Etiqueta: Japón

  • ¡Pum! La bomba

    ¡Pum! La bomba

    Hace 70 años, el bombardero Enola Gay lanzó la bomba Little Boy en la ciudad de Hiroshima. Se trató de uno de los eventos más aberrantes en la historia moderna y mediáticamente los estadounidenses salieron bien librados (que decían que era necesario, que les habían atacado Pearl Harbor y que si no lo habían el conflicto iba a escalar de forma que se iban a perder muchas más vidas que las que se perdieron por las bombas arrojadas y demás chocoaventuras). El Washington Post afirma que es un mito el hecho de que las bombas terminaran con la Segunda Guerra Mundial, y que más bien la Unión Soviética entró inesperadamente a la guerra en contra de Japón el 8 de agosto (con quienes habían firmado un pacto de no agresión anteriormente) y debido a eso, los nipones decidieron rendirse.


    hiroshima-1948

    Dios mío, ¿Qué hemos hecho? – Capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero Enola Gay.

    Historias más, historias menos. El bombardeo nuclear de Estados Unidos contra Japón debería de ser considerado como una de las estupideces más grandes de nuestra historia como especie. 166,000 civiles murieron en Hiroshima y 88,000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad murieron los días de los bombardeos, los demás fueron muriendo con el tiempo debido al envenenamiento de la radiación. Hiroshima era un próspero enclave comercial, y ahora lo es de nuevo, pero las cicatrices no se han borrado. Basta con googlear «Hiroshima» para percatarse de que casi todas las fotos son relacionadas con el bombardeo nuclear a pesar de que en la actualidad es una de las ciudades más importantes de Japón.

    A pesar de que las armas nucleares siguen teniendo cierta importancia en el concierto geopolítico de las naciones, parece que hemos madurado, aunque sea un poco, en la forma en que resolvemos nuestras diferencias como naciones. Es inconcebible que el ser humano pueda llegar hasta esas instancias para defender sus intereses (porque las guerras casi siempre tratan del conflicto de intereses de unos pocos que son defendidos por las masas a las que gobiernan):

    Al reincorporarse Tsuboi, su camisa, pantalones y piel colgaban de su cuerpo, donde las heridas abiertas dejaban los vasos sanguíneos al aire, mientras que parte de sus orejas habían desaparecido. Estaba cubierto de sangre y quemaduras.

    Tsuboi recuerda haber visto a una adolescente con el ojo derecho colgando de su rostro. Cerca de allí, una mujer intentaba en vano contener sus intestinos dentro de su propio cuerpo.

    «Había cadáveres por todas partes», «algunos sin miembros, todos carbonizados», recuerda este superviviente, que se preguntó: «¿Son humanos?».

    Dicen que la historia la escriben los ganadores, y así parece ser. La historia no colocó a Harry Truman como alguna especie de villano, y la historia tampoco etiquetó a los Estados Unidos por el lamentable hecho, ni los marcó. La gente recuerda a Estados Unidos por muchos motivos antes que recordarlo por haber matado a poco menos de 200,000 japoneses en un bombardeo.

    A pesar de todo, Japón resurgió de sus cenizas y ahora es uno de los países más desarrollados. Nagasaki e Hiroshima ahora son ciudades prósperas, pero la huella quedará ahí, para siempre.

    A los supervivientes aún les esperaba una serie de aterradoras enfermedades provocadas por la radiación: sangrado de encías, caída de dientes y cabello, cáncer, nacimientos prematuros, bebés con malformaciones y muertes repentinas. Y, además, el rechazo de sus compatriotas, que temían contagiarse.

  • Porque los ciudadanos mexicanos si podemos. Fuerza Japón

    Hace algunas semanas, Japón sufrió un devastador terremoto (aunado a un tsunami) que prácticamente acabó con barrios enteros, puso en riesgo sus plantas nucleares y acabó con el patrimonio de varios japoneses que lo habían dado todo en la vida para hacerse de un hogar, de un auto, de darle todo a la familia y a sus hijos. Es cierto que las condiciones socioeconómicas que vive México son inferiores a las japonesas: Tenemos índices de pobreza mayores, marginación, corrupción. Motivo tal vez para que muchos no se preocuparan por lo que estaba ocurriendo en aquel país, «al cabo tienen los recursos para recuperarse en un santiamen».

    Me dio gusto ver que en México no todos los ciudadanos se quedaron con los brazos cruzados y decidieron hacer algo para ayudar a los desafortunados japoneses que lo perdieron todo, ya sea con una ayuda simbólica o con lo que fuera, fueron varias personas las que colaboraron en la campaña Fuerza Japón que tuvo como propósito, recaudar fondos para ayudar a los japoneses. Yo personalmente no tuve la oportunidad de participar porque estaba en San Luis Potosí dicho día, pero mis amigos de Movimiento Propuesta Ciudadana, organización a la que pertenezco, me contaron el éxito del evento. Fueron más de 800 personas las que participaron en la colecta, la organización fué inmejorable, hubo eventos relacionados con la cultura japonesa, asistieron japoneses al evento, hubo bailes, comida japonesa y muchas cosas más lo cual hizo que este evento fuera magnífico. (aquí puedes ver las fotos, si no puedes verlas, haste miembro del grupo de Propuesta Ciudadana aquí)

    Quiero felicitar personalmente a todos los miembros del movimiento Propuesta Ciudadana, al Instituto Arnulfo Villaseñor Saavedra por facilitarnos las instalaciones, pero sobre todo, a las 800 personas que asistieron al evento y colaboraron con la colecta para ayudar a los japoneses. Personas que demostraron que ante las tragedias y los problemas nacionales no hay que quedarse cruzados de manos. Esta es una muestra de que los mexicanos podemos acabar con las ataduras de la idiosincrasia que nos condiciona para ayudarnos tanto a nosotros mismos como a la demás gente, de que no debemos depender siempre del gobierno ni las grandes empresas privadas para hacer a los ciudadanos partícipes de una causa.

    Esta es una muestra de que ya no es suficiente estarnos simplemente quejando por nuestra realidad. Sino que tenemos que hacer algo, participar, ser proactivos, para buscar el mejoramiento de nuestra sociedad y nuestros semejantes. Basta de buscar las soluciones en políticos que nos prometen demagogia pura, basta de esperar que un tercero nos diga que hacer. Si los ciudadanos no nos movemos ¿quien lo hará por nosotros?.

    Los dejo con un video de Denise Dresser que dice mucho, es un video corto que dura apenas unos segundos pero que lo dice todo sobre el papel que debemos de tener los ciudadanos dentro de nuestra sociedad, espero que les guste.

  • ¿Y qué necesitamos nosotros para salir adelante?

    Estimado lector, lo que ocurrió en Japón me impresionó. Fué una tremenda catástrofe la ocurrida en la isla asiática, pero como había comentado en el artículo anterior, los japoneses han sufrido estos males y muchos peores y a pesar de todo salen adelante. Es cuestión de meses para que Japón vuelva a ser el país que era antes de esta devastación. Los japoneses tienen una cultura muy peculiar, ya lo enlistaba un lector de este blog, a los japoneses los caracteriza la disciplina, el trabajo en equipo, el respeto individual y grupal, el amor a la patria, y el amor a la naturaleza y la espiritualidad. Los japoneses tienen una cultura tan fuerte que otras potencias mundiales, como por ejemplo Estados Unidos, han tratado de imitar sus políticas sociales y empresariales. Todos esos conceptos que se escuchan en las empresas como las 5’S, o la Calidad Total vienen de Japón, la tecnología que hacen es la mejor del mundo, son competitivos, pero a la vez respetan su entorno y no dejan que la «competitividad» erosione el tejido social como ocurre en otros países, como Estados Unidos y por supuesto, como México.

    Inicié con Japón como preámbulo al tema por la situación que atraviesan y porque es uno de los claros ejemplos a seguir como nación. Pero vamos a lo que nos interesa. ¿Que necesitamos nosotros para salir adelante? Ya alguna vez en este blog me lo he preguntado, ya he hecho propuestas inclusive en el artículo anterior entrevisté a gente que está haciendo algo por el país desde sus trincheras. México es un caso excepcional, porque es uno de esos países que tiene todos los recursos para salir adelante y no lo logra. Tiene recursos naturales, tiene capital humano suficiente, gente preparada (la cual termina emigrando al extranjero), y al final de cuentas no sucede nada con nuestro país, seguimos sumidos en la mediocridad.

    Victimarios y víctimas.

    En México es algo «chistoso» pero el victimario también es la víctima de las circunstancias, o por el contrario (que viene siendo lo mismo) la víctima se transforma en el victimario. Todos tienen a alguien a quien hecharle la culpa de las desgracias, pero todos somos partícipes de ellas. Por un ejemplo, el patrón se siente víctima de los impuestos «excesivos» que debe de pagar, de las liquidaciones que debe de otorgar a los empleados que despide, pero por otro lado trata de evadir impuestos, de no pagar bien a sus empleados, de explotarlos y hacer que trabajen horas extras, es el victimario convertido en víctima. Pero también esta la otra parte donde el empleado se queja del jefe, pero también hace como que trabaja, se roba artículos de la oficina, llega tarde al trabajo, no rinde lo esperado etc… La víctima se convierte en victimario. Esa relación lo podemos ver en varios ámbitos, con el gobierno, con la ciudadanía, con hacienda, todos somos partícipes del círculo vicioso de la victimez.

    ¿Trabajo en equipo?.

    En México tampoco sabemos trabajar en equipo. Es común la frase (escuchada y aplicada en la práctica) de «el que no tranza no avanza» y eso significa tener que pisotear a alguien más para poder salir adelante. Veamos el papel de México en los deportes olímpicos. Solemos destacar en deportes individuales: Boxeo, caminata, tae-kwon-do, clavados, pero nunca que recuerde hemos ganado alguna medalla en algún deporte de conjunto. De hecho en el fútbol, deporte más popular en México (y por mucho), nunca hemos ganado nada considerable. En los puestos de trabajo siempre hay pleitos y lucha de intereses cuando se trata de pelear por un puesto. Es difícil en México el trabajo en equipo, la gente se tiene que cuidar las espaldas para que no le pasen por encima. Me acuerdo lo que me dijo un reclutador en mi primer trabajo de oficina –Te doy este trabajo para que veas lo difícil que es tener que lidiar con los compañeros de trabajo en una oficina, no pienses que todos van a terminar siendo tus amigos.

    ¿Disciplina?

    El mexicano es trabajador, de hecho yo me niego a creer que es el típico sombrerudo que está dormido en un nopal. Es más, el mexicano trabaja más horas en promedio que las que trabaja un norteamericano o un inglés. En México la Ley del Trabajo contempla 48 horas de trabajo, aunque por lo general se trabajan 45 (Lunes a Viernes y Sábado medio día) o 40 (semana inglesa). El mexicano a diferencia de sus connacionales, trabaja horas extra, eso nos dice que trabaja mucho. Pero una cosa es que trabaje mucho, y otra cosa es que sea disciplinado. Es más, creo que nuestro «exceso de trabajo» se debe a la falta de disciplina. Nosotros no somos disciplinados, es la verdad. La disciplina no caracteriza a los mexicanos, ni la constancia. La verdad es que somos muy irregulares, siempre dejamos todo para el último y somos demasiado lentos (esto lo he comprobado en el ambiente laboral, tanto como empleado de oficina como empresario). Eso nos supone una desventaja ante las demás naciones desarrolladas.

    ¿Amor a la patria?

    Querer a México no significa dar el grito de la independencia o festejar los goles de la selección mexicana de futbol. Significa que diariamente tenemos que pensar en hacer algo por nuestro país y procurar su bienestar. Ser un buen mexicano significa ser responsable con nuestros derechos y nuestras obligaciones, pagar nuestros impuestos, respetarnos mutuamente como ciudadanos, sentirnos orgullosos por nuestra patria y defenderla ¿Acaso hacemos eso? Yo diría que o lo hacemos a medias o no lo hacemos. Por el contrario, sigue habiendo una apatía enorme en torno a los asuntos de caracter nacional, y estamos somatizados con distractores (novelas, futbol, programas de televisión sin relevancia alguna) que hace que no pongamos atención a las cosas que deberíamos de ponerles atención. Decimos querer a México pero en cambio lo maltratamos y lo pisoteamos como si de cualquier cosa insignificante se tratara.

    ¿Y que necesitamos nosotros para salir adelante?. Nos faltan muchísimas cosas, y la verdad es que más bien he expuesto algunos de los obstáculos que no nos dejan salir, pero la respuesta está implícita. Yo me encargo de exponer los problemas, y tu querido lector, tendrás la responsabilidad de deducir (como si fuera tan difícil) qué es lo que se tiene que hacer para que este país avance. Hemos ya hablado mucho de la educación, de un giro de 360 grados en nuestra idiosincrasia, de muchas cosas más, pero ahora lo dejaré a tu criterio. ¿Qué necesitamos nosotros para salir adelante?

  • Facebook en 1939

    Quizá algunos de ustedes ya lo habrán visto si tienen cuenta en Facebook, pero la verdad vale la pena publicarlo. Se trata de una parodia de como sería Facebook en la Segunda Guerra Mundial. El que hizo esto la verdad hay que darle un aplauso por su creatividad (y más tomando en cuenta que relacionó correctamente los eventos con las fechas), y creo que para los fans de Facebook tienen una forma de aprender aunque sea algo sobre la Segunda Guerra Mundial.