
Decidí escribir este texto corto porque me llama la atención el grado de deshumanización al que se ha acostumbrado la sociedad mexicana.
La nota es: el Gobierno del Estado abandona un tráiler con cadáveres porque ya no caben en el Instituto de Ciencias Forenses. Mientras acá en México la nota apenas comenzaba a hacer ruido, la BBC y The New York Times ya habían publicado artículos al respecto. No dan cabida que a un gobierno se le ocurra abandonar cadáveres nada más porque les estorban.
Tal vez sea porque ya nos acostumbramos a que el narcotráfico arroje cadáveres de sus víctimas en la calle, tal vez porque ya es común que se publiquen notas que relatan el asesinato en masa de tantas personas en algún evento o algún paraje lejano a manos del narco.
Pero, ante la normalización de la deshumanización habría que decir lo siguiente:
Detrás de un cadáver hay una historia de vida, una vida que sigue en el recuerdo de quienes lo rodearon. Detrás de ese cadáver existió una persona que le dio sentido a la vida de los demás, quien lo procreó, quien fue procreado por él. Cuando se nos muere alguien no buscamos desechar su cuerpo, lo ponemos en algún lugar especial o sagrado, lo enterramos o lo incineramos, para tenerlo cerca a pesar de que ya no esté. Un cadáver es tan valioso que las mismas religiones les dan un trato muy especial. Por ejemplo, la Iglesia Católica exige a sus creyentes que las cenizas (en caso de cremación) queden alojadas en un lugar sagrado y no en las casas de los parientes de los difuntos).
Me parece terrible que el Gobierno de Jalisco abandone cadáveres sin identificar porque ya no caben, porque ya no son útiles. ¿Cuántos de esos cadáveres sin identificar no son de personas que no saben cuál ha sido el paradero de sus seres queridos? ¿Cuántas personas nunca sabrán qué fue lo que pasó con sus padres, sus hijos, sus tíos, sus esposas o esposos o sus amigos porque estos fueron abandonados? ¿Cuántos «círculos» no cerrarán porque el Gobierno tomó la determinación de que esos cadáveres son inútiles, basura, deshecho?
¿Tanto nos podemos deshumanizar que consideramos al cadáver un deshecho o un estorbo?
Qué terrible ese grado de deshumanización, que terrible que a muchos les parezca «normal».



Estamos a menos de año y medio de las elecciones del 2012, las aspiraciones, las fricciones y las contiendas empiezan a aparecer. Los políticos comienzan a sacar el cobre al empezar a hacer obras y acciones electoreras con tal de apuntalar su candidatura al 2012. En el PRI, parece que las cosas están más que definidas, la apuesta por Enrique Peña Nieto es inminente. En el PRD hay un jaloneo entre López Obrador y Marcelo Ebrard. El primero está llevando a cabo una gira llamada «Morena» y el segundo está preocupado por hacer las cosas «muy bien» en la Ciudad de México. Dijeron ellos que quien saliera arriba en las encuestas iba a ser el candidato oficial del PRD. Pero en el PAN se está dando algo muy curioso, son varias personas las que se están destapándose para contender por la presidencia. Primero fué Cordero (el candidato oficial) el cual no tuvo un buen inicio al decir que con 6,000 pesitos una familia podía vivir bien, luego se destapó Vazquez Mota, y ahora en el programa de Joaquín López Dóriga, el destapado es Emilio González Márquez.