Etiqueta: Kate del Castillo

  • ¿Por qué deberías estar hasta la madre de Kate, el Chapo y demás historias?

    ¿Por qué deberías estar hasta la madre de Kate, el Chapo y demás historias?

    De verdad ya basta.

    Sí, escribí un artículo sobre ese encuentro, que dos actores se vean con el Chapo mientras el Gobierno lo busca por mar y tierra es algo que se debe de comentar. Pero a todo hay que darle su justa dimensión, y al tema de Chapo y Kate del Castillo ya se le ha dado demasiada relevancia.

    ¿Por qué deberías estar hasta la madre de Kate, el Chapo y demás historias?

    ¿Por qué? Porque fuera de la «osadía» de los actores y un reportaje sin valor periodístico no hay casi nada de que hablar.

    Y como ya no hay nada relevante que discutir sobre ello, entonces se ha convertido en tema digno de TV y Novelas. Que si Carlos Marín publicó una supuesta conversación donde se dicen cosas bonitas para que luego venga Kate y diga que va a dar su versión.

    ¡Eso parece una telenovela!

    Y no, no tiene trascendencia. Incluso aunque por un decir, Kate hubiera sido amante del Chapo y tenido relaciones sexuales con el susodicho en una cama adornada con velas y cuernos de chivo, no tiene relevancia.

    Porque Kate del Castillo no es alguien que tenga o deba tener trascendencia alguna en la vida nacional.

    Pero todos están pendientes de «los güamazos» que se vienen, de las revelaciones. Algunos dicen que el Gobierno Federal pretende castigar a la actriz como lo hizo con Carmen Aristegui o Pedro Ferriz. Pero Kate no es periodista, ni siquiera su voz es relevante; de hecho no sería un buen «negocio» para el Gobierno, porque no es negocio callar una voz a la que nadie escucha.

    De verdad, en México hay problemas más grandes y temas más importantes.

    Pero nos encantan este tipo de historias. La actriz y su supuesta relación con el Capo. Incluso dentro del espectáculo, la muerte de David Bowie debería ser más relevante (por su aportación a la música y por la importancia que su figura tuvo en cierta época) que lo que haga una ex actriz de Televisa. A dos días, a Bowie ya lo olvidamos, y todos están con el pendiente de la nueva «novela».

    Si la amante fuera Carmen Aristegui, Rosario Robles o alguna figura pública, el tema, sí, debería tomar relevancia, porque dicha relación pondría en serio predicamento a la involucrada cuyo papel es importante en la vida pública.

    Insisto, Kate del Castillo no es nadie, nadie. Hasta creo que su ex, el «Doctor García» es más relevante, y eso ya es mucho decir.

    Veo los portales políticos que más consulto atiborrados del tema. Es un tema que no dice nada pero vende mucho. Hay que subirse. La gente esta ahí, ese es el tren del mame que hay que abordar para atraer más visitas al portal.

    Esto solo lleva a mitificar más a la figura del Chapo, y aún peor, podría ocurrir lo mismo con Kate del Castillo al ser considerada por el inconsciente colectivo como su amante. Y si algo nos sobre en este país son las historias enfermizas ¡basta ya de historias enfermizas!

    Seguramente mañana llegarás a tu rutinario trabajo con tus compañeros que están sentados al lado del garrafón realizando tareas operativas que no requieren iniciativa propia a discutir la conversación del Chapo, no sin antes preguntarle a la señora Vicky (quien esconde un TV Notas entre todos los papeles) si ya llegó el reporte. Discutirán con ahínco si esa conversación es cierta, es falsa, o se trata de una conspiración del Gobierno para mantenernos distraídos de «lo que importa», vaya paradoja. Algunos tratarán de ponerse en la posición de Kate del Castillo, harán sin quererlo, equipos que debaten a favor o en contra. No, no hablarán ni de los artículos de The New York Times o de The Guardian quienes analizaron el valor periodístico de la nota de Sean Penn. Lo harán con base en los comentarios que sus amigos han puesto en las redes sociales, y les rebatirás sin haberte tragado el sandwich que tienes en la boca, y con el riesgo de que se embarre en el traje en oferta que «te tuviste que comprar» porque te lo pedían en el trabajo.

    De verdad, ¡ya!

  • Y estaban sentados a la derecha del Chapo

    Y estaban sentados a la derecha del Chapo

    Sean Penn y Kate del Castillo cometieron un error.

    No sólo desde el punto de vista legal, porque quien se encuentra con un criminal buscado por el Estado, está obligado de informar a éste, de lo contrario se convertiría en un cómplice. Según un agente del Gobierno Federal que platicó con CNN Expansión, un periodista puede entrevistar a un criminal (como lo hizo Julio Scherer al entrevistar al Mayo Zambada), pero ni Kate del Castillo ni Sean Penn son periodistas. En estos momentos se debate si lo que hicieron fue un delito o no, pero lo que queda claro es que cometieron un error.

    Y estaban sentados a la derecha del Chapo

    Me refiero más bien al tema de la congruencia.

    Sean Penn durante mucho tiempo ha denunciado los excesos cometidos por el Gobierno de Estados Unidos, pero al mismo tiempo se ha encargado de deificar a figuras autoritarias como Hugo Chávez o Fidel Castro. Ahora, aunque reconociendo a regañadientes los nocivos efectos del oficio del Chapo, nos presenta al narcotraficante más buscado del planeta como una víctima del sistema:

    El Chapo asegura que las drogas destruyen, pero no se siente responsable del daño que ha hecho, porque afirma que si él no estuviera, el tráfico y las organizaciones seguirían existiendo. También le comentó a Penn en el video que le envió, que entró a ese negocio, porque no había otra forma de salir adelante.

    Kate del Castillo fue por mucho tiempo actriz de Televisa. Después actuó en películas como Colosio y La Reina del Sur, para después planear sin éxito el filme autobiográfico del Chapo.

    No sé que haya pasado en Televisa o que haya acontecido en su vida, pero Kate más que volverse opositora al régimen de Peña Nieto, se convirtió en una ferviente opositora a todo lo que huela a sistema establecido, como los políticos, la Iglesia, los medios, o el matrimonio. Me imagino que a partir de ahí nació su curiosidad por conocer al capo, con quien tenía contacto desde que le escribió una carta en supuesto tono irónico (parece que en realidad lo único irónico era la ironía misma).

    Basta leer el extenso artículo en Rolling Stone donde se percibe cierta admiración hacia el criminal por parte de Sean Penn.

    Por cierto, ese artículo me fue útil para mejorar mi vocabulario del idioma inglés, y nada más; es poco menos que basura.

    Sí, la noticia, la primera plana, es que los actores se vieron con El Chapo para entrevistarlo, el encuentro causó el suficiente revuelo como para escribir de eso. Pero el contenido del artículo es basura. Lo único relevante es que uno puede ver al Chapo hablar, y responder a preguntas mal formuladas respuestas muy predecibles y obvias.

    Bueno, hay otro detalle que también es relevante, y es que viendo el video, me pregunto como el narcotraficante más buscado del mundo, y una de las personas más ricas del planeta tiene dificultad para articular frases y su léxico es demasiado pobre. No espero a una persona culta en un narcotraficante, pero me impresiona que un capo que ha creado todo un imperio y que ha tejido redes en varias partes del mundo, tenga problemas para expresarse:

    Es decir, Kate y Sean Penn se sumergieron en esta «aventura» para traernos un artículo sin valor periodístico.

    Y se entiende que muchos periodistas estén indignados, porque hay que recordar que gracias a capos como El Chapo, muchos periodistas han muerto en nuestro país. Los actores hicieron una entrevista a modo, donde todo lo publicado tuvo que ser aprobado por el narcotraficante, con quien convidaron, tomaron tequilas y comieron tacos:

    “It’s not on par with the sacrifice of many of my colleagues in Mexico and throughout the world who have lost their lives fighting censorship. (no es parejo con el sacrificio de muchos de mis colegas en México y todo el mundo quienes han perdido sus vidas combatiendo la censura) – Alfredo Corchado”

    Puedo entender (más no justificar) cómo una comunidad puede admirar a un narcotraficante porque éste ha construido escuelas, alimentado bocas y proporcionado servicios que el Gobierno no otorga. Pero no puedo comprender que personas quienes supuestamente tienen cierta preparación, tengan la osadía de admirar a este tipo de criminales, o al menos de presentarlos como víctimas.

    Porque vaya, es muy válido estar en contra del Gobierno de Peña Nieto o también es válido recriminar las acciones del Gobierno de Estados Unidos, de hecho es algo sano en una democracia. Pero la congruencia termina cuando para ese efecto muestras cercanías con figuras autoritarias o hasta narcotraficantes que representan algo igual o peor a quienes te estás oponiendo.

    Ya lo dijo Kate del Castillo, preferiría al Chapo que al Gobierno.

    Sí, en el Gobierno hay mucha corrupción, de hecho cuando hablamos del Chapo, tenemos que hablar de la complicidad del Gobierno en varias etapas de la historia.

    Pero sería estúpido pensar en tumbar a ese Gobierno y dejarnos en manos de narcotraficantes.

    Porque a fin de cuentas como sociedad necesitamos un Gobierno, un contrato social, y si no funciona bien hay que arreglarlo, no tirarlo para dejarnos a la intemperie y a la merced de personas nocivas cuya ausencia de valores es notable.

    También están quienes preferirían tener al Chapo en las calles con tal de no tener que aceptar que el Gobierno tuvo un acierto. Como he mencionado antes, se debería recriminar a Peña Nieto porque sus acciones tienen en mal estado a nuestro país, no desear que al país le vaya mal para ver a Peña Nieto fracasar (como se puede constatar reiteradamente en las redes).

    Esos que dentro de sí lamentaron su detención porque implica darle crédito a quien consideran «el enemigo» (más enemigo que el Chapo). Mientras que al mismo tiempo, en el estacionamiento del departamento, dos niños juegan a ser narcotraficantes.

    Muestra sí, de la pérdida de valores, aunque quienes dejan ver patente ese problema presuman lo contrario y afirman estar preocupados por la pobreza, la injusticia y la desigualdad. – Yo soy bueno, soy de izquierda (cuando ser de izquierda o de derecha no tiene nada que ver con la integridad o la bondad), arriba el «Che», arriba Pancho Villa, viva Chávez, el Chapo es una víctima del sistema capitalista-neoliberal, #FueElEstado.

    La ideología y la necedad antes que la empatía con los semejantes.

    Y mientras, miles de personas siguen muriendo a cada día por el crimen organizado. Esos parecen no importar tanto.