Etiqueta: Liberalismo

  • Ser un conservador en el siglo XXI

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Un amigo me decía, -imagínate a esas personas que fueron a manifestarse «en contra de los gays», ¿Qué pensarán cuando en 20 años, el matrimonio gay sea algo normal y aceptado por la sociedad?, la misma historia se repite con el conservadurismo, se opusieron a los matrimonios raciales y hasta a la abolición de la esclavitud-. Con esto, mi amigo daba por sentado que ser conservador es algo inútil y hasta ignorante. De igual forma me mostraba estudios que dicen que los liberales tienden a tener un IQ un poco más alto para reforzar su teoría de que los conservadores son ignorantes, así lo dejaban en claro -decía él- los videos de las marchas donde un joven no sabía siquiera que era la pederastía.

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Pensar que el conservadurismo no tiene utilidad alguna en la sociedad es un argumento absurdo. En realidad, caen en eso mismo que él o ellos mismos acusan, que los conservadores viven en una burbuja.

    Por más imperfecto sea nuestro mundo, nadie puede negar que a partir de la Revoluciones Francesa e Industrial el mundo tuvo un impulso sin precedentes tanto en lo económico como en lo político. Los occidentales nos acostumbramos a vivir en democracia, y ese jaloneo eterno entre conservadores y liberales logró configurar sociedades más estables que las que hubiéramos podido crear por medio de regímenes autocráticos.

    A los conservadores se les recuerda su postura reaccionaria con respecto a la esclavitud y hasta con los derechos de la mujer. Pero por otro lado, y así lo afirman varios de los politólogos más reconocidos como Francis Fukuyama y Anthony Giddens, el welfare state (es decir, el estado de bienestar compuesto de seguros de desempleo, pensiones, sanidad gratuita y demás) se lo debemos al conservadurismo, quienes ante la presión de algunos liberales, y sobre todo, la izquierda de ese entonces, decidieron crear este sistema para evitar que sus gobernados se decantaran por el comunismo. Gracias al jaloneo se obtuvo el mejor de los tres escenarios. De los otros dos, uno constaba de un capitalismo donde los ciudadanos estuvieran completamente desprotegidos, y el otro de un comunismo totalitario.

    El argumento de que todos los «cambios» y los nuevos derechos son productos de los liberales es un tanto superficial. Es cierto, los liberales defendieron todas esas agendas progresistas que ahora son consideradas como derechos fundamentales: la abolición de la esclavitud, el derecho del voto a la mujer, el matrimonio interracial, o ahora el matrimonio igualitario. Pero en muchos casos, su oposición a esos cambios lograron que se llevaran a cabo de mejor forma.

    Ahora que se habla de familia tradicional y valores tradicionales, hay que recalcar que la cohesión y fortaleza que tiene una sociedad está dada por un conjunto de valores y creencias propias. Por más «válidos» sean los nuevos valores que pretenden sustituir a los primeros, y aunque ya «hayan funcionado en otro lado», un cambio drástico podría poner en riesgo esa cohesión.

    Por ejemplo, imaginemos que mañana se publican estudios bien desarrollados donde comprueban sin ningún sesgo ideológico que el postulado de los teóricos de género, que afirma que al afirmar que no hay diferencias psicológicas determinado por el sexo, es completamente válido, y por lo tanto, en la Asamblea General de la ONU todos los países acuerdan en instaurar desde ya en sus países baños unisex, que quien quiera pueda cambiar de género, que todas las escuelas sean gender-free, y que ahora son familias y no una familia.

    conservadurismo vs liberalismo

    Crearíamos un desmadre. ¿Por qué? Porque romperíamos súbitamente con el orden de las cosas para implementar uno nuevo, lo cual produciría un shock cultural de proporciones inéditas. Y eso no es necesariamente porque este planteamiento esté mal, ya que según este hipotético caso, está comprobado que la teoría de género es la perfecta solución para acabar con la discriminación. Sino porque no estamos dando siquiera tiempo a la sociedad de adaptarse a una nueva realidad.

    Imagínate que de pronto toda la estructura educativa cambia, ya habíamos creado instituciones que tomaban en cuenta el modelo anterior ¿qué es lo que va a pasar? ¿Qué impacto va a tener en un niño que de pronto le digan que todo lo que habían aprendido es falso?

    Posiblemente no tengamos muchos casos a la mano si hablamos de cambios culturales en el mundo contemporáneo, pero sí puedo ilustrar mi argumento con uno económico.

    ¿Te suena el Consenso de Washington? Por medio de este consenso se instó a los países de América Latina a adoptar medidas económicas liberales después de que su modelo de sustitución de importaciones pereciera víctima de sus propias contradicciones. Para muchos economistas las medidas parecían sensatas y lógicas, pero los resultados estuvieron lejos de ser los esperados. Este consenso nunca entendió la realidad particular de cada país y promovió las medidas como si se trataran de una receta. Las consecuencias las conocemos todos, en respuesta, el cono sudamericano viró a la izquierda y emergieron demagogos como Hugo Chávez y Evo Morales. Países como Venezuela se encuentran en una crisis tanto económica como política.

    Y de hecho, cuando hablamos de la teoría de género, hablamos de una teoría -como casi todas las teorías de cualquier cosa- que puede tener fines nobles, pero que tiene a mi parecer, varios errores en su planteamiento y en las formas con las que intenta llegar a ese fin, porque al menos en varias de sus vertientes, presume antecedentes marxistas (sobre todo el feminismo radical) que invitan más a la confrontación y dan por sentado que cualquier diferencia entre hombre y mujer es malo o indeseable. En realidad, el conservadurismo en un largo plazo puede abonar a que algunos cambios que muchos claman, como la equidad entre el hombre o la mujer o el matrimonio igualitario, se lleven a cabo de una forma más tersa y progresiva de tal manera que no genere un fuerte impacto en la sociedad, sino por el contrario.

    Posiblemente, gracias al conservadurismo -al igual como ocurrió con el welfare state-, se opte por una versión más moderada como vía para llegar a ese escenario. Tal vez el conservadurismo no quiera ceder un ápice ni tampoco los liberales, como ahora se palpa en sendos discursos, pero posiblemente en algún momento ambas posturas tendrán que ceder un poco. Para algunos puede parecer algo difícil de esperar por el atrincheramiento de ambas partes, y porque en cierta medida, más que los hijos o los derechos, detrás hay una batalla más bien ideológica.

    La sociedad cambia, las estructuras también, así también lo hacen las formas de organización (incluida la familia), pero eso no implica que los cambios no deban de someterse a juicio y deba asumirse que como «es cambio» es entonces algo positivo. Como lo sugiere la historia moderna, tanto liberales y conservadores tienen un papel importante en la historia y en la reorganización de las estructuras.

    En realidad ser liberal o conservador no es algo malo y menos aún se puede hacer un juicio de valor. Con excepción de los regímenes mas represivos y autoritarios, de alguna forma ambas posturas nos han acompañado en nuestra historia, y ello tiene una muy justificada razón. Tanto así que hasta nuestros genes inciden para adoptar una de ambas posturas ideológicas.

  • El Papa Francisco y los indignados

    El Papa Francisco y los indignados

    No faltan los «críticos», quienes están molestos por la venida del Papa Francisco a nuestro país. Es cierto, hay algunas cuestiones que pueden ser muy criticables, pero estas tienen que ver más bien con actores que tratan de sacar cierto provecho de la visita del Papa, como algunos sectores del Gobierno (que Angélica Rivera o Anahí realicen canciones al Papa es, o debería de ser, un insulto para los creyentes) o empresas privadas que buscan lucrar con la venida de Mario Bergoglio. Pero que este personaje, quien además es la cabeza del Vaticano, llegue a nuestro país, no tendría por qué causar indignación. Mucho menos debe indignar que creyentes vayan a admirarlo.

    El Papa Francisco

    No, no soy practicante, aunque ciertamente le tengo cierta simpatía al Papa Francisco. Pero aunque así no fuese, no debería tener razón alguna para «indignarme».

    82.7% de los mexicanos son católicos (cierto, son cada vez menos), y en una nación libre, cualquier persona debería de poder profesar las creencias que le plazca. Si un individuo decide ser católico, protestante, testigo de Jehová, musulmán, o pastor de Gokú, debería poder serlo sin ser molestado ni criticado. Cada persona tiene derecho de hacer su vida mientras ésta no afecte a los demás.

    Muchas personas que se autodenominan liberales, han comenzado a criticar a los creyentes, los llaman borregos, o publican memes apócrifos como el siguiente (dudo mucho que sean lectores voraces):

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    Y afirmo que se autodenominan así, porque un liberal, por antonomasia, respeta las creencias de los demás. Un liberal, por poner un ejemplo, posiblemente no profese alguna religión y se considere ateo (un liberal no lo deja de ser si decide profesar una religión, como aclaración), pero respeta a quienes sí la profesan. Un liberal puede, sí, tener un sistema de creencias muy diferentes a las de un religioso (el aborto, eutanasia, matrimonios gay, por un decir) y lucha por ideales que se contraponen con los de las personas religiosas; pero si bien esta contraposición puede confrontarlo con los religiosos, no deja de respetar el derecho de la otra parte de tener su religión y sus creencias, como él tiene las suyas.

    Ese halo de superioridad moral de algunos, al criticar y considerar poco inteligentes a quienes profesan una religión, sólo deja patente su ignorancia. Máxime cuando ese tipo de personas solamente se encargan de repetir los mismos discursos, posts y dibujos que otros publican en las redes sociales. Creen que por el mero hecho de ser ateos son más intelectuales, saben más (porque vaya, para conocer bien una religión se necesita leer y estudiar mucho también) y son superiores, y con base en esas premisas falsas, se dan la autoridad moral de criticar y denostar a quienes han elegido una religión como su forma de vida.

    Es válido poner en tela de juicio lo que no se cree. Si un ateo emite una crítica a la Iglesia, o incluso a la doctrina, está en su derecho. Si quiere hablar de los casos de pederastía o la inqusición, también lo puede hacer. Pero una persona que se quiera autodenominar liberal, deja automáticamente de serlo cuando se burla o denosta a aquellas personas que han decidido profesar sus creencias.

    Curioso con un Papa que se ha mostrado bastante más tolerante con aquellos que estaban etiquetados por algunos integrantes de la Iglesia o algunos círculos conservadores, como los gays, y que en este sentido ha mostrado una mayor apertura.

    Dicen las lenguas, que lo que te choca, te checa.

  • Los conservadores son nocivos para la salud

    Me di a la tarea de leer un libro llamado «Qué Significa ser Conservador» de Kirk Russell, uno de las cuales sienta las bases del conservadurismo estadounidense actual (estilo «Tea Party» y todo ese rollo). Naturalmente quería saber como piensan los conservadores estadounidenses y como fundamentan en «todo eso que creen». Posiblemente esta crítica aplique en cierta forma para el conservadurismo mexicano, que hay que recalcar, no es exáctamente igual que el conservadurismo estadounidense. De hecho me atrevo a decir que el conservadurismo de Estados Unidos es más extremista que el que se vive aquí.

    Kirk Russell dice que es mejor lo «malo por conocido que lo bueno por conocer«, yo lo que noto en su pensamiento (y posiblemente sea un patrón entre los conservadores) es un miedo al cambio. Me explico, Kirk Russell critica a todas las corrientes de pensamiento «no conservadoras» y las tacha de ideologías que según el son nocivas para la sociedad, ideologías como el liberalismo, el comunismo, la socialdemocracia, el libertarismo entre muchas otras más. Es cierto que no todos los cambios son buenos y muchos terminan siendo contrapruducentes en la práctica como el comunismo, pero si la humanidad hubiera depositado su futuro en pensamientos como los de Kirk Russell, ahora estaríamos en la edad media. Es cierto que hemos pasado por algunos regímenes nocivos para la sociedad, pero debimos haberlos pasado para darnos cuenta que no funcionaban (comunismo, fascismo, nazismo etc.) porque de todos modos de alguna u otra forma los tendríamos que haber conocido para saber que sistema ideológico y económico podría ser más conveniente para la sociedad.

    Curiosamente la democracia bajo la que vivió Kirk Russell, la que le permitió escribir, expresarse y vender libros sin que fuera reprimido o castigado, si bien surgió en Atenas (y luego desaparecería por varios siglos), resurgió gracias a los liberales que estaban hartos del absolutismo y la monarquía que no permitía el progreso del mundo. Eso que Russell quiere «conservar» en parte fue heredado por liberales de otros tiempos. El filósofo estadounidense muestra una profunda aversión hacia aquellos pensadores que no se consideraban conservadores, ya no digamos Marx, sino Rousseau. En cambio menciona a varios pensadores conservadores que a excepción de Edmund Burke (crítico feroz de la Revolución Francesa) y Alexis de Tocqueville (al cual le puso etiquetas que no le corresponden) nadie conoce ni en su casa (por alguna razón será). También se atreve a afirmar (al menos tácitamente) que Friedrich Hayek era un conservador.

    Kirk Russell afirmó que los cambios deben de ser lentos y graduales. El «admiraba» a Ronald Reagan, a quien llamó «conservador popular». Curiosamente Ronald Reagan impulsó medidas neoliberales en Estados Unidos, que de graduales tuvieron muy poco, al punto que críticos suyos como la activista canadiense Naomi Klein llamaron a la implementación de estas medidas como «La Doctrina del Shock». Kirk Russell insiste en mirar al pasado, conservar, decirle no al cambio porque supone, que este será nocivo para la sociedad.

    Kirk Russell como todos los conservadores, es capitalista. Pero me imagino que sería de una empresa la cual fuera guiada «conservadoramente» en un sistema caótico de libre mercado y alta competitividad. Seguramente desaparecería, porque sería una empresa recitente a los cambios que se necesitarían para sobrevivir. Igual es la humanidad, no podemos quedarnos sentados conformándonos con lo tradicional, la raza humana debe estar en constante cambio, e ir progresando. Y es cierto, los liberales pueden que se equivoquen en varias de sus tesis, pero de esos errores la humanidad aprende a ver lo que es bueno y malo para ella. Por el contrario, los conservadores niegan el progreso a la humanidad, porque tienen miedo al cambio, a lo nuevo y creen que la sabiduría ancestral es suficiente. Pero si esos mismos hubieran vivido en la época cuando esa «sabiduría ancestral» surgió, seguramente la hubieran negado.

  • La mochería mexicana II (revisión)

    A ver, estuve viendo algunos comentarios que colocaron en el artículo anterior y creo que esto merece una revisión para aclarar algunos puntos. Alguien dijo por ahí que los liberales crean una «moral» a su medida y a sus intereses propios, por lo que no les importa llevarse a gente entre las patas. Puede ser cierto en algunos casos, pero yo sinceramente de los liberales que he tenido el placer de conocer, pocos de ellos se me han hecho personas malas. Es cierto que (algunos) tienden más a algunos actos como la promiscuidad, a ser más inestables en sus relaciones sentimentales entre otras cosas por que tal vez no tienen un referente moral que si tienen los conservadores en esa materia. Pero yo nunca he visto una correlación entre liberalismo con antivalores como corrupción, robo, asesinato, etc, porque esos valores son considerados universales y tanto el conservadurismo como el liberalismo los ha tomado.

    Nunca he dicho que los liberales sean buenos y los conservadores sean malos. Creo que la posición ideológica no determina la bondad o la maldad de las personas. A lo que me refiero es la hipocresia que manejan muchos (no todos) de los que se denominan conservadores, porque pregonan una escala de valores morales por un lado y por otra la violan, como el caso de las mujeres que contaba que habían ido a México D.F. a practicarse abortos. Yo, en mi vida, al estar en colegios de corriente conservadora me percaté de esa hipocresía y doble moral que muchas veces manejan, como decía, les preocupaban más los condones o las relaciones prematrimoniales que el bullying, las peleas y otro tipo de degradación humana. Lo que aquí se critica no es tanto el conservadurismo en sí, sino a quienes se dicen ser conservadores y tratan de transmitir una ideología que ni ellos mismos respetan. A pesar de decir tener una escala de valores, también se llevan a los demás entre las patas y es peor, porque al ser conservadores, las víctimas no están advertidas.

    Algunos de los conservadores, como ocurre con los políticos y las leyes, buscan también lagunas dentro de los valores morales para obrar mal. Al cabo todos los malos actos que ellos cometan quedarán sanados al recibir la confesión. Y otra cosa, para demostrar que el conservadurismo 0 el liberalismo no tiene que ver nada con la degradación social sino más bien la conducta de cada persona independientemente de su posición ideológica pongo un ejemplo: México es un país conservador en general, y me pregunto ¿Cómo está la corrupción en México? ¿La justicia social? ¿El abuso, el narcotráfico, el dinero fácil, el índice de asesinatos?. Y en un país próspero europeo como Suecia tajantemente liberal ¿Cómo están las cosas? ¿Verdad que no tiene nada que ver?.

    Me considero una persona liberal hasta cierto punto, aún así yo defiendo algunos valores que son más propios del conservadurismo como mi oposición al aborto o la adopción entre homosexuales, pero no porque me sean impuestas, sino porque según mis convicciones creo que eso es lo correcto. Lo que también reniego del conservadurismo es que la escala de valores (independientemente de que varios de sus puntos sean buenos y totalmente válidos) es dogmática, anacrónica y por lo tanto le cuesta trabajo retroalimentarse. La gente no la sigue en su mayoría por convicción propia, sino porque les dijeron que eso es lo correcto.

    En lo que no concuerdo con algunos liberales (los más radicales) es en tratar de imponer su corriente ideológica a los demás, es decir, aquellos que quieren imponer el ateísmo y no dejan a sus terceros practicar alguna religión cuando están en su derecho. Recuerdo hace algunos días cuando fui al Distrito Federal, entre los límites de La Marquesa y Santa Fé vi unos anuncios publicitarios con la imagen del papa Juan Pablo II que decían que el estaba en contra del aborto (supongo esto, como una reacción a las leyes promovidas por Marcelo Ebrard), y dije, es totalmente válido, tienen derecho a utilizar su libertad de expresión para dar a conocer sus ideas, independientemente de si uno esté de acuerdo o no con ellas. En un mundo democrático deben tener cabida todo tipo de pensamientos.

    Independientemente de la posición ideológica que tengamos, existen valores universales que por nuestra naturaleza humana los damos por sentado. Sabemos que es malo robar, es malo dañar de una u otra forma a otra persona, es malo matar a una tercera persona, entre otros. Esto no tiene que ver con una postura ideológica, el que no las acepte es un desadaptado social, una persona con problemas psicológicos profundos y una persona enferma. Punto

  • La mochería mexicana

    Platicaba con mi terapeuta, una persona conservadora, pero que a pesar de lo que se puede creer, es una persona muy estudiada y abierta a las opiniones distintas a las que tiene él. Al grado que una vez me regaló un libro de López Obrador y leyó todas las columnas del periódico del izquierdista llamado «regeneración», eso sí, todas las criticó y dijo -este tipejo se cree un dios-, el único al que le dió la palabra fue una columna donde Andrés Manuel hablaba sobre el fracaso del neoliberalismo, a lo que mi terapeuta dijo -en esto si tiene razón, el neoliberalismo ha fracasado-. Pero bueno, estuvimos hablando de política y estábamos ambos decepcionados de que Andrés Manuel López  Obrador ganara las elecciones internas de la izquierda. Yo le mencionaba que si a alguien le podría dar mi voto, a pesar de que tenía varias diferencias con él, era a Marcelo Ebrard. El me dijo, que Marcelo Ebrard es una persona demasiado liberal, y que cuando una persona cae en el extremo del liberalismo pierde la noción de la moral y puede hacer lo que sea.

    Sin estar totalmente en desacuerdo con esa afirmación, porque yo siempre he pensado que los extremos son malos, al salir de la consulta me puse a pensar, ¿Entonces el liberalismo es un mal en México?. Sinceramente no lo creo, es más, no creo que el que una persona sea conservadora o liberal determine su bondad o maldad. Simplemente tienen una percepción del mundo distintos y tienen escalas de valores distintos. A diferencia de mi terapeuta, que como decía es una persona muy leída, con bases filosóficas, psicológicas entre otros, hay muchas personas que se consideran conservadoras (o coloquialmente les podemos llamar «mochas«) pero no lo hacen porque tengan un conocimiento profundo, sino más bien basan su postura en prejuicios, en los paradigmas tradicionales, en la religión (muchas veces mal entendida).

    Yo estudié toda mi primaria y secundaria en un colegio del Opus Dei, y ahí me di cuenta de las contradicciones del conservadurismo. Para los maestros y los que formaban parte de la institución era motivo directo de suspensión traer un arete, mostrar conductas homosexuales aunque fueran en broma, entre otros. También nos decían que escuchar temas como la de Alejandra Guzmán de «Hacer el amor con otro» o la de «Hotel California» de los Eagles era un pecado mortal. Pero a esas mismas personas no se les hacía tan grave ni «pecaminoso» el bullying, que era constante en esa escuela, o la discriminación ante las minorías, los pobres, etc.

    Desde esa vez me arropé al liberalismo. Me di cuenta que el conservadurismo en sus mayores vertientes era hipócrita, porque nos advierten sobre la gravedad de que existan homosexuales, que estos se casen, las relaciones prematrimoniales, entre algunos otros temas. Pero no veían con tanta pecaminosidad otras actividades que perjudican la integridad del ser humano como el abuso de poder, el maltrato a otras personas, el enriquecimiento ilícito, y muchas otras actividades que degradan de una forma más fuerte al ser humano.Yo nunca he visto que excomulguen a un homicida, y si a alguien que promueva la adopción gay.

    También es muy cierto que muchos de los conservadores (no todos), tienen problemas para sostener sus principios, provocando una doble moral. He escuchado casos de gente tapatía que muestra una faceta conservadora, pero que ante un embarazo no deseado, van a México D.F. a abortar, donde sí está permitido. También he conocido gente que durante su vida se han dedicado a transmitir las enseñanzas de Jesús, y que a su vez están dentro de pandillas, tienen relaciones sexuales promiscuas etc. Que decir de los casos de pederastía en algunos padres, de los cuales la Iglesia se ha tardado en reconocer.

    ¿O qué es más preocupante? ¿Ver un amanerado en un centro comercial? ¿O un cadaver arrojado en plena calle? Muchos de los narcotraficantes tienen sus santitos, y la Iglesia no hace nada ¿Por qué no los excomulgan?  Por esto, los conservadores son mas proclives a caer en la doble moral y por ende son fácilmente blanco de críticas por sus contrapartes liberales. Y no es que sea malo ser conservador, sino que si uno elije esa postura debe sostenerla cueste lo que cueste y muchos no hacen eso, o terminan cayendo en el dogmatismo o terminan violando sus principìos.

     

  • Liberales, Ateos y Fieles. Más inteligentes.

    “La paranoia ayuda a la vida, y si los humanos son paranoicos, se vuelven más religiosos y ven las manos de Dios en todas partes”, asegura el investigador.

    Me vino a la mente si los liberales eran más inteligentes cuando ví que un regidor de Navolato quería prohibir las minifaldas para evitar los embarazos prematuros. ¡Que semejante estupidez!, yo me acostaría con una mujer esté vestida como esté vestida, hasta se me haría más sensual desabrochar la chaqueta de la mujer poco a poco a tenerla con poca ropa desde un principio. De verdad que en algunos círculos del conservadurismo parece que lo que hace más falta es la inteligencia, parece que actúan bajo los impulsos de las emociones y no de la razón (tal vez porque es más difícil). Pero bueno, resulta que la CNN publicó un estudio donde se reveló que los liberales, ateos y fieles son más inteligentes. Este estudio fué realizado por la Escuela Londinense de Ciencia Económica y Política, allá en Inglaterra.

    Empecemos con la cuestión de la religión. En un principio no hay que generalizar porque yo he conocido religiosos muy inteligentes y estudiados, pero pues es la cruda realidad. El promedio de este estudio arrojó que los ateos tenían un 103 de IQ en promedio y los religiosos de un 97. Si me he fijado que muchos de los que creen en una religión lo hacen por tener que creer en algo, y los que son ateos suelen cuestionarse más las «cosas de la vida». También hay que entender que la religión está parte basadas en dogmas (verdades ya dichas) y los ateos se esfuerzan torturan mentalmente para llegar a una verdad a la que tal vez nunca van a llegar. Por eso tal vez los ateos son más racionales y tienden a tener el IQ más elevado. El profesor Bailey, quien es uno de los realizadores del estudio afirmó «El ateísmo “permite cuestionar y especular sobre la vida sin preocuparse por los dogmas de una religión”.

    Seguimos con la cuestión de liberales y conservadores. Ahí también se reveló que el IQ de los liberales es más alto que el de los conservadores (105 los liberales, 96 los conservadores), y de hecho son más generosos. Los liberales suelen preocuparse más por personas totalmente ajenas a ellos, mientras que los conservadores sólo muestran preocupación por quienes les son afines. La preocupación de los conservadores por sus seres más cercanos encaja también con la necesidad de mantenerse a salvo, en contraste con la tendencia de los liberales por aventurarse hacia lo desconocido. Totalmente de acuerdo, he visto que los conservadores son más reacios a debatir que los liberales sobre ciertos temas, porque para los conservadores, todo ya está escrito y explicado. Yo no comulgo con toda la ideología liberal, pero estoy de acuerdo en que el debate y la reflexión es necesaria para decidir por donde encaminar a la sociedad. Se reafirma este estudio al ver algun otro panista trasnochado (véase Emilio González, Gobernador de Jalisco) o a los del Tea Party, quienes no creo que muestren un alto nivel de Inteligencia.

    Ahora vamos con lo de la monogamia, o fidelidad, o como lo quieran llamar. Esto se dá solo en los hombres, y como ya lo había dicho en otro artículo. Los hombres inteligentes son menos propensos a ser infieles porque pueden reconocer las ventajas que les proporciona una relación exclusiva. Yo ya había escuchado por medio de otras voces, que las personas que suelen engañar a sus parejas suelen no ser muy inteligentes. Todos ellos a los que les gusta la juerga, y andar acostándose con otras mujeres, pues en realidad no son muy inteligentes. Aunque según los evolucionistas, la monogamia va en contra de su deber evolutivo, que les indica que deben de esparcir su semilla con varias parejas. Y parece que en occidente no seguimos nuestro deber evolutivo porque los que son infieles usan algo que se llama condón. A la mayoría de los infieles no les gustaría tener varios hijos a los cuales mantener y por lo cual se protegen. No siempre con éxito, claro.

    Pero bueno. ¿De que sirve ser inteligente?. Así como la escasa inteligencia es una anormalidad, el ser muy inteligente también lo es, y no siempre suele ser una ventaja, de hecho a veces trae complicaciones como problemas de adaptación ante una sociedad que no es «tan inteligente» como la persona en cuestión. Los ateos son una minoría, los liberales no tanto pero también lo son, y los fieles, pues según estudios revelados, la mitad de las personas son fieles. La inteligencia no garantiza la felicidad, por el contrario, en algunos casos puede ser un estorbo para tener una vida plena.