es mi pronóstico, aunque no simpatice mucho con la idea de tener a alguien como López Obrador en el poder. Y López Obrador puede recobrar fuerza en la coyuntura de un desencanto mundial que hace surgir en Europa a la izquierda dura, como el «Podemos» de España, la victoria de Syriza en Grecia; o la creciente ultraderecha en Francia, Suecia y otros países del orbe.

  • En México no sirve ser honesto

    En México no sirve ser honesto

    No sé, no sé que hago escribiendo en este blog. Tal vez estoy perdiendo mi tiempo quejándome de lo que está pasando en este país. Pero sí, si la teoría evolutiva habla de la ley del más fuerte y no de la ley del más honesto; entonces debo de dejar de hacerme tonto y me debo de volver un cabrón, un hijo de puta, porque esos son los que destacan. Porque esos son los que están en la cúpula del poder y los que hacen lo que se les pegue la gana.

    En México no sirve ser honesto

    Veía el cochecito de Raúl Salinas con el que se paseó en Santa Fe. Un BMW deportivo que cuesta más de dos millones de pesos. Raúl Salinas no trabaja, pero le sabe a eso del poder, tiene influencias, tiene a su hermano. Es un cabrón. Mientras yo pago mis impuestos cabalmente y participo en organizaciones civiles y tengo que contar bien mi dinero, él no hace nada y lo tiene todo. Mi esfuerzo no se ve muy redituado, el poco esfuerzo de Raúl Salinas lo tiene en la cumbre del poder. Supo moverse, supo hacer contactos, supo tener a sus incondicionales, supo traicionar a aquellas personas que sería una gran ventaja traicionar.

    Después veo a nuestro Presidente Peña Nieto. Guapo, galante. A pesar de no ser una persona inteligente o culta, es el Presidente de este maldito país. ¿Qué no lo quieren? Les apuesto que Peña se pitorrea sobre las masas, y lo único que le preocupa es que puedan representar un riesgo para la cúpula del poder. ¿Que me tratan como imbécil? Yo los tengo agarrados de los.. ¡A mí esos revoltosos me la pelan! Yo tengo mi casa blanca, mi otra casa en Ixtapan de la Sal, tengo belleza, dinero, un séquito de mujeres de clases marginadas a quienes detesto, pero quienes se masturban pensando en mí y por lo tanto me dan los votos que necesito para mis intereses políticos. Me harán un muñeco y me quemarán, me harán una peñata y me romperán en las posadas, pero apostaré el tiempo y la gente olvidará. Ayotzinapa va quedando en el olvido. Tal vez la historia no me juzgue bien, pero mis millones me darán prosperidad a mí y a mis descendientes.

    Luego veo a otras personas que se convierten en líderes mesiánicos con un discurso que raya en las mas insulsas obviedades. Con una inteligencia no muy superior al del galante de Atlacomulco, el eterno Presidente Legítimo López Obrador es adulado por las masas. No será Presidente, pero puede tratar de ser Dios. ¿Y qué ha hecho de su vida? Trato a mis seguidores como botín político, y tal cual predicador, los comparo con la mafia en el poder si dudan de mí tal cual Judas.

    Y si los que tienen el poder, las influencias, el dinero no lo hicieron precisamente en un acto de honestidad. ¿Por qué yo tendría que serlo? La honestidad y la humildad es para los débiles. En lugar de estarme quejando, debería engañar a mis lectores y vender artículos a quienes suelten más dinero, para así meterles falsas ideas a la gente (ups, lo dije en voz alta). Si a los del Mitófago les funciona ¿Por qué a mí no?

    Debería ser un cabrón, porque en México no hay espacio para personas honestas. En México ser un emprendedor honesto, un periodista, es ser débil. Sólo te adulan los demás débiles, los que se quejan del sistema. No, los buenos nunca ganan, esas son mentiras de películas Hollywoodenses que nos metieron basura en la cabeza, y dicha basura tenía intenciones políticas ocultas. Los malos de la película en realidad son los ganadores, y los buenos son los que se mueren al final. El mundo es de los cabrones, de los que se saben chingar a los débiles. ¿Quiero ser un cabrón o un débil? La respuesta debería de ser obvia.

    Debería ser un Salinas, un Peña, un López Obrador, un Azcárraga, un Berlusconi, un Hitler, un Mao. Debería pasar por encima de los demás, debería demostrar que soy más humano que los demás pobres seres estúpidos. Porque gente adulándome por mi dinero o mi poder es mucho más importante que los likes recibidos en Facebook por artículos titulados «Peña Nieto robó…».

    Porque le voy a cambiar el nombre a este blog, posiblemente suene muy bien «El Cerebro Tranza».

  • Todos estamos manipulados

    Todos estamos manipulados

    ¿Has gritado alguna vez «vivos se los llevaron, vivos los queremos»? Te tengo una noticia: ¡Estás manipulado!. ¿Estás molesto porque como la economía va mal tu negocio tuvo que cerrar? ¿Te digo una cosa? Estás manipulado.

    Todos estamos manipulados

    O al menos es lo que sugieren algunos columnistas que «simpatizan» con el gobierno. Sugieren que la sociedad está deliberadamente manipulada para descarrilar el gran proyecto de nación de nuestro Presidente. ¿Y quienes son esas fuerzas oscuras que están detrás del brainwashing masivo que afecta tanto al chairo de la UNAM, como al Director General de una PyME, o al gerente general de una empresa transnacional?. ¡Sí, adivinaste! Andrés Manuel López Obrador, el anticapitalista, y el capitalista más rico del mundo Carlos Slim. Basta leer alguna columna de Pablo Hiriart, o de Ciro Gómez Leyva, para darnos cuenta de que la teoría de la conspiración va por ahí.

    ¿Qué existen intereses? Los existen, es política, se trata de poder, cuando un gobierno se debilita o toca intereses (para beneficiar a su cercanos) naturalmente habrán quienes traten de afectarlo. Sí, no se me haría raro que Carlos Slim o algún otro interesado esté «soltando» la información de las casas de Peña Nieto, sí, no es un secreto que López Obrador trata de llevar agua a su molino con la indignación estudiantil, o que su partido MORENA pueda tener algunos nexos con la CNTE. Pero sugerir que los manifestantes están manipulados (y tratar de ligar a los pacíficos que son mayoría con los vándalos de Chilpancingo), sugerir que la gente está engañada, que las consignas de #Yamecansé o vivos se los llevaron fueron creados en el cuarto de guerra de AMLO y Slim, es una completa aberración.

    Tanto este tipo de columnistas como cercanos al Presidente han querido afirmar que las manifestaciones como las del Distrito Federal como las que ocurren a nivel global «han sido creadas» para derrocar al régimen haciendo creer a la gente que Peña Nieto mató a los estudiantes, por el simple hecho de que la gente grita «fuera Peña» y no «fuera Abarca» o «fuera Guerreros Unidos». Lo que no te dicen, es que estudios recientes (incluida esa casa encuestadora que le daba puntos de más al ahora Presidente hace dos años) demuestran que prácticamente todos los mexicanos asumen Abarca y el PRD fueron los culpables, y sólo el 4% cree que el Gobierno Federal los mató.  Tal vez pedir que se vaya Peña por lo de Ayotzinapa es una consigna mal encausada, pero pensar que todos lo gritan porque fueron deliberadamente manipulados para hacer que renuncie por ser el supuesto asesino, es, con todo respeto, un absurdo abismal.

    Yo le recomendaría a estos columnistas, platicar con gente en la calle, platicar con gente que está creando sus empresas, con gente normal, y que hablen sobre lo que piensan de Peña Nieto y conversen sobre las razones por las que están molestos con el gobierno. Estos columnistas dicen que es una campaña de odio, Hiriart dice «ya párenle al odio» y habla de las «protestas violentas en el DF» cuando estas fueron mucho más pacíficas que las que ocurrieron en Estados Unidos por el caso Ferguson. Gómez Leyva muestra una conversación de Peña Nieto donde muestra como le ha afectado a él y a su familia las críticas.  El odio o el rechazo al gobierno no es producto de la manipulación, es producto de los resultados, de la corrupción, de la impunidad y de la ineficacia.

    Algunas de las críticas hacia el Gobierno son muy ciertas, otras podrán se desatinadas, pero desde el gobierno deberían de tener la sensibilidad de entender las críticas, tanto justas como injustas, para hacer dentro de ellos una profunda autocrítica. Pero no lo quieren hacer y se quieren cerrar en la teoría de la conspiración.

    No es demás curioso, que los dos supuestos fantasmas del gobierno actual, López Obrador y Carlos Slim, no se podrían entender sin el PRI, el partido que actualmente gobierna. López Obrador surgió del PRI (y hasta le creó su himno), y Carlos Slim hizo gran parte de su fortuna gracias a un régimen priísta (Carlos Salinas de Gortari). Los dos son producto de esas formas de gobernar, que siguen siendo una constante.

  • López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    He platicado con varias personas sobre qué tanto «ayudaría al país» la renuncia de Peña Nieto. Mucha gente ya está harto de él, la indignación escaló a niveles preocupantes, e incluso días como hoy (que sirven para tomar el puente y poco más) inspiran a quienes quieren que México cambie. Los más civilizados hablan de una revolución de las conciencias, una revolución pacífica más parecida a lo que proponía Gene Sharp en su libro De la Dictadura a la Democracia, en tanto los que no lo son tanto desearían una revolución como la que se vivió poco más de un siglo, y de donde paradójicamente se ha originado el estado actual de las cosas.

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    Mucha gente, de forma genuina, pide la renuncia de Peña Nieto. Independientemente de si sea una buena decisión o no, o si ello realmente mejoraría las cosas o no, cuestiones que dan mucho para debatir, lo hace y lo dice porque piensa que así podrían mejorar las cosas. Pero hay otras personas que promueven su renuncia con intereses personales como Andrés Manuel López Obrador.

    No sé cual sea el verdadero fin del personaje de las izquierdas (quien apoyó o al menos consintió la llegada de Jose Luis Abarca al poder), pero se ha convertido en uno de sus principales promotores. Posiblemente vea muy difícil que eso se vaya a dar, pero a López Obrador le convendría que el gobierno de Peña Nieto termine muy debilitado porque eso le daría puntos en las siguientes elecciones. Es un hecho que Peña Nieto no se va a ir a menos de que se perpetre un golpe de estado. Peña Nieto no renunciará porque eso implica que se vaya todo su gobierno y que se pierdan muchos intereses. Si Peña Nieto se fuera en este instante, deberían haber elecciones; si Peña dejara el poder por salud ocurriría lo mismo (siempre y cuando ocurra en los primeros trea años de su mandato). Si esto no ocurriera y al renunciar el presidente, se pudiera elegir otro que represente al mismo gobierno, posiblemente Peña Nieto ya no estaría gobernando.

    ¿O quisiera López Obrador perpetrar un golpe de Estado? No lo creo, porque para empezar, no tendría la suficiente fuerza para hacerlo. Ni siquiera, al menos en apariencia, los grupos más radicales a los que podría acudir (CNTE, EPR) podrían tener la fuerza para combatir contra el ejército (y hay que agregar que la relación entre AMLO y el EZLN es más que mala). Una guerra civil se antoja difícil a menos que estas fuerzas logren adquirir más poder y armamento. Además tendríamos que hablar del narco que podría ocupar ese vacío de poder que se generaría y quienes están más armados que los grupos radicales.

    Pero de alguna forma, a López Obrador le conviene desprestigiar a Peña Nieto (tarea, que hay que ser sinceros, no es nada difícil), un gobierno débil le daría más fuerza a él. Por eso es que en redes sociales, por medio de su periódico Regeneración, comparte carteles donde explícitamente pide la renuncia, y los cuales son compartidos por muchos usuarios que no apoyan a López Obrador pero que no se molestan en revisar el origen de dichos carteles. Si en un inicio, el gobierno del PRI pensó en tomar Ayotzinapa como bandera para desprestigiar al PRD y a AMLO, ahora que los resultados se han de alguna forma revertido (porque no pensaron en que muchos señalarían a Peña Nieto como responsable indirecto por sus políticas contra la inseguridad y su pésimo manejo del problema), algunos interesados buscan canalizar la indignación de la masacre hacia Peña Nieto.

    Esto es importante señalarlo porque hay líderes como él que quieren aprovechar la genuina indignación de los mexicanos para beneficiarse políticamente.

    Y he comentado con amigos, si Peña renunciara ¿Quién podría relevarlo? Hemos tratados de hacer listas y nos hemos dado cuenta que la politica actual está tan enferma, que es extremadamente difícil barajar nombres. Tal vez puedo pensar en Juan Ramón de la Fuente y posiblemente Javier Corral. Pero la verdad prácticamente no vislumbro a nadie.