Etiqueta: libertad de expresión

  • ¿Y dónde va la frontera entre la libertad de expresión y la corrección política?

    ¿Y dónde va la frontera entre la libertad de expresión y la corrección política?

    Siempre he visto el concepto de corrección política con escepticismo porque he visto cómo, en la práctica, se ha utilizado para silenciar aquellas opiniones que son incómodas o con las cuales uno no concuerda; opiniones que, sin embargo, no tienen el propósito de atentar contra la integridad de alguien más. El exceso de la corrección política corre el riesgo de promover una suerte de pensamiento único ya que no permite someter dichas ideas a debate; y también suele, en algunos casos, partir de un mal diagnóstico, ya que tiene el vicio de hacer juicios de valor sobre aquellas personas que tienen una concepción del mundo que a nuestros ojos nos pueda parecer arcaica o simplemente diferente. Casi como si se tratara de malas personas con malas intenciones.

    Pero si las corrientes progresistas quieren colocar la frontera muy del lado de la corrección política (es decir, lo correcto importa más que la libertad), muchos otros pretenden poner esa frontera «muy dentro» de la libertad de expresión (la libertad importa más que lo correcto, sin importar si esa libertad pueda afectar la integridad de otra persona).

    Me explico. Hace poco tiempo estaba argumentando en Twitter que conceptos como «marxismo cultural» o «ideología de género» son eufemismos que se suelen usar para describir un conjunto de ideas que no se han entendido o estudiando bien (algo así como el uso que la izquierda le da al término «neoliberalismo») y una persona en tono burlesco me empezó a rebatir y a burlarse de mis argumentos. Él seguramente tiene esta idea de que el marxismo cultural tiene la clara intencionalidad de destruir a la sociedad, pero luego entré a su timeline y lo único que vi son fotografías de mujeres desnudas. No es la primera vez que escucho a personas quejarse de las «feminazis» pero que suelen tener un comportamiento completamente machista hacia las mujeres, a las cuales tratan como no más que un objeto sexual.

    Es decir, muchos somos críticos de la corrección política porque suele restringir la libertad de expresión y desincentiva una cultura democrática en la cual los individuos tengamos la capacidad de confrontar nuestras ideas y deliberar sobre qué es lo mejor. Pero hay otros quienes ciertamente piensan que las mujeres pueden ser tratadas como objetos, incluso como si fueran un ser inferior al hombre. No quieren perder ese «derecho» y consideran, erróneamente, que la masculinidad consiste en tener un trato hacia las mujeres que no es equitativo.

    Muchos de los argumentos que esgrimen tienen que ver con los excesos en los que los movimientos progresistas caen, como pensar que todas las relaciones de poder y todas las estructuras son opresivas. Pero si bien, ese diagnóstico es evidentemente exagerado y llevado al límite, la realidad no se encuentra en el extremo opuesto. Es decir, yo no me atrevo a decir que existe una opresión patriarcal con las dramáticas dimensiones que los progresistas le dan, pero tampoco es cierto que no existan manifestaciones misóginas y machistas dentro de nuestra sociedad (como suelen afirmar quienes caen en este tipo de actitudes).

    Si bien es cierto que la progresía muchas veces llega a usar el recurso de la censura para silenciar las opiniones adversas, también es cierto que del otro lado no son escasas las ocasiones en las que acusan censura ante cualquier crítica o señalamiento a sus opiniones cuando ésta en realidad no existe. La libertad de expresión también implica que yo tengo todo el derecho a señalar que aquello que has dicho es completamente absurdo o prejuicioso. 

    ¿Entonces dónde se debe establecer la frontera entre lo libre y lo correcto? La respuesta más simple será colocarla en un punto donde la libertad solo pueda ser restringida en tanto esta tenga la intención de atentar contra la integridad una tercera persona. Comentarios abiertamente machistas o misóginos, o cualquiera que tenga la intención de discriminar a una persona, no podría considerarse como parte de la «libertad de expresión»; pero ninguna crítica hacia cualquier ideología o forma de pensamiento (a menos que tenga la intencionalidad que mencioné) debe de ser restringida ni mucho menos censurada. Si organizaciones que piensan diferente a los progresistas como la gente religiosa o conservadora quieren expresar su opinión, deben poder hacerlo sin que absolutamente nadie los restrinja. Pero a la vez, la opinión de la gente conservadora puede, de la misma forma, ser criticada o puesta a debate por su contraparte. 

    Una sociedad democrática no sólo es una donde podemos expresarnos libremente, sino también una donde los demás puedan criticar nuestras ideas. No se trata de una libertad gratuita, sino un acto de maduración social que también conlleva responsabilidades y la capacidad de tolerar a los demás. 

  • Priansplaining

    Priansplaining

    Priansplaining

    Hay algunos seguidores de López Obrador que conozco y que son razonables: ellos están muy abiertos al debate y he discutido con ellos de forma civilizada. Pero a veces temo que sean la minoría. 

    La constante, al menos por lo que veo en las redes sociales, es que no. Pareciera que muchos de sus seguidores intentan crear un clima donde es «políticamente incorrecto» criticar a López Obrador (aunque no siempre lo hagan de forma deliberada) y eso es preocupante ya que los seguidores dicen algo de su líder. Esto no ocurre, al menos en esa magnitud, cuando uno hace crítica de otros actores políticos. 

    Si bien no son los únicos que se comportan de forma agresiva (sus contrapartes muchas veces suelen ser agresivos con ellos utilizando términos despectivos como «chairos»), y si bien es cierto que los otros actores pueden introducir ruido en la red para desviar la conversación (como los infames bots del PRI) sí son quienes más acostumbran a hacer juicios morales y a «vigilar» lo que están opinando los demás. Si las críticas hacia AMLO empiezan a circular en las redes, ellos se ponen en acción. Parecen no distinguir entre un ataque propagandístico en contra de AMLO y las opiniones críticas hacia el tabasqueño, o entre un analista pagado (que los hay) y uno que simplemente quiso hacer una crítica, el trato es casi igual. 

    Haz un ejercicio, busca un artículo crítico de AMLO escrito por alguna persona que consideres razonable (es decir, descarta a Ricardo Alemán, Pablo Hiriart y a todos esos columnistas por consigna). Puedes utilizar Twitter para hacer ese ejercicio, es la herramienta indicada. Observa con detenimiento los comentarios: están llenos de personas que cuestionan incluso la integridad de los columnistas (crítico de AMLO = PRIAN = corrupto) y les exigen probidad, en su muy personal definición de lo que la probidad es (simpatizar con AMLO y no cuestionarlo).

    Los juicios morales abundan. Es muy común que, por ejemplo, te cuestionen porqué has escrito más artículos críticos de AMLO que de Meade en la última semana, aunque eso se explique por razones coyunturales. A veces me ha ocurrido con algunos de sus seguidores que ni siquiera se dan la tarea de contar bien y les tengo que hacer la tarea.

    Algunos de ellos están a la expectativa de lo que vas a publicar, aunque digan que eres un «analista muy chafa que no vale la pena», están ahí esperando un tuit crítico de López Obrador para contraatacar. A veces los cuestionamientos tienen un componente falaz; me ha llegado a ocurrir que cuando cuestiono a AMLO me dicen ¡y por qué no dices nada de Peña Nieto, vendido! Cuando mi tuit o artículo que le antecede a ese precisamente era una crítica al gobierno de Peña. 

    Recurren de forma constante a los juicios ad hominem, ya no es la crítica en sí a la que tratan de desarmar, sino al mensajero. Si cuestionas el programa de gobierno de AMLO, no llegarán a decirte, como sucede en muchas ocasiones, por qué tu crítica sobre dicho programa está mal. Simplemente cuestionarán tu persona: eres un vendepatrias, te pagan, estás manipulado por los medios. 

    Hay quienes (sin éxito) intentan despojarte de cualquier autoridad moral como esperando a que ya nadie te lea o te haga caso: que si critico a AMLO es porque tengo un interés oscuro en ello, que tal vez alguien me paga, que si la mafia del poder esto o aquello, que «Televisa me idiotiza» (vaya, yo ni televisión veo). Así esperan que cuando cualquiera te lea, haga un juicio a priori antes de leer tu texto. 

    Yo puedo ver esto con algo de gracia, pero no sé si sea lo mismo para los analistas a quienes este tipo de cuentas persiguen y hostigan, quienes en muchas ocasiones suelen sacar de contexto afirmaciones de quienes consideran sus adversarios. Un caso muy ejemplar es el de León Krauze, quien escribió una nota donde dijo que la campaña de López Obrador debía de tener cuidado con la injerencia rusa. La petición era razonable ya que los rusos han estado interviniendo en varios países a favor de los candidatos que sean o parezcan lo más opuestos a los intereses de Washington (aunque lo sean de forma moderada, como creo, es el caso de AMLO, quien no parece tener un discurso agitador en contra del país del norte). Sus seguidores tergiversaron, tal vez de forma deliberada, lo que León Krauze quiso decir, y afirmaron que había dicho que los rusos estaban detrás de López Obrador con el fin de desprestigiarlo. Pero León nunca afirmó que estuvieran detrás de él, solo dijo que AMLO tuviera cautela con la posibilidad y tomaran medidas al respecto. 

    Lo mismo ha ocurrido con Jesús Silva-Herzog, a quien han acusado de charlatán, e incluso llegó a ocurrir lo mismo con Julio Astillero, a quien increparon cuando el columnista de la jornada cuestionó el conservadurismo social de López Obrador. 

    Nadie se ha salvado de esta «persecución», ya ni siquiera Carmen Aristegui, tal vez con excepción de los columnistas muy afines a López Obrador como John Ackerman o Genaro Villamil, porque básicamente nunca lo cuestionan. 

    Y la realidad es que nadie debería escribir para complacer a nadie. Me atrevo a decir que sería buen negocio darle la razón a sus seguidores. Algunos columnistas y hasta Youtubers tienen muchos seguidores porque básicamente les dicen lo que quieren escuchar. Habemos muchos otros que nunca vamos a amoldar nuestras opiniones para «quedar bien con los demás» porque, para empezar, es algo intelectualmente deshonesto.

    Seguramente este artículo me va a costar algún que otro unfollow, lo cual no me molesta en lo absoluto. Por el contrario, porque lo que menos aspiro con este sitio es crear una cámara de eco.

    ¡Sapere aude!

  • De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    El tema de Carmen Aristegui es un tema complicado. Está muy sujeto a preferencias, filias y fobias de cada individuo. Habrán quienes se arrojen del Castillo de Chapultepec con un poster de Carmen, habrán otros que la condenen por ser una niña fresa de izquierda, o solamente por ser de izquierda. La gran mayoría de las opiniones en Twitter están supeditadas al credo de las personas. Es muy difícil ver a un zurdo, chairo o afiliado a Morena aceptar que Carmen de alguna manera cometió un error. Por otra parte, es muy difícil ver a un simpatizante priísta ver en su despido, un tema relacionado con la libertad de expresión (quienes algunos de ellos, por cierto, tomaron una postura contraria cuando lo del presunto alcoholismo de Calderón). Cierto que nuestros credos condicionan nuestra forma de pensar, pero muchas veces ocurre en demasía, en algunos casos llega hasta el fanatismo.

    De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    Hoy vi a Carmen dar su conferencia, a pesar de yo estar cansado por un día con mucho trabajo mental y físico, me concentré y me fijé en lo que decía. No me gustó, no me cayó bien, más sin embargo no sentí que en algún momento estuviera mintiendo. El problema es la arrogancia, pareciera que ella es el estandarte de la democracia en México, minimizó sus errores y se concentró en la forma en que ella fue perjudicada. Sobre la censura del gobierno, ella conjetura en demasía como sugiere León Krauze, porque no es como que el gobierno haga públicamente un acto de este tipo y mucho menos van a lanzar spots congratulándose de ello. Si bien no hay pruebas tangibles, se me antoja muy posible una mano censora:

    Carmen y su equipo nos dejó mal parados con el tema de las casas. ¡Entonces no se puede!
    Pero ya la corrimos ¡Entonces sí se puede!

    Carmen se da su importancia, se da su taco. Es la periodista más reconocida del país (su calidad la podemos discutir, aunque se debe de reconocer su peso en el periodismo mexicano) y creo que ese papel se lo ha tomado muy en serio. Carmen no es la democracia, es parte de ella así como todos los que creemos y luchamos por ella lo somos.

    Yo estoy convencido de que Carmen sí cometió un error. No me quiero aventurar a evaluar su gravedad porque no trabajo en el medio y no conozco a fondo las circunstancias. Incluso entre periodistas difieren, algunos lo ven como un pecado mortal, otros como el mismo Brozo, lo ven como algo casi insignificante. El hecho es que lo cometió y eso hay que tomarlo en cuenta. Pero no me explico que por esto MVS haya prescindido de los periodistas que lanzaron el tema de las casas, ni que hubiera lanzado los spots, ni mucho menos que hubieran impuesto nuevos lineamientos que tenían todo el objetivo de acotar el periodismo de Carmen y su equipo.

    Hasta este punto, yo veía a MVS como una víctima. Si había censura, ésta era por presión política. La señal de transmisión de MVS es concesionada, lo cual le da más margen de censura al gobierno. Posiblemente habían sufrido presiones y no les quedó de otra. No sé, no sabemos. Pero si algo me molestó es que hayan mentido:

    MVS publicó un comunicado en respuesta a Aristegui, me parecía convincente y me había hecho pensar hasta que me percaté de la mentira. MVS dice lo siguiente:

    Es importante mencionar que el verdadero autor del reportaje de la casa blanca, Rafael Cabrera, sigue y por lo que a nosotros respecta, seguirá trabajando en MVS Radio. Por lo visto, la Sra. Aristegui ha ignorado algunos detalles en beneficio de su propia causa:

     

    Rafael Cabrera en realidad había sido despedido, y él mismo lo confirma indignado en un tweet:

    Ese simple hecho, desacreditó todo el comunicado. Una mentira redonda. Me dio tristeza por la falta de valor que mostró MVS (que si bien algunas formas de Carmen Aristegui son cuestionables, no llegó al punto de la mentira flagrante, que sepamos).

    Dudo mucho que el uso de la marca sea el único motivo de la liquidación. Dudo mucho que una empresa como MVS prescinda de los servicios de Carmen Aristegui debido al rating que ella le da. Si bien, el error de Carmen existe y la molestia de MVS puede estar justificada, las formas no me cuadran, no parecen tener razón de ser.

    Como insistía al principio, este es un caso difícil de analizar para los ciudadanos de pie, porque tenemos que quitarnos velos ideológicos, omitir filias y fobias; y a la vez porque no tenemos acceso a todo. Pero dejo un dato. Tomo en cuenta la natural polarización, los periodistas de izquierda, y los que trabajan con ella la van a defender. Los periodistas afines al gobierno la van a atacar. Hay un tercer sector que por su posición pueden tener una posición más neutra, y son aquellos periodistas que no son de izquierda y a la vez no muestran demasiadas simpatías con el gobierno, o no tienen alguna relación con él, y la postura de este sector en general sigue sugiriendo alguna especie de censura (me refiero a Pedro Ferriz, a Leo Zuckermman, a Carlos Puig, a Brozo, incluso los Krauze), eso tal vez nos pueda dar una pista.

    Carmen Aristegui debe de aprender a ser más humilde, Carmen no debería pensar en exigir a MVS que la reinstale (que su arrogancia no le deja ver que la salida más digna es no insistir, y no lo contrario). La decisión está tomada, y ella deberá de buscar alternativas, que afortunadamente en el mundo actual del Internet y las nuevas comunicaciones, las hay. Por otro lado, que triste que en este gobierno, la libertad de expresión se esté acotando.

    La conferencia de Carmen:

  • ¿Defender la libertad de expresión? Sólo cuando se me hincha

    ¿Defender la libertad de expresión? Sólo cuando se me hincha

    En México tenemos un problema, y ese problema es que muchas personas defienden la libertad de expresión sólo cuando les conviene, o sólo cuando callan a los que dicen lo que quieren oír, pero no dan un centavo cuando callan a quienes tienen diferentes opiniones. Basta pasearse por Twitter, basta escuchar muchas conversaciones donde eso se corrobora.

    ¿Defender la libertad de expresión? Sólo cuando se me hincha

    En el 2012, muchos «chairos» se congratularon con la despedida de Pedro Ferriz de con, ahora, otros aplauden la salida de Carmen Aristegui, priístas (que por cierto muchos de ellos en las redes defendían a morir a Carmen en 2011 cuando lo de Calderón) y algunos que se hacen llamar libertarios. A veces las razones terminan siendo ideológicas: -Es que Pedro Ferriz era un vendido, es panista -Es que Carmen es una pésima periodista porque defiende a AMLO, ya la tenían que correr. Parece que el «me cae bien» y el «me cae mal» determinan quienes tienen derecho a expresarse. Tan malo es que Peña censure a Aristegui a que AMLO en el poder censure a Ciro Gómez Leyva (por más recalcitrante que sea este periodista). El autoritarismo puede ocultarse bajo diferentes ideologías.

    Lo que le hace falta a México son más voces, que todas las posturas ideológicas estén representadas. Es iluso pensar que debamos buscar a un periodista completamente objetivo (algo que se antoja imposible) y por eso es importante tener más opinólogos, de izquierda, de derecha. El ciudadano debería saber que para llegar a la objetividad (o al menos acercarse) debería de consultar diversas opiniones para llegar a sus propias conclusiones.

    Construir democracia es difícil porque se requiere de tolerancia, se requiere de respeto hacia aquellos que profesan otras opinones, por más absurdas que estas parezcan. En una democracia, los ciudadanos pueden llegar a levantar la voz para discutir sus ideas, incluso pueden ser sarcásticos y pueden interpretar el punto de vista de sus adversarios como algo estúpido, pero saben que sus adversarios tienen el derecho a emitir su opinión y no les coartan dicho derecho. Aquí en México no es así (al menos en muchos de los casos).

    Si queremos que México sea un país democrático y no uno marcado por el autoritarismo, debemos de empezar a ejercer la democracia nosotros mismos. En México ante la falta de argumentos se tiende a denigrar e insultar a las demás personas, incluso a hacer campaña en contra de ellas. A mí Ciro Gómez Leyva me puede parecer un pésimo periodista (y lo pienso), pero al final lo que atacaré de él es su punto de vista o sus acciones, no su persona como tal. Puedo decir que es un vendido, que es poco objetivo e incluso que su periodismo es mentiroso; pero muchos creen tener el derecho a denigrar y a hacer ataque personales, cuando él, tiene el derecho de expresarse, y yo defenderé su derecho, aunque no me gusten sus opinones.

    Nos hace falta mucho. Y creo yo que es algo lógico. Si los ciudadanos no respetan la libertad de expresión de los demás, de ellos surgirán gobiernos autoritarios, que llevarán su credo a instancias de más poder.

     

     

  • De Youtube no te pueden correr

    De Youtube no te pueden correr

    Hay que ser sinceros. Imagina que un amigo tuyo llegara y te empezara a decir que -En el noticiero de López-Dóriga ví que… ¿Qué pensarías de él? Primero, no estaría en onda (cuando iba en la prepa hace más de 15 años todavía era algo normal), segundo, lo verías como una persona anticuada e incluso de poco criterio. En 15 años la forma en que nos informamos ha cambiado diametralmente.

    De Youtube no te pueden correr

    Hace dos años, el gobierno de Peña Nieto (que todavía no entraba en funciones) censuró a Pedro Ferriz por hablar mal del ahora Presidente. Si eso hubiera sucedido hace 20 años, hubiera sido el acabose para su carrera. Pedro Ferriz tal vez estaría viviendo en Estados Unidos. Pero en esta segunda década del nuevo milenio las cosas son un tanto diferentes. Pedro Ferriz tiene su espacio por Internet llamado Ferriz Live TV. Naturalmente no tiene la exposición que tenía en Grupo Imagen, pero tiene algo, no sólo no está callado, sino que por ese medio critica duramente al Gobierno con menor temor a represalias. Pedro Ferriz no trabaja para nadie, así que nadie lo puede correr, no lo puede correr ni Google ni Youtube porque no trabaja para ellos.

    Ahora que despidieron a Carmen Aristegui, seguramente, como afirma el mismo Pedro Ferriz, como venganza por sacar a la luz el tema de la Casa Blanca del Peña Nieto, el impacto que tendrá su censura en la sociedad será menor que si esto hubiera ocurrido hace años, como ocurrió con Julio Scherer y su Excelsior; y al mismo tiempo el censor se verá más afectado gracias a la propagación de información por medio de las redes sociales. Aristegui sigue teniendo su espacio en CNN (dónde es más difícil que la censuren por ser un medio extranjero) y Reforma (quienes se han expresado públicamente como opositores al gobierno) además, tiene su sitio web de aristeguinoticias.com.

    A Aristegui le cerraron uno de tantos espacios. Tendremos que ver si ella puede seguir trabajando junto con su equipo de investigación (necesitará recursos para financiarlo, dado que ya no está MVS para pagar sus quincenas), no podrá contar con la infraestructura que tiene MVS, pero tiene los suficientes recursos como para no quedarse en el ostracismo.

    Los medios tradicionales son los más fáciles de controlar, aquellos que dependen de una concesión, aquellos que son unidireccionales y aquellos donde los periodistas se tienen que someter a un grupo de capitalistas que tienen los recursos para que su voz pueda ser escuchada. Con Internet esto es diferente, Chumel Torres podrá estar menos preocupado porque le censuren a su Pulso de la República, cualquier intento del gobierno se vería como un acto de censura frontal que recaería en una indignación más fuerte. Como el mismo Chumel Torres afirmó (más bien su compañero Durden) ¡De Youtube no te pueden correr! Incluso no pasa nada si Chumel utiliza el logotipo de Youtube para decir que en ese canal se transmitirán videos de Mexicoleaks.

    La tecnología avanza y los medios tradicionales empiezan a caer en la obsolescencia, no porque la tecnología que emplean sea obsoleta, sino porque las nuevas tecnologías permiten otras formas de comunicación. Tal vez al sintonizar la radio ya no se escuchen las voces de Aristegui o Ferriz de Con, pero en un futuro no lejano, uno podrá, vía Internet sintonizar canales de radio virtual vía streaming. De hecho esto técnicamente ya es posible (se necesitaría una red 4G y un plan de Internet sin límite de consumo) y sólo tenemos que esperar un poco al abaratamiento de las tecnologías y a la dinámica de mercado para que eso suceda. En no mucho tiempo, Aristegui podría tener su propio programa de radio y ella se podría financiar por medio de publicidad para pagarle a sus investigadores y a su mesa de debate. No tendría que esperar contratos publicitarios jugosos del gobierno, ya que necesitará una infraestructura mucho menor para hacer lo mismo que ahora ella hace. Necesitaría que pagar un equipo para poder transmitir (que no es caro) una consola, micrófonos, y un plan con alguna empresa, que se puede ubicar en cualquier parte del mundo, que ofrezca streaming.

    Los efectos de la censura serán menores a los que se veían en los años 70. Quienes han sido callados todavía se escuchan, la censura en Internet es mucho más difícil de ejercer. Afortunadamente las nuevas tecnologías son y serán un dolor de cabeza para los gobiernos autoritarios. Son muy difíciles de controlar.

  • Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

    Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

    Me sorprende que muchos opinólogos y gente que tiene un espacio en algún medio para opinar, se quejen del hecho de que alguien utilizó su libertad de expresión como si esta estuviera limitada solamente a quienes son expertos en el tema. Esta es la sexta entrega donde expongo a uno de los peores columnistas que tiene el país, Carlos Mota. Y este artículo termina hablándome más mal de este personaje, porque yo creía que era todo un pro empresario, pero parece que ahora es también un poco (o un muchito) pro régimen actual. Me dirán, hablas de linchamientos y tu estás linchando. Pero a ver, Alfonso Cuarón no linchó a nadie, más bien ataco a aquellos que les gusta linchar por linchar. Empezamos con el artículo que escribió como ha sido toda una tradición en este blog (el texto de Carlos Mota está en cursivas):

    Cerebro vs Carlos Mota VI. ¿Qué no hable Cuarón?

     

    No sé qué es peor, si la soberbia de ciertos artistas o la ingenuidad de los medios de comunicación para dar vuelo a las declaraciones de aquellos. Eso sí, la tentación de la gente del mundo de la cultura de opinar de políticas públicas es una de las enfermedades crónico degenerativas que se está afianzando en el país. Antes era Carlos Fuentes hablando de la supuesta ignorancia del entonces candidato Enrique Peña Nieto. Antes era el pintor Toledo hablando de los Zetas; o Gael García criticando al sistema político y al PRI.

    Este párrafo debería terminar con el slogan «moviendo a México». Caray señor Carlos Mota. Naturalmente todos esos intelectuales, cineastas o artistas tienen más reputación que usted ¿Casualidad o envidia? ¿Enfermedad crónico degenerativa? ¡Explíqueme muy bien a que se refiere!. Los intelectuales o artistas opinan porque son los pocos que tienen voz (debido a su presencia mediática) en un país donde no se les da voz a los ciudadanos. En Estados Unidos Obama organiza foros para tratar a convencer a la población de sus reformas, Peña Nieto no hace nada de eso y se limita a sacar spots donde afirma que con la Reforma Energética el gas y la luz va a bajar inmediatamente.

    Causan mucho daño quienes desde el mundo de la cultura opinan de políticas públicas. Deberían serenarse. Que opinen, claro, tienen derecho a hacerlo. Pero quienes gozan de una reputación y popularidad significativas, y opinan, saben bien que habrá un efecto potenciador de sus ideas, con las que confunden y manipulan.

    Señor Carlos Mota. Explíqueme con datos duros el supuesto daño que estas personas hacen al opinar sobre políticas públicas. Luego (sabiendo la avalancha de críticas que sabe que va a recibir) trata de componerla diciendo que tienen derecho a hacerlo, pero antes había sugerido que no. Y hablando de manipulación ¿Acaso el Gobierno no manipula al decir que el precio de la luz y la gasolina van a bajar cuando instituciones especializadas que usted mismo cita dicen que en el caso de la luz será dentro de 5 años y con lo de la gasolina ni siquiera contemos? ¿Por qué no critica a Peña Nieto y a Cuarón si? Por cierto, le aclaro que Peña Nieto no es experto en el tema, al igual que Alfonso Cuarón.

    Yo preferiría que los espacios de resonancia en los medios, respecto por ejemplo de una reforma como la energética, los tengan think tanks especializados, como el IMCO, de Juan Pardinas, o el CIDAC, de Verónica Baz. Pero que alguien que le indica a Sandra Bullock ‘muévete pa’ ca’, o que le dice que no le salieron suficientes lágrimas en cierta toma, cuestione con particular sesgo los beneficios de una reforma que ha sido aplaudida internacionalmente, es un ejercicio que deberíamos ir viendo menos en el país; y desafortunadamente lo estamos viendo cada día más.

    Esas fuentes que cita usted son una muy buena fuente de información que la gente debería tomar en cuenta. Pero eso no le quita ningún derecho a Cuarón de expresar sus ideas. Sí, Cuarón no es un experto, pero la mayoría de sus preguntas son cuestionamientos sensatos que se hace la población. Dice usted que es un ejercicio que deberíamos ir viendo en el país, sin palabras. Me imagino que está de acuerdo con la censura y con callar a las voces que usted considera (o que quien le pague considera) que están mal informadas.

    Es decir, usted asume una postura no muy diferente a la que asumía Hugo Chávez en Venezuela donde linchaba a los que no opinaban como él, ese que criticaba tanto y cuya muerte festejó.

    Por cierto, lo dice alguien como yo que está abierto a la apertura e ingreso de iniciativa privada como Pemex. Yo no veo que Cuarón sea un nacionalista cardenista trasnochado, de hecho en su réplica dijo que las reformas son necesarias, pero todos cuestionamos los comos y es algo totalmente válido.

    Si hubieran premios Razzie a las peores columnas, usted hubiera ganado unánimemente.

    Aquí la columna completa del señor Carlos Mota: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/oh-no-cuaron-empezo-a-opinar.html

     

  • ¡No a la censura en México, defendamos Internet!

    ¡No a la censura en México, defendamos Internet!

    Espero que estés al tanto de lo que está a punto de suceder. El Gobierno Federal quiere darse el lujo de poder censurar Internet y poder desconectar a los ciudadanos. Tal como pasa en países como Siria, China, Egipto o Venezuela. No, no se trata de una teoría conspirativa de «chairos izquierdosos», máxime cuando es el panista Javier Corral, quien ha levantado la voz ante este atropello. Sólo hay que revisar lo que dicen los artículos propuestos por el Presidente Enrique Peña Nieto:

    ¡No a la censura en México, defendamos Internet!

    Artículo 197, fracción VII: Bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes.

    Artículo 145, fracción III: Los concesionarios y autorizados que presten el servicio de acceso a Internet (…) podrán bloquear el acceso a determinado contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medio orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad.

    De esta forma, la Secretaría de Gobernación podría tener la capacidad de censurar contenidos en Internet y bloquear la señal durante manifestaciones (como ha sucedido en Egipto, Siria y Venezuela) de tal forma que no se llegue a compartir la información de lo que ahí sucede, dando pie a que las autoridades puedan cometer cualquier tipo de atropello. El segundo artículo es el más preocupante, dado que el Gobierno tendrá la facultad de censurar a aquellos que sean críticos de su régimen, poniendo en grave riesgo a éste canal de comunicación llamado Internet que ha sido trascendental para la construcción de democracia en nuestro país.

    Esta propuesta contraviene los derechos de libertad de expresión que nosotros tenemos como individuos. Por eso es la prisa para que estas leyes pasen, por eso el ejecutivo presentó esta contrarreforma cuatro meses tarde, de esta forma le das poco tiempo al ciudadano para que se organice y defienda sus derechos. No importa que se contravengan las recomendaciones de la OCDE y se contraríe el espíritu de la Constitución Mexicana, ya pisoteada muchas veces en la práctica.

    Estas propuestas nos acercarían un poco más a ese pasado del cual nos costó mucho trabajo salir. Por medio de esta forma controlarían la información generada por los ciudadanos y así dar más poder al duopolio televisivo (Televisa y TV Azteca) como emisora de información, ya que esta reforma, Televisa podrá concentrar todo el mercado en la televisión de paga.

    Esta propuesta es una regresión y es un peligro. Es darle más poder y control al gobierno que cree tener la «moral» para salvaguardar el bienestar de la población (de una manera vertical) cuando algunos de sus correligionarios están implicados en temas como redes de prostitución. Es una ley tan regresiva que ni el gobierno autoritario de Nicolás Maduro contempla en su constitución.

    Los ciudadanos debemos aprender que somos libres y responsables de nuestra libertad, que los gobernantes son servidores públicos cuyos jefes somos todos nosotros. Esta reforma va en sentido contrario, un gobierno controlador, que se asume como nana de los ciudadanos, responsable y protectora de la población, cuando en realidad sólo quieren perpetuarse en el poder y poder hacer lo que quiera a sus anchas.

    Hay que defender con todo nuestros derechos. Comparte esta información en las redes sociales con tus amigos, con tus conocidos.

    Más información:

    http://www.animalpolitico.com/2014/03/bloqueo-de-senal-censura-que-propone-pena-nieto-para-internet/#axzz2xHWNrSIU

    http://javiercorral.org/columna.php?id=7876

    Columna de Jesús Silva Herzog 

    Columna de Ricardo Raphael

    Columna de Juan Villoro

    Columna de Jenaro Villamil

  • Violencia en las manifestaciones

    Violencia en las manifestaciones

    La violencia es una forma de mostrar que la capacidad de diálogo se ha agotado, la civilidad también. O bien puede mostrar un terrible encono y una tremenda indignación conjuntada con una incapacidad de controlar las emociones. La violencia desacredita, a menos que la mayoría de la población haya decidido radicalizarse, o bien, que su indignación sea tan grande como para pensar que se pueda justificar.

    Violencia en las manifestaciones

    En nuestra sociedad hay una nueva ecuación. Manifestaciones igual a violencia. La relación parece obligatoria, pero hasta hace poco no lo era. En el sexenio de Felipe Calderón, la violencia en las manifestaciones era reducida al punto en que a veces pasaba desapercibida. Se hablaba de algún que otro desadaptado dentro de una gran manifestación que se conducía dentro de un ambiente pacífico. Recuerdo muy pocas que se hayan desbordado, la que me viene a la mente es la visita de George W Bush a Mérida. En el conflicto postelectoral del 2006, a pesar del encono y de la retórica agresiva, rara vez se percibieron actos violentos.

    Tampoco sucedió algo así en las marchas de Javier Sicilia, e incluso el movimiento #YoSoy132 tuvo el acierto de autorregularse y exigir cierta civilidad en las manifestaciones, al grado en que ellos mismos fueron a limpiar una pared graffiteada por algunos individuos que se integraron a sus manifestaciones. Pero a partir del 1 de Diciembre de 2012, el día de posesión de Enrique Peña Nieto, todo cambió. Súbitamente aparecieron anarquistas en las manifestaciones. Dudo que ideológicamente sean en realidad anarquistas, puesto que en algunas de sus pintas tenían más bien consignas comunistas. El periodista Ciro Gómez Leyva no tardó en relacionar a los anarquistas con el movimiento #YoSoy132, para a su vez ligarlo con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, y culparlo de los hechos. Pero la realidad que nos deja ver las evidencias en video, es que se trataban de porros que se habían infiltrado a la manifestación.

    A partir de ese momento, la aparición de estos «anarquistas» ha sido una constante. Tanto en marchas ciudadanas, como en marchas de poderes fácticos. Por ejemplo, los de la CNTE, quienes bloquearon el aeropuerto y pusieron en jaque la vida diaria de la capital, supieron (posiblemente por su experiencia) deslindarse y no dejar que estos individuos se juntaran con ellos. También han sido una constante en las manifestaciones con relación a la Reforma Energética e incluso con la que toca el tema de la subida del costo del metro en el Distrito Federal. Se saquearon comercios, e incluso quemaron un árbol gigante de navidad. En Guadalajara hubo una manifestación en el congreso estatal en el momento en que estos aprobaban la Reforma Energética que se desbocó en violencia. Las dos fuerzas principales, el PRI, y Movimiento Ciudadano (encabezado por Enrique Alfaro, y que representa no sólo a la izquierda tapatía, sino que muchos simpatizantes del PAN lo han apoyado) se señalaron mutuamente, y se culparon de haber creado dichos actos violentos.

    Lo que queda evidente es que estos anarquistas son individuos que se integran a las manifestaciones, más no son parte inicial de ellas. Pero lo cierto es que en la opinión pública se está creando el mensaje de que las manifestaciones son violentas. ¿A quién podría interesar esto?

    La teoría más «correcta» sería pensar en que se trata simplemente de vándalos desadaptados. En un país donde la justicia no reina precisamente, donde hay mucho encono e indignación, no es raro pensar en que algunas personas motivadas por esta desintegración, decidan manifestarse violentamente. Posiblemente, este aumento súbito de violencia podría entenderse por la indignación que representa el personaje de Peña Nieto y el regreso del PRI. Podrían entrar dudas por sus muy poco prácticas estrategias. Pero también cuando la emoción florece y el individuo es incapaz de controlarla, no se puede esperar estrategia alguna. En esta teoría podríamos pensar que se encuentran izquierdistas o anarquistas que actúan autónomamente y no son parte de una estrategia de un poder político mayor.

    Algunos mencionan el nombre de López Obrador y su MORENA: La relación viene inicialmente porque si hay alguien que vive de la manifestación, es el tabasqueño. Se podría pensar que es una estrategia para desestabilizar el régimen de Peña Nieto. Pero me pregunto si con estos actos de violencia, que más que legitimar la disidencia, la condenan,se podrá desestabilizar a éste gobierno. Dudo de esta teoría dado que López Obrador aspirará por tercera vez (como el eterno candidato) a la Presidencia en 2018. En mi particular punto de opinión. Sería darse un disparo en el pie hacer algo así, más que un régimen como el del PRI (y toda su experiencia), no tendría dificultad en rastrear el origen de dicha violencia. También cabe decir que en el sexenio pasado, a pesar de la polarización, de su maniqueísmo, y de la poca tolerancia que de pronto se puede encontrar en algunos de sus seguidores, fueron muy escasas las manifestaciones de violencia en las manifestaciones relacionadas con el personaje. ¿Por qué antes no y ahora sí?

    Viene la otra parte donde se sugiere que podría ser una estrategia gubernamental (sobre todo por el pasado del PRI y por su histórica relación con la libertad de expresión). Sabemos de antemano que la gran mayoría de las manifestaciones tienen como destinatario el gobierno de Peña Nieto (partiendo de que ellos están en el poder), y sabemos que gracias a una, su victoria en las elecciones pasadas dejó de ser un hecho, fue cuestionada, así como también se puso en entredicho la credibilidad de Televisa, quien promocionó constantemente al ahora Presidente. Su legitimidad y credibilidad están actualmente en cuestionamiento por la mayoría de la población y todo este coctel podría terminar siendo un caldo de cultivo que mediante acciones posteriores podría desatar algún problema mayor. Entonces, en esta teoría, se querría deslegitimar a las manifestaciones creando la relación entre manifestaciones y violencia, con el fin de que estas no puedan generar suficiente masa crítica (recordar que se propone una ley para regular las manifestaciones en la capital) independientemente de si esta se pueda traducir en actos violentos, o bien, simplemente ponga temas sobre la mesa que sean incómodos para el régimen actual (como sucedió con #YoSoy132).

    Alguna vez me comentaron, que independientemente de que fueran pagados, o que se muevan de forma independiente, el número de anarquistas violentos, es inversamente proporcional a la aceptación de un régimen en la población. Independientemende de lo que sea, la violencia siempre es repudiable, y creo que en México, si bien, se tienen muchos problemas, no se necesita llegar a este estadio para tratar de solventar injusticias. El libro de «De la Dictadura a la Democracia» de Gene Sharp, que es algo así como un manual para acabar con regímenes dictatoriales de forma pacífica, explica como el uso desmedido de la violencia, puede lograr sí, destituir a un dictador, pero con un gran riesgo de imponer un nuevo régimen más sanguinario.

    En una manifestación pacífica debe de haber tolerancia de ambas partes. Los manifestantes deben de saber poner límites en tanto busquen afectar lo más mínimo la vida diaria de una ciudad (la CNTE fue un caso donde dicho límite se rompió en demasía) y a la vez los habitantes tengan cierto grado de tolerancia hacia dichos manifestantes, por ejemplo, tomando alguna ruta alterna. Espero que este tipo de manifestaciones violentas que a nadie ayuda, desaparezcan, y que se recobre la civilidad. Porque por unos pocos, perdemos todos.