Etiqueta: Lázaro Cárdenas

  • la izquierda y el «Tata» Cárdenas

    la izquierda y el «Tata» Cárdenas

    Cuando se habla de Reforma Energética, cuando se habla de privatizar Pemex, cuando se habla de petróleo, lo primero que viene a la mente es Lázaro Cárdenas. ¿Por qué? Porque en los libros de historia nos hablaron hasta el hartazgo de la mentada expropiación petrolera, cuento que ni siquiera fue bien contado, porque Lázaro  Cárdenas no expropió el petróleo (el petróleo era ya de «todos los mexicanos»), sino que expropió la maquinaria y todo lo que se necesitaba para sacar el oro negro.

    la izquierda y el "Tata" Cárdenas

    El PRD a la hora de hacer sus plantones en el congreso, saca sus cartelones con la forma de Lázaro Cárdenas, como tratando de hacer sentir remordimiento tanto al PAN y al PRI de haberle fallado a esa suerte de semidios, de mito histórico. Seguramente los panistas no harán más que soltar una carcajada y sentir ternura por los izquierdistas. Los priístas no tanto, porque no se han deshecho de todo del mito, incluso hay que recordar a Peña Nieto evocando a Lázaro Cárdenas desde los ardientes fuegos del infierno. Incluso en la retórica pareciera que -Queremos abrir poquito Pemex, pero no lo suficiente para que no se enoje el «Tata» con nosotros a quienes les debemos tanto, como pidiéndole permiso.

    Traer como argumento un cartel con la forma de ese Presidente que nos gobernó hace tres cuartos de siglo es algo, sí, para reírse. Uno esperaría que la izquierda trajera datos duros como estadísticas, diagramas e información de como es que la apertura de Pemex podría perjudicar a los mexicanos. Pero como posiblemente no lo hay porque quedó demostrado que el petróleo en manos del gobierno genera mucha corrupción (el petróleo es de todos los… Deschamps), no hay forma de contraargumentar la necesidad de abrir Pemex.

    El problema es que dentro de la Reforma Energética sí hay algunos puntos preocupantes donde la izquierda tendría que ser incisiva y no estar mostrando cartelitos de Lázaro Cárdenas. Y ni que decir de los pasivos convertidos en deuda pública, no parece que el PRD esté haciendo demasiado, porque es un crimen que se haga esto sin hacer que quienes mamaron y robaron de Pemex paguen y/o sean ajusticiados. ¿Será que hay algunos perredistas que sí mamaron de ahí?

    En la actualidad, Lázaro Cárdenas es más útil al país como la avenida que cruza por mi casa que como mito histórico. No niego que el «Tata» pudo haber sido un hombre bienintencionado que quería a México, pero se trata de soluciones de inicios del siglo pasado, y varias de sus políticas contribuyeron a formar toda la estructura de ese «partidazo» que nos gobierna ahora y a quien critican por echar mano de esas mismas estructuras.

    La historia está llena de mitos e historias mal contadas, y eso es algo que ocurre en todos los países, donde se tergiversa la historia para crear cohesión social. En algunos lares funciona, en otros casos, como el mexicano, es contraproducente, muy contraproducente.

     

  • La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    Quienes se quedan «en medio» buscan agradar a todos y no tener conflictos con nadie. Pero a veces sucede que todos terminan inconformes con quien decide tomar esa postura. Quedarse en medio, refleja una falsa intención de moderación y prudencia, y a la vez se percibe cierta inseguridad y cierto miedo. Esto es lo que creo yo ha pasado con la reforma energética de Peña Nieto, que al final no tuvo ese mucho de arriesgarse, de pagar el precio y sí de quedar bien con todos.

    La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    Lázaro Cárdenas, aquel legendario Presidente para la izquierda y un sector del PRI, expropió el petróleo. Pero fue otro Presidente, Ruiz Cortines quien terminó cerrando Pemex con puerta de acero al decretar que el ejecutivo no podía otorgar concesiones a empresas privadas. Gracias a este dato histórico, el PRI de Peña pudo hacer una reforma a medias cuando menos, porque puede avanzarle «un poquito» sin traicionar el «legado» de Lázaro Cárdenas. Es decir, bajamos los decretos de Cortines, y ahora nos quedan los de Lázaro Cárdenas intactos. Entonces no hemos traicionado la memoria histórica de los mexicanos, por el contrario, defendemos el legado histórico. Al cabo nadie conoce a Ruiz Cortines y menos que él fue quien prohibio el otorgamiento de concesiones.

    La propuesta de reforma consiste en una modificación al artículo 27 donde el estado podrá celebrar contratos de «utilidad compartida» sin perder el control de los energéticos. ¿Es un avance? Sí, pero pequeño y no hay mucho más que festejar: No se toca al sindicato de Romero Deschamps, y el petróleo sigue «siendo de todos los mexicanos». Y es que la reforma es lo suficientemente sosa para considerar absurdo que esta misma implique una privatización.

    Esta reforma más bien es política. Lo repito. El PRI va a buscar el desarrollo de México sólo al punto en que preserve sus intereses. Y políticamente fue lo que más le convino. Abro Pemex un poquito, más no lo suficiente para que la izquierda se me venga encima, que el PRD, que MORENA. Cuando los priístas dijeron que había que defender esta reforma en las calles (lo cual parecía un reto al movimiento de López Obrador), parece que estaban siendo sarcásticos, porque con una reforma tan a medias, no se podrá crear el suficiente coraje como para que se haga un movimiento masivo al cual retar.

    La izquierda está molesta, la derecha también, los mercados, la bolsa de valores, las corporaciones petroleras tampoco están muy contentas. Peña Nieto quiso quedar bien con todos y no quedó bien con nadie. Aunque es ganancia que la molestia sea tenue por varios sectores, contra el hecho de que un importante sector de la sociedad se indigne fehacientemente contra esta iniciativa. Recordemos que el 65% de los mexicanos está en contra de la privatización de Pemex contra un 19% que está a favor (los restantes son indecisos).

    ¿Se tratará de una gradualidad como la que menciona Noam Chomsky? Es decir, ir haciendo cambios de poquito en poquito para que la sociedad no se haya dado cuenta como es que el petróleo haya sido privatizado. O bien, es simplemente una reforma timorata, una reforma energética pensada desde conveniencias políticas. Pensada en no despertar al supuesto «México bronco», pensada en que el PRD no se baje del Pacto por México para que los priístas puedan seguir mangoneándolos.

    El PRI no quiso tomar el riesgo. Peña Nieto se presentó como el gran reformador (algunos se la creyeron) y de las 4 reformas propuestas, se ejecutaron 2 (la laboral y la de telecomunicaciones) que terminaron muy cortas, y esta propuesta por el ejecutivo tiene el mismo talante. Faltaría la fiscal pero creo que ya no podemos esperar mucho. Las reformas no lo han sido tanto, y en todos los casos, les han llovido críticas desde diversos sectores por dicha timidez. El gobierno de Peña Nieto que empezó pujante a pesar de las críticas de gran parte de la población se desinfla. Cuando ya no queden reformas por aplicar, habremos de preguntarnos cual será la siguiente estrategia.  Peña Nieto quedaría como un reformador mediocre.

    No, no hay intenciones de cambiar. Ni un pacto donde se invitaba a todas las fuerzas a trabajar en común (con estrategia mañosa) permitió que se lograran los avances que necesita este país.

    La insistencia de rememorar a Lázaro Cárdenas en el documento enviado por Peña al pleno, es la clara muestra de la incapacidad, o más bien, falta de voluntad para tomar riesgos. Se terminaron abrazando a los mitos históricos de nuestro país, a decisiones que en su momento pudieron haber sido útiles. Pero ahora ya no. En ese sentido el PRI terminó igual que el PRD o AMLO, tratando de justificar sus posturas con una historia mexicana que no es lo suficientemente digna para poder presumir y sentirnos orgullosos.

    Faltan ver las discusiones en el pleno, ver como se modifica esta propuesta. Pero la entrada es débil, timorata.

    Lo repito. El petróleo no es de todos los mexicanos, ya quítense eso de la cabeza. Con todo y petrolera no hemos logrado despegar, hay que empezar a hacer las cosas diferentes.

  • La Trilogía de la historia nacional de Enrique Krauze

    Calificación: 4.5 de 5

    Hoy vengo a reseñar no un libro, sino tres, que forman todo un compendio de la historia mexicana narrado por uno de los mejores historiadores: Enrique Krauze. Libros que todo mexicano debería leer para conocer su historia, libros que le darán respuestas a todas esas preguntas que el mexicano se hace como: ¿por qué los mexicanos somos así?.

    Creo que es mas útil reseñar toda la colección como una cosa y no libro por libro porque siguen una misma linea narrativa. Pero si explicaré que «Siglo de Caudillos» abarca desde los inicios de la lucha por la independencia (1810) hasta Porfirio Díaz. «Biografía del Poder» abarca la revolución mexicana hasta que se institucionaliza (desde Madero hasta Cárdenas que fué el último presidente verdaderamente revolucionario), y «La Presidencia Imperial» abarca desde los inicios de ese PRI postrevolucionario (corruptil y demagógico) hasta la fecha en que Krauze termina este último libro (1997, 3 años antes del inicio de la democracia y la caída del régimen priísta).

    Uno de los principales aciertos de esta colección, es que «humaniza» a todos los actores históricos de México. L0s baja del pedestal mítico al que los subió la historia oficial y revolucionaria que nos hemos tenido que tragar en la escuela, pero tampoco cae en el otro extremo de convertir a los buenos en malos o los malos en buenos (como ha intentado hacer la derecha).

    Esta colección, dentro de lo que cabe es objetiva. Es de notar que el autor Enrique Krauze se esforzó por ser lo mas objetivo posible, y basó su tesis en los hechos, los testimonios y su conocimiento, mas que en su ideología y creencias. Vemos como aún siendo liberal, Krauze reconoce al conservador Lucas Alamán, y no se la piensa dos veces por mencionar los errores de aquellos liberales por los cuales el mismo Krauze siente admiración (el autor no niega que Benito Juárez estuvo apunto de regalar la soberanía de nuestro país a Estados Unidos en el tratado McLane-Ocampo o que alguna vez cometió fraude electoral).

    También humaniza a los revolucionarios. Los podemos lograr entender más gracias a este esfuerzo de Enrique Krauze. Y también a los priístas, que a la vez que eran autoritarios y antidemocráticos, también eran humanos y se comportaban como tales. No solo se analiza el comportamiento de los actores en el poder, sino desde su infancia y juventud, para que de esta manera podamos conocer a fondo como eran.

    La línea histórica es continua, lo cual nos permite ver como se van conjugando las cosas para llegar hasta nuestro estadio actual. Krauze recurre a la figura del Tlatoani para explicar el sistema autoritario del PRI, y también la cultura del  «pan o palo«, que se originó con Porfirio Díaz, y que siguió vivo durante todo el régimen priísta (y que tampoco han hecho a un lado ni el PAN ni el PRD). Cultura que consistía en dar pan (favores, dinero, puestos etc…) a los opositores para apaciguarlos, o palo (represión, muertes) para el mismo efecto.

    Aquí no solo podemos aprender sobre la historia de México, porque además Krauze menciona lo que sucede en el mundo (o sucedió) y la influencia que tuvieron esos acontecimientos en nuestra historia: La Revolución Francesa, las guerras mundiales, la guerra civil estadounidense, la guerra entre el comunismo y el capitalismo y las repercusiones que tuvo el combate de ideologías en el país. El lector también aprenderá sobre formas de pensar ideológicas sin necesidad de haber tenido un conocimiento previo, y más bien, lo ayudará a que posteriormente consulte otras fuentes para conocerlas.

    Al ser un intelectual, Krauze nos muestra también la historia de la intelectualidad mexicana. Como interactúan con el poder, y la influencia que tuvieron y tienen en el país. Podemos conocer desde intelectuales como Lucas Alamán, hasta Cosío Villegas, Carlos Fuentes, Carlos Monsivais u Octavio Paz, y su participación a lo largo de la historia del pais.

    Creo que el único fallo es no mencionar el papel de la televisión en las últimas décadas, la cual fué muy importante. Se mencionan mucho los medios impresos como la revista Siempre!, Vuelta, periódicos como El Universal, Excelsior. Pero por alguna extraña razón la TV queda totalmente del lado, ¿no será por sus capítulos de México XXI en Televisa?.

    También me dejó con las ganas de conocer mas sobre la relación de Juárez y Díaz con la masonería. Krauze habla de la influencia masónica y sus diferentes corrientes con profundidad, pero casi no menciona nada sobre la influencia que tuvo esta corriente en Benito Juárez y Porfirio Díaz. Krauze menciona que  «a la vuelta de la casa donde vivía Juarez había un centro de reunión masónica» sugiriendo que fué masón (igual con Porfirio), pero cuando crees que Krauze lo va a contar todo, termina sin decir nada mas, dejando al lecto con la expectativa. ¡Me cae que también eres masón Krauze!.

    Esta es una grán colección que nadie se debe perder. Y más ahora que está de moda sacar libros históricos con un fuerte sesgo ideológico.