Etiqueta: José Antonio Meade

  • La imagen y las páginas web de los candidatos

    La imagen y las páginas web de los candidatos

    La imagen y las páginas web de los candidatos
    Imagen: diaadia.com.ar

    Hoy empiezan las campañas, y con ellas también los candidatos presentan su imagen y sus sitios web que fungirán como plataformas propagandísticas durante estos tres meses. En su página web los políticos concentran toda la información que quieren que el electorado sepa: desde aquellos contenidos que van dirigidos a las emociones, que tienen que ver más bien con slogans, frases o contenido multimedia reforzados por un trabajo de imagen, hasta aquellos que van dirigidos a la razón y que tienen que ver más con sus propuestas. En este sentido, la página web se vuelve un instrumento que revela de forma casi íntegra la esencia de lo que será su campaña (aunque la ejecución no fue siempre la mejor). 

    Algo que me llama la atención es que, con excepción de la página de López Obrador (que posiblemente ni sea la definitiva, como ocurrió en 2012), todas las páginas están muy en sintonía con aquello que quiere proyectar el candidato. No sólo es un sitio web informativo, los elementos de diseño y la experiencia de usuario tienen la finalidad de posicionar al candidato como una marca que transmite ciertas sensaciones o ideas. En este sentido los sitios web fueron pensados y trabajados, así también como el logotipo de campaña.

    Los logotipos son muy reveladores en este sentido: es curioso que el de Margarita Zavala sea el más panista de todos. A pesar de ser una candidata independiente, utiliza los colores del PAN (azul y naranja) e incluso guarda cierto parecido con el logotipo que utilizó Felipe Calderón en el 2006 con las letras itálicas y una especie de curvatura naranja. El de Anaya, que incluye los colores de los tres partidos que conforman el Frente, transmite modernidad y tiene un matiz tecnológico, muy ad hoc para un candidato que habla del futuro, de la tecnología y hasta de la robótica. El de José Antonio Meade muestra tres flechas hacia delante que, a diferencia del logotipo de Anaya, es un tanto más ambiguo y sujeto a interpretaciones ¿más adelante con respecto de qué? ¿Evoca alguna suerte de continuidad? 

    Tanto el logotipo como el sitio web de Meade reflejan algo que ha sido una constante en las candidaturas del PRI desde hace 6 años y esto es usar los colores verde, blanco y rojo, pero tratando de evocar lo más mínimo posible al partido (que el sitio no se vea muy priísta pues). Incluso la candidatura de Peña Nieto no los usó en su sitio web sino en los mítines y con las estructuras. Los colores verde, blanco y rojo, con algunas variaciones en su tonalidad (son más claros) tan sólo aparecen en el logotipo y apenas se repiten en una página que más bien juega con algunas tonalidades grises y púrpuras. Lo que no entiendo es que la tipografía y los tonos se parezcan mucho a los que se usaron en las candidaturas de 2012, lo cual creo que no ayude mucho, ya que son los gobiernos emanados de esas candidaturas los que se han convertido en un lastre para la campaña de José Antonio Meade.

    El que menos me gustó y al que menos trabajo le veo es al de López Obrador, me parece un logotipo muy simple que parece no tener un trabajo de diseño. De hecho me recuerda un poco al que usara Peña Nieto en 2012 con el nombre dentro de un cuadro rojo. Entiendo que López Obrador vaya en primer lugar y que, a diferencia de los otros dos candidatos, no se vea en la necesidad de construir una narrativa en torno a su persona ya que ya es muy conocido, pero podría usar su imagen para reducir un poco sus negativos o transmitir confianza dentro del voto útil, por poner un ejemplo. 

    Los logotipos no me convencieron del todo, pero las páginas web, sobre todo la de Anaya y la de Meade, me parecen bastante agradables. Quisiera comenzar con la de Margarita Zavala que, al igual que su logotipo, presenta una imagen muy panista. Es clara la decisión de aferrarse al calderonismo en vez de resaltar su «candidatura independiente». Pareciera que buscan transmitir la idea de que la candidata que representa al panismo (lo que esto signifique) es Margarita y no Ricardo Anaya. 

    Margarita Zavala

    Margarita Zavala

    Claramente, el sitio web es típico de una candidata conservadora, es muy sobrio, y fuera de eso creo que no están aprovechando las posibilidades que una plataforma como estas podría darle. Parece que se limitan a lo básico: hablar de sus propuestas, de su equipo, algunos textos (terrible que los botones de leer más estén en inglés). La página web es muy importante y creo que una campaña presidencial no debería escatimar en costos para hacer un sitio ganador (que rondará en cientos de miles de pesos cuando mucho). En cambio, revisando el código fuente, me pude percatar que su equipo readaptó una plantilla gratuita, así es, gratuita. Incluso la fuente de la página es la que viene por defecto en la plantilla. Ni siquiera se molestaron en comprar una que les diera más funcionalidades. 

    Los textos tienen poca personalización y se hace un tanto cansado leer las propuestas. Pareciera que hicieron copy paste de un documento interno y no está completamente pensado para que el público general lo lea.

    Su página pudo ser hecha sin problemas por un freelancer que no haya cobrado más de 10,000 pesos. 

    Sitio web de Margarita Zavala

    José Antonio Meade

    El sitio de Meade también usa WordPress como el de Margarita, nada más que en este caso la plantilla sí es construida y programada desde cero de acuerdo a las necesidades de la campaña. A diferencia del sitio de Margarita Zavala, aquí si vemos un trabajo muy profesional y muy bien pensado. El sitio web es mucho más interactivo, tiene contenido multimedia y los textos son más amigables. La redacción está mejor cuidada e intentan ser muy concretos en las propuestas. El equipo digital de José Antonio Meade está comandado por la misma persona que estuvo a cargo del de Enrique Peña Nieto: Alejandra Lagunes, que es, a mi parecer una buena comunicóloga pero que ha tenido la tarea poco afortunada de tratar de levantar la imagen de personajes que cargan con un gran lastre (como la presidencia de Peña Nieto y la candidatura de José Antonio Meade). Su presencia se nota inclusive en la disposición de los elementos de la página web y el énfasis en la actividad en redes sociales.  

    Si un problema le puedo achacar a esta página es el mismo que le achacaría a toda la campaña: que ha sido muy difícil definir una narrativa creíble para el candidato. Si bien, la página está bien construida, no logra ese cometido. 

    Sitio web de José Antonio Meade

    Ricardo Anaya

    El sitio web que más me ha agradado es el de Ricardo Anaya, sobre todo porque es el que refleja de mejor forma la esencia de su campaña. Tiene un diseño y una construcción atrevida (sobre todo por la forma de navegación horizontal) que intenta reflejar la idea de presentar a Anaya como alguien que mira hacia el futuro, como aquel candidato que habla de tecnologías y hace de un mitin un Ted Talk. El sitio tiene muchas animaciones en Javascript lo cual le da dinamismo al sitio, además de que tienen cierta personalización. Cuando se hace una propuesta arriesgada es imperativo que esto no termine afectando la usabilidad el sitio, cosa que, al parecer, lograron. No me agrada tanto la redacción de las propuestas como en el caso de José Antonio Meade pero aciertan al acompañar cada eje con una ilustración. De todos los sitios de los candidatos, este es el que tiene más trabajo de diseño y en el que mejor está cuidado. Mientras que el de Meade es atractivo por su sobriedad (sin dejar de verse moderno), el de Ricardo Anaya es atractivo por lograr lo contrario: un sitio web con muchos colores e ilustraciones pero que van donde deben de ir. 

    Sitio web de Ricardo Anaya

    Andrés Manuel López Obrador

    Me es difícil hacer un análisis del sitio web de López Obrador ya que no estoy seguro si su página www.lopezobrador.org.mx será la que utilice su campaña. En 2012 el sitio de la campaña (paralela a esta) se alojó bajo el dominio amlo.si y se trataba de una página bastante agradable y bien hecha para aquellos tiempos. Si tomáramos la página actual tendría muchas críticas: está desactualizada y no hay estrategia alguna. De hecho, el acomodo de los elementos de la página actual tiene que ver más bien con la etapa de precampaña, ya que en ella presume a su gabinete y la mayor parte del espacio se utiliza para presentar noticias. 

    Podemos tomar como referencia también el micrositio proyecto18.mx que consiste en su plataforma de propuestas, que tiene, a mi parecer un buen diseño, que es interactivo (puedes votarlas y compartirlas) pero que adolece de un problema que tiene que ver con la redacción de éstas, y que están plagadas de errores (incluso no se percataron de que pegaron una nota de observaciones). 

    Dicho esto, preferiría esperar a los siguientes días para ver si la campaña de López Obrador lanza un portal dedicado a la campaña o se conformará con lo que ya tiene en línea.

    A través de las páginas de los candidatos uno puede ver cómo es que ha evolucionado el mundo del desarrollo web en 6 años. Que los sitios se adaptaran a los dispositivos era todavía un lujo y una novedad (Sólo Peña Nieto y AMLO habían adaptado esa tecnología), ahora es algo que se debe de dar por sentado. Donde veo una mayor evolución (sobre todo en el sitio web de José Antonio Meade y Ricardo Anaya) es en la planeación que hay detrás de sus portales. Parece que sí entendieron que el sitio web es una gran herramienta para informar a los ciudadanos e intentar orientarlos al voto.

    Es posible que en los siguientes días o semanas hayan cambios en estos sitios web de acuerdo a los cambios de estrategia o eventos especiales, pero ya nos pudimos dar una idea sobre la forma en que van a utilizar este recurso dentro de la campaña, lo que su imagen y sus portales dicen de ellos. 

     

  • Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots de arranque de campaña que circularán en los próximos días ya están disponibles en las redes sociales, y es importante analizarlos para entender cómo es que arrancará la campaña y qué estrategias utilizarán los cuartos de guerra de las campañas de los candidatos. Y por lo que muestran los anuncios, tal parece que las estrategias no diferirán mucho de lo que ya habíamos visto dentro de la precampaña y la intercampaña. 

    Empezaré analizando los spots de quien es el puntero en estos, momentos, Andrés Manuel López Obrador, quien ha cuidado su tono de voz y lenguaje corporal para transmitir más bien una postura ecuánime y conciliadora. 

    Andrés Manuel López Obrador

    A mi parecer, los spots están dirigidos a segmentos distintos: el spot del avión presidencial, que parece claramente una reedición del famoso «este avión no lo tiene ni Obama» parecería estar dirigido más bien a sus bases que son quienes le compran este discurso, pero está lo suficientemente cuidado para causar el menor ruido posible dentro de aquellos que se encuentran más al centro y podrían votar por él. Parece un anuncio sencillo pero está bien pensado, el escenario (el escritorio con la bandera de México) y la vestimenta de López Obrador lo hacen parecer más como presidente que como candidato, lo cual es interesante si tomamos en cuenta que López Obrador va en primer lugar de las encuestas y en las últimas semanas ha intentado vender la sensación de que ya será presidente y está preparando todo para su llegada a Los Pinos. Tampoco es coincidencia que a la izquierda aparezca una fotografía de Benito Juárez, uno de los «ídolos de la nación» en los que dice inspirarse. 

    https://www.youtube.com/watch?v=qJSmALLqml4

    El siguiente spot también trata de transmitir la idea de que AMLO ya va a ser presidente, por eso empieza diciendo «Estamos arriba en las encuestas para la Presidencia, pero necesitamos la mayoría en el Congreso», como diciendo, ya ganamos, ahora tenemos que enfocarnos en ganar más. El escenario es distinto al primero, un tanto más informal y más cálido que el primero. Si en el primero vimos al López Obrador Presidente, aquí vemos a un AMLO que pretende verse más cercano.

    https://www.youtube.com/watch?v=vfmJwkbLH20

    Y el último spot, muy parecido al anterior en cuanto al escenario, está dirigido al voto útil, sobre todo aquel que se la piensa dos veces en votar por López Obrador por la asociación de su persona con la de Chávez, Maduro o Trump. Termina diciendo «ten confianza, yo no te voy a fallar». El spot muestra una faceta muy ecuánime. Así, no sólo busca reducir la incertidumbre al distanciarse de Venezuela, sino al mostrarse como un individuo que está en control de sí mismo. Apela a los líderes nacionales pero sin caer en un nacionalismo rampante. Dicen que el lenguaje corporal es muy importante a la hora de transmitir un mensaje, y parece que se han molestado en cuidar ese detalle. 

    En resumen, López Obrador busca generar la percepción de que ya va a ganar la presidencia y busca reducir la incertidumbre que recae en su persona para así asegurar su primer lugar en las encuestas. Se muestra sereno y confiado (sin caer en excesos de confianza).

    Ricardo Anaya

    Los spots de Ricardo Anaya contrastan mucho con los de López Obrador, no sólo porque se encuentra en un escenario muy distinto, sino porque el personaje es muy distinto y sus ideas son muy distintas. En el primer spot Anaya busca reafirmarse en el inconsciente de la gente como aquel que será el candidato que pueda ganar a López Obrador. Sólo le dedica 4 segundos de los 30 que dura al spot al PRI al decir que ya se van para centrarse en López Obrador, como si se tratara de un tiro de gracia hacia el moribundo Meade en la que él sale vencedor sin problema alguno (o más bien, un ¡quítate ya y no estorbes!) para enfocarse en el candidato tabasqueño. Anaya intenta contrastar el cambio que él ofrece contra el que ofrece López Obrador, futuro contra pasado. El anuncio acierta a mi parecer ya que busca construir una narrativa para fortalecer su candidatura y no cayó en el cliché de alertar que López Obrador convertirá a México en Venezuela. Esto es importante porque si Anaya no construye una candidatura creíble, difícilmente aspirará a ganar la presidencia.

    El segundo spot es, a mi parecer, muy interesante ya que aparecen algunos políticos (varios de ellos presentables) apoyando la candidatura de Anaya. Esto tiene un propósito ya que la trayectoria reciente de Anaya se ha dado en medio de acusaciones de traición y es importante mostrar un mensaje de unión, de que hay una estructura que lo sostiene, de gente que confía en él. El inicio es muy contundente con el hijo de Colosio (el mito del PRI) asumiéndose como parte del Frente, ahí está el otro tiro de gracia a Meade. Lo hace de una forma muy contundente pero a la vez sutil porque darle mucha importancia al «tercer lugar» puede resultar contraproducente.

    En este spot varios políticos que tienen cierta aceptación como Xochitl Galvez o Enrique Alfaro, Chertorivski (su economista de cabecera), Jorge Castañeda e incluso Diego Fernández de Cevallos (su inclusión me parece un gran acierto), pero me hace algo de ruido que ahí aparezcan Miguel Angel Yunes (su padre no goza de la mejor reputación) y Miguel Ángel Mancera que si bien no es una persona vista como corrupta es percibido como incompetente por su gestión en la CDMX. El mensaje es claro: no estoy solo, no estoy abandonado a mi suerte, varios íconos del PAN, del PRD y hasta académicos están en mi campaña.

    En resumen, lo que busca Ricardo Anaya es presentarse como una alternativa de cambio viable y dirigida hacia el futuro y que no está sólo en su campaña (a pesar de su conflicto con el calderonismo), sino que tiene a varios elementos valiosos y reconocidos de su lado. 

    José Antonio Meade

    En este espacio he dicho que Meade es quien tiene el margen de maniobra más estrecho, ya que debe de ganarse a las bases de su partido (muchos cuestionan que lo haya hecho) y, al mismo tiempo, ganarse a la gente que no simpatiza con el PRI. Si en la precampaña apostó por lo primero, en la campaña, o al menos lo que dicen sus spots, apuntará a lo segundo. 

    En este primer video vemos cómo Meade intenta quitarse el lastre de la corrupción que recae sobre su candidatura por el hecho de ser abanderado del PRI. Dice que nunca ha vivido por encima de sus ingresos y que gracias a su trabajo en contra de la corrupción varios gobernadores hoy están en la cárcel. Lamentablemente ese mensaje es muy endeble no sólo porque muchos de los escándalos de Javier Duarte fueron develados gracias una investigación de Animal Político en conjunto con otras organizaciones civiles, sino porque como Secretario de Hacienda se mostró muy pasivo ante casos como la Estafa Maestra. No lo noto muy cómodo y no sé si el escenario y la musicalización sea lo más acertado. 

    En el spot también busca contrastar con Ricardo Anaya: Yo soy honesto, él no, él es lavador de dinero y tiene ranchos con dinero malhabido:

    https://www.youtube.com/watch?v=RwBZ2kjU5O8

    El segundo spot de Meade me parece bastante mejor que el primero, se le ve más cómodo y menos acartonado. Está dirigido evidentemente a los millennials con el fin de que voten por él y no por Anaya. No se nota tanto su falta de elocuencia y carisma y creo que logra conectar con los estudiantes, sonríe, los mira a los ojos e incluso establece contacto físico, como un profesor de esos que tanto quieren sus alumnos. De forma un tanto tímida intenta separarse de la figura de Peña Nieto: los estudiantes le preguntan si habla inglés y dice que lo habla muy bien, y cuando le preguntan por los tres libros que ha leído responde: «me encanta la lectura, muchos». Meade se burla de sí mismo al decir que no tiene ninguna mancha más que el vitiligo. 

    https://www.youtube.com/watch?v=g_CjFV9oc0k

    En resumen. Meade tiene dos propósitos, quitarse el lastre de la corrupción e intentar bajar a Anaya, lo cual dice que la batalla no ha terminado y que va para largo (lo cual provoca una gran sonrisa en la cara de López Obrador). En ninguno de los spots Meade se refiere al tabasqueño. Si Anaya, como segundo lugar, busca contrastar con López Obrador, Meade, como tercer lugar, busca hacer lo propio con Anaya. Lamentablemente, creo que en los anuncios no logra deshacerse de la percepción de que Meade está allá abajo, en tercer lugar. Por el contrario, parece reforzarla. 

    Así es como comienzan las campañas. Así arrancan tres meses que serán muy agitados: con un López Obrador que va arriba en las encuestas y que busca conservar (si no es que ampliar) su ventaja. Con un Anaya y Meade que se disputan el segundo lugar, pero donde Anaya se siente confiado de su posición mientras que se percibe que Meade es consciente de que está abajo. No hay nada definido aunque la distancia de López Obrador sí es considerable y el escenario juega a su favor. Veremos qué es lo que pasa en los siguientes meses. 

    *No hablo de los spots de Margarita Zavala, básicamente porque todavía no hay spots y porque falta oficializar su candidatura. 

     

  • Los candidatos y los banqueros

    Los candidatos y los banqueros

    Los candidatos y los banqueros

    La semana pasada, en esta etapa de intercampañas (que la verdad sea dicha, ya es parte de la campaña), los candidatos fueron a «desfilar» ante los banqueros. Ahí presntaron su visión de país y sus propuestas (en la medida de lo posible). El ejercicio resulta muy interesante para quienes estamos interesados en este proceso dado que fue un ejercicio interesante para poder contrastar a los tres candidatos principales. Todos ellos se presentaron, uno a uno, en las mismas condiciones, en el mismo escenario, ante las mismas personas, y esto fue lo que ocurrió:

    Primero, me atrevería a categorizar a los candidatos, de acuerdo a su ponencia de la siguiente forma: Ricardo Anaya representó al futuro, José Antonio Meade al presente y López Obrador al pasado. Me explico.

    Si me preguntaran quien fue el que dio el mejor discurso, diría, sin pensarlo dos veces, que el mejor fue Ricardo Anaya. Aquí, en estos escenarios (y en los debates) es donde el panista puede lucir más. Hizo del escenario un TED Talk, en el cual más que hablar de propuestas habló de su visión de país. Anaya habló de anticiparse al futuro ya que el mundo es muy cambiante, e incluso presentó un video en el cual él fue a la famosa tienda de autoservicio sin cajeros de Amazon. Intentó, creo con éxito, contrastar con el candidato de MORENA insistiendo en que él representa una visión de futuro y no una del pasado. Si bien no hizo muchas propuestas concretas y creo que no terminó de sonar convincente a la hora de defender su propuesta de Renta Básica Universal (UBI), Anaya parece estar armando un discurso que podría tener un impacto positivo dentro de los millennials, quienes serán clave en esta elección. Así, el candidato busca posicionarse como el «cambio» ante el régimen de corrupción actual, pero uno que apunte al futuro. Incluso al final habló de las demandas de corrupción en su contra por medio de una postura de «víctima del sistema» que, a mi parecer, no termina de aclarar mucho pero que puede funcionar como estrategia mediática. 

    José Antonio Meade fue el más aplaudido por los banqueros. Naturalmente, aquí se encuentra en terreno familiar (no como su discurso en el estadio de las Chivas donde resultó abucheado) ya que él ha tenido una relación estrecha con los banqueros, relación necesaria dados los puestos que ha ocupado en el servicio público. Meade se enfocó en el presente, en las necesidades del México actual, representando el continuismo del gobierno de Peña Nieto. Evidentemente su discurso entusiasma mucho más a los banqueros que a los demás. Su discurso pareció muy técnico, algo soso y redundante. Habló del combate a la corrupción y el fortalecimiento de las instituciones como candidato de un partido que representa lo opuesto. Pareciera que Meade se dirigió exclusivamente a los propios banqueros y olvidó que este discurso podría llegar a más gente (cosa que Anaya sí explotó). En este sentido, Meade desaprovechó una oportunidad, siendo que sería tratado como «en casa» y nos mostró más de lo mismo. Eso es muy malo para un candidato estancado en el tercer lugar. 

    El que tuvo el peor desempeño, a mi parecer, fue López Obrador. Empezó de forma acertada al establecer una relación amistosa y de diálogo con los banqueros: no sólo al afirmar que será para él un gusto trabajar con ellos, sino al garantizarles, de una u otra forma, que a grandes rasgos sus intereses no serán trastocados, que tendrá una relación cordial y productiva con la iniciativa privada. AMLO acertó en este sentido para reducir el temor que se tiene sobre su persona. El problema fue todo lo demás, que insiste en cancelar el nuevo aeropuerto, que asegura que no viajará en avión privado, que insiste en construir refinerías en un mundo cuyo futuro dependerá cada vez menos de la gasolina, que su propuesta anticorrupción es algo preocupante ya que para él basta que el presidente sea honesto para que todos los demás sean honestos e incluso piensa concentrar todos esos esfuerzos en el presidente y no en un fiscal independiente. 

    Entiendo que López Obrador tenga más años que los otros candidatos, pero, a diferencia de estos, que intentaron dominar el escenario (Anaya inclusive se ayudó de diapositivas y contenido multimedia), Obrador se quedó todo el tiempo refugiado en el atril, con un lenguaje corporal bastante pobre, un discurso lento y cuya monotonía solo rompió de forma muy esporádica al hacer algún chistorete que provocó la risa de los banqueros. Preocupa que Leonardo Curzio haya tenido que tratar a AMLO casi como alumno de secundaria para que explicara bien sus propuestas. Su cierre no fue bueno, sobre todo por el escenario en el que se encontraba, al afirmar que él no va a amarrar al tigre en caso de un fraude electoral.

    Este ejercicio debería ser tomado en cuenta por los cuartos de guerra de los candidatos, ya que al final el impacto que tienen este tipo de presentaciones es muy limitado dentro de las preferencias, pero de donde se pueden sacar muy buenas conclusiones y análisis de cara a los debates y a las ponencias que ya sean parte de la campaña oficial y que tendrán una mayor exposición (varios expertos analizaron este ejercicio). También me pareció muy buena iniciativa ya que, aunque la exposición sea muy limitada, es un buen ejercicio para conocer a fondo a los candidatos que estarán en la boleta. 

    Es claro que estos son los escenarios favorables a Anaya dada su elocuencia que se convierte en una ventaja natural, en tanto que los mítines y, tal vez, las redes sociales serán más favorables a Andrés Manuel. 

  • Meade y la cámara de eco del PRI

    Meade y la cámara de eco del PRI

    Meade y la cámara de eco del PRI

    Cuando se habla de los «cuartos de guerra» donde se organizan y operan las campañas electorales, hay quienes piensan que quienes lo integran suelen ser las personas más especializadas, técnicas y objetivas quienes están desarrollando estrategias maquiavélicas con el fin de posicionar a su candidato y hacer que gane las elecciones. Como si se tratara de algo muy sofisticado.

    En realidad, eso es tan sólo una verdad a medias (o tal vez menos que eso). En la práctica, las pasiones, las filias y las fobias suelen afectar las decisiones que se toman allá dentro. 

    Esa es una de las razones por las que se suelen contratar asesores extranjeros: al no tener alguna simpatía partidista, pueden desarrollar estrategias o dar asesorías desde una perspectiva más objetiva, aunque a veces ello no es suficiente ya que siempre tienen que lidiar con los coordinadores de campaña o con el propio candidato

    Una de las razones por las cuales la campaña de José Antonio Meade no levanta es esa: yo ya venía advirtiendo que dentro del PRI viven en una burbuja, en una «cámara de eco» donde todos se aplauden, donde todos se dicen a sí mismos lo grandes, lo fuertes y lo reformadores que son: así, es imposible analizar, de forma objetiva, el contexto en el cual se desarrollan las campañas y, por tanto, no se puede esperar que desde ese punto se tomen buenas decisiones.

    Los estrategas suelen mandar a hacer costosos estudios de percepción donde se evalúan, entre muchas otras cosas, las fortalezas y las debilidades del candidato y cómo es que, a partir de estas, se puede construir una narrativa con el fin de posicionarlo de tal forma que obtenga la mayor cantidad de votos. Se suelen hacer estudios cuantitativos (en campo) y cualitativos (cámara Gesell). Que a Meade lo hayan querido vender como ciudadano, que López Obrador se ría de sí mismo o que Ricardo Anaya presuma hablar tres idiomas es producto de ello, de un muy meticuloso análisis de su perfil y del contexto en el que se encuentran. Hay que resaltar las cualidades y tratar de disimular los defectos lo más posible.

    Pero lo que arrojen los estudios no es garantía de nada si quienes son parte de la campaña insisten en vivir en una realidad alterna y son incapaces de empatizar con el electorado. Con toda seguridad, esos estudios arrojaron que la marca PRI está muy devaluada y se ha convertido en un lastre; lo saben, pero son incapaces de empatizar con ello. 

    Por eso es que la construcción de la figura de José Antonio Meade como ciudadano se ve tan artificial y sobreactuada, a pesar de que ciertamente Meade es más decente e íntegro que la mayoría de los políticos priístas. Saben que la mayoría de la gente detesta a su partido, pero no entienden que la mayoría de la gente detesta a su partido. No es lo mismo.

    Por eso creen que presentarlo como ciudadano y decirle que a le diga a los líderes sindicales que lo «hagan suyo» para ganarse a las estructuras no será un problema (parece que no logró ninguna de las dos cosas), por eso es que Ochoa Reza cree, ingenuamente, que su discurso tiene un efecto positivo y que a nadie le parecerá cínico ni mentiroso. 

    Las posibilidades de triunfo de José Antonio Meade son cada vez menores, y lo seguirán siendo en tanto no abran sus mentes obtusas y no dejen del lado esos delirios de grandeza en los cuales creen ser el «partido fuerte». 

  • Es un gusto presentarles, al nuevo viejo PRI

    Es un gusto presentarles, al nuevo viejo PRI

    Es un gusto presentarles, al nuevo viejo PRI

    Ya decía Goebbels que una mentira repetida mil veces se convertía en verdad. Pero tal vez dentro del PRI no se percataron que dicha mentira tiene que sonar creíble. Cuando la mentira queda en evidencia franca, lo que se convierte en verdad no es la propia mentira, sino el argumento de que quien repite la mentira pierde autoridad moral. 

    Y es que en el PRI han decidido adoptar un discurso triunfalista pensando en que así podrán cambiar la percepción. Creen que si ellos insisten en que su candidato tiene mil atributos, que si va en primer lugar y que si van a ganar todo, entonces va a suceder. Pero ni la más refinada oratoria logra esconder un lenguaje no verbal que dice otra cosa u contradice aquello que se ha dicho. 

    Aurelio, Aurelio, Aurelio, le dice en su programa el periodista Javier Risco a Aurelio Nuño, coordinador de la campaña de José Antonio Meade, cuando éste decía que su candidato y López Obrador iban empatados. 

    Para acabarla de amolar, Javier Risco se burló del incidente en su Twitter.

    Cuando me preguntan sobre la «nueva camada priísta», yo les digo que volteen a ver a Enrique Ochoa Reza y a Aurelio Nuño. La parsimonia priísta tradicional, llena de discursos triunfalistas, de movimiento de manos y de una oratoria excesivamente ensayada ahí está, presente en ellos: es el viejo nuevo PRI.

    Uno escucha a hablar a Ochoa Reza, a Aurelio Nuño o a cualquiera de las «voces» de la campaña de Meade y se encuentra con un discurso asombrosamente similar. Tan meticulosamente preparado que llega a verse muy preparado, no deja lugar a la improvisación. Parece que han ensayado mucho su discurso, tienen frases prefabricadas las cuales pueden usar a modo de respuesta ante los cuestionamientos. Si dice esto, tú di esto.  A AMLO le dicen simplemente López porque se argumenta que así lo despojan de su aura divina y mesiánica para poder atacarlo de forma más fácil. 

    Escuchen cualquier discurso suyo y encontrarán las mismas frases: «Meade va a convertir a México en potencia mundial», «José Antonio Meade va a ser el próximo presidente de México porque tiene las mejores propuestas», «Meade va empatado con López», «López es el candidato del no». «cuando a México le va bien, a las familias mexicanas les va mucho mejor». Sobre todo ocurre con Ochoa Reza pero parece ser consigna compartida entre todos los priístas que se presentan con los medios para hablar de las campañas. 

    ¿Y si los ponen en aprietos? Cambian el tema de la conversación, o en su defecto, culpan a otros. Si les preguntan por qué el gobierno de Peña Nieto ha tenido pésimos resultados en materia de inseguridad dicen que es por culpa de los gobiernos del PAN. Se salen por la tangente, y no lo hacen de forma discreta: nosotros somos cuasiperfectos, la culpa de nuestros errores es de los demás, o de un problema de comunicación, o es una campaña que busca desprestigiar al gobierno.

    En su discurso no pueden mostrarse humildes ni mucho menos débiles. Nunca ofrecerán disculpas por algún error cometido en los gobiernos de su partido, nunca reconocerán errores y nunca dejarán su discurso triunfalista aunque la realidad, tan evidente, demuestre lo contrario.

    El cinismo y el descaro de su discurso es palpable. La mentira, las interpretaciones a modo, abundan. Al tiempo que acusan (como es el caso de Ochoa Reza) a la oposición de comprar encuestas porque no les favorecen (como ocurrió con la de Buendía y Laredo), presentan como verdaderas aquellas publicadas por los diarios fieles al PRI, como ocurre con El Sol de México.

    Apelan a la ingenuidad del electorado, piensan que la gente «se va a tragar su discurso». Pero mala noticia para ellos ya que esta postura contrasta con la de su candidato o con la postura que su candidato debería tomar: el candidato ciudadano que busca conciliación y mirar hacia el frente. Ellos creen que están acertando, pero la realidad es que más bien parecen ser un lastre. Basta ver las reacciones de los periodistas, no sólo la de Javier Risco, también la de Carlos Elizondo y la de Federico Reyes Heroles a quienes por momentos se les nota desesperados ya que el discurso del presidente del PRI no encaja con la realidad:

    Por más elocuente trate de ser, por más trate de disfrazarlo con la retórica y con el discurso, a Ochoa Reza se le ve tenso. Él sabe que el PRI está lejos de ganar la presidencia y los 9 estados que están en juego (como presume) y está muy cerca de perderlos todos. Si eso sucede muchos lo acusarán como responsable, aunque en realidad él poco puede hacer para contener la oleada de indignación que operará en contra de su partido en las elecciones venideras. 

    La gente no es tan tonta como ellos pueden pensar. Parece que no asimilan que su partido tiene muchos negativos y que su autoridad moral, de acuerdo con la percepción de gran parte de la población, arrastra por los suelos. Y cuando eso sucede, la fortaleza se termina confundiendo con la arrogancia. Cualquier paso en falso (que vaya, no son pocos) será aprovechado por la gente indignada como acto de catarsis.