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  • Jesucristo murió por tus vacaciones

    Jesucristo murió por tus vacaciones

    Jesucristo murió por tus vacacionesJueves 28 de Marzo, Jueves Santo, gente de vacaciones, gente que huye de su insoportable trabajo, de 8 a 10 horas de lunes a viernes y a veces algunas horas en fin de semana. ¿Se acuerdan que alguna vez comenté que no pensamos ni un poquito en lo que se festeja? Básicamente los días festivos se han transformado en pretextos para salir de la rutina. Es algo oficial y no de facto, porque las mismas autoridades incluso han colocado el día de asueto fuera del día festivo con tal de que este primer día coincida con el fin de semana. De forma que los ciudadanos podrán tomar su puente, saldrán de sus ciudades, lo cual coadyuvará en una mayor derrama económica.

    Para vacacionar no importa si quiera coincidir con lo que se rememora. No importa que seas ateo, masón, agnóstico, budista. Igualmente los ultracatólicos conservadores salieron de puente en el natalicio de Benito Juárez. ¡Vale madre, vacaciones son vacaciones! ¡Jesucristo murió por tus vacaciones! ¡Gracias a los latigazos que recibió a ti te pusieron bronceador en tu flácido cuerpo! ¡Gracias a la corona de espinas que le pusieron a Jesucristo a ti te hicieron un delicioso masaje en la cabeza! ¡Gracias a que a Jesús lo clavaron en la cruz, tu te clavas a unas springbreakers aunque eso signifique pecar contra el sexto mandamiento!

    Algunos no saldremos de vacaciones porque tenemos que trabajar. Sobre a todos aquellos que nadie nos obliga a hacerlo, pero que sabemos que «time is money«, aunque bueno, también nos podemos dar el lujo de vacacionar en días no festivos. En lo particular yo no suelo festejar mucho en semana santa, porque en mi familia nunca salíamos y porque extrañamente (por mi trabajo) suelo vacacionar en días tan festivos. Aunque la verdad que sí, las pocas veces que he salido a vacacionar en «semana santa» han sido muy buenas vacaciones. Los otros sí acostumbrados a salir, debido al gran número de personas que salen, podrán hacer desmadre, podrán conocer nueva gente; pero también sufrirán con el tráfico carretero de regreso aunado a la depresión que genera pensar que el siguiente día hay que presentarse a trabajar a primera hora.

    No se me hace en lo absoluto malo que se aprovechen los puentes para vacacionar, más cuando en México no tenemos muchos días de descanso, al menos como en otros países (a pesar de nuestra naturaleza festiva). Pero creo que sí sería buena idea recordar y pensar un poco sobre lo que festeja.

    Así de cortito este post. Cerebro también está de vacaciones y sí me he decidido dar un descanso intelectual en esta semana.

    ¡Pórtense mal!

     

     

  • Aznar, el Vaticano y el ocaso neoliberal

    Los desplantes de los mandatarios derechistas de iberoamérica son bien curiosos, sobre todo porque no son muy congruentes que digamos, sobre todo cuando hablamos de los valores cristianos que tanto dicen defender. Se proclaman humanistas, «demócratas socialcristianos» entre algunos adjetivos más. Pero a pesar de eso, siempre (sobre todo en los últimos años) han defendido las políticas neoliberales, donde se trata a la población como un objeto de consumo, como una cifra, donde una gran empresa es mas importante que un ciudadano y donde también se pierde la sensibilidad por el ser humano y la justicia social que predicó Jesucristom lo cual está plasmado en la Biblia.

    Esta incongruencia se hizo muy patente tras las polémicas declaraciones de José María Aznar y las posteriores declaraciones del Vaticano que dejaron mal parado al ex-mandatario español, ¿qué pasó?. Todos sabemos que en el mundo hay un movimiento de indignación ante la situación socioeconómica actual. Sucede que Aznar, el ex-presidente español por el Partido Popular (el partido de derecha en España) hizo unas fuertes declaraciones al referirse a la manifestación de indignados de España como un movimiento marginal de ultraizquierda radical, además los demeritó al decir que su representatividad no es importante en la vida española.

    Pero, las posteriores declaraciones representaron una especie de humillación para José María Aznar porque contradice su planteamiento. El Vaticano dice estar de acuerdo con la mayoría de los puntos que proponen los «indignados». Por medio del Departamento de Justicia y Paz de esta entidad, se emitió un documento donde se aboga por una autoridad mundial y un banco central mundial, porque el FMI ya no es capaz de lograr estabilizar a las economías. Pero fue más allá y criticó directamente a la doctrina neoliberal. El Vaticano condena lo que califica como «idolatría del mercado» y el «pensamiento neoliberal» que solo se fija en soluciones técnicas a problemas económicos.

    Dice el Vaticano que esta crisis económica y financiera que estamos viviendo debe invitar a todo el mundo a examinar los principios y los valores culturales y morales que están en la base de la convivencia social. También recalcan los efectos negativos del neoliberalismo en la sociedad: Se han puesto de manifiesto comportamientos como el egoísmo, la codicia colectiva y el acaparamiento de bienes a gran escala. E incluso se atreven a vaticinar lo que ocurrirían si no se replantea el sistema económico: Si no se encuentran soluciones a las diversas formas de injusticia, los efectos negativos que seguirán en el plano social, político y económico estarán destinados a crear un clima de creciente hostilidad e incluso violencia, y en última instancia, a minar los cimientos de las instituciones democráticas , incluso las consideradas más sólidas.

    Mientras gente como Aznar busca «solucionar» la crisis con más mercado, desregularizando más la economía y gastando menos en servicios sociales, la misma Iglesia apunta su mira hacia el otro lado. Apela a la solidaridad y al bienestar sobre la codicia de unos pocos. ¿Qué pensaran los partidos de derecha al ver que su «lider moral» está en desacuerdo con las políticas económicas que han estado tomando?. Se podrá criticar al Vaticano de muchas cosas, y así como en su tiempo fue agente clave para combatir el comunismo, ahora lo sea para combatir el «fundamentalismo de mercado» que ya nos ha metido en serios problemas.

  • Jesucristo y el Superhombre

    Yo lo se, tal vez no soy lo suficientemente religioso para ponerme en el lugar de los que siguen los pasos de Jesús, pero necesitaba desahogar todos estos bagajes intelectuales que traía en mi mente, y es que quería ver si había una forma de conciliar a un seguidor de Jesucristo, con el Superhombre de Nietzsche, y creo haber encontrado la respuesta.

    Primero, empiezo diciendo, para los que no conozcan a Nietzsche ni a su concepto de superhombre. Primero, Nietzsche fué un filósofo aleman, nihilista, muy controversial, un poco loco (de hecho se volvió loco y eso se puede palpar en algunas de sus últimas obras) y que ha influído en muchos filósofos, y no solo eso, sino en muchas personas, tal y como Hitler, que lo malinterpretó.

    ¿Que es el concepto superhombre?, es importante que lo recuerden bien, y por eso lo voy a poner en negritas: el superhombre de nietzsche es seguro, independiente e individualista, y no se deja llevar por la multitud; al contrario de las personas débiles, que sólo se dejan llevar por las tradiciones y las reglas establecidas.

    Leyendo el libro de este autor llamado El Anticristo, uno se da cuenta de una cosa. Para Nietzsche, a pesar de haber «matado a Dios», Jesucristo era un modelo de superhombre. Porque Jesucristo se había impuesto y rebelado contra todas las ataduras sociales de la época, se rebeló frente a los romanos, se erigió como un mesías y se sacrificó para salvar al mundo. Esta versión de Jesucristo cuadraba muy bien con la del superhombre, pero Nietzsche se preguntaba una cosa: ¿Por qué ahora la Iglesia hace que sus súbditos se sometan a ella, se humillen ante el señor y tomen la actitud contraria a la del superhombre que fué Jesucristo? Es decir, que en lugar de ser independientes y libres, se comporten como personas débiles que deben de someterse a los designios.

    Nietzsche tenía razón, y el autor Raúl Gutiérrez Saenz (con claras tendencias religiosas), no solo no lo desprecia sino que lo entiende casi por completo. Raúl Gutiérrez Saenz decía esto:

    Respeto a la negación de la existencia de Dios, podemos comentar lo siguiente. Lo que se critica en los textos de Nietzsche es un dios antropormofizado, despótico, lleno de las debilidades humanas, dispuesto a castigar la menor falta, absolutamente carente de la bondad y la excelencia que hemos acentado más arriba. Esta negación del concepto de dios en boga durante el siglo XIX (y también, por supuesto, en algunos medios de la civilización actual) puede ser aceptada sin menoscabo de esa experiencia de intimidad religiosa que hemos descrito.

    Nietzsche vivió todavía una época donde la Iglesia era muy represiva, que seguía atorada en los prejuicios del medievo, donde se presentaba a Dios como el castigador, ante el cual la gente se debía humillar y sentirse nada. Un concepto bastante diferente del que nos tratan de presentar ahora con un Dios misericordioso, lleno de amor, que le da libre albedrío al ser humano y que le perdona al ser humano sus errores. Por eso Nietzsche no se equivocaba, porque mató a un dios distorsionado, utilizado para controlar a las masas y reprimirlas.

    Pero parece que el papel ha vuelto a cambiar. La religión católica, con todo y sus defectos y errores actuales que presenta se ha desprendido de esos prejuicios medievales y e incluso ha pedido perdón por ellos. El Papa Juan Pablo II pidió en nombre de la Iglesia perdón por la santísima inquisición, y a diferencia de muchas iglesias protestantes, han tenido menos problemas para aceptar las verdades contundentes de la ciencia como lo es el evolucionismo.

    Ahora parece ser que el que busca seguir a Jesucristo en su vida diaria se convierte en un superhombre, es decir, ya no se humilla ni se vuelve insignificante, sino que siguiéndolo logra romper las ataduras que le impone la sociedad moderna. El seguir a Jesucristo en la actualidad es vivir una vida equilibrada con un goze espiritual de paz, y no niega al hombre la oportunidad de tener sueños ni ambiciones, no lo limita. La dificultad estriba en lograr ser un hombre recto moralmente que logre amar a su prójimo, y para lograr eso, el hombre debe de luchar contra la corriente, debe de dejarse de llevar por las masas y por la multitud, por eso, el hombre que de verdad (no el que lo hace de dientes para afuera) busca seguir el ejemplo de Jesucristo, podría decir que también está logrando convertirse en parte en un superhombre, independiente, que no se deja de llevar por la inercia de la sociedad, y aquel que logra hacer un bien por su comunidad.

    Hay muchas formas de hacer el bien, no digo que «seguir a Jesucristo» sea la única. Se puede ser un ateo o un agnóstico y ser un hombre recto de bien. Pero aquí lo que traté de hacer fué conciliar esos dos conceptos que para muchos eran irreconciliables, espero haberlo logrado