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  • 10 libros que leí este año y que te recomiendo que leas en 2017

    10 libros que leí este año y que te recomiendo que leas en 2017

    10 libros que leí este año y que te recomiendo que leas en 2017
    El Péndulo, foto de autoría propia.

    El 2016, este año tan repudiado y odiado por los acontecimientos que trajo, ha llegado a su fin. Seguramente ya estás pensando en tu lista de propósitos y entre esos se encuentre leer, pero al mismo tiempo no sabes ni que libros comprar. Por eso he decidido traerte esta lista de 10 mejores libros que leí este año y de los cuales considero que aprendí -o me divertí- y que te recomiendo encarecidamente que leas. Te presentaré esta lista de 10 libros sin ningún orden específico.

    1.- The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy 

    Voy a ser honesto, me daba mucha curiosidad esta novela de Douglas Adams que se convirtió una gran inspiración para Elon Musk, y que uno de sus personajes principales «Marvin, the Paranoid Android» diera el nombre a la ya famosa canción de Radiohead. Bueno, el libro cumplió con mis altas espectativas. El libro que inicia con la demolición de la tierra por los Vogones para construir una autopista espacial no te va a decepcionar, es divertido y gracioso, pero a la vez invita a una profunda reflexión.

    2.- Mate, Become the Man Women Want

    Suelo detestar los libros que fungen como manuales para conquistar a las mujeres, sobre todo porque tratan a la mujer como objeto, y creo que la experiencia y no un libro es lo que ayuda a una persona a desarrollar sus habilidades para atraer a personas del sexo opuesto. Pero con este libro de Geoffrey Miller y Tucker Max puedo hacer una clara excepción, no sólo porque su planteamiento es más «humano», sino porque es un buen manual para entender, desde una perspectiva psicológica y antropológica, las diferencias entre ambos géneros cuando se trata de relaciones interpersonales y sus diferencias. 

    3.- Hillbilly Elegy: A Memoir of a Family and Culture in Crisis

    Algunos consideran a éste como el libro de las elecciones de Estados Unidos, aunque no habla de ellas. J.D. Vance nos cuenta por experiencia propia la vida dura y decadente en la que vive la clase blanca trabajadora de Estados Unidos, esa que votó por Donald Trump en las elecciones pasadas. Esta obra es muy reveladora si quieres entender de mejor forma a aquellos que se dejaron seducir por el magnate, pero también es una historia de vida.

    4.- Conscious Business: How to Build Value Through Values (La Empresa Consciente)

    Ya seas emprendedor, independiente o empleado, la inteligencia emocional y la forma en que abordamos distintos conflictos determinan en gran medida nuestro futuro profesional. Este libro trata sobre eso, desde una perspectiva muy humana -algo que comúnmente se olvida en el mundo de los negocios-, Fred Kofman nos ofrece una guía sobre aprender a manejar mejor todas las situaciones que se nos presentan en el ámbito profesional, ser mejores profesionales, y sobre todo, mejores seres humanos.

    5.- The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion 

    Las descalificaciones a quien piensa diferente son el pan de cada día, lo vivimos diariamente en las redes sociales y también modifican el mapa político de nuestro entorno. Lo que este libro de Jonathan Haidt hace, es explicar por qué las personas tienen distintas posturas políticas, por qué algunos son liberales y otros conservadores, y de esta forma, el autor espera que el lector pueda tener una mayor empatía con quien piensa diferente a él. 

    6.- Old Man and the Sea (El Viejo y el Mar)

    Hay libros que sin pretenderlo, se convierten en libros de autoayuda que son mejores que casi cualquier libro del género que pulula por ahí en los estantes de Sanborns. De este libro que Hemingway escribió en Cuba sobre un viejo pescador que llevaba varios días sin pescar nada, me quedo con la lección de constancia y perseverancia que imprime en las palabras que conforman este libro de este gran autor estadounidense. 

    7.- Los Orígenes del Orden Político y Orden y Decadencia de la Política

    Esta obra del politólogo Francis Fukuyama (que en realidad son dos), habla sobre la historia del Estado y la organización política del ser humano, desde las pequeñas tribus, hasta los estados democráticos del siglo XXI y cómo es que pueden entrar en  un estado de decadencia y descomposición: cof, cof 2016, cof cof. Si te interesa la política y la historia, este es un libro que debería estar sí o sí en tu librero. 

    8.- La Mesa, Historias de Nuestra Gente

    Ahora, en tiempos de Trump, todos hablan de los migrantes mexicanos, pero casi nadie conoce sus historias y todo lo que han tenido que vivir. En este libro, León Krauze entrevista a varios migrantes quienes les narra su historia de vida. Muchos han sufrido mucho, y a pesar de la adversidad, han logrado establecerse en Estados Unidos para darles a sus hijos lo que la vida no les dio a ello. Algunas de las historias son estremecedoras, y cuando lo termines de leer, seguramente sentirás más empatía por nuestros connacionales que se encuentran al lado de la frontera.

    9.- Sapiens: A Brief History of Humankind (De Animales a Dioses)

    Este libro de Yuval Noah Harari me encantó, porque como su nombre lo dice, narra de forma breve pero concisa la historia de nuestra especie desde su aparición, cómo es que se fue estableciendo en las diferentes partes del planeta, cómo es que aprendió a comunicarse y a organizarse para poder satisfacer sus propias necesidades, cómo llegamos hasta donde ahora estamos y lo que nos depara el futuro.

    10.- Laudato Sí

    No necesitas ser católico para estar interesado en el pensamiento del Papa Francisco, a quien algunos lo perciben como un revolucionario, y conocer un poco más al máximo jerarca de la Iglesia Católica. En esta segunda encíclica que despertó pasiones entre muchas personas -incluso en varios progresistas-, el Papa hace mucho énfasis en la naturaleza, el cambio climático, el consumismo y el capitalismo. 

  • ¿Por qué la gran mayoría de los libros de autoayuda no sirven?

    ¿Por qué la gran mayoría de los libros de autoayuda no sirven?

    No, nunca he sido fanático de los libros de autoayuda; crecí con los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez porque en mi casa los leían, y ustedes me pueden entender que sus libros no me ayudaron mucho a querer al género, pero conforme le di la oportunidad a otros, me di cuenta que los libros de autoayuda «ayudan» a la cartera del autor más que a quien consume sus obras.

    ¿Por qué la gran mayoría de los libros de autoayuda no sirven?

    A Carlos Cuauhtémoc Sánchez por ejemplo, no le aprendí absolutamente nada. Incluso lo considero una persona no muy preparada en el tema, pero tiene la capacidad tanto para comunicarse de forma oral y escrita (sí, también me llegaron a llevar a una de sus conferencias hace muchos años) como para vender sus libros y conferencias, y sobre todo, para venderse. Alguna habilidad debe de tener un autor mediocre para ser conocido en todo el país.

    ¿Cuál es el problema de estos libros?

    Que muchas veces asumen tener la respuesta a los problemas de la gente. Pero hay un problema, las personas no somos iguales, por lo tanto las recetas no funcionan para todos. Cada uno de nosotros tiene una mente completamente diferente, tenemos distintos problemas, distintas formas de pensar (lo peor ocurre cuando algún autor de estos libros trata de imponer su cosmovisión a los lectores) y no a todos nos funciona lo mismo.

    ¿Quieres educar a tus hijos? Compra un libro de autoayuda. ¿Estás deprimido? Compra mi libro ¿Vas a buscar trabajo? Te recomiendo mi best seller. Existe un libro de autoayuda para cada uno de los problemas que aquejan al individuo. Los libros son un negociazo, y muchos de los autores ni siquiera tienen la suficiente preparación como para dominar ciertos temas. Carlos Cuauhtémoc se atreve de escribir de todo, de libros sobre noviazgo, sexo, adolescentes, drogas, asertividad, familia, éxito financiero, productividad. ¿De verdad creen que es un experto en todos esos temas? Yo leí «Un Grito Desesperado» y «Juventud en Éxtasis», sus dos obras más «grandes» y puedo afirmar que ni de lejos es un experto.

    Autoayuda

    Cuando el lector termina la obra, tiene ganas de comerse al mundo y de poner en práctica lo que aprendió. Tal vez el autor «le dejó de tarea» realizar ciertas actividades, o le recomendó que cuando su esposa llegara a casa, aplicara el «Método Carson» o la teoría del círculo o como le quieras llamar. Posiblemente la esposa se extrañe ante al comportamiento tan mecánico y ensayado del marido. -¡Hoy no voy a ser una víctima!. ¡Soy grande, soy grande, soy grande! ¡Repítelo 100 veces! ¡Soy grande, soy grande, soy grande!

    Y es que la mayoría de los libros de autoayuda no son profundos, los autores no terminan de entender la esencia del ser humano y muchas veces ni siquiera entienden su comportamiento; abordan los temas que exponen de una forma superficial basada muchas veces en anécdotas y experiencias más que en estudio de las ramas de la ciencia que pueden ayudar a entender al ser humano (esto es, antropología, psicología, sociología, filosofía entre otros).

    Algunos incluso tienen la desfachatez de utilizar pseudociencias para desarrollar sus argumentos: Que los planetas se van a alinear, que si lo deseas te va a llegar, ¿Recuerdan El Secreto? un best seller norteamericano donde afirman haber encontrado el secreto que guardaron los genios y los más importantes pensadores. Lo más triste es que venden.

    Deepak Chopra

    ¿Entonces puedo encontrar libros de autoayuda que sirvan? Sí. Son los menos, pero existen. Hablaré muy brevemente de algunos y me servirán para darme a la tarea de explicar por qué los demás no sirven.

    Estoy leyendo un libro que se llama «Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva» del recién fallecido Stephen Covey. Es interesante porque en ningún momento pretende dar recetas ni pretende inventar soluciones mágicas, simplemente toma conocimientos que son universales (y no sacados de la manga o inventados) y los sintetiza en un libro ordenado y bien esquematizado para que el lector los pueda poner en práctica y pueda generar hábitos en su conducta.

    Otro es Inteligencia Emocional de Daniel Goleman, que no es un libro de autoayuda típico, o tradicional, tal vez no se le pueda llamar explícitamente así, más bien trata de exponer este concepto de inteligencia, comenzando con la teoría pura para después llevar su tesis a la práctica. Su idea se ha vuelto muy popular en estos tiempos donde el ser humano padece mucha ansiedad y es emocionalmente torpe.

    Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz (cuya propuesta está basada en la sabiduría tolteca) es un buen ejemplo de lo que debería de ser un libro de autoayuda. Sin pretensión alguna propone, valga la redundancia, cuatro acuerdos. 1.- Ser impecable con las palabras, 2.- No tomarse nada personal, 3.- No hacer suposiciones, y 4.- Hacer siempre el máximo esfuerzo. El texto, como lo menciona, toma como base la sabiduría de los toltecas, y cuando uno lee el libro, nota al instante que hay algo mucho más profundo que simples soluciones superficiales.

    El libro de autoayuda, por llamarlo así, que más me ha llamado la atención, es «La Conquista de la Felicidad» de Bertrand Russell, filósofo que ganó el Premio Nobel en 1960. Este reconocido filósofo inglés tuvo la ocurrencia de escribir un libro para decirle a la gente como ser feliz. Es un libro sumamente fácil de leer (cosa que no es muy común cuando hablamos de filósofos de este calibre), pero a pesar de la lectura ligera y de la facilidad con la que explica los conceptos, es completamente evidente que quien está detrás de esas letras es alguien muy culto.

    Bertrand Russell, 1951

    ¿En que coinciden estas obras que acabo de mencionar? Que ninguna propone recetas y que sus autores están suficientemente preparados para exponer su tesis. Cierto, la obra de Covey tiene un formato más de típico escritor comercial norteamericano y plantea un plan de acción (que no es lo mismo que proponer recetas; además es de notar que se molestó en fundamentar bien sus argumentos).

    Un libro de autoayuda funciona cuando proporciona sabiduría y conocimiento al lector, y no un manual de que es lo que debe de hacer con su vida. Los libros de autoayuda que valen la pena (los menos) pueden servir, mientras no se abuse de ellos y se piense que un libro por arte de magia podrá ayudar al lector a dejar de sufrir. Mejorar la calidad de la vida requiere de mucha voluntad, espíritu, sabiduría, esfuerzo, y sobre todo paciencia.

    Pero habría que aclarar que todos los libros valiosos de cualquier género, son de alguna forma, libros de autoayuda. Porque acumular conocimiento le ayuda al ser humano a expandir sus horizontes y romper paradigmas. Además el lector asiduo adquiere más habilidades y tiende a ser más tolerante que aquel que no está acostumbrado a leer.

    Sí, si hay libros de autoayuda que podrían serte útiles, pero debes de ser muy selectivo y no esperar que esa literatura sea la solución a todos tus problemas.

  • Mejor ponte a leer

    Mejor ponte a leer

    Desde que Facebook determina las vidas de los humanos post modernos, nos hemos dado cuenta que todos los días es «día de algo», día de la tierra, día del agua, día del aire, día de la evasión fiscal, día de la mujer, día del hombre, día de los derechos del extraterrestre, día de una gota caída, y por supuesto, hoy es el Día Internacional del Libro que fue decretado por la UNESCO. Y tomo uno de esos tantos días que se celebran para hablar de los libros, porque la verdad que la lectura es muy importante.

    Mejor ponte a leer

    Lo he repetido varias veces, vivimos en una sociedad que no fomenta la sabiduría, por el contrario, fomenta la ignorancia y la imbecilidad con el fin de que los humanos puedan ser más fácil de someter y no cuestionen el sistema en el que viven. Y no, no estoy sugiriendo que al leer te vuelvas un subversivo, pero tal vez sí que seas más crítico con tu entorno. Lo voy a decir aunque duela, pero hay una diferencia notoria entre las personas que leen y las personas que no leen. Se nota la diferencia cuando platicas con alguien que agarra constantemente un libro, y cuando platicas con otro que no lee. El primero tiene un léxico más amplio y además tiene cierto dominio de los temas que se hablan. Cuando no lo tiene se muestra más ávido por saber algo de dicho tema porque es su naturaleza cultivarse. Cuando hablas con una persona ignorante que no lee, notas un poco dominio de los temas de los que se hablan y solamente puede dominar trivialidades.

    No importa el tema (exceptuando los libros de «auto ayuda» estilo Carlos Cuauhtémoc Sánchez), los libros te dan una visión más amplia del mundo en el que vives. No importa si es literatura, novela histórica, política, poesía, ensayos, y a veces hasta libros técnicos. Todos tienen algo que decir, y desde su trinchera te abre los ojos ante un mundo que desde una posición frívola parece pequeño y repetitivo. Leer fomenta el espíritu y no sólo eso, desarrolla tu capacidad creativa. Sobre todo en el caso de las novelas donde nosotros los lectores tenemos que imaginarnos los escenarios donde esta se desarrolla, lo cual es bueno para nuestras neuronas.

    Insisto en la diferencia entre las personas que leen y no leen. La percepción que tienen del mundo los primeros es diferente a la que tienen los segundos. No es lo mismo un mundo condicionado y prefabricado a la medida de los medios de comunicación que solo gustan de mostrar una muy pequeña parte de la realidad a sus consumidores, que un mundo amplio visto desde la perspectiva de los diferentes autores que se leen en los libros, que generalmente tienen ese objetivo, transmitir conocimiento. No se trata de discriminación porque la realidad es palpable y es innegable. Es como si se hiciera la comparación de aquella persona que hace ejercicio y va al gimnasio frente a aquella a la que se le ve postrado ante un sillón viendo televisión con una hamburguesa grasienta en mano. Esa diferencia sería evidente en el físico. Bueno, pues en este caso, la diferencia en el intelecto es igual de abismal.

    La gente no lee libros porque le da pereza pensar. Pero en realidad no es un hábito tan difícil de adquirir.  El abrir un libro implica algo de esfuerzo, empezando por la búsqueda del tema que se quiere leer, y sobre todo, por el esfuerzo que implica leerlo. Pero al haberlo hecho, ya existe una posibilidad de que se pretenda adquirir otro, y luego otro, y otro, y así, se forma un círculo virtuoso. Es importante comenzar por un tema que no sea difícil de entender (lo cual no quiere decir de ninguna manera que se compre un libro de un pseudo autor de cuarta) y que el lector neófito sepa que le puede gustar. Al leer dicho libro se le abrirá «un poquito» la visión del mundo, lo cual podrá hacer que quiera saber más y por ende, busque comprar más libros.

    La televisión en cambio no requiere de un esfuerzo mayor al de agarrar un control remoto y sentarse en el colchón. Es más fácil ver una historia contada con contenido multimedia, y no niego que algunos de los contenidos sí le puedan dejar algo al individuo (más cuando se refiere a películas o documentales), pero no invita a usar la imaginación, todo está dado. En la TV queda menos tiempo para reflexionar. Mientras en el libro uno hace pausas y relee el párrafo para entender todo lo que va implícito en este, en la TV todo pasa continuamente (yo al menos no he visto a alguien que tenga la práctica de usar mucho el «pause» para meditar sobre lo que se dijo).

    La experiencia de la lectura es totalmente fructífera y redituable. No solo porque es necesario tener bases para entender lo que pasa en nuestro entorno, sino porque la verdad, el ignorante huele a ignorante por todos lados.

  • 3 libros que influenciaron mi vida.

    Me preguntarían, ¿Cuáles han sido los 3 libros que han influenciado mi vida?, hay muchos en realidad, pero para mencionar solo tres. Escogería en primer lugar el libro que hizo que me cultivara en la lectura, el de Miedo a la Libertad de Erich Fromm, otro que si bien son en realidad tres, los considero como uno porque es una trilogía y me refiero a la triogía histórica de Enrique Krauze: Siglo de Caudillos, Biografía del Poder y La Presidencia Imperial. El tercer libro es el 1984 de George Orwell. Aunque también hay otros que me han gustado bastante, la literatura de Dostoievski, sobre todo los libros de Crimen y Castigo y Los Hermanos Karamazov me han gustado mucho. También me gustó mucho el libro de Carlos Fuentes de La Región Más Transparente, el Mundo y Sus Demonios de Carl Sagan. De filosofía no me he adentrado mucho, pero sí hay libros que me han gustado como La República de Platón, también he leído a Schopenhauer, a Nietszche, y uno que me gustó, que es más bien un libro de Introducción a la Filosofía de Raúl Gutiérrez Saenz. También me han gustado los libros de Dumas, Los Tres Mosqueteros, pero sobre todo el Conde de Montecristo. Así como libros de política como el de Giovanni Sartori ¿Qué es la Democracia? entre algunos otros.

    En total podría decir que en unos 5 años he leído algo así como 60 libros. Un poco de más de 10 libros por año. Digo, si lo comparamos con el promedio mexicano pues si estoy muy por arriba, aunque pues no lograría llevarles al ritmo a los europeos que leen 20 o más libros anuales. Pero lo que si se es que esos libros me han ampliado el panorama sobre el conocimiento del mundo y las cosas, además de darme un criterio propio. Gracias a esto, puedo no solo emitir opiniones más congruentes y fundamentadas, sino que puedo reflexionar con una mayor facilidad sobre lo que pasa en este mundo, y entenderlo. Muchos dirán que un político no tiene que ser leído, pero al no serlo perderá esta ventaja y tendrá una visión muy estrecha y limitada de las cosas de las cosas. Naturalmente saberse desempeñar en un alto cargo público, especialmente la presidencia, la carencia de cultura será una gran desventaja, porque tendrá más dificultades para analizar lo que pasa en el mundo que lo rodea.

    Hay dos tipos de ignorancia, la que es resultado de circunstancias socioeconómicas, por ejemplo, una persona pobre que tiene prioridad ganarse el sustento y pensar en que va a comer, y la otra es la ignorancia por convicción, que son aquellas personas que aún teniendo los recursos económicos para poder cultivarse en la cultura, deciden no hacerlo. Esto a pesar de que estas personas hayan estudiado en universidades de paga de prestigio. El primer tipo de ignorancia es entendible y justificable, el segundo no, el segundo tipo de ignorancia habla mal de la persona a diferencia del primero, porque habla de una mediocridad intelectual, de una especie de conformismo. Adquirir el hábito de la lectura es un tanto más difícil que postrarse ante una televisión, porque el televidente necesariamente actúa como una persona pasiva por que ya todo le está dado por medio de sonido e imágenes, en cambio el lector es más activo en el sentido en que tiene que racionalizar lo que está leyendo, y en algunos casos, como las novelas, tiene que imaginarse las situaciones dentro de su mente, lo cual, según expertos, aumenta el nivel de creatividad de las personas.

    Además la lectura es algo que no solo se aprende, sino que se ejercita, y que a través de la experiencia, el lector empezará a buscar libros tal vez más densos y que al principio le hubiera sido complicado leer por la falta de cultura. La lectura es un reto, porque te hace mejor día a día, alimenta el alma y el espíritu. La cultura no es sinónimo inequívoco de éxito, pero si te da más herramientas para acercarte a él.  Además la lectura hace más rica intelectualmente a la persona, naturalmente tiene más temas de los que conversar y dichas conversaciones son amenas, a veces incluso hasta para la gente que no tiene la costumbre leer.

    Si algunos dicen que no leer «no importa», están muy equivocados. A menos que tengan la firme intención de crear una sociedad de autómatas enajenados controlados por los medios de comunicación y los bombardeos publicitarios.

    Por último, para el que crea que no leo, aquí les muestro mi biblioteca personal. La foto tiene un año, por lo que pueden dar por sentado que ahora hay unos diez libros más ahí. Si quieren ver los títulos, den clic en la imagen para ampliarla.

  • ¿Quiúbole con la lectura en México?

    Para empezar quiero aclarar que no tengo nada en contra de Yordi Rosado ni de Gaby Vargas quienes han tenido un tremendo éxito con sus libros, ellos son los menos culpables de que sus libros hayan roto records de ventas, ellos hicieron su esfuerzo por la obra que elaboraron y lograron triunfar. Pero es que me llama la atención: La serie de libros Quiúbole con? se ha convertido en lo más leído en los últimos 40 años. Sí, así como lo oyen ustedes, este libro que habla sobre superación personal, autoestima, sexualidad y demás temas para los jóvenes es lo más leído en México, superando los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez y otras obras mayores y menores.

    Algo tiene ese libro de Vargas y de Rosado (que nunca lo he leído, mas si lo he ojeado alguna vez en un Sanborns) que ha generado tantas ventas. Puede ser un libro fresco, ameno, muy ad hoc para los jóvenes de hoy; pero no se trata de una obra cultural, una novela de algún reconocido autor, alguna novela famosa histórica ni nada que nutra de forma positiva la intelectualidad de la persona que lo lee. Si se dice que en México la gente lee de uno a dos libros al año, hay que tomar en cuenta este dato ¿que libros son los que más se leen?. Y entonces ya podemos sacar conclusiones de por qué estamos como estamos. La mayoría de los libros que se leen no son libros que aporten algo culturalmente significativo.

    Me acuerdo que uno de los entrevistados en mi artículo – entrevista sobre los líderes dijo que se debían de fomentar lectores en lugar de televidentes. Estoy totalmente de acuerdo con él, pero yo le agregaría algo más al comentario. Se deberían de fomentar lectores de calidad. ¿De que sirve que tengamos lectores que solo leen libros de ínfima calidad cultural como son este de Quiúbole con… o los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez?. Esos libros no son muy distintos de una revista del corazón juveniles (ej, Eres, Tú) o bien, son simple superación personal sin una base psicológica bien fundamentada. Se les llama libros porque tienen el formato de un libro, pero me la pensaría dos veces al llamarles libros porque no cumplen el cometido que debería cumplir un libro: Nutrir la intelectualidad de la gente.

    ¿Que es lo que debemos de hacer para que la gente se acerque a libros que tengan contenido nutritivo para sus mentes?. En México hay los espacios para hacerlo, los libros no son demasiado caros como para no poder comprarlos, hay muchos autores mexicanos, extranjeros, variedad, tiendas, hay todo para poder acercar la lectura a la gente, pero ¿que es lo que pasa que la gente no se acerca a los libros cuando los tienen a la mano?. Lo vuelvo a repetir, los menos culpables son los autores de este tipo de libros que se venden como pan caliente, ellos están en el derecho de hacer su negocio, tendríamos que ver más bien lo que hay que hacer para que los libros que de verdad valen la pena fueran los que se vendieran como pan caliente.

    La lectura es reflejo intrínseco de la cultura y el desarrollo de un país, y en ese ámbito, duele decirlo, pero estamos reprobados. Entonces si nos tendríamos que replantear y preguntar: ¿Quiúbole con la lectura en México?.

     

  • México, país de pocos lectores.

    La Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la segunda más importante a nivel mundial, solo después de la que se lleva a cabo en Frankfurt Alemania. Esta feria logra conglomerar a varios escritores e intelectuales de talla internacional, entre ellos a Premios Nobel como Vargas Llosa, Saramago, Pamuk, Stiglitz y muchos otros que con su presencia, han hecho de esta feria una gran fiesta. Pero el problema aquí es que esta feria, a pesar de su gran importancia, no ha logrado contagiar del hábito de lectura no solo a los tapatíos, sino al país en general que sigue sumido en la pobreza literaria.

    En México hay un debate sobre cuantos libros se leen anualmente en promedio por sus habitantes. Algunos afirman que el mexicano promedio lee medio libro al año, otros dicen que dos o tres (contando los libros de texto obligatorios), pero todos concluyen en una cosa: El nivel de lectura en México es raquítico, y más si lo comparamos no solo con otros países cuyas economías son más avanzadas donde se leen más de 20 libros al año, sino que sigue viéndose muy pobre si lo comparamos con otras economías similares como Brasil, donde se leen 4.7 libros al año. En otros países como España, el número de libros leídos es de 7.7.

    ¿Por qué en México no se lee?. Es una pregunta difícil de explicar, dado que en México han abundado los intelectuales a través de la historia. A diferencia de países como Estados Unidos donde se valora más el emprendurismo y la economía, en México históricamente se ha valorado más los aspectos culturales, aunque hay quienes critican a la academia mexicana por ser una institución cerrada que no ha sabido abrirse al público, como lo afirma Enrique Krauze en una entrevista. La pregunta se podría explicar en las clases sociales bajas, puesto que estas reciben un nivel pésimo de educación, y donde muchos de sus integrantes padecen lo que se le llama «analfabetismo funcional«.

    Pero entonces está pasando algo para que las clases medias y altas del país no lean. Habrán quienes le echen la culpa a la televisión, pero la televisión también existe en aquellos países donde si se lee. Otros argumentarán que es la falta de tiempo libre, pero lo mismo ocurre en los países desarrollados. Creo yo más bien que no se ha logrado impulsar eficientemente el hábito de la lectura en la población, a pesar de que existen los intelectuales y los círculos académicos, parecen estar más bien ensimismados como afirma Krauze, y no han sabido cultivar el hábito en el público.

    Es también difícil pedirle a la gente que de la noche a la mañana adquiera el hábito de leer, los hábitos son en ocasiones difíciles de adquirir y creo que esos mismos hábitos se deben de inculcar desde la infancia. Algo que me he percatado es que a veces en las escuelas quieren introducir a los chavales al mundo de la lectura con libros densos como el Quijote. Creo que ese es un error y creo que se debería empezar por lo básico, por libros fáciles de leer, para que progresivamente las personas puedan ir adentrándose en el mundo de la lectura, de lo contrario verán este hábito como algo tedioso e indeseable.

    Muchos creen que la lectura es una pérdida del tiempo. Grave error. Las personas leídas son gente con más criterio y gente menos propensa a ser manipulada que el resto. Una población leída es una población más madura que tiene una mayor capacidad de desarrollo. No es un secreto que es en los países desarrollados donde se lee más. Por eso yo creo que es importante que se debe de hacer algo para sacar al país del rezago en la materia, para que logre ser una sociedad más desarrollada y más culta. ¿o, que piensas tú?.

  • Adios a los libros

    Curioso. Mientras pienso en comprar estantes para acomodar mis libros porque ya no me caben, en el CES 2010 que se lleva a cabo en Las Vegas, Nevada, allá en Estados Unidos, destacan los nuevos diapositivos llamados e-book readers, como una gran apuesta de las compañías tecnológicas para generar ganancias, y que promoverán el desuso de los libros de papel.

    Este tipo de artefactos ya existía, como el Amazon Kindle, y otros dispositivos que pueden ver en esta liga. Pero este evento tecnológico anual que acaba de ser realizado fué el testigo del lanzamiento de muchos dispositivos más que entran a la competencia para convencer a la gente que lea sus libros, sin tener que preocuparse por el papel o por el espacio para acomodarlos.

    La mayoría de este tipo de artefactos todavía presentan una pantalla a blanco y negro (en gran parte porque una pantalla a color aumentaría los costos, y porque no es que sea indispensable el uso de colores para poder leer), pero el avance tecnológico que se muestra en este tipo de artefactos es notable, sobre todo en pro de la usabilidad y la comodidad del usuario final.

    Los e-book readers son de muchos tamaños, de muchas formas y cada aparato parece buscar su nicho de mercado. Existen artefactos de tamaño medio como el Amazon Kindle o tambien aparatos especialmente hechos para leer formatos de gran tamaño como los periódicos como el impresionante Skiff e-reader que será un aparato atractivo para aquellas personas que gustan de leer los diarios por la mañana. Solo necesitan suscribirse a su periódico y el dispositivo descargará diariamente el contenido para poder ser leído.

    Creo que los e-book readers son a los libros, lo que son los reproductores MP3 a la música. Y si bien, desde hace muchos años se podían leer e-books por medio de una PC, en realidad era un trabajo cansado donde la mayoría de las personas prefirieron seguir comprando los libros de papel para poder leerlos en el baño, o recostados en la cama. Esto ya se podrá realizar con este tipo de artefactos, que están diseñados ergonómicamente para poder ser utilizados en cualquier parte, y que también presumen de tener la suficiente batería para no estarse preocupando por el tiempo de uso.

    En México, empresas como librerías Ghandi ya han aprovechado este tipo de tendencias para vender ebooks en línea, y que decir de las firmas internacionales como Barnes & Noble, o el mismo Amazon, el lider de venta de libros a nivel mundial que es precisamente el creador del Kindle, y que ha lanzado el Kindle DX para hacer competencia a el Skiff e-reader.

    Es cuestión de que se logre consolidar este tipo de tecnología dentro del usuario común para darle un golpe al formato de libros que se lleva utilizando desde hace siglos. Como pasa con los cd’s actualmente, no creo que el libro en papel desaparezca por completo, pero si va a ver un declive en pro de los libros digitales, los cuales podrán ser más fáciles de compartir y sobre todo, de guardar.

  • El hábito de no leer

    Algo que me averguenza mucho, pero mucho de este país, es el poco hábito a la lectura entre sus habitantes. Que si es medio libro por año, que si son dos (esta última cifra es contando los libros de texto obligatorios). Es para mi frustrante. Es más, en otros países «emergentes» por llamarlos de alguna forma, como Argentina o Chile, se leen entre 4 y 5 libros al año. Ya en países más civilizados como España se leen 8 en promedio, y en países como Alemania, Francia o Suecia se dice que leen hasta 40.

    Naturalmente algo que adolece nuestra sociedad es la pobre cultura. Es que de verdad, a veces uno platica con cada persona, y lamentablemente te das cuenta de la poca cultura que tiene dentro de su cabeza, de la poca capacidad que tiene para emitir juicios u opiniones. Y no hablo de gente sin recursos económicos que asiste a las escuelas de gobierno mantenidas por el SNTE. No, hablo de jóvenes y adultos de clase media y alta que tienen la oportunidad de asistir a las universidades privadas.

    Hace unos días asistí a la FIL (Feria Internacional del Libro), que se lleva a cabo mi ciudad de Guadalajara a comprar mi dotación de libros, que por cierto es la segunda feria más grande del mundo, solo después de la feria de Frankfurt, allá en Alemania. Y a pesar de que siempre vienen personalidades como Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Monsivais, o incluso gente ganadora de premio nobel como Orhan Pamuk, Saramago, y el economista Stiglitz (a quien el gobierno mexicano odia porque el nobel les dijo todas sus verdades),  sucede que los tapatíos ni enterados del evento.

    Y a pesar de tener el honor de ser una ciudad referente para los escritores de talla internacional, tenemos una sociedad apática que no lee. Tan es así que cuando uno va a la FIL cada año, generalmente ve a los mismos tipos de siempre comprando su montón de libros. Una pequeña minoría que tiene el hábito de cultivarse y leer, frente a una mayoría a la que pareciera que le aplicaron el Tratamiento Ludoviko para que les dé un ataque de pánico a la hora de tener un libro enfrente.

    Ahora con la tecnología hay diferentes formas de leer un libro. Ya no es necesario el papel, existen los famosos ebooks que se pueden leer en la PC, en una lap-top, o bien en dispositivos como el Kindle, hechos especialmente para leer libros electrónicos. Pero parece que ni de esa forma la gente toma el hábito de leer.

    Creo que el hábito de la lectura habla mucho del desarrollo de un país. Los habitantes de un país desarrollado generalmente suelen ser mas cultos y estar más preparados. Para comprobar eso, nada más hay que ir a un hotel de gran turismo de alguna playa mexicana, y ver a los extranjeros aseoleándose con su libro en la mano, mientras los mexicanos no lo hacemos.

    Es una pena que no exista esta cultura. Ojalá algún día esto cambie en México, y la gente deje de ver a los libros como «objetos extraños aborrecibles que sirven para adornar los hogares» y en serio los lea y aprenda de ellos.

    Por cierto, al menos hemos mejorado en el Top 10 de los libros más vendidos. En la lista del año pasado, podemos ver autores interesantes como Jorge Volpi, Martín Moreno, Sara Sefchovich, y también varios libros de política, e historia mexicana. Eso sí, abundan los libros de Stephanie Meyer, como Crepúsculo. Pero bueno, al menos ya no vemos basofias como los librejos esos de Carlos Cuauhtemoc Sánchez.