Etiqueta: Juan Sandoval Iñiguez

  • Sandoval pidió a EU frenar a AMLO en 2006: WikiLeaks

    AMLO no me cae bien, ya lo he reiterado en varias ocasiones, pero con esta noticia la verdad es que el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez se voló la barda. Si leemos el título a secas podríamos pensar que el Cardenal estaba en su legítimo derecho dada polémica que levantaba López Obrador, pero viendo el trasfondo de las cosas, creo que aparte de violar el estado laico, nuestro Cardenal muestra, no se si le digamos intolerancia, pero si un dejo de aversión a las corrientes ideológicas que no comulgan con las del Cardenal. ¿Por qué digo esto?. Porque el Cardenal habla de la preocupación del crecimiento de la izquierda en Latinoamérica, pero no solo habla de la izquierda no democrática (Castro, Chávez, Evo) sino que también menciona a la que sí es democrática (Bachelet, Kirchner); más bien le preocupa el avance de tendencias ideológicas que no comulguen con el conservadurismo.

    Y más polémica es la noticia porque Sandoval le pidió la ayuda directamente a George W. Bush quien no es precisamente uno de los mejores ejemplos de presidentes que hayan existido en Estados Unidos. De hecho es responsable no solo de la caída de la economía de Estados Unidos, es responsable de las atrocidades cometidas en Irak, de limitar las libertades a la sociedad estadounidense, y claro, de promover el creacionismo, negando la teoría evolutiva. Sandoval dijo que con López Obrador, el crimen y la inseguridad habían aumentado en la Ciudad de México.

    Lo que si me dió risa fue su siguiente comentario: Los cardenales sienten que los pobres de Latinoamérica no entienden los beneficios potenciales que les puede traer el mercado libre, no porque no sea cierto, sino porque el mismo Cardenal dice que ser rico es malo: No hay rico, rico, rico, rico que sea honesto, porque trabajando nadie se hace rico, porque si trabajando se hiciera uno rico, los burros serían los más ricos. Trabajando nadie se hace rico. Para el cardenal, no hay rico que sea honrado. Y es que esos comentarios hacen ruido porque en el libre mercado necesariamente hay ricos. ¿Qué mosca le habrá picado para cambiar de opinión en unos cuantos años?.

    Yo, como muchos otros, no queríamos que llegara López Obrador a la presidencia, pero las formas en que lo intentó frenar el Cardenal, me dejan sin palabras. No se como explicarlo o que significado le podría dar a ese sentimiento que me causa. Pero lamentablemente ese es el Cardenal que tenemos, intolerante, que llama maricones a los homosexuales, y poco abierto a la crítica.

    Ahora que hablamos de estos personajes, ¿que sería peor?, ¿ser López Obrador, George W Bush, o Juan Sandoval Íñiguez?. Está difícil la elección, ¿no creen?.

    Aquí les dejo el cable original de Wikileaks

     

     

  • Los Intocables – Jorge Zepeda Patterson

    Calificación: 3 de 5

    Los Intocables es una segunda versión de los Amos de México, pero en este caso no se trata de las biografías de la gente más adinerada del país, sino de los relatos sobre un selecto grupo de gente (elegidos por el coordinador del libro Zepeda Patterson) que tiene mucho poder en México y por lo cual se considera que es intocable. Se vuelve a manejar el mismo mecanismo. Patterson le pide a varios columnistas escribir un relato sobre un personaje, a la vez que él también escribe sobre uno, aunque son varios porque habla sobre «los gobernadores».

    Este libro publicado por Editorial Planeta, es un material con muchos altibajos. ¿Por qué?. Porque dentro de la lectura existen reseñas fructíferas que nos ayudan a entender más sobre nuestro país, pero también hay algunas reseñas que se quedan en lo mediocre o en lo tendencioso ideológicamente hablando. El libro es inconstante porque creo que la calidad del trabajo de cada uno de los columnistas invitados no es la misma.

    De hecho el libro empieza flojo. No es que me simpatize mucho el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, pero la participación de Sanjuana Martinez se me hace demasiado tendenciosa y con un fuerte recelo ante todo lo clerical. La siguiente participación, por parte de Lydia Cacho sobre José Luis Soberanes pasa sin pena ni gloria, a pesar de la reputación de la escritora. El libro comienza a tornarse interesante con las siguientes participaciones, como la de Diego Fernández de Ceballos por parte de Roberto Rock, Jorge Hank Rhon por parte de Marco Lara Klahr, Víctor González Torres por Ricardo Raphael y Emilio Gamboa por Jenaro Villamil. Después sigue la historia de Marta Sahagún e hijos, escrita por Rita Varela, a la cual le falta ese algo, parece que nos cuenta lo que ya todos sabemos (en su mayoría), sigue la participación de los gobernadores por el mismo coordinador del libro Jorge Zepeda Patterson, la cual parece escueta en un principio, pero al final nos habla con lucidez sobre el poder que tienen los gobernadores, con todo y antecedentes históricos. Los últimos dos son Julio Cesar Chávez por Alejandro Páez Varela y Pati Chapoy por Mauricio Carrera.

    Si bien Zepeda Patterson trató de seleccionar a los «intocables» tratando de tocar amplios ámbitos como ya sea la política, la religión, los empresarios o los espectáculos, creo que le faltó un poco el tino y pudo haber hecho una mucho mejor selección. Porque, a menos de que esté esperando hacer una versión de políticos, ¿donde queda la intocable de Elba Esther Gordillo?, por poner un ejemplo. Tambien por otro lado, creo que hay algunos «intocables» que son algo irrelevantes y que no logran despertar polémica como lo son Jose Luis Soberanes, Julio Cesar Chávez o Pati Chapoy, que a pesar de que todo mundo los conoce, no creo que sean tan poderosos como para considerarlos los mas intocables de la nación.

    El libro, nos deja un mal sabor de boca sobre nuestro país y sus participantes, más sobre todo porque en esta secuela de Los Amos de México y a diferencia de esta, muchos de los autores no logran «humanizar» a los personajes descritos, de hecho con muchos de ellos no tienen piedad, y no los logran describir bajo todos los ángulos.

    El libro no es malo, pero se queda a la mitad de ser un libro serio y una revista del corazón. Si metiéramos a Los Amos de México y a  TV y Novelas en una licuadora, obtendríamos esta secuela que se queda a la mitad de todo.

  • La Iglesia – Tan humanos como los humanos

    Si bien no soy ateo y creo que existe un Dios, no soy una persona religiosa, en cuanto a que mi vida no gira en torno a los preceptos de una religión, ni a rezar padresnuestros o rosarios, ni soy de los que rezan a un dios para que algo bueno suceda; de hecho siempre me he sentido muy ajeno a aquellos que van y rezan a los santos, o piden para que les vaya bien en su vida. Y ese sentimiento de no pertenencia, no se da en parte porque crea que son personas que se encomiendan a Dios porque no tienen el control de su vida o tengan una baja autoestima (si que los hay, pero si que hay muchas personas que son dueños de sus acciones y de todos modos rezan), sino porque en mi experiencia he visto que el destino es una combinación de actitud propia en conjunto de circunstancias externas dentro de la naturaleza.

    Pero por otro lado, tampoco soy de los que cree que la Iglesia es un instituto creado únicamente para manipular conciencias y para utilizarlas como carne de cañón como muchas personas suelen afirmar (aunque algunos dentro de ella si lo hayan hecho, o que la Iglesia en alguna etapa de la historia haya tomado esa postura), descalificando automáticamente su opinión en cualquier ámbito. Y es cierto, existen muchas cosas negativas de la Iglesia, tanto históricas (como la Inquisición y Cacería de Brujas) o actuales (los casos de pederastía), pero también existen acciones positivas que no se toman en cuenta, como las misiones para apoyar a los menos afortunados, y el esfuerzo por mantener viva la institución llamada familia.

    La Iglesia creo que es una institución necesaria en el equilibrio humano, así como también es necesaria su contraparte. Si bien es indeseable para la mayoría una sociedad teocrática y rígida; también su ausencia total provocaría la ruptura de un equilibrio que podría terminar en una decadencia. La Iglesia y su contraparte, son tan necesarias, como es la alternancia de la derecha e izquierda política en el ámbito democrático.

    El problema con la Iglesia, es que al ser una institución «santificada», se espera la perfección de ella. Y es por eso que cuando la sociedad se entera de los casos de pederastía por poner un ejemplo, se generaliza y se califica a la Iglesia Católica como «pederasta»; o cuando vemos algun comentario radical de algún obispo (como esos que dicen que Harry Potter es satánico), entonces se considera que la institución en su conjunto es radical y demasiado rígida. Pero creo que lo que no parecen aceptar las dos partes, es que la Iglesia es una institución conformada por humanos que se equivocan, que tienen intereses y ambiciones.

    Un ejemplo de la imperfección es el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, que manda a desalojar a los alumnos del Cervantes Colomos porque los terrenos son de la arquidiócesis (donados por esta escuela), sin haber esperado que terminara el ciclo escolar como habían pactado (gracias a lo cual los alumnos perderían un año escolar); que dice que ser rico es pecado; que viaja en primera clase en avión (mientras sus subordinados no lo hacen), o bien, que en las confirmaciones no quiere que los confirmados pasen por el centro al inicio de la misa, para que el pueda lucirse con su cara de arrogancia. Sin duda este cardenal, junto con la gente que lo apoya, como el gobernador Emilio González Márquez, ha desprestigiado mucho a la Iglesia Católica en la ciudad, al igual que lo ha hecho en la capital el cardenal Norberto Rivera al encubrir casos de pederastía, y el creador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel quien llevaba mucho más que una «doble vida».

    Estos sucesos, en realidad no son nuevos. Siempre, en la historia de la Iglesia Católica han existido este tipo de casos, los cuales dicha institución ha evitado a toda costa que salgan a la luz (como notable excepción, el caso del padre Marcial Maciel). Pero así como existen historias trágicas, también existen aportaciones a la humanidad, no solo como las mencionadas anteriormente, sino aquellas artísticas y culturales (la arquitectura de las iglesias como catedrales o conventoso son dignas de admirarse) e históricas.

    La Iglesia tiene un poder muy grande, y es la fé de todos los creyentes. Es por eso que también no es deseable que esta sea el centro de los quehaceres del estado, porque siempre las concentraciones de poder son perjudiciales, al igual que el comunismo que tanto descalifica. La Iglesia, como cualquier institución, puede y debe tener libertad de expresión como cualquier organización; pero debe de estar separada del estado. Puede construír sus templos, monasterios y escuelas donde imparta sus creencias así como lo hace cualquier organización o religión, y no deberá ser reprimida por el estado.

    La Iglesia a fín de cuentas es constituída por humanos que se pueden equivocar. No es una institución perfecta y sin errores, pero tampoco significa que se deba extirpar de la vida humana lo antes posible. Y creo que si la vemos a partir de eso, es mas probable que se pueda conocer su influencia con mayor objetividad, siendo o no creyentes.